Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe.

264 thoughts on “Dudas

  1. Saludos Christian, quisiera hacerle una consulta que me tiene bien liado.
    Este domingo conversé con un adventista acerca del sábado como día sagrado y destinado a Dios, casi logro convencerlo de la doctrina católica, pero algunos puntos me fueron muy difíciles.
    Jn 5, 18 dice que los judíos querían matar a Jesús porque este quebranta el sábado. Yo traté de utilizarlo a mí favor, pero los adventistas infieren de este pasaje que no se trata del Sabbat de Dios, sino de la construcción que sobre este habían hecho los fariseos, en donde al convertirlo en un práctica legalista le vaciaron de su significado. El problema para mí es que Jesús no pecó según la Ley de Moisés (o eso creo), y su sacrificio fue perfecto por ello mismo cual cordero sin mancha ni defecto que en el AT se ofrecía por los pecados. Luego si Jesús quebranto verdaderamente el cuarto mandamiento de la Ley del Sinaí entonces pecó. Espero entienda mi pregunta.
    Ap 12,17 dice “los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Cristo”, lo que ellos interpretan como la Ley de Moisés y los preceptos de Jesús apuntando a que la Ley todavía está vigente. Pero esto se puede desmontar porque la palabra a toda luz es “testimonio” y no ordenanza. El verdadero problema es en Ap 14, 12 en donde hallan su defensa más sólida, pues allí claramente se dice “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” suponiendo que esos mandamientos se refiere a la Ley de Moisés. ¿Será?
    También me paralizo un poco cuando tengo que interpretar Mt5,18.
    Otro punto irresistible para mí es la declaración del Gn sobre la sacralidad del sábado, la que es tomada por el resto de la Biblia para explicar la observancia del sábado, en su contra dije varias cosas, pero casi ni yo mismo me convenzo, pues escrito está que Dios le santificó antes que todo; en ello gasto mis neuronas, pero nada. Ellos dicen que en Éxodo el cuarto mandamiento empieza con un “acuérdate” dando a entender que desde Adán y Eva todos ya sabían de la observancia del Sabbat. Contra ello yo digo algunas cositas que se las menciono, pero me queda un vació por dentro que espero usted quite.
    – Nunca en la Torá se menciona que antes del Sinaí se guardó el sábado, nada se dice sobre ello en relación con Adán, Noé, Abraham, los Patriarcas, etc. Pero el que no se diga poco cambia.
    – Nehemías dice claramente que en el Sinaí Dios dio la Ley y que allí “dio un día santo”. Pero quizás se los haya dado como ley, pero ya se conocía su sentido, o sea, caben las dos interpretaciones.
    – El acuérdate bien pudiera ser una sugerencia sobre el sábado, pero cuando la cólera de Dios aumenta por causa del becerro de oro y se vuelve a dar la Ley ya este se impone, de ahí que en el decálogo del Deuteronomio ya se imponga. Con esto se puede desmantelar un poco lo que ellos dicen sobre ese “acuérdate”, pero sería otra especulación.
    – Pudiera ser que el Génesis, no siendo el primer libro escrito, al redactar su poema tomando la antigua historia babilónica recree la Creación con la mentalidad espiritual del judío, y entonces, no es que se mande a guardar el sábado porque Dios le santificara, sino que aparece en el Gn santificado porque precisamente Dios le mandó a guardar. Pero el fundamentalismo y los diversos pasajes que repiten que lo primario fue la reservación de este día por Dios y para Él inducen a creer todo lo contrario.
    – Quizás quepa la interpretación de que estos días no son literales, no son de 24 horas, pues es en el cuarto cuando Dios crea el Sol y la Luna que son los que marcan el día y la noche en la Tierra, aunque quede el chance para decir que ya desde el primer día Dios crea la luz, intercambiable con lo que la ciencia conoce como “luz cósmica” y que siendo independiente de nuestro sol diferencia en la Creación el día y la noche por espacio temporal????. Aun así para los hombres la dependencia del sábado es según nuestra estrella y así lo es también para los adventistas, pues cuando en Tierra Santa ya comenzó el sábado aquí todavía (en Cuba) no lo ha hecho, luego esto no puede ser una cosa Universal y Cósmica. Además de que todos los días cierran con un “fue el atardecer y el amanecer”, mientras que del séptimo nunca se dice tal cosa como si se dejara entender que nos encontramos ahora en ese periodo en donde Yavé simplemente descansa de su trabajo creacionista, dando la idea de que tampoco se refiere a las 24h y es que según S. Pedo una hora para Dios es como 1000 años y viceversa. Pero esto último también admite otras interpretaciones más plausibles que el sentido temporal que de ella se pude sacar.
    De antemano y como siempre, GRACIAS.
    Un abrazo desde Cuba.
    DLB

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    • Hola de nuevo Jose Carlos. El tema que planteas aparece muy enrevesado porque se mezclan, en mi opinión, varios conceptos a varios niveles, y tú mismo los tocas un poco.

      Primero está el tema de si tomamos el relato de la Creación como algo literal (Dios creó el mundo en 7 días). Esos días pueden interpretarse como días terrestres, tal como dice el relato, con el sol saliendo y poniéndose como marca, o “días cósmicos”, que sería más bien fases o etapas de millones de años en donde el sol terrestre no pinta nada, o incluso ser todo ello una descripción alegórica, si bien precisa. Según qué interpretación hagamos el concepto cronológico del sábado cambia mucho.

      No olvidemos que en realidad estamos hablando del Sabbath, y no del sábado, de modo que igualmente podría ser el domingo, el séptimo día de la semana para nosotros. Además de que la cuestión es que el séptimo día es el que Dios quiere que descansemos y lo dediquemos a su gloria, que es lo que los cristianos hacemos con el domingo (nuestro “Sabbath”), aunque no con todas las restricciones de la ley que impone la ley mosaica.

      También está el tema de que en la Biblia el Génesis es el primer libro, pero no es el primero que se escribió. El relato de la Creación, y muchos otros, ya estaban en la tradición oral de los hebreos antes de que se pusiera por escrito en el texto que hoy tenemos, de modo que cosas como ”acordaos” puede simplemente hacer referencia a que esas cosas, cuando se pusieron por escrito, ya eran conocidas por la gente. De hecho el Génesis, tal como está hoy escrito, se supone que se redactó durante el Exilio (aunque su autor fuera Moisés, la edición actual, como diríamos ahora, se redactó durante el Exilio, en el s.VI a.C.), por lo que el “acordaos” puede referirse a que cuando se escribieron esas palabras la gente ya las conocía de antes, o más fácil aún, “acordaos” puede referirse al pasado o al futuro, algo así como decir “tened presente esto, no lo olvidéis”.

      En cuanto a la Ley de Dios y la Ley de Moisés es lo mismo y no es lo mismo. La Ley de Moisés es la que es y se escribió cuando se escribió destinada para un pueblo determinado en unas circunstancias determinadas, pero Dios es más que todo eso. De hecho Dios es Jesús, así que cuando Jesús trae la Nueva Alianza, como Dios que es (y “Señor del sábado”) tiene total autoridad para darnos una nueva perspectiva de la Ley que deja de estar diseñada minuciosamente para un pueblo y una época concretos y se abre a un Pueblo universal y para todas las épocas, de modo que se producen cambios como por ejemplo que para perdonar tus pecados no tienes que matar cabritos o aventarlos al desierto (imagínate esas cosas para un Finlandés) sino que tenemos la confesión. Es por eso que las meticulosas y superespecíficas instrucciones que Dios dio en el Sinaí a Moisés dejan de aplicarse en la Nueva Alianza, y aún así Jesús puede decir con razón que no ha venido a cambiar la Ley sino a darle su justo cumplimiento, porque el espíritu de la Ley permanece, pero en un contexto que es muy diferente (no sólo pensando en el momento y lugar de Jesús sino que la Nueva Alianza se ofrece a todos los pueblos y para todas las épocas), de modo que esas mismas cosas que Dios mandaba, ahora han de llevarse a cabo de modos muy distintos, como el ejemplo de la confesión de los pecados que hemos puesto o muchos otros.

      En ese contexto yo diría que el Sabbath (un día de descanso dedicado a Dios) sigue vigente pero de un modo distinto. Para empezar, el día de la semana cambia. Sigue siendo el séptimo día, pero como tú bien dices, cuando se pone el sol en Israel todavía no ha salido en Cuba, de modo que en una religión mundial es absurdo discutir sobre qué horas del calendario son sábado o no, pues eso ya es relativo. Imagina en el futuro que la humanidad puebla un planeta lejano donde los días duran 40 horas. Pues allí los judíos celebrarían un sabbath de 40 horas. Y la norma de que el sabbath dura desde que se pone el sol el viernes hasta que aparecen las primeras 3 estrellas de la noche del sábado…. Si vives en los polos puedes pasarte medio año esperando a que salgan esas primeras 3 estrellas que marcan el inicio de la noche. En fin, que si vemos el sabbath como un día de descanso semanal esa idea puede ser eterna, pero si nos aferramos a la letra de la ley mosaica entonces podemos caer hoy en día en muchos sinsentidos. La resurrección de Jesús hace que los cristianos pasen a considerar el domingo como el día sagrado, el día que hemos de dedicar a Dios de modo especial, y el domingo sucede en momentos diferentes según el lugar de la tierra, pero la Nueva Alianza ya no está sujeta a un país concreto, como era antes con Israel, así que eso no tiene ya importancia, la cuestión es que una vez por semana paremos y nos centremos en Dios.

      Luego está el tema de todas las muchísimas normativas que había para asegurarse de que la gente cumplía con el descanso del sábado. Dios conocía a su pueblo y si consideró que en ese momento histórico era necesario legislar tanto el asunto, pues sus razones tendría que no vamos a discutir, pero en la Nueva Alianza es el mismo Dios quien decide (tal vez pensando más en el futuro de todas las naciones que en la Judea de ese momento) que toda esa normativa no servirá para garantizar mejor el Sabbath sino al contrario. La finalidad del Sabbath era consagrar un día a Dios y también garantizar el descanso del hombre, pero tanta normativa en esos momentos ya se había convertido en algo que esclavizaba al hombre en vez de liberarlo, con lo que para mantener el espíritu de la Ley Jesús tuvo que cambiar toda esa normativa (o más bien eliminarla) y así en cierto modo cambió todo pero en realidad lo hizo para que nada cambiara, dejando que la Ley encontrase “su justo cumplimiento”, pues como dijo San Pablo la letra mata pero el espíritu vivifica, y eso es lo que hizo Jesús con el Sabbath, los alimentos impuros, la circuncisión y muchas otras cosas, cambió la letra de la Ley para permitir que el espíritu de la Ley pudiera seguir siendo el mismo.

      En este asunto, a efectos prácticos tenemos dos cuestiones:

      1- ¿Es lícito cambiar el día del Señor del sábado al domingo? – yo creo que sin ningún problema, por lo que ya te he dicho: cuando el Pueblo de Dios deja de estar localizado en un punto concreto del planeta y pasa a extenderse por todo el globo, los días de la semana ya no son absolutos sino relativos, y la Resurrección es motivo suficiente para que el día del Señor pase al domingo, que es lo que hicieron los primeros cristianos (no el papa). Identificar “Sabbath” con la palabra española “sábado” obscurece el debate pues parece que ambos días son el mismo (y etimológicamente lo son), pero por ejemplo en inglés el sábado se llama “día de Saturno” (Saturday), así que no tiene esa lógica etimológica que nos empuje a pensar que el Sabbath tenga que ser ese día y no otro.

      2- ¿La normativa que establece la ley mosaica para el Sabbath hebreo debería seguir en vigor? – por lo que te he comentado, no. Si eso fuera así tendríamos que seguir cumpliendo las cientos de normas mosaicas, muchas de las cuales son imposibles de cumplir para una persona del siglo XXI que vive lejos de Israel y sus desiertos y animales y plantas, por recurrir a la anécdota.

      Por lo tanto los primeros cristianos siguen dedicando un día a Dios y al descanso, pero no ven problema para celebrar ese sabbath el domingo, ni tampoco para considerar derogadas todas esas precisas instrucciones y normativa que en el Antiguo Testamento se exigía para celebrar el sabbath y que los judíos, sin embargo, siguen considerando en vigor (más o menos). Lógico, los judíos siguen viviendo en la Antigua Alianza, ignorando a Jesús, y los cristianos hemos pasado a la Alianza Nueva, donde todo cambia para que todo pueda seguir igual (por decirlo de algún modo). Aquellos grupos que se llaman a sí mismos cristianos pero que viven más en la alianza antigua que en la nueva surgen de fundadores que leyeron la Biblia sin entender que en la Biblia Dios va guiando a su Pueblo en un camino de evolución, con un punto crítico que fue la venida de Jesús y donde todo adquiere una nueva dimensión. El cambio de alianza hace que el Nuevo Testamento prevalezca sobre el Antiguo, y si quieren leer la Biblia como si todas sus páginas reflejaran la Palabra de Dios con la misma actualidad, como si todo lo que dice tuviera para el hombre de hoy la misma fuerza y validez, entonces debe de ser todo tremendamente lioso. El cristiano pertenece a la Nueva Alianza. No se puede seguir la ley antigua y la nueva al mismo tiempo cuando las leyes son diferentes.

      Cierto que hay pasajes como los que dices del Apocalipsis en donde se parece deducirse que la Ley antigua sigue en vigor, pero eso es porque se confunde “La Ley de Dios” con “La Ley de Moisés”, por decirlo de forma que nos entendamos. La Ley de Dios, como dice Jesús, no cambia, el espíritu de la Ley es el mismo, el sentido de los 10 Mandamientos es eterno. Pero en la antigua alianza Dios da unas normas adaptadas para el Pueblo Elegido, que es hebreo y vive en Palestina, y en la nueva alianza Dios actualiza esas normas para un Pueblo Elegido que pasa a ser universal en el espacio y en el tiempo. De ese modo si nos atendemos a la letra de la ley, la normativa precisa, lo que conocemos por la Ley de Moisés, podemos decir que Jesús cambió y abolió muchísimas cosas, pero si atendemos al espíritu de la ley, que es lo que cuenta, podemos decir que la Ley de Dios es eterna y sigue en vigor para nosotros igual que lo estuvo para los hebreos de Moisés.

      Dices: “El verdadero problema es en Ap 14, 12 en donde hallan su defensa más sólida, pues allí claramente se dice “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” suponiendo que esos mandamientos se refiere a la Ley de Moisés. ¿Será?”
      Ahí tienes la principal piedra de confusión y tú mismo la intuyes. “Los mandamientos de Dios” no tienen por qué ser Los 10 mandamientos que Dios entregó a Moisés tal como fueron redactados incluyendo toda la muchísima letra pequeña que los desarrolla. Eso en parte se debe a que actualmente cuando hablamos de “Los Mandamientos” pensamos siempre en “Los 10 Mandamientos”, pero los mandamientos de Dios son todas las cosas que Dios nos manda cumplir, es un concepto genérico. Ojo, y con ello no insinúo que los 10 Mandamientos ya no estén en vigor, lo que no está en vigor es toda la letra pequeña que se hizo adaptada a un momento y lugar concretos. Como decía antes, hay que separar el espíritu de la letra. La letra quedó desfasada y superada por la nueva alianza, pero el espíritu sigue intacto y lo podemos ver expresado en la forma esencialista en la que de niños nos aprendemos los Mandamientos: Santificarás las fiestas, no matarás, no robarás, etc.

      Por poner un ejemplo simplón. El último mandamiento dice así:
      “Ni codiciarás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo suyo.”
      Como yo lo aprendí de niño es: “No desearás los bienes ajenos”. Eso es el espíritu de la ley, la cita bíblica recoge ese espíritu universal pero lo adapta a la situación particular de la sociedad hebrea de esa época. Lo de la casa me vale, lo del campo… si vives en un pueblo tal vez, pero lo de los esclavos, que ya no hay, los bueyes, que sólo he visto en la tele, los asnos, que quedan bien pocos… todo eso hoy en día ya sobra o está a punto de sobrar.

      Pero vamos a la cuestión que interesa. Leamos qué dice la Biblia en el caso del mandamiento del sábbath y a ver si los cristianos mantenemos el espíritu de esa ley intacto o si lo incumplimos:

      “Observa el sábado, para consagrarlo como el Señor tu Dios te ha mandado. Durante seis días trabajarás y harás en ellos todas tus tareas, pero el séptimo es día de descanso consagrado al Señor tu Dios. En ese día no realizarás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el inmigrante que viva en tus ciudades, para que tu esclavo y tu esclava descansen, lo mismo que tú. Recuerda que tú también fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con gran poder y destreza sin igual. Por eso tu Dios te ordena observar el sábado.”

      Ahora te pido que donde pone “sábado” lo quites y leas “sabbath”, que es el séptimo día de la semana, así que si quieres puedes ir un paso más allá y donde pone “sábado” pon “domingo” y léelo de nuevo. Nada raro (al menos si sustituimos “esclavo” por “empleados”).

      Otro asunto sería si Jesús abolió o no abolió el sabbath. Otro asunto complicado. Yo más bien diría que Jesús abolió la antigua ley del sabbath pero abrió el camino al concepto cristiano del sabbath que es nuestro Día del Señor, Dies Domenica, es decir, Domingo.

      Que Dios nos habla en el Antiguo Testamento del sabbath como concepto (día consagrado al Señor) y no como día cronológico del calendario lo vemos perfectamente en la epístola de Bernabé, del siglo primero:

      “Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados de ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos… “ (Epístola de Bernabé 15:8-9, ca. año 75)

      Ahí diferencia “vuestros sábados de ahora”, que se refería al que en ese momento celebraban los judíos (y hoy los adventistas) y “el que yo he hecho”. De nuevo se ve una diferencia clara entre la letra de la ley y el espíritu de la ley. Y de hecho ahí mismo Dios deja claro que su nuevo “sabbath” pasa a ser el domingo: “haré el principio de un día octavo” (que según el calendario judío sería el domingo), al que identifica como “el principio de otro mundo”, que es lo que trae la Nueva Alianza, el cristianismo frente al pasado judaísmo mosaico. Del mismo parecer es San Ignacio de Antioquía, que en el siglo II nos explica:
      “Así pues, si los que habían andado en prácticas antiguas alcanzaron una nueva esperanza, sin observar ya los sábados, sino moldeando sus vidas según el día del Señor, en el cual nuestra vida ha brotado por medio de Él y por medio de su muerte que algunos [los gnósticos] niegan. … Absurda cosa es llevar a Jesucristo entre vosotros y vivir judaicamente.”
      De nuevo cuestión lingüística, pues usa “sabbath” para referirse al antiguo sabbath judío, y llama “el día del Señor” a la celebración cristiana, que era ya en domingo, y aunque mantiene el espíritu de ser un día dedicado a Dios, ya no tiene consigo toda esa letra pequeña que traía la Ley de Moisés sobre cómo había que celebrar ese día, por eso dice que ya no se observa el sabbath sino el día del Señor. También nos lo explica por esa época San Justino Mártir:

      “… Porque también nosotros observaríamos esa circuncisión carnal y guardaríamos el sábado y absolutamente todas vuestras fiestas, si no supiéramos la causa por la que os fueron ordenadas… No los observamos porque esa circuncisión no es necesaria para todos, sino sólo para vosotros… Y sin sábado también agradaron a Dios todos los justos anteriormente nombrados, y después de ellos Abraham y los hijos todos de Abraham hasta Moisés… También, pues, el sábado os lo ordenó Dios para que tuvierais memoria de El… Porque si antes de Abraham no había necesidad de circuncisión, ni antes de Moisés del sábado, de las fiestas ni de los sacrificios, tampoco la hay ahora, después de Jesucristo, Hijo de Dios, nacido sin pecado de María Virgen del linaje de Abraham” (Diálogo de Trifón 18 y 23, San Justino mártir, año 155)

      San Justino lo dice, se deja atrás el sabbath judío porque “sabemos la causa por la que os fueron ordenadas”, es decir, sabemos el espíritu de la ley (“para que tuviéramos memoria de Dios”), así que mantenemos el espíritu en la nueva celebración del domingo pero dejamos atrás el sabbath judío porque ya cumplió su función en su época. Antes de Moisés no había sabbath y eso no fue problema, y después con Jesús deja de haberlo, así que el sabbath como tal no es una ley universal, sino temporal, que tuvo un comienzo y un final, pero la idea de dedicar un día a Dios permanece.

      En la escena de las espigas Jesús está infringiendo la ley mosaica, se mire como se mire, lo que a ojos de los judíos le convierte en pecador, Pero el Nuevo Testamento deja claro que Jesús no pecó en nada, así que su incumplimiento de la Ley de Moisés (letra) no supone un incumplimiento de la Ley de Dios (espíritu), y aunque Jesús explica por qué su acción no incumple el espíritu de esa ley (aunque incumpla su letra), su argumento definitivo es cuando dice “porque el Hijo del Hombre es Señor del sabbath”, es decir, porque Yo, Dios, soy el creador de esta norma y sé con qué sentido se creó (más o menos lo que vino a decir San Justino Martir citado arriba).

      Así que podemos llevar este debate más allá y decir que no solamente el espíritu del sabbath judío se mantiene en el domingo cristiano, sino que en realidad no hay un simple cambio de terminología sino una ruptura. Jesús abolió el sabbath, pues aunque sigue en vigor el concepto de dedicar un día de la semana a Dios, sí se puso fin al concepto del sabbath como día de descanso, pues el domingo como día de descanso lo reinstauró la Iglesia tiempo después. Y al mismo tiempo podemos considerar que el descanso no es el núcleo central del sabbath, sino el hecho de dedicar un día a Dios (el descanso se hace para que el hombre tenga todo ese tiempo para consagrárselo a Dios), de modo que el poner temporalmente fin al concepto de descanso no supone terminar con el espíritu de la ley, que es el de dedicar un día a Dios. Este asunto puede ser puramente práctico, pues en la sociedad judía en el sábado no se trabajaba y todos podían descansar el día entero, pero cuando el cristianismo se expande fuera de Judea penetra en una sociedad donde no existían días de descanso, así que los cristianos no tenían la opción de dedicar a Dios el domingo y descansar ese día, pero cuando Constantino legisla sobre ese asunto y declara el domingo como día de descanso, la Iglesia puede volver a unir ambos conceptos, descansar el domingo para poder dedicar ese tiempo a Dios. Es por eso que cuando se afirma que Jesús “abolió el sábado” podemos decir que tal afirmación es correcta y precisa, o podemos decir que en realidad es una afirmación metafórica, pues todo cambió para que todo pudiera seguir siendo igual en unas circunstancias totalmente diferentes a las anteriores.

      Sobre el enfoque ese de que Jesús abolió el sábado (pero sin perder de vista lo que aquí acabamos de decir) puedes leer nuestro artículo sobre el tema:

      https://apologia21.com/2014/08/14/adventistas-constantino-y-la-eleccion-del-domingo/

      Si esto no responde a todas tus dudas no dudes en precisarme lo que quieras. He escrito mi respuesta de un tirón tras leer tu mensaje, así que en caso de pedirme más aclaraciones no tengas problema en volverme a copiar frases o párrafos de tu mensaje si lo consideras necesario en caso de que esta respuesta global deje dudas concretas sin resolver.

      Un abrazo y que Dios te bendiga.

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  2. Hola Cristhian.
    Un ateo equiparó el hermetismo o secreto de los masones con el sigilo sacramental: resulta a todas luces por supuesto incomparable.

    Pero como le podría explicar la diferencia, es ateo. Aqui el comentario:
    “<<Si a un masón se le informara de los crímenes de un hermano masón, incluyendo violación, robo o maltrato a niños, tendría que mantener en secreto esos crímenes incluso en la corte judicial”

    Yo a esta frase le veo exactamente igual al “secreto de confesión” por el cual un cura no revela en una corte judicial lo que escuchó en el confesionario. No hay diferencia, ni uno ni el otro le dicen al Juez lo que saben>>

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    • Hola Gustavo. El comentario que anuncias no aparece pero de todas formas “el sigilo sacramental”, o el más comúnmente llamado “secreto de confesión”, evidentemente no tiene nada que ver con lo otro. El secreto de los masones es que el masonismo tiene conocimientos secretos que sólo algunos iniciados pueden compartir. Se trata de mantener la información restringida y lejos del público. El secreto de confesión estaría más en la línea de lo que la ley hoy llama “protección de datos”. No se trata de restringir información, sino de proteger la intimidad. Realmente es que me parecen cosas tan diferentes que no entiendo si quiera cómo pueden comparar una cosa con la otra.
      Disculpa que no te haya podido contestar antes, he estado un mes sin acceder a la página.

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