Carta 10: El cristianismo no es una ideología


 

¿Es el cristianismo una ideología más o es otra cosa? Un lector nos ha enviado la siguiente pregunta:

“El papa Francisco en su vuelo dijo que nada de ideologías en la educación sexual. A lo cual sale una persona a decir que entonces tampoco una moral sexual cristiana, ya que el cristianismo es también una ideología.

¿Cómo responder a esto? Solamente la parte de que la religión cristiana es también una ideología…”

Gustavo Chávez

 

Gustavo no está aquí interesado en el tema de la moral sexual en sí, sino concretamente en la cuestión de si el cristianismo es o no es una ideología, y en responder a esa cuestión dedicaremos este artículo.

Para un ateo es fácil considerar al cristianismo, por ignorancia, como una ideología más, incluso como algo parecido a un partido político, aunque no participe en el sistema político ni electoral. Para ellos ser cristiano es como ser comunista o liberal, es una forma de ver el mundo y una opinión, como cualquier otra, sobre el modelo de sociedad deseado.

Lo que aquí vamos a explicar es por qué el cristianismo no es una ideología ni una filosofía, y mucho menos una especie de partido político, pues aunque pueda tener algunos puntos en común con todo eso, va mucho más allá.

Veamos primero qué es la ideología. Lo normal en estos casos, y así se hace en casi todos los artículos que tratan de este tema, es mirar lo que dice el diccionario de la Real Academia:

ideología: Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.

Vaya, no sólo parece encajar esto con el cristianismo sino que la propia definición incluye explícitamente a la religión dentro de la ideología. Pues fin de la polémica, dirán algunos.

Sin embargo, una mirada más atenta a esa definición (que incluye la religión pero también a “una persona” cualquiera) nos muestra que no se dice que las religiones son una ideología (ni que una persona sea una ideología), sino que el conjunto de sus ideas es una ideología; de modo que se podría hablar, según esto, de la ideología del cristianismo, igual que se podría hablar de la ideología de Carlos Pérez sin con ello implicar que Carlos Pérez es una ideología.

El problema de partida es la trampa de la definición. Según cómo definamos la palabra “ideología” sacaremos unas u otras conclusiones. Cuando se define a la ideología como un conjunto de ideas, entonces toda religión puede considerarse, al menos en cierto modo, una ideología.

Pero cuando desde un punto de vista político se dice que el cristianismo es una ideología, para probar si tal cosa es cierta o no tenemos que tomar la definición de ideología que se da en el contexto de la política, pues aplicar la definición de un contexto para discutir ese mismo concepto en un contexto diferente nos llevaría al absurdo. Sería como decir que la grasa es mala para la salud (contexto alimenticio) y de ahí concluir que engrasar un motor es malo para el automóvil (contexto mecánico). Y sin embargo ese tipo de razonamientos se hace con mucha frecuencia, consciente o inconscientemente; es lo que en lógica se llama falacia del equívoco. Por tanto, puesto que estamos hablando de un contexto político, hemos de utilizar la definición de ideología que se usa en la política. Consultando diversas fuentes de tipo político hemos podido condensar la visión que allí se da sobre la ideología.

 

QUÉ ES UNA IDEOLOGÍA SEGÚN LA POLÍTICA

Una ideología es un conjunto de ideas, emociones y creencias colectivas compatibles entre sí ―o sea, que forman un sistema de pensamiento coherente― y que están especialmente referidas a la conducta social humana. Las ideologías describen y postulan modos de actuar sobre la realidad colectiva, bien en su globalidad (democracia, comunismo, nacionalismo, nazismo…) o bien en un aspecto concreto de ella (feminismo, ecologismo, animalismo…). Es por tanto una postura sobre cómo debe configurarse la sociedad.

La ideología tiende a conservar o a transformar el sistema social, económico, político o cultural existente. Cuenta con dos características principales: se trata de una representación de la sociedad y presenta un programa político. Es decir, reflexiona sobre cómo actúa la sociedad en su conjunto y, en base a eso, elabora un plan de acción para acercarse a lo que considera como la sociedad ideal.

Y he aquí un matiz fundamental: desde el punto de vista político, la ideología es un conjunto de ideas cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo, es decir, no se interesa tanto en el qué son las cosas como en el cómo deberían ser (o simplemente cómo queremos que sean).

También se puede definir como un sistema de pensamiento en el que nos apoyamos para actuar.

Y con esta definición en mente, respondamos ahora a nuestra pregunta inicial.

 

¿ES EL CRISTIANISMO UNA IDEOLOGÍA?

Para empezar, el cristianismo es asumir una verdad objetiva que nos viene revelada, mientras que la ideología es una visión del mundo sacada de un análisis subjetivo de la realidad (aunque la mayoría no analiza, sino que acepta el análisis que han hecho otros). En el cristianismo la razón puede ayudarte a entender mejor tus creencias y a comprobar que son coherentes y tienen sentido, pero no es el origen de esas creencias (eso sería la filosofía). La ideología, que surge de un análisis de la realidad es, por el contrario, subjetiva, pues de una misma realidad diferentes personas hacen análisis muy diferentes, llegando a ideologías que pueden ser incluso opuestas. La ideología, por tanto, no es esencialmente un conocimiento de la realidad, sino la actitud personal que uno decide adoptar frente a esa realidad.

Si un comunista choca con un capitalista no es tanto porque no coincidan en su visión de la realidad sino porque han tomado posturas opuestas respecto a cómo debería ser esa realidad. Ambos podrían incluso coincidir en su visión de la sociedad y hacer el mismo análisis de la situación, pero diferirían en la valoración de esa misma realidad; lo que para uno es deseable para otro es aborrecible, lo que para uno es justicia (recompensa al mérito) para otro es injusticia (desigualdad). El cristiano, sin embargo, se diferencia del ateo no porque ambos adopten posturas personales diferentes ante la realidad, sino porque tienen una visión absolutamente diferente de qué es la realidad.

De aquí sacamos una diferencia fundamental: la ideología te lleva a plantearte cómo quiero yo que sea la realidad (subjetividad); el cristianismo te enseña qué es la realidad (objetividad).

El comunismo, el feminismo o el fascismo es decidir ver el mundo desde una perspectiva concreta, pero no es asumir una verdad, sino una actitud. Otro ejemplo: la democracia. Si yo soy demócrata tengo una determinada visión de la sociedad. No de la vida, sino de cómo debería funcionar la sociedad. Pero creer que el poder debe residir en el pueblo, que todos somos iguales ante la ley, etc. no es algo relacionado con el concepto de verdad, sino con el de justicia. Las ideologías no están relacionadas con la Verdad, con qué es la realidad, sino al contrario, están relacionadas con cómo debería ser la realidad, están normalmente relacionadas con la justicia o en ocasiones con algo tan prosaico como la conveniencia.

Tanto la ideología como el cristianismo buscan la transformación, pero también aquí hay una diferencia fundamental. La ideología busca transformar la sociedad, lograr un mundo mejor; el cristianismo mueve al individuo a transformarse a sí mismo, a ser una persona mejor, y sólo a partir de ahí tiene sentido el anhelo de transformar la sociedad por amor al prójimo. Por muy social que pueda ser el cristianismo, si un cristiano quedara como único habitante del planeta podría seguir llevando una vida de cristiano, pero si un comunista fuese la única persona en este mundo no tendría sentido decir que es o que lleva vida de comunista, pues el comunismo no se ocupa del individuo, sino del funcionamiento de la sociedad; si no hay sociedad el individuo puede  tener sus ideas, pero ya no podría hablarse de ideología política.

Nosotros somos cristianos porque creemos que Dios existe, que se hizo carne en Jesús y que nos reveló una parte de la realidad que de otro modo sería para nosotros inalcanzable. La ciencia nos revela cómo funciona el plano físico, el cristianismo nos revela cómo funciona el plano espiritual. Nadie diría que asumir la ciencia como la descripción de la realidad sea una ideología, sino simplemente aprender y aceptar la verdad. Pues el cristianismo en cuanto a conocimiento es también eso, sólo que aplicado al plano espiritual.

Creer en Jesús y sus doctrinas no es ideología sino aprender y aceptar la verdad. Y desde luego tiene poco que ver con un partido político. Un comunista es comunista, no puede ser de derechas o democratacristiano, pues entraría en contradicción. Pero un cristiano puede estar a favor de la democracia o de la dictadura, puede ser comunista o de extrema derecha o de centro o liberal o lo que quiera, porque son dos cosas diferentes.

Ciertamente se puede decir que ciertas ideologías (posturas políticas) son más o menos compatibles o coherentes con el cristianismo, pero ahí no se alcanzaría un consenso general; mientras unos consideran que un buen cristiano tendría que ser de derechas, otros creen que debería ser comunista, etc. Y eso se debe a que para decidir qué ideología encaja mejor con el cristianismo es necesario hacer un análisis de la sociedad y tomar una postura personal, una decisión sobre qué modelo de sociedad queremos, pero precisamente ahí nos estamos metiendo ya de lleno en el terreno de la ideología y no de la religión. Así podemos decir que un cristiano comunista es cristiano por religión y comunista por ideología, no que el cristianismo sea una ideología de tipo comunista. Incluso la parte social de las enseñanzas de Jesús son principios generales que un cristiano puede defender y desarrollar tanto desde de un modelo comunista como desde de un modelo capitalista, desde una democracia o desde una dictadura.

Lo mismo ocurre en otros campos con claras repercusiones sociales, como el de la moral. Por ejemplo, los cristianos no creemos que el ahora llamado “modelo tradicional” de matrimonio (un hombre y una mujer) sea el modelo único y correcto porque nos parece el más bonito o porque seamos unos carcas o porque odiemos a los homosexuales etc, sino porque creemos que Dios así lo ha establecido, igual que ha establecido que las estrellas emitan luz y calor, por lo que otros modelos de unión no pueden ser considerados matrimonio del mismo modo que Marte nunca será una estrella aunque una nueva ley lo ordenara así. Sin embargo el que comparte la ideología de género no lo hace porque eso sea “la verdad”, pues el apoyo a las uniones homosexuales o a la poligamia etc. no tiene nada que ver con la verdad o con la mentira sino con una forma de ver la vida que aprueba o desaprueba eso, es decir, ni siquiera para ellos tiene sentido tratarlo en términos de verdad o mentira, sino que lo ven como una decisión social que, como mucho, estaría relacionada con un particular concepto de la justicia (“ellos también tienen derecho”). Si el día de mañana el animalismo pide que se considere también matrimonio la unión de una persona y un perro que se quieren, no lo harán alegando que eso es verdad, sino diciendo probablemente que una persona tiene derecho a casarse con cualquier persona o animal al que ame, pues el amor no entiende de género, ni de razas… ni de barreras biológicas. Desligado el matrimonio de la procreación ¿por qué no una mujer y su perro? Ellos también tendrían derecho. Para ellos el matrimonio no es una realidad sino una convención social y como tal puede ser constantemente redefinida; para los cristianos el matrimonio es una realidad objetiva, un sacramento, algo que de dos personas (hombre y mujer) crea una unidad superior.

Antes dijimos que la ciencia nos informa de cómo es el mundo físico y la religión nos informa de cómo es el mundo espiritual. Pero tampoco es correcto equiparar la religión a la ciencia como si simplemente fueran dos fuentes complementarias de conocimiento. La ciencia es puro conocimiento práctico, nos dice cómo funcionan las cosas pero no nos dice nada del significado de las cosas ni de su sentido ni de qué deberíamos hacer al respecto. La religión no sólo nos dice cómo funciona el plano espiritual, sino que además nos dice cuál es el sentido de todo, incluido el plano físico, orientando y dando sentido a la vida de cada uno. La ciencia es conocimiento y el cristianismo es conocimiento y sobre todo Camino.

Pero también tienen en común que ni la religión ni la ciencia pueden considerarse una ideología (aunque ambas puedan generar ideologías). La ciencia es una fuente parcial de conocimiento y la religión, además de ser una fuente complementaria de conocimiento, es también lo que da sentido a la vida. Los cristianos creemos que ese sentido no es una postura personal ni una manera de ver las cosas (como hacen las ideologías), sino una realidad revelada. No creemos que sea así, no nos parece que sea así, no decidimos que sea así, sabemos, porque Dios nos lo ha dicho, que las cosas son así, incluso aunque nos parezca mejor o peor (algo que muchos olvidan), del mismo modo que cuando el hierro entra en contacto con el oxígeno se oxida, independientemente de que eso nos pudiera parecer mejor o peor.

Por lo tanto, por todo lo que hemos visto, ni la ciencia ni la religión son por sí mismas ninguna forma de ideología nacida de la subjetividad, sino formas de conocimiento surgidas de la objetividad. Ambas, cada una en su ámbito, tienen como objetivo el conocimiento de la realidad, la Verdad, lo que es, frente a las ideologías, que tienen como objetivo la transformación de la realidad según una postura personal subjetiva.

Otra cosa muy diferente es el hecho de que muchos cristianos vivan su fe como si fuera una ideología, pero eso no es el cristianismo, sino una perversión del cristianismo. Igual que puede ocurrir lo contrario, que una ideología intente apropiarse del cristianismo y hacerlo suyo o que una ideología se intente hacer pasar por cristianismo (como la Teología de la Liberación). Pero en esos casos no tenemos al cristianismo, sino cristianismo mezclado con ideologías externas.

Ser cristiano no es simplemente tomar una postura ante la vida, es ser consciente de que nos han revelado “EL” sentido de la vida y eso nos empuja irremediablemente a vivirla de acuerdo a lo que es: un camino (individual y comunitario) de salvación.

Y para finalizar, el cristianismo, como religión que es, no es simplemente un conjunto de creencias o una visión del mundo, es por encima de eso una vivencia, una relación con Dios. Es asumir que nuestra vida tiene sentido en cuanto a que nuestro objetivo es el de buscar y profundizar una relación con nuestro creador, y ese elemento de relación y trascendencia no existe ni en la ciencia (que es sólo conocimiento) ni en las ideologías (que son sólo opciones, opiniones y creencias) ni en las filosofías (que no tienen más guía que el raciocinio personal).

Por tanto el cristianismo tiene puntos en común con las ideologías, pero es mucho más que eso, tiene ideología, tiene filosofía, tiene conocimiento de la realidad y de la verdad. Pero esos elementos están en el cristianismo como elementos secundarios derivados de su esencia, mas de ningún modo son la esencia de nuestra fe, que no es otra que la trascendencia en una continua búsqueda de la unión con Dios, origen y fin de todo lo que el cristianismo representa.

 

APÉNDICE A

La anécdota del papa en el avión que ha motivado la escritura de este artículo ha sido enviada por un lector que preguntaba exclusivamente por la cuestión de si el cristianismo es o no es una ideología, pero no queremos abandonar tampoco la cuestión de si la persona que interpeló al papa tenía o no razón al declarar que la moral sexual cristiana es simplemente una opinión más entre otras. Según esa persona, y otras muchas, si enseñar la ideología de género en la escuela es adoctrinamiento ideológico, el mismo caso sería si se enseñara la moral sexual cristiana.

Para un creyente debe de estar claro que la moral sexual de la Iglesia no es simplemente la postura de la Iglesia, como si fueran las directrices de un partido político. Se trata de la manifestación de la Ley Natural establecida por Dios, y apartarse de esa ley es ir contra natura (y contra Dios), es pervertir la esencia de nuestra humanidad. Por lo tanto, independientemente de la ideología que un cristiano pueda adquirir, no puede nunca ir contra natura ni permitir que otros, incluido el mismísimo Estado, implanten esa ideología en nuestros hijos. Dicho de otro modo, un cristiano jamás podrá aceptar la ideología de género si pretende ser coherente con su fe.

Pero el fundamento de todo ello es Dios, y para un ateo, que no cree en Dios, la moral cristiana no es el reflejo de las leyes divinas, sino simplemente la postura de un colectivo social concreto. Un ateo que defienda la ideología de género ha de temer a Darwin más de lo que teme a Dios, pues para él Dios no existe y por tanto no puede ser utilizado como argumento, pero Darwin sí es para él una gran fuente de ciencia, y por tanto de verdad. Si les explicamos que la ideología de género es una perversión de las leyes de la evolución natural, probablemente tengamos más posibilidades de hacer que entiendan su error, pues aunque esas leyes naturales vengan de Dios, con ese enfoque estaremos hablando con ellos un lenguaje que pueden entender, y sobre unas bases que también ellos pueden aceptar.

Sin embargo, en otro orden de cosas, dada la situación actual no podemos decir que la moral cristiana y la ideología de género están igual de legitimadas para el aula. La ideología de género es un fenómeno muy reciente que ha surgido en contra del criterio común de la mayoría e incluso en contra del sentido común de la inmensa mayoría. Ha sido una ideología cocinada en organismos de la ONU principalmente e impuesta desde arriba. Eso choca con el derecho de los padres a educar a sus hijos en la moral que consideran apropiada. Y si una sociedad concreta tiene ya mucha disparidad de opiniones en esta materia, lo correcto (socialmente hablando), y lo democrático sería dejar el tema de la moral sexual en manos de los padres, para que cada familia transmita los valores que considere, en lugar de imponer a todos la visión de un grupo.

Así que ¿qué le respondería yo a la persona que dijo que si quitamos la ideología de género de las aulas con la misma razón tendríamos que quitar la moral sexual cristiana de las aulas? Pues yo le respondería que si la gran mayoría de los alumnos no vienen de familias cristianas, efectivamente quitaría toda formación sexual de la escuela en cuanto a que es un tema donde no hay un claro consenso social, y luego que cada padre les dé a sus hijos la formación que quiera en ese tema, o que esas cosas se traten en clases o asignaturas opcionales, pero no con imposición general. La escuela puede y debe transmitir valores donde hay un claro consenso social, y en caso contrario debe abstenerse, de lo contrario sería adoctrinamiento con imposición.

Pero en este caso hay otro argumento a favor de lo que dijo el papa. Desde “el principio de los tiempos” hasta hace unos pocos años, el concepto sexual de hombre y mujer ha sido siempre el mismo. Si ahora pretenden educar a los niños creando conceptos absolutamente inéditos y en oposición con la naturaleza y el sentido común, se puede decir que esas ideas son claramente el producto de una ideología, mientras que dejar las cosas como han estado siempre podría considerarse una ausencia de ideología o, como mínimo, una ideología completamente neutra. El Estado no debería implicarse en cambios tan radicales y tan novedosos y con tantas consecuencias cuando ni siquiera hay un claro consenso social a favor de ese cambio.

Por lo demás, no era el objetivo de este artículo desmontar la ideología de género, que merecería todo un artículo dedicado expresamente a ello, ni tampoco explayarnos en qué es exactamente el cristianismo, sino sólo establecer con claridad por qué el cristianismo no es una ideología, así que aquí lo dejamos.

10 thoughts on “Carta 10: El cristianismo no es una ideología

  1. Saludos
    Me gustaría saber si tampoco debiéramos de etiquetar de “ideología” a cualquier otra religión que no sea el cristianismo. Fácil para mí es como católico ver la Verdad en nuestras filas y por ello su relación OBJETIVA (la clave aquí es esta palabrita, en mi opinión) con la realidad, pero ¿acaso no pensará lo mismo el budista?
    Puede ser que haya entendido mal y no se trate de TENER la Verdad sino de dedicarse a esto. O sea, que las religiones prefijan un tipo de verdad para ellas reveladas y por lo tanto desde esa óptica miran al mundo y al ser, he ahí lo objetivo); mientras que las ideologías son criterios de cómo deberíamos o no deberíamos comportarnos. Pero si de plano sabemos que existen religiones equivocadas y por ello formas erradas de apreciar el mundo en estos grupúsculos qué de relación OBJETIVA tienen con la realidad, más bien no son nociones subjetivas lo que hay ahí y por tanto ideologías baratas lo que enfocadas desde otro ángulo, girando alrededor de un punto potencialmente espiritual.
    También me gustaría que me dijera cómo la parte social de las enseñanzas de Jesús pueden ser compatibles con una dictadura (no cómo se pueden desarrollar en una dictadura), ¡bah! que lío, ya ni sé lo pienso, si cree que debo de volver a leer esto y después preguntarle me dice, es que más bien lo que hice fue escanear el artículo y hoy es viernes jajajaj

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    • Jose, tú mismo te contestas, si decimos que el cristianismo no es una ideología no es porque sea la Verdad (que lo es), sino porque su objetivo es descubrirnos la verdad, así que otras religiones que tienen el mismo objetivo, aunque no acierten, son igualmente religiones y no ideologías. Ya el hecho de que podamos hablar de religión verdadera y religiones falsas indica claramente la naturaleza de la religión, pues de las ideologías no se puede decir que sean verdaderas o falsas, sino más o menos acertadas en cuanto a herramientas de transformación. Decir que el comunismo es falso y la democracia verdadera es lo mismo que decir que la gravedad es dulce y la velocidad redonda. Si miras el artículo más despacio (ahora que no es viernes 😉 verás que en ese aspecto (el de buscar la realidad) se compara a la religión con la ciencia, y ni una ni otra se pueden considerar ideologías precisamente por eso, aunque luego se hace a su vez una distinción clara entre ambas.

      Cuando en el artículo hablamos de visión objetiva o subjetiva de la realidad no nos referimos a la verdad o a la mentira, sino a los objetivos, como allí se explica.

      Pero conociendo tu capacidad de análisis creo que también tienes razón cuando dices que es viernes y sólo has “escaneado” el artículo. Seguro que si lo lees más despacio te enterarás mejor que con lo que yo ahora pueda explicarte.

      Distinta es tu pregunta sobre cómo las enseñanzas de Jesús a nivel social pueden ser compatibles con una dictadura. Ese tema daría para hablar mucho también, pero para empezar ten en cuenta que la democracia tal como hoy la entendemos aparece a finales del siglo XVIII, y hasta entonces casi todos los estados del mundo se podían considerar en mayor o menor grado dictaduras. El mismo Jesús cuando establece una organización para su Iglesia elabora un sistema que, si fuera político, se podría considerar también dictatorial (naturalmente la Verdad no se puede votar sino aceptar). Pero a nivel de organización política del Estado podríamos considerar que una democracia refleja mejor el espíritu social de Jesús en cuanto a que todos somos iguales. Frente a eso habrá otros que te digan que una dictadura comunista (si no fuera por su consustancial ateísmo) reflejaría mejor ese mismo espíritu… por la misma razón, que todos somos iguales, aunque el concepto de igualdad sea muy diferente al anterior y afecte de formas también diferentes a los distintos ámbitos (iguales ante la ley, iguales en derechos, iguales en a libertad o iguales en la opresión, iguales en las oportunidades, iguales en la pobreza, iguales para desarrollar nuestro potencial o iguales para que nadie pueda llegar más lejos que otros… cada uno ve el ideal de igualdad de forma diferente).

      En cuanto a su cristiandad, todo depende en realidad de qué tipo de dictadura estuviéramos hablando. Un dictador que ponga los fines del Estado en harmonía con los fines del cristianismo podría hacer ambas cosas compatibles (recuerda que las antiguas monarquías eran dictaduras, al igual que Roma, y la Grecia “democrática” sería hoy considerada un estado despótico), pero incluso en ese caso no podríamos decir que el cristianismo justifique la dictadura (ni tampoco que la deslegitime), simplemente que tiene una serie de valores que pueden aplicarse junto con cualquier sistema de gobierno. Otra cosa será el que en la práctica cada uno pueda interpretar que esos valores se pueden desarrollar con más facilidad o con más efectividad en un sistema político que en otro, pero precisamente ahí está ya actuando la ideología. Y un último ejemplo. Según el cristianismo, al menos un sector, Jesús tras su segunda venida gobernará como Rey del Mundo. ¿Tú crees que su gobierno (real o figurado) será una dictadura o una democracia? Si Jesús gobierna haciendo triunfar el bien y la justicia sobre todas las maldades del mundo, evidentemente no va a reunir al parlamento para tomar decisiones. Sólo una prueba más de que el cristianismo y la dictadura son compatibles, aunque me siento fatal dando argumentos que parecen defender a la dictadura. Por supuesto yo veo más compatible la democracia (por ideología mía) si tenemos en cuenta el mundo real, no el mundo posible ni el mundo divino (claro, si el “dictador” es Jesús entonces ahora mismo firmo), pero también temo que estas palabras mías puedan ser muy mal interpretadas y fácilmente sacadas de contexto e intención tanto por unos como por otros. No estoy llamando a Jesús dictador porque para ello tendríamos que comparar el Reinado de Jesús con un poder político humano, siendo cosas totalmente diferentes (sería como decir que los científicos son dictadores por no dejar que las leyes de la física se voten entre todos). Tampoco estoy diciendo que la dictadura sea perfectamente compatible con el cristianismo, sólo digo que conceptualmente pueden ser perfectamente compatibles (o más bien “imperfectamente” porque ningún sistema político humano puede llegar a la perfección). Ahora, si descendemos al aquí y el ahora de la realidad actual, no veo yo por ningún sitio una dictadura real que esté ni de lejos en perfecta sintonía con el cristianismo, especialmente si pensamos en las dictaduras comunistas (no haber preguntado), cuyo espíritu es en esencia materialista y ateo y por tanto no sólo niega la trascendencia sino que activamente la ataca, e impone la igualdad (por abajo, contradiciendo el concepto cristiano de los talentos) al precio de negar la libertad, cuando ambas cosas son sagradas para el cristianismo y para Dios. Tampoco es que las democracias reales actuales sean mucho mejor desde el punto de vista del cristianismo, pues aunque son muchísimo mejores en temas como la libertad, son igualmente pobres en temas como la trascendencia, y aunque no van abiertamente en contra de la religión en la práctica de forma oficial y de forma sistémica la van minando como si fuera un estorbo y un atraso. Otra prueba más de que el cristianismo no va con naturalidad ni con un sistema ni con otro, sino que es otra cosa.

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      • Saludos Christian
        Tarde, pero seguro. Leo el escrito hoy miércoles, único día que como pollo en la Facultad así que lo de hoy es lo mejor de mí, no doy para nada más, jajaja.
        Lo que me dice en el primer párrafo lo entiendo es como lo que le decía “Puede ser que haya entendido mal y no se trate de TENER la Verdad sino de dedicarse a esto.”
        El problema es que demostrar el hecho de que el cristianismo no es una ideología perseguía en mí el interés de que este no fuera presentado como algo más del saco, pero si no siendo una ideología puede ser falso ¿para qué me hace falta, en la práctica, el demostrar que no lo es? Jejeje, no sé si me entiende. Este periodista en el avión de Francisco puede haberse equivocado en cuanto a decir que el cristianismo es una ideología, pero su propuesta sigue siendo lógica la moral sexual cristiana puede ser equívoca.
        “el comunismo es falso y la democracia verdadera”, jejeje, creía que el comunismo era democrático.
        “Cuando en el artículo hablamos de visión objetiva o subjetiva de la realidad no nos referimos a la verdad o a la mentira, sino a los objetivos, como allí se explica.”, sí, lo capto, pero es que cierta cosita me pincha por dentro, pues para mí la necesidad de acudir a los términos objetivo/subjetivo era casi siempre para hablar sobre verdades y no propósitos. Si lo primero no depende de nuestras apreciaciones siempre es correcto (pero en el caso de la religión se pondría en dudas al mismo Dios y todas sus realidades; aunque con la ciencia pase casi igual) y bueno de lo segundo todo el mundo coincidirá en que depende de nosotros.

        En resumen, sinceramente creo que desde su definición de ideología las religiones se quedan fuera, pero en la práctica tal apología se me hace estéril. Creo que no lograría hacer cambiar a muchos de opinión al aclararles esto, pues todos ellos creen que nosotros nos guiamos por algo que Ya Está, pero también creen que ese algo es errado.

        Su segunda respuesta me parece bien clara.
        Primero creo que hay que separar dos cosas, el artículo dice “Incluso la parte social de las enseñanzas de Jesús son principios generales que un cristiano puede defender y desarrollar tanto desde de un modelo comunista como desde de un modelo capitalista, desde una democracia o desde una dictadura” interpretando esto como que un cristiano siempre podrá vivir como cristiano si le place aun cuando en ello le valla la vida, sí, pero no es a lo que Usted se refiere.
        Ahora bien, si la cuestión es si un cristiano pude ser cristiano en una forma de gobierno dictatorial también me parece que sí. Creo que no tiene que ver con la forma de gobierno, sino con las políticas de este. Al fin y al cabo para ser fraternos y caritativos da lo mismo quien te mande.
        Lo que sucede es que cuando me dicen dictadura me viene a la mente, por ejemplo, Hitler ¿y cómo sería cristiano alguien que allí persiga a una persona por ser de una raza inferior o escoja a otras para hacer experimentos? Pero esto es una mala interpretación. Lo que me imposibilitaría para ser cristiano allí no es que uno solo se imponga sobre el resto sino que imponga este tipo de prácticas. Es que el mismo San Pablo creo que dice algo sobre esto y según Javier la Iglesia presenta como el mejor de los sistemas a la monarquía???? aun cuando escoger un sistema de gobierno sea para ella opcional, o algo así.
        “no haber preguntado”, jejeje.
        “contradiciendo el concepto cristiano de los talentos”, esto no choca en algo a la parábola de Jesús en donde se le paga a cada obrero lo mismo. Acaso una se refiera al mundo terrenal y otra al cielo ¿cómo debe de entenderse esto?
        DLB

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      • Saludos José, encantado de tener noticias tuyas. Veamos qué podemos resolver.

        —> “El problema es que demostrar el hecho de que el cristianismo no es una ideología perseguía en mí el interés de que este no fuera presentado como algo más del saco, pero si no siendo una ideología puede ser falso ¿para qué me hace falta, en la práctica, el demostrar que no lo es? Jejeje, no sé si me entiende.”

        Pues no, no te entiendo.

        La ciencia no es una ideología pero también puede ser falsa. Los científicos se dedican a demostrar que no lo es. Cualquier cosa que se presente como verdadera podría ser falsa, en eso consiste el concepto de verdadero-falso. La cuestión es demostrar que una opción es la correcta, o al menos más probable que la otra. En cuanto a lo del periodista, yo creo que el asunto es, si mal no recuerdo, que el papa decía que no se debía introducir en las escuelas una nueva moral (ideología de género). Ahí el tema no es sobre si es verdad o mentira, sino sobre la conveniencia o no de romper consensos sociales introduciendo oficialmente en la educación de los niños ideologías morales que no son las mayoritariamente aceptadas. Si la mayoría de los padres no comparte una ideología, me parece una barbaridad metérsela a sus hijos por la puerta de atrás. Si un país fuese mayoritariamente ateo tampoco me parece lógico que el estado impusiera la enseñanza del cristianismo en las escuelas, pues iría en contra de la voluntad de la mayoría. Así funciona una democracia al menos. Si la ideología de género hubiese surgido del pueblo y se hubiese convertido en el pensamiento comúnmente aceptado entendería que se enseñase en las escuelas, aunque yo no la comparta, pero siendo al revés, una ideología surgida desde arriba, diseñada por quién-sabe-quiénes, que pretende ser impuesta (que está siendo impuesta) por muchos estados a una población que hace 10 años ni siquiera había oído hablar de eso, me parece una descarada ingeniería social, aunque tan eficaz que en poco tiempo es posible que sea la ideología de consenso, y entonces sí, estarán legitimados para promoverla. Hasta ahora, la promueven igualmente, pero sin legitimidad. Suponiendo que sea esto a lo que tú te referías.

        —> “el comunismo es falso y la democracia verdadera”, jejeje, creía que el comunismo era democrático.

        La democracia se puede definir de muchas maneras, pero en esencia se trata del gobierno del pueblo, cuando el pueblo es libre de elegir y de expulsar a sus gobernantes, y de elegir libremente, sin que el estado presione, fuerce o niegue esa elección. En teoría el comunismo podría ser democrático si cumple esa premisa, en la práctica no conozco a ningún país comunista que haya funcionado así, la “dictadura del proletariado” sugiere que la clase obrera (ni siquiera el pueblo en general) tiene el poder absoluto, y el estado estaría a su servicio ¿conoces algún país comunista donde el estado esté controlado por la clase obrera? Pero incluso si así fuera, seguiríamos hablando de una dictadura de un sector de la sociedad sobre el resto. También hay muchos dictadores, como por ejemplo Franco en España, que convocaban elecciones (que por supuesto ganan), y nadie consideró que sus dictaduras fueran demócratas. A eso se refiere el artículo cuando habla de democracia y de comunismo. Pero de todas formas cuando se habla de democracia y de comunismo en el artículo se están usando sólo como ejemplos de diferentes sistemas políticos posibles, así que no hace falta que estés de acuerdo con la definición.

        En cuanto a los términos objetivo/subjetivo dices “si lo primero no depende de nuestras apreciaciones siempre es correcto”. Sí y no. No puedes equiparar objetivo con verdadero y subjetivo con falso. Objetivo quiere decir que no depende de tu opinión o sentimiento, sino de la realidad, y si hablamos de la realidad evidentemente podemos decir verdades o falsedades a cerca de ella. Decir que la tierra es plana es hablar sobre un hecho objetivo, y podríamos demostrar que es falso. Decir que el azul es el color más bonito es hablar sobre una percepción subjetiva, y nadie podría decir que es falso, sólo podría decir que “para él” no es cierto, que en su opinión el color más bonito es el verde. Sería absurdo debatir sobre qué color es más bonito, pero sí podríamos hacer una encuesta para ver qué color es el preferido del a mayoría, y si el 99% prefiere el azul y sólo tú prefieres el verde, pues pierdes la encuesta, pero seguirá siendo cierto para ti que el más bonito es el verde. Por eso podemos decir que la forma de la tierra es una verdad objetiva y la belleza de un color es algo subjetivo. Como se dice, “sobre gustos no hay colores”, pero también, a cada verdad se le puede oponer una mentira (o un millón).

        –> En resumen, sinceramente creo que desde su definición de ideología las religiones se quedan fuera, pero en la práctica tal apología se me hace estéril.

        Yo también estoy parcialmente de acuerdo. Pero al mismo tiempo me parece importante tener clara la distinción, sobre todo para evitar demagogias. La política juega constantemente con los conceptos y equiparar religión e ideología puede tener en muchas circunstancias consecuencias ahora imprevisibles.

        Sobre el tema de que el cristianismo es compatible con diferentes ideologías.
        No se refiere el artículo a si una persona puede vivir de forma cristiana dentro de diferentes regímenes políticos, que por supuesto que sí, sino que diferentes regímenes políticos pueden ser compatibles con el cristianismo. Es decir, no hablo de personas, sino de ideologías y creencias. Puede existir una democracia cristiana, y podría existir un comunismo cristiano, y por tanto un cristiano puede defender ambas ideologías, siempre que las encuadre dentro del modelo cristiano. Se trataría de buscar el mismo fin pero desde diferentes caminos.

        —> Ahora bien, si la cuestión es si un cristiano pude ser cristiano en una forma de gobierno dictatorial también me parece que sí.

        Por supuesto que sí, eso es lo que defiende el artículo. Allí mismo te recuerda que hasta el XVIII todos los gobiernos eran en cierto modo dictaduras y sin embargo llevábamos 18 siglos de cristianismo.

        —> Lo que sucede es que cuando me dicen dictadura me viene a la mente, por ejemplo, Hitler.

        Pues lo de Hitler es sólo un tipo muy concreto de dictadura. Dictadura es cuando una persona o una élite o un partido controla el poder en exclusividad e independientemente de la voluntad del pueblo. Pero en cuanto al nazismo, evidentemente el cristianismo y el nazismo no son compatibles. En el artículo no se sugiere que el cristianismo puede ser compatible con cualquier ideología ni mucho menos, sino que puede ser compatible con distintas ideologías, es decir, no se puede identificar sólo con una. Precisamente señalamos también que el cristianismo puede ser compatible con el comunismo sólo si se trata de una ideología comunista que defienda los valores y la trascendencia cristiana (algo que hasta hoy no se ha dado en ningún país), y que puede ser compatible con la democracia siempre que ésta no ataque los valores cristianos (algo que está empezando a ocurrir).

        Pero sobre este asunto de la Iglesia frente a los regímenes políticos podrás informarte mejor en artículos específicos como este: Católicos y Política
        http://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1008260622-101-catolicos-y-politica-vi-d-4

        –> “contradiciendo el concepto cristiano de los talentos”, esto no choca en algo a la parábola de Jesús en donde se le paga a cada obrero lo mismo. Acaso una se refiera al mundo terrenal y otra al cielo ¿cómo debe de entenderse esto?

        Muy interesante pregunta. Vamos a analizar ambas parábolas brevemente.

        PARÁBOLA DE LOS OBREROS DE LA VIÑA
        Tierra- Dios contrata obreros para su viña y cuando son llamados trabajan par Él. Los llamados antes han trabajado más horas y los llamados más tarde han trabajado menos horas, pero todos han cumplido igual ante la llamada de Dios.
        Cielo- Al final de la jornada cada uno recibe el mismo salario.
        Enseñanza- La recompensa del cielo es la misma para todos los que responden a la llamada de Dios. Por causa de los años vividos (unos viven muchos, otros pocos) y también por causa del momento en que fueron llamados (unos son cristianos desde que nacen, otros se convierten más tarde o incluso cerca de su muerte) cada justo llega a la muerte con más o menos vida dedicada a Dios, pero la recompensa será la misma.
        Trasladar esta metáfora al sistema económico y decir que Dios quiere que todo el mundo gane lo mismo, independientemente de si trabaja mucho o casi nada, sería una perversión de la parábola. Para empezar, cada parábola tiene un objetivo, una enseñanza, y la metáfora está enfocada a ejemplarizar esa enseñanza. Los detalles no tienen valor por sí mismos sino como elementos de una historia diseñada para demostrar un fin. El trabajo y el salario son sólo metáforas, no se pueden interpretar como elementos reales por sí mismos.

        PARÁBOLA DE LOS TALENTOS
        Tierra- Dios da a cada persona unos talentos, unas capacidades que tiene que desarrollar y hacer que den frutos.
        Cielo- Al final de la vida Dios nos pedirá cuentas de qué hemos hecho con esos talentos, si los hemos usado para dar frutos o si no los hemos usado. Quienes los han multiplicado recibirán recompensa y quienes no los han usado recibirán castigo.
        Enseñanza- Dios nos da unos dones para que los pongamos al servicio de la sociedad, y es nuestro deber usarlos, cultivarlos y utilizarlos, de lo contrario estaremos pecando de pereza, egoísmo, etc.

        Es por eso que un sistema político que busque la igualdad a toda costa por encima de todo entra en contradicción con la parábola de los talentos, pues impide al individuo desarrollar los dones que Dios le ha dado. En ese caso el que está pecando no es el individuo sino el sistema político. Y ahí no hablaremos de comunismo o democracia, sino de cualquier ideología que gobierne (aunque sea dentro de una democracia) y ponga los medios para igualar a todo el mundo de modo que, como no puedes hacer que todo el mundo tenga dones, lo que haces es impedir que nadie los desarrolle para que no destaque sobre los demás en ningún aspecto. Es lo que ocurre por ejemplo cuando un profesor la baja la nota a los alumnos brillantes (eso lo he visto yo) sólo para que no destaquen, o cuando un gobierno cierra o impide la creación de centros que atiendan a las necesidades de los alumnos superdotados (también lo he visto), o cuando en las clases de baile o pintura o lo que sea se considera que lo más importante no es aprender a hacerlo bien, sino que todo el mundo se sienta bien, así que en lugar de exigir se dan unas enseñanzas muy básicas y a todo se anima con un “muy bien” aunque lo hagan fatal, lo que hace que nadie pueda llegar a aprender gran cosa y que la gente que tiene un don y podría hacerlo impresionantemente bien, no sea capaz ni siquiera de descubrir que tiene ese don. Esa ideología igualitaria que considera que destacar es malo, que la competencia debe ser abolida, que incluso hay que castigar al que sobresale (por ejemplo bajándole la nota o recriminándole por hacer un trabajo “excesivamente bueno”, como yo he visto), es una ideología que choca de frente con el cristianismo, que nos dice que Dios ha dado a cada uno ciertos talentos y es obligación de cada uno desarrollarlos, y por tanto ni nadie, ni ningún gobierno, debería dificultar esa voluntad de Dios. Porque el mismo que es torpe en baile o en matemáticas puede que sea brillante en historia o en cultivar el campo, pero si en lugar de permitirle a cada uno desarrollar sus cualidades impedimos a todos desarrollar ninguna, al final seremos una sociedad de gente torpe donde todos seremos iguales, pero igual de torpes, y todos saldremos perdiendo.

        Una sociedad donde se exija mucho y donde se fomente la competencia será mucho mejor en el tema de los talentos, pero si se excede podría llegar a ser pecaminosa en relación con la caridad al prójimo. El llamado “capitalismo salvaje” empuja a la gente a dar lo máximo de sí, pero si por lo que sea no tienen recursos o posibilidades se quedan en la pobreza. La sociedad tiene que ocuparse también de esa gente sin recursos, ayudarles en sus necesidades y hacer lo posible por evitar las desigualdades a causa de origen (el que nace en una familia pobre e inculta lo tiene de entrada mucho más difícil para conseguir una buena formación académica, por ejemplo).

        Por eso hay que buscar siempre equilibrios entre los extremos, no enfocarse en un valor como si fuera el único y defenderlo por encima de todos otros valores que también deben de ser protegidos. La religión ofrece los valores, la política ofrece los medios para conseguirlos, y el cristiano debe decidir qué ideología considera que respeta mejor esos valores cristianos, sopesando todo.

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      • Saludos
        “Pues no, no te entiendo”, pues entonces no sé de qué forma explicarle. Convencido estoy como ya le dije que según su definición (o la definición política, al decir del artículo) se queda el cristianismo fuera de las ideologías, pero pretendía que al demostrar esto se lograra mucho más que alejar a este del saco de las corrientes políticas. Si el cristianismo puede ser falso, entonces, el periodista que le reclama a Francisco el cese de la moral sexual cristiana en las escuelas tendrá razón, lo que quizás se equivoque en su enfoque al decir que es porque esto es una ideología más y no porque puede ser una postura errada más. (claro que para mí no la tiene, pero eso no viene al caso, su apéndice sobre esto me parece magistral) Creo que mejor no le doy más vueltas al asunto, al fin y al cabo sí me servirá para todos aquellos que con desprecio se refieren al cristianismo como “otra ideología”.
        “La ciencia no es una ideología pero también puede ser falsa”, esto me choca, pues no creo que la Ciencia sea falsa, más bien el error es de los científicos. Recuerdo a mi profe de Historia Contemporánea, que Dios la tenga en la Gloria: “la crisis no es de la Física, sino de los físicos”, creo que la frase es de Lenin. Pero creo entender lo que me dice, en fin, no le seguiré dando vueltas a esto que hay que aprender a dedicarse a lo que dé frutos, recuerdo que una vez me aconsejó no “hacer castillos en las nubes”, o algo así.
        Yo en nada estoy de acuerdo con la ideología de género y a quien más le agradezco por esto es a Putin, el ruso. Aun así me parece que esta se ha colado porque juega muy bien con el gran concepto de “lo políticamente correcto”. Es más relativismo y creo que la Iglesia debe de luchar contra ello todavía más.

        DLB

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      • Pues sí, mejor no dar excesivas vueltas a asuntos que no tienen demasiada importancia. Pero creo que lo de que “la religión puede ser falsa” y “la ciencia puede ser falsa” son la misma cosa. Recuerda que ambas cosas no son ideologías, sino que tratan de la verdad, y por eso mismo puede haber en ellas falsedad. Pero tienes razón cuando dices que esa falsedad sería problema humano. Pues claro, si Dios es trino una religión que diga lo contrario dice falsedad, pero esa falsedad es culpa de los hombres, no “de la religión”, y si el universo se expande, el científico que diga lo contrario estará cayendo en falsedad, pero por culpa suya, no “de la ciencia”. Es otra forma de verlo, pero lo mires como lo mires, la cuestión es que la ciencia y religión hacen afirmaciones que pueden ser declaradas verdaderas o falsas, mientras que las ideologías en esencia no tratan de cosas verdaderas o falsas, sino de aspiraciones, deseos, etc.

        Seguimos con tus comentarios.

        Que las valoraciones son algo objetivo… ¿he dicho yo eso? si lo he dicho dime dónde para que vea el contexto, porque una valoración, me parece a mí, es siempre subjetiva.

        Saludos

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