El Primado de Pedro


Los cristianos católicos afirman que Jesús en un mismo acto fundó su Iglesia y puso a Pedro como cabeza de ella, sólo así tendría sentido la presente autoridad de los papas. Otros cristianos niegan que cuando Jesús fundó su Iglesia estuviera poniendo a Pedro al frente de ella. Veamos los argumentos que hay a favor y en contra de tales ideas, pero primero vamos a ver el pasaje bíblico en el que se establece esta fundación:

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?». Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?». Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Y Jesús le dijo: «Bendito eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».
(Mateo 16:13-19)

INTERPRETACIONES PROTESTANTES

Dentro de su variedad habitual, la interpretación clásica de los protestantes es que todo este malentendido sobre Pedro es fruto de una pobre traducción. En el griego original, tal como está escrito en el evangelio, lo que Jesús le dice a Pedro es:

σὺ εἶ Πέτρος καὶ ἐπὶ ταύτῃ τῇ πέτρᾳ οἰκοδομήσω μου τὴν ἐκκλησίαν
(su ei petros epi tautē tē petra oikodomēsō mou tēn ekklēsian)
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia

Sobre la afirmación católica de que Jesús declara a Pedro la piedra sobre la que edificará su Iglesia vemos para empezar que a Simón le llama “Petros”, no “petra”, por tanto no parece que se esté refiriendo a la misma cosa. Una cosa es Simón, a quien llama “petros” y otra cosa es esta “petra” sobre la que edificará su Iglesia.

En el griego clásico “petra” significa “roca”, pero “petros” significa guijarro, piedra pequeñita. La roca sobre la que Jesús va a fundar su Iglesia es la revelación que Simón acaba de hacer: que Jesús es el Mesías. Esa es la gran verdad sobre la que edificará su Iglesia. Sin embargo a Simón le dirige un apelativo desvalorizante porque conoce las debilidades de su discípulo, le llama “piedrita”, que en este contexto queda en clara comparación con la gran roca que es la identidad de Jesús. Jesús está poniendo a Simón en evidencia y comparando su pequeñez con la grandiosidad de la revelación que acaba de hacer: la verdadera identidad de Jesús es la fortaleza, la solidez, Simón es la insignificancia. No en vano pocos días después, cuando Pedro le asegura a Jesús que no permitirá que le maten, Jesús le reprende duramente diciendo: “¡Aléjate de mí, Satanás!”. Con estos antecedentes no nos sorprende nada que llegada la hora de la verdad, Pedro negara a Jesús tres veces. La traducción más correcta sería pues:

“Tú eres [solamente] un guijarro, pero sobre esta roca [, mi identidad,] yo edificaré mi Iglesia”

Sin embargo otros protestantes rechazan esta interpretación alegando que no sería natural en el idioma que “esta roca” se refiriese a la confesión de fe que hace Pedro (que Jesús es el Mesías), pues gramaticalmente “esta roca” debe referirse al sustantivo más próximo que tiene, que sería “Pedro”, y no su anterior confesión de fe. Pero como no puede estar refiriéndose a Pedro, entonces en realidad Jesús se está refiriendo a sí mismo, y al decir “esta roca” se señalaría a sí mismo. En tal caso “esta” no tiene una función de referirse a otro elemento de la frase sino la función de señalar a algo, y ese algo sería Jesús (quizá mientras se señalaba a sí mismo con la mano). Otros rechazan esta interpretación porque sonaría presuntuoso que Jesús humillara a Pedro comparándolo consigo mismo, sería algo así como decir “tú al lado mío no vales nada”.

También dicen que en el Antiguo Testamento solo Dios es llamado “roca”, por lo tanto esa roca sobre la que funda no puede ser Pedro pues se trata de una metáfora de uso únicamente divino y así podría referirse solo a Jesús mismo.

En cuanto a la facultad que le da para atar y desatar las cosas, el propio Mateo también nos dirá más tarde que es compartida por todos los apóstoles, no solo por Pedro:

“Os aseguro que todo lo que vosotros atéis en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo.” (Mateo 18:18)

Por lo tanto, ni Pedro es la roca sobre la que se fundará la Iglesia de Jesús, ni se convertirá en el poseedor exclusivo de los poderes para atar y desatar. Teniendo todo en consideración, más bien parece que en esta escena Pedro, comparado con el resto de los apóstoles, sale más disminuido que agrandado.

INTERPRETACIÓN CATÓLICA

La Antigua y la Nueva Alianza
Empecemos por la afirmación de que en el A.T. la palabra “roca” solo se aplica a Dios. Podemos ver que en Isaías esa misma palabra se aplica a Abraham como base sobre la que Dios funda su primera “iglesia”, el Pueblo Elegido:

¡Escúchenme, los que van tras la justicia, ustedes, los que buscan al Señor! Fíjense en la roca de la que fueron tallados, en la cantera de la que fueron extraídos; fíjense en su padre Abraham y en Sara, que los dio a luz: cuando él era uno solo, yo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué. (Isaías 51:1-2)

Aquí la roca no puede referirse a Dios, pues es el mismo Señor quien habla y no dice “fíjense en mí, la roca”, sino “fíjense en la roca de la que fueron tallados … fíjense en su padre Abraham …” La Iglesia de Jesús está formada por hijos de Dios, pero el Pueblo Elegido del A.T. está formado por los hijos de Abraham, pues con él hizo la alianza, por eso la cantera de la que fueron extraídos los israelitas es Abraham, la carne de la que brotó la carne de todos ellos, la piedra de la que fueron tallados.

Pero no es ese el único paralelismo que vemos entre Abraham y Pedro, también a Abraham le fue cambiado el nombre en el momento de la alianza:

“Y ya no te llamarás más Abram: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.” (Génesis 17:5)

Por tanto vemos que en la Antigua Alianza (o Antiguo Testamento) Dios edifica su Iglesia (llamada allí “su Pueblo”) sobre la roca de Abram, al cual cambia de nombre por Abraham. Y en la Nueva Alianza (o Nuevo Testamento) Jesús edifica su Iglesia (también llamada “el nuevo Pueblo de Dios”) sobre la roca de Simón, al cual cambia de nombre por Pedro (roca). Como el Pueblo Elegido se basaba en la raza, Abraham es el padre físico de toda la estirpe, y como la Iglesia de Jesús se basa en el espíritu, Pedro es el padre espiritual, que no físico, de toda la Iglesia. Y así se sigue llamando al papa como sucesor de Pedro: Santo Padre (lo de “santo” por su función sagrada en cuanto papa, no por sus virtudes humanas en cuanto hombre).

En ningún sitio de la Biblia vemos que Dios o Jesús cambie a alguien de nombre para humillarlo, sino para ensalzarlo, y normalmente para encomendarle una misión sagrada. La versión de que el nombre de “Pedro” en realidad significa “piedrecilla insignificante” no cuadra con el contexto bíblico.

Los 3 honores
En el pasaje bíblico de la fundación, Jesús dedica a su discípulo Simón Bar-Jonah tres afirmaciones:

1– Bendito eres tú, Simón, hijo de Jonás.
2– Tú eres Pedro (Petros)
3– Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos.

La primera de ellas es claramente una bendición, algo que agranda la estatura de Pedro. Tal como explica Jesús, de todos los discípulos fue el único que recibió la revelación divina, eso le hace en ese momento especial.

La tercera declaración también es una bendición, le está entregando las llaves del Reino, el símbolo de gobierno. De nuevo Pedro sale engrandecido.

Si en un solo acto Jesús le dice a Pedro tres cosas y la primera y la última son bendiciones, engrandecimientos, no tiene sentido que precisamente la del medio sea un desprecio. Más bien parece claro en el contexto que lo que Jesús está haciendo es alabar a Pedro, y por eso le entrega las llaves de su Reino. No tiene mucho sentido que primero le agrande, a continuación le empequeñezca y como conclusión le entregue el poder. El resultado sería algo así como decir: “bendito eres tú, Simón, hijo de Jonás. Tú eres una piedrecita despreciable. Aquí tienes las llaves del Reino.” Y aún así, aunque los protestantes tuvieran razón en su traducción, seguiría en pie el tema de que le está entregando las llaves.

Petros y petra
En cuanto a la traducción que hacen los protestantes (petros= guijarro, petra= roca), hay una gran pega. Es cierto que en poemas griegos antiguos encontramos ambas palabras con esa diferencia de significado, pero esa diferencia desapareció antes del siglo I, así que cuando los evangelistas escribieron sus textos, ambas palabras significaban ya exactamente lo mismo: roca, pero la más usada era “petra”. Entonces, ¿por qué Jesús no se limita a usar la misma palabra dos veces? Podría haber dicho por ejemplo “Tú eres Petra y sobre esta petra edificaré mi Iglesia”.

Bueno, recordemos que los evangélicos eran, hasta hace poco, casi todos estadounidenses, y aún hoy, casi todos sus pensadores son de habla inglesa, y los protestantes también han sido casi todos de lenguas germánicas. Por tanto lo que para un hablante de español resulta evidente, no lo es tanto para un hablante de inglés. Está claro que no puedes llamar a un hombre “Petra”, porque eso sería un nombre femenino, así que al usarlo como nombre propio para un hombre, se le cambia la terminación para masculinizarlo. En inglés, las cosas no tienen género, así que “Stone” (= piedra) no es masculino ni femenino, y significa igualmente piedrecita o roca.

En griego “petra” pertenece a la declinación de los sustantivos terminados en –α, y esa declinación solo contiene sustantivos femeninos, así que la palabra “petra” (igual que el español “piedra”) es femenina en griego. Si le llamara a Simón “Petra”, el efecto sería exactamente el mismo que en español, le estaría dando un nombre femenino, o sea, un nombre de mujer, y además sería morfológicamente incorrecto. Por tanto Jesús masculiniza el nombre y lo convierte en “Petros”, pues en la declinación de los sustantivos terminados en  -ος sí se encuentran los nombres masculinos. Sería el equivalente a decir: “Antonio, te voy a llamar Paello porque te pasas el día comiendo paella”. Pero en griego es incluso más rígido, porque las terminaciones indican a qué declinación y género pertenece una palabra, así que no podemos usar la terminación que nos dé la gana ni siquiera en los nombres propios. De esta manera, usa para “roca” el nombre “petra”, lo masculiniza para usarlo como nombre para Simón, y aún así, la palabra “petros”, que también existía ya, sigue significando lo mismo que “petra”, o sea, “roca”. Además, en el griego del siglo I, si hubieran querido expresar la idea de “piedra del camino” como diferente a “sólida roca”, habrían utilizado la palabra “lithos”, no “petros”. Por lo tanto Jesús no está diciendo que Pedro sea un “guijarro”, sino que es una “roca”, y por eso es Pedro mismo la roca sobre la que va a construir su Iglesia. “Petros” y “petra” serían la misma cosa: Simón Bar-Jonah.

Parece que todo esto tiene mucho sentido ¿verdad? En realidad toda esta discusión sobre cuál sería la traducción correcta del original griego no tiene demasiada relevancia porque ocurre que Jesús no hablaba a sus discípulos en griego. Todos ellos hablaban en arameo, un idioma emparentado con el hebreo antiguo y aprendido por los judíos durante el destierro de Babilonia. El mismo evangelio de San Mateo, del que está sacado el famoso pasaje, es casi seguro que se escribió originalmente en arameo, así que la versión griega que nos ha llegado hasta hoy es, en realidad, una traducción antigua.

En arameo no existen dos palabras para piedra grande y pequeña, solo hay una: kephas. Lo que verdaderamente dijo Jesús a Pedro fue: “Tú eres Kephas, y sobre esta kephas construiré mi Iglesia”. Ahí se acaban todas las discusiones sobre si “petros” y “petra” significa una cosa o la otra. En la propia Biblia vemos que efectivamente es esta forma aramea, “Cefás”, la que Jesús usó para dar un nuevo nombre a Pedro, y en los evangelios vemos que a Pedro a veces se le llama “Cefás”. El mismo Pablo, incluso cuando escribe en griego, usa a menudo este nuevo nombre para referirse a él:

“que se apareció a Cefás y después a los doce” (1 Corintios 15:5)

Pero por si no quedara suficientemente claro, tenemos el testimonio del mismísimo Juan, que también menciona este cambio de nombre. Juan sí que muy probablemente escribió en griego, así que nos menciona el nombre original usado por Jesús y luego nos lo traduce al griego diciendo:

Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefás», que traducido significa Pedro.
εἶ Σίμων ὁ υἱὸς Ἰωάννου, σὺ κληθήσῃ Κηφᾶς, ὃ ἑρμηνεύεται Πέτρος.
(su ei Simon o uios iona su klethese Kephas o ermeneuetai Petros)
(Juan 1:42)

Así que, si como el propio Juan dice, “Petros” es la traducción griega del nombre original arameo Cefás, entonces da igual las diferencias que existan en griego, aunque las hubiera, en arameo estaríamos hablando de la misma cosa, no de dos. La manera habitual de traducir al griego la palabra aramea “kephas” es “petra”, pero al ser aplicada al mismo Pedro, la propia morfología declinatoria del griego obliga a darle una desinencia masculina y por tanto pasa a declinarse como “Petros”, nominativo masculino singular. Así vemos que la diferencia entre “Petros” y “petra” en la traducción griega es simplemente una diferencia de género, no de significado.

Retórica oriental
Pero además, si seguimos analizando las tres frases que Jesús le dirigió a Pedro, vemos que en los tres casos está utilizando el mismo modelo retórico (algo muy típico del gusto oriental): primero le da una bendición y a continuación explica la causa de esa bendición, y así por tres veces. Veamos el esquema del discurso:

1- Bendito eres Pedro – porque lo que acabas de decir te lo ha revelado el Padre.
2- Tú eres “Roca” – porque sobre esta “roca” edificaré mi Iglesia.
3- Te hago el guardián de las llaves – porque lo que con ellas abras quedará abierto en el cielo y lo que con ellas cierres quedará cerrado en el cielo.

Si la segunda afirmación no es una bendición, o si la roca de la fundación no está directamente relacionada con Pedro, entonces esta estructura simétrica se rompería. No es que esto suponga una explicación definitiva, pero puesto que vimos ya que lo que Jesús dijo fue “Kephas”, entonces podemos estar seguros de que efectivamente, la simetría se mantiene en las tres estructuras y la roca sobre la que edifica es la explicación de por qué le cambia a Simón el nombre.

¿Primus o Primus inter pares?
También parece claro que los honores que Jesús concede a Pedro son honores dedicados exclusivamente a él y no a todos los apóstoles en general, como dicen algunos protestantes y también los ortodoxos. Es cierto que el poder de atar y desatar se lo da a todos los apóstoles tal como vimos arriba en la otra cita de Mateo, y por eso todos los sacerdotes católicos y ortodoxos ejercen ese poder en los sacramentos. Pero solo Pedro es el destinatario de los tres honores, basta con ver la manera en que Mateo nos introduce las tres afirmaciones:

1- Y Jesús le dijo – Bendito tú, Simón
2- Y yo [Jesús] te digo – Tú eres Pedro y sobre esta piedra fundaré mi Iglesia
3- Yo te daré las llaves del Reino (yo a “ti”, no a “vosotros”)

Estas tres afirmaciones son exclusivas para Pedro. Los demás discípulos posteriormente recibirán también el don de poder atar y desatar, pero solo ese. No recibirán en cambio las llaves del Reino, y eso supone una gran diferencia porque el guardián de las llaves es un cargo real, una especie de Primer Ministro según como funcionaba la antigua monarquía de Israel, y sin embargo el poder de “atar y desatar” se podía delegar sobre cualquier persona comisionada para ello sin por ello recibir también el cargo de Primer Ministro. Todos los discípulos podrán atar y desatar, pero de entre todos ellos, solo Pedro es nombrado el cabeza, el líder de todos los demás. Además, esta función fue concedida a Pedro separadamente y mucho antes de que se le concediera a los demás apóstoles, lo cual indica también preeminencia. La función de “atar y desatar” no solo se aplicaba a los gobernantes seculares, también así se denominaba al poder de los líderes religiosos, los rabinos, así que esta potestad rabínica junto con las llaves del Reino convertirían a Pedro, según las metáforas de la época, en una especie de Sumo Sacerdote dentro de la nueva Iglesia de Cristo.

Los protestantes señalan que los acontecimientos que siguen a este supuesto nombramiento no dicen mucho a favor de Pedro (el “vade retro”, sus miedos, sus negaciones, etc.), pero en realidad Jesús está aquí anunciando, no dando cumplimiento. La primera bendición es presente (bendito tú), pero las otras dos son futuras (fundaré, te daré). Esa fundación, y con ella el liderazgo de Pedro, ocurrirán en el momento de Pentecostés, cuando reciban el Espíritu Santo, y a partir de ese mismo instante sí vemos a Pedro actuando como líder de esa Iglesia que acaba de nacer con los apóstoles. Y lo primero que hace esa Iglesia es dejar atrás sus miedos, salir a la calle y predicar la buena nueva a la multitud, ¿y quién lidera esta predicación? Veamos lo que nos cuenta la Biblia:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?  ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios». Unos a otros se decían con asombro: «¿Qué significa esto?».  Algunos, burlándose, comentaban: «Han tomado demasiado vino».  Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido… (Hechos 2:1-14)

Justo en el momento que la Iglesia de Jesús empieza a actuar vemos al instante a Pedro liderando esa actuación, y así le veremos a partir de ahora en otras escenas, incluido el famoso Concilio de Jerusalén. Como se celebra en Jerusalén, el oficiante será el obispo de la ciudad, Santiago, pero incluso allí vemos que quien lidera el concilio no es Santiago ni ningún otro sino de nuevo Pedro:

Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto. Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo: «Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio […] (Hechos 15:6-7)

Cuando luego Santiago, en su función de oficiante, proclame el veredicto del concilio, no puede por menos que mencionar de nuevo a Pedro (Simón) con estas palabras:

Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: «Hermano, les ruego que me escuchen: Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen: […] (Hechos 15:13-15)

Aunque el concilio no se reúne para escuchar las órdenes de Pedro sino para debatir, vemos que es Pedro el que lidera la reunión y también el que es considerado líder incluso por el obispo anfitrión, que al proclamar el veredicto alude a que esa idea es la que Pedro ha expuesto en su discurso (por cierto, el único del concilio que recoge el libro de Hechos). Del mismo modo, en los concilios modernos, como Vaticano II, no se reúnen los obispos para escuchar la opinión del papa sino para debatir y decidir entre todos, aunque el papa lidere y dirija los debates.

El Pastor
Los evangelistas, cuando hacen listado de los apóstoles, siempre citan a Pedro el primero, aunque no fue el primero en ser llamado, lo que sugiere que lo consideran el principal. Pero además, no es en la entrega de llaves el único pasaje donde Jesús expresamente dota a Pedro de liderazgo sobre los demás, también lo podemos ver en este pasaje ocurrido después de la Resurrección:

Después de haber comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?
Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.
Él le dijo: Apacienta mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro le respondió: Sí Señor, tú sabes que te amo.
Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás. ¿Me amas?
Pedro se entristeció de que le dijese por tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo.
Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas

(Juan 21:15-17)

En el lenguaje bíblico “apacentar las ovejas” es una metáfora de “gobernar la comunidad de fieles”. El propio Jesús se presentó con esta misma metáfora como “el buen pastor que apacienta a sus ovejas”. Esta escena muestra que ahora que el Buen Pastor va a subir a los cielos deja a Pedro como pastor de su rebaño. Si antes le prometió que le entregaría las llaves, ahora le está entregando su cayado, diferentes símbolos, el mismo significado. Además, el hecho de que le pregunte 3 veces lo mismo y a continuación le pida 3 veces lo mismo no solo nos recuerda a las 3 afirmaciones anteriormente analizadas, sino que son la manera que tiene Jesús de contrarrestar las 3 negaciones que le hizo Pedro durante la Pasión. Si Pedro le negó tres veces, ahora le da la oportunidad de que otras tres veces declare su adhesión; es la forma que tiene Jesús de decirle que le ha perdonado por su debilidad y que le considera perfectamente capacitado para hacerse cargo de su rebaño. Una vez más, no está encargando su rebaño a los apóstoles en general, sino específicamente a Pedro, que será el responsable último de todas las ovejas de Jesús y por tanto en posición superior a la de todos los demás pastores. Ni en el caso de Pedro ni en el de los papas “posición superior” debe entenderse como poder sin más, sino como responsabilidad superior, cualquier otro poder que no sea el de mantener la doctrina y dirigir el buen funcionamiento de la Iglesia no podrá considerarse como parte de ese “poder” entregado por Jesús a Pedro sino como otra cosa.

También vemos en otro pasaje cómo Jesús piensa en Simón-Pedro como la pieza clave de su comunidad de apóstoles, el elemento principal.

Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí, y en mi Reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearos como el trigo, pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos. (Lucas 22:28-32)

Esta declaración de Jesús por sí sola ya bastaría para considerar a Pedro principal entre los apóstoles.

CONCLUSIÓN

En realidad la evidencia bíblica a favor de la interpretación católica es apabullante, tanto si nos centramos en el pasaje específico como si lo contextualizamos en la historia bíblica en general. Entonces ¿por qué los protestantes siguen negando que Pedro sea la roca sobre la que Jesús funda su Iglesia? La respuesta es obvia: eso daría más credibilidad al argumento de que los papas son los líderes de la verdadera Iglesia de Jesús. Por tanto, puesto que los papas se consideran sucesores de Pedro, es muy importante despojar a Pedro de cualquier papel principal, así al desprestigiar el papel de Pedro se desprestigia automáticamente cualquier aspiración papal a liderar la verdadera Iglesia. Quita el primado de Pedro y quitarás de un plumazo el principal argumento de la Iglesia católica para considerarse la verdadera.

Pero a pesar de esto a los protestantes les queda otro cartucho: aunque se demuestre que Pedro fue nombrado líder de la Iglesia apostólica, siempre podría seguir discutiéndose sobre si ese liderazgo fue o no heredado. Por esa razón las cosas han empezado a cambiar en las últimas décadas. Ante todas las evidencias mencionadas se puede afirmar que en los últimos años la mayoría de los eruditos y exegetas protestantes reconocen que, efectivamente, Pedro es la roca sobre la que Jesús fundó su Iglesia. Otra cosa es que esta idea cale entre los fieles de base, que mayoritariamente siguen trasmitiendo la antigua idea de que tal cosa es absurda y antibíblica. Citaré las palabras de un estudioso bíblico protestante (baptista), D.A. Carson, que hizo un comentario sobre el pasaje de Mateo:

“Si no fuera por la reacción protestante contra los excesos de la interpretación católica romana [que basa el papado en dicha escena], sería improbable que muchos hubieran asumido que la palabra “piedra” se refiera a cualquier cosa que no sea Pedro.”

Tras aceptar como verdadera esta posición que hasta hace poco era exclusivamente católica, Carson lógicamente añade “El texto [Mateo 16:18] no dice nada sobre la sucesión.”

Y en efecto, una vez demostrado que Jesús fundó su Iglesia sobre la roca de Pedro, nos quedaría aún probar que ese cargo estaba diseñado para ser hereditario, de lo contrario los papas no tendrían ninguna legitimidad y no podrían considerarse líderes de la verdadera Iglesia de Jesús. Por tanto ese será el tema de nuestro próximo artículo:

¿Es el primado de Pedro hereditario?

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20 thoughts on “El Primado de Pedro

  1. Saludos,
    El CIC dice: “424 Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el Padre nosotros creemos y confesamos a propósito de Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16).Sobre la roca de esta fe, confesada por San Pedro, Cristo ha construido su Iglesia (cf. Mt 16, 18; San León Magno, serm. 4, 3; 51, 1; 62, 2; 83, 3).”
    Esto significa que la interpretación que hacen los protestantes cuando dicen que la roca es la confesión de fe de Pedro es válida. Si puede vea en este enlace: http://www.apologeticacatolica.org/Primado/PrimadoN09.html

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    • Sólo he podido leerlo un poco por encima y con prisas, pero creo que he visto lo suficente como para considerar que, efectivamente, la Iglesia admite esa otra interpretación, aunque siempre unida a la de que la roca es Pedro, de modo que Cristo funda la Iglesia en Pedro debido a su confesión de fé. Lo leeré más despacio y sugeriré que revisen el artículo si es conveniente, pero francamente, para mí eso cambia poco las cosas, pues una cosa es ¿dónde? y otra ¿por qué?, así que si preguntamos ¿dónde puso Jesús los cimientos de su Iglesia? la respuesta será “sobre Pedro”, y el motivo es porque Pedro tenía una fe clara e inquebrantable. Pero esa visión sigue contradiciendo la idea de que la respuesta a ¿dónde puso los cimientos de su Iglesia? fuera “sobre la declaración de fe que hizo Pedro”, porque en ese caso, como bien concluyen los protestantes, el restultado sería que Jesús puso los cimientos sobre sí mismo, sobre la declaración de que Jesús es Dios. Vamos, que me parece más bien un enredo dialéctico y hasta demagógico, pero al parecer la Iglesia también se ha enredado en parte en ello, aunque su conclusión final sea clara y acertada.

      Resumiendo, la interpretación que hacen los protestantes sería en todo caso parcialmente válida, pero conduciendo a una conclusión totalmente errónea, así que en realidad no es válida, o se acepta la verdad completa o si tomas sólo una parte a menudo ocurre que lo que te queda no es una media verdad, sino una mentira.

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      • Saludos
        Entiendo lo que me dice, pero esto me pone en la cuerda floja con muchos amigos a los que ya había acercado a lo que creía era la interpretación católica, ahora hay más y lo que discutía como rotundo NO resulta ser que también lo tengo que creer. En fin, que con su “dónde” y “por qué” se explican las cosas, pero es que la Iglesia está afirmando que la respuesta a ese dónde también es la fe profesada por Pedro y no tan solo él. O sea, que en las dos cosas se fundamenta la Iglesia, pero esto ¿matemáticamente cómo sería?
        – Todo lo que dice el Catecismo es verdad, o sea, este se puede equivocar al respecto de lo que verdaderamente cree el Catolicismo.
        – He visto como muchos pasajes de la Biblia son utilizados según las circunstancias y no es que lo vea a mal, pero es que después se mezcla todo, aunque yo creo que debe de ser así. Me refiero a que para la doctrina tal cita o parábola significan esto y solo esto; pero cuando el sacerdote da su homilía con la misma cita o parábola, acostumbrado a no hablar de doctrinas y sí del mundo mundano, comienza a distorsionar “el verdadero” sentido de los versículos. Sobre el Domingo XXI el papa Francisco dijo: “Cuando Jesús escucha la profesión de fe franca lo llama “roca”, y manifiesta la intención de construir su Iglesia sobre esta Fe .Esto que sucedió de modo único en san Pedro, sucede también en cada cristiano que madura una fe sincera en Jesús el Cristo, el Hijo del Dios vivo. El Evangelio de hoy interpela también a cada uno de nosotros. ¿Cómo va tu fe? ¿Cómo encuentra el Señor nuestro corazón? ¿Un corazón firme como la piedra o un corazón arenoso, es decir, dudoso, desconfiado, incrédulo? Nos hará bien hoy pensar en esto. Si el Señor encuentra en nuestro corazón una fe no digo perfecta, sino sin¬cera, genuina, entonces Él ve también en nosotros las piedras vivas con la cuales construir su comunidad”. Un poco de todo y de nuevo lo de esta fe. Jajaja no sé si “llorar o reírme” cosas como estas son las que me hacen relativizarlo todo TODO, ¿cómo es esto? ¿no le sugiere nada?
        DLB

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      • Como te dije, tendría que mirar el tema más despacio, y aún no ha llegado el momento en que vuelva a dedicarme con tranquilidad a estas cosas. Mientras tanto, yo sigo defendiendo la interpretación tradicional, donde la Roca de fundación es Pedro, como siempre ha dicho la Iglesia. Ten en cuenta que aunque fuese realmente que la Iglesia valida ahora la otra interpretación como igualmente posible, no estamos asistiendo a un cambio de doctrina, sino a un nuevo ángulo de interpretar un texto, sin cambio doctrinal. En ese sentido la historia nos muestra más casos en los que un pasaje bíblico ha sido interpretado de una manera y luego ha sido interpretado de otra. En ese tema los hombres pueden meter la pata, porque el Espíritu Santo vela por la correcta doctrina, pero no por cada interpretación que cada teólgo hace de cada frase bíblica. Aún así, como tantas veces se afirma en este blog, cuando la Tradición ha defendido siempre una interpretación, me parece una temeridad cambiarla, aunque eso no afecte a ninguna doctrina. Lo que yo veo con este papa (y en menor medida con los anteriores) es que en su loable deseo de acercarse a los luteranos están haciendo concesiones buscando echar puentes entre ambos. Por supuesto no ponen en peligro las doctrinas católicas, pero sí hacen argumentaciones, como se diría hoy, “protestant-friendly” que entiendo que tienen buena intención, pero pueden crear confusión entre los fieles. Una buena muestra ha sido el discurso que dio este papa en el aniversario de Lutero, o de la Reforma, no recuerdo, en donde era todo alabanzas para Lutero. Me pareció muy políticamente correcto pero absolutamente fuera de lugar, porque eso es faltar a la verdad histórica y dar la razón a quienes lo ven como una pobre víctima de la tiránica Iglesia. Hay cosas humanas en la Iglesia que son censurables, sólo la parte doctrinal es indiscutible, porque ahí está como garante el Espíritu Santo. Si realmente la Iglesia admite ahora la interpretación protestante de la Roca, aunque sea como complementaria a la otra, me parece un claro error de interpretación y me sitúo en el lado de la Tradición sin fisuras. Pero todo esto “si”. No tomaría una postura clara sin investigarlo primero.

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      • Bueno, cuando investigue ya dirá, aunque no sé como me enteraría.
        Pero me parece que la cosa no es que “ahora” la Iglesia acepta esa interpretación, sino que desde siempre se ha aceptado, que la Tradición habla de ella estando numerosos Padres de acuerdo en la complementariedad de estos dos conceptos.
        Como ya le dije esto me mueve el piso, por lo que quería elementos sbre esto. Pero bueno, algún día los obtendré pues no creo sea algo importante.

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      • Importante para la doctrina no es, pero como argumento en contra de los argumentos protestantes sí lo es. Yo no diría que son “numerosos” los Padres que apoyaban ambas interpretaciones, simplemente que algunos la apoyaban. Pero personalmente te sigo diciendo, por los argumentos que aquí se ofrecen, que esa interpretación es floja y la otra tiene más base, no sólo porque Roma siempre la usó como argumento para defender el primado, un primado que en general fue siempre aceptado en Oriente como en Occidente hasta que las cosas se tensaron, y entonces los ortodoxos se acogieron a la otra interpretación porque con ella se veían liberados de aceptar el primado del papa. Y aún así, siempre, incluso hoy, han reconocido que el obispo de Roma tiene primacía, pues como ellos también aceptan la Tradición, les es imposible no hacerlo, sólo que ahora redibujan ese concepto diciendo que se trataría de una “primacía moral”, que es un concepto vago y ambiguo. Y no solo eso, como se comenta en este artículo, desde el punto de vista filológico esa otra interpretación tiene poca base, y para mí eso es muy importante también.

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  2. Pingback: Desmontando la Sola Scriptura | Apología 2.1

  3. Me duelen los ojos y el corazón de ver como manipulan la palabra de Dios.
    Añaden la palabra “solamente” y “pero” a la cita de tu Eres Pedro y sobre esta Piedra…

    Y por si fuera poco, desconocen que Jesús empleó la misma palabra para Pedro y Piedra: KEFAS. No le habló en Griego.

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    • Hola Guillermo, lamento el sufrimiento que el artículo te ha causado pero puede que no tengas motivo para ello. No sé si eres católico o protestante pero si lees el artículo descpacio verás que no hemos añadido “solamente” a la cita original, ese añadido, por el contrario, se pone cuando hablamos de la explicación que muchos protestantes dan a la cita, y esa explicación, a nuestro parecer errónea, es la que lleva implícito el “solamente” según el contexto que en ese párrafo se explica, y va entre corchetes para indicar que no es parte de la cita. Por otra parte sabemos que Jesús no le habló a Pedro en griego y en el artículo también explicamos precisamente eso, que la palabra que Jesús empleó es “Kefas”, lo cual apoya nuestro argumento. A pesar de lo cual, analizar el texto griego del evangélio también es necesario puesto que ese texto es Palabra de Dios y el evangelista nos está explicando en griego lo que ocurrió, así que su manera de expresarlo transmite con fidelidad el significado de la escena. Espero que con esas dos aclaraciones quedes tranquilo de que no estamos manipulando la verdad, sino todo lo contrario. Un saludo.

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  4. Felicito los comentaristas de este artículo, así dan ganas de leer discusiones (si se les puede llamar así), a exponer diferentes puntos de vista. Se nota el conocimiento que tienen del tema y el respeto a las diferentes opiniones, agradezco a los creadores de esta página, y a los comentaristas, especialmente a Juan Arturo, espero continuar aprendiendo de ustedes, Dios les bendiga

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  5. Interesante. Sólo falta una palabra respecto al pasaje de la petición de los primeros puestos, en Mateo por parte de la Madre de Santiago y Juan, y en Marcos por parte de ellos mismos. ¿Qué dificultad tuvo Jesús en ese momento para no ratificar todo lo expuesto aquí?, ¿o contestar que el Padre fue quién tomó la decisión?, o bien, si ya Simón había sido escogido, ¿para que solicitar para ellos tales honores?. Asimismo, la explicación del primer ministro por aquello de las llaves, es contradictoria, al menos al discurso que sigue, ya que los demás se molestaron, y Jesús cuestiona esas intenciones y pide a los discípulos anteponer el servicio.

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    • Lo que demuestra ese pasaje es que los discípulos aún estaban bastante confusos con respecto al auténtico significado del Reino de Jesús, seguían pensando en clave política más que espiritual (aunque de ambas cosas hay en ese Reino) y por tanto discuten sobre qué cargos van a ocupar en la nueva administración cuando Jesús triunfe y sea coronado rey. Ese es uno de los motivos por los que Jesús les dice “no sabéis lo que me estáis pidiendo”; igualmente podría haber dicho “no sabéis ni de los que estáis hablando”. No le dijo “no, porque a Pedro ya le he prometido el lugar de honor” ni tampoco les dijo “mi reino no es de este mundo” (como diría luego en ante Pilato), así que el que no se pusiera a dar explicaciones sobre Pedro (ni sobre nada) no es un argumento en contra del primado de Pedro. Es más que probable que Jesús fuese bastante elocuente en sus explicaciones (por eso arrastraba a las masas), pero la manera de redactar de los evangelistas (la habitual de la época) condensan la mayoría de los diálogos en frases lapidarias y lacónicas porque no pretenden dar vueltas y explicaciones al modo de la filosofía griega, sino declarar verdades sentenciosas. Jesús aprovecha esta petición como un momento perfecto para reiterar algo que ya ha dicho anteriormente, que los primeros serán los últimos y que quien quiera los primeros puestos tendrá que ser el servidor de los demás, echando un jarro de agua fría sobre la búsqueda de honores. Además, a Pedro no le había prometido sentarlo a su derecha ni a su izquierda ni que allá en el cielo tendría el puesto de honor entre todos, lo que ha Pedro le prometió es que cuando Jesús ascendiera al cielo, Pedro quedaría aquí en la tierra como su vicario, ocupando el liderazgo terreno. Ni Pedro ni los papas tienen asegurado ningún puesto de honor en el cielo por el hecho de haber sido líderes de la Iglesia aquí en la tierra. De hecho es posible que más de un papa (a pesar de haber cumplido su liderazgo doctrinal eficazmente gracias a la ayuda del Espíritu Santo) esté “ardiendo en las llamas” del infierno, y así lo ha reconocido siempre la Iglesia, y así lo vemos en muchos cuadros católicos donde, entre las almas condenadas en el infierno, se ven también a reyes, obispos y hasta papas. La Iglesia Católica siempre ha tenido claro que una cosa es la función sagrada que se pueda desempeñar dentro de la Iglesia como institución, y otra diferente es la santidad que uno pueda o no tener, y el lugar que pueda o no ocupar en el cielo. En cuanto a lo de la explicación de que lo de las llaves es paralelo a lo del nombramiento del Primer Ministro, estamos hablando de eso, de que hay un paralelismo y por eso se entiende mejor el significado de las llaves y su entrega, pero evidentemente ni el Reino de Dios es igual que el Reino de David, ni Pedro es nombrado Primer Ministro al estilo de los cargos mundanos, son metáforas que Jesús utiliza (como tantas otras veces) para expresar el significado de lo que está sucediendo: que Pedro se convertirá en su vicario (representante) y podrá hablar en su nombre, igual que un Primer Ministro actúa como vicario del rey y puede hablar en su nombre cuando el rey no está porque para ello ha sido autorizado.

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      • Los primeros concilios fueron convocados, por cierto por los emperadores, para dialogar o si se quiere para discutir sobre las interpretaciones de los primeros cristianos sobre la persona de Jesús. Muchas afirmaciones presentes en tus argumentos, se parecen mucho a ciertas posturas no aprobadas en esos concilios. En lo de elocuencia para que las masas lo siguieran hay un matiz, fueron sus hechos, en coherencia con lo dicho,los que atrajeron, sin embargo, él mismo dijo “me buscan porque comieron hasta saciarse” Jn 6, 26.
        Esa es tu verdad, o la mía, pero ¿quién puede afirmar tener la verdad sobre Jesús?.
        Sólo algunas precisiones:
        1) No hubo en tu explicación ninguna referencia al servicio, “el que quiera ser el primero que se haga el último”, Mc 9, 35.
        2) El verdadero vicario de Jesús, es el Espíritu Santo, por eso fue bueno que Jesús se fuera. Jn 16, 7
        3) El Papa Francisco, al llamar hermano a Andrés al patriarca de Constantinopla, supongo es un signo contra la hegemonía del Vaticano. ¿No sería mejor volver al “Primus inter Pares”?
        4) Otro signo de Francisco es el deseo de convertir a la Iglesia en una Iglesia pobre y de los pobres. Veremos si la Curia lo acepta, o si los argumentos como los tuyos ganan.

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      • Quiero complementar para el punto 1) que aunque si te refieres al texto de Mc 9, 35, la paradoja es como cumplirlo con toda la explicación que das. Pareciera que la fórmula es no buscar honores porque Jesús es el que los dará.

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      • Hola Juan, respondo a tus otras respuestas. Los emperadores convocaron algunos concilios, solo algunos, y antes de Nicea (ya en el siglo IV) todos los concilios fueron convocados por los apóstoles (el de Jerusalén) o por los obispos (como el de Elvira, solo superado en importancia por el de Nicea pocos años después).

        Pero eso no es el quid de la cuestión que planteas. En realidad supongo que tu planteamiento es simplemente que el papa no tiene legitimidad para dirigir la Iglesia. Todo este artículo (y los otros que le siguen) intentan mostrar que sí la tiene, y si los argumentos de este y de los otros no te convencen pues gente más preparada que yo habrá que pueda darte más argumentos, yo llego hasta aquí. Imagino que serás protestante (o tal vez ortodoxo?) y es normal que rechaces el primado de Pedro y su herencia en los papas; por mi parte estoy de acuerdo en que no estamos de acuerdo y respeto tu visión de las cosas a pesar de ello.

        El otro asunto que introduces es el del servicio, que has insistido dos veces en ello. En eso probablemente coincidamos los dos, aunque yo legitime al papa y tú no lo hagas. Creo que el papa, aunque lidere la Iglesia, debe ser tal como Jesús lo pidió e incluso lo enfatizó mediante el gesto de lavar los pies a los demás, porque quien quiera ser el más grande ha de hacerse el más pequeño. El nuevo papa Francisco me da muy buenas vibraciones en ese sentido, y no sé si el tiempo y el nuevo entorno le cambiarán, o si no le cambiarán pero él será incapaz de cambiar a la curia, o si finalmente sí logrará transformar la curia y todos los niveles jerárquicos en lo que deben ser, pastores al servicio de sus feligreses. Lo que pienso es que la Iglesia-institución no debe perseguir ni honores, ni poder ni riqueza, sino estar al servicio de los fieles, especialmente de los pobres, y también de la humanidad en general, sean o no cristianos, sean o no católicos, porque el Reino de Dios es un proyecto para la humanidad entera, no para un grupo de elegidos.

        Como afirmo en este o en algún otro artículo de la serie, el ostentar la primacía no obliga necesariamente al papa a actuar como un monarca absoluto, se puede gobernar la Iglesia de forma más colegiada (y así lo desearía yo), y desde luego hay que buscar el acercamiento con la Iglesia Ortodoxa porque también ellos descienden de la Iglesia que fundó Jesús y en realidad somos dos mitades de una misma Iglesia que debe volver a ser una.

        En cuanto a nuestros hermanos protestantes, salvo algunas excepciones es difícil, o tal vez imposible, buscar la reunificación, porque tenemos muchas doctrinas incompatibles y porque ellos no proceden de una división, sino de una ruptura y una nueva fundación. Pero el que no podamos fundirnos no quiere decir que no podamos trabajar y convivir juntos como hermanos, respetando nuestras divergencias, pues al fin y al cabo todos somos seguidores de un mismo Dios, de un mismo Jesús y basamos nuestra fe en una misma Biblia. La labor de reunificar a todos los cristianos en una sola Iglesia es algo que queda fuera de nuestra capacidad, pero para Dios no hay nada imposible, él sabrá hacerlo a su debido tiempo si esa es su voluntad.

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      • Acabo de releer tu comentario (debería haberlo leído más despacio pero ando a la carrera) y me han dolido tus últimas palabras:

        4) Otro signo de Francisco es el deseo de convertir a la Iglesia en una Iglesia pobre y de los pobres. Veremos si la Curia lo acepta, o si los argumentos como los tuyos ganan.

        Digo que me ha dolido no porque sienta que con eso has querido atacarme, sino porque según tú mi postura es contraria a los pobres, y en caso de que la Iglesia se planteara realmente la naturaleza del primado papal, mis argumentos apoyarían a un “bando” que no es el mío.

        Ya dije en mi anterior comentario lo que pienso del poder y la riqueza. Pero además, al parecer tú interpretas que yo estoy defendiendo a un papa autoritario y monárquico que tome todas las decisiones y sea indiscutible. No es ese mi ideal de papa. Yo creo sinceramente que Jesús nombró a Pedro líder de la Iglesia y que ese liderazgo era hereditario y pasó a los papas, y también creo que los demás patriarcas son líderes legítimos de la Iglesia de Jesús, por eso me duele ver cómo el patriarca de Occidente y los patriarcas de Oriente se han separado, y quiero que vuelvan a estar unidos. Me gustaría que las grandes decisiones se tomasen como antes, en concilios ecuménicos en los que participasen el papa, los patriarcas y obispos de todas las iglesias. Pero es que yo no creo que reconocer que el papa sea el vicario de Cristo suponga convertirlo automáticamente en un déspota y un dictador, que es la sensación que me ha quedado en el estómago al leer tu punto 4. En el Concilio de Jerusalén Pedro actuó como papa y ni siquiera necesitó presidir el concilio. Si eres ortodoxo o católico reformista (por llamarlo de alguna forma), a lo mejor resulta que el ideal de Iglesia que ambos buscamos sea bastante parecido, pero para ver una Iglesia reunificada y colegiada no es necesario negar el primado de Pedro. Y sí que el Espíritu Santo vino a ocupar en la Iglesia el lugar de Jesús, pero los católicos creemos que lo hace a través del papa principalmente, por eso en caso de desacuerdos insolubles el papa debe tener la última palabra. Yo defiendo el “primus inter pares” pero tal como se entendía en los primeros siglos, no solo como una cuestión de honores, sino como realmente lo que es, que todos los patriarcas son líderes de la Iglesia pero el de Roma es el referente último para evitar la división y la desviación doctrinal, pero eso es una responsabilidad que debería ejercerse como última instancia, no como la primera.

        Si la idea que te has llevado de nuestra página es que somos un grupo de católicos ultraortodoxos tal vez deberías leer otros artículos, como el de la Sede Vacante (https://apologia21.wordpress.com/2013/03/10/sede-vacante-criticas-y-propuestas-para-el-nuevo-pontificado/). Para buscar una Iglesia santa, moderna y comprometida con los más necesitados no hace falta cambiar ni una coma de la doctrina heredada por la Iglesia a través de los siglos, basta con prestar más atención al espíritu de esa doctrina y a las enseñanzas de Jesús para terminar con muchas tergiversaciones e interpretaciones interesadas. Ojalá Francisco logre avanzar enormemente en ese largo camino que aún nos queda por recorrer para llegar a ser lo que Jesús siempre quiso que fueramos.

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      • Soy en primer lugar Cristiano, en segundo, denominación católica y soy Mexicano. Los adjetivos los ponemos nosotros en función de como percibimos el evangelio y como lo perciben los demás.
        Sinceramente ofrezco una disculpa si mis palabras escritas han dado motivo para tu dolor, no es mi intención y tampoco soy del bando “ultracrítico izquierdoso”, que es como algunos califican el tipo de argumentos que expongo.
        Ya comenté que estoy seguro de que nadie tiene la verdad sobre Jesús, este tipo de intercambio nos ayuda a todos, al menos a mi, a profundizar nuestra comprensión de Jesús, el evangelio y el Reino que finalmente fue la propuesta de Jesús. Con tus respuestas, siento que tenemos más coincidencias que diferencias y finalmente eso es lo valioso. Algunos artículos de la página han sido verdadera bendición para mi, aunque comprenderás que no acepto el 100% de los mismos.
        Aclaro que a los concilios que me refiero son a los 7 primeros Ecuménicos, Ya que sin restar valor a los locales, estos 7 fueron los que sentaron las bases de nuestra comprensión teológica.
        Creo que en lo que diferimos y no diría chocamos, es en “el grado” en que entendemos el papel del Papa, que como expresó tan claramente Francisco, es el Obispo de Roma y como tal, mi comprensión del Primus inter Pares, también difiere de como tú lo planteas. Esto, disculpame pero tampoco es deslegitimar, sino simplemente cuestionar lo que tú mismo cuestionas, que se busquen honores y se actúe como monarca absoluto. El gobierno, si se puede aplicar la palabra, en nuestra madre Iglesia, debe ser colegiado, tal y como se planteó en el Concilio Vaticano II.
        Quiera Dios, y sé que si quiere, veamos pasos concretos a la verdadera Unidad Cristiana, ya que no podemos en el mundo ser testimonio mientras sigamos separados.
        UN ABRAZO EN XTO, Yahshua de Nazareth, Hijo de Dios y nuestro Señor y Mesías (salvador).

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    • También yo me defino primero como cristiano, que es lo que somos, y luego como católico en el sentido práctico de que debemos calificarnos de alguna manera frente a otros que teniendo creencias diferentes también siguen a Jesús. Si algunos de nuestros artículos te han sido de ayuda me alegro enormemente, y por supuesto que a pesar de ello no vamos a estar 100% de acuerdo en todo, ni siquiera yo, por ejemplo, estoy de acuerdo al 100% conmigo mismo cuando releo algunas cosas que yo he escrito, porque crecer es evolucionar y aprender, y eso nos transforma y nos da una nueva visión de las cosas. Incluso cuando escribo un artículo o ayudo a redactarlo, en el mismo proceso de investigación y redacción aprendo y a menudo cambio en mayor o menor grado mi visión de las cosas. No soy, ni somos, un doctor infalible que ha abierto este blog para regalar a los demás la sabiduría, sino que con nuestros medios ayudamos a los demás a comprender, y en el proceso nosotros mismos profundizamos también nuestra comprensión. Y los diálogos como el tuyo enriquecen, a las partes dialogantes y a quienes lo lean, aunque a menudo resulta confuso dialogar con gente cuando no sabes cuáles son sus creencias, porque no es lo mismo discutir sobre un tema como este del papado con un protestante, un ortodoxo, un católico o un ateo. Pero aún así hemos logrado entendernos y descubrir nuestras similitudes en lugar de aumentar nuestras diferencias, y sin necesidad de tener que vencer ni necesariamente convencer. Eso es lo que realmente debe ser un diálogo.

      Un saludo en Xto a ti también Juan.

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