Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe… O a descubrirla.

298 thoughts on “Dudas

  1. Hola. Primero que todo quería agradecer el excelente trabajo que estas haciendo en la difusión de la doctrina de la iglesia católica (Además de entretener, tu estilo de escritura es muy claro e interesante algo que nunca pensé encontrar en un blog de este tipo). Aunque no soy creyente se podría decir que estoy en camino a serlo y aprecio y valoro los grandes aportes que ha hecho la iglesia y reconozco su importancia en la cultura occidental.

    Mi principal inquietud es sobre el libre albedrio. Podría considerarme un triste determinista por experiencia al ver la conducta del ser humano como la complicada relacion entre sus genes y el ambiente.

    Es fácil pensar que tenemos libre albedrio en la sociedad occidental moderna pero ¿realmente alguien puede tomar decisiones por si mismo? al parecer todas mis acciones son la consecuencia de mis experiencias previas y los rasgos de mi personalidad. ¿Puede el ser humano liberarse de esa pesada carga que impone la biología y el ambiente? (las personas que trabajan con victimas que sufren de traumas y/o trastornos psicológicos comprenderán).

    Para poner ejemplos mas claros consideremos nacer en un pueblo pobre y en guerra, carecer de educación y ser victima del adoctrinamiento de fundamentalistas y morir inmolado en un atentado suicida. ¿Ese ser humano tuvo la libertad para hacer el bien y el mal? ¿tuvo la capacidad de elegir y comprender sus actos? si entendemos el pecado como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios, que aparece recogida la Biblia ese hombre se podría catalogar como pecador?
    Podría poner varios ejemplos mas como el niño que nace con varias malformaciones y muere a los minutos de nacer. Los innumerables pueblos barbaros que nunca fueron evangelizados, las personas que desde su infancia sufrieron múltiples abusos y viven una horrible vida, los enfermos y deficientes mentales que ni siquiera pueden comprender el concepto de libre albedrio. ¿A ellos también les han otorgado la facultad de obrar como deseen? ¿Ellos han tenido la oportunidad de elegir el camino correcto?

    Esta duda junto a como se relaciona el libre albedrio con el pecado y cuales son las manifestaciones de Dios en el mundo físico me alejan por ahora de la doctrina cristiana.

    Agradezco tomarse el tiempo de leer mi mensaje y estaría encantado si me puedes proporcionar referencias bibliográficas que traten de estos temas en profundidad.

    Un fuerte abrazo y te deseo mucho animo para que sigas con el trabajo tan importante que llevas en este Blog.

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    • Hola Darío, es estupendo que nuestro blog te guste y te resulte útil, ojalá te podamos ayudar al máximo en tu búsqueda.

      El asunto del libre albedrío sí que es importante, desde luego, es la diferencia entre ser seres libres o máquinas que nos creemos pensantes pero que sólo somos muñecos de cuerda.

      Ciertamente los cristianos creemos en el libre albedrío, si no nada tendría sentido y aunque Dios exista (porque para que exista un universo tiene que existir Dios), no seríamos en el universo nada diferente a una piedra o una estrella o un mosquito.

      Ortega y Gasset es famoso por su frase “yo soy yo y mis circunstancias”. Eso ha sido a menudo utilizado para enfatizar que nuestras circunstancias condicionan lo que somos y nuestras decisiones, e incluso se ha llevado al extremo de interpretar que las circunstancias condicionan por completo al yo, que en gran parte ha influido mucho en la mentalidad occidental actual, restando responsabilidad al individuo (para los psicólogos actuales tú no tienes la culpa de nada, son siempre tus circunstancias las culpables). Pero lo que Ortega y Gasset dijo fue: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, así que en realidad lo que él quería enfatizar es que nuestras circunstancias no son algo que nos condicionan totalmente, sino una influencia que nosotros debemos controlar para así controlar mejor a nuestro yo. Sería un yo influido, pero un yo activo, capaz de modificar esa influencia para dirigirla de forma correcta.

      Es evidente que nuestras circunstancias nos condicionan enormemente, nuestra cultura, nuestra familia, nuestro pasado, nuestra educación, nuestro nivel social, nuestro sexo, nuestra genética, nuestra edad… todo eso influye sobremanera en lo que somos. Pero el libre albedrío para actuar queda intacto en el sentido de que sigue siendo nuestro yo el que va a tomar las decisiones. Las circunstancias pueden empujarnos algo o muchísimo en una dirección, pero si yo elijo esa dirección la estoy eligiendo yo, y si decido resistir esa influencia y elegir otra dirección también la estoy eligiendo yo, y en ambos casos lo elijo con total libertad. Lo que cambia es la facilidad con la que yo elija una cosa u otra, pues seguir el empuje es sencillo y resistir el empuje es complicado, pero en ningún momento puedo decir que he elegido tal cosa porque no me ha sido imposible elegir otra. Incluso si me ponen una pistola en la cabeza y me dicen que si no les doy mis 100 euros me matan, yo soy libre para darles ese dinero o no dárselo y dejar que me maten. Podría decir que “me han obligado a darles el dinero”, y todos entendemos lo que queremos decir, pero filosóficamente sería un error decir que me han obligado a hacerlo. Yo he sopesado la situación, tengo que elegir entre vivir y perder 100 euros o morir y perderlo todo, así que lo normal es que elija darles el dinero y seguir vivo, pero ha sido mi elección, no una fuerza irresistible que se ha apoderado de mí y no me ha dejado elegir. Soy yo el que les da el dinero, no el mecanismo de mi organismo.

      Por eso por mucho que nos puedan condicionar las circunstancias siempre es el individuo el que está tomando las decisiones, incluso si es de mente y espíritu tan flojo que casi siempre elige lo más fácil, “lo que el cuerpo le pide”, dejándose arrastrar por lo que sus circunstancias le dictan, pero igualmente en ese caso él está eligiendo dejarse llevar y seguir el empuje, aunque podría sobreponerse y elegir otras cosas.

      Un niño que se ha criado de mala manera en un hogar muy disfuncional y ha vivido en la miseria en un barrio pobre lleno de delincuentes donde ha aprendido a robar, mentir y hasta matar para sobrevivir, muy probablemente será de mayor un delincuente. Vale, cierto, pero sólo porque las circunstancias le empujarán en esa dirección, no porque le resultará imposible elegir otro camino. De hecho hay mucha gente que ha tenido infancias así de duras y han sabido abrirse camino en la vida y triunfar y ser buenas personas, usando toda esa carga como acicate para salir del agujero en lugar de usarla como excusa para no salir nunca de él.

      Otro tema diferente es, por decirlo de algún modo, el juicio divino teniendo en cuenta esas circunstancias. Si yo he tenido una infancia maravillosa rodeado de gente buena y estupenda que me han dado una educación cristiana excelente y han sido modelos ejemplares, es bastante más fácil que yo llegue a ser una persona buena y virtuosa. Y ahora vemos el chaval de antes que desde que nació fue carne de cañón y se convirtió en delincuente. ¿Es justo que yo me salve porque fui bueno y él se condene por sus graves pecados? Dejando aparte el hecho de que salvarse o no no es simplemente mérito nuestro, es cierto que ser bueno o malo cuenta a la hora de salvarse o condenarse, de modo que los que nacemos con suerte tenemos el cielo más cerca que los que nacen con mala suerte, por decirlo de algún modo.

      En temas de quién se salva y quién no siempre entro con pies de plomo, y siempre digo que me alegro de no ser yo quien tenga que decidirlo, entre otras cosas porque no tengo la manera de saber quién debería salvarse o no. Dios lo sabe todo y él sabrá, pero me atrevo a imaginar que Dios, que nos conoce 100% no solo a nuestro yo sino también a nuestras circunstancias, valorará todo. No sólo el resultado, sino el esfuerzo que nos supone llegar a ese resultado. Si tenemos que subir 10 metros y yo ya parto del metro 5, pues para alcanzar el objetivo común tú tendrás que subir del metro 0 al metro 10 y yo tendré que subir del metro 5 al metro 15, de modo que si en un momento dado estamos los dos en el metro 6, no estamos igualados, tú me has ganado por goleada, porque has subido 6 metros y yo sólo 1. Así que al llegar tú al metro 10 has alcanzado el objetivo, y yo, si llego al metro 13 parece que estoy mejor que tú, pero en realidad no he alcanzado el objetivo. Las apariencias engañan, pero no para Dios, que sabe de qué nivel hemos partido ambos y valora el esfuerzo que ambos hemos realizado para subir, no tanto el nivel que hayamos alcanzado.

      Un ejemplo. Yo voy por la calle, veo a un necesitado, me apiado de él y le doy 100 euros para que coma. Una buena acción que Dios valorará en su justa medida.

      El chaval carne-de-cañón va por la calle, le saca a un señor la navaja y le roba 100 euros. En el barrio le han enseñado que cuando robe a alguien no se contente nunca con lo primero que le dan porque siempre le darán lo poco para guardarse lo mucho, así que el procedimiento es que luego le amenacen con la navaja al cuello pidiendo más, y si dicen que no tienen que le den de puñetazos hasta que le den más y si no le dan que lo machaquen hasta dejar inconscientes y luego le registren, y si no encuentran nada pues se le mete navajazo para aplacar la frustración. Pero nuestro carne-de-cañón tiene buen corazón, a pesar de su mala educación y de que para él la vida es una jungla donde comes o eres comido. Necesitaba esos 100 euros y los buscó de la forma que le habían enseñado a hacer, robando, pero con eso tenía bastante para toda la semana, realmente le bastaba, y le dio pena ver el miedo reflejado en los ojos de ese hombre que parecía una buena persona. Se apiadó de él, y hasta quitarle el dinero le dio pena, pero ciertamente ni se atrevió a seguir amenazándole y darle una paliza, no tenía sentido hacerlo y ni siquiera se sentía bien robándole aquello. Ojalá su vida fuera mejor, ojalá pudiera vivir de otra forma y no a costa de hacer daño a gente inocente. Cogió los 100 euros, le miró un instante confuso y salió corriendo.

      Pues donde tú y yo vemos a un hombre dando 100€ al prójimo y otro hombre robando 100€ al prójimo, Dios ve todas las circunstancias que rodean a ambas personas, todos los condicionantes que les empujan a hacer lo que hacen, lo que sienten, lo que piensan, la intención con que lo hacen, y mil cosas más. Y a lo mejor, tal vez, el juicio de Dios es que nuestro carne-de-cañón robando esos 100€ sin más ataque hizo un acto de bondad mucho mayor que yo regalando mis 100€ al pobre. Porque yo di lo que me sobraba, sin hacer ningún esfuerzo, y tal vez lo hice no tanto por ayudarle como para sentirme bien, o para ganarme el cielo o para que la gente de la calle pensase que soy estupendo. Sin embargo el chaval que le robó al otro, lleno de remordimiento y pesar, tuvo que luchar contra todo su condicionamiento que le empujaba a ensañarse con él y sacarle hasta la muela de oro, y haciendo un gran esfuerzo se alejó corriendo en lugar de atacarle y ensañarse con la víctima. En su acto por evitar un mal mayor necesitó ir contra sus enseñanzas, y tal vez poner un esfuerzo de voluntad mucho mayor que yo en mi acto sencillo de dar de mis sobras. Así pues Dios podría decidir que ese chaval había hecho una gran acción y yo no, o no tanto. Es un ejemplo, y no pretendo justificar en general a los delincuentes, pero para que veas que las circunstancias ni te quitan la facultad de elegir ni suponen una gran ventaja o inconveniente a la hora de acercarte a la salvación. Piensa que la parábola de los talentos donde Jesús nos dice que a quien más se le dio, más se le exigirá, así que si tú lo tienes todo a favor, se exigirá de ti un nivel de santidad mucho más alto que a quien lo tiene todo en contra. Por eso dijo también Jesús a los fariseos que las prostitutas y los publicanos les precederían en el reino de los cielos.

      También podría hablarte de por qué Dios nos ha dado libre albedrío, a pesar de que eso supone permitir la maldad y crueldad en el ser humano, pero tal vez eso aún quede lejos de tus preocupaciones inmediatas. Es porque sólo en liberta es posible el verdadero amor, y Dios, que es amor, nos creó para amarnos y que le amáramos.

      A lo mejor has oído hablar de un famoso experimento que se realizó en los años 80. A los voluntarios, con electrodos en el cerebro, se les pedía que cuando les diera la gana levantaran un dedo y anotaran lo que marcaba el reloj en el momento de decidir levantarlo. Se vio que una fracción de segundo antes de levantar el dedo (y antes de que el voluntario tomara nota de la hora a la que había tomado la decisión) cierta zona del cerebro se ponía a funcionar. La conclusión fue que el individuo no decide libremente levantar el dedo, sino que las conexiones de su cerebro se ponen en marcha antes de que el voluntario sepa siquiera que ha tomado la decisión de levantarlo, lo cual significa que es decisión es una ilusión, pues el cerebro se ha puesto en marcha antes de que él crea que toma la decisión. Durante años los deterministas o mecanicistas usaron este experimento como muestra de que no tenemos libre albedrío.

      Ese experimento quedó invalidado en el 2012, con aparatos más precisos y sofisticados. Se repitió el experimento y lo que se comprobó es que ese flash de actividad previo a la decisión no es la decisión que nace de las neuronas, sino la mente activándose antes de ponerse a tomar una decisión. Es como si estoy sentado y me voy a levantar, pero un instante antes de ponerme en pie mis músculos se preparan tensándose para ser capaces de tener la fuerza suficiente para levantar nuestro peso al flexionarse. Pues el cerebro igual, si vamos a decidir, las neuronas se cargan de energía un instante antes de decidir si A o B, pero esa carga de energía no es la decisión A o B, sino la preparación para la decisión, de modo que cuando el individuo decide, necesariamente la decisión tiene que ser posterior a la “tensión” neurológica, por decirlo de alguna manera. Si no lo explico bien échame la culpa, el experimento en sí es suficientemente claro como para que los mecanicistas hayan tenido que dejar de usar el experimento original como prueba de sus creencias.

      Pero para un ateo es lógico pensar que el universo entero, incluido el ser humano, es un mecanismo determinista, pues el universo físico es así, mecanicista. Lo que ocurre es que el hombre es cuerpo físico y alma espiritual, formando un todo, de manera que cuando decides mover un dedo, son tus neuronas las que actúan, pero también tu alma, y tu alma tiene libre albedrío porque en el plano espiritual no hay determinismo. Tampoco podemos ver el ser humano como un alma que utiliza un cuerpo físico para interactuar con el universo físico, de modo que es el alma la que decide mover el dedo y entonces de algún modo activa ciertas neuronas para que el cerebro envíe el mensaje a los músculos de los dedos. No, el ser humano es cuerpo y alma formando una sola cosa, no es como Koji tripulando al robot Mazinger Z. Por eso el alma influye en el cuerpo y también el cuerpo influye en el alma, uno es receptivo a los estímulos que recibe del plano espiritual y otro receptivo a los estímulos que recibe del plano físico, pero al ser ambas cosas una sola, ambos tipos de estímulos tienen efecto en ambas naturalezas. Si me tumbo al sol en la playa siento un bienestar físico que influye en mi nivel de felicidad y optimismo, y si sufro por mal de amores mi cuerpo se resiente también. Si mi mente/alma decide algo, ese proceso se refleja en la actividad de mis neuronas porque alma y cuerpo están unidos y lo espiritual se ve en lo físico y lo físico se refleja en lo espiritual. Si siento amor “en el alma” mi cuerpo segrega ciertas hormonas y se producen reacciones químicas, y los materialistas dicen que eso es el amor, reacciones químicas, pero eso sólo es el efecto del amor en el cuerpo, mientras que el efecto del amor en el alma no podrán detectarlo tus electrodos ni análisis de sangre, es algo que sólo detecto yo en mi alma. Sólo el cientificista, que cree que lo único real es lo que se puede medir y pesar, reducirá el amor a la química, rechazando el “sentimiento” como algo real. Así que si tu mujer te ama no te hagas ilusión ninguna, es simplemente que tu olor y los rizos de tu pelo por algún motivo despiertan en sus neuronas una reacción que genera una serie de productos químicos que la obligan a ser complaciente contigo, y esa complacencia la interpretas tú como amor porque así te han enseñado, pero no es más que reacciones químicas moviendo a tu mujer como si fuera una marioneta incapaz de parar esas reacciones. ¿No sería triste la vida?

      Pero ya me voy del tema. Mientras seas ateo no podrás aceptar el libre albedrío, porque si sólo somos cuerpo físico entonces seguimos ciegamente todas las leyes de la física que indican que todo es acción y reacción y que podemos, en teoría, seguir esa cadena de reacciones y predecir lo que va a ocurrir. Pero el alma es libre porque Dios nos ha hecho libres y con capacidad de decidir, y ahí el determinismo físico no actúa.

      Te diría que incluso en el mundo físico el determinismo se puede poner en duda, pues la mecánica cuántica ha destrozado el determinismo desde el momento en que se definió el indeterminismo cuántico, de modo que a nivel submolecular es imposible predecir dónde va a estar una partícula en el siguiente instante. Pero esto hay que tomarlo con cuidado porque una cosa es que no sepamos predecirlo y otra que realmente sea imposible predecirlo. De hecho hace poco ha salido un experimento en el que parece demostrarse que ese indeterminismo cuántico en realidad no es tal, sino sólo aparente (que en mi opinión tiene más sentido), así que la ciencia ahora mismo no tiene claro ese punto tampoco, ni nos importa, porque para un cristiano nuestro libre albedrío no es un atributo del cuerpo sino del alma, aunque en nuestra unidad cuerpo-alma tanto da que venga de donde venga, el caso es que está ahí y todo nuestro ser (cuerpo y alma) tienen libertad en consecuencia.

      Otro aspecto derivado sería si por ejemplo Dios puede obligarnos a hacer algo concreto en un momento determinado. Por ejemplo, cuando Dios le dijo a María que quedaría preñada del hijo de Dios ¿fue María libre para decir que sí o no?¿y si hubiera dicho que no, se hubiera ido a la porra todo el plan de Dios? Cuando Dios decidió liberar a su pueblo del exilio por mano del rey Ciro ¿tuvo Ciro libertad para decidir liberarlos o no tuvo más remedio que cumplir los deseos de Dios? Los cristianos creemos que Dios jamás bloquea nuestro libre albedrío, pero también creemos que en ciertos casos puede hacer que actuemos de una forma determinada ¿cómo es posible reconciliar ambos opuestos? Imagina que tú haces una apuesta con alguien y dices que me obligarás a beber un vaso de agua en el momento en que tú decidas y que yo lo haré encantado, a pesar de que por lo que sea yo he dicho públicamente que jamás aceptaré nada de ti. Sobornas a un amigo mío para que me lleve de viaje al desierto, que era un viaje que yo llevaba tiempo con muchas ganas de hacer. Allí me distrae y me abandona. Paso un día entero vagando por las dunas a 45 grados, muerto de calor y de sed, ya no resisto más. Entonces llegas tú en avioneta, me localizas, te acercas y me ofreces un vaso de agua. Yo me abalanzo y bebo con ansia. Tú ganas la apuesta. ¿Puedes decir que me has obligado a beber tu vaso de agua? No, yo he bebido porque así lo he decidido libremente. Lo que ocurre es que tú has sabido crear las circunstancias adecuadas para tener la garantía prácticamente absoluta de que yo haría lo que tú querías que hiciera, o mejor dicho, de que yo decidiría hacer justo lo que tú querías que yo hiciera. Lo conseguiste manipulando mis circunstancias, pero no obligándome a mí, y menos suprimiendo mi libre albedrío. ¿Queda aún una mínima posibilidad de que yo rechazara el vaso? Desde luego, muy miníma pero sí. Pero sólo es cuestión de refinar las circunstancias aún más, y Dios tiene capacidad de refinar la situación hasta el infinito para dejar las posibilidades en cero. O tal vez con un 99’999% le baste y sobre; si María hubiera dicho que no, pues lo habría intentado con otra, aunque para Dios no hace falta intentarlo, pues él ya sabe quién va a decir sí y quién no, así que si supiera que María diría no, en vez de decírselo a ella se lo hubiera preguntado a otro que sabía que decidiría decir que sí. Pero entonces ¿el futuro está ya escrito como creían los griegos? No. Dios no lo sabe porque ese individuo no tiene opción de decir otra cosa, sino que Dios sabe qué va a elegir ese individuo porque “ve el futuro”. Y eso nos lleva a otro problema de determinismo, quienes dicen que si Dios sabe lo que yo voy a decidir antes de que yo lo decida entonces es que no soy libre de decidirlo porque yo ya no podría decidir algo distinto a lo que Dios ya sabe que voy a decidir. Puro trabalenguas.

      Imagina que hay un niño jugando y tú lo grabas en vídeo. El niño corre hacia unas escaleras, se para, y decide no subir y se da la vuelta. Tú no sabías qué iba a hacer el niño, él decidió ir a las escaleras pero al llegar cambió de opinión y decidió no subirlas. Tienes la escena en vídeo grabada. Ahora vas a casa y pones el vídeo en la tele y ves al niño correr a las escaleras. Mientras el niño va allí, tú ya sabes que el niño no las va a subir y se va a dar la vuelta. Le dices a tu amigo, ese niño ahora se para y se da la vuelta. Y el niño lo hace. ¿Diría tu amigo que el niño no ha subido las escaleras porque jamás podría, pues tú ya sabías que no lo haría? No, él simplemente diría que tú ya lo sabías porque has visto el vídeo (o porque has visto la escena real mientras la grababas).

      Pues Dios es lo mismo. Nosotros vivimos en el plano físico, donde hay espacio y tiempo, pero Dios vive en el plano espiritual, donde no hay tiempo. La eternidad no es un tiempo sin fin, es la ausencia de tiempo. El modo en que interactúa un plano con tiempo y un plano sin tiempo es de lo más misterioso porque nosotros somos ahora criaturas que vivimos en el tiempo y nos es muy muy complicado imaginar cómo es la existencia sin espacio ni tiempo, y mucho más complicado aún imaginar cómo pude interactuar algo desde el tiempo con algo desde el no-tiempo. Pero para hacernos una idea digamos que cuando Dios, desde el no-tiempo, nos mira a nosotros dentro del tiempo, para él toda nuestra vida es como algo instantáneo. No hay un antes y un después, todo está ahí, al mismo tiempo, presente, pasado y futuro, como un gran mural congelado que al mirar ves en toda su amplitud y con todas sus escenas de un solo golpe. Cuando Dios te mira, ve todo tu ser y toda tu vida, pasada presente y futura como si fuera una sola cosa simultánea. Si Dios entra en el tiempo para relacionarse contigo, necesariamente tendrá que entrar en un punto concreto de tu tiempo (supongo), un punto que para ti será el presente, pero para Dios, que viene del no-tiempo y ya conoce toda tu vida, sería como si una pared tiene cinco agujeros y decides asomarte por el de la derecha o el de la izquierda. Cuando Dios entra en el tiempo, que para ti siempre será el presente, entra conociendo todo tu tiempo, también el futuro, de modo que ya sabe qué vas a decidir por la sencilla razón de que, por decirlo de alguna manera, toda tu vida para él ya es pasado conocido, así que conoce todas las decisiones de toda tu vida, incluyendo las que para ti serían decisiones futuras, pero las conoce porque ya sabe qué vas a decidir, no es que tú lo vayas a decidir porque ya están en el conocimiento de Dios. Para los griegos paganos al nacer tu vida ya estaba escrita en el libro del destino, así que toda tu vida se limitaba a cumplir lo allí escrito. Para los cristianos el libro de tu vida lo escribes tú, pero como para Dios todo es un eterno presente, toda tu vida, incluso antes de que nacieras, ya estaba en la mente de Dios porque tu presente, tu pasado y tu futuro para Dios son todo siempre un eterno presente. Para él no hay un antes ni un después, sólo un ahora. ¿Qué cosas hizo Dios antes de que yo existiera? Pregunta absurda, pues “antes” implica tiempo. Para Dios tú siempre estás ante él, cuando tenías 2 años estás ahora ante él, cuando tengas 80 años estás ahora ante él, dentro de 1000 años estás ahora ante él. Hace cien mil años, estás ahora ante él. Sólo al entrar en el tiempo podemos hablar de antes y después. Por eso para entrar a formar parte del tiempo Dios tuvo que encarnarse y asumir naturaleza humana, física.

      Lo más parecido a esa capacidad que nosotros podemos tener sería algo como la cinta esa de vídeo. Tú ves al niño correr a las escaleras, darse la vuelta, y puedes volver a poner el vídeo y al verlo correr a las escaleras ya sabes que se va a dar la vuelta, podrías incluso pasar el vídeo hacia atrás, hacia delante, hacia atrás, detenerlo, y en todo momento ya sabes lo que va a ocurrir. Ahora imagina que tú eres algo así como Dios y el niño de la imagen del vídeo no es sólo una imagen, sino realmente un ser real que se mueve en la línea del tiempo. Para ti el vídeo entero es una cosa y puedes mirar adelante, atrás, pausar, seguir tantas veces como quieras, pero para el niño del vídeo su vida sólo tiene una dirección, de principio a fin y se acabó, así que mientras tú puedes mirar el trozo de vídeo que quieras una y otra vez, el niño sólo sale corriendo, va a las escaleras y se da la vuelta (realmente así fue como sucedió en la realidad). Si tú ves el vídeo con tu amigo y cuando el niño está llegando a las escaleras pausas y le dices, “y ahora se va a dar la vuelta”, sigue el vídeo y así ocurre. ¿Diría nadie que el niño del vídeo no ha sido libre en su decisión? Puesto que esa imagen del vídeo se refiere al niño real que filmaste, nadie podría decir que el niño no fue libre al decidir darse la vuelta. Si trasladamos el niño real al niño del vídeo, como si fuese un ser real, nada cambia, el niño llega a la escalera y decide libremente darse la vuelta, pues así es como ocurrió. Si tú empiezas a ver el vídeo y ya sabes que se va a dar la vuelta es porque tú has podido ver lo que viene después, algo que para ese niño que empieza a correr sería su futuro, pero que para ti es futuro, pasado, da igual, ya has visto todo cien veces. Tú sabes que el niño se va a dar la vuelta porque has visto ya lo que el niño va a decidir, pero no es cierto que el niño va a decidir darse la vuelta porque tú ya lo sabes.

      Vale, mucho rollo y muchas vueltas y tal vez no logro transmitirte la idea del todo bien, porque lo que hace Dios no es ver la película de nuestra vida antes de que ocurra, sino que él tiene delante toda nuestra vida real y la puede leer como un libro de un solo vistazo. En el ejemplo del vídeo por mucho que quiera usar semejanzas no puedo quitar el tiempo, sólo enlatarlo y meterlo en otro tiempo posterior, el tuyo, que también es lineal. Pero con Dios el tiempo no existe. En tu vida tú vas tomando decisiones, pero Dios, que tiene toda tu vida delante, no tiene que ir leyendo la historia de tu vida linealmente, descubriendo paso a paso lo que ocurre, sino que mira y ya lo ve todo, así que ve todas tus decisiones simultáneamente y sabe todo de tu vida. Si desde su no-tiempo y omnisciencia penetra en tu vida en el instante en que tienes 9 años y habla contigo, por ejemplo, él podría contarte cómo será todo el resto de tu vida, porque ya la conoce, y si luego entra en tu vida cuando tienes 50, igualmente para él no hay diferencia, conoce toda tu vida, y luego podría entrar otra vez en tu vida cuando tienes 20 años, y desde tu punto de vista sería la segunda vez que Dios habla contigo (a los 9, a los 20, a los 50), pero para Dios sería la tercera vez, aunque en realidad no sería antes o después, todo sería simultáneo (aunque “simultáneo” ya es de por sí un concepto temporal inadecuado aquí). Si a los 20 años te cuenta Dios la conversación que habéis tenido a tus 50 (para ti: que tendréis a los 50), tú puedes pensar que entonces a los 50 tendrás que pronunciar esas mismas palabras irremediablemente, pues si Dios lo sabe es porque así será. Pero no, es que Dios sabe qué palabras dices a los 50 porque en ese momento son las palabras que elegiste decir. ¿Ves? sigue siendo complicado porque estoy hablando de lo que hace Dios como si estuviera él también en una línea de tiempo, de modo que lo que para tí es futuro para él es pasado, pero no, para él siempre es no-tiempo, algo así como si todo, absolutamente todo, existe y ocurre en este instante presente eternamente “a la vez”.

      Ejem, vaya lío. De tanta cosa que he dicho a lo mejor hay varias cosas que te han hecho clic y te han servido para entender algo, o quizás todo se ha liado cada vez más. Y se han tocado muchos aspectos diferentes del libre albedrío. A lo mejor no te has enterado de nada pero sí tienes más claro qué puntos necesitas aclarar. Con lo que sea dime y si eres más preciso iré más al grano.

      Aprovechando que aún eres ateo te recomiendo un libro que me parece fundamental para el camino del ateísmo al cristianismo (creo que también toca el libre albedrío, ahora no recuerdo), aunque tal vez resulte muy denso, no sé qué a tipo de libros estás acostumbrado, pero ciertamente este es bárbaro para convencerte de que Dios existe y de que ese Dios que existe no puede ser otro que el Dios cristiano.

      Fe Razonable: Apologetica y Veracidad Cristiana
      de William Lane Craig

      Es protestante pero salvo alguna cosilla, no tiene importancia, la base que defiende es la misma para todos los cristianos así que vale igual para un católico.

      Sé que no he respondido a tus muchas preguntas, sólo a cuestiones generales, pero vayamos paso a paso. Tal vez con lo que hayas podido entender aquí algunas de esas preguntas ya no sean necesarias o incluso haya preguntas nuevas. Primero a ver qué sacas de esto y luego vuelve a preguntar lo que quieras. Por hoy ya es demasiado larga la respuesta.

      Un saludo y que Dios te guíe (y que pronto le conozcas)

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      • Muchas gracias por tu extensa respuesta, me has dado mucho en que pensar. Me lo tomaré con calma y leeré el libro que me recomendaste y espero mas adelante aclarar las dudas que tenga. Espero que sigas con tu excelente trabajo. Un abrazo.

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  2. Hola buen día , disculpe tendrán algún artículo o información recomendada para refutar la reencarnación ? . Tengo algunos familiares que están muy metidos en ese tema y me preocupa que consientan ese tipo de ideas pero no tengo el conocimiento necesario para refutarles. Saludos!

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    • Pues el único y mejor argumento cristiano contra la reencarnación es que en la Biblia se habla de que tras esta vida nos espera en última instancia el cielo o el infierno, pero no se menciona para nada la reencarnación. Sí se dice que la gente creía que Elías volvería a este mundo cuando fuera a venir el Mesías, pero eso no tiene que ver con la reencarnación, con que el profeta Elías volviera a la vida, sino que el mismo Jesús nos aclara que se trata de Juan Bautista, que hará una función profética equiparable a la de Elías, así que es una metáfora. En la doctrina crisitana Jesús deja claro que al final de esta vida habrá un Juicio y allí se dirá quiénes van al cielo y quiénes al infierno, y eso es algo totalmente diferente a la idea de que tras la muerte nos reencarnamos una y otra vez. Así que si tus familiares creen en la reencarnación, lo que no pueden es ser cristianos y creer en la reencarnación al mismo tiempo. Si tienen algún argumento en concreto dime y podría refutártelo con la Biblia, pero si son budistas, entonces es que son de otra religión y ahí con la Biblia no vas a ninguna parte.

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      • Muchas gracias por responder . Lo triste es que se dicen ser católicos pero a mi parecer viven la religión a su manera , recuerdo que había visto algo de San Ireneo de Lyon en su escrito “Contra las herejías” respecto a este tema, vere si con eso y lo que me ha compartido logro hacerlos entrar en razón. Muchas gracias y que Dios lo bendiga

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      • Pues si son cristianos a la carta, mal muy generalizado hoy en día, pueden mezclar lo que quieran de donde quieran, pero eso sólo creará una amalgama inconsistente que no resistirá una reflexión. No puedes basar tu vida en ideas contradictorias, porque nunca sabrás exáctamente cuál es el rumbo que deberías llevar y así no se llega a ningún puerto, sólo se vaga. El cristianismo es totalmente incompatible con la reencarnación, no sólo porque en la Biblia no existe esa doctrina, sino porque muchas de las bases del cristianismo se contradicen con esa idea. Para empezar, para creer en la reencarnación tienes que partir de la base de que el cuerpo es sólo una carcasa que encierra al alma, que sería el auténtico ser. De ese modo tu alma va cambiando de cuerpo a lo largo de muchas vidas igual que nosotros vamos cambiando de ropa a lo largo de muchos días. Pero eso rompe la idea cristiana de que nosotros somos cuerpo y alma formando un solo ser. Negar eso supone negar la resurrección, pues resucitar no es que el alma sigue viviendo tras la muerte, sino que el alma y el cuerpo siguen viviendo tras la muerte (aunque transformados). Para creer en la reencarnación tienes que rechazar la resurrección, y si rechazas la resurrección entonces tienes que rechazar también la resurrección de Jesús, y si rechazas eso, como dice San Pablo, vana es nuestra fe, pues si tenemos la seguridad de que Jesús es Dios es precisamente porque lo demostró en su resurrección. De igual modo muchas otras doctrinas fundamentales del cristianismo carecen de sentido. Lo que es peor, si tenemos una sola vida tenemos que esforzarnos lo más posible en ella para llegar a buen puerto en la vida eterna, pero si tenemos miles de vidas hasta purificarnos… para qué esforzarse, antes o después alcanzaremos la pureza a base de aprender indefinidamente y de ir pagando por nuestras culpas, lo que también elimina la necesidad de la confesión, el arrepentimiento, la gracia e incluso el infierno, pues por muy malo que seas, el castigo te llegará en tu próxima vida, que al mismo tiempo te hará ser mejor. Pero es que también el cielo desaparece, y la vida eterna en general, pues el ciclo de reencarnaciones, al menos según las religiones que lo defienden, terminan cuando el alma está purificada de todo y su premio es disolverse en el universo, que es lo mismo que decir que desaparecer, pues la conciencia que se diluye en el todo desaparece y deja de ser un ser individual. Tanto esfuerzo para acabar siendo nada. Rezar por los difuntos tampoco tendría ya sentido, la Virgen tampoco tendría ningún papel relevante, pues seguiría reencarnándose como todos, los santos tanto de lo mismo. En fin, que si vas analizando doctrina por doctrina, puede que la mayoría de ellas directa o indirectamente se derrumbarían por contradicción. Mete la reencarnación dentro del cristianismo y todo el sistema se viene abajo porque el cristianismo es un sistema de creencias asombrosamente consistente y todo se relaciona con todo. Sería como si en el sistema científico cambias una ley, por ejemplo que la velocidad de la luz no tiene límite. Podría parecer que puedes creer eso y al mismo tiempo mantener tu creencia en todas las demás leyes del universo, pero cualquier científico te explicará que si cambias esa ley todas las demás leyes experimentarían la consecuencia y de hecho es posible que el universo entero, tal como hoy lo conocemos, fuese totalmente distinto. Del mismo modo cambia en el cristianismo una doctrina tan fundamental como es el destino de nuestras vidas, y todo cambiaría, de modo que o la reencarnación es verdad o el cristianismo es verdad, pero ambas cosas no pueden serlo. Si quieren creer en la reencarnación y tener un sistema de creencias consistente tendrían que hacerse budistas, por ejemplo, y asumir también que pueden reencarnarse en hormiguitas en la próxima vida, y que comiendo un filete de cerdo podrían estar comiéndose el cuerpo de su propio abuelo al que acaban de asesinar. Y sobre todo creer que vivir un millón de veces no es una fiesta llena de emocionantes experiencias, sino sufrir un millón de veces de manera que tiene sentido creer que llegar al nirvana, la no existencia, el fin del ser, es un premio y no un castigo. Tal vez si aceptan todas las consecuencias dejen de pensar que la reencarnación es maravillosa. Puedes leer un poco más sobre ello aquí: https://es.aleteia.org/2012/11/19/un-cristiano-puede-creer-en-la-reencarnacion/
        Mucha suerte, no es fácil convencer a nadie de que sus creencias no son correctas, incluso cuando se trata de un sistema incoherente, pero tal vez consigas hacerles reflexionar. Dios te ayude.

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    • Permiteme agregar algo a la ya muy buena explicación de Christian:

      La falacia de la reencarnación

      Otra doctrina esencial del Hinduismo es la de la reencarnación o samsara. De acuerdo con esto, según leemos en el Bhagavadgita, “al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el alma abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo” (31). El gran problema con esta doctrina es que también niega el principio de no contradicción en la práctica. En efecto, cuando alguien dice algo como “Yo soy la reencarnación del emperador Julio César”, está implicando -por lo que dice- una distinción entre sí mismo y Julio César, pero al mismo tiempo -por lo que quiere decir- que no hay distinción. “Ah, pero entonces solo se trata de un problema de limitación del lenguaje”, se podría decir. Pero no parece ser así. Cuando uno dice “yo” está pensando realmente en lo que lo identifica y diferencia en esencia; pero al postular la reencarnación ¡niega con sus palabras que tenga identidad y diferencia! Ahora bien, como apuntaba Aristóteles, “que se diga una cosa no implica necesariamente que se piense” (32). “¡Pero precisamente el pensar que tenemos un ´yo´ es ilusión (maya)!”, replicará el hindú. Bueno, entonces en ese caso no se puede decir “Yo soy la reencarnación de…” pues ni siquiera hay “yo”. Por tanto, también con el análisis de la reencarnación se vuelve a comprobar que la doctrina del maya simple y llanamente imposibilita la construcción de cualquier discurso auténticamente racional.
      (Extracto del libro Cual es la religión verdadera de Dante Urbina)

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  3. Hola Christian . He estado viendo unos cortos de teología de un profesor del mismo ramo en la universidad católica de chile , y me han dejado muchas interrogantes . Bueno parto por preguntar si el pensamiento de Jesús como ser divino vino a emerger en los concilios de los siglos IV y V .
    Y sobre el evangelio de San Juan , según pertenece al menos a cinco autores distintos ,este evangelio es tratado como un texto simbólico nada mas .
    Que dice la historia y la iglesia al respecto ?? Yo siempre he entendido que desde un principio la iglesia comprendió la divinidad de Jesús

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    • Pues no sé qué dirán en los vídeos ni quién lo dice, pero ese pensamiento es de todo menos cristiano. Ya escribimos en su momento un artículo sobre eso, demostrando que Jesús era considerado Dios desde el principio, y dando abundantes testimonios que no dejan lugar a ninguna duda, puedes leerlo aquí:
      https://apologia21.com/2014/04/27/jesus-es-dios-por-orden-de-constantino/
      En cuanto a la idea de que el evangelio de San Juan haya sido escrito por cinco autores distintos refleja simplemente que este peculiar evangelio, más preocupado de transmitir una teología que de contar una simple biografía (aunque también), no presenta una estructura homogénea. Muchos exégetas interpretan que la obra no fue escrita de un tirón, sino que fue un documento retocado, reelaborado y ampliado en varias ocasiones hasta quedar con su redacción final. Según esto la primera y más temprana redacción pudo darse antes del año 70, pues en diversas partes se habla de Jerusalén como si aún no hubiera sido destruido el templo y los últimos retoques podrían haberse producido en torno al año 90. Teniendo en cuenta que fue el discípulo que más años vivió, sería de lo más lógico que en su madurez quisiera escribir un relato sobre Jesús, pero que luego con el tiempo lo fuese retocando y ampliando. A lo largo de los años su estilo de escritura no sería uniforme, ¡pero es que nadie escribe igual a los 40 años que a los 80! los que se basan en diferencias de estilo para decir que son diferencias de autor parecen más interesados en crear confusión o desacreditar que otra cosa, por muy teólogos que sean (hay hasta teólogos ateos, así que tómate lo que dicen siempre con la debida precaución si no están alineados con la tradición).
      Que la intención de Juan sea catequética y teológica no lo convierte en un texto “simbólico” desconectado de la realidad, sino que cuenta la historia como muestra de su significado profundo, pero es historia lo que cuenta, aunque como está más interesado en la enseñanza y significado que en la biografía se toma la licencia de narrar los acontecimientos siguiendo un guión doctrinal y no uno cronológico, por eso va mostrando los acontecimientos y discursos de Jesús según un esquema en crescendo y en profundización de la comprensión sin importarle gran cosa cambiar los acontecimientos de orden e incluso de lugar. Como ejemplo más claro tenemos que en su evangelio no se narra la Última Cena, sino que se nos explica su significado, y lo hace Jesús en un clarificador discurso donde explica la transubstanciación (Juan 6: 51-58) .
      Desde el siglo XIX la teología (empezando por la protestante pero finalmente seguido también por católicos) empezó a estudiar la Biblia como si fuera un libro más, considerando que todo elemento divino y milagroso era más bien maleza que había que desbrozar para poder analizar su esencia real, lo cual dio origen a un sinfín de teorías disparatadas. Por ejemplo, si consideras de entrada que Jesús era un hombre normal, tienes que suponer que no sabía nada del futuro y por tanto si en un texto dice Jesús que el Templo será destruido pronto, entonces eso indica claramente que ese texto tuvo que escribirse después de la destrucción del Templo, y el autor pondría esa profecía en boca de Jesús para que pareciera que él ya lo sabía. Si eres ateo entiendo que hagas un análisis así, pero que un teólogo cristiano acepte esos planteamientos sólo muestra que su fe es tan débil que prefiere parecer muy “científico” (con la idea de que para ser científico tienes que ser ateo) para parecer que su trabajo es más serio. Afortunadamente ese boom de des-divinación de la Biblia ha pasado, pero aún quedan muchos restos y todavía hay muchos teólogos supuestamente cristianos que defienden postulados de ese tipo.

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      • Hola y gracias por la respuesta.
        Por desgracia hay muchos teólogos cristianos de este tipo , digo por desgracia porque enseñan en Universidades católicas y sus ideas se las pasan a nuevas generaciones .
        Este profesor me desconcierta demasiado , pero así están las cosas , en mi escasa formación trató de rebatir y argumentar , y en respuesta soy tratada como pobrecita ella ufff
        Gracias otra vez , voy a leer el enlace que me dejas y te haré más adelante unas preguntas más

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      • Esa es la triste realidad ahora mismo, y bien triste que encima a los que somos fiel a la tradición y la doctrina nos miren muchos con cara de pena como si no comprendiéramos de qué va esto. Pero esto va de lo que ha ido siempre, de lo que predicó Jesús y los apóstoles, los que vienen con doctrinas nuevas y retorciendo la Verdad como si fuesen simples opiniones han tenido siempre un nombre: herejes. Incluso si son purpurados o doctores o lo que sea, quienes enseñan doctrinas nuevas son pura y llanamente herejes y no transmiten la Verdad, sino que crean confusión. Ni te cuento lo que algunos están enseñando aquí en la universidad pontificia, increíble.

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