Los hermanos de Jesús


Un asunto que se ha convertido en polémico especialmente en las últimas décadas es si Jesús tuvo o no hermanos carnales, hijos de María. Los ortodoxos y católicos dicen que no; entre los protestantes abunda más el sí. Libros y documentales avivan la polémica buscando ingresos.

Aunque no existen razones ni lógicas, ni históricas, ni religiosas, ni sociales, ni culturales por las que María no debiera haber tenido más hijos después de Jesús, no hay ninguna prueba clara de que Jesús no fuera hijo único.  Y el tema no es baladí; para católicos, ortodoxos y algunas otras denominaciones, el hecho de que Jesús tuviera hermanos complicaría la creencia de que María no sólo era virgen cuando quedó embarazada de Jesús (eso hubiera bastado para cumplir la profecía), sino que lo siguió siendo después. “María siempre virgen” es el dogma mariano más antiguo de todos. Para muchos protestantes, demostrar que un dogma católico-ortodoxo es falso sería una gran oportunidad para deslegitimizar ambas iglesias. También creen algunos que si demuestran que María no fue siempre virgen quedaría así invalidado el dogma de la infalibilidad papal, aunque ahí se equivocan, pues tal dogma no fue declarado por un papa, sino por la Iglesia antigua en un concilio universal.

Por eso para creer que Jesús tuvo hermanos no bastan opiniones, se necesitan pruebas irrefutables o al menos tan sólidas como para echar por tierra la creencia tradicional. El ambiente está caldeado. Veremos qué dice la Biblia y la historia sobre el tema, pero antes vamos a ver cuáles son las diferentes posturas al respecto.

Las diferentes posiciones

Iglesia Ortodoxa: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús eran hijos de un matrimonio anterior de José, por tanto eran legalmente hermanos de Jesús, aunque no compartían con él ni padre (el Espíritu Santo) ni madre (María la virgen).

Iglesia Católica: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús en realidad eran parientes, no “hermanos” en nuestro sentido literal del término.

Iglesias protestantes: Muchas de ellas consideran que los hermanos de Jesús eran sus hermanos carnales, pero no hay unanimidad. En realidad serían medio-hermanos por parte de María (hijos de ella con José, pero no del Espíritu Santo). Aunque en la época de la Reforma se aceptaba la idea tradicional de que María permaneció siempre virgen, en épocas posteriores, con lecturas más literales, se fue extendiendo entre los protestantes la idea de que estos hermanos eran carnales y por tanto también hijos de María. Es de notar que los grandes reformadores (Lutero, Calvino y John Wesley) creían en María la siempre virgen, y por tanto negaban que hubiera tenido más hijos.

Iglesia anglicana: La Iglesia Alta coincide con la postura católica y la Iglesia Baja coincide con la protestante. En la Iglesia Episcopaliana y en la Luterana también observamos la misma división de opiniones.

Ateos: Los estudiosos bíblicos ateos no encuentran en la Biblia datos concluyentes en uno u otro sentido, así que generalmente consideran que si se les llaman “hermanos de Jesús” probablemente lo serían (bien como hijos de José y María o sólo como hijos de José), aunque la interpretación de “parientes” también es posible.

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Y estos son los hechos

1- textos bíblicos: los hermanos (y hermanas) de Jesús son mencionados en varias ocasiones y los encontramos en los cuatro evangelistas. Veamos algunos ejemplos:

Lucas 8:19 “Entonces la madre y los hermanos de Jesús llegaron a donde él estaba,
pero no podían acercarse a él debido al gentío.

Marcos 6:3 “¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Juan 2:12 “Después de esto Jesús bajó a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos; pero no se quedaron allí muchos días.

Mateo 28:10 “Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.”

Hechos 15:13 “Cuando terminaron de hablar, Jacobo, hermano de Jesús, tomó la palabra y dijo…

Gálatas 1:19 (San Pablo:) “No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

En los cuatro evangelios y en Hechos se habla de los hermanos de Jesús, aunque sólo en Hechos se habla de “Santiago (= Jacobo), hermano de Jesús”, que además es identificado como el obispo de Jerusalén. La mayoría opina que no está claro en Hechos si este obispo hermano de Jesús es el apóstol Santiago (el Menor) o una persona diferente.

2- texto judío del siglo I: En el año 93, el historiador judío-fariseo Flavio Josefo menciona la muerte de Santiago de esta manera: “Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.” (los historiadores fechan este martirio en el año 62)

4- arqueología: A finales del siglo XX es hallado en Jerusalén un osario de piedra con la inscripción aramea: “Ya’aqob bar Yosef ajui di Yeshúa” (Jacob, hijo de José, hermano de Jesús)”. Los expertos datan el osario como del año 63 (lo que más o menos coincide con la fecha que dan los historiadores para la muerte de Santiago).

Nota: Expliquemos que “Yaaqob” se transcribe en latín como “Iacobus”, que dio en castellano “Jacobo” (inglés James, italiano Giacomo, francés Jacques). En catalán dio “Jaume” que pasó luego también al castellano como “Jaime”. En leonés sin embargo dio “Yago” y al apóstol se le conocía pues como “Sant Yago”, lo que acabó por considerarse un solo nombre, “Santiago” (por eso decimos “San Pedro” o “San Juan”, pero no “San Santiago”, pues el “san” lo lleva ya incluido). En otras zonas se dividió mal y nos dio “San Tyago”, y de ahí viene el antiguo nombre “Tiago” y su forma castellanizada “Diego”. Así que en la mayoría de las traducciones bíblicas en español se nos habla de “Santiago”, pero algunas usan la más fiel de “Jacob” (por eso al Camino de Santiago se le llama también la Ruta Jacobea).

Vistos estos datos parece lógico pensar que Jesús tenía hermanos, uno de los cuales era Santiago, el que lideró la iglesia de Jerusalén tras su muerte.

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– Argumentos a favor y en contra –

1- María y Juan.

Este argumento es, en mi opinión, difícil de refutar, sobre todo si conocemos bien el comportamiento social de la época. Cuando Jesús está muriendo por asfixia en la cruz, tiene que luchar desesperadamente por cada bocanada de aire apoyando todo su cuerpo en la herida del clavo de los pies y arqueándose hacia un lado tirando de las heridas de las manos. En semejante situación, cada palabra de las pocas que dijo le supuso un esfuerzo casi inimaginable. Es de comprender que durante esas horas reservase su poco aliento para decir sólo unas cuantas frases (siete) de suma importancia para él, y una de esas pocas palabras las dedicó a asegurarse de que su pobre Madre no quedase desamparada:

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (Juan 19: 25-27)

María era ya viuda (José sólo aparece en la infancia de Jesús). Si no tenía más hijo que Jesús y estaba a punto de perderle a él también, se quedaría sin nadie y sin sustento. Los huérfanos y las viudas eran los más desamparados de la sociedad porque se quedaban sin nada (no podían trabajar). Por eso Jesús se asegura de que, antes de morir, su madre encuentre cobijo en casa de un amigo de confianza y le pide a Juan que se ocupe de ella. Y efectivamente, tal como dice la Biblia y la tradición, “el discípulo la recibió en su casa”. Si tantos hermanos tenía Jesús (especialmente el famoso “Santiago, hermano de Jesús” que fue obispo de Jerusalén) hubiera resultado del todo incomprensible que Jesús pusiera semejante empeño en asegurar el futuro de su madre con un amigo suyo: María se habría ido a vivir con uno de sus hijos o hijas.

La tradición judía establecía claramente que si el hijo que se hacía cargo de una viuda moría, el siguiente hermano en orden de nacimiento tenía la obligación de hacerse cargo de ella. Si Jesús consideró su deber establecer con quién debería vivir su madre es porque él era quien estaba cargo de ella y, al no haber más hermanos, decidió encomendarla a su mejor amigo (el discípulo amado). Si hubiera más hermanos, la tradición judía ya tenía preparado al hermano siguiente para encargarse de ella, y sería ya suya la responsabilidad de su madre, no de Jesús; incluso hubiera sido una intromisión por parte de Jesús hacer planes para su madre ahora que la custodia estaba ya a punto de pasar a su hermano. El propio hermano habría tenido el derecho de invalidar la decisión de Jesús en el momento que éste murió. Y todo esto suponiendo que Jesús fuera el mayor de los hermanos, porque si hubiera hermanos mayores que Jesús (por ejemplo anteriores hijos de José), no sería asunto de Jesús opinar sobre el tema pues la custodia ya estaría en manos del hermano mayor.

Algunos argumentan que Jesús, siendo el hermano mayor, optó por Juan porque sus hermanos aún no creían en él, y prefería que su madre viviera con un creyente. Al defender esta idea se está usando una mentalidad moderna. En la cerrada sociedad semita de la época, mandar a una viuda de más de 7 hijos e hijas a vivir con un amigo sería un escándalo, una humillación para la madre y un desprecio público hacia los hermanos (si fue sin su consentimiento) o un gran desprestigio (si se lavaron las manos). Se  podría alegar que aunque sus hermanos aún no creían en él, Jesús quizás ya sabía que días más tarde sí creerían, tal como vemos en Hechos 1:14. Pero aunque no lo supiera, tras resucitar hizo muchas disposiciones, bien podría haber rectificado entonces su postura al comprobar que sus hermanos se unían a los discípulos. Ya no tendría sentido perseverar en su decisión de enviar a su madre con Juan al precio de llenar a toda su familia de oprobio (incluida su madre). No se sostiene, especialmente si crees que Jesús resucitó y se relacionó con los suyos desde la Resurrección hasta su Ascensión.

Además, si suponemos que por alguna extraña razón María se llevaba mal con todos sus hijos e hijas y por eso Jesús prefirió encomendarla a Juan, entonces el admirado Santiago, líder de la iglesia de Jerusalén, hubiera tenido un prestigio social muy dañado por ser un mal hijo (algo terrible en aquella época) y por tanto socialmente marcado e inhabilitado para ser líder ni ejemplo de nada (ese mal hijo que consiente que su madre tenga que irse con un extraño!). En fin, que si este argumento no imposibilita la existencia de otros hermanos de Jesús, en la práctica lo hace muy improbable por razones lógicas, históricas y sociales. Pero para que este argumento sea sólido hay que demostrar primero que “hermano” puede significar también “pariente”, con lo cual Santiago podría ser primo de Jesús sin que ello suponga un error en las Escrituras.

2- El vocabulario arameo y griego.

El castellano tiene una antigüedad de unos 1000 años. El idioma de Jesús y sus discípulos, el arameo, tiene 4000 años de antigüedad y se dividió en múltiples dialectos; aún así, en ningún momento y en ningún dialecto, y menos aún en el dialecto palestino del siglo I, encontramos en arameo una palabra que signifique “primo”; en su lugar sencillamente se utiliza el término “hermano”, que también puede utilizarse genéricamente en el sentido de “pariente”. En las sociedades semitas el concepto familiar es amplio y en la Biblia vemos que se llama “hermanos” a los que provienen de un mismo abuelo: a los primos, tíos y sobrinos (y creemos que Santiago era “primo” de Jesús, hijo de alguna hermana o prima de la Virgen). En la  Biblia se lee, por ejemplo, que Abraham llamaba “hermano” a Lot:

Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.(Gen 13, 8)

Pero luego vemos claramente que Lot no era “hermano” sino sobrino de Abraham:

Esta es la descendencia de Téraj: Téraj fue padre de Abram, Najor y Harán. Harán fue padre de Lot…”(Gen 11, 27).

Así que el decir que alguno era “hermano” de Jesús no significa necesariamente que fueran hermanos carnales, sino que estos llamados “hermanos”, eran simplemente familiares: primos, etc. Esta es la tradición que mantiene la Iglesia Católica: Jesús y Santiago (y sus otros “hermanos”), eran en realidad parientes, no hermanos.

Pero el asunto lingüístico no es tan sencillo como hemos explicado. Es cierto que Jesús y sus discípulos hablaban arameo, pero el hecho es que el Nuevo Testamento está escrito en griego, y en griego sí hay un término para “primo”. El griego “adelphos” significa “hermano” (igual puede referirse a hermano de padre y madre, o hermanastro de sólo padre/madre o hermano adoptivo por adopción de ambos padres o medio-hermano por venir de un matrimonio anterior), y el término “anepsios” significa “primo”. Así pues, cuando los evangelistas nos hablan de “Santiago, el hermano de Jesús”, nos lo están diciendo en griego, no en arameo, y usan el vocablo “adelphos”, así que será que realmente querían decir “hermano”.

Ante este argumento recordaremos primero que la Iglesia Ortodoxa tradicionalmente considera que San José era viudo y traía hijos de su matrimonio anterior, que por tanto serían “hermanos de Jesús”, pero no hijos de María. Este argumento apareció por primera vez en el siglo II en el evangelio apócrifo llamado “Protoevangelio de Santiago”, o sea, cuando todavía vivía gente que había conocido a María, así que parece un argumento sólido, y de hecho fue muy popular hasta principios del siglo V.

Los estudiosos actuales, sin embargo, creen que ese mal llamado protoevangelio fue escrito por un cristiano procedente del paganismo (desconoce las costumbres judías) y que ignoraba el hebreo, pues utilizó como fuente la Septuaginta (la Biblia griega de los Setenta). Es muy probable que utilizara también como fuentes los evangelios de Mateo y Lucas. Aunque recogiera tradiciones orales fidedignas en más de un asunto, no tendría nada de extraño que, al ser de origen pagano, malinterpretara el término “hermano de Jesús” y buscase una explicación lógica para que esa “anomalía” no entrase en contradicción con la idea de que Jesús era hijo único. Al fin y al cabo nos encontramos con un texto temprano de gran valor histórico pero no inspirado, por tanto puede contener errores sin problema. Como contrapartida también histórica tenemos un texto de Papías (que veremos más adelante), discípulo de Juan, y que con anterioridad al llamado protoevangelio nos dejó dicho que esos “hermanos de Jesús” eran sus primos.

Este argumento ortodoxo, no obstante, sería válido desde el punto doctrinal católico porque mantendría intacta la creencia común de que María fue virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesús. Que Jesús tuviese hermanos dificultaría el dogma de la virginidad continuada de María, pero si tiene hermanastros no invalida ningún dogma, así que un católico puede pensar, como los ortodoxos, que Jesús tenía hermanastros sin ningún problema. Sin embargo la opinión de la Iglesia Católica insiste en que tampoco eran hermanastros, sino primos; veamos por qué.

Al menos uno de los evangelios (el de Mateo) parece haber sido redactado originalmente en arameo, aunque sólo conservamos la traducción griega que él mismo hizo posteriormente. En ese caso, el griego “adelphos” sería una traducción confusa si lo que quiere decir es “primos” o “parientes”. Pero el evangelio de Juan probablemente se redactó en griego y con seguridad lo fue el de Lucas (pues Lucas es el único que no tenía arameo como lengua materna) y también ellos utilizan el término griego “adelphos”.

Hay que señalar que el griego koiné usado en la Biblia no es igual que el griego clásico, ni siquiera igual que el griego popular nativo, pues está plagado de “sabor” arameo. Los escritos traducidos del arameo tienen todo el influjo lógico que el idioma original imprime en su traducción. La versión bíblica usada por la mayoría de los cristianos fue la ya mencionada Septuaginta (siglo III-II a.C.), traducida del hebreo y el arameo al griego usado como lingua franca en todo el Imperio Romano Oriental (donde el cristianismo empezó extendiéndose). No es algo forzado suponer que si los primos bíblicos son llamados “adelphos” en la Septuaginta, los cristianos usasen igualmente el término griego con ese sentido bíblico en sus escritos. Veamos un ejemplo de este manierismo recuperando la cita anterior:

Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los míos, porque somos hermanos.(Gen 13, 8)

Ya hemos visto que la propia Biblia aclara que Abraham no es hermano de sangre, sino tío de Lot, o sea, pariente. Veamos ahora cómo se redactó la frase “porque somos hermanos” en el hebreo original y en la traducción griega de la Septuaginta:

Español:    “Porque somos hermanos

Hebreo:     כי אנשים אחים   (pronunciado: ki anasim ahim)

Griego bíblico:   οτι ανθρωποι αδελφοι ημεις εσμεν (transcrito: oti anthropoi adelphoi emeis esmen)

Vulgata latina:   et pastores tuos fratres enim sumus.

El hebreo, refiriéndose a “parientes” usa la palabra “ahim” (plural de “ahu” = hermanos, primos, parientes). El griego bíblico, a pesar de que tiene una palabra para decir tío, sobrino o parientes, utiliza un calco del original hebreo y usa la palabra “adelphoi” (= hermanos de de padre y/o madre) y lo mismo hacen la versión latina y española. Por lo tanto, cuando los evangelistas se pusieron a escribir sus libros sobre Jesús, incluso si los redactaron en griego ya tenían en su cabeza un manierismo bíblico determinado, una “manera bíblica” de expresarse, en la que “adelphoi” significaba “hermanos” pero también “parientes”. Si a esto añadimos que incluso Lucas, el que sin duda escribió en griego, leería la Septuaginta y aprendió la vida de Jesús a través de sus seguidores judíos, entonces él traducía las historias arameas al griego, con lo cual también aquí nos encontramos con el influjo del arameo y el griego bíblico. Si el tal Santiago era conocido popularmente como “Santiago, el hermano de Jesús” (en el sentido arameo del término), es normal que Lucas usara la expresión bíblica con “adelphos” manteniendo el epíteto original. Y si los evangelistas mantienen el epíteto de “hermano de Jesús”, con mayor razón lo haría el mencionado historiador judío Flavio Josefo, que sólo narra los acontecimientos de oídas y lo mismo si lo toma de fuentes en griego como de fuentes en arameo se encontraría con la misma expresión: “Santiago el hermano de Jesús”, y así lo reporta él.

Del mismo modo, aunque la Iglesia Católica siempre ha mantenido que ese “hermano” se refiere a “primo”, la versión oficial en latín (la Vulgata) no tuvo ningún problema en traducir ese “ahim” por el latin “fratres” (= hermanos), a pesar de que también el latín tiene vocabulario más específico. Y dentro de esa antigua tradición, también en las traducciones españolas tradicionales usamos “hermano” en lugar de “parientes” sin por ello estar admitiendo que creemos que “hermano” sea el sentido literal de nuestro idioma. Podríamos decir sencillamente que todo este asunto se trata de una mala traducción (en el caso de Abraham, de Santiago y de muchos otros en la Biblia), pero se traduce así no por error, sino por ser fieles a una “manera histórica” de traducir.

También en las lenguas modernas, aunque en mucha menor medida que el griego de la Septuaginta, podemos decir que hay una “manera bíblica” de expresarse que reconocemos y entendemos. Por poner un ejemplo típico, citemos el libro de Samuel, cuando Ana, tras años de ser estéril y de rogar a Dios por un hijo la Biblia nos dice:

Elcaná conoció a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo he pedido al Señor».” (1 Samuel 1:19)

O en Génesis 4:17 “Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc

No creo que nadie mínimamente familiarizado con la Biblia (incluso muchos que no lo están) tenga problema alguno para entender que cuando la Biblia dice “conocer” se refiere a “tener relaciones sexuales con”, incluso se hacen chistes con lo de “¿pero te refieres a conocer en el sentido bíblico?”. Las traducciones más modernas prefieren decir “se unió a” o algo parecido, pero podemos ver claramente que aunque en español “conocer” no tiene un sentido sexual (excepto en la Biblia), del mismo modo aunque en el griego de la época “adelphos” signifique “hermano”, en el sentido bíblico se pueda usar sin ningún problema con el sentido hebreo/arameo de “pariente”, y nadie vio necesario traducirlo de otra forma.

Una objeción que he visto repetidamente es que si bien en el Antiguo Testamento abunda el uso de “adelphos” (hermano) para traducir el término semita de “pariente” (ahu), en el Nuevo Testamento eso no ocurre ni una sola vez, y por ejemplo se refiere a Isabel como “parienta” de María (συγγενίς, “suggenís”) no como hermana al estilo semita; por tanto, cuando usa “adelphos” para con Jesús, lo está usando en sentido griego literal. Pero esta objeción, demasiado común, es errónea. Se me ocurre al menos un ejemplo en el que clarísimamente se utiliza en el Nuevo Testamento el término griego “adelphos” en el estilo semita para referirse a un pariente, no a un hermano:

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María esposa de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19,25)

En este caso el texto griego original para “y la hermana de su madre” dice “καὶ ἡ ἀδελφὴ τῆς μητρὸς αὐτοῦ” (kai e adelphé tes metros autou). Vemos que utiliza el griego “adelphé” (literalmente “hermana”) para referirse a María esposa de Cleofás. Pero esta María no podía ser realmente “hermana de su madre” porque entonces tendríamos dos hermanas con el mismo nombre, y eso es absurdo. Así que si “la hermana de María” no es hermana sino parienta, lo mismo podría ocurrir con los llamados “hermanos de Jesús”. Y no olvidemos que estamos hablando de Juan, que probablemente escribió su evangelio directamente en griego.

3- La Tradición de la Iglesia Primitiva.

Los protestantes sólo pueden apoyarse en lo que ven en las Escrituras para sacar sus conclusiones, pero los católicos tienen, además, la tradición heredada de los primeros cristianos. Es evidente que no todas las enseñanzas de Jesús, ni todos sus hechos ni toda la información que los rodea fue recogida en los cuatro breves evangelios. La misma Biblia lo reconoce:

Hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. (Juan 21:25)

Pero esas cosas se hicieron ante testigos que sin duda las trasmitieron oralmente. Sólo posteriormente parte de la tradición oral se recogió por escrito en los Evangelios. Así que mucha información de todo tipo (doctrinal e incluso anecdótica) fue transmitida a los primeros cristianos por parte de los testigos directos (los apóstoles y la gente que conoció directamente a Jesús y a los hechos). Por eso esa primera comunidad de fieles estaba en una posición muchísimo mejor que la nuestra para interpretar lo que los Evangelios cuentan. Ellos tenían datos y contextos que en las Escrituras no aparecen. Esa tradición, que las iglesias católica y ortodoxa han conservado en parte, es de suma importancia para inclinar la balanza en muchos debates, aunque sólo sea desde una perspectiva puramente histórica.

Así pues ¿dice la Tradición algo sobre este asunto? En verdad que sí. Tenemos el testimonio de Papías, un obispo que Hierápolis (moderna Turquía) de principio del siglo II (nacido por tanto en el siglo I), o sea, de la segunda generación, los cuales eran hijos de aquellos contemporáneos de Jesús. Papías escribió un tratado de cinco libros titulado “Explicación de los dichos del Señor” donde comenta los evangelios (escritos durante su juventud) aclarando dudas y ambigüedades a la luz de la tradición oral que le han contado de primera y segunda mano a él. Desgraciadamente los libros no han sobrevivido, pero conservamos algunas citas de ellos, y esta cita de Eusebio de Cesárea (Hist. Ecl. III, 39,3-4) nos muestra parte de su prólogo:

No dudaré en ofrecerte, ordenadas juntamente con mis interpretaciones, cuantas noticias un día aprendí y grabé bien en mi memoria, seguro como estoy de su verdad. Porque no me complacía yo, como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, sino en los que dicen la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que recuerdan los que fueron mandados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los presbíteros, yo trataba de discernir los discursos de los presbíteros: qué había dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente

San Ireneo (siglo II) dice que Papías fue discípulo de Juan, y en verdad, según este fragmento de su libro, así parece, pues de todos los apóstoles él habla de “qué había dicho X” como cosas del pasado que le han contado otros, pero luego menciona de nuevo a Juan diciendo “lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor” en presente y como si aún hablara con ellos o al menos les hubiera oído hablar directamente. Y en verdad que Juan era el de menor edad y el único apóstol que llegó a muy anciano; se cree que murió en el 110, con lo que probablemente aún vivía cuando Papías escribió su exégesis. Sabemos también que las hijas del apóstol Felipe vivían en Hierápolis en esa misma época, así que es de suponer que Papías, obispo de esa ciudad, hablara a fondo con ellas sobre estos temas. Así pues, si Papías conoció a Juan, el mismo que cuidó de la Virgen, bien podría tener información privilegiada sobre la familia de ésta. Y así es. Uno de los fragmentos que conservamos de su obra dice:

María, la esposa de Cleofás o Alfeo […] fue la madre de Santiago, obispo y apóstol, de Simón, Tadeo y un tal José” (Papías fragmento 10)

Según la lógica católica, si un cristiano del siglo I de la segunda generación biológica, que muy probablemente había incluso hablado personalmente con Juan y con las hijas de Felipe, nos dice que los llamados “hermanos de Jesús” son hijos de María la mujer de Cleofás, entonces no tiene sentido darle demasiadas vueltas al asunto, a menos que los Evangelios estuviesen claramente en contra de tal idea, pero no lo están, es sólo un asunto de ambigüedad que podemos ver aclarado en el testimonio de Papías.

4- A vueltas con el osario de Santiago.

Algunos autores de documentales y libros sensacionalistas en torno al mencionado osario con la inscripción de “Santiago, hijo de José y hermano de Jesús”, dicen que si Santiago era primo y no hermano hubieran usado el término arameo para “primo”, pero ninguno menciona qué termino sería ese porque sencillamente no existe (aunque se les puede disculpar su ignorancia, ¿cuántos arqueólogos conocen bien el arameo?). Pero todo el revuelo que se formó en torno al famoso osario quedó al final en papel mojado cuando tiempo después los expertos dictaminaron unánimemente que era una falsificación. Así lo declaró Shuka Dorfman, director de antigüedades de Israel, quien anunció el 18 de junio de 2003: “El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa que alguien tomó una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa”. El comité también descubrió que la piedra caliza del osario era más típica del norte de Siria que de Israel. Según los expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, las letras de la inscripción están inmersas en un residuo gris que no se debe a la pátina del tiempo, sino a una pasta de fabricación doméstica aplicada a las letras para que parezcan más antiguas. En concreto, el análisis de isótopos de oxígeno indica que  las palabras fueron inscritas en tiempos modernos. Además, la dura pátina marrón que cubre la caja no se encontró en la inscripción, en la que se aplicó una especie de pasta blanda y grisácea para imitar el desgaste. Tras los análisis realizados por Yuval Goren no cabe la menor duda de que la inscripción del osario es una falsificación. El responsable de la falsificación es Oded Golan, el cual fue detenido en el verano del 2003. Oded Golan es también responsable de otra falsificación: de la falsa tabla de piedra del rey Salomón. Al parecer (he oído) el juez le absolvió; no por considerar que el osario fuese auténtico, sino por no tener pruebas judiciales suficientes para demostrar sin duda alguna que fuese falso. Por tanto para algunos la polémica sigue abierta, pero en un asunto arqueológico, si el criterio de un juez se opone (judicialmente) al criterio de todo un comité de expertos arqueólogos, es difícil dar más crédito al juez, que además se limita a que no tiene pruebas suficientes para condenar a Oden Golan.

5- Más hermanos.

¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.” (Marcos 6:3)

Veamos quiénes son el padre y la madre de los hermanos de Jesús: José, Santiago, Judas y Simón; Estudiaremos el caso de dos de los hermanos, Santiago y José, pues de ellos tenemos más de un dato:

“[en la crucifixión] Unas mujeres miraban de lejos. Entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé” (Marcos 15:40, cf Marcos 16:1)

“[en el sepulcro] María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.” (Marcos 15:47)

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. (Juan 19:25)

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo” (Mateo 10:2-3)

El apóstol llamado “Santiago el Mayor” (el patrón de España) se nos dice que es hijo de Zebedeo y hermano de Juan. El otro apóstol Santiago, llamado “el Menor”, vemos en Marcos que es hijo de una tal María, madre también de José, que aparece en la crucifixión y también en el entierro. De las tres Marías que acompañaron a Jesús durante su muerte, además de Salomé, una es la Virgen, la otra María Magdalena, y la otra es la comúnmente llamada “la otra María” (así la llama Mateo en 28:1). Marcos, también en la cruz, nos la identifica como “María la madre de Santiago el menor y de José”, y en el sepulcro la identifica simplemente como “María la madre de José”; pero Juan la identifica como “María, mujer de Cleofás”. Por lo tanto parece claro que “la otra María” es esposa de Cleofás y madre de Santiago el Menor y de José.

Ahora bien, Juan nos añade otro dato, María de Cleofás es “la hermana de su madre [de Jesús]”, por lo tanto es tía de Jesús. Eso significa que su hijo Santiago es primo de Jesús, o sea, dicho en sentido bíblico Santiago es “hermano de Jesús”. En realidad podemos hacer la otra deducción lógica antes mencionada: Dos hermanas no pueden llevar el mismo nombre, sería absurdo y confuso, así que cuando Juan dice “la hermana de su madre, María”, debe de referirse en realidad a una prima de María, no a una hermana carnal. Esto convierte a Santiago el Menor en primo segundo de Jesús, lo cual sigue siendo “hermano” en sentido bíblico.

Ya tenemos un Santiago, apóstol, que puede con toda razón ser conocido en la Biblia como “el hermano de Jesús”. Aún así, algunos dicen que este Santiago el Menor no es el mismo que el Santiago llamado “Santiago, el hermano de Jesús” (podría tener un primo llamado Santiago y también un hermano llamado Santiago). No es imposible, desde luego. Pero es que hemos visto que Marcos nos añade otro dato familiar: Santiago, el hijo de María de Cleofás, tiene un hermano llamado José. Por tanto Jesús tiene dos primos llamados José y Santiago. Pensar que también tenía además dos hermanos carnales llamados también José y Santiago, como nos ha dicho igualmente Marcos anteriormente, sería ya excesiva coincidencia ¿No es mucho más sencillo y lógico pensar que José y Santiago son hermanos de Jesús en el sentido bíblico de primos?

Ya casi parece que podemos zanjar el asunto, pero hay un pequeño problema: Mateo, como hemos visto, identifica a dos apóstoles llamados Santiago, a uno lo llama “hijo de Zebedeo” (que sabemos que es Santiago el Mayor), y al otro, a Santiago el Menor, lo llama “hijo de Alfeo”. Si Marcos dice que la madre de Santiago el Menor es María, que sabemos por Juan que es la mujer de Cleofás, y Mateo nos dice que la madre de Santiago el Menor es hijo de Alfeo, entonces nos encontramos con que los padres de “Santiago, el hermano de Jesús” y de José son Alfeo y María la mujer de Cleofás. Esto no sería demasiado sorprendente si Santiago fuera un neoyorquino del siglo XXI, pero las familias de la época no tenían semejantes desbarajustes. La esposa de Alfeo no puede ser al mismo tiempo la mujer de Cleofás. ¿Se trata de un error en las Escrituras? Muchos no creyentes dicen que sí, pero no es así y veremos por qué.

Ya hemos explicado arriba cómo el nombre hebreo “Yaakob” se puede traducir en español por Jacob o por Santiago. También el hebreo “Yeshua” es traducido en griego por “Josué” en el Antiguo Testamento, pero por “Jesús” en el Nuevo. El “Yosef” hebreo se traduce en la Biblia por “José”, pero el historiador “Yosef ben Matityahu” es conocido como “Claudio Josefo”, y mucha gente bilingüe (como sigue ocurriendo hoy) usa un nombre diferente para su segundo idioma. Y así tendríamos muchos ejemplos. Lo mismo ocurre con el griego. Cuando los evangelistas escriben en griego, traducen los nombres hebreos/arameos al idioma griego. No tuvieron que inventarse traducciones, las traducciones ya existían y, al igual que pasa en español, no siempre son unánimes. En esa época en Palestina se hablaba arameo, pero se usaba ampliamente el griego al igual que en todo el imperio oriental, así que los nombres eran helenizados cuando se hablaba en griego. También teníamos ya desde hacía tiempo la Biblia traducida al griego (la Septuaginta), así que existía una traducción bíblica de nombres hebreos.

Todo esto hace, que tal como ocurre en español, también en griego haya a veces varias traducciones de un mismo nombre y también que haya algunos nombres que por la razón que sea se traduzcan habitualmente por un nombre aparentemente bien distinto, como pasa en español con Jacob y Santiago o en griego cuando leemos que en unos evangelios Simón fue llamado “Petros” (Pedro: piedra en griego) y en otros que fue llamado “Kephas” (Cefás: piedra en arameo), pero tanto Pedro como Cefás son la misma persona. Según los lingüistas, el nombre hebreo “Kleopa” era frecuentemente traducido por “Alfeo”, aunque si se heleniza el original directamente tendremos “Kleophas” (nuestro “Cleofás”). En tal caso, Alfeo y Cleofás serían la misma persona, es sólo que los distintos evangelistas han usado diferentes equivalencias del nombre (a menudo se le identifica con el Cleofás que se encuentra con Jesús en el camino de Emaús en Lucas 24:18, siendo el otro discípulo tal vez su esposa María). Por tanto la María prima de la Virgen y madre de Santiago sería esposa de Alfeo-Cleofás. Todo encaja.

Aún así, algunos dan una explicación más sencilla. El texto de Juan en realidad dice simplemente “María la de Cleofás”. La versión que tenemos arriba diciendo “María, mujer de Cleofás” es la interpretación que normalmente se hace porque la tradición siempre ha dicho que era esposa de Cleofás. Verdaderamente una mujer casada se identificaba por el nombre de su marido (lo que equivaldría hoy a un apellido), pero también era posible identificarla por el nombre de su padre si el padre era muy relevante y mucho más conocido que el marido, así que pudiera ser que María fuese esposa de Alfeo e hija de Cleofás. Sin embargo, el peso de la tradición (ya documentada desde principios del siglo II por Papías, como vimos arriba) y la evidencia lingüística de que Alfeo y Cleofás pueden ser variaciones del mismo nombre hacen innecesaria esta otra interpretación.

6- Santiago, el hermano de Jesús.

Los hay que afirman que aún así, ese “Santiago, hermano de Jesús” no es ninguno de los dos apóstoles ni es hijo de María de Cleofás, sino otro Santiago, “Santiago el Justo” (sobrenombre que usa por primera vez el historiador cristiano Egésipo en el siglo II al referirse al obispo Santiago llamado “hermano de Jesús”). Este tercer o cuarto Santiago sería el que fue primer obispo de Jerusalén y autor de la epístola de Santiago. Esta visión es más popular entre los protestantes, aunque hay de todo. También hay que tener en cuenta que el Nuevo Testamento no es siempre consistente en la manera de llamar a los personajes. Por ejemplo a “María, la de Alfeo” también la llama en otra ocasión “María, la madre de Santiago” y hemos visto que también “María, la madre de José”, por lo tanto no habría nada extraño en que el llamado “Santiago, hijo de Alfeo” fuera en otras ocasiones llamado “Santiago, hermano de Jesús” (en el sentido de primo). Por eso aunque el número de Santiagos que hubo queda abierto, no se puede utilizar como argumento suficiente. Como Santiago, el hijo de Alfeo, era hijo de la prima de María, tiene mucho sentido que le llamaran también “hermano de Jesús”, pero en el caso de que ese “hermano” fuese un tercer Santiago, seguimos teniendo el problema de que “hermano” puede ser también pariente, con lo cual no hay nada concluyente. Y aquí creo conveniente recordar al lector el valioso testimonio histórico que nos ha dado Papías, discípulo de Juan, a principios del siglo II:

María, la esposa de Cleofás o Alfeo […] fue la madre de Santiago, obispo y apóstol, de Simón, Tadeo y un tal José” (Papías fragmento 10)

Para Papías, que era además obispo de Hierápolis, donde vivían las hijas del apóstol Felipe, no debía de ser ningún misterio las relaciones familiares de Jesús. En su testimonio nos aclara en una sola frase todas las polémicas actuales que tanta tinta hacen correr y nos dice: que María es la mujer de Cleofás, que Cleofás y Alfeo son la misma persona, que María y Cleofás son los padres de Santiago, que ese Santiago es el apóstol (Santiago el Menor) y también el obispo de Jerusalén (por tanto “Santiago el Justo” es “Santiago el Menor, no un tercer Santiago), y que todos los citados en el evangelio como los hermanos de Jesús (Santiago, Simón, Tadeo y José), son hijos de María la de Cleofás. Lo único que le falta por decir en esta frase es que María de Cleofás es prima de la Virgen, pero eso ya los sabemos por los evangelios.

También San Pablo nos menciona una vez a este obispo Santiago en un contexto que puede resultar ambiguo:

Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días.No vi a ningún otro apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.” (Gálatas 1:18-19)

Algunos interpretan este pasaje como que vio a Pedro y no vio a ningún otro apóstol, pero además de ver a Pedro, a la única persona que vio fue a Santiago. Por tanto Santiago no era el apóstol. Sin embargo, por enésima vez, nos encontramos con que estos temas tan delicados no pueden discutirse leyendo nuestras traducciones bíblicas (de ahí el peligro de intentar interpretar uno mismo el significado de la Biblia sin la formación adecuada). Una vez más tenemos que irnos al versículo original en griego para aclarar qué nos dice realmente Pablo:

Ese “sino solamente a Santiago” está escrito como “μὴ Ἰάκωβον” (mè Yakobon). La palabra “μὴ” establece una excepción, una negación sobre lo que anteriormente se ha afirmado. Por tanto la traducción más clara y exacta sería (como aparece en muchas versiones modernas):

Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días.No vi a ningún otro apóstol excepto a Santiago, el hermano del Señor.”

En esta cita resulta bastante evidente que solo vio a dos apóstoles: Pedro y Santiago, al que llama “el hermano del Señor”. Por tanto Pablo nos dice que “Santiago, hermano del Señor”, el que fue obispo de Jerusalén, es Santiago el Menor, no un tercer Santiago. Y por otras citas ya hemos demostrado que Santiago el Menor es primo de Jesús, no su hermano carnal.

7- El primogénito

Encarnación

Y María dio a luz a su primogénito; lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (Lucas 2:7)

Algunos protestantes dicen que puesto que Jesús es el “primogénito”, eso implica que fue el primero de más hermanos, y de paso niegan así la perpetua virginidad de María. Esto no tiene tampoco ninguna base lingüística, pues en la Biblia se llama “primogénito” al primero que nace, independientemente de que después vengan más hermanos o no. Es un título legal que designa al hijo que heredará ciertos derechos especiales de su padre tal como vemos en Génesis 25:33, y por tanto un hijo único es, automáticamente, el primogénito. De hecho un primogénito es siempre, por definición, hijo único; sólo posteriormente podrá o no tener más hermanos. Este título funciona de la misma manera que “príncipe” en la monarquía española: el primer hijo del rey es el príncipe heredero, el que heredará el trono, y los demás hijos serán “infantes”, pero no príncipes. Si un rey tiene un solo hijo, ese hijo será igualmente “príncipe” (que viene del latín “princeps”, algo así como “el primero, el principal”), y el primer hijo siempre es el primero independientemente de que haya o no un segundo y un tercero. Pero si alguien duda de esto que decimos, bastará con que mire la siguiente cita:

Asimismo, al introducir a su Hijo primogénito en el mundo dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. (Hebreos 1:6)

Dios no tiene sino un solo hijo, Jesús, y aun así se le llama “su Hijo primogénito”. Si hiciéramos aquí la misma interpretación que algunos protestantes hacen de Lucas 2:7, tendríamos que llegar a la absurda conclusión de que Dios tuvo más Hijos. Y esto basta para entender por qué muchos protestantes no utilizan este argumento de la primogenitura, pues es indefendible si se conoce bien la Biblia.

8- La virginidad de María

maria-virgenEn realidad el principal interés en quienes defienden la existencia de otros hermanos de Jesús por parte de madre no está tanto en demostrar que Jesús tenía hermanos, que tampoco importaría en exceso, como en demostrar que María no siguió virgen por siempre, lo que así demostraría que la Iglesia se equivoca en el dogma de la perpetua virginidad de María (virgen antes, durante y después del parto), lo que demostraría que la Iglesia puede errar, y por tanto no es la verdadera Iglesia de Jesús. Y si el argumento que acabamos de comentar sobre la primogenitura es fácil de desmontar, parece más difícil desmontar algo tan claro como lo que ahora se dirá:

y no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús. (Mateo 1:25)

Las palabras clave en esta cita son “hasta que”. Si José y María no tuvieron relaciones “hasta que” nació Jesús, eso significa que después de nacer Jesús sí tuvieron relaciones sexuales. Por supuesto eso no implica necesariamente que tuvieran luego más hijos, pero ciertamente pondría fin a la virginidad de María, que es el auténtico objetivo de esta polémica.

Y sin embargo la Iglesia, ayer y hoy, siempre ha defendido la virginidad perpetua de María como dogma de fe. Nunca en la Iglesia se dijo que María no fuese virgen, y ya en el siglo II tenemos los primeros testimonios escritos en los que se habla de la perpetua virginidad de María, aunque ninguno tan rotundo como el de Orígenes, padre de la Iglesia:

María conservó su virginidad hasta el fin, para que el cuerpo que estaba destinado a servir a la palabra no conociera una relación sexual con un hombre, desde el momento que sobre ella había bajado el Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo como sombra. Creo que está bien fundado decir que Jesús se ha hecho para los hombres la primicia de la pureza que consiste en la castidad y María a su vez para las mujeres. No sería bueno atribuir a otra la primicia de la virginidad” Orígenes (año 232)

Nadie podría decir que la Iglesia en estos 2000 años nunca se había dado cuenta de lo que esta cita dice, así que si la Iglesia conoce la cita y aún así nunca le pareció que esa cita supusiese un impedimento en este asunto, algo habrá que lo justifique. Y ciertamente lo hay.

Esa forma “hasta que” en la versión griega original se dice “heos-hou” (ἕως οὗ). En la versión griega de la Biblia esa forma “heos-hou” es usada en más pasajes con la idea de que tal cosa ocurrió o no ocurrió “antes de” algo, pero sin implicar (como sí sucede en castellano) la idea de que después de eso sí ocurrió. Según esto Mateo 1:25 nos diría que José no tuvo relaciones con María antes del nacimiento de Jesús (o sea, que Jesús no era su hijo, que es lo que quiere decirnos ahí), pero sin decirnos nada sobre si después de nacer Jesús tuvieron o no relaciones. Vemos varios ejemplos de pasajes bíblicos que usan también el “heos-hou”, traducido por “hasta que” pero en donde claramente se ve que lo ocurrido sigue siendo cierto no sólo antes de, sino también después de:

Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (1 Corintios 15:25)

Según la interpretación que ellos hacen del “hasta que” bíblico, esta cita diría claramente que cuando Jesús ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies entonces dejará de reinas. Pero en Lucas 1:32-33 se nos dice que su reinado no tendrá fin, de hecho será después de esa victoria cuando el verdadero reinado de Cristo de comienzo. Así que está claro que ese “hasta que” de 1 Corintios no limita el reinado, sino que permite que continúe también después, igual que la virginidad de María en la cita que nos ocupa. Otro ejemplo:

las aguas fueron decreciendo paulatinamente hasta el mes décimo; y el día primero del mes décimo, se vieron las cimas de los montes. (Génesis 8:5)

No hace falta explicar que cuando en el décimo mes asomaron las cimas de las montañas, el agua no dejó de descender, sino que continuó haciéndolo, pues sabemos que al final las aguas bajaron del todo a sus anteriores niveles.

Podríamos dar muchos más ejemplos (A.T: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el N.T.: Mat 28,20; 1 Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5. etc.) aunque uno basta para echar por tierra el argumento contra Mateo 1:25. El problema aquí es que están utilizando una traducción a un idioma moderno para explicar, según nuestras reglas gramaticales, lo que el escrito original, en griego, quiso decir. Y ese será el motivo por el que la Iglesia primitiva, de habla griega, nunca encontró ninguna dificultad en Mateo 1:25, ni por ello se privó de declarar a María “la siempre virgen”, tal como la Iglesia ha seguido haciendo hasta el día de hoy, por más que muchos protestantes, apartándose de su propia tradición primera, quieran hoy creer lo contrario.

9- ¿Hijos de José?

Si hemos razonado que la Biblia no demuestra, como algunos pretenden, que María tuvo más hijos después de Jesús, vamos a dar ahora un argumento en contra de la idea ortodoxa de que José trajera al matrimonio otros hijos anteriores a Jesús.

En tiempos de Jesús, cuando nacía el primer hijo (no el resto), la ley ordenaba “rescatar al primogénito” con un par de tórtolas (si era pobre), tal como vemos hacer a José en el templo. Jesús fue de ese modo rescatado al nacer como primogénito que era, independientemente de que luego pudieran o no nacer más hermanos. Este sacrificio no se hacía cuando nacían más hermanos. Otro argumento en contra de la idea de que José traía hijos de un matrimonio anterior, pues según la ley judía el sacrificio de las dos tórtolas lo hacían los padres pobres al tener a su primogénito, y si José tuviera ya otros hijos Jesús no sería su primogénito (aunque lo fuese de María).

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.” (Lucas 2:21-22)

Otros argumentos

10- En Lucas 2:41ss vemos la familia de Nazaret: Jesús, María y José. Aquí no se habla de otros hijos. En ningún relato de la infancia de Jesús aparece ningún otro hijo (ni en la huída a Egipto, ni cuando Jesús se pierde y es encontrado en el Templo). Esto hace improbable que José se hubiese casado con María trayendo ya hijos al matrimonio (como creen los ortodoxos) y también que José y María tuviesen más hijos después de tener a Jesús.

11- En Marcos 6 se dice “El hijo de María” no “uno de los hijos de María”; tampoco se menciona nunca a Jesús como el más importante de los hijos. Siempre es singular la relación de Jesús con María, Jesús nunca aparece como el mejor, el predilecto o el más piadoso o popular, simplemente es él y nadie más. Son los otros los que reciben el título de “hermanos de Jesús”. Al ser Jesús tan relevante, es lógico que sus parientes sean conocidos por su relación con él. No olvidemos además que el sentido de la familia es mucho más amplio en las sociedades semitas de la época que entre los europeos, y no digamos si los comparamos con nosotros.

12- En Mateo 23:55 se nos dice: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”. Tal como decimos, esos hermanos citados no serían hijos de María sino primos de Jesús, y efectivamente, en otras partes de la Biblia se nos explica que dos de ellos son hijos de María la de Cleofás, que es citada como hermana de María a pesar de que dos hermanas no pueden tener el mismo nombre (como ya hemos visto en el punto 2). En realidad esta otra María es llamada “hermana” de nuestra María porque se casó con Alfeo, llamado Cleofás, que era primohermano de José, y por tanto primo político de María (no “hermano” carnal) y así Santiago y José, hijos de María y Alfeo, serían primos segundos de Jesús, a pesar de lo cual la Biblia los menciona en Mateo 23:55 como hermanos suyos. Hermanos sí, pero en el sentido hebreo de parientes, no en el sentido castellano de hermanos de padre y/o madre (ver Mateo 27:56 y Juan 19:25)

CONCLUSIÓN

En el fondo de toda esta polémica se halla el dogma de María siempre Virgen. Pero no olvidemos que la cuestión no es que no podemos pensar que Jesús tuviera hermanos porque eso chocaría con el dogma mariano, más bien fue al contrario, el dogma mariano se declaró oficialmente en aquella época porque los cristianos estaban convencidos de que Jesús era el único hijo de María, porque ellos lo sabían y conocían a sus parientes. Lutero, Calvino, Zwingli y John Wesley (fundador de los metodistas), que son los padres del protestantismo, defendían la perpetua virginidad. Fue ya tiempo después de la “Reforma” protestante cuando comienza a extenderse la idea de que Jesús pudiera tener hermanos carnales, e incluso hoy en día, además de los católicos, siguen defendiendo esta doctrina luteranos, parte de los anglicanos. No me parece demasiado sensato que cristianos del siglo XVII o XVIII se atrevan a contradecir lo que los cristianos del siglo II decían. Esos cristianos primitivos también contaban con los mismos escritos que nosotros, pero además contaban con el testimonio de gente que había conocido a la familia de Jesús directamente o de oídas. Incluso aún vivían los descendientes directos de esa familia de Jesús.

A pesar de todos los datos, siempre puede encontrar uno un resquicio por el que meterse para rechazar las pruebas que haya en contra de su creencia previa. Esto es lo normal, sobre todo cuando los investigadores no se atreven a dar un veredicto histórico claro. Pero ateniéndonos a las leyes de la probabilidad, me parece claro que con toda esta información una conclusión adquiere mucha fuerza frente a las demás. Mi conclusión personal es que Jesús no tuvo hermanos, todo parece apuntar en esa dirección. Sin embargo, para un protestante el tema solo tiene una importancia anecdótica, casi una simple curiosidad que nada cambia, excepto en caso de que quieran usar este asunto como arma contra la Iglesia. Para un ortodoxo (igual que para un católico), lo importante es confirmar que María no tuvo más hijo que Jesús, así no se pone en duda el antiguo dogma de su eterna virginidad, pero de qué manera se explique eso (que eran primos o que eran medio-hermanos) no es relevante. Si a mí me parece importante la conclusión de que esos llamados “hermanos” eran en realidad primos segundos y no medio-hermanos es simplemente por amor a la verdad histórica, y porque cualquier detalle que podamos descubrir sobre Jesús me parece fascinante ¿Cuál es tu conclusión?

 

 

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38 thoughts on “Los hermanos de Jesús

  1. Tras muchos años de mi vida dedicada a un mayor conocimiento y comprensión de la figura de Jesús de Nazaret, en los que he leído todo aquello que me podía aportar algo de lucidez, personalmente he llegado a la conclusión que :
    En aquella época era inconcebible una familia con un solo hijo. De ahí deduzco que jesús tuvo más hermanos. Opino que fueron después del nacimiento de jesús, por lo tanto mantengo dos opciones en referencia a la concepción de el hijo del hombre por parte de Maria. Una que Dios, mediante el espíritu santo la dejara embarazada siendo virgen aún … Y otra más razonable, que siendo virgen, teniendo relaciones con su esposo naciera jesús como un niño “normal” y que fuera teniendo conciencia de su divinidad con los años. Todo ello no implica variación ninguna ni quita mérito a la madre de Dios ni al mismísimo jesucristo. Posteriormente Maria, casada con San José pudieron tener más hijos e hijas. Y no creo que eso rompa ningún esquema “prefabricado” y elaborado a semejanza y gusto o interés de cada una de las instituciones religiosas. Y digo esto porque los textos “originales” son muchos y se han manipulado siempre por y para la conveniencia de las iglesias.

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    • No dices ninguna tontería, todo es muy razonable, de hecho es lo más lógico y razonable, pero en tu manera de mirar estos hechos te olvidas de una cosa: estamos hablando del momento en que Dios se hizo hombre.

      Si niegas que Dios exista, o que Dios se haya hecho hombre en Jesús, entonces evidentemente tenemos que decir que si Jesús fue un personaje histórico, necesariamente tuvo que nacer de un padre humano y una madre humana mediante el proceso habitual de relaciones sexuales. No es lo más lógico, es lo único posible.

      Pero si aceptas que el mismísmo Dios decide hacerse hombre y nacer como un niño del vientre de María… ¿qué sentido tiene hablar de si tal o cual posibilidad es más “razonable” o no? Al parecer admites que el Dios infinito se hizo niño sin demasiados problemas, pero sin embargo te parece excesivamente problemático admitir que José y María no tuvieran relaciones sexuales o que sólo tuvieran un hijo.

      Cuando dices que eso no quita mérito a la madre de Dios, estoy de acuerdo contigo, y con el artículo, que dice exáctamente eso mismo, pero cuando dices que “todo ello no implica variación ninguna” ahí te equivocas, pues negar la virginidad de María supone una gran variación, supone afirmar que la Iglesia no representa a Dios, no es infalible al declarar sus dogmas, no es inspirada, y por tanto cada uno puede interpretar las cosas como mejor le parezca, que es precisamente lo que tú estás haciendo.

      Tu afirmación útlima de que los textos originales son muchos y “se han manipulado siempre por y para la conveniencia de las iglesias” es una afirmación que está totalmente en línea con las actuales modas tipo código-da-vinci y que se repite hasta la saciedad, pero la historia no se inventa, se estudia. Para que se pueda decir que “las iglesias” han modificado los textos originales hay que presentar pruebas, no teorías conspiratorias, y las pruebas existen, tenemos miles de textos, de pergaminos, de manuscritos, completos, parciales, fragmentos, en original o traducidos a otros idiomas, y con todas esas pruebas nos podemos remontar al siglo I y II y desde ahí ir estudiando las variaciones que encontramos en todos esos fragmentos y textos. Si como tú crees “las iglesias” o quien fuese hubiera manipulado los textos para mentir y engañar a su favor, las pruebas estarían ahí, se podría demostrar. Desafortunadamente nadie ha podido demostrarlo, aunque para escribir una novela o un blog nadie necesita demostrar nada, le basta con decirlo y afirmar que “hay pruebas claras”, aunque nadie presente ninguna.

      No Yolanda, las cosas no son como las cuentas, y en ello no pretendo atacar tus ideas, pretendo sólo sacudir tus argumentos para evitar que caigas en el error fácil de asumir que esas cosas que tantos cuentan por ahí deben ser correctas. Aplicar un estricto razonamiento humano a algo que fue el milagro más grande que existe es aceptar lo “imposible” pero negarse a aceptar lo improbable. Por otra parte, pensar que José y María vivían juntos como marido y mujer pero no tuvieron relaciones sexuales se puede aceptar sin necesidad de recurrir a milagros ni heroicidades. La Tradición nos ha transmitido que María tenía voto de virginidad, y no era la única que lo hizo, entonces y durante siglos, hubo matrimonios con voto de virginidad. También se dice que José era viejo y aceptó casarse con María más como protector que como amante apasionado, y eso encajaría también con el hecho de que murió pronto. Pero hay muchas formas de explicar eso sin ni siquiera recurrir a portentos. Imagina por ejemplo que José fuera impotente, en este instante debe de haber en el planeta cientos de miles de matrimonios donde la impotencia del hombre les impide tener relaciones sexuales. O sufrió una herida o enfermedad que le inutilizó los genitales, o Dios, igual que hizo el milagro de la concepción, hizo igualmente que ninguno de los dos sintiera el deseo o que fueran fuertes para vencerlo, porque tenía sus motivos para querer que Jesús fuese hijo único. O vete tú a saber qué fue, cómo y porqué. Lo verdaderamente importante aquí es que si la Biblia no convence del todo en este punto, la Tradición nos aclara que Jesús era hijo único, y la Iglesia lo elevó a dogma, así que esa idea ya es incuestionable a menos que uno rechace la Iglesia, que es lo que tú has hecho. Pero para hacer tal cosa serían necesarias pruebas más concluyentes que un simple “me parece más normal” o “más raro”.

      Por último, cuando hablas de que los “textos originales” han sido manipulados, es posible que no te refieras a una manipulación física (cambios en el texto) sino a una manipulación a la hora de interpretarlos. En ese caso deberías ofrecer una lista de cuáles son esos “textos originales” que según tú son muchos. Según el Código da Vinci en el siglo primero se escribieron montones de evangelios. Según la ciencia esos otros evangelios, salvo dos o tres, se escribieron varios siglos más tarde. Fe aparte, dar credibilidad a textos escritos varios siglos después de los hechos y que contradicen a los escritos que se escribieron poco después de los hechos es forzar mucho las cosas. Pero en ese caso habría que dar igualmente validez a otros evangelios apócrifos que asumen con toda naturalidad que Jesús era hijo único.

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  2. Bueno, yo soy cristiano evangélico (PROTESTANTE), A LA VERDAD QUE LA EXPLICACIÓN ESTUVO MUY BIEN Y A LA RAZÓN DE ACUERDO A LO QUE DICE LA BIBLIA, SE PUEDE CREER QUE JESÚS NO TUVO HERMANOS.

    PERO LO CURIOSO ES QUE YO NUNCA HABÍA ENTENDIDO DE ESA MANERA EL RELATO DE LAS MUJERES FRENTE A LA CRUZ DE JESÚS, PUES SI LEES DETENIDAMENTE SE PUEDE NOTAR LA SEPARACIONES CON ( , )QUE SEPARA CADA PERSONAJE.

    Estaban junto a la cruz de Jesús 1– su madre, 2–y la-hermana de su madre, 3–María mujer de Cleofas, 4– y María Magdalena.
    Juan 19:25

    Yo aquí no leo 3 mujeres, sino 4 mujeres

    Maria la madre de Jesús,

    la hermana de maría,

    Maria mujer de cleofas,

    Maria magdalena.

    Otro punto es que, como es posible que esos primos estén en tooodos los lugares con su tía, si eran primo solo eran 4 varones, pero al parecer se quedó Juan el bautista afuera y su madre.

    otro punto, en todo los argumentos que e escuchado solo hablan de José o de Santiago, pero y judas y jacobo donde están, yo pienso que Jesús tuvo hermanos y primos con nombres iguales porque si dice la biblia que sus hermanos no creían en el, como es que un hermano de el aparece como apóstol.

    otro punto, las familias de aquellos tiempo eran muy fructíferas como es posible que los primos de Jesús solo se limiten a 4 varones, unas cuantas mujeres entre tías y primas.

    otro punto, di Dios bendijo a Eva y adán y le dijo que se multiplicarán, en que punto se puede ver dañada una mujer en este caso maría, si tiene más hijos. el que maria tenga más hijos eso no la aria impura y mucho menos dejaría de ser santa.

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    • Totalmente de acuerdo en lo que dices que si María hubiera tenido más hijos no pasaría nada. Así lo empezamos diciendo en el artículo: “Aunque no existen razones ni lógicas, ni históricas, ni religiosas, ni sociales, ni culturales por las que María no debiera haber tenido más hijos después de Jesús, no hay ninguna prueba clara de que Jesús no fuera hijo único.”

      Intentaré responder a todos los interrogantes que planteas.

      Cuando la Biblia dice “sus hermanos no creían en él” está hablando del tiempo de su predicación. Da igual si creemos que Santiago era hermano carnal o primohermano, en ambos casos entraría dentro de ese grupo de “sus hermanos”. Podemos suponer que esa frase era una generalización, y alguno sí creía en él, o más fácil aún, suponer que Santiago no creía en él al principio, pero luego ya sí, especialmente tras su resurrección.

      Lo de los primos, el Bautista y su tía… no entiendo muy bien lo que quieres decir. De todas formas la Biblia casi no se mete en detalles de la vida de Jesús excepto lo que es relevante para lo que cuenta. Si lo que quieres decir es que por qué los primos de Jesús estaban siempre con María, su tía, pues porque cuando estaban en otro sitio a nadie le interesa lo que estaban haciendo ni con quién estaban. Y por qué no aparece entre sus primos el Bautista, pues porque a Juan Bautista le cortaron la cabeza en la misma época en que Jesús empezó su predicación, así que estaba muerto.

      La cuestión es que nunca se puso en duda que Jesús fuera hijo único… hasta tiempos relativamente recientes, en donde un sector del protestantismo empezó a extender esa teoría (sólo un sector). Y ahora piensa esto. Si tomamos los cristianos del siglo primero y segundo, varios centenares o más bien miles de ellos conocieron personalmente a Jesús, y la mayoría de los cristianos restantes recibieron su fe a través de ellos, así que si los primeros cristianos creían que Jesús era hijo único, pues será que así era. No es un detalle sin importancia, porque si Jesús hubiera tenido más hermanos de sangre, éstos habrían sido personas importantes dentro de la comunidad cristiana, como ocurrió con los hermanos de Mahoma. De quienes la Biblia llama “hermanos” de Jesús, sólo uno tuvo un papel importante, Santiago, del resto no se sabe nada. Según la mentalidad de la época, si Jesús hubiera tenido hermanos, también tendría sobrinos, y en el siglo II los sobrinos de Jesús habrían tenido un papel importante. Imagina, después de tanto predicar que la sangre de Cristo nos ha salvado, tendríamos gente que lleva en sus venas la sangre de Cristo, eso no sería cualquier cosa. Pero nada por el estilo se nos dice jamás.

      Y casi dos milenios más tarde, unas personas que sólo tienen el texto de la Biblia, llegan a la conclusión de que Jesús tenía hermanos, y se basan sólo en que la Biblia dice “los hermanos de Jesús”. Pues eso no es prueba ninguna ni mucho menos suficiente para contradecir a lo que sabemos de los inicios de la cristiandad. Ciertamente esa es una expresión ambigua, pero para los primeros cristianos no había ambigüedad, ellos no conocían a Jesús por la Biblia, lo conocían directamente o a través del testimonio de quienes le conocieron directamente, y nadie habló nunca de que tuviera más hermanos de María, por lo tanto si la única prueba para traer una teoría nueva es una frase ambigua, contradiciendo además a la Tradición, pues no es prueba ninguna.

      Que la Biblia usa la palabra “hermanos” para referirse a parientes (hermanos, primos, e incluso tíos) es indiscutible, está en otros pasajes de la Biblia también. Que por qué si eran primos no menciona la Biblia a muchos más primos… pues porque a la Biblia no le interesa contarnos sobre toda la familia de Jesús. Según lo que dices, igual de raro sería que de María sólo se mencione una hermana o prima (la de Cleofás, porque estuvo junto a la cruz) y su prima Isabel (porque fue madre del Bautista) y a ninguna más. Así que no tiene en realidad nada de raro, pues sólo menciona a la gente que por algún motivo viene a cuento.

      Para mí el dato más importante es el de que Jesús confía su madre a Juan. Culturalmente eso habría sido un enorme desprestigio y humillación para sus demás hermanos, si los hubiera tenido, pues en el momento de morir Jesús demostraría que no se fía de ninguno de sus hermanos y por eso les arrebata la custodia de su madre y se la entregaría a uno que ni siquiera es pariente. Después de semejante declaración de desconfianza, las posibilidades de Santiago, si fuera su hermano, para liderar la comunidad de Jerusalén, serían nulas. ¿Cómo confiar en un hombre del que Jesús claramente había desconfiado?

      La división que haces de las mujeres de la cruz, si eran 3 o 4, hay cierta ambigüedad, pero en el griego original en que fue escrito la lectura más lógica y normal nos lleva a pensar que son 3, de hecho hubo una versión siríaca que lo interpretó como tú, que eran 4, y para ello introdujeron en el texto una conjunción Y extra, pues a menos que se introduzca la lectura nos sugiere con más naturalidad el número 3. Pero eso se llama forzar un texto para que diga lo que tú quieres que diga, pues si necesitamos añadir una palabra a la Biblia entonces ya estamos corrompiendo el texto.

      El griego no usaba la coma, los elementos van citados con la conjunción copulativa KAI, que equivale a nuestra Y.

      Esta es una traducción literal de la frase griega:

      de Jesús la madre de él y la hermana de la madre de él María esposa de Klopas y María la Magdalena.

      Tenemos por tanto tres elementos:

      1- de Jesús la madre de él
      Y
      2- la hermana de la madre de él María esposa de Klopas
      Y
      3- María Madgalena

      Si el número 2 lo traducimos a castellano correcto sería:

      La hermana de su Madre, María, esposa de Cleofás.

      Esta es la traducción que nos ofrece la biblia protestante Reina Valera, en la época de la reforma protestante:

      Y eſtauan junto à la Cruz de IESVS, ſu madre, y la hermana de ſu madre Maria de Cleophas, y Maria Magdalena.

      Como ves, hace una traducción bastante próxima a la sintaxis griega y par la segunda mujer nos dice “y la hermana de su madre María de Cleophas”.

      Pero la verdadera cuestión es, si desde el principio hasta ahora los cristianos han creído siempre que Jesús era el único hijo de María ¿qué pruebas hay ahora que demuestren lo contrario? ¿una frase ambigua? ¿una palabra de doble significado?

      Pero en este asunto lo que estamos discutiendo es la verdad histórica, si realmente fue así o no. Como bien dices, en cuanto a doctrina, si María hubiera tenido más hijos el cristianismo sería el mismo. Lo que ocurre es que no los tuvo.

      Un saludo, Rafael

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  3. ESTA MUY EXPLICADO PERO ME QUEDE EN DUDA CON LA EXPRESION (HASTA QUE) QUE SE REFIERE A LA VIRGINIDAD DE MARIA NO A LA FAMILIA DE JESUS, PREGUNTA, ¿CON QUE OBJETIVO SE CASO JOSE CON MARIA, PARA AYUDARLA CON JESUS O PORQUE LA AMABA Y QUERIA TENER FAMILIA CON ELLA?, ¿SI YA ESTABAN COMPROMETIDOS ANTES DE QUE SE LE DIERA LA INFORMACION DE QUE SERIA LA MADRE DEL SALVADOR, CON QUE OBJETIVO SE CONPROMETIERON? Y SI JOSE ERA JOVEN IGUAL QUE MARIA; ¿JOSE FUE VIRGEN TAMBIEN HASTA SU MUERTE O COMETIA ADULTERIO O FORNICABA ANTES DE CASARSE CON MARIA?

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    • Hola Roger, te estás metiendo en asuntos que se salen totalmente de la Biblia y juzgando la obra de Dios según parámetros estrictamente humanos pero aunque las respuestas a tu pregunta no tengan relevancia teológica entraré por mi cuenta y riesgo en el terreno de tus especulaciones y te daré las respuestas que a mí personalmente se me ocurren.

      En tu comentario pareces dar por sentado que si un hombre no tiene relaciones sexuales poco menos que explotaría o algo así, por lo tanto te parece inconcebible que José se casara con María y no tuvieran relaciones sexuales. Esa idea es muy de nuestros tiempos, pero ni es cierta ni era aceptada en tiempos anteriores. Te pondré varios ejemplos:

      San Pablo nos dice que el celibato es un estado espiritual superior, que él mismo practica (y por eso nuestros sacerdotes tienen que ser célibes). Si Pablo mintiera entonces la Biblia estaría mintiendo. En la Iglesia católica los sacerdotes son célibes (y no explotan) y también los hombres y mujeres que practican el monacato. Hasta el siglo XVII aproximadamente no era del todo extraño la existencia de matrimonios que se consagraban a Dios mediante el celibato. Jesús fue célibe durante los años más fogosos del hombre, entre la pubertad y los 30, y ni explotó ni buscó la compañía de mujeres para tener relaciones sexuales, de lo contrario habría sido el colmo de la hipocresía condenar la fornicación (sexo fuera del matrimonio) mientras él la practicaba.

      Así pues, ¿tan raro te parece que José se casara con María y no tuviera relaciones sexuales? Si otros hombres, incluso casados, han guardado el celibato, no veo yo por qué es tan raro que José lo guardara, sobre todo teniendo en cuenta su muy excepcional situación:

      No sabemos, ni importa al caso, qué intenciones tenía José cuando decidió casarse con María, pero una cosa es cierta, no tenía ninguna intención de que María llegase a la boda embarazada de un hijo que no era suyo, por eso cuando se enteró decidió abandonarla, pero luego la intervención de Dios le mostró la inmensidad de lo que allí había sucedido, y ante eso José aceptó lo que le vino y aceptó un hijo que no era suyo. ¿Crees que sabiendo que María estaba embarazada de Dios mismo José diría que si no le dejan tener sexo con ella no colaboraría en el asunto? ¿te parece inconcebible que José aceptara convertirse en guardián, y no profanador, del Arca de la Alianza y de su divino contenido? Te recuerdo que Oza murió por tocar el Arca, estando ello prohibido, así que para una mentalidad judía no es extraño pensar que donde Dios ha estado es terreno sagrado y hombre ninguno lo puede pisar. No intentes juzgar a José con los parámetros de la actual época de libertad sexual y desacralización.
      Pero aún así podríamos tener más causas que la Biblia no menciona. En los primeros siglos aparecen apócrifos que recogen datos y tradiciones (a veces ciertos a veces no) que en la Biblia no se mencionan. José, excepto en el nacimiento de Jesús, sólo aparece citado una vez, cuando Jesús se pierde en el Templo siendo niño, y ya no aparece más ni se nos dice nada de él. Entre esos datos que la tradición (con minúscula) recoge está el que José era mayor, por eso cuando Jesús crece ya está él muerto, y algunos añaden que era viudo. Una persona mayor (y por entonces se envejecía muy rápido) ya no busca sexo sino cariño y compañía (no había viagra ni la hipersexualidad actual). Pero también dicen esas fuentes que María era de las mujeres consagradas al Templo desde niña (como lo fue Samuel) y que hacían por tanto voto de virginidad, así que aunque se casara no podía tener relaciones sexuales. Ya desde el cristianismo primitivo tenemos hombres y mujeres que abrazan el celibato porque es un estado espiritual superior, así que no es tan extraño que el hombre que hizo de padre de Jesús en la tierra participara, igual que su madre, de ese superior estado del alma que evita los deseos y distracciones del sexo.

      Pero aún así, estaría bien que nos centráramos en la virginidad de María en lugar de especular ociosamente sobre la vida sexual de José.

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