Escándalo: El Vaticano ¿nido de víboras?


Era inevitable, el escándalo de las finanzas vaticanas ha estallado en toda su magnitud, toda la ropa sucia ha saltado a la calle y queda expuesta a la vergüenza pública. ¿Es eso malo?

Anteayer, 5 de noviembre, el periodista italiano Gianluigi Nuzzi publicó su libro “Viacrucis”, en el que publica documentos y grabaciones secretos del Vaticano que revelan un escándalo de enorme magnitud en el funcionamiento de la curia romana. Frente a los titulares y fragmentos sueltos que probablemente nos bombardearán en el futuro próximo queremos ofrecer aquí el material dentro de su contexto. Estamos convencidos de que de esta forma el lector podrá comprobar que la publicación de dichas revelaciones, además de ser un gran escándalo, pueden suponer una auténtica bendición para la Iglesia y ciertamente un enorme impulso para el papa Francisco, empeñado en hacer de nuestra Iglesia lo que nunca debió dejar de ser: un hospital de almas y un refugio para los pobres.

Lucha del bien y el mal

EL ENEMIGO EN CASA

Tenemos al enemigo dentro de casa, dijo Benedicto XVI en su visita a Fátima en el 2010: “La novedad que podemos descubrir en este mensaje [el tercer secreto de Fátima] es que no solo desde fuera se ataca al papa y a la Iglesia. El sufrimiento de la Iglesia viene de su interior, de los pecados que existen en ella. Ya se sabía, pero hoy lo vemos de un modo realmente terrorífico”, dijo el pontífice.

Exactamente lo mismo podría hoy decir el nuevo papa Francisco, los mayores enemigos los tiene en casa. “Todos los escándalos que han ido saliendo durante el Sínodo están relacionados y provienen del Vaticano. Hay quienes intentan ponerle palos en las ruedas al Santo Padre, pero les va a salir el tiro por la culata. Lo único que consiguen es reforzarle, pues la gente reza aún más por él. Son sus enemigos los que tienen que ir preparando el ataúd”. Esta afirmación proviene de un estrecho colaborador de Francisco el día en que tres diarios regionales italianos aseguraron que el papa sufría un tumor cerebral benigno. El desmentido oficial fue instantáneo, ese mismo día. La noticia olía a conspiración. Los enemigos del papa intentarían así desacreditar al pontífice, pues con un tumor en el cerebro ¿qué se puede esperar de una mente enferma?

El Vaticano ya no es una corte y no va a volver a serlo nunca más”, cuenta un alto prelado muy cercano a Bergoglio. Los cambios son aparentemente lentos pero profundos y no hay marcha atrás, por mucho que los enemigos del papa se aferren al poder e intenten torpedear el proceso. Antes toda la información y visitas que llegaban al papa eran cuidadosamente filtradas por la Curia, pero este papa se ha empeñado en romper esos filtros, lo cual ha aumentado grandemente las tensiones entre aquellos que saben que un papa con los ojos abiertos a la realidad no podrá permitir que las cosas sigan como estaban.

DE VATILEAKS 1 A VATILEAKS 2, LA HISTORIA SE REPITE

Viacrucis - NuzziEl libro “Viacrucis” expone a la luz pública el contenido de los documentos secretos entregados por el sacerdote español Lucio Vallejo Balda, junto con grabaciones clandestinas realizadas durante numerosas reuniones privadas del papa con miembros de la Curia y altos cargos vaticanos en lo que se ha denominado popularmente como Vatileaks 2, en referencia a los famosos Vatileaks de 2012, cuando el mayordomo personal del papa Benedicto XVI, Paolo Gabriele, también filtró a la prensa documentos secretos en los que demostraba numerosos escándalos dentro del Vaticano en un intento, según él, de fortalecer a un papa acorralado y en gran medida aislado en medio de una Curia corrompida que controlaba en buena parte el poder en las altas jerarquías eclesiales.

Es probable que así lo entendiera el papa Benedicto, pues menos de dos meses después de que su mayordomo fuera condenado, el papa le concedió el perdón y no solo eso, sino que según cuentan, hasta el día de hoy no solo se interesa por él y su familia sino que todas las navidades les hace regalos, lo que supone una muestra de agradecimiento por su parte.

Ahora la historia se repite y el sacerdote Lucio Vallejo ha obrado del mismo modo supuestamente con el mismo objetivo, pues solo sacando los sucios secretos a la luz se puede fortalecer al papa y debilitar a los corruptos en esta nueva lucha interna de la Iglesia entre las fuerzas del bien y las sombras del mal que la corroen desde su interior. De nuevo el dilema, ¿es Vallejo “cuervo” o “paloma”? ¿Ha traicionado al papa o lo pretende salvar?

Cuando Nuzzi utilizó los documentos de Vatileaks para escribir también libros denunciando la corrupción de dentro del Vaticano, hizo las siguientes declaraciones en junio de 2012 sobre quienes le habían pasado los documentos: “Son personas que desde décadas observan con espanto las cosas que pasan allí adentro, personas católicas y devotas que quieren ayudar al Papa en el proceso de cambio. No me pasaron los papeles por dinero, sino porque quieren que el Papa eche a los mercaderes del templo y haga limpieza en la Curia” (entrevista telefónica con el diario argentino La Nación). En este nuevo libro que acaba de publicar el autor dice “Este no es un libro en defensa del Papa, sino un ensayo de análisis de los problemas graves que enfrenta la Iglesia”, pero lo cierto es que la visión que nos da de la actual batalla es claramente la de un papa lleno del espíritu evangélico que lucha con todas sus fuerzas por purificar la Iglesia y limpiarla del caos y la corrupción que domina al Vaticano. Si esta es una historia de buenos y malos, que lo es, el papa es aquí el príncipe de las fuerzas del bien, un San Miguel con sus huestes en abierta lucha contra los seguidores de Satanás. Si la imagen es excesivamente dura y simplista o no, júzguelo usted mismo.

En nuestra opinión, independientemente del gran escándalo que estas revelaciones supondrán tanto para los católicos como para el resto, nos parece claro igualmente que la posición del papa queda con esto reforzada y la presión para acabar de una vez con los buitres internos que se alimentan de las entrañas de la Iglesia será ahora tremenda, lo cual permitirá acelerar los profundos cambios de personas y funcionamiento que el papa Francisco está intentando implementar desde que inició su pontificado, convirtiendo una organización caótica, opaca, corrupta y secretista en un nuevo Vaticano transparente y fiel al evangelio y a sus fieles, o sea, fiel a la Iglesia Católica y al papa.

Quienes piensen que un Vaticano corrupto equivale a una Iglesia corrupta lo que hacen sería como pensar que si el gobierno argentino es corrupto entonces la nación Argentina es corrupta y los argentinos en general una panda de depravados. Argentina no es su gobierno ni la Iglesia es el Vaticano, un argentino puede criticar a su gobierno sin creer que con ello está mancillando a su país (al contrario), y del mismo modo un católico puede criticar al Vaticano sin con ello creer que están mancillando a la Iglesia o a su religión. [Y perdón por poner el ejemplo de un gobierno argentino corrupto, solo ha sido por mencionar al país del papa, igual podría haber puesto como ejemplo a Venezuela, México, España o casi cualquier país en mayor o menor grado]. Igualmente el Vaticano no es el papa, y criticar al Vaticano no supone necesariamente criticar al papa; en este caso es justo lo contrario. Lo que vemos en el mencionado libro es la corrupción en la Curia y los intentos del papa por reformarla.

UN PAPA FIRME Y ENÉRGICO

papa firmePor las grabaciones ilegales realizadas durante muchas reuniones internas del papa, nos dice el autor del libro, “llegamos a conocer en directo la firme posición del papa, tan dulce y afable cuando aparece en público, pero contundente y decidida frente a sus colaboradores más cercanos.”

A los tres meses de iniciar su pontificado, Francisco ya se encaró con los encargados de las finanzas vaticanas: “Los gastos están fuera de control. Hay trampas”. En una grabación hecha durante una reunión con dirigentes de alto rango del Vaticano el papa dice, citando a un sacerdote argentino: “Si no podemos custodiar el dinero, que se ve, ¿cómo podremos custodiar el alma de los fieles, que no se ve?”.

El nuevo papa empezaba con ventaja, Benedicto XVI había ido elaborando todo un dosier sobre el caos y corrupción que reinaba en el Vaticano y le pasó a su sucesor todos los documentos con la esperanza de que Francisco, más joven y fuerte, pudiera lograr lo que él no se veía con fuerzas para conseguir: limpiar el Vaticano de buitres. Con lo que fue descubriendo y tras arduas luchas en minoría y debilidad, es perfectamente comprensible la decisión insólita que Benedicto XVI tomó, pues sintiéndose débil y superado por las circunstancias, comprendió que solo dimitiendo y dando paso a un nuevo papa habría esperanza. Estaba en juego el futuro de la Iglesia y su credibilidad en el mundo, y si ello exigía su cabeza, gustosamente la entregó por el bien de la Iglesia. Algo sabía ya el nuevo papa cuando fue nombrado, pero ni se imaginaba hasta qué profundidad el Vaticano había sido horadado. Aunque ya era costumbre suya de antes, no nos extraña nada su ruego –que ahora se nos antoja más bien súplica– del tan repetido “rezad por mí” en el que el papa insiste constantemente. Ciertamente lo necesita, y mucho.

EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

Heart of DarknessEl dato que nos resulta más sorprendente de todos, y desde luego el más preocupante y escandaloso, es el descubrimiento de que no nos encontramos simplemente ante cierto número de altos cargos vaticanos que, víctimas del poder y del fácil acceso al dinero, se han ido corrompiendo, al igual que ocurre en todos los gobiernos y ámbitos humanos. Ojalá fuera solo eso. Lo realmente espeluznante es que, independientemente de que algunos casos sean de ese tipo, el gran problema de la Iglesia como organización es que de algún modo el enemigo ha conseguido introducirse, asentarse y organizarse dentro de la jerarquía vaticana hasta tal punto que durante décadas ha tomado el control de su funcionamiento. No son personajes aislados, son una comunidad, y además una comunidad tradicionalmente enemiga de la Iglesia.

Según las revelaciones del libro, a la llegada de Juan Pablo I, la Curia ya estaba dominada por un numeroso y poderoso grupo de 121 masones, entre sacerdotes, obispos y cardenales. En el libro se nos dice que estos “cardenales, obispos y sacerdotes no siguen las palabras del Evangelio sino que responden al juramento de hermandad de la Francmasonería.” Dicho de otro modo, en las últimas décadas los masones han logrado infiltrarse, organizarse y hacerse con el poder dentro de la Iglesia, apartando y aislando al papa de turno mediante un sistema de filtros y “protecciones” que impedían al pontífice conocer de primera mano la realidad y el auténtico funcionamiento de las estructuras vaticanas. Esta situación se resume en una “broma” que a menudo dicen (en español) los de la nueva Comisión de finanzas: “Aquí la gracia de Dios es mucha, pero el demonio está en persona”. Dentro del rebaño de Dios se esconden lobos, y ni siquiera se esfuerzan demasiado en ajustarse la piel de cordero, acostumbrados como estaban a controlar el poder. Su filosofía podría resumirse en: dejad que el papa se entretenga con las almas, nosotros nos encargaremos del dinero.

NOTA: La curia vaticana está formada por todos los órganos de gobierno de la Santa Sede, que ejercen las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales. Son, pues, los que gobiernan la Iglesia a nivel central, y al menos en teoría están todos sujetos a la autoridad del papa.

Siempre según afirma el autor del libro, el 19 de septiembre, el recién nombrado papa Juan Pablo I (el breve “papa de la sonrisa”) descubrió esta situación intolerable y decidió ponerle fin. La reacción del papa, firme pero tal vez ingenua, es contundente; diseña una auténtica revolución para purificar el Vaticano de corruptos y masones con rapidez. El 28 de septiembre a las 19:30 se reúne con el secretario de Estado durante más de dos horas. A la mañana siguiente la hermana Vizenza se encuentra al pontífice muerto en su cama. El discurso que el papa había preparado para leer el 30 de septiembre quedó así silenciado y su revolución cortada en seco. El entierro es rápido y sin autopsia. Las sospechas de envenenamiento son solo eso, sospechas, pero los papas que vienen tras él habrán aprendido la lección. Para enfrentarse al Dragón de 7 cabezas primero hay que lograr el apoyo y la fuerza necesaria para derrotarlo, y tal tarea resulta ser tremendamente ardua y lenta. No será hasta la renuncia de Benedicto XVI y la llegada de Francisco cuando la situación esté suficientemente madura como para lanzarse abiertamente a la batalla, una batalla que no obstante será, y es, larga y costosa.

CAOS FINANCIERO

El 13 de marzo de 2013 Francisco es nombrado papa. Diez días más tarde, el 23 de marzo, Francisco se reúne con su antecesor. Benedicto le entrega el dosier que había preparado sobre la situación dentro del Vaticano y le anima a llevar a cabo todas las reformas que a él le resultó imposible hacer. En abril de 2013 el papa crea un comité para ayudarle en el gobierno de la Iglesia, formado por 5 cardenales de los 5 continentes y apartado de la enquistada Curia que hasta entonces todo lo controlaba, toda una declaración de intenciones y un inesperado golpe de efecto. La Curia empieza así a perder poder y el papa empieza a ganar libertad.

En junio crea una comisión de su confianza al frente del Banco Vaticano (IOR) de forma que pueda tener acceso de primera mano a la situación real de las finanzas vaticanas, sin filtros. El resultado es que el papa descubre que la situación financiera del Vaticano es un auténtico descontrol, hasta el punto de que es imposible saber con claridad el agujero del déficit ni tampoco hay claros responsables de las finanzas, que más que un fondo organizado parece una gran saca donde unos y otros meten y sacan dinero sin control y sin ajustarse a las regulaciones vaticanas. Como vemos, la tópica idea de que el Vaticano era una monarquía absoluta gobernada por un pontífice que todo lo sabe y controla es todo lo opuesto a la realidad. Solo en asuntos doctrinales el papa ha sido verdaderamente el gobernante de la Iglesia, en muchos otros asuntos, como las finanzas, la Curia ha ejercido el control (o su descontrol) manteniendo un sistema de funcionamiento que les permitía engañar a los pontífices con total impunidad. Juan Pablo I lo descubrió, Benedicto XVI intentó cambiarlo, pero solo Francisco tiene la fuerza y la talla suficiente para reformarlo, y en ello está, con “polvo sudor y lágrimas”, dicho sea de paso.

caos financieroEn una reunión con los cardenales el papa se muestra severo y contundente, revela la situación tal cual es, obliga a los cardenales a definirse a favor o en contra de la reforma, y anuncia con rotundidad “debemos aclarar las finanzas de la Santa Sede y hacerlas más transparentes”, exige disciplina y claridad fiscal, orden y legalidad, acabar con el desbarajuste y el despilfarro, con el blanqueo de dinero, y ordena convertir las finanzas vaticanas no solo en algo eficiente y controlado, sino también honesto, acusando duramente con nombres y apellidos a los cardenales responsables de departamentos que no han sabido o querido gestionar bien el dinero de los fieles. Ni diplomacia ni disimulo, Francisco va a por todas y afirma sin ambages “todos los gastos están fuera de control”.

El papa también mete el dedo en la llaga con estas palabras literales: “Nuestros proveedores deben ser siempre las empresas que garanticen la honestidad y que ofrecen el precio justo de mercado, tanto para los productos y los servicios. Y algunos no garantizan esto.” Ese era un grave problema en el Vaticano, los responsables de la Curia priorizaban el negocio sobre el Evangelio, y el papa había descubierto que parte del dinero se había utilizado para especular (a menudo con ruinosas consecuencias) o había sido invertido en negocios muy productivos pero opuestos a lo que la Iglesia defiende, como la industria armamentística o incluso un canal porno de Eslovenia, por ejemplo. Eso nos muestra la calaña de la que esos dirigentes estaba hecha y lo alejados del Evangelio y del catolicismo que se encontraban, y aún así, controlaban el poder.

El papa no estaba dispuesto a consentir que esa situación continuase por más tiempo, y su táctica no era la de ir dando pasitos suaves y lentos (aunque esa es la imagen que proyectaba al exterior) sino la del ataque personal y directo. Unos días más tarde, en su homilía, el papa revela al público su ideario financiero con estas palabras: “La Iglesia para ser creíble tiene que ser pobre”, no porque no debe manejar dinero, sino porque no debe atesorarlo, sino repartirlo entre los necesitados, y para ello debe hacer una gestión de las finanzas que sea eficaz y horada. Tal como dijo en otra reunión secretamente grabada: “Nuestro objetivo es que el dinero vaya a ayudar a los necesitados”. El mensaje para la Curia era bien claro: tiene que terminar el robo y el despilfarro.

Unos meses después, el 3 de julio, festividad de Santo Tomás, el papa hace unas declaraciones en las que ya vemos lo consciente que es de la situación: “Lo que Jesús nos pide que hagamos con nuestras obras de misericordia es lo que ha hecho incluso Tomás: hay que entrar en las heridas“. La batalla había comenzado y el ánimo del papa por llegar hasta el final era contundente. Desde ese momento Francisco no deja de maniobrar para ir preparando el terreno. Mediante leyes y nombramientos va debilitando el poder de la antigua Curia y rodeándose de gente de su confianza, no sin fuertes oposiciones, ataques y deslealtades, incluso traiciones.

DESPRECIANDO LO SAGRADO

El 18 de julio el papa crea un comité de investigación formado por expertos para conocer en profundidad el estado de las finanzas, que no será nada fácil. La independencia y los poderes de investigación de la Comisión serán totales, se ordena que ningún documento les pueda ser vedado, aunque esté calificado como secreto, y nadie puede negarse a responder a ninguna de sus preguntas. Solo así el papa se asegura de poder llegar al fondo de la situación. Su sede será una modesta oficina pequeña cerca de la habitación del papa en el convento de Santa Marta, la habitación 127 a la que ellos llaman, con mucho acierto, “la Sala de San Miguel”, conscientes de la inmensidad de la batalla a la que se enfrentan. Se actúa con la máxima rapidez y secretismo para evitar que los afectados tengan tiempo para destruir o modificar datos. El papa se reúne con ellos para dejar claras las líneas maestras de su misión y para insuflarles ánimos en la tarea que se les avecina: “Necesitamos un enfoque diferente y más fresco en la forma en que hacemos las cosas. La causa raíz de nuestros problemas es la actitud de un nuevo rico, donde el dinero se gasta de manera indiscriminada. Mientras tanto, perdemos de vista la razón de lo que estamos haciendo – nuestro objetivo es que el dinero vaya a ayudar a los pobres y las personas que viven en la pobreza.”

Madre Teresa de CalcutaA las peticiones de información la mayoría de las agencias responden inmediatamente, pero no todas. Hay una agencia que no entrega datos: la Congregación para las Causas de los Santos. Los santos, como intercesores y modelos de santidad, son uno de los mayores bienes de la Iglesia. Canonizar a una persona conlleva un largo y laborioso proceso en el que la Iglesia se asegura de que tal persona verdaderamente está en el cielo y es digno de ser presentado como modelo para los fieles. Indudablemente todo ese proceso implica a un gran número de expertos, viajes, investigaciones, etc. que supone mucho dinero, en su mayoría pagado por las diócesis u órdenes religiosas. De media, un proceso de canonización supone para la Iglesia un gasto de medio millón de euros, una barbaridad. La mencionada Congregación (que forma parte de la Curia) gestiona esos costos, y la Comisión económica estaba muy interesada en conocer al detalle dichas cuentas y comprobar si todo estaba correcto, pero al parecer la Congregación envía un escueto mensaje a la Comisión que termina con la nota “esta oficina no está en posesión de la documentación requerida”, o sea, no hay documentos, no hay control de cómo se ha gastado el dinero. Y la cuestión es muy grave, primero porque podríamos estar hablando de varios cientos de millones de euros en las últimas décadas, y segundo porque abre la sospecha a que los procesos de canonización, una de las cosas más santas de la Iglesia, han podido ser aprovechados para saquear la Iglesia impunemente.

Ahora es legítimo preguntarse ¿realmente se necesita tanto dinero para esos procesos? ¿en qué se gasta exactamente y en concepto de qué? Al parecer no podemos saberlo, al menos en las canonizaciones del pasado. Juan Pablo II ya estableció el procedimiento para registrar meticulosamente todos los gastos de una canonización, pero al parecer o nadie le hizo caso o bien los documentos fueron destruidos. La reacción de Francisco es, de nuevo, contundente: ordena en el acto el bloqueo inmediato de todas las cuentas bancarias de la Congregación y suspende temporalmente los pagos hasta poner las cosas en orden. Igualmente bloquea las tarjetas de crédito de los miembros.

La situación indigna aún más al papa al comprobar que se estaba ignorando las reglas que estipulan que en todas las causas que maneja la Congregación los demandantes deben hacer una contribución adicional del 20% para las causas de los pobres (un fondo creado para que las diócesis más pobres no tengan problemas para iniciar procesos de canonización que no podrían costear). Al parecer ese fondo para las “causas pobres” casi no había recibido ingresos en los últimos años. Tras meses de investigar todos los procesos de uno en uno se llegó básicamente a dos conclusiones: que casi no existían registros de los gastos e ingresos y que los administradores de estos fondos actuaron en ocasiones como auténticos mafiosos, organizando las finanzas como si fuese su empresa particular en lugar de la sagrada labor de la Iglesia, cobrando por el inicio de causas a las que luego dejaban en dique seco y aceptando pagos por procesos que sabían perfectamente que no podrían prosperar.

DONDE MÁS DUELE

Pero hay otro asunto igualmente sensible para los católicos e igualmente sacrílego, se trata de la gestión que la vieja Curia hizo del Óbolo de San Pedro, el fondo que el Vaticano dedica a ayudar a los pobres y financiar proyectos de desarrollo por todo el mundo. Citaré aquí el primer párrafo sobre este tema del libro que nos ocupa:

En el corazón mismo de la Iglesia hay un agujero negro que Francisco descubrió después de muchas dificultades: un fraude y mala gestión que se convierte en estafa. Gracias al grupo de trabajo que ha puesto en pie con un golpe de mano sin precedentes, el papa ha sido capaz de asegurar que los gastos de la curia sean compatibles con los fondos para los necesitados.” Continúa el libro diciendo que el papa descubre que “el dinero que llega al Vaticano, enviado por los católicos de todo el mundo para las obras de caridad [el llamado Óbolo de San Pedro], no llega a los pobres, sino que se utiliza para tapar los agujeros financieros generados por algunos de los cardenales y otros hombres que controlan el aparato burocrático de la Santa Sede”, o sea, miembros de la Curia.

monja misioneraPor situarnos mejor diremos que el Óbolo de San Pedro procede de las donaciones que realizan los fieles de todo el mundo una vez al año y va directamente a Roma. En el año 2011 el total de donaciones fue de casi 70 millones de dólares. Una parte de estos fondos son para el mantenimiento de la Santa Sede, pero la mayor parte está destinada a obras de caridad y proyectos de desarrollo de todo el mundo. Por ejemplo con estos donativos se han financiado recientemente proyectos como la ciudad de los muchachos “Nazareth” en Mbare (Ruanda), el hospital San Vicente de Paola en Sarajevo, la aldea para huérfanos del sida en Kenia, el hospital “Redemptoris Mater” en Armenia, las actividades de la Fundación “Populorum progressio” para los campesinos de Latinoamérica y muchos otros proyectos de acogimiento, formación y desarrollo repartidos por todo el mundo. Y ahora tenemos que lamentar que muchos proyectos de ese tipo nunca pudieron ver la luz porque la codicia y la incompetencia de la Curia vaticana logró la proeza de que nada menos que el 80% de esos fondos se desvaneciera en el aire, pues la Comisión del papa que investigó este asunto descubrió que solo el 20% de los donativos recibidos con el Óbolo estaban realmente llegando a su legítimo destino.

Y sin embargo muchos de los cardenales de la Curia viven aún en palacios de 400, 500 o incluso 600 m2 en el centro de Roma (frente a los 50 m2 en los que vive el papa), ¿cómo consiguen costear su vida suntuosa? Con sus sueldos imposible. Es muy probable que al menos en parte haya sido esquilmando los donativos destinados a los pobres, algo que al papa le golpea con fuerza en su punto más débil. ¿No sería lo mejor cuadrarse y obligar a la Curia a abandonar hoy mismo sus palacios y sus lujos? Si tan fácil fuera Francisco ya lo habría hecho, Benedicto XVI ya lo habría hecho… y Juan Pablo I probablemente no habría muerto. Ningún papa hasta ahora ha tenido tanta fuerza, coraje y empeño como el presente papa para acabar con todo esto, pero incluso él tiene que moverse paso a paso, semejante maraña de poder, dinero, influencias e intereses no se puede desenredar de golpe, hay que moverse con cuidado y sagacidad, evitando también la tentación de cortar el árbol y dejar que caigan igualmente las ramas sanas junto a las podridas. Y aún así, la velocidad a la que Francisco está impulsando las reformas es mucho mayor de lo que desde fuera nos había hasta ahora parecido.

LA BATALLA CONTINÚA

La Comisión económica creada por el papa sigue su frenética investigación, pero los resultados son a menudo desalentadores; faltan documentos, falta colaboración, sobran trabas, zancadillas y cortinas de humo. Aunque se descubren muchas cosas en general la situación real de las finanzas vaticanas, sus posesiones muebles e inmuebles y hasta el funcionamiento de su economía sigue siendo en buena medida desconocido, en parte por ocultación de la Curia, en parte por simple descontrol. Es muy difícil poder diseñar las reformas necesarias en las finanzas cuando ni siquiera se conoce bien la situación de partida. Aún así Francisco desarrolla nuevas normas de funcionamiento y control en las que pretende poner la economía vaticana al servicio del Evangelio.

Cuando en diciembre se presentan los presupuestos para el 2014 hay expectación por ver en qué medida esta “primavera de Francisco” se reflejan en los nuevos presupuestos. Sin embargo todo resulta decepcionante. Los auditores internacionales encargados de valorar el presupuesto recibieron la información solo dos días antes pero fácilmente pudieron ver que bajo cambios cosméticos y superficiales, en el fondo los presupuestos suponían claramente más de lo mismo. El representante de la Curia que los presenta, el cardenal Versaldi, intenta convencer a su auditorio de que estos presupuestos ponen en marcha un proceso de renovación, pero no consigue convencer a nadie. Las directrices del papa han sido claramente ignoradas. Y entonces ocurre algo que casi no tiene precedentes: las cuentas que presenta la Curia para el 2014 son rechazadas y además con duras críticas. Se exige tener claras las prioridades, establecer autonomía y coordinación, mejorar la transparencia y avanzar en las reformas. Tras la negativa de los auditores los presupuestos quedan bloqueados. El 3 de enero de 2014 la cuestión va directamente a la atención del papa, el cual comienza un delicado proceso para lograr reformas y recortes que racionalicen las finanzas y paren el despilfarro, tarea que se muestra extremadamente difícil.

Francisco gente

El 24 de febrero se anuncia la reforma más importante del papado desde 1988, cuando Juan Pablo II diseñó la nueva estructura del Estado: Francisco anuncia la creación de un nuevo dicasterio, la Secretaría y el Consejo para la economía, o sea, un Ministerio de Finanzas en el cual, por primera vez, hay equilibrio de poder entre religiosos y laicos, en línea con la voluntad del pontífice de involucrar más a los laicos en el servicio y gobierno de la Iglesia. Por primera vez un grupo de laicos entra en el mundo cerrado e inviolable de las finanzas vaticanas y, al mismo tiempo, estas escapan en buena parte al férreo control de la Curia anterior.

De esta forma el papa Francisco logra dar un gran paso en la dirección que quería, unificando y coordinando gran parte de la economía vaticana de modo que se pueda controlar lo que antes estaba incontrolado. Ahora ya es más sencillo poner orden y dirigir las finanzas en la dirección que el papa desea. Y sin embargo no está todo hecho ni mucho menos. El papa ha ganado una gran batalla, pero aún no la guerra. La vieja guardia está disminuida y debilitada pero sigue en pie. Las finanzas vaticanas han mejorado mucho en su gestión y trasparencia, pero todavía queda un largo camino para lograr poner todo en orden y lograr el equilibrio financiero corrigiendo el importante déficit del estado. Hay aún demasiados intereses en juego dentro y fuera de las murallas y en el Banco Vaticano aún queda mucho por hacer y muchas barreras que vencer. Muchos son aún los enemigos que intentan frenar las reformas del papa y nada garantiza que finalmente el papa logre su objetivo de crear una Iglesia fiel al Evangelio en todos sus aspectos, pero su carácter afable con el pueblo va paralelo a una mano firme contra aquellos dirigentes que deshonran a la Iglesia a la que deben servir. Nuzzi nos cuenta una anécdota que, como él mismo admite, pudiera en realidad ser una leyenda urbana, pero que en cualquier caso encaja bien con el carácter del papa en su papel de “presidente” del gobierno. Se dice que una vez conoció a un monseñor con cargos de responsabilidad pero con actitudes muy poco cristianas. Un día se dirigió a él y le dijo solo siete palabras: “Da domani sei fuori, poi vedremo dove” (A partir de mañana te vas, ya veremos luego adónde). Ese es Francisco, imagen misma de Jesús: dulce con el pueblo y duro con los fariseos.

CONCLUSIÓN

Papa FranciscoMuchas veces hemos tenido que escuchar la acusación de algunos sectores fanáticos del ámbito protestante afirmando que la Iglesia Católica está gobernada por Satanás. Afortunadamente eso no es cierto, la Iglesia está gobernada por el papa, protegida por el Espíritu Santo, pero ahora resulta que Satanás, siempre al acecho, habría logrado hábilmente infiltrarse en su seno y controlar buena parte de las finanzas. La lucha entre el dragón de 7 cabezas [Satanás] y la Mujer del Apocalipsis [la Iglesia] parece estar desplegándose ante nuestros ojos en este preciso momento. Sabemos que la Iglesia vencerá, pero la visión del dragón, ahora sin disfraz, no deja de resultar espeluznante y vomitiva. En la Tierra Santa regada por la sangre de los mártires romanos y por los mismísimos Pedro y Pablo se ha instalado un nido de víboras que ha ido emponzoñando el corazón administrativo de la Iglesia de Dios. Afortunadamente el papado ha podido mantener la pureza de la doctrina y la fe, pues eso está protegido por el Espíritu Santo, pero en los demás terrenos humanos, una secta masónica ha logrado que parte de la maquinaria eclesial funcione para su propio beneficio en lugar de para el bien de la Iglesia y de la humanidad entera.

Esta lucha entre el bien y el mal, entre masones y cristianos, entre los infiltrados dentro de la Curia y la Iglesia, no debe confundirse con la división que los medios de comunicación suelen hacer entre obispos progresistas y obispos conservadores, como si de un partido político se tratase. Una cosa son las diferentes sensibilidades, las diferentes visiones de cuál es la mejor forma de aplicar el Evangelio de Jesús en nuestras sociedades, y otra cosa muy diferente es el caso de ese grupo de dirigentes infiltrados que utilizan a la Iglesia para su propio provecho personal ignorando o incluso despreciando abiertamente al Evangelio. Muy probablemente nos encontraremos ahora que muchos medios de comunicación identificarán a los “conservadores” con las fuerzas del mal y a los “progresistas” con las fuerzas del bien (o viceversa), incluyendo al papa en ese segundo bando, pero si ese enfoque se produce, será una manipulación y una tergiversación de la realidad que no solo no ayudará en nada a resolver el problema del Vaticano sino que, creando confusión y “mezclando churras con merinas”, como dice el pueblo, solo conseguiría ponerle las cosas muy fáciles a los enemigos internos de la Iglesia, que así podrán diluirse entre una multitud de verdaderos creyentes a los que utilizarán como escudo. No confundamos los términos, los malvados de esta historia, los enemigos del papa y de la Iglesia son aquellos que adoran al poder y al dinero y rechazan a Jesús, y su única ideología es la Avarizia (título de otro libro sobre el mismo tema publicado por el periodista italiano Emiliano Fittipaldi el mismo día que “Viacrucis”)

En peores crisis se ha visto la Iglesia, como en el siglo XII (donde otro Francisco, el de Asís, logró purificarla) o en el Renacimiento de Médicis y Borgias, y de ellas logramos salir. La Mujer siempre termina por derrotar al Dragón, y esta vez tenemos una enorme ventaja con respecto a las grandes crisis anteriores: el papa no solo no está manchado sino que es el principal soldado de Cristo en esta lucha contra las fuerzas del mal. Si el mal actúa desde dentro, también el bien está actuando desde dentro y sin duda vencerá, aunque en estos tiempos en los que los medios (a menudo anticlericales) conforman la opinión pública, sin duda el escándalo de estas revelaciones, aunque sea para bien, provocarán en el prestigio y credibilidad de la Iglesia un daño de enorme calibre.

A nuestro parecer, solo una actuación contundente, rápida y absolutamente ejemplar por parte del papa, reconociendo todos los datos que sean ciertos, por muy dolorosos que sean, y luchando enérgicamente por corregirlos, podría convertir en poco tiempo un gran daño en todo lo contrario, marcando una clara línea entre el Vaticano corrupto del pasado y un nuevo Vaticano transparente, honesto y al servicio de los pobres, un Vaticano que se convierta en ejemplo de honradez y que siga fielmente el mandato de Jesús, pues en el orden subvertido que predicó Jesús, los primeros serán los

Jesús lava los pies a Pedro

Jesús lava los pies a Pedro

últimos y la cúspide de la jerarquía eclesial no está ahí para sacar provecho de los fieles, sino para servirlos desde la pobreza y la humildad. El papa lleva una vida sencilla en el cuarto de un convento mientras muchos miembros de la Curia viven en palacios y despilfarran un dinero que no es suyo en lujos y pecados. Nadie que no viva el Evangelio en su corazón tiene derecho a formar parte del gobierno de la Iglesia, es necesario cuanto antes expulsar a los mercaderes del Templo y limpiar la Santa Sede de los siervos de Satanás que para su propia condenación se están mofando de las palabras del Señor:

Pero Jesús, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo.” (Mateo 20:25-27)

Los detractores de la Iglesia utilizarán las revelaciones de este libro (“Viacrucis”, de Gianluigi Nuzzi”) para alimentar sus ataques, es inevitable, pero ojalá la indignación –y el dolor– que recorra a los auténticos católicos de todo el mundo sea tan grande que el papa Francisco reciba toda la fuerza necesaria, que es mucha, para poder terminar con este nido de víboras que se ha asentado en el mismísimo corazón del gobierno de la Iglesia Católica de una vez por todas y este escándalo de dimensiones descomunales sirva para purificar a una Iglesia que debe ser, también en su cúspide, la luz de Cristo en un mundo sumergido en las tinieblas de la codicia y el pecado. Si gracias a esto conseguimos limpiar nuestra casa, tendremos que pensar que el Espíritu una vez más ha purificado con fuego a su Santa Iglesia como tantas veces ha hecho con su pueblo en el pasado, desde Adán hasta el día de hoy.

San Miguel

POST SCRIPTUM

Los datos ofrecidos por el libro “Viacrucis” se apoyan en un buen número de documentos y grabaciones que también han sido publicados, y por ello, si no se demuestra lo contrario, gozan de nuestra credibilidad, están en sintonía con otros datos que ya se conocían, y explican algunos hechos del pasado que en su momento parecían poco entendibles y ahora se nos muestran totalmente comprensibles. Por ahora solo ha salido la versión original en italiano, hasta finales de noviembre de 2015 no se publicará la traducción española.

APÉNDICE A

¿Y JUAN PABLO II?

 

Al terminar el artículo muchos habréis pensado que la ausencia de Juan Pablo II en todo esto es llamativa. La explicación es muy sencilla, las filtraciones de documentos secretos de esta semana y de hace tres años provienen de los pontificados de Benedicto XVI y de Francisco, no hubo filtraciones de los tejemanejes internos de la época de Juan Pablo II. Lo que sí sabemos es que ese papa tuvo ante sí otra tarea igualmente titánica y volcó sus energías en el exterior. Su pontificado fue decisivo en la caída de las dictaduras comunistas europeas (por algo venía él de una dictadura comunista) y también consiguió el gran logro de conectar el papado, antes distante, con el pueblo. Era lo que en aquel momento tocaba y él lo hizo fenomenal. Abordar al mismo tiempo la regeneración interna del Vaticano habría supuesto asumir otra tarea igualmente titánica, cada una de esas tareas por si sola suponía una dedicación total y Juan Pablo II tuvo que priorizar y elegir la que en ese momento era más urgente.

APÉNDICE B

RESPUESTA DEL PAPA

Hoy mismo, 8-11-15, el papa ha dado respuesta al escándalo ya llamado Vatileaks 2.

Francisco no se escabulle ni niega nada de lo recientemente publicado, admite que todos los documentos y grabaciones son auténticos y afirma, como ya sabíamos, que esa información aflorada procede de las investigaciones que él mismo había encargado hacer para conocer el estado real de las finanzas vaticanas y poder llevar a cabo su profunda reforma. Condena la substracción de material clasificado porque se trata de un robo y, como tal, es un delito (es evidente que el papa no puede decir que robar documentos vaticanos y publicarlos esté bien, porque no lo está). No intenta minimizar ni justificar el escándalo pero deja claro que esos documentos reflejan una “fase de trabajo ya superada”, que las reformas emprendidas han corregido o están en vías de corregir esos problemas denunciados y por tanto los dos libros que se acaban de publicar podrían llevar a la confusión si el lector piensa que la situación financiera descrita en ellos es aún la misma a día de hoy.

Suponemos que es imposible arreglar todas las finanzas y abusos en solo un año, pero ya nuestro artículo y el mismo libro de Nuzzi apuntan a que finalmente, con la creación del dicasterio para las fiananzas, el papa había al fin asumido el control de las finanzas vaticanas y estaba implementando profundas reformas, por lo tanto las declaraciones del papa son correctas, valientes (no esquiva ni desmiente la situación) y lógicas. No sabemos si en su fuero interno se alegra de que esto saliera a la luz o no, pero está claro que el papa no puede hacer otra cosa que declarar que el robo de información confidencial es un delito. Al mismo tiempo tampoco ha arremetido duramente contra las filtraciones ni contra su publicación, solo ha aclarado que la situación actual ya no es la misma descrita en el libro. Lo que sí ha hecho una vez más ha sido condenar con dureza a quienes abusan de su posición y llevan una vida poco digna de su cargo, lo cual demuestra que el trabajo del papa por limpiar la curia sigue activo y que en lugar de disimular ante el escándalo, el papa lo aprovecha para meter aún más el dedo en la llaga. Copiamos a continuación algunas de sus palabras dichas hoy mismo por su Santidad en la homilía del domingo:

«También en la Iglesia hay quienes, en lugar de servir, de pensar en los demás, se sirven de la Iglesia: los trepadores, los apegados al dinero. Y cuántos sacerdotes, obispos hemos visto así. Es triste decirlo ¿no? La radicalidad del Evangelio, la llamada de Jesucristo: servir, estar al servicio de, no detenerse, ir más allá, olvidándose de sí mismos. Y la comodidad del estatus: he logrado un estatus y vivo cómodamente sin honestidad, como esos fariseos, de los que habla Jesús, que se paseaban en las plazas, haciéndose ver por los demás».

«Sin embargo, cuando la Iglesia es tibia, ensimismada, incluso con afán de negocios sin escrúpulos, no se puede decir que es una Iglesia que ministra, que está al servicio, sino que se sirve de los demás. Que el Señor nos de la gracia que dio a Pablo, ese punto de honor de ir adelante siempre, renunciando a las comodidades tantas veces, y que nos salve de las tentaciones, de estas tentaciones que en el fondo son tentaciones de una doble vida: me hago ver como ministro, como el que sirve, pero en el fondo me sirvo de los demás».

«El cristiano está llamado al servicio, no a servirse de los otros»

Esta era justo la reacción del papa que ayer deseábamos, dicha con la diplomacia que la situación requiere, pero clara, contundente y sin negar nada; una buena prueba de la transparencia que Francisco tanto defiende. El papa ha estado a la altura, y es evidente que el Vaticano, afortunadamente, ya no es lo que era.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal italiana ha querido dejar claro que los problemas dentro del gobierno del Vaticano no reflejan una división o batalla en el seno de la Iglesia, se trata solo de asuntos internos del gobierno vaticano:

El Papa de ninguna manera está solo, está acompañado y es apoyado cordial, afectuosa y lealmente por todos los obispos”, dijo a la agencia SIR. “Por eso no tengo ninguna preocupación sobre esta imagen de división que se quiere acreditar ante la opinión pública para crear ulteriores desorientaciones”.

Otros obispos y cardenales han efectuado declaraciones en el mismo sentido, sin negar ni justificar los hechos e incidiendo en que el papa no está solo, que tiene muchos colaboradores fieles, y que la división que refleja el libro no es una división que afecte a la Iglesia como institución, sino un problema político que afecta al gobierno del Estado del Vaticano.

Confundir papa, Vaticano, Iglesia, católicos, catolicismo… como si fueran todas la misma cosa es absurdo, aunque una manera fácil de manipular y generar confusión interesada, y ya mismo estamos viendo periódicos que lo hacen, que presentan la corrupción del Vaticano como corrupción de la Iglesia Católica, o gente que está usando estos casos para desacreditar a la mismísima fe católica, como si la existencia de cardenales corruptos implicara que el catolicismo es una mentira. Precisamente sobre ese mismo asunto trata nuestro artículo titulado “la Iglesia Pecadora”.

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15 thoughts on “Escándalo: El Vaticano ¿nido de víboras?

  1. Me ha encantado leer este articulo.
    Ya habia visto un documental del 2015 Escandalo en el Vaticano y exponen los mismos echos que aqui , con algunos detalles extras , la verdad cuando vi el documental no sabia si creer o no , pero ya veo que es algo que esta pasando en verdad .
    Alberto Villasana un periodista tambien habla de estos echos , pero algo que el dice me impresiono y les consulto .
    Segun una larga explicacion de este hombre , el papa Francisco no seria realmete papa segun las leyes del vaticano , por como se llevo a cabo su elccion y en las condiciones .
    Yo desconocia el nombre de este periodista , pero otros catolicos me han hablado de el y la verdad me maree un poco leyendolo pues habla de profecias y demas en su blog.
    Pero en resumen es eso , saber si ha algo que en verdad impida que el papa Francisco sea papa .
    Un saludo .

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    • Pues no conozco yo ningún dato que me lleve a suponer que el papa presente no sea legítimo. He escuchado argumentos de personas que afirman lo que tú dices, pero ninguno de esos argumentos es correcto en su planteamiento o en su consecuencia. Los hay que opinan que el nombramiento de papa es de por vida, pero eso no tiene base bíblica ni teológica ni tan siquiera histórica, pues no es la primera vez que un papa dimite. La situación sería discutible si en vez de dimitir Benedicto XVI hubiera sido expulsado, pero tampoco es el caso. Si hay algún argumento en particular que te preocupe puedes decirlo.

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