Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe.

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195 thoughts on “Dudas

  1. Leyendo los comentarios de José Carlos , recuerdo que tuve dudas similares , ahora me parece que la linea tradicionalista es demasiado legalista , y la corriente progresista es como un convivio uff . Si tan solo pudieramos encontrar el justo equilibrio , pero en fín , somos gumanos , somos imperfectos .
    Sobre el Concilio Vaticano II mucho leo que ha sido El Concilio ,tan importante como el Concilio de Trento , pero ya ves como de abusos litirgicos estamos en el novus ordo . Mi consulta es sin malicia ¿ cuales son los buenos frutos del CVII ? Pues por sus frutos los conocereis .
    Para los que no conocemos a fondo el tema , se nos hace dificil ver esos cambios tan provechosos que se nos dice tuvo , y tendemos a idealisar a la iglesia antes del CVII .
    Por eso pregunto cuales serían esos frutos

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    • Hola otra vez, Marta. Volví a responder a José Carlos profundizando más en el asunto, tal vez te sirva. Es cierto que frecuentemente los extremos se exceden, y tanto modernistas puros como tradicionalistas puros se pasan de la raya, lo cual no implica que la virtud esté necesariamente en el “justo medio”, aunque sí fuera de los extremos. Sobre las virtudes que trajo el Concilio Vaticano II me temo que no se puede resumir ni enumerar en un simple comentario, y más aún cuando yo mismo no tengo claras esas virtudes. Cierto que la Iglesia preconciliar tenía muchos defectos y necesitaba muchas reformas para adaptarse a un mundo que había cambiado enormemente, pero lo que vemos después del Concilio resulta casi desolador, si bien es cierto que la presente situación de la Iglesia no es sólo consecuencia del Concilio sino de muchisimos otros factores. Por eso no diría yo que el Concilio fue malo, pero sí me atrevo a decir que el Concilio no funcionó como se esperaba, no solucionó los problemas de la Iglesia y, probablemente, los agravó.

      De todas formas no creo que el Concilio en sí fuera malo, supuso un rejuvenecimiento de la Iglesia, un acercamiento a los fieles y en muchos sentidos un acercamiento también a los orígenes, a la Iglesia primitiva. El problema no es el Concilio en sí, el problema es la manera en que se puso el Concilio en práctica, entre otras cosas porque cada obispo, y en muchos casos incluso cada sacerdote, hizo a menudo de su capa un sayo y aplicó las resoluciones del concilio según su parecer, muchas veces de forma muy equivocada. Eso creó una gran confusión que en pocas décadas destrozó a la Iglesia. Todos sabemos lo que es tener un cura que enseña las cosas de una manera y varios años después llegar otro cura que las enseña de otra forma y pocos años después otro cambio de cura y de enseñanzas, y así al final la gente ya no cree nada. Pero los concilios pasan a formar parte del Magisterio de la Iglesia, no son flor de un día, y aunque en mi opinión las consecuencias de este concilio no han sido muy buenas, creo que sus frutos con el tiempo serán buenos, y de otras crisis más graves ha salido la Iglesia, todo llegará a su hora. Como católicos creemos que el Espíritu Santo guía a los concilios, así que todos los concilios son un avance, aunque no siempre sepamos aplicar bien sus enseñanzas.

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  2. Acabamos de tener una asuncion presidencial y como parte del protocolo el Te Deum. Creo q un varios países tambien se hace eso.
    Unos cuestionamientos que surgieron fueron que no está bien un acto religioso en un país de estado laico y la posibilidad de su abolición. Sí puede abolir? O en otro caso que sea un acto más ecuménico, que sea más “inclusivo”, pues es muy sectario.
    Cómo podemos responder a esto.?

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    • Eso no es cuestión de religión, es cuestión de política. Los políticos pueden decidir cómo hacer un acto público, pero si son buenos gobernantes deberían tener en cuenta el sentir de la mayoría de la población. La gente concreta, pues cada uno opinará lo que considere, un gobernante debería tener en cuenta las opiniones de todos. También habría que saber si el estado del que hablas es laico o aconfesional, porque a menudo se usan ambos calificativos indistintamente cuando en realidad son cosas muy diferentes. Laico significa que renuncia a todo elemento religioso en la escena pública (en lo que depende de la administración), o hasta cierto punto, según consideren. Aconfesional significa que hay separación Iglesia-Estado y por tanto todas las religiones están permitidas, aunque lógicamente el estado dará mayor visibilidad a la mayoritaria.

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  3. Saludos
    Hace un par de meses publiqué en mi blog un escrito de un amigo cuyo tema central es reprocharle algunas cuestiones al escrito ateo Destejiendo el arcoiris. A raíz de eso he tenido un largo debate con un ateo en donde he llegado a un punto que ignoro bastante, se trata de la inferencia de Bayes o teorema de este y como el mismo puede ser usado a nuestro favor. Veo en la red esccritos sobre como este aumenta la probabilidad de creecnica en la resurreción, etc.
    ¿Sabe algo de esto? ¿Puede ayudarme?
    De antemano: gracias

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    • Pues casi no conozco el tema así que intentaré enterarme más del asunto. Lo único que sé es que la inferencia de Bayes en esencia dice que no se puede decir que las cosas sean verdaderas o falsas sino que sólo podemos establecer una gama de probabilidades sobre su certeza o falsedad, es decir, no existe el blanco ni el negro, sólo diferentes gamas de grises. No sabemos a ciencia cierta si algo es verdad, pero si la probabilidad de que sea verdad es mucho mayor que su contrario podemos afirmar en la práctica que eso es verdad y actuar en consecuencia. ¿De qué modo puede utilizarse esto en favor de la fe? Supongo que el caso más claro es la coloquialmente llamada Teoría de Goldilocks, relacionada con el principio antrópico del universo. Resumiendo se trata de que todas las constantes de la física de nuestro universo tienen el valor exacto para que la vida humana exista así que no puede ser casualidad. Si quieres profundizar en ese asunto, y en tu caso te lo recomiendo muy mucho, deberías leerte un libro de Paul Davis, a quien probablemente conozcas porque es uno de los mejores divulgadores de ciencia avanzada en este momento. Este libro se llama The Goldilocks Enigma: Why is the universe just right for life? (El enigma de Goldilocks: ¿por qué el universo es perfecto para la vida?). Por desgracia está en inglés, pero imagino que habrán sacado ya la traducción al español. Este autor es ateo, pero aplicando el principio de Bayes llega a la conclusión de que la única explicación sencilla es suponer que un ser inteligente creó el universo, y llega a esa conclusión descartando por absurdas, excesivas o inverosímiles las otras explicaciones que los ateos han ofrecido para explicar este misterio, en especial la teoría del multiverso, hoy tan de moda. Paul Davis sigue siendo ateo, pero se ve obligado a admitir que el punto de vista de los creyentes es más lógico y probable que el de los ateos. Imagino que por ahí va tu pregunta.

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      • Gracias, como siempre. Quisiera hacerle otra consulta. Desde hace varias semanas ha contactado conmigo el superior de Una Voce de Cuba, la mayor información que tengo la he obtenido de su página y comentarios y me he formado como un católico que acepta los cambios de la Iglesia, pero que le atraen ciertas cosas de antes. No puedo esclarecerle más pues no tengo tiempo, lo que quisiera es que me dé su opinión y la de la Iglesia sobre el Tradicionalismo como corriente dentro de esta y la crítica que ello le hace al papa, por ejemplo, sobre la decisión de Francisco con la pena capital, etc. que para ellos es herejía.

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      • El tradicionalismo como corriente es tan respetable como cualquier otra corriente que se mantenga dentro de los límites doctrinales de la propia Iglesia. Si te sales de ahí es herejía, lo mismo da si te sales por demasiado tradicionalista o demasiado progresista o demasiado imaginativo. Lo de que abolir la pena capital es herejía… ¡por favor! qué doctrina católica se infringe por abolir la pena de muerte, más bien al contrario, la Iglesia enseña que la vida es sagrada y sólo pertenece a Dios, por eso sólo Él puede dar o quitar la vida. Antes la Iglesia permitía la pena de muerte en casos muy excepcionales y con el concepto de autodefensa, que es un poco rebuscado, pero eso no dejaba de chirriar, y recordemos que la Iglesia en los primeros siglos jamás apoyó ningún tipo de pena de muerte.

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      • Saludos
        Gracias por la respuesta.
        Mi formación como católico y mi identidad como tal se ha formado en su página por ello me fío mucho de lo que me comenta sin dejar de llevarlo a debate. Le pido por favor que me dé luces en este asunto pues ya contacté con Javier Luis quien es el superior de Una Voce en Cuba, fui de un lugar bien lejano en mi país a la capital con decenas de vicisitudes y hasta varios etcéteras para recepcionar muchos de sus materiales. Espero que me entienda y decida ayudarme pues no quiero tomar una decisión de la que llegue a lamentarme. Esta gente alababa a Franco con Cara al Sol, me dijeron que mi comunión y confesión eran inválidas por estar en una organización comunista, pronuncia como si fuera de Madrid y un montón de cosas más que un católico cubano encuentra un poco raras. He contactado con el obispo de Matanzas que es su diócesis y él no da un buen criterio de este, todo lo contrario; pero es que este criterio no me parce demasiado justo.
        Todo lo que me mandan parece tener lógica y sin recibir información de otro punto de vista se me hacen sus tesis más fuertes.
        Si cree que tenga que eliminar parte del comentario hágalo.
        Espero su respuesta.

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      • Por mi parte no es necesario eliminar nada de este comentario.

        No conozco sus doctrinas así que no sabría decirte si son correctas o no, pero esa organización de la que hablas no parece un lugar seguro para alimentarte. Franco fue un dictador, y las dictaduras, sean de derechas o de izquierdas, actúan contra el ser humano. El hecho de que mezclen la religión con las alabanzas a un dictador ya es motivo suficiente para poner tierra de por medio porque parece que su objetivo no es solamente religioso sino también ideológico.

        Que Cuba sea una dictadura comunista no invalida en absoluto la legitimidad de su igelisa. Los obispos y el clero en general no adquieren su legitimidad del poder político de turno sino de Dios. Mientras la sucesión apostólica no se rompa, todos los obispos son legítimos y por tanto los sacerdotes que ordenan también lo son, así que tu bautismo es perfectamente válido y tu confesión, si es la de la Iglesia, también lo es.

        Por el mismo motivo sus argumentos teológicos pueden ser válidos, los desconozco, pero harías bien en alejarte de su influencia. Ya el hecho de deslegitimar a toda la iglesia cubana suena a que van muy de por libre y mezclan demasiado la política con todo esto.

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      • Saludos
        No creo que mezcle su alabanza a Franco con la religión, él es un hombre muy piadoso y estudió en un seminario español por mucho tiempo. Pero es tan tradicionalista que incluso parcializa hacia la monarquía y defiende esa cacareada “ley natural” a ultranza. Es un personaje muy preparado y si bien en algunos puntos se incita en mí un sentimiento de rechazo hacia sus conceptos a mi otra parte le agrada y hasta encuentra razón en sus argumentos. Me acuerdo cuando visité su página hace ya par de años y de los debates tenía que decirle que si bien me vencía no me convencía y era por ese mismo sentimiento de recelo que hoy siento con él.
        No puedo desentenderme de ellos sin más, esas decisiones apresuradas no me caracterizan. Buscaré aquí y allá con la ayuda de cuantos pueda, y después tomaré una decisión.
        Me ha brindado mucho material en medio del foso de desinformación que tenemos nosotros, en ello había tantísimos videos que hablaban de la misa tridentina, la crisis de la Iglesia debida al posconcilio, la vida de Marcel Lefebvre, etc.. La verdad es que mucho de esto me agradó e incluso hoy cuando fui a misa miré con otros ojos a las mujeres que repartían la eucaristía o que los chicos fueran al presbiterio con el sacerdote o que se cantara “Que canten los niños” en plena misa o que las señoras fueran demasiado descubiertas. En realidad me he obsesionado un poco con esto y si no llego rápido al fondo temo que termine indiferente a todo.
        A él le escribí como diez cuartillas sobre lo que pensaba y tenía entendido que era mi fe y mis conceptos políticos. Sobre lo positivo del tradicionalismo le puse “Me gusta también de ese Tradicionalismo el ser una roca fuerte en la que se defiende la fe y una vida cristiana consecuente con esta. Desgraciadamente los laicos estamos inmersos en una sociedad que cada vez más se separa de la Iglesia creando incluso conceptos sicológicos que amparan dichas actitudes, por eso nos sentimos tan traicionados cuando en medio de la tormenta no vemos casas sobre rocas y todo nos parece relativo y liberal; aun así reconozco que esto es de opinión personal y quizás por atracción me guste algo que no necesariamente tendría que ser así. Lo que sí me parece es que los tiempos son de crisis y la Iglesia en este tambaleo no se muestra firme en algunas cuestiones”. Y eso es verdad, no encuentro en ellos titubeos, lo que creen lo defienden y sobre todo lo CREEN. Y sé que no es mi medio el que está crítico sino que la gangrena es de casi toda la Iglesia.
        Aun así y como ya le decía dudo que en todo tenga razón y si la tuviera no creo que su forma de expresarla sea la más apropiada. Me resulta muy difícil, aunque sé que es posible, el aceptar que la Iglesia está en crisis por decisión y obrar propios; mientras que ellos haciendo lo de siempre obtienen abundantes frutos.
        En Lágrimas en la lluvia, un programa español, se le dedica uno al posconcilio y José Antonio Sayés y otros defienden otras tesis para justificar los problemas que no son necesariamente los que me expone él. ¿cómo es? ¿quién tiene razón? ¿fue el concilio bueno o malo?
        Quizás tenía que medirme más en lo que le comenté sobre él, pues veo que entendió en extremo algunos puntos. No me dijo que la Iglesia cubana era ilegítima sino que mi confesión y comunión sí lo eran porque en el Derecho Canónico se proscribe a los que pertenecen a organizaciones que maquinan contra la Iglesia, como la masonería y el comunismo.
        Como me dice que no sabe sobre sus doctrinas yo le expondré a poco lo que me ha dicho y entonces ya me aclarará puntualmente sobre esto.
        LA PENA DE MUERTE
        En realidad ellos no están diciendo que el papa comete herejía y aunque lo describen con los peores títulos se miden mucho para no caer en este delicado calificativo.
        Su punto gira en dos temas, por un lado ven un cambio de doctrina, pues expresan que la pena capital ha sido considerada desde siempre como una sanción lícita que el Estado puede imputarle a sus ciudadanos y por la otra el precedente de que el papa puede reformar la fe católica a su antojo. Ellos creen según las palabras de Benedicto que este debe ser un tema, a lo menos, abierto a debate, pero no sancionable de esta forma.
        Describen que el resultado es “una mentalidad modernista de la tan secularizada Europa que se convierte en una doctrina enteramente nueva”.
        A decir verdad y olvidándome de que soy cristiano yo paso por la guillotina a un buen puñado de gente, pero de esto no se trata, además que hace como 5 o 6 años que al leer un escrito de José Martí cambié mi opinión sobre el beneficio de esta. Pero bueno, ¿quién tiene la razón? ¿hay aquí un cambio de doctrinas o al menos de creencias o posiciones?
        Este es el enlace de su correo: https://adelantelafe.com/por-que-se-equivoca-el-papa-con-lo-de-la-pena-de-muerte/
        En espera de su respuesta.
        Quede con Dios.

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      • El trozo del catecismo que se ha cambiado es el siguiente:

        “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.

        Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.

        Hoy, en efecto, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido sin quitarle definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo «suceden muy […] rara vez […], si es que ya en realidad se dan algunos» (EV56)”

        Como ves, es todo condicional, todo depende de si eso fuera el único camino, pero hoy en día los gobiernos tienen recursos para neutralizar esos peligros de otra forma. Es como si un criminal te ataca y va a matarte a ti o a tu hijo y la únca forma que tienes de neutralizarlo a tiempo es disparándole con una pistola. Entonces no es asesinato, es defensa personal y por tanto homicidio legítimo. Pero ahora salen unas pistolas que lanzan rayos paralizantes. Pues si para defenderte del asesino puedes elegir entre tener pistola o rayo paralizante, si eliges matarlo con pistola ya no es legítima defensa, es asesinato, porque podrías haberte defendido igual paralizándole.

        Por tanto, al menos desde el punto de vista teórico, no podríamos hablar de cambio de doctrina sino de evolución de la doctrina adaptada a las nuevas circunstancias.

        Pero admito que las cosas no están del todo claras, sería muy clarificador poder ver un debate entre expertos de la Iglesia argumentando a favor y en contra para poder ver los pros y los contras de cada argumento. Lo verdaderamente importante aquí es si realmente el papa ha cambiado la doctrina de la Iglesia o simplemente la ha adaptado a la nueva situación, y yo ya no lo veo del todo claro, a pesar (o precisamente porque) mi adversión hacia la pena de muerte es tan grande que instintivamente rechazo la idea de dejar un resquicio, por pequeño que sea, para que un estado pueda aplicarla y sentirse en ello legitimado por la Iglesia.

        Por otra parte no puedo ignorar que, como te dije, la Iglesia Primitiva no admitía la pena de muerte. Si mal no recuerdo no fue hasta el siglo V o VIII cuando la Iglesia apoyó una condena a muerte por primera vez. Recurrir al Antiguo Testamento para legitimarla no es argumento suficiente en un cristiano, en el AT se hacían muchas barbaridades que quedaron superadas por la llegada del NT.

        Pero aparte de ese asunto, como te dije antes, un cristiano católic puede ser más progresista o tradicionalista según su sensibilidad siempre que se mantenga siempre dentro de los límites de la doctrina católica y la obediencia al papa (excepto si ese papa llega a ser en justicia declarado hereje, depuesto y convertido en antipapa). Si alguien quiere arrastrarte fuera de esos límites corres el grave peligro de que todas tus nuevas creencias, por muy sólidas que parezcan, entran en contradicción consigo mismas, pues la legitimidad de nuestras creencias se fundamenta en que somos la Iglesia fundada por Jesús en Pedro, iniciada en Pentecontés con la promesa de que Jesús la mantendría siempre libre de error. Si un grupo de gente unilateralmente decide que la actual Iglesia es herética y por tanto tienen que separarse (como por ejemplo hicieron los tradicionalistas de Lefebre o los del Palmar de Troya en España) entonces ellos están haciendo lo mismo que hizo Lutero, afirmar que ellos defienden la verdadera doctrina, y no el papado, pero automáticamente deberían aceptar al mismo tiempo que si eso es así, entonces la Iglesia de Roma, que al parecer no es legítima, tampoco les sirve de vínculo histórico con la fundada por Jesús, así que de un solo golpen estarían deslegitimando a Roma, sí, pero también a su propia Iglesia.

        Si el papa se sale de madre y cae en la herejía, tiene que ser la propia Iglesia la que se haga consciente de ello y lo expulse, como ha pasado ya en varias ocasiones en el pasado. En ese caso es el Espíritu Santo, protector de la Iglesia, el que ha puesto las cosas en su sitio y la Iglesia permanece impoluta, aunque haya sido temporalmente manchada. Pero si es un individuo o un sector pequeño el que se separa de la Iglesia y condena al papa, entonces no habría una reforma desde dentro, sino que una persona o grupo de personas, al margen del Espíritu Santo, se creen con la capacidad de enfrentarse al papado y rechazarlo, marchándose fuera de ella.

        Es cierto que Francisco, además de sus muchos aciertos y virtudes, está haciendo y diciendo cosas que a veces resultan confusas o preocupantes, y es legítimo protestar, pedir explicaciones, debatir y todo lo que sea, pero siempre rezando y pidiéndole al Espíritu Santo que se haga cargo de la situción y no deje que las aguas se salgan del río. Si la cosa se pone realmente mal será el Espíritu el que haga lo que tenga que hacer para evitar que el mal destruya la Iglesia, pues así lo prometió Jesús. Cuando nos impacientamos porque el Espíritu no hace nada y decidimos actuar nosotros… mal asunto. Con la mejor intención podemos estropearlo todo. Eso le pasó a Lutero, y no lo hizo por maldad (aunque luego “se le fue la olla”), lo hizo convencido de que el papado se había echado a perder tanto que era necesario salirse y atacar desde fuera.

        Si esos textos que te pasan son muy tradicionalistas, está bien, estúdialos, toma lo que te parezca convincente, elige, pero vigila siempre que ninguna de esas decisiones te lleven a traspasar los límites de la Iglesia. Critica cuanto quieras y creas necesario, pero siempre desde dentro y confiando en que si realmente tienes razón, el Espíritu antes o después tomará medidas. Y no confundas doctrinas con normas, pues las doctrinas están protegidas por el Espíritu mientras que las noras son humanas y pueden ponerse, quitarse o cambiarse.

        Llamar al papa herético es situarte fuera y atacarle desde fuera (la Iglesia dirigida por un hereje no puede ser tu Iglesia). Albergar dudas sobre si el papa ha cometido herejía sí es legítimo, sí debe llevarte a indagar y profundizar, pero si las dudas las conviertes en certeza y acusas convencido de tener razón a pesar de que nadie o muy pocos comparten esa idea, entonces ya te has salido. Deja al menos que las dudas no lleguen a certeza y confía en que, si tienes razón, el Espíritu finalmente hará lo que tenga que hacer. (te lo digo como regla general, no insinúo que tú ahora piensas que el papa sea hereje).

        Te voy a recomendar un libro que creo que te gustará y clarifica muchas cosas con respecto al Vaticano II. Se llama “Confusión y Verdad: raíces históricas de la crisis de la Iglesia en el siglo XX”. Vaticano II fue un gran concilio, otra cosa es que a la hora de aplicar sus novedades se formó un gran caos y cada sector se puso a implementar los cambios a su aire. De esas lluvias vienen estos lodos.

        No sé si mi respuesta te ayuda mucho. Intenta conseguir el libro

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      • Suponiendo positivamente que los medios con los que hoy cuentan los Estados permiten en muchos lugares la protección de sus ciudadanos sería entonces justo, dado que así se es más a fin con “la dignidad humana” no aplicar la pena capital sino encarcelar al reo y permitirle la posibilidad del arrepentimiento futuro. Pero esto es lo que el Catecismo decía y ahora pretende decir otra cosa. Ya no se trata de si el Estado puede o no puede hacer etérea esa violencia, ahora YA NO SERÍA permisible la pena capital en ninguna circunstancia.
        Sencillamente veo lo que está de moda en la Iglesia, me refiero a subyacer bajo los ideales de la sociedad. Sinceramente mucho me cuesta ya el ser catequista, el darle un concejo a alguien sobre tantísimos temas de la vida de la Iglesia, en muchos puntos no sé qué decir o siempre me veo obligado a expresarme en “durango” con la poca firmeza de quien se siente que el piso se tambalea. Eso no lo veo en el Tradicionalismo, la pena capital nos será desagradable al oído, pero es doctrina y punto. (me refiero a lo que dicen ellos, no que ya yo me lo crea)
        Sinceramente veo que la doctrina ha cambiado: antes era admisible y ya no lo es y ni siquiera importan las circunstancias.
        También me perplejiza ??? eso de “evolución de la doctrina” ¿es esto posible y correcto? Pensaba que la doctrina puede evolucionar en su expresión, en su forma, pero no en su contenido. Y es claro que aquí hay cambio de doctrinas si la cosa es así. Antes se permitía en su licitud y ahora no.
        Sería posible pensar que la Iglesia otrora se ha equivocado y que lo defendido siempre no ha sido una doctrina Apostólica sino un encajillo que con el tiempo y el refinamiento teológico ha sabido colarse entre la agenda de la defensa católica. Pero los que avalan que esto es doctrina tienen bastante a su favor: la opinión de varios doctores y pontífices de la Iglesia así como 2 o 3 pasajes del NT que me parecen cogidos por los pelos, pero algo tienen. ¿Qué tenemos nosotros? Solo el silencio de una Iglesia que sufría un martirio en masa.
        Otra cosa que me recela mucho es el hecho de que la Iglesia permitiera que la herejía se castigara con la muerte. Me pongo a pensar en ello y quizás no habría pecado mayor, pues por la difusión de una doctrina retorcida podrían perderse muchas almas, ¿pero sería esto algo que la legitime en la aplicación de la pena de muerte o legitime a la sociedad de la que ella era parte? En caso de ser la respuesta afirmativa eso supondría que también la Iglesia de hoy estaría llamada a pedir la vida de todos los que se lo oponen heréticamente. Si los Tradicionalistas afirman que ha habido un cambio de doctrinas y no una evolución en la posibilidad de aplicar la pena capital por qué no exigen el mantenimiento del sumario por el que esta se aplicó, así como los métodos cruentos con los que esta se hizo realidad. Entonces sí que la evangelización pasiva y amorosa estaría cuestas abajo.
        Ya me estoy achicharrando con esto, pues creo que es cambio de doctrina, pero no quiero admitirlo jajaja, no sé qué hacer si llorar o reír.

        Muy de acuerdo en ese tema de alianza con Roma, pero dice cosas que históricamente no me parecen claras o al menos certeras. Lefebvre nunca se desinteresó del papa abiertamente, siempre mostró por este la actitud de un discípulo y a modo de oveja quiso reconocer al Sumo Pontífice como su pastor (o al menos eso es lo que me han contado y yo he visto). Solo cuando el agua ya les llegó al cuello y las decisiones conllevaban obligadamente a una desobediencia Marcel actúo, pero siempre creyendo que la Tradición de la Iglesia lo respaldaba. Quizás se equivocó, pero ¿sería bueno yo si solo supongo esto sin analizar sus términos? Últimamente la Iglesia ha echado para atrás en todas las posiciones radicales que al principio tomó contra él y los suyos ¿qué indica esto? ¿Cómo se entiende que sus números crecen en las zonas ya evangelizadas y la de los modernistas no? Que compren los templos que por la reducción de la feligresía los obispos modernistas venden. La iglesia cubana es en su mayoría de viejas y no tantas y tampoco muy piadosas, todo es relativo, y a Dios tan grande y poderoso lo mismo le da una cosa que la otra, mientras que aquí mismo florecen contra gobierno e Iglesia ellos. Quizás los Tradicionalistas se equivoquen YO QUIERO QUE ESO SEA ASÍ, pero no me lo está pareciendo. Quizás su diagnóstico y tratamiento no sean del todo correcto sino solo coincidente con otros problemas de la Iglesia que no son los que ellos focalizan, pero es que hacen el ruido cuando el dolor está en su apogeo y ¿cómo no asociar una cosa con la otra?
        Los Tradicionalistas no son de la opinión teológica sedevacantista, para ellos el papa no es un hereje sino simplemente alguien equivocado por el que hay que rezar y `obedecer´.
        También creo yo que Francisco es medio loquito. Yo no sé nada de esto, pero no veo en él la prudencia y templanza de Benedicto XVI. Sinceramente esa alegría que tenía pues el papa era de aquí se me ha convertido en tristezas. Tampoco creo que tenga tanto que ver, pero los europeos me parecen de menos corazón y más cabeza.
        Por ahora soy de los modernistas tiene que llover todavía un poco más para cambiar de bando, solo le pido que me ayude pues no tengo a quien más acudir para oír la otra parte de la historia.
        Ese libro traté de encontrarlo en pdf, pues nosotros no podemos comprarlo desde aquí, ya sabía de él por Lágrimas en la lluvia, pero por gusto. No obstante, aun cuando lo tuviera no creo pueda leérmelo así de rápido, pues además de tener casi 800 páginas estoy en 5º de Medicina. Ahora me estoy leyendo uno que se llama Concilio Vaticano II de la BAC que fue promovido por la Conferencia Episcopal Española y que no solamente tiene los decretos y constituciones de este sino también la opinión de algunos catedráticos que me han ayudado por lo menos a ver otro punto de vista que también es plausible. A mi modo de ver.
        Tampoco dicen los Tradicionalistas (o con lo que yo me he topado) que el Concilio V II ha sido herético, ellos dicen que solo es ambiguo en muchas cuestiones y da el chance para malas interpretaciones. Que se congració demasiado con el mundo y ahora le está saliendo la cuenta cara. Por ejemplo, con el tema de la Liturgia ellos no ven tantos problemas en la Sacrosantum Concilium, todo lo contrario, sino en los cambios de “laboratorio” que sin contar con los padres conciliares y a golpe de báculo vinieron después. Pero bueno estos son otros temas que espero me ayude en ellos, por ahora, solo pena de muerte.
        Gracias y quede con Dios.

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      • Hola J.C. En el asunto de la pena de muerte, estudiando exactamente lo que se decía y lo que ahora se dice, yo mismo lo veo algo confuso, pero dentro de cierta ambigüedad en las palabras, lo que veo claro es que no estamos ante un cambio de doctrina. Voy a darte una respuesta bien larga, espero que me perdones, primero desde un punto de vista y luego, ya más brevemente, desde otro.

        Te paso un enlace al asunto de la vida y la muerte tal como viene en el catecismo (por cierto, la página web del Vaticano aún no ha modificado la parte de la pena de muerte a día de hoy, así que en ese asunto puedes leer lo que hasta ahora se decía): http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html

        Una vez te lo hayas leído (desde el principio hasta el punto 2267) entenderás mejor el contexto. Básicamente lo que se dice es que la vida es sagrada en todas las circunstancias, sin excepción y por tanto en ningún caso es legítimo quitarla. Sin embargo hay otro derecho sagrado que puede entrar en conflicto con ello, y es el derecho a la vida propia o a la de aquéllos a tu cargo, lo que llamamos “legítima defensa”, que “puede ser no solamente un derecho sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro”. En ese caso se dice que tampoco hay excepción al “no matarás”, sino que en un mismo acto se ejecuta el homicidio junto con el derecho a la defensa… o el deber a defender a quien está bajo tu protección, quedando la culpa del homicidio anulada por el superior derecho a la vida propia.

        Resumiendo, que una persona (o estado) puede recurrir al homicidio si incurre en la legitima defensa propia o de quienes están a su cargo.

        La nueva redacción del punto 2.267 afirma:

        «durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común». Pero añade que «hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves (…) se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado (…) y se han implementado sistemas de detención más eficaces». El artículo concluye: «Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que “la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”, y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo».

        Esta nueva redacción no rechaza la idea de que el derecho a la legítima defensa no pertenece sólo a los individuos sino también a los estados, lo que ocurre es que admite que en la actualidad los estados tienen medios suficientes para actuar sin recurrir al homicidio. En ese sentido sería como decir “la pena de muerte se puede justificar en ciertas circunstancias muy graves, pero esas circunstancias hoy ya no se dan así que no tiene sentido aplicarla”. Y si ahí quedaran las cosas no podemos hablar de cambio de doctrina sino un simple reconocimiento de que las cosas han cambiado en la humanidad.

        Sin embargo no queda la cosa ahí, puesto que el 2.267 continúa explicando que el verdadero motivo por el que se suprime la pena de muerte no es tanto ese dicho arriba, sino que “la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”. Se supone que esa inviolabilidad y dignidad se da igualmente si el estado tiene o si no tiene medios para manejar la situación de otro modo, así que por eso te decía antes que la cuestión de si hay o no hay cambio queda ambigua. Dicho de otra forma, la manera en que lo han redactado me parece una chapuza, un intento de no romper con la doctrina y al mismo tiempo renegar de ideas pasadas que ya no gustan. Un error en mi opinión. Al fin y al cabo el catecismo es donde la Iglesia explica sus doctrinas, y esta nueva explicación lo explica bastante mal.

        Pero si no perdemos de vista que el asunto de la pena de muerte no es un asunto independiente sino un caso especial de la legítima defensa, no se está cambiando la doctrina sino reconsiderando en qué casos estamos realmente o no estamos hablando de legítima defensa. Sería pues la exposición de un dilema moral, que ahora se prefiere resolver de otra forma que, con la perspectiva actual, se considera más acertada.

        Si continúas leyendo un poco más abajo (2307 y siguientes) verás que se habla de la guerra justa, si se puede o no matar a gente en una guerra. De nuevo se enmarca ese asunto como dilema moral dentro del mismo supuesto de la legítima defensa y se dice: Sin embargo, “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa” (GS 79).

        Se cita al Gaudium et Spes para ello. Ahí dice que “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad competente…” sí puede ser legítimo matar en una guerra como acto de autodefensa (recordando que antes hay que hacer todo lo posible por evitarlo). Pues imagina ahora que esa autoridad competente y provista de la fuerza correspondiente” se hace realidad (una especie de Cascos Azules poderosos capaz de someter a cualquier estado rebelde). Entonces ya no sería legítimo hacer la guerra a otro país como autodefensa, porque podrías acudir a la ONU para que te proteja del enemigo. Si eso llegase, el catecismo podría reconocer esa nueva situación y declarar que las guerras son siempre ilegítimas sin excepción. Si para ese cambio se explica que ya no hay guerra que entre en el concepto de la autodefensa, se entenderá bien que la idea no cambia, sino las circunstancias, pero si el papa de turno quiere erigirse en adalid del pacifismo extremo y explica el cambio diciendo que ninguna guerra es admisible porque toda vida humana es sagrada en toda circunstancia, entonces la situación no es diferente, lo que cambia es la explicación, que no es buena. Yo creo que lo mismo ha pasado con esto de la pena de muerte, lo que falla es la explicación que se da para el cambio, a pesar de que el cambio en sí pueda considerarse una justa adaptación a unas sociedades que son muy diferentes a las de hace unos siglos. Como te decía antes, la nueva redacción es una chapuza y el motivo, me parece a mí, es que el papa quiere aparecer como aquél que “abole la pena de muerte en la Iglesia”, cuando lo que en realidad ocurre es que la Iglesia no ve ya motivos para aplicarla, que es muy diferente.

        Pero mira, acabo de encontrar la carta que envió el papa a todos los obispos explicándoles por qué modificaba eso en el catecismo. En esa carta su explicación viene a ser en ensencia lo mismo que te acabo de decir, presenta el cambio como una evolución de la doctrina gracias a una mejor comprensión del valor de la persona y a un reconocimiento de los actuales medios de defensa de la sociedad que ya no hacen necesaria la aplicación de la pena de muerte. Puedes leerla aquí: https://www.revistaecclesia.com/la-pena-de-muerte-en-cualquier-caso-excluida-del-catecismo-de-la-iglesia-catolica/

        Mira qué fácil sería esto. El punto 2267 hasta ahora decía lo siguiente:

        “2267 La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.”

        Bastaría con añadir ahora algo de este estilo: “Pero actualmente consideramos que el estado siempre tiene otros caminos para defender a los ciudadanos de tales agresores, por lo que no creemos que tal circunstancia llegue al caso y por tanto el recurso a la pena de muerte ya nunca es necesario.”

        Si se hubiera hecho así se podría dejar sin efecto la pena de muerte sin tener que cambiar nada de lo dicho hasta ahora, pues como te dije, en el catecismo no se trataba la pena de muerte como un asunto propio, sino como una circunstancia concreta en la que el estado podría recurrir a la legítima defensa. Si ahora se dijera que la legítima defensa ya no se permite, entonces sí estaríamos ante un cambio de doctrina indiscutible, pero lo que se ha cambiado es un caso concreto en el que la Iglesia considera si se puede o no se puede aducir legítima defensa en un homicidio, y eso no es propiamente doctrina sino la aplicación de la doctrina a un dilema moral.

        Pero una vez dicho todo esto es necesario no perder perspectiva con el tema de la doctrina. Haré tres aclaraciones.

        1- El catecismo recoge la doctrina y la moral de la Iglesia católica.
        El asunto de “no matarás” es doctrina (además directamente revelada) y no se puede cambiar. El asunto de si la pena de muerte puede ser una aplicación o no del concepto de legítima defensa no entraría exactamente en la doctrina, sino en la moral. La moral deriva de aplicar la doctrina a la vida, la Iglesia puede cambiar ese dictado moral si considera que la vida ha cambiado o si considera que su forma de aplicar la doctrina no era del todo adecuada (en la nueva redacción del catecismo se alude a ambas cosas).

        2- Ni la Iglesia ni el papa son infalibles en absolutamente todo lo que dicen o declaran. La infalibilidad absoluta se da en los dogmas declarados por los concilios y/o el papa, en los demás asuntos la Iglesia puede y debe intentar profundizar en la comprensión del Evangelio y actualizarlo adaptándolo a los cambios sociales… y en esa permanente adaptación es donde encontramos los conflictos y corrientes diversas, pues no es siempre fácil calibrar cuándo una adaptación llega a tergiversar la esencia del Evangelio o del dogma y deja de ser adaptación para ser deformación. Este párrafo que he encontrado puede ayudarte a entenederlo:

        La Iglesia católica cree que, “a pesar de que la Revelación ya está completa, todavía no está plenamente explicitada. Y está reservado a la fe cristiana aprender gradualmente todo su alcance, en el transcurso de los siglos. “Por eso, la Iglesia admite el desarrollo progresivo de su doctrina, bien como las costumbres y la expresión de la fe de sus fieles, a lo largo de los siglos. Ese desarrollo doctrinal, que según cree es orientado por la gracia del Espíritu Santo, es resultado de la interpretación gradual de la Revelación divina (o “crecimiento y la inteligencia de la fe”), que no puede ser confundida con a materia de la propia Revelación, que es inalterable. En otras palabras, el Magisterio de la Iglesia, al meditar y estudiar la Revelación inmutable, se daría cuenta de manera gradual de ciertas realidades que antes no tenía comprendida explícita y totalmente.

        3- Existe una jerarquía que clasifica las creencias de la Iglesia en diferentes grados. Esto es algo que a menudo es mal entendido y creo que los tradicionalistas más radicales patinan en este punto cuando con tanta ligereza acusan al Vaticano de cambiar las doctrinas recibidas.

        Dogmas: no se pueden cambiar, son inmutables.
        creencias: todavía admiten discusión y posiblemente necesiten aclaraciones. Son de los siguientes tipos:

        verdades de fe: son casi dogmas (a efectos prácticos funcionan como dogmas) pero pueden sufrir aún algún desarrollo doctrinal.
        verdades próximas a la fe: son creencias compartidas pero más discutidas que las anteriores, entran dentro del debate.
        hipótesis: ideas aceptadas como temas de reflexión por parte de los teólogos y que, aunque la Iglesia pueda usarlas con mayor o menor asiduidad, se consideran sólo hipótesis para el debate (es lo que ocurrió con el limbo, hipótesis hoy básicamente descartada)

        Una cosa está clara, la pena de muerte no era ni de lejos un dogma de fe, así que cambiar la opinión de la Iglesia sobre ese tema tampoco sería ningún ataque a la doctrina de la Iglesia, pues sólo los dogmas son inmutables, y ese asunto ni siquiera puede calificarse propiamente como doctrina, tal como ya hemos explicado.
        Y espero que esta larga respuesta haya podido aclararte las cosas por lo menos un poco más.
        En cuanto a las otras cosas que comentas sobre los tradicionalistas, te comentaré que una cosa es ser sedevacantista y negar la legitimidad del papa actual y otra cosa es ser simplemente tradicionalista y apoyar posiciones más conservadoras en lo doctrinal (o en lo formal también), que es totalmente legítimo.
        Yo personalmente te confesaré una cosa. Partiendo de posiciones bastante modernistas, con el tiempo he ido llegando a la conclusión de que el modernismo más puro ha intentado de buena fe adaptar la Iglesia a la sociedad moderna convencido de que así el Evangelio sería más cercano y aceptable para la mayoría de la gente, supongo que con la idea implícita de “adaptarse o morir”, pero el tiempo ha ido mostrando que lo único que está consiguiendo es crear una versión diluida del cristianismo que no convence porque aporta muy poco y acaba convirtiéndose en un “más de lo mismo”. El problema no es Vaticano II, sino la manera en que muchos (tal vez la mayoría) lo pusieron en práctica, y aunque hay muchos factores que intervinieron, está claro que después de ese Concilio no llegó la esperada explosión de frescor que revitalizase y ampliase la Iglesia, sino todo lo contrario, una desbandada de fieles y de clérigos y un considerable caos y confusión en donde la gente ya no sabe a qué atenerse pues, por primera vez, cada uno parece predicar cosas distintas. La Iglesia siempre fue, y tiene que seguir siendo, la roca sólida a la que puede aferrarse el náufrago que nada en la confusión, pero ahora mismo tiene poco de eso. Por ese motivo, y ante tantas interpretaciones diferentes del clero (con o sin autorización oficial), yo soy ahora de los que insisten en que sólo la Tradición puede darnos la seguridad que tanto necesitamos. No me atrevería a calificarme de tradicionalista, pero lo que tengo claro es que las corrientes modernistas son en buena parte responsables del caos que vive actualmente la Iglesia de a pie. Para muestra un botón: en España, como en toda Europa, la Iglesia está en crisis y las vocaciones sacerdotales se han desplomado. Hay, sin embargo una excepción. La diócesis considerada (a menudo despectivamente) más tradicional y conservadora con diferencia es la de Toledo, pero esa misma diócesis es, con diferencia, la que tiene una iglesia más viva y más activa, y no sólo es la única que no tiene problemas de vocaciones, sino que tiene tantos curas que los exporta. Si dejásemos prejuicios a un lado, me parece claro que Toledo marca el camino a seguir y que debería ser considerada un modelo para la Iglesia española, por mucho que los políticos se desgarraran las vestiduras por ello, especialmente los mismos políticos que tienen por objetivo eliminar la Iglesia.

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      • Saludos
        Jajaja, parece que el Vaticano sabía que yo iría a leer lo que me enlaza y adelantándose cambió ya allí la redacción del Catecismo.
        Pero con todo lo que me dice no sé si es que estoy medio mareado o no entendí muy bien, pues ahora soy yo el que no ve ninguna dificultad en lo que se hizo, veré mañana con que idea amanezco cuando lleve esto a debate con la almohada, pues hace ya varias horas que no pego un ojo, jajaja. Disculpa pero sino pinto gracia, entonces sí me duermo. Además creo que no le molesta. Ahora le cuento por qué:
        – La Iglesia no varía los numerales anteriores por lo que sigue reconociendo el derecho a la legítima defensa de los individuos y las sociedades.
        -Entendemos por Santo Tomás que a veces en la aplicación de la legítima defensa resulta que matamos cuando lo que buscamos es salvarnos, pero es que este acto tiene dos acciones.
        -La Iglesia dice que según el Evangelio (y yo lo creo, pues veo más ahí en contra que a favor) que “la pena de muerte es inadmisible”.
        -También se dice que esta era moda en la antigüedad ya que los Estados no pudiendo inhabilitar al sujeto agresor tenían que en su aplicación encontrarse su defensa. Pero que esta realidad ha cambiado resultando doblemente bueno, pues si bien no se arrebata una vida, se le da a esta más posibilidad de que logre el arrepentimiento verdadero.
        Eureka, jajaja, me parece estoy en un fanguero, pero lo que quiero decir es que todo es correcto, nada desencaja y nada es doctrinalmente nuevo. Me explico: la Iglesia siempre ha considerado inadmisible la pena de muerte como hecho común, pero siempre ha aceptado que esta puede ser aplicada al formar parte de un resultado colateral y obligado que busca otro propósito: la defensa. Es como si yo quisiera encender una vela para alumbrarme, pero no quisiera su calor, resulta que el calor es inadmisible y siempre lo ha sido, pero la necesidad mayor de alumbrarme demanda que obligadamente tenga que soportar ese calor aun cuando en esencia es inadmisible. Pero si hay algo que emane luz sin calor ya no estaría justificado para encender una vela, eso sería ilícito. Bueno ya que el Estado puede defender y defenderse de otras formas, entre otras cosas, ya no le sería permitido aplicar la pena capital, es inadmisible no se PUEDE ADMITIR dado el cambio de contexto.
        Pero reconozco que con esto se pierde un poco el sentido de lo que es inadmisible, además de que a nivel práctico tendríamos el problema, que desconozco, de qué es lo que verdaderamente se quiere: es inadmisible en el sentido de que es atroz, de que es algo que debiéramos de admitir solo en extremos o que es tajantemente inaplicable aun cuando haya un Estado que no pueda inhabilitar a sus enemigos en legítima defensa.
        Pero si Usted que es de quien esperaba una defensa frente a las ideas que me comunicaban los Tradicionalistas me dice que es “Un error”, “una chapuza”, “nueva explicación… bastante mal” ¿le daremos entonces la razón?
        La carta del papa no pude leerla parece que es una de las páginas bloqueadas para Cuba o que esta nos la bloquea a nosotros.
        Esto de la moral siempre ha sido una duda que he tenido y así se lo compartí al superior de Una Voce en Cuba, el hombre del que le hablo, pues siempre decimos que los pronunciamientos de la Iglesia en doctrina y moral son infalibles, ¿pero qué es aquí la moral? Él me respondía y yo le ponía trabas, por ejemplo con la esclavitud, con el sistema monárquico etc.. Su respuesta fue bien evasiva al decir verdad y yo me quedé como mismo le pregunté o con más dudas pues ahora no entendía por qué él no sabía.
        Creo que estaría de acuerdo en que lo que se está dando es una Evolución en la Doctrina y aunque esto me choca, pues evolución supone cambio, trato de no entenderlo así pensando que lo primero es una maduración en su aplicación y ….. sin cambiar el sentido original de “no matarás”, pero tienes que defenderte.
        Sobre lo que me explica de cómo se ha afectado la Iglesia por el Modernismo muy de acuerdo. Yo también entré en ella navegando en estas aguas y por amor propio trato de reconocer sus cambios como los correctos, creían que eran más revolucionarios, más en sintonía con lo objetivo de Dios y la Verdad del Evangelio, pero ya no lo veo tan así. Esto no rinde frutos. Como le decía hay veces en las que no sé qué decir, pues la Iglesia mucho pone en lo ambiguo. ¿Será que lo correcto es volver a ser la Iglesia preconciliar? Quizás los cambios que el Concilio nos proponía no eran malos ni tampoco los que después vinieron, sino que el problema está en el irrespeto, o sea, quizás lo que el modernismo nos propone no sea malo sino el relativismo que este trae consigo. Ya ni sé

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      • Pues creo que lo has entendido, no hay cambio en la doctrina, que sigue siendo la de siempre (no matarás, pero tienes derecho a defenderte) y la analogía de la vela con su luz y calor es muy buena. Lo confuso aquí, me repito, es que la manera de redactar la justificación del cambio es muy chapuza y confusa. Sería pues una adaptación de la misma doctrina a nuevas circunstancias. Lo que preguntas de que ¿en caso de que haya un estado que no tiene medios para defender a sus ciudadanos sería legítimo, como antes, aplicar la pena de muerte en casos excepcionales? Pues la nueva redacción deja la respuesta en la ambigüedad, pues según sus explicaciones lo mismo podríamos decir que sí o que no, por eso me parece una chapuza la redacción, porque lo cierto es que no es una hipótesis fantasiosa, existen hoy en día estados fallidos que no tienen medios de control y por lo tanto esa pregunta sí es relevante y debería ser respondida con mayor claridad. Pero puesto que hay ahí una ambigüedad, la manera de despejar dudas y eliminar confusión es, como siempre, recurrir a la Tradición y al “… pero tienes derecho a defenderte”, así que sí sería legítimo “en casos muy extremos”, no como herramienta habitual, claro. Ese es un gran tesoro de la Iglesia, la Tradición, que nos permite encontrar una guía incluso cuando nos sumergen en la confusión.

        De todas formas la Iglesia no puede hacer un manual de instrucciones sobre cómo actuar en cualquier circunstancia, ni debería, pues cada circunstancia puede ser muy particular y lo que hay que hacer es tener claros los principios generales y luego, analizando en conciencia el caso, decidir qué puede más, si la luz o el calor (por usar tu analogía) y tomar una decisión en consecuencia, que no siempre quedará exenta de dudas. Por ejemplo, y poniendo un caso típico, si pudieras viajar atrás en el tiempo y conocieras a Hitler cuando era niño… ¿lo atropellarías para salvar la vida a millones de personas, a pesar de que ese niño es, aún, inocente? No tiene fácil respuesta (¿o sí?) teniendo en cuenta su tierna inocencia y la enormidad de sus crímenes, pero está claro que quien estuviese ante semejante dilema tendría que tomar la decisión actuando en conciencia, según lo que en su opinión pesase más, siempre buscando el bien por encima de todo.

        Sería todo mucho más sencillo si las cosas fueran blanco o negro, sin grises, pero la vida no es así y la Iglesia no puede presentar las cosas como blanco o negro porque estaría falseando la realidad y sería un desastre. El precio a pagar por ello es cierto nivel de confusión, pero esperamos de la Iglesia que la ambigüedad y la confusión sea siempre la mínima posible, y desde Vaticano II esa confusión se ha disparado, aunque es posible que el problema no sea tanto el Concilio como su aplicación, que en parte se le ha ido a Roma de las manos y mientras su autoridad se debilitaba el relativismo crecía en buena parte del clero. Se quería volver a los orígenes, a la Iglesia primitiva, y lo único que hemos conseguido es acercarnos al caos protestante, donde cada pastor o feligrés se considera por encima del papa y busca (a tientas) su propio camino. Si el objetivo siempre fue que el Mundo cambiara hacia el modelo de la Iglesia, tras Vaticano II la consigna general parece que fue cambiar la Iglesia hacia el modelo del Mundo, asumiendo todos sus defectos como el relativismo moral, la pérdida de autoridad, el libre pensamiento y muchas otras cosas, algunas de las cuales son buenas para el Mundo, pero absurdas si se aplican a la Iglesia, pues la verdad, por ejemplo, no se descubre votando democráticamente, algo que sí puede ser válido si se trata de diseñar políticas de consenso para todos. Tan absurdo como sería intentar aplicar a la verdad revelada el método científico propio del mundo físico o decidir las leyes de la ciencia mediante voto democrático (¿cuántos creen que la tierra es plana? Mayoría? Pues declaramos que así es). Ahí está el problema del populismo de Francisco, que en muchos aspectos parece estar tomando para la Iglesia ideales propios de la política, sin darse cuenta que lo que en un terreno puede ser virtud, en otra esfera radicalmente diferente puede ser vicio y error. A veces parece que le preocupa más las alabanzas de los ateos que la salud de los creyentes, aunque afortunadasmente parece también que en ese aspecto tiene más de imagen que de hechos concretos, lo que encaja bien con el mundo de mass media en que vivimos, donde lo importante son los titulares aunque debajo no haya gran cosa sólida.

        Pero si hablamos de confusión, lamento decirte algo que te va a dejar mucho más confundido aún. Si el Vaticano II nos trajo confusión no es de extrañar, pues ya en su misma génesis parece diseñado para hacerlo. En sus propios escritos deja claro que su intención no es crear ni modificar doctrinas de ningún tipo.

        Pablo VI clausuró el Concilio diciendo “el Magisterio de la Iglesia [,,,] no ha querido pronunciarse con sentencias dogmáticas extraordinarias”. Puesto que una doctrina infalible o dogma necesita ser proclamado por el papa y además expresarlo con fórmula dogmática (incluidos anatemas, etc.) y ninguna de las dos cosas se dio con ningún punto del Vaticano II (VaII), podemos afirmar sin lugar a dudas que no hay en VaII ni dogma ni infalibilidad por ningún lado, porque el papa no lo quiso y porque el propio Concilio tampoco lo pretendió.

        En su discurso del 8/3/67, de nuevo Pablo VI reafirmó que el Concilio tuvo como uno de sus puntos programáticos el de “no presentar nuevas y solemnes definiciones dogmáticas”, y puesto que un concilio no es superior al papa, si el papa lo interpretó así es que esa es la interpretación correcta (recordemos que las resoluciones de ningún concilio han sido consideradas válidas hasta que el papa de turno las ha sancionado, pues él es la garantía de la ortodoxia) y por tanto, como escribe Gherardini, “sus doctrinas [del Concilio VaII], cuando no son coherentes con definiciones anteriores, no son ni infalibles ni irreformables y, por tanto, [agárrate!] tampoco son vinculantes; quien las negara no será por esa causa formalmente hereje”. Vamos, que las únicas doctrinas infalibles del CVII son aquéllas que ya habían sido promulgadas anteriormente, pero nada nuevo salido del Concilio puede ser considerado infalible ni vinculante, lo cual abrió la puerta a que unos aplicasen las novedades, otros no, otros a medias o a su estilo…

        Por supuesto no todos están de acuerdo en lo que dijo Gherardini, muchos modernistas sí lo consideran vinculante y creen que el problema es que el Concilio no se ha aplicado en su integridad y que hay demasiada tolerancia con los tradicionalistas. Y los modernistas, como todos, buscan de buena fe lo mejor para la Iglesia, pero para rechazar lo expuesto por Gherardini habría que rechazar antes la autoridad del papa, pues todos los papas desde el Concilio hasta Benedicto XVI (no sé si Francisco ha dicho algo al respecto) han reafirmado la misma idea de que el Concilio no es dogmático, y siendo ellos los guardianes del dogma no hay más que añadir. Benedicto XVI dijo a la Curia romana el 22/12/05 que los textos producidos por VaII expresan un magisterio no infalible pero auténtico (?) que deberá leerse en continuidad con los documentos precedentes y subsiguientes, es decir, a la luz de la Tradición (y así es como hemos interpretado la confusa redacción de lo de la pena de muerte).

        Pero mira lo que el propio Benedicto XVI afirmó sobre el concilio 20 años después, siendo aún el Cardenal Ratzinger:

        “Los resultados que siguieron al Concilio parecen ser cruelmente opuestos a las expectativas de todos, empezando por las de Juan XXIII y Pablo VI. Los cristianos se encuentran nuevamente en minoría, como nunca lo habían estado desde el fin de la antigüedad. Los Papas y los Padres Conciliares esperaban una nueva unidad católica y, por el contrario, se encontraron con una disensión que, en palabras de Pablo VI, parece haber pasado de la autocrítica a la autodestrucción. Se esperaba un nuevo entusiasmo y, muy a menudo, se terminó encontrando el tedio y el desaliento. Se esperaba un salto adelante, y nos encontramos con un progresivo proceso de decadencia, que se fue desarrollando, en gran medida, bajo el signo de la reivindicación de un supuesto ‘espíritu del Concilio’ que acabó por desacreditarlo. […] La Iglesia postconciliar es un gran astillero; pero es un astillero en el que se perdió el proyecto y cada uno construye a su gusto”.

        Me temo que esa descripción no está muy alejada de la realidad actual. Porque según afirma Roberto de Mattei, la gran particularidad de este concilio es que por primera vez la Iglesia no se pone de acuerdo en qué significan los textos del concilio. En los concilios anteriores, por ejemplo el de Nicea, no todos aceptaron las resoluciones del concilio. La mayoría aceptó el credo de Nicea pero algunos lo rechazaron y se convirtieron en herejes… pero todos estaban perfectamente de acuerdo en el significado de ese credo, por eso era tan fácil saber quién era hereje (los que rechazaban el credo) y quienes eran ortodoxos (los que lo aceptaron). La situación con VaII sería comparable a que todos los obispos de Nicea hubieran aceptado ese credo, siendo por tanto todos ortodoxos, pero luego cada uno interpretase el significado del credo de una manera diferente, de modo que tendríamos una tremenda confusión y los fieles no sabrían con seguridad quiénes están haciendo la interpretación correcta !! que es lo que ahora nos pasa.

        El Concilio trajo frutos maravillosos junto con manzanas podridas (bien en origen o bien a posteriori), pero según lo que te dije antes, lo bueno de esto es que ninguna de sus novedades es vinculante, por lo que queda la cierta esperanza de que cuando la Iglesia sea capaz de superar sus propias confusiones internas habrá margen de sobra para poner orden en el legado del Concilio. Como ves, el Espíritu Santo siempre guía los Concilios, y si por razones que sólo Él sabe permitió (o tal vez alentó) las conclusiones conciliares, se curó bien de hacerlo de manera que ningún daño fuera irreparable. Es posible que estos tiempos de confusión sean justo lo que la Iglesia necesita para salir renovada (lo que algunos llaman el Nuevo Paso del Mar Rojo), lo que está claro es que la Iglesia, aunque se mueva mediante el hombre, responde en última instancia a los planes de Dios y su triunfo último está asegurado.

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      • Saludos
        Creo que con la cabeza fría empiezo a ver mejor esa chapuza de la que me habla, lo que al igual también creo que es en la justificación del problema, así como en el alcance del mismo.
        Podremos decir que la pena de muerte es admisible cuando se cumplan esos requisitos de legítima defensa, ¿pero qué hay de nuevo en esto? Entonces para qué cambiar la redacción del Catecismo. Quizás sea para que se tome conciencia de que aun cuando la pena capital es válida no debe de ser tomada tan a la ligera.
        En fin, creo que puedo defender la idea de Francisco en esto, pero debo de reconocer que me gustaría que se hubiera escrito de otra forma. Pero ¿qué dice él en su carta? ¿qué explicación elaborada da?
        Yo paso a Hitler por las cuatro gomas.
        Parece ser que tanto Modernistas como Tradicionalistas reconocen que la Iglesia está en crisis, el problema es quién carga con la culpas. Me parece que la opinión más generalizada culpa a las corrientes modernistas que poco a poco ocuparon asiento entre los padres conciliares y demás, resultando así un Concilio ambiguo y una interpretación de este más ambigua aun. Pero dentro de los más aferrados modernistas he encontrado otras explicaciones, algunos dicen que la crisis venía de antes y que el Concilio frenó algunas aunque dejó filtrar otras, ESTO LO DESESTIMO ¿y Usted? Otros dicen que la crisis nada tiene que ver con el Concilio ni con su posterior aplicación simplemente la Iglesia vive ecos de una sociedad que ha decido marchar por otras sendas y Esta tratando de atajar el panorama ha aceptado positivamente lo que civilmente “es” correcto, pero nada es malo, hay crisis porque a la gente le place y siempre que la Iglesia ha cedido lo ha hecho correctamente y en Verdad mmmmm tampoco me lo creo ¿Y Usted?
        Más bien voto por la corriente Tradicionalista y su diagnóstico y tratamiento del asunto, así que desde ahora mi voto de confianza para ellos. Veré en lo próximo, espero que con su ayuda, cuánto de lo que ha hecho la Iglesia verdaderamente tocaba hacer y en cuánto ha metido la pata. Espero que en esto no tengan tanta razón y que más bien para hacerse oír critiquen hasta lo trivial o que simplemente sea “una cuestión de gustos”, pues esta gente hace una crítica fuerte, bien fuerte.
        Ah, sobre la pena de muerte no se reconoce solamente que “el cambio” se deba solo al aumento de la capacidad por parte de los estados para inhabilitar al reo sino también a una comprensión mayor de la dignidad de la persona y a un entendimiento que parece decirnos que el estado no está ahí tanto como verdugo, pero esto último más bien me parece relleno, para decir algo más ya que lo principal es justamente lo primero ¿o no?
        Quede con Dios

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      • Se cambia el catecismo para dejar más claro que la pena de muerte no es una opción que a la Iglesia le parezca correcta y también, muy posiblemente, para conseguir esos titulares que ha conseguido en todo el mundo y que hace que la Iglesia sea más políticamente correcta (al menos según ciertos estándares). Me parece un cambio bueno si se hubiera redactado con más tino y cuidado, pero yo veo que en esto, y en muchas otras cosas, cuando hay una tensión entre mostrar que la Iglesia es fiel a su Tradición y mostrar que la Iglesia es fiel a la progresía de lo políticamente correcto, lo que a menudo vemos es que hay mucho interés en dejar claro que somos políticamente correcto (en lo posible) y parece haber mucho menos esfuerzo por dejar claro que no abandonamos la Tradición. Cuando desde el propio Vaticano la Tradición parece ser algo incómodo de lo que conviene no presumir, es como para encender las luces de alarma. Mientras eso sea cuestión de imagen (y nuestro papa es mucho de imagen) el peligro no es tanto, lo malo es que esa visión de las cosas acabe calando interiormente y triunfe la perspectiva modernista de que todo es reinterpretable, incluso los dogmas y los concilios, pues la verdad es relativa. Si la Iglesia se apuntara al relativismo entonces sería el fin, pues cuando la religión deja de dar certezas cada uno es libre de crearse su propio ideario a la carta, Dios incluido, lo cual es la vía más rápida hacia el ateísmo.

        Lo que explica Francisco en su carta es lo que yo te dije, que el cambio no supone negar la tradición anterior sino reconocer que las circunstancias han cambiado y la defensa de los ciudadanos se puede garantizar por otros medios, insistiendo también es que no es esto sólo el motivo sino también la mayor conciencia del valor de la dignidad humana.

        ¿La crisis de la Iglesia venía de antes? Bueno, desde luego, la vida es una crisis permanente y la Iglesia, desde su fundación, ha vivido en crisis constantes, pues siempre ha habido problemas que resolver, amenazas que atajar, retos que asumir. Empezó con las persecuciones, luego vinieron los siglos de herejías, luego enfrentamientos continuos con el poder político, luego la corrupción del clero, la amenaza de paganización renacentista, los malos papas, los cismas, el ateísmo, etc. La Iglesia siempre ha estado en crisis, pero siempre ha ido resolviendo esas crisis con éxito, al menos a largo plazo. En los años preconciliares la Iglesia tenía, como siempre, retos muy importantes y se esforzaba por resolverlos, pero una cosa está clara, antes del Concilio la Iglesia seguía siendo un referente mundial de primer orden con una capacidad de influencia y convocatoria enorme y los países católicos seguían siendo fundamentalmente católicos. Pocas décadas después del Concilio la Iglesia vio cómo los fieles la abandonaban en masa, las vocaciones sacerdotales y monásticas se hundían y grandes cantidades de curas y religiosos se secularizaban. En pocas décadas se vio cómo la Iglesia, por primera vez en 1500 años (desde el siglo V) dejó de ser el referente moral de las sociedades occidentales y pasó a ser una minoría en constante estado de ataque. Habrá gente que diga que eso ha sido casualidad, que las sociedades occidentales ya estaban en proceso de secularización, etc. pero los procesos evolucionan de muchas maneras diferentes, y lo que vemos aquí es un muy brusco cambio de tendencia, un cambio casi instantáneo desde una perspectiva histórica, y el punto de inflexión fue, indudablemente, el Concilio, que junto a cosas muy buenas trajo un caos total. Favorecidos por la ambigüedad de muchas resoluciones, los modernistas lo tomaron como excusa para abrir la veda a las reformas que ellos habían buscado y por todas partes hubo obispos y sacerdotes que fueron mucho más allá de lo que el Concilio en principio permitía, junto a otros que intentaban minimizar los cambios. Tras el Concilio la Iglesia dejó de tener una sola voz para tener innumerables voces y por tanto su poder de liderazgo se debilitó enórmemente. Aún así no conviene ser catastrofistas, lo que conviene es rezar paras que hayamos tocado fondo y podamos recuperarnos aunque sea lentamente, aunque nunca lleguemos a las cotas anteriores, pero que no siga la debacle.

        Pero eso no quiere decir que lo mejor hubiera sido no hacer Concilio o dejar todo como está. Había muchos problemas (siempre hay muchos problemas) que convenía afrontar y resolver, pero creo que la forma en que se intentó fue un desastre y en vez de resolver problemas se crearon muchísimos más.

        Las crisis son buenas, son una oportunidad, pero cuando una crisis te deja medio muerto no está la cosa como para alegrarse, hay que curar heridas y buscar la forma de restaurar las fuerzas perdidas. La autocomplacencia nunca ayuda, y menos si es para tapar los errores.

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