Desmontando la Sola Scriptura


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La Sola Scriptura es la base de todo el protestantismo, si ella cae se derrumba entero. Por ello es comprensible que algunos protestantes no sólo la usen como fundamento de su fe, sino que con igual o mayor entusiasmo la utilicen como ariete contra la fe católica, intentando demostrar con ella que tales o cuales doctrinas católicas no están en la Biblia y por tanto, según su razonamiento, son antibíblicas, o dicho de otro modo, no sólo son erróneas sino que son malignas. Recordemos qué dice esta doctrina:

Sola Scriptura: doctrina protestante que afirma que la verdad y toda la verdad del cristianismo se encuentra únicamente dentro de la Biblia.

Esto se opone a la doctrina católica que afirma que las enseñanzas de Jesús se transmitieron por vía oral y por vía escrita, y por tanto la Biblia no contiene toda la verdad del cristianismo, sino parte de ella.

En este artículo vamos a poner dicha doctrina a prueba y ver si es tan sólida y fiable como sus defensores creen, y a modo de introducción, vamos a copiar aquí un mensaje que escribió a esta página un protestante acusándonos, de buena fe, de ser una falsa iglesia fundada por Constantino:

Me gustaría me señalara algunas citas Bíblicas donde los apóstoles llevaban consigo imágenes al momento de predicar el Evangelio, donde enseñaban sacar esas imágenes en procesiones encender candelas y veladoras ante ellas. Simplemente no existen en la Palabra de Dios. […] Lamentablemente estas prácticas y otras de igual gravedad demuestran que las doctrinas de la Iglesia Católica se han alejado de la Santa Palabra de Dios. […] La perversión de algunas doctrinas del catolicismo se inicia desde que se oficializó el cristianismo por el emperador romano Constantino, porqué se introdujo doctrinas y prácticas paganas en la Iglesia.

Ahí vemos que para este remitente “Palabra de Dios” y Biblia (“citas bíblicas”) son una misma cosa. Para que su razonamiento tenga mínima validez primero habría que estar de acuerdo con él en que ambos conceptos son intercambiables. Por otro lado, aunque eso se sale de nuestro tema, cae en el común error histórico de creer que el cristianismo se hizo oficial con Constantino. Constantino lo hizo legal, no oficial, eso no ocurriría hasta más tarde con el emperador Teodosio.

Esta carta, de la cual sólo hemos citado sus partes clave, es un muy buen ejemplo del razonamiento que a menudo hacen muchos protestantes: tenéis doctrinas que no están en la Biblia, por lo tanto os habéis alejado de la verdad para caer en la perversión, y eso ocurrió en época de Constantino. Sobre la absurda idea de que Constantino cambió en modo alguno las doctrinas de la Iglesia ya hay en esta web escrito toda una serie de artículos que puede leer aquí. La otra idea, la de que si no está en la Biblia no es verdad, no es tan absurda, y de hecho parece ser un argumento que a muchos católicos poco formados puede dejar confusos o incluso convencer (la mayoría de los protestantes de habla española son católicos a quienes convencieron con ese argumento), de ahí la enorme necesidad de aclarar este asunto, no tanto por atacar a los protestantes (que Dios tenga en su mano) como por defender a los católicos de falacias erradas. Analizaremos ahora cuál es el verdadero razonamiento que se oculta detrás de esa carta.

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PURA CUESTIÓN DE LÓGICA

Empecemos dando una mínima noción de cómo funciona la Lógica (no nos referimos al “sentido común” sino a la ciencia del razonamiento). En cualquier razonamiento la premisa o premisas se tienen que aceptar como verdaderas sin necesitar demostración alguna, pero si no se aceptan entonces cualquier razonamiento, sea correcto o incorrecto, se rechaza.

Premisa 1: Todos los hombres son mortales
Premisa 2: Xenón es un hombre
____Conclusión: Xenón es mortal

logicaLa conclusión se basa en este caso en dos premisas, y aunque el razonamiento sea correcto, la conclusión sólo será verdadera en el caso de que las dos premisas sean verdaderas. Rechazar una o más de las premisas impediría aceptar la conclusión. Rechazar la premisa 1 sería realmente difícil, pero rechazar la premisa 2 es muy fácil: Xenón no es un hombre, es un gas noble (elemento químico), y por tanto no puede morir. Rechazando una premisa he declarado falsa la conclusión, aunque el razonamiento en sí sigue siendo correcto; por eso si donde pone “xenón” ponemos “mi padre”, tendremos que aceptar la conclusión como verdadera (si somos sensatos). Otro ejemplo:

P1 La Biblia es Palabra de Dios
P2 La Biblia dice que Dios es amor
____C: Dios es amor

El razonamiento es correcto, pero sólo si alguien acepta las premisas 1 y 2 como verdaderas podría verse obligado a aceptar la conclusión como verdadera. Si un ateo niega la P1 entonces la conclusión no sirve para nada, pues la única forma de poder aceptar P1 y P2 es aceptando otra premisa oculta que diría “Dios existe”, y el ateo lo niega. Si no hay Dios no tiene sentido decir que Dios es amor ni ninguna otra cosa.

Como vemos, por muy bien elaborado que esté un argumento, la conclusión sólo puede ser válida para quien acepta todas las premisas de las que se parte. En la mayoría de los casos las premisas se dan por sentadas y ni siquiera se mencionan, así que es cosa nuestra el localizar las premisas o adivinarlas si están ausentes. De este modo cuando nuestro amable lector nos dijo en la citada carta que las imágenes son antibíblicas porque en ningún sitio de la Biblia dice que las tenemos que usar, su razonamiento en realidad sería el siguiente:

P1 Dios existe
P2 La Biblia es Palabra de Dios
P3 La Palabra de Dios sólo está en la Biblia y en ningún otro sitio
P4 Toda creencia que no está en la Biblia va en contra de Dios
P5 El uso de imágenes de culto no está ordenado en la Biblia
____C: El uso de imágenes de culto va en contra de Dios

Como vemos, el razonamiento de nuestro lector parte de 5 premisas, y puesto que son premisas (punto de partida del razonamiento, no el razonamiento en sí), las 5 se dan por sentadas sin ninguna demostración y se pide al oyente o lector que las acepte todas para así poder aceptar también la verdad de la conclusión.

Un protestante las aceptaría todas, tal como hace él. Un católico tiene que aceptar como verdaderas las premisas 1, 2 y 5, pero jamás puede aceptar las premisas 3 y 4. Por lo tanto, al no aceptar las 5, tampoco puede de ningún modo aceptar la conclusión. Las personas que siendo católicas han aceptado la conclusión (que son muchos miles) son personas que en realidad no eran católicas (o no tenían la formación básica para serlo bien) o que no funcionan con lógica, lo cual da peso al dicho popular de “católico ignorante, futuro protestante”. Al que se podría añadir “católico que no razona, posible protestante”, por cubrir los dos supuestos, aunque este no rime.

Recordemos esta importante idea: para aceptar una conclusión primero hemos de aceptar la verdad de todas las premisas, las cuales se ofrecen sin demostración alguna. Y otra idea más: para los protestantes, la Sola Scriptura es siempre la premisa base de todos sus razonamientos doctrinales. Cualquier argumento protestante sólo tiene sentido si aceptamos su doctrina de la Sola Scriptura, algo que un católico nunca puede hacer sin dejar de serlo.

Un razonamiento católico sería semejante al protestante, sólo que partiría de premisas diferentes.

P1 La Biblia contiene la verdad pero no toda la verdad
P2 Jesús dio a su Iglesia el poder de atar y desatar
P3 Jesús prometió proteger a su Iglesia para que no cayera en el error
____C: Si la Iglesia, ejerciendo el poder que Jesús le dio, proclama una doctrina, ésta será siempre conforme a la voluntad de Jesús (y no podrá estar en contradicción con la verdad de la Biblia).

Un protestante no aceptaría las premisas y por tanto no puede aceptar la conclusión. La Iglesia utiliza la Tradición y el propio poder que Jesús le concedió para interpretar correctamente los textos bíblicos, pero los protestantes interpretan los textos bíblicos según lo que ellos consideran una iluminación individual, y consideran que nada fuera de la Biblia puede ser doctrina, y que la Iglesia católica no tiene nada de divino, por lo tanto sólo podrían aceptar el uso litúrgico de las imágenes si dicho uso estuviese ordenado en la Biblia. Como no lo está, fin del asunto.

Partiendo de premisas diferentes, se llega a conclusiones diferentes. Lo que es totalmente absurdo desde el punto de vista de la Lógica es pretender que alguien acepte tu conclusión sin aceptar tus premisas, y además sorprenderte de que sea tan tonto como para no aceptarla. Pero eso en la vida diaria ocurre constantemente, usamos unas premisas, llegamos a una conclusión lógica, y luego creemos que todos deberían aceptar esa conclusión porque es lógica, sin darnos cuenta de que “logica” lo es sólo si aceptan nuestras mismas premisas. En lugar de pretender imponer nuestra conclusión, primero tendríamos que convencer de nuestras premisas. Y a eso vamos ahora.

¿UNA PARTIDA EN TABLAS?

quedar-en-tablasUn ateo no aceptaría ni el razonamiento católico ni el protestante, pues no cree en Dios y por tanto niega que exista algo que pueda llamarse “Palabra de Dios”. Un católico no acepta el razonamiento protestante porque no cree que la Verdad sólo exista dentro de la Biblia. Un protestante no acepta el razonamiento católico porque no cree que la Iglesia tenga origen divino ni tenga poder de Jesús ni inspiración del Espíritu Santo. Cada uno está sencillamente siendo coherente con sus propias premisas, y si vamos hacia atrás en la cadena de razonamientos, en última instancia tenemos que ateos, católicos y protestantes parten de una o varias ideas básicas que son indemostrables, y por tanto sólo pueden aceptarse por medio de la fe. Incluso el ateo necesita tener fe para estar seguro de que no existe Dios. La misma ciencia moderna se basa en premisas indemostrables, como la idea de que una ley natural es inmutable y por tanto se puede aplicar en cualquier punto del espacio y el tiempo con igual certeza (¿cómo podríamos demostrar que hace 1000 millones de años la luz viajaba al otro extremo del universo a la misma velocidad que hoy aquí?). Por lo tanto, cualquier sistema de creencias parte en última instancia de un acto de fe en donde todo el sistema se fundamenta.

Ahora bien, podemos quedarnos en tablas y dejar que los protestantes crean una cosa y los católicos la otra, sin esperanza de saber dónde está la verdad. O podemos intentar una pequeña cosa,  y es razonar cuál de las dos posturas, aunque indemostrables, tiene más probabilidades de ser cierta. Y es lo que haremos a continuación.

El conjunto de premisas que usan los protestantes por un lado y los católicos por otro son el fundamento de todas sus creencias, en el sentido de que son la herramienta que ambos grupos usan para decidir cuál es o no verdad, y tienen estos nombres:

MAGISTERIO DE LA IGLESIA: Los católicos creen que toda creencia debe salir del Magisterio de la Iglesia, el cual se basa en la autoridad que la Iglesia obtiene de Dios (mediante el Espíritu Santo) para poder interpretar infaliblemente la Verdad a partir de los textos sagrados (Biblia) o los de la predicación oral de los apóstoles (Tradición). Jesús no va a consentir que su Iglesia caiga en el error, tal como nos prometió. También tiene poder para establecer una nueva doctrina de tipo utilitario (no de nueva verdad, sino de nuevo uso o actuación) siempre que no contradiga a la Palabra de Dios, lo cual permite adaptar el cristianismo a nuevas circunstancias sin pervertir la Verdad ni un ápice.

SOLA SCRIPTURA: Los protestantes creen que toda creencia únicamente puede salir de la Biblia interpretada individualmente con la ayuda de la inspiración del Espíritu Santo. En la práctica el concepto suele ampliarse hasta creer que si no es bíblico es antibíblico.

Para que estas dos doctrinas fundamentales o premisas sean verdaderas deberían cumplir varias condiciones de la Lógica y también del sentido común:

1- Esa premisa tiene que haber sido establecida por Jesús, pues no tendría sentido que viniendo Jesús a traernos la verdad se fuera sin haber dejado muy clara la base en la que toda la verdad debía estar apoyada.
2- Por pura cuestión de lógica, ni esta premisa ni sus razonamientos derivados de ella pueden caer en la contradicción.
3- Siendo la verdad sólo una, esa premisa debe servir para llegar a esa única verdad, y no a enunciados incompatibles o diversos.

Apliquemos ahora estas tres condiciones a las dos premisas que estamos viendo para ver en cada caso si es verdadera o ha de ser falsa. En algunos países nos entenderán mejor si llamamos a esto “la prueba del algodón”.

TEST A LA SOLA SCRIPTURA

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1- La Sola Scriptura es una doctrina establecida por Jesús.

FALSO

Jesús no estableció la Sola Scriptura, nunca dijo que sus discípulos sólo debían fiarse de lo que años más tarde algunos de sus seguidores dejarían por escrito ni tampoco en esos escritos se dice tal cosa. Los libros del Nuevo Testamento no se completaron hasta finales del siglo primero, pero se tardó aún mucho más (de hecho siglos) hasta que todas las comunidades cristianas aceptaron por Palabra de Dios los mismos libros que hoy consideramos serla. Hasta principios del siglo tercero las comunidades cristianas no sólo no coinciden del todo en cuáles libros de nuestro Nuevo Testamento son realmente inspirados, sino que casi todas, por no decir todas, están aceptando como palabra de Dios otros libros que hoy no forman parte de la Biblia (como la Didaché, el Apocalipsis de Pedro, la epístola del papa Clemente a los corintios, El Pastor de Hermas, etc.). Así que según la doctrina de la Sola Scriptura, hasta el siglo III todas las comunidades cristianas no sólo eran heréticas, sino que era imposible no serlo, pues Jesús y los apóstoles “nos abandonaron” y ni siquiera nos dijeron qué textos eran aquellos en los que en ellos y solamente en ellos se contenían la palabra de Dios. Es más, no será hasta finales del siglo VII, en el año 681 cuando por fin la cristiandad entera reconozca como sagrados a los mismos libros que hoy los protestantes aceptan como parte del Nuevo Testamento. Es en ese momento, y no antes, cuando ya tenemos una scriptura sobre la que poder aplicar el test de la Sola Scriptura, por lo que hasta entonces nadie tendría ni siquiera las herramientas para poder llegar a conocer la verdad. (lea aquí más sobre la construcción del canon del Nuevo Testamento).

Pero la cosa se complica aún más, porque ¿quién fue aquella autoridad que decidió cuáles libros eran y cuáles no eran Scriptura? Nada más y nada menos que la Iglesia Católica, que ya en el concilio de Roma del 382 da la actual lista de libros de la Biblia católica, sancionada en el concilio de Hipona del año 393, y que posteriormente en el Concilio ecuménico de Constantinopla III del 681, dejó fijado exactamente qué libros comprendía el canon sagrado. Esa misma Iglesia que los protestantes dicen que no es divina sino asociación humana y pagana creada por Constantino, y por tanto herética y errada, es la que decidió cuáles serían esas escrituras sagradas sobre las que los protestantes, siglos más tarde, edificarían todo su sistema de creencias. Si los cimientos de un edificio están podridos, toda la edificación es inestable y se caerá. No pueden los protestantes defender que su sistema de creencias es sólido y al mismo tiempo atacar la Iglesia que ha sentado los fundamentos sobre los que se asienta todo su sistema.

Para evitar caer en esta tremenda contradicción, ciertos protestantes afirman que la Iglesia, en ese concilio, se limitó a declarar oficialmente como sagrados los mismos textos que ya todos los cristianos consideraban sagrados. Pero quien tal cosa afirma sólo puede decir eso ignorando totalmente la historia. Es cierto que la mayoría de los libros eran aceptados por todas las comunidades, pero había aún libros que hoy son canónicos y por entonces no eran aceptados por todos, y también al contrario, libros no canónicos tan arraigados en grandes zonas de la cristiandad que existía una enorme resistencia a dejar de considerarlos sagrados. El ejemplo más claro fue el Apocalipsis, que era fuertemente rechazado por la mayor parte de las comunidades orientales. Por tanto si el Nuevo Testamento es hoy exactamente como es, fue por decisión de la Iglesia católica, la cual actuó bajo la protección del Espíritu Santo.

Los protestantes no aceptan que el Espíritu Santo sea el que guía en todo momento las decisiones doctrinales de la Iglesia, pero la mayoría hace ciertas excepciones, para evitar caer en la contradicción que estamos comentando: están dispuestos a admitir que el Espíritu Santo verdaderamente guió a la Iglesia Católica en determinados concilios. Entonces el III Concilio de Constantinopla, que fijó el canon bíblico, estaba inspirado por el Espíritu Santo. Algunos otros concilios también fueron inspirados, pues en ellos se establecieron doctrinas fundamentales que son hoy comunes a católicos y protestantes (como el Credo de Nicea). Pero otros concilios no estuvieron inspirados por el Espíritu Santo y por tanto no sólo generaron doctrinas falsas sino que según muchos estuvieron inspirados directamente por el Diablo, como por ejemplo el II Concilio de Nicea en donde se defiende el ya común uso de imágenes en el culto.

El problema de esta última opción, que es la más extendida, es que para saber si una doctrina es falsa o verdadera ellos utilizan siempre las Escrituras, que según ellos es un criterio claro; pero para decidir si un concilio es inspirado o no ¿qué criterio se puede emplear que sea igualmente claro e infalible? ¿cómo es posible que la misma Iglesia sea en unos casos instrumento de Dios y en otros instrumento del Diablo? Y si así fuera ¿cómo podría un cristiano saber en qué decisiones es divina y cuándo diabólica? Si la Iglesia no tiene la verdad ni es de fiar ¿cómo puede un protestante estar seguro de que el canon que la Iglesia decidió es verdaderamente la Palabra de Dios? y si eso no es seguro, ¿qué sentido tienen entonces todas las doctrinas que surgen de aplicar la Sola Scriptura? Pues si la base es dudosa, más dudoso aún ha de ser todo lo que de ella se derive.

2- La Sola Scriptura no cae en la contradicción.

FALSO

Acabamos de ver que sí. Esta doctrina dice que toda la verdad está en los textos sagrados y la Iglesia católica es falsa y anticristiana por no sostener esta misma doctrina. Pero la autoridad que ha decidido cuáles son esos textos sagrados es esa misma Iglesia que ellos dicen ser falsa y anticristiana. Por tanto los textos sagrados serían falsos o incompletos por lo que no podrían contener toda la verdad, que es lo que esta doctrina afirma. Como hemos visto también, los otros intentos de resolver esta contradicción caen a su vez en otras contradicciones. Sólo esto bastaría para dar la Sola Scriptura por inválida.

3- La Sola Scriptura llega a una sola verdad.

FALSO

No hace falta ningún acto de fe para reconocer la cruda realidad de que los protestantes están divididos en numerosas ramas e innumerables iglesias que se diferencian unas en algo, otras en mucho y otras en muchísimo. Todas ellas afirman con igual contundencia y convicción que sus doctrinas son las verdaderas. Y la manera en la que un protestante crea una doctrina es pedirle al Espíritu Santo que le guíe en la recta interpretación de la Biblia, y a partir de ahí, cualquier interpretación que hagan les puede parecer correcta a condición de que su autoestima se lo permita. De este modo miles de personas han llegado a miles de conclusiones diferentes partiendo de los mismos textos; muchos se han quedado su “nueva verdad” para sí, y otros se han sentido lo suficientemente fuertes o vanidosos como para crear su propia iglesia y llevarse tras de sí a otras personas que no tienen tanta fe en sí mismos como para confiar en sus propias revelaciones y prefieren confiar mejor en las de los demás. Si verdaderamente fuese el Espíritu Santo quien guía a estas personas hacia una correcta interpretación, en ese caso todos llegarían a la misma conclusión y descubrirían las mismas verdades, pero eso no ocurre.

Las ramas protestantes beben todas ellas, al menos en parte, de dos fuentes fundamentales: Lutero y Calvino. El hecho de que Lutero y Calvino, aplicando la Sola Scriptura, llegaran en muchos casos a conclusiones diferentes demuestra que no es posible que ambos contaran siempre con la inspiración del Espíritu Santo. O bien uno fue siempre inspirado y el otro no, o bien ambos fueron inspirados en unas ocasiones sí y en otras no. Según el caso esto nos da dos panoramas:

  • Si ambos fueron inspirados a veces, pero no siempre, ¿cómo podemos estar seguros de que cuando Lutero “descubrió” la doctrina de la Sola Scriptura lo hizo bajo la inspiración del Espíritu Santo. (No podríamos basar todo nuestro sistema de creencias en una simple posibilidad.)
  • Veamos ahora el caso de que uno de los dos fuera inspirado siempre. Tendría que ser Lutero, que fue quien proclamó la doctrina de la Sola Scriptura. Si Lutero siempre estuvo inspirado, la Sola Scriptura sería correcta, pero entonces Calvino nunca tuvo la inspiración divina y por tanto sus doctrinas son falsas, excepto cuando coinciden con las de Lutero.

Pero este segundo caso plantearía otro problema. Si defendemos esta idea de que Lutero siempre dio con la verdad (y por tanto la Sola Scriptura sería con seguridad verdadera) tenemos que defender con igual ahínco que Calvino sólo tenía razón cuando coincidía con Lutero, y se equivocaba siempre que disentía de él, o sea, Calvino sería irrelevante. Como todas las ramas protestantes actuales tienen una mezcla desigual entre Lutero y Calvino, rechazar a Calvino y quedarse sólo con Lutero equivaldría a abandonar sus creencias y hacerse todos luteranos, pero de los del siglo XVI, pues incluso los luteranos actuales tienen en parte influencia calvinista. Y eso supondría igualmente aceptar TODAS las doctrinas de Lutero, incluyendo por ejemplo la idea de que María es Madre de Dios y madre nuestra, que fue Virgen antes durante y después del parto y que no tuvo más hijos que Jesús. Salgamos por donde salgamos saldremos chamuscados. Porque aunque rechazaras todas las ideas calvinistas, si de Lutero tomas unas doctrinas sí y otras no, ¿cómo sabes tú cuáles son las verdaderas y cuáles las equivocadas? Y si no tienes ningún medio infalible para saberlo ¿cómo puedes saber si su doctrina de la Sola Scriptura era o no verdadera? ¿Con qué criterio aceptas su doctrina de la Sola Scriptura y rechazas su doctrina de María Madre de Dios? ¿por qué no rechazas los mismos libros del Nuevo Testamento que él rechazó? Tomar y dejar lo que nos interesa no es criterio alguno para tener la verdad.

Y es nuestra opinión que cualquiera de estos tres puntos aquí tratados, por sí mismos serían suficientes para probar que la Sola Scriptura no sólo carece de fundamento, sino que por todas partes cae en contradicción tanto en cuanto a sí misma como en cuanto a todo el sistema de creencias que en ella se basa.

Pero veamos ahora de qué modo resiste la Iglesia idéntico test.

TEST AL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

El Magisterio de la Iglesia

El Magisterio de la Iglesia

Esta doctrina o concepto se basa en la idea de que la Palabra de Dios se transmitió primero de forma oral, y posteriormente también de forma escrita (¿quién podría negar esto?) y por tanto ambas fuentes de información son complementarias y no se pueden contradecir. Desde el punto de vista protestante podríamos explicar esto diciendo que las creencias católicas se basan en la Biblia, como ellos, pero además también hay creencias que no están en la Biblia pero se conservaron mediante la tradición oral (que poco a poco también fue poniéndose por escrito). Y no está tampoco de más recordarle a más de un católico este mismo punto. Así mismo la Iglesia recibió de Jesús el poder para decidir y la infalibilidad para acertar en sus decisiones doctrinales y generar también doctrinas utilitarias, como ya hemos comentado (el uso de imágenes no sería una nueva verdad, sino una nueva doctrina utilitaria, un asunto práctico).

Si queremos ser consistentes con esta premisa, al igual que lo fuimos con la Sola Scriptura, tenemos que intentar demostrarla según su propia doctrina, recurriendo a las fuentes de la Biblia y de la Tradición por igual, lo que nos obliga en este caso a realizar un doble test. Miremos primero si en la propia Tradición se recoge la idea de que la Verdad no está limitada a la Biblia:

Porque he oído a ciertas personas que decían: Si no lo encuentro en las escrituras fundacionales (antiguas) [o sea, el A.T.], no creo que esté en el Evangelio [o sea, el mensaje de Jesús]. Y cuando les dije: Está escrito, me contestaron: Esto hay que probarlo. Pero, para mí, mi escritura fundacional es Jesucristo, la carta inviolable de su cruz, y su muerte, y su resurrección, y la fe por medio de Él; en la cual deseo ser justificado por medio de vuestras oraciones. (San Ignacio de Antioquía, Carta a los Filadelfios 8, finales del siglo primero)

Junto con las interpretaciones [de los evangelios], no vacilaré en añadir todo lo que aprendí y recordé cuidadosamente de los ancianos, porque estoy seguro de la veracidad de ello. A diferencia de la mayoría, no me deleité en aquellos que decían mucho, sino en los que enseñan la verdad; no en los que recitan los mandamientos de otros, sino en los que repetían los mandamientos dados por el Señor. Y siempre que alguien venía que había sido un seguidor de los ancianos, les preguntaba por sus palabras: qué habían dicho Andrés o Pedro, o Felipe, o Tomás, o Jacobo, o Juan, o Mateo o cualquiera otro de los discípulos del Señor, y lo que Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor, estaban aún diciendo, porque no creía que la información de libros pudiera ayudarme tanto como la palabra de una voz viva, sobreviviente (Papías de Hierapolis, discípulo de San Juan, año 100, citado por Eusebio de Cesarea en su obra Historia eclesiástica III, 39)

Porque al usar las Escrituras para argumentar, la convierten en fiscal de las Escrituras mismas, acusándolas o de no decir las cosas rectamente o de no tener autoridad, y de narrar las cosas de diversos modos: no se puede en ellas descubrir la verdad si no se conoce la Tradición […] Y terminan por no estar de acuerdo ni con la Tradición ni con las Escrituras. (San Ireneo de Lyon, discípulo de San Policarpo, que era discípulo de San Juan. Contra las Herejias. III 2, 1-2. Año 130)

pero la fuerza de la Tradición es una y la misma. Las iglesias de la Germania no creen de manera diversa ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de Iberia o de los Celtas, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco de las iglesias constituidas en el centro del mundo (San Ireneo de Lyon, Contra las herejías I,10,2. Año 130)

Siendo, pues, tantos los testimonios, ya no es preciso buscar en otros la verdad que tan fácil es recibir de la Iglesia, ya que los Apóstoles depositaron en ella, como en un rico almacén, todo lo referente a la verdad, a fin de que «cuantos lo quieran saquen de ella el agua de la vida» […] Entonces, si se halla alguna divergencia aun en alguna cosa mínima, ¿no sería conveniente volver los ojos a las Iglesias más antiguas, en las cuales los Apóstoles vivieron, a fin de tomar de ellas la doctrina para resolver la cuestión, lo que es más claro y seguro? Incluso si los Apóstoles no nos hubiesen dejado sus escritos, ¿no hubiera sido necesario seguir el orden de la Tradición que ellos legaron a aquellos a quienes confiaron las Iglesias? (San Ireneo de Lyon, Contra las herejías III,4,1. Año 130)

No creería en el Evangelio si a ello no me moviera la autoridad de la Iglesia católica […] Si tú dices, No creas a los Católicos: Tú no puedes con rectitud utilizar las Escrituras para traerme a la fe en [el hereje] Maniqueo; porque fue bajo el mandato de los Católicos que yo creí en las Escrituras. […] (San Agustín de Hipona, Contra la epístola fundamental de Maniqueo, cap V – Siglo IV)

Todo lo que observamos por tradición, aunque no se halle escrito; todo lo que observa la Iglesia en todo el orbe, se sobreentiende que se guarda por recomendación o precepto de los apóstoles o de los concilios plenarios, cuya autoridad es indiscutible en la Iglesia. (San Agustín de Hipona, Carta a Jenaro, Ep 54,1-2 – siglo IV)

Pues vemos que sí, que esta doctrina fundamental está contenida en la Tradición. Veamos ahora si la Biblia también nos da fundamento para creer que la Iglesia tiene el poder (dado por Dios) y la autoridad (por ser de Dios) de establecer la doctrina correcta y de decidir qué es y qué no es verdad de fe, y con ella en la mano aplicaremos el mismo test que aplicamos antes a la Sola Scriptura:

1- El Magisterio de la Iglesia es una doctrina establecida por Jesús.

VERDADERO

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo (Mateo 16:19)

En esa escena Jesús anuncia la fundación de su Iglesia (que se hará realidad en Pentecostés) erigiendo a Pedro como cabeza de ella, prometiendo que la mantendrá libre de error y dando a esa Iglesia el poder de atar y desatar, o sea, la autoridad para actuar en la tierra con la autoridad del mismísimo Jesús. Sabemos que los protestantes dan a esta escena un significado diferente, pero para ello tendríamos que aceptar la Sola Scriptura, y si ya hemos visto que la Sola Scriptura es una doctrina falsa y contradictoria en esencia, entonces lo que ella diga sobre este asunto no tiene validez. De todas formas las interpretaciones de los protestantes (diversas como siempre) son refutadas en este artículo sobre el primado de Pedro y en este otro artículo sobre si tal primado era en su naturaleza hereditario, y este otro sobre si los papas son sus legítimos sucesores. Para los que dudan de si Jesús realmente quiso fundar una Iglesia tenemos también este otro artículo. De este modo nadie podrá decir, como algunos dicen, que para tan enorme asunto los católicos nos basamos únicamente en esta breve cita de Mateo, pues además de muchas otras citas nosotros nos basamos también en las abundantes y explícitas pruebas de la Tradición, aunque para ellos tal cosa no cuente y prefieran probarnos según sus parámetros y no los nuestros (lo cual sería como criticar al mirlo por no saber ladrar correctamente).

2- El Magisterio no cae en la contradicción.

VERDADERO

No tenemos ningún caso en el que la Iglesia haya establecido doctrinas contradictorias. Pero muchos protestantes dirán aquí que la contradicción está precisamente en que una de sus dos patas, la Biblia, rechaza la Tradición. Tampoco esto es cierto, todos los casos en los que la Biblia rechaza las “tradiciones humanas” está hablando precisamente de eso, de tradiciones de hombres (algo que el protestantismo en sí mismo vendría a ser, por ser doctrinas humanas, tal como nosotros lo vemos, aunque véase de nuevo el mirlo ladrando). Pero también hay ocasiones en las que la Biblia habla de la tradición oral de la fe, y en esos casos no sólo no la rechaza sino que la reivindica:

     “Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido” (1 Corintios 11:2)

   “Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según la tradición que de nosotros recibisteis” (2 Tesalonicenses 3:6)

   “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta” (2 Tesalonicenses 2:15)

Pero aún podrían los protestantes hallar contradicción en una cosa. Si una doctrina de la Tradición contradice a lo que dice la Biblia o viceversa, entonces caemos en contradicción pues ambas cosas no pueden ser verdad. Y como ejemplo podrían poner el que ellos piensan ser el más evidente: las imágenes.

Cuando ellos encuentran este tipo de contradicciones, en realidad no son tales, pues contradicción sólo existiría si los católicos interpretaran la Biblia del mismo modo en que lo hacen ellos, que sería lo mismo que pretender corregir una frase inglesa aplicando las reglas gramaticales del castellano. Cuando un protestante dice que la Tradición católica de usar imágenes en el culto contradice la prohibición bíblica de no hacer imágenes, dicha contradicción se da sólo desde la propia “gramática” protestante. Es como si decimos que la frase inglesa “The flowers are red” es incorrecta porque el adjetivo y el artículo no concuerdan en género y número con el sustantivo, siendo así que en inglés no existe tal concordancia y por tanto la frase es correcta. Para los católicos la Biblia siempre rechaza las imágenes usadas como ídolos, no las representativas, por tanto no se puede adorar a una imagen pero sí usarla como representación de otra realidad, por lo que no existe en este punto contradicción entre Biblia y Tradición. Y lo mismo ocurre en otros casos donde ellos ven una contradicción pero nosotros no.

3- El Magisterio llega a una sola verdad.

VERDADERO

Jesús estableció una Iglesia jerárquica, en cuya cúspide están los obispos, encima el papa y por encima de él Jesús, que actúa en ella por medio del Espíritu Santo. De este modo la verdad, enviada por Jesús por medio del Espíritu, el cual vela especialmente porque el papa en nada se salga de ella, es siempre una y única. Si alguien no la acepta queda de facto fuera de esta Iglesia, por tanto la Iglesia profesa una única verdad, y quien quiere ser plenamente católico sólo puede aceptar esa verdad, no por ser la opinión de los papas, sino por ser la verdad de Jesús. Durante mil años todos los católicos (ortodoxos y romanos) mantuvieron una única y misma doctrina, y sólo cuando ambas ramas se separaron surgieron algunas pequeñas diferencias, y aun pocas, precisamente por renunciar a la figura del papa. Por contra los protestantes en menos de cinco siglos han logrado crear millares de doctrinas diferentes.

CONCLUSIÓN

conclusionLos razonamientos y pruebas que aquí traemos son muy claros en el veredicto: la Sola Scriptura no es doctrina válida, pues no encaja ni con el cristianismo ni con la Lógica; el Magisterio de la Iglesia (su autoridad, emanante de Jesús y basada en la Biblia y la Tradición apostólica) sí es compatible con el cristianismo y con la Lógica (con la fe y con la razón). Por supuesto, sólo podemos llegar hasta ahí, demostrar si es o no compatible, pues  para dar el salto y aceptarlo como verdad ya se necesita fe, la cual no obstante se puede apoyar en otras razones externas que al caso aquí no vienen. Resumiendo por tanto podríamos decir que para aceptar el cristianismo católico se necesita tener fe, para rechazar el protestantismo basta con tener lógica.

Pero recordemos de nuevo que la finalidad de este artículo no ha sido la de despreciar las creencias de nuestros hermanos protestantes que con toda su buena fe y convicción las asumen teniéndolas por verdaderas. La finalidad es acallar a esos otros protestantes que tan de continuo critican nuestra fe de falsa y blasfema, para que vean que nuestra fe se asienta en terreno sólido y no en mentiras ni engaños, como ellos parecen creer. Pero por encima de todo, la finalidad principal de este artículo es dar a los católicos argumentos para saber defenderse de una doctrina, la Sola Scriptura, que por usar la Biblia como herramienta hace a muchos dudar de sus creencias cuando no las encuentran en ella o cuando los protestantes la interpretan de tal modo que pareciera que no están en ella. Es sobre todo en ellos en quienes hemos pensado al redactar este artículo, y si algún hermano protestante llega a reflexionar con esto, bendiciones redobladas, por poco probable que sea.

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25 thoughts on “Desmontando la Sola Scriptura

  1. Esos comentarios pasan en la cadeza de una persona que no es “protestante” y ve las cosas desde un punto de vista Romano…

    Dices que: Es falso por que Jesucristo no establecio el principio de solo EScritura…
    Es mitad cierto lo que dices.. Porque sí le proporciono un “nivel a la Escritura”… ejemplo: Juan 5.39.. el principio fundamental de los Escritos Sagrados es hablar del mismo Jesucristo.. Entonces en este pasaje se evidencian 2 principios de la reforma que ya he hablado en comentarios de https://apologia21.com/2014/05/15/la-falacia-de-la-sola-scriptura-o-el-absurdo-de-que-jesus-es-el-anticristo/comment-page-1/#comment-2491

    En se pasaje de Juan 5.39 se muestran el principio de solo Cristo y sola EScritura… Reflexión Creo en Cristo porque del habla la EScritura y Creo en la Escritura porque habla de CRisto…

    Qué pasa con las EScrituras Griegas CRistianas…

    Pues ya lo he dicho en donde esta mi anterior comentario ..

    pero resumire … Base fundamental Jesucristo el comisiono a sus apóstoles [la Iglesia] y de su reflexión teológica nace de su experiencia en Cristo y las Escrituras Hebreas [y traducción griega de las mismas] se escriben en Nuevo Testamento…

    los padres de la Iglesia y de lo que ellos reflexionan de la EScritura nace la Tradición ..

    ¿Qué fue primero?.. pues Jesucristo … apóstoles y Nuevo Testamento [junto con el AT]…

    antes de los padres de la Iglesia y la consecuente “tradicción..

    El magistero es cierto que lo usas como base; pero las reflexiones de más peso son las Nuevo Testamento y las del Antiguo Testamento, por ser las bases del “testimonio” de Jesucristo..

    Y la Tradición consecuente no debe negar la verdad escritural…

    Ahora bien ya lo he dicho antes, el magistero de la Iglesia esta desgarrado, ya la IGlesia ya no es una, la Iglesia Romana es UNA, la Ortodoxia es UNA, el Protestantismo es “UNO” [ligeramnte ramificado].. ¿Cuál magisterio es el de fiar?….

    Sí quieres fundamentar la “veneración” de imagenes con la EScritura, puedo recalcarte que hay ¿pasajes? que sí la fundamentarián y no sería inventar, ni sacarlos de “contexto”, ni nada de esas cosas.. Pero no los mencionare, porque espero que no borres mis comentarios y tal vez en una ocasión posterior los mencionare

    Por ahora la “veneración” queda debilmente defendida y expuesta al rechazo de YHWH Dios a que no le hagas “imagenes” y que “hagas imagenes para postrarte, inclinarte, y que Dios aborrece”.. Solo hay que leer todo Ezequiel e Isaías, que hasta en el templo ya habían puesto “idolitos” y reverenciaban al sol… cosas por las que Dios exponia a Israel al “castigo divino”

    Saludos…

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    • Hola otra vez Fernandin. Por supuesto que Jesús proporcionó un “nivel a la Escritura” como dices, y tanto, también nosotros hemos defendido siempre que la Escritura es la Palabra de Dios, pero en la cita que das no se dice ni se sugiere nada que apoye la doctrina de la sola scriptura. De hecho allí Jesús está hablando del Antiguo Testamento, que es la única Escritura que existía por entonces, y se limita a decir que esas Escrituras hablan de él. Debería ser ya sintomático considerar el hecho de que Jesús no dejó nada por escrito, sino que sólo predicó oralmente. Según la doctrina de la sola scriptura, de todo lo que Jesús predicó, sólo lo que años más tarde escribieron unos pocos de sus discípulos sería sagrado y el resto no. Para nosotros, todo lo que predicó Jesús por su propia boca y todo lo que luego repitieron los apóstoles y discípulos, es enseñanza de Jesús, se escribiera en esos libros o no.

      Otra cosa que creo que no tienes clara es el valor de los escritos de los primeros cristianos fuera del Nuevo Testamento. Los católicos no creemos que esos escritos sean Palabra de Dios igual que el N.T., sino que esos escritos reflejan la Tradición oral, son parte de ella, y por tanto nos muestran la fe de la Iglesia primera. Por decirlo de otro modo, si en alguno de esos escritos apareciera una doctrina que entra en contradicción con lo que dice el N.T., entonces no sería aceptado. Pero la Tradición no surge de los escritos de los Padres de la Iglesia, que es lo que afirmas, sino que la Tradición surge de la predicación oral de Jesús y los apóstoles y otros discípulos, y los Padres de la Iglesia recogen esa Tradición y la intentan explicar. Por lo tanto N.T. y escritos de los Padres tienen un mismo origen: la predicación de Jesús, por eso toda la doctrina de la Iglesia se fundamenta en Jesús, no en Jesús y otras fuentes diferentes.

      Como te dije antes, la Iglesia católica romana y la católica ortodoxa no son dos magisterios diferentes, sino uno solo. La separación se dio principalmente por causas políticas y resultaron en una estructura y jerarquía diferenciada, pero no en una fe diferente. La ruptura protestante sí dio lugar a una fe diferente y en su propio seno surgieron montones de doctrinas diferentes, que yo no me atrevería a describir como “ligaramente ramificado”, sino claramente dividido. Sólo hay un magisterio, basado en la Biblia y la Tradición y con raíces que van hasta el mismo siglo I. Las divergencias doctrinales protestantes surgieron en el XVI y desde entonces hay seguido multiplicándose y profundizándose. Allí no hay ningún magisterio, sólo interpretaciones humanas que provocan un permanente manantial de doctrinas nuevas cada vez que alguien con fe y carisma hace uso de la sola scriptura para ver cosas nuevas que nadie antes había visto. Ningún papa se atrevería (ni sería permitido) pensar sobre un pasaje bíblico y decretar una nueva doctrina que según su opinión está allí clara, pero eso es lo que hacen continuamente pastores y fundadores protestantes.

      En cuanto a la veneración de imágenes estamos preparando una serie de artículos que tratarán el tema en profundidad. Las prohibiciones del A.T. sobre la adoración de imágenes siguen vigentes en la Iglesia Católica y no tienen nada que ver con la veneración de imágenes, son otra cosa, como se verá en los artículos que te menciono.

      De todas formas, Fernandin, este asunto de la Tradición se podría discutir muy bien en un dialogo cara a cara que, por desgracia, no podemos mantener, pero que me parece a mí que nos permitiría a los dos explicarnos mucho mejor y, aunque probablemente nadie convencería a nadie, al menos nos permitiría comprender mucho mejor lo que el otro quiere decir.

      un saludo

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      • Christian M. Valparaíso….
        Gracias por leer mi comentario….

        pero lo que dices sobre la separación entre las primeras Iglesias ortodoxa, Romana y por ejemplo las coptas…

        Sí es por cuestiones doctrinales (aunque posiblemente sí hay un aspecto “político”; pero no es lo principal)…

        Entre la rama Romana y Ortodoxa, hay cuestiones doctrinales como el “filioque” es decir la Iglesia Ortodoxa rechaza que el Espíritu de Dios también proceda del Hijo y la Iglesia de Roma lo afirma, esa diferencia surgio después de uno de los concilios, otra diferencia la Eucaristia, una postura da el pan con levadura y la otra no ( además en la Iglesia Ortodoxa se dan los 2 elementos siempre al fiel; el pan y el vino), otra diferencia las imagénes de “veneración”, en la Iglesia ortodoxa no hay imagénes de bulto (es decir corporales.. el argumento pues el msmo al “protestante”…)

        sí hay “representaciones” en la Iglesia Ortodoxa y son unicamente “pictóricas”; es decir son cuadros a lo que se les llama “iconos”… Otro aspecto que deplano también los diferencio y que creo que es muy profundo, surge de la “escritura”…

        El griego y el latín… En otro comentario te había dicho que la Iglesia comenzo a caer en una “ignorancia” o digamos desconocimiento, dado que la escritura, principalmente el Nuevo Testamento esta en griego, y por el territorio en donde se mantenía la ortodoxia era el oriental, el griego era la lengua “sagrada” para entender las enseñanzas “cristianas”..

        No así con la Iglesia de Roma, ya que por estar en la capital occidental del imperio romano comenzo a olvidar al griego aun grado tal que lo descartaron y se quedaron con el “idioma” imperial, el latín eso fue lo que origino profundas diferencias doctrinales…

        La que y te había dicho del Espíritu Santo.. y una mayor que no se sí decirla.. pero en donde también los “protestantes” le discuten a la Iglesia de Roma… La “madre de Dios”… tal expresión que surgue del latín también es rechazada por lo Ortodoxos… a oidos tratare de explicarte a lo que suena… “Tu dices Madre de Dios”… lo que dices es que Dios(la divinidad) tiene una madre… al darle una “madre” de atribuyes un origen, es decir de alguien de donde procedes.. sí tienes un origen.. entonces no eres de todo “eterno” y por tanto “no eres Dios”… Complicado y por donde le busques trataras de decirme que no pero a sí suena y muchos católicos lo entienden mal eso de la “madre de Dios”..

        Antes de que trates de afirmar la “postura de madre de Dios” a la manera romana… Te dire como lo maneja la Iglesia Ortodoxa… “lo de madre de Dios “…. en la Iglesia Ortodoxa es “paridora de Dios”, ya sabemos que hablamos del Padre sino del Hijo, en eso de “parir”.. pero no suena “igual al madre de Dios”… la palabra griega es Theotokos.. “paridora de Dios”… Jesús Hijo de Dios es “parido” por María… “no a la manera romana de que María es su Madre”… Suena de tontería… pero esa palabrita “Theotokos” no tiene equivalente griego y en latín sólo pudieron usar “mather dei”.. que no es un equivalente… Aunque no lo creas pero eso origino muchas disputas y el problema para Roma pues continuo en dar algo de “sacralidad” al latín… a que grado que hasta antes del Concilio Vaticano II todavía la misa se hacía en latín.

        Para machos clérigos creo que Dios hablaba en latín… de plano se olvidaron del griego y se olvidaron de la Iglesia Ortodoxa… Sí existió una separación política, pero también cultural, territorial (por la distancia) y también doctrinal… y en lo personal creo que esa fue la más honda..

        Bien sobre el magisterio también hay aspectos “pequeñitos” pero suma mente hondos… la Iglesia Ortodoxa y Copta… aunque me dirás todo lo contrario que ya existen platicas entre todas esas Iglesias; pero lo que también los separa es la “Superioridad Papal”…

        Ojo no estoy diciendo burradas de que el Papa sea el diablo o alguna cosa así… Sí bien es cierto que existierá un Papa en Occidente (fue bueno y malo… es largo para explicar) muchos aceptan que eso mantenía cierta “unidad” eclesial en occidente, porque fue la región más problemática a la caida del Imperio Romano.. que la Iglesia Ortodoxa sí sobrevivio muchos años después… Pero la idea de un Papa (sobre toda la Iglesia) no es por todas las Iglesias compartida… las ideas de las Iglesias Copta y Ortodoxa es de “patriarca”… podrás decir que es lo mismo pero no lo es… a tal grado que aun no concuerdan de todo en ese punto… otro aspecto que ha defendido Roma es el casamiento de sus sacerdotes, en la Iglesia Ortodoxa sí hay sacerdotes casados y pero en la Iglesia Romana no los hay…

        Entonces en cuanto a magistero sí hay “diferencia” entre esas Iglesia antiguas.. la Iglesia ortodoxa, Iglesia copta y Iglesia Romana

        Saludos…

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      • La separación fue por motivos políticos, y detrás de todo estuvieron los emperadores bizantinos y luego los sultanes. La mejor prueba de ello es que en dos ocasiones la Iglesia ortodoxa regresó a la obediencia del papa, y en las dos ocasiones fue también por motivos políticos (buscaban el apoyo de occidente contra el amenazante imperio otomano).

        La controversia del filoque no es que sea una tontería, pero tampoco es un asunto tan serio como para justificar una ruptura de la Iglesia, aunque se presentó como si eso fuera el motivo. Al fin y al cabo ambas sostienen la misma idea de la Trinidad, con la única diferencia de si el Espíritu Santo procede sólo del Padre o de ambos, algo que hoy en día nos atreveríamos a decir que tampoco supone en la práctica ningún cambio en nada. Si no hubiera sido por las circunstancias políticas ese conflicto se podría haber resuelto antes o después, al igual que ocurrió con divergencias incluso más serias que esa, pero en ese momento no hubo voluntad, más bien ganas de encontrar una excusa para la separación.

        Que el pan tenga o no levadura es un error por su parte, pero tampoco es un error esencial, y lo mismo con la comunión en las dos especies, que en la rama romana se suele hacer sólo con el pan (por comprensibles motivos higiénicos) pero que también se puede hacer (y se hace en ocasiones especiales) con las dos especies. Lo importante es que ambas ramas tenemos el mismo concepto de la Comunión y la presencia real de Jesús en la eucaristía.

        Lo de los iconos tuvo sus motivos históricos, entre los cuales destaca la influencia del Islam, pero como puedes ver, al final ambas ramas veneran igualmente las imágenes, y que estas tengan dos o tres dimensiones (o cuatro si algún día la ciencia lo permite) es un rasgo absolutamente secundario.

        En cuanto al idioma, griego o latín, estarás completamente de acuerdo conmigo en que no tiene relevancia, al fin y al cabo tú y yo leemos la Biblia en español, que no es ni griego ni latín. Los mismos griegos evolucionaron a un idioma tan diferente que tampoco entendían bien el griego bíblico original. No estoy de acuerdo en que eso provocó profundas divergencias doctrinales en absoluto, pues aunque la rama romana no usara el griego, los grandes teólogos sí lo conocían, y ningún cambio doctrinal se hizo basándose en la versión latina e ignorando el original griego o hebreo o arameo en el que estaba escrito.

        Lo de “madre de Dios” es traducción del griego “theotokos”, la que dió a luz a Dios, pero el concepto en sí detrás de ello es exactamente el mismo en ambas iglesias. Cuando nosotros decimos “madre” en ese contexto no estamos trasladando a la Virgen la misma naturaleza de maternidad que tendríamos en el caso de un ser humano, por eso entre romanos y ortodoxos no tenemos conflicto en ese dogma (que es el mismo) pero sí con los protestantes, que ni antes ni ahora parecen comprender el sentido del dogma, aunque admito que la frase latina es menos explícita que la griega. De hecho Lutero y otros padres de la ruptura protestante, que sí entendían el sentido del dogma, no lo rechazaron, sino que lo defendieron contra quienes lo rechazaban. Te agradecería (pero no te lo tomes a reproche) que dieras por supuesto que conozco todos esos asuntos, de lo contrario no me habrían puesto aquí a defender nuestras posturas. De todas formas es lógico que puedas suponer que a lo mejor yo desconozco todos esos detalles que cuentas, pero no tiene sentido suponer que la Iglesia Católica como tal lo desconoce, al fin y al cabo hemos sido nosotros los protagonistas de todas esas cosas que cuentas. Suponer que la Iglesia Católica romana cae en ciertos errores por desconocimiento de la Biblia o de la Tradición o de nuestra propia historia es muy frecuente en muchas de las críticas que aquí recibimos, pero resulta bastante paradójico que alguien piense que nosotros no conocemos bien ni nuestra fe, ni nuestras Escrituras, ni nuestra Tradición ni nuestra historia. Ninguna de nuestras doctrinas se basa en la ignorancia, aunque otros puedan hacer interpretaciones diferentes y llegar a conclusiones distintas, pero eso ya es otra historia.

        El latín fue durante siglos la lengua de la liturgia, de la traducción oficial de la Biblia e incluso la lengua oficial de la Iglesia, pero eso no quiso nunca decir que para nosotros fuese una lengua “sagrada”, nada que ver, y al contrario de lo que tú opinas dudo mucho que haya sacerdotes que crean que Jesús hablaba latín, no olvides que para ser sacerdote todos tienen que pasar años de formación en un seminario, y puedo asegurarte que allí aprenden más de una cosilla relacionada con el cristianismo.

        Si tan convencido estás, puesto que lo repites varias veces, de que entre romanos y ortodoxos hay separaciones doctrinales profundas, no dudes en dar más ejemplos, aparte de los que ya has dado, y veremos qué tan de profundas son esas divergencias. Pero divergencias sí hay, evidentemente, ya te lo mencioné yo que teníamos “esencialmente” la misma fe, pero llevar 1000 años sin la protección doctrinal del papado no sale gratis, desde entonces han surgido entre ellos algunas doctrinas desviadas, aunque reitero que no son de gran calado. Por ejemplo, cuando Roma proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María, los ortodoxos se opusieron acaloradamente (y en mi opinión no les faltaba razón, pues deberíamos haberlo consensuado con ellos). Sin embargo eso no supone una gran diferencia doctrinal, pues ni ellos ni nosotros nos inventamos las doctrinas, y cuando hemos declarado un dogma lo único que hemos hecho ha sido declarar oficialmente algo que siempre ha estado en nuestras creencias. La Inmaculada Concepción es algo en lo que siempre hemos creído romanos y ortodoxos por igual, la única diferencia es que unos creen que esa pureza de María se produjo antes de concebir a Jesús y otros mucho antes, cuando se concibió a María misma, pero en ambos casos el motivo es el mismo: el convencimiento de que María, por ir a ser madre de Dios (theotokos), debía ser toda pura. Y también hubo conficlto cuando nosotros declaramos el dogma de la Asunción, pero de nuevo ambas ramas creen en ese dogma, tanto ellos como nosotros, si ellos se indignaron fue porque Roma declaró el dogma sin contar con ellos (de nuevo un error), pero doctrinalmente ellos estaban de acuerdo, y de hecho la Ascensión de María siempre ha sido una de las principales fiestas litúrgicas en Oriente.

        El único asunto doctrinal de gran importancia que nos separa es precisamente el papado, pero claro, es que ese fue el motivo de todo, Bizancio no podía soportar que el poder religioso estuviera en manos de Roma, una ciudad para ellos de provincias en manos de los bárbaros, y por eso todas las tensiones desembocaron en la ruptura, y el resultado fue que el poder religioso pasó, no tanto a manos del patriarca de Constantinopla (una figura sin raíces cristianas) sino a manos del emperador, y luego del sultán, que controlaron en todo momento los nombramientos del patriarca y lo mantuvieron bajo su ala para presionarlo siempre que lo deseaban. Ahí está la triste verdad de nuestra separación.

        Por supuesto que no es lo mismo patriarca que papa, de hecho eso es lo que nos diferencia, que el papa no es ni puede ser un patriarca como los demás, no es esa la estructura que Jesús creó para su Iglesia.

        Que los sacerdotes se casen o no no tiene nada que ver con la doctrina, es puramente un asunto de normativa eclesial. Ya sabemos que Pedro tenía esposa y todas esas cosas, y la Iglesia nunca ha defendido el celibato basándose en que fuera mandato de Jesús ni nada por el estilo, simplemente un día se decidió que lo mejor para el funcionamiento de la Iglesia era que los sacerdotes fueran célibes y pudieran dedicarse en cuerpo y alma a sus fieles, y si mañana decide que es mejor que se casen, pues cambiará la normativa y punto, ningún problema. También los sacerdotes ortodoxos usan un tocado negro y los romanos no, y no tiene eso nada que ver con diferencias de religión, sólo de vestimenta o funcionamiento interno. Pero por cierto, en la Iglesia católica sí hay miles de sacerdotes casados, tienes por ejemplo los sacerdotes anglicanos convertidos al catolicismo, que siguen casados, y luego también se permite el matrimonio para todos los sacerdotes católicos de rito oriental, así que como puedes ver no hay motivos doctrinales en el celibato, sólo sociales.

        Pero ahora si quieres compara estas pequeñas divergencias, ninguna de calado, con las divergencias entre católicos y protestantes, o mejor aún, con las diferencias entre denominaciones protestantes. Para un católico romano la Iglesia ortodoxa es legítima y todos sus sacramentos son válidos para nosotros. Dos fieles de ambas ramas comparten una misma fe al 99%. ¿Puede decir lo mismo un metodista y un baptista?

        Por supuesto tanto tú como yo creemos que el Espíritu Santo está detrás de nuestras doctrinas y garantiza su verdad, pero como ese argumento es usado por ambos, dejémoslo a un lado y veamos el asunto de un modo más mundano. Lo que garantiza que romanos y ortodoxos mantengan una misma fe tras mil años de separación y casi total aislamiento social y cultural es que todos compartimos una misma Tradición que se remonta a los tiempos apostólicos. Aunque hayamos vivido hasta recientemente separados, todos hemos bebido de la mismas fuentes: Biblia y Tradición, y eso ha hecho que nuestras creencias se mantuvieran básicamente inalteradas.

        Y ahora miremos al lado protestante. En sólo 500 años han surgido miles de doctrinas diferentes, muchas son pequeñas variaciones, pero otras son de un gran calado, y eso que en esos años los protestantes han estado en permanente contacto e interrelación, incluso conviviendo codo con codo en las mismas ciudades. ¿Qué es entonces la causa de que estando juntos hayan llegado a creer desde el principio cosas diferentes? La sola scriptura. Los protestantes, igual que los católicos, tenían ahí la misma Biblia para sacar sus doctrinas, pero al contrario que nosotros ellos no tenían la Tradición, lo que demuestra que la Biblia, sin el contexto de la Tradición, no sirve para revelar la verdad, pues diferentes personas con la misma Biblia han sacado de allí verdades muy diferentes. Mientras que los católicos, romanos y ortodoxos, incluso viviendo separados y sin contacto durante siglos, con la Biblia y la Tradición hemos mantenido inalterable nuestro credo. Eso es algo que debería dar mucho que pensar.

        Saludos F.

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      • Lo que hablas de sencibilidades diferentes de los Tridentinos y los nicenos.. puedo decir que concuerdo contigo… que a pesar de que hablas de “unidad” en Roma pues la hay; pero a la “practica” es diferente pues se encuentran visiones diferentes de acuerdo a sin son agustinos, escolásticos.. Hasta hay diferencias marcados por ejemplo los maronitas esa rama como Ortodoxa-Romana…

        Y lo que realmente los une es pues su “reconocimiento de la supremacia papal”…

        Pero lo que no me cuadra aun es tu actitud hacia el “protestantismo”… que dices: El caso de los protestantes no tiene nada que ver con esto, ellos sí crearon doctrinas diferentes…

        De que doctrinas hablas.. y sí es cierto que son “diferentes” como propones… yo digo que las ves diferentes… pero dime … tal vez te pueda decir que no lo son. en la práctica…

        Porque como lo veo realmente dentro de catolisismo no hay una gran difrencia como dices en la práctica puede existir una “UNIDAD”; pero también Roma tendría que dejar su bracito torcer un poco… Porque sí es de busacar acuerdos es de busacar concordancias y las hay … Hay teologos católicos que se llevan bien con los protestantes y algunos miran con tan buenos ojos el protestantismo que se quieren pasar a sus filas.. pero no quieren dejar a “quienes” aman en la Iglesia de Roma (no que amen toda roma) sino que se consideran de utilidad en Roma …

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      • Es evidente que todos los cristianos tenemos mucho más en común que diferente (quitando a algunas ramas que de facto se han alejado ya del cristianismo). Todo es cuestión de poner el énfasis en lo que nos une o lo que nos separa. Pero en el cristianismo se pueden trazar dos familias diferentes, por un lado los protestantes y por el otro los católicos. Lo que nos separa son las 5 solas. Incluso alguna sola como “solo Cristo” pudiera parecer que la tenemos en común, pero tal como la plantean los protestantes es precisamente una forma de separarse del catolicismo, pues para un católico eso significaría que en última instancia todo remite a Cristo, pero para un protestante eso significa que no hay nada ni nadie que pueda colaborar en la salvación de Cristo, y ahí nos diferenciamos.

        El cristianismo católico muestra una religión en donde Dios se hizo carne, fundiendo Creador y lo creado, y esa fusión no ocurrió sólo puntualmente en el Jesús que vivió en la tierra hace 2000 años, sino que desde el momento de la encarnación, toda la relación entre el hombre y Dios participó de esa unión de ambos mundos, el físico y el espiritual, pues al fin y al cabo el hombre participa de ambas dimensiones y Dios mismo, desde que nació en Palestina, participa también de ambas dimensiones, pues Jesús “regresó” al cielo manteniendo ya por siempre su doble naturaleza divina y humana. Por eso Cristo inauguró una nueva era en donde la relación con Dios también es física y espiritual. Eso explica buena parte de las diferencias que tenemos con los protestantes, como por ejemplo la presencia real de Jesús en la eucaristía, la veneración de imágenes, los sacramentos, la liturgia y multitud de cosas que tienen un carácter espiritual pero se manifiesta también en el plano físico y tangible. Bien sabe Dios que el hombre siente como más verdadero lo que ve y lo que toca, y quiso facilitarnos nuestra relación con el mundo espiritual a través de elementos físicos con valor espiritual. La misma Iglesia es una estructura física y espiritual al mismo tiempo, es el cuerpo místico de Cristo pero también es una organización humana tangible, con sus funciones y jerarquía.

        Como contraste con esto el protestantismo se queda sólo con la dimensión espiritual. Nada físico puede tener valor sagrado, incluso puede ser un estorbo, una distracción para lo único que importa, que es la relación espiritual entre un hombre de doble dimensión y un Dios de doble dimensión. Es como si al relacionarse, ambas partes tuvieran que renunciar a su parte física por ser considerada inservible, o como Lutero afirma, corrupta.

        La otra gran diferencia es el concepto de colaboración. En el cristianismo católico el concepto de colaboración es fundamental. Al igual que Dios decidió hacerse también carne por nosotros, también eligió siempre la colaboración humana en el proceso de salvación. Dios podía habernos salvado simplemente con desearlo, pero eligió en los tiempos del Antiguo Testamento irnos educando e ir creando paso a paso con el hombre la historia de salvación. Y en el Nuevo Testamento igual, eligió hacerse hombre y vivir con nosotros y formar a sus discípulos para que ellos extendieran el mensaje. La salvación en sí pudo ser la muerte en la cruz, pero ese hecho de poco hubiera servido si el cristianismo no hubiera sido un fenómeno histórico extendido por el hombre. Por eso eligió a sus apóstoles, predicó a sus discípulos y fundó su Iglesia, para que ella continuara su labor cuando él “se fuera”. El concepto de intercesión es fundamental en el Nuevo Testamento, que es una forma clara de colaboración para la salvación de otros, pero el protestantismo lo limita a los vivos (mundo físico) debido a su separación radical de los planos físico y espiritual, mientras que nosotros lo aplicamos a quienes viven en este plano físico o en el plano espiritual por igual. Este concepto de colaboración explica también, además del papel clave de la Iglesia, el hecho de que una persona pueda colaborar en su propia salvación, por eso las obras no nos salvan, pero si no ponemos nuestra parte con obras buenas, la salvación que nos ha traído Jesús no tendrá efecto en nosotros.

        Las diferencias entre ramas católicas son insignificantes porque son matices o elementos formales, sin calado ni efecto en la salvación (que es el tema fundamental en todo), pero las diferencias con los protestantes digo que son de gran calado porque afectan de lleno al tema de la salvación. Dicho de otro modo, según mi perspectiva católica, un copto o un ortodoxo o un romano tienen todos los elementos necesarios para salvarse, así que cada uno practicando su forma de catolicismo está más o menos en igualdad de condiciones para lograr la salvación.

        Sin embargo según la fe católica un protestante no dispone de todos los medios necesarios. No diré yo que por eso no pueden salvarse, porque eso es cosa de Dios, pero ciertamente Dios nos ha dado una serie de normas y “herramientas” para lograr la salvación, y los protestantes han rechazado muchas de ellas, así que por decirlo de algún modo, como mínimo lo tienen más complicado. Han desechado toda la parte física en su relación con Dios, lo que equivale a algo así como relacionarse con Dios con la mitad de su ser (negando en la práctica que el hombre sea una unidad espíritu-cuerpo y no una dualidad, y negando también en la práctica que Dios, al menos el Hijo, es también una unidad espíritu-cuerpo y no una dualidad, y olvidándose también de que incluso tras la muerte seguiremos siendo cuerpo-espíritu). Y por otro lado al rechazar la colaboración por la salvación propia y de los demás, están poniendo en peligro el aprovechar la oportunidad de salvación que Dios nos ofrece, pues confían en que Dios haga todo por ellos. Y luego están todos esos protestantes que creen que una vez aceptas a Jesús como tu salvador, de todo corazón, ya eres salvo por siempre, pues la salvación no se puede perder. Esa creencia es la peor de todas, pues se basa en que un momento de intensa piedad es lo único que basta para salvarse, y el resto de tu vida ya da igual (que entonces digo yo que para qué vivir aquí tantos años si ya todo da lo mismo).

        Por tanto desde la perspectiva católica, un protestante ya no conoce la manera de alcanzar la salvación, y desde la perspectiva protestante un católico ha caído en la herejía paganizante y la idolatría, así que ofende profundamente a Dios y se aleja de la salvación. Tenemos mucho en común, pero en lo fundamental, que es salvarse, estamos en total desacuerdo.

        Lo más importante en la relación entre católicos y protestantes debería ser ahora lograr que cada uno entienda correctamente las creencias del otro, porque en mi experiencia veo constantemente cómo nos acusan de cosas que son falsas o mal comprendidas. También yo tenía muchas ideas equivocadas sobre los protestantes hasta que empecé a convivir con ellos y pude ver cuánto de maravilloso tenían. Conocernos nos llevaría a poder trabajar y ser juntos, y al menos estar unidos en todas las cosas en las que coincidimos, y luego ya, las diferencias doctrinales, pues eso ya sería cosa de Dios, pues nadie puede renunciar a una verdad en la que cree, a menos que no creyese en ella.

        Pero estoy también de acuerdo contigo en una cosa, en la práctica las diferencias disminuyen mucho. Por ejemplo en la mal entendida diferencia entre fe y obras la Iglesia católica y los luteranos han visto últimamente que estamos bastante cerca. Ni nosotros creemos que para salvarse baste con ser buenos, ni los protestantes (con excepciones) creen que no importa ser buenos. Un luterano cree que sus buenas obras no le ayudan en nada a salvarse, pero también cree que si no obra bien, eso muestra que su fe es vana y falsa, así que en la práctica intentan ser buenos, como nosotros. Y si lograran comprender exactamente el papel que las imágenes representan para nosotros dejarían de recordarnos que las imágenes no hablan ni escuchan (como si no lo supiéramos) y podrían darse cuenta de que es algo muy diferente a la idolatría. Y algo parecido ocurriría en muchas otras cosas, pero aunque podríamos acercarnos mucho, ojalá, siempre habría una barrera que nos diferenciaría en puntos fundamentales.

        Tal vez se podría llegar a una base de tolerancia y solidaridad en donde los católicos pensaran que aunque los protestantes han renunciado a valerse de todos los instrumentos de ayuda que nos dio Jesús, tal vez podrían alcanzar la salvación sin esas ayudas (dejando tal cosa en manos de Dios), y los protestantes podrían pensar que aunque nosotros usemos también otros medios, la esencia para salvarse (aceptar a Jesús de corazón) también puede estar viva en nosotros. Eso podría permitirnos formar una especie de comunidad donde cada uno tendría su manera de pensar y de hacer pero sintiéndonos todos parte de un mismo cristianismo o algo así. Pero bastaría con que aprendiéramos a respetarnos y vernos más como hermanos.

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      • Christian M. Valparaíso…
        Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices sobre las relaciones católicos y protestantes…

        Pero dejame hacerte una pequeña observación y es en la manera en como introduces tu diálogo:…Por eso Cristo inauguró una nueva era en donde la relación con Dios también es física y espiritual…

        Entiendo lo que quieres decir desde el principio y quieres defender que las acciones en “liturgia”, “magistrado” …”eucaristía” existe una “gracia” [lo entendere en palabras Wesleyanas] de Dios actuando.. en el Bautismo y demás..

        Lo que dices esta en relación con la numena y la fenomena de Kan, el mundo material y el mundo espiritual..Pero demasiada “mezcla” de espiritaul con mundo material puede llevarte a un “Panteismo”… Es decir ver a Dios en toda y cada objeto..

        Ese es el problema en que el católico común cae.. en todo ve a Dios y lo que dices el protestante se va al otro extremo y en nada material vea Dios…

        Tu pareces centrado.. pero creo a bien que esa labor tienes “guiar” al católico promedio a que “no ” en todo esta Dios.. explico en muchas ocasiones vemos reportajes que hay católicos que ven a la Vírgen o a Jesús en tortillas quemadas o panes quemados.. en árboles y comienzan a ponerle flores velas, hacen rezos.. otros lo ven en caserolas, etc..

        Sí hay una “devoción” pero no bien encaminada… Otra situación es sabido que muchas veces los “católicos” no comprenden la salvación por la fe.. ¿el problema radical? pues en donde esta puesta la fe.. es decir el objeto de tu fe…

        Se dice que es por obras.. pero esas son el resultado de tu fe [no ampliare en temas teologicos profundos por no desviarme]…

        Bueno … en conclusión lo que digo es que este medio debería para serr un lugar para que el católico promedio despierte correctamente en su fe y no este haciendo cosas fuera de la “misma” realidad y que sí bien desea no ser “protestante” realmente entienda porque y no escuchar afirmaciones poco correctas sobre lo que es el protestantismo es [que hay mucha tela de donde cortar]

        Y la comunión entre protestantismo y católicismo es posible porque las doctrinas bases las tienen..

        Dire lo siguiente y espero no ofender a nadie… es más fácil que concuerden un cristiano protestante y un católico porque mas o menos hablan de lo mismo que un católico y un testigo de Jehová quienes sí de plano ya han dejado mucho de las doctrinas que son concordancia…

        Saludos…

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      • Nunca se me ha ocurrido pensar que el catolicismo pueda ser una puerta de entrada al panteísmo, el que tengamos medios físicos para relacionarnos con Dios no significa que corramos el peligro de creer que todo lo físico nos lleva a Dios en ese mismo sentido. Pero entiendo lo que quieres decir cuando das los siguientes ejemplos.

        El asunto que comentas de que hay gente que ve a Jesús o a la Virgen en tortitas quemadas y cosas así, bueno, creo que eso ya es cosa de la cultura popular. Tal vez en tu país sea más corriente, no lo sé, pero aquí sorprendería mucho que alguien vea la figura de Jesús en una mancha de humedad en la pared y realmente crea que esa imagen sea de origen milagroso. Que haberlos haylos, no digo que no, pero eso no es un fenómeno normal que pueda considerarse parte del catolicismo común, sino que cuando tienes a millones de gente en un grupo, siempre encontrarás de todo. En cualquier creencia o ideología siempre habrá errores y excesos populares debido a una falta de comprensión, y ante eso hay que educar, pero siempre encontraremos ese tipo de cosas en todas partes. Pocos católicos, protestantes, budistas, comunistas, liberales, o loque sea tienen una formación estupenda sobre el ideario que sostienen, y poca gente tiene en su vida tiempo (por no hablar de interés) para lograr esa formación completa, así que tampoco se les puede reprochar. La gente que afirma que esas creencias desviadas es culpa de los curas (en nuestro caso) que no les forman bien, se equivoca al pensar que un sacerdote tiene el poder de brindar una excelente formación católica a todos y cada uno de sus fieles, y presupone que los adultos son como borregos estúpidos incapaces de buscar formación a menos que les sujetes y les obligues a abrir la boca para tragarse la medicina. Cada uno es responsable de su formación, y quien verdaderamente tiene interés encuentra los medios. Pero volviendo a las tortitas quemadas, ese tipo de actitudes no pertenecen al “católico común” como afirmas, sino que serán casos marginales. Ahora, si realmente en tu país fuera cierto que la mayoría de los católicos creen en esas cosas, entonces tu país tiene un problema.

        Pero aparte de eso, también aciertas cuando afirmas que en esas cosas hay una devoción, aunque no esté bien encaminada. Los que presumimos de tener una formación religiosa más elevada a veces despreciamos la simpleza e ingenuidad de las formas de religiosidad de los más sencillos, y probablemente es un error. Yo podría reconocer que esa mancha que ha salido en la pared se parece mucho a un Cristo o una Virgen (igual que puedo reconocer que esa nube ahora mismo tiene forma de conejo), pero no pensaría que Dios ha creado esa mancha para mostrarme su presencia. Ahora bien, si una persona ve esa mancha igual que yo, y al verla piensa que allí está la mano de Dios enviándole un mensaje, y ese mensaje (que yo, tu Dios, estoy aquí) le conmueve profundamente y le hace sentir la presencia divina… ¿no es maravilloso? ¿quién soy yo para decirle que es estúpido e ingenuo? Puede que se esté engañando, pero qué importa que yerre en los motivos si el efecto es bueno ¿acaso no se vale Dios de lo cotidiano para estar presente en nuestra vida? Ciertamente hay creencias o prácticas poco ortodoxas que inducen a error y perjudican, pero hay otras cosas que, aunque sean errores, producen frutos buenos, y en esos casos yo, aunque no lo comparta, prefiero aceptar el resultado positivo sin importarme la causa. Montar un circo a costa de ello (incluidos circos mediáticos) o transformarlo en un mercadeo, eso sí es malo, y si eso se produce ahí va mi condena, pero he visto en mi vida muchas conversiones personales producidas a veces por causas dudosas, pero bienvenidas y benditas sean si con ello el individuo descubre a Dios en su vida, no seré yo quien les diga que tal vez se esté engañando, entre otras cosas porque ¿quién soy yo para saber si se están o no engañando? Una vez una amiga mía me dijo que Dios se le había aparecido en su cuarto. No me lo creí ni por un instante, pero… y si sí? o aunque no, esa supuesta visión le cambió la vida, y eso sí fue bueno. Dicho todo esto, comprendo lo que dices sobre las tortitas.

        Esta reflexión no la he hecho por contradecirte, pues creo que en ese asunto tú y yo estamos de acuerdo, es más bien una reflexión personal que conviene que nos hagamos para no caer en la “superioridad espiritual” que a veces lleva a despreciar al simple, cuando Jesús parecía hacer lo contrario. Ante casos como ese yo siempre recuerdo el episodio de Jesús y la hemorroísa. Esa mujer, pagana y probablemente habituada al fetichismo, pensó que Jesús era algún tipo de ser semidivino o algo por el estilo y que bastaría con tocar su ropa a escondidas para ser sanada. Notemos que ella no pretendía que Jesús la sanara, sino que pensó que su manto tenía poder de curación, y quiso tocarlo sin que Jesús lo supiera. Cuando Jesús lo notó no le dijo que su creencia era absurda, que el poder estaba en él y no en su manto, sino que le alabó su fe y ella quedó curada. ¿Acaso no fue eso un ejemplo de religiosidad popular, similar a otros casos que encontramos?

        También estoy de acuerdo en que hay mucha tela que cortar cuando se trata de la multitud de malentendidos que hay entre católicos y protestantes, y lo peor es que hay muchos, no tan mal informados, que aprovechan y azuzan esos malentendidos para propagarlos y sacar de ello provecho. Aún así creo que con los años vamos avanzando en ese aspecto. Todavía hay mucha desinformación en este asunto, pero si la comparas con la que había hace un siglo, o peor aún hace dos o tres, o peor aún hace cuatro o cinco, pues parece que poco a poco los choques, las incomprensiones y las difamaciones van disminuyendo. Tal vez sea cuestión de tiempo.

        También estoy de acuerdo en que católicos y protestantes, ya te lo dije antes, tenemos la misma base, y por eso a pesar de nuestras diferencias formamos todos parte de un único grupo que es el cristianismo, pero efectivamente, los paraprotestantes, como los Testigos de Jehová (aunque en muchas cosas cuentan con mi admiración) son ya otra cosa, aunque, como los mormones y otras denominaciones, se llamen a sí mismo cristianos.

        De todas formas déjame la oportunidad para confesarte que siempre es un gran placer debatir de nuestras diferencias con gente respetuosa y abierta, que busca contrastar ideas y no la confrontación directa por sí misma. Cuando se habla de estos temas en persona lo más frecuente es un ambiente de amigable rivalidad, pero escribiendo por internet lo que abunda es el desprecio y el insulto, y eso cansa mucho.

        Un saludo Fernandin, que Dios te proteja

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    • Gracias por participar Miguel, pero el artículo que envías, a pesar de que afirma que va a demostrar que la Sola Scriptura es una doctrina bíblica, no ofrece ni una sola prueba de ello. Todo lo que dice es que la Biblia es Palabra de Dios e infalible, pero en eso estamos de acuerdo todos los cristianos, empezando por los católicos, que durante 2000 años hemos defendido esa idea incluso con nuestra sangre. Una cosa es decir que la Biblia es Palabra de Dios, y otra cosa muy diferente es creer que cualquier persona puede tomar la Biblia e interpretarla correctamente. Si 10 personas distintas leen un mismo pasaje y llegan a 10 conclusiones diferentes, eso demuestra que como mínimo 9 de ellos están equivocados. El pasaje es Palabra de Dios, tiene la verdad, pero al menos 9 personas no han sido capaces de encontrar ahí la verdad que contiene. Ningún hombre ni tradición humana puede lograr por sus propios méritos extraer la verdad de la Biblia por mucho que la ame y la venere. Sólo el Espíritu Santo nos dota de capacidad para entender las Escrituras correctamente, y lo hace a través de su Iglesia, como lo ha hecho desde el mismísimo día de Pentecostés hasta hoy. ¿Estaban los protestantes allí en Pentecostés, o 50 años después, o 200 años después, o 1000 años después, recibiendo y custodiando esas interpretaciones del Espíritu Santo? ¿O acaso piensa alguien que Pentecostés no sirvió para nada y que el Espíritu Santo estuvo ocioso hasta que llegó Lutero? Y si con Lutero comenzó el Espíritu Santo a iluminar a “los verdaderos creyentes”, ¿por qué todos esos iluminados llegan a tantas conclusiones diferentes? Te lo digo, Miguel, porque es algo sobre lo que merece la pena meditar. A Dios hay que seguirle, adorarle y amarle con el corazón, pero si mientras tanto dejamos que las tripas dominen a nuestra cabeza podemos amar intensamente a Dios mientras corremos ciegamente hacia el precipicio.

      Conviene tener presentes las palabras de Pedro, que son Palabra de Dios:

      2 Pedro 1:20 “Pero tengan presente, ante todo, que nadie puede interpretar por cuenta propia una profecía de la Escritura.“

      2 Pedro 3:15-18 “Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación, como les ha escrito nuestro hermano Pablo, conforme a la sabiduría que le ha sido dada, y lo repite en todas las cartas donde trata este tema. En ellas hay pasajes difíciles de entender, que algunas personas ignorantes e inestables interpretan torcidamente –como, por otra parte, lo hacen con el resto de la Escritura– para su propia perdición. Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los anárquicos pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!“

      Amén

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  2. Caes en el error desde la definicion de sola scriptura, hay que ver como lutero conciliaba la tradición y la escritura, hay que entender que la reforma también tuvo un magisterio.

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    • Para Lutero la Tradición es simplemente historia (humana) del cristianismo a la que se puede acudir para entender mejor las cosas, pero sin que tenga en sí misma ninguna autoridad. La Reforma no tuvo un magisterio, fue el inicio de muchos magisterios, que además eran puramente humanos y podían aceptarse o rechazarse en cualquier momento. Pero si tú tienes datos que contradicen esa visión puedes compartirlos, todo lo que sea entender mejor las cosas siempre es bueno Ismael.

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      • No es del todo cierto lo que dice…

        Martín Lutero no considero a “tradición como historia humana”… en sus escritos lo dice: ¿Así?…

        Arirmas algo inconsistente… Primero Martín Lutero era un sacerdote católico romano de la orden de Agustín, es decir “sus reflexiones eran agustinianas”… es interesante que el encuentra el “sola fide” y “sola gratia” en Romanos…

        el mismo libro en donde Agustín de Hipona recibe “palabra de Dios” para él y al final toma la descisión de seguir Cristo [eso lo dice en su propia biografía]…

        Los protestantes sí creen en algo de la Tradición, pero siempre que esta no desvirtue verdades divinas…

        Un ejemplo de ello es Juan Wesley quien dice que para hacer “doctrina” necesitas de: Experiencia, tradición, Sagradas EScrituras y razón

        Es decir no se niegan sino se fundamentan, lo que tu llamas “historia”, es la experiencia, escritos de los pádres (y teologos) es Tradición, la sola escritura o sagradas Escrituras y toda le reflexión es bajo la razón [aquí va también la guía del Espíritu de Dios, aunque también se puede aplicar a la experiencia, la propia experiencia, la experiencia personal en la vida cristiana]..

        Los “protestantes” aceptan “cierta” tradición de la Iglesia[ a lo que se apropia la Iglesia Católica Romana] y ciertos concilios; pero son concilios en donde realmente la iglesia era una, ahora ya no lo es…

        Saludos …espero no borres mis comentarios..

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      • Lutero era católico, por supuesto, pero dejó de serlo, igual que Hitler era cristiano pero dejó de serlo, así que lo que Lutero creyera antes de crear el protestantismo no cuenta (que no comparo Lutero con Hitler, eh?, sólo digo que en ambos casos se rompe con la fe anterior y se pasa a creer otra cosa). El ejemplo de John Wesley que das, ya te lo dije en otro comentario, no sirve de modelo para el protestantismo. La Iglesia Anglicana es medio católica y medio protestante, así que conserva muchísimas creencias católicas, entre ellas el peso de la Tradición. John Wesley era anglicano y en cierto modo nunca dejó de serlo, él pretendía reformar el anglicanismo entre otras cosas, pero murió anglicano. Por eso los metodistas conservan también ciertos rasgos católicos que los protestantes rechazaron desde el principio.

        Es cierto que algunas denominaciones protestantes admiten las resoluciones de algunos concilios, pero sólo cuando un concilio ha proclamado la infalibilidad de una doctrina que ellos comparten. Cuando ese mismo concilio proclama un dogma que no comparten (como el de María madre de Dios), entonces sencillamente lo rechazan. Eso es lo mismo que si yo digo que tomaré tu fe como base de la mía, pero sólo en los puntos en que coincidas conmigo, y en los demás no, así que ¿tiene sentido decir que te estoy tomando como referencia? ninguno.

        Una vez más veo que no llegas a entender bien lo que los católicos llamamos “Tradición”. Tal vez sería buena idea publicar un artículo sobre ello, lo sugeriré al equipo de Apologia 21. Gracias

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      • Como manejas las coas…

        ¿Por qué dices que Lutero dejo de ser católico?

        Primero el buscaba un diáologo en la Iglesia y no fuera de ella… Era Sacerdote, teologo y maestro de la Universidad..

        Una Universidad Católica [en ese entonces las universidades eran dentro de la administración de la Iglesia]..

        Coloco sus Tesis a la luz de las puertas del “templo” par diálogo…

        Por muchso motivos y básicamente “políticos” y de que La Iglesia de Roma temía por experiencias pasadas como Wyclef, Hus y compañia; lo primero que se les ocurrio fue “excomulgarlo”..

        Y de ser posible de ahí a la Hoguera a quemarlo con leñita verde… ya le había pasado a Hus, Wyclef se libro (por la distancia); pero sólo se contentaron desenterrandolo y quemando sus “pobres” restos…

        Mira.. se que amas a la Iglesia Romana y yo no la “odio” ni mucho menos, es más te reconozco que en el “protestantismo” en este entonces hay cosas demasado locas y fuera de toda “verdad”.. pero La Iglesia Católica Romana no era peritas en dulce en ese tiempo…

        No descansaban muchos clérigos sino quemaban o torturaban a alguien…

        Gracias a las actitudes de Roma … ahora tenemos las consecuencias… toda los ateos filosofos y los rtecalcitrantes.. Grupos medio cristianos que niegan “el fuego del infierno”, por ser una “creencia implantada” desde la edad media… hay que ver a Dante, era la creencia poúlar… Y claro a quemar a los herejes; pues sí ya se quemarían en el “infierno”…

        Una pausa… lo del diablito dices que fue dentro de las ocurrencias protestantes, pero las Iglesia [templos] católicas también los puedes ver con sus lindas “alas” de murcielago… lo de las patitas de cabra creo que no aplica.. es decir fue una creencia “revestida de culturalidades” que nada que ver que sea cierta.. que en sí parece es más antigua y que la Iglesia católica también adopto.. no de paso el protestantismo

        Por eso muchos protestantes están más que “espantados” de Roma…

        Y lo de Wesley es para decirte que en la práctica muchos protestantes no hacen “doctrina” de manera “mágica”.. usas la razón, las escrituras, las experiencias tuyas ( y lo que llamas historia experiencia de otros) y la Tradición .. (no sólo metodistas)

        que te quiero decir con tradición ” pues toma algun libro crsitiano protestante de teología serio” y te nombra a padres de la Iglesia y lo que decían …

        ES decir no se sacan de la manga las creencias.. También se razonan y se comparan con lo que otros han dicho.. eso es lo que te digo…

        Esa es la tradición que tu defiendes y lo que los protestantes defienden …

        No es solo la EScritura… hay otros 4 principios que son parte del pensamiento de la reforma y esos no los veo que tomes en cuenta…

        Lutero dejo de ser Católico porque lo corrienron y poco falto para que lo mataran… Porque la Iglesia de Roma no queria abrirse al diálogo… sólo decían estamos aquí para que te retractes…

        ¿La Reforma ayudo a Roma?.. Pues sí le ayudo la desperto de su “adormecimiento”.. fueron a “proclamar” el evangelio a Japón y otros paises (que creo que se les habían olvidado), el descubrimiento de America también les ayudo…

        Gracias a eso yo conocí a Dios y a su Mesías, ya que naci católico.. eso se lo agradezco a Roma [y a Dios].. pero le agradezco también al cristianismo protestante para conocer y adentrame más en lo que esta en la Biblia y confirmo lo que muchos padres de la Iglesia ya decían…

        Entonces también admiro que conozcas y lo puedas hacer desde la Iglesia Católica Romana.. pero no siempre fue así.. Roma se ha puesto las pilas y ahora ya da catequesis a adultos y se adentran en el conocimiento de la Escritura… razón pues el dicho es: “católico ignorante seguro protestante”…

        Pero sabes ahora lo que veo es que al Cristianismo Protestante le esta pasando lo que ha Roma, se esta durmieno en su “exitos” y están dejando entrar “ideas” poco ortodoxas

        Pero bueno lo que quiero decir es busca adentrate dentro de medios protestantes serios y te daras cuenta que diferencias sí hay pocas; pero también la Iglesia de Roma hizo cosas que le cuestan trabajo reconocer aun HOY porque no son para enorgullecerse [porque no es de orgullo], a tal grado que se puede dar por “minimas”… pero que ese tiempo sí te costaban la vida po expresar tus difrencias..

        Es más no se sí lo sabes ya a Marticin Lutero ya no lo tienen tan hereje; porque otros hablan de él y hasta Jesuitas..

        Teologos protestantes y romanos pueden platicar tan cual amigos y hasta aspectos doctrinales…

        Saludos…

        Espero tratar de amplar un poquito tu “vista” y espero ampliar la mia…

        Bendiciones…

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      • ¿Te sorprende que alguien diga que Lutero dejó de ser católico? Precisamente el término “católico” surgió en el mundo cristiano primitivo para diferenciar a los que compartían la ortodoxia cristiana de aquellos que rechazaban algunas doctrinas. Eso mismo es lo que hizo Lutero, rechazó muchas doctrinas, así que siguió siendo cristiano, pero dejó de ser católico.

        Es posible que la idea inicial de Lutero fuera la de reformar el cristianismo, no creo que en un principio quisiera romper la Iglesia como hizo, pero pasado el momento inicial, ya no tuvo ninguna intención de diálogo y reforma, sino que promovió activamente la ruptura con Roma, y no sólo a nivel doctrinal, sino con las armas. Inmediatamente se mezcló la política y la religión, como suele pasar, y el movimiento protestante degeneró en un movimiento de los estados del norte de Europa por sacudirse el yugo de Roma y del Imperio, con lo que las cruentas guerras de religión que vinieron tuvieron ya un componente más político que religioso.

        En lo de torturar y quemar en la hoguera no hablamos de la Iglesia, era cosa habitual en la “justicia” de la época, y en cuanto los protestantes lograron la alianza con el poder, usaron de esas cosas con la misma alegría que todos los demás. La visión de una Roma cruel y opresora frente a las pobres víctimas pacíficas del protestantismo es una visión muy alejada de la realidad histórica. El propio Lutero fue el primero en incitar a matanzas y persecuciones contra quienes se opusieran al protestantismo en sus territorios, considerándolo incluso un deber para un buen protestante. Tu afirmación de que “muchos clérigos [católicos] no descansaban si no quemaban o torturaban a alguien” me parece una muestra de que asumes por completo la leyenda negra creada por los protestantes y desconoces lo que realmente ocurrió. Sobre todo este asunto te recomiendo un artículo de nuestra página:

        https://apologia21.com/2015/10/25/la-iglesia-perseguidora-y-perseguida/

        Responsabilizar a la Iglesia Católica del ateísmo actual me parece una visión muy simplista, pero en la parte de culpa que tenemos creo que la ruptura protestante juega un papel fundamental.

        Europa nunca fue compartimentos estancos, las ideas populares surgían en una parte y se extendían, como las alas de murciélago que dices. Pero esos son ideas populares, no es la religión oficial. En la Alemania protestante mucha gente creía en duendes y hadas hasta no hace mucho, pero no se me ocurriría decir que los protestantes creían en duendes, al menos no por ser protestantes, sino por formar parte de la cultura popular. Las patas de cabra y todo eso pues sí, viene de lejos. El cristianismo no tenía ninguna idea de cómo era un diablo, pero al representarlo, como de alguna manera había que hacerlo, se eligió como inspiración la figura del pagano dios Pan, medio hombre medio cabra, por ser pagano y por mostrar esa humanidad animal signo del pecado.

        De nuevo el tema de la Tradición para los protestantes. Estoy de acuerdo, los teólogos protestantes serios no niegan la Tradición, pero sólo la usan como un elemento histórico más. Cuando la Tradición muestra que los primeros cristianos, por ejemplo, creían en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, esos mismos teólogos protestantes consideran que en eso se equivocaban. Es decir, para ellos la Tradición no es una vara de medir, sino simplemente un dato más, que utilizan pero que no obedecen. Lo mismo que hacen con los libros de la Biblia católica que ellos consideran apócrifos, los tienen ahí por interés histórico pero nunca los usarían para justificar una doctrina.

        “Lutero dejó de ser Católico porque lo corrieron y poco faltó para que lo mataran”. Bueno, al final tú también dices que Lutero dejó de ser Católico. Tal vez lo que querías decir al principio es que Lutero comenzó siendo católico, pero eso nunca lo he negado, al fin y al cabo algo de historia sé. Y si poco faltó para que lo mataran, puede ser, ya se encargó él de compensar la injusticia ordenando matar a todos los campesionos que rechazaran el catolicismo, en la llamada guerra de campesinos que supongo conocerás.

        ¿La “reforma” ayudó a Roma? Sin duda alguna, muchísimo, para nosotros fue una bendición, tal como tú dices. Nos sacó de un largo período de letargo y corrupción y nos obligó a recuperar la esencia. Lo triste es que esa sacudida viniera de una ruptura que dejó a la Iglesia rota y en conflicto. Podemos comparar esto con la Reforma que provocó San Francisco en la Edad Media. La situación era muy parecida, la Iglesia, encumbrada al poder incluso político, se había acomodado y corrompido, manteniendo la fe pura en la teoría, pero funcionando muy lejos de esa fe en la práctica. San Francisco hizo sacudir a esa Iglesia dormida hasta sus cimientos sólo con su amor, su renuncia y su ejemplo. Con una vida santa logró el despertar espiritual de Europa y la Iglesia tuvo que cambiar. Unos siglos más tarde ya la tenemos otra vez dormida y corrompida y necesitamos urgentemente una nueva reforma, pero por desgracia el catalizador no fue esta vez un santo sino alguien que tuvo la osadía (según la mentalidad de la época) de decirle al papa lo que tenía que hacer, y al ser rechazado no dudó en buscar los apoyos de todos los príncipes descontentos con el Imperio para lanzarlos contra la Iglesia y el Sacro Imperio Germánico, desatando una oleada de matanzas y guerras. Sí que logró la Reforma (la de Trento), pero a costa de muchas muertes y persecuciones y a costa de romper a la Iglesia de Cristo en dos. Yo le agradezco a Lutero que consiguiera devolver a la Iglesia al recto camino, pero se lo hubiera agradecido mucho más si lo hubiera hecho al modo de San Francisco, con amor, y no con odio.

        Ahora la postura oficial de Roma es buscar la reconciliación, y se intenta presentar la cara más amable de Lutero, pero yo creo que la verdad histórica hay que conocerla y asumirla, para luego poder dejarla atrás del todo, y cuando alguien me recuerda que la Iglesia quemaba herejes, soy incapaz de olvidar que Lutero fue incluso peor que esa Iglesia de entonces. Así que disculpa, pero si sacamos los trapos sucios los sacamos los dos. Por lo demás, eso quedó muy atrás y no tiene sentido discutir sobre ello si el objetivo es acercar posturas.

        Decir que a la Iglesia se le había olvidado Japón… recuerda que es en esos años cuando Europa entra en contacto con Japón por primera vez.

        Vuelvo a decirte que a nivel personal hace muchos años que tengo muy buenas relaciones con protestantes. De hecho fue protestante de facto y sólo tengo por ello agradecimiento. Una cosa es la verdad y otra cosa es la gente que sostiene la verdad o el error. Yo intento defender la verdad, pero eso no significa que tenga malos sentimientos hacia quien no la comparte. El protestantismo me parece un grave error, pero eso no me impide ser amigo de protestantes y ateos independientemente de sus ideas. Llevo muchos años intentando comprender mejor mi fe, y también la fe protestante, hago lo posible por huir de clichés y sobre todo de la leyenda negra que ha calado tanto nuestras sociedades que todo el mundo, de uno y otro lado, las asume como verdaderas. Lo bueno de ser investigador es que puedes saltar por encima de lo que todos te enseñan e ir a las fuentes originales y ver que las cosas a veces son muuuuy diferentes a como hoy se dicen.

        Saludos

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    • Quien elaboró el artículo probablemente usa la palabra “concilio” en el sentido de concilio universal y “sínodo” para los concilios que no son ecuménicos o universales, por eso se puede decir que el primer concilio (ecuménico) que declara oficialmente la lista del canon total de la Biblia (antiguo y nuevo testamento) es el de Constantinopla III. Pero tienes razón al decir que el primer concilio que declaró oficialmente el canon actual católico es el de Hipona del 393, el cual a su vez lo que hace es confirmar el canon que ya aprobó el papa Dámaso I en el concilio de Roma del año 382. Pero su aclaración me parece oportuna y lo añadiremos al artículo. Muchas gracias por su colaboración.

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  3. En estos días hemos visto al papa Francisco celebrando con los luteranos los 500 años de la reforma. Y desde hace ya unos años, no se cuantos, se han venido limado las principales diferencias doctrinales que fueron motivo de la separación (por lo menos de los luteranos) con los católicos. A la vez Francisco ha extendido similares puentes a las iglesias apostólicas orientales fundadas en torno a otros apóstoles que no Pedro (y Pablo). Pienso que Lutero no quiso negar a la Iglesia Católica al principio –aunque ciertamente termino haciéndolo- sino purificarla de prácticas que el consideraba aberrantes. En el AT también vemos estos procesos de restauración del recto culto y algo parecido a eso pretendió hacer en principio, según pienso. Pero a esta recta intención se unió su carácter personal que hubiera precisado de un director espiritual que lo ayudase a sobrellevar sus dudas sumado a la revolución de la imprenta que “desato” -por así decir- a la Biblia de los solos recintos católicos y la convirtió en algo manipulable y concreto al alcance de todos –la Tradición no puede objetivarse de forma tan contundente y se convirtió en la pata floja aunque en verdad fue el cimiento- y la situación política de entonces avivo viejos fuegos no totalmente apagados. Esto convirtió un acto que pudiera haber sido necesario como revulsivo en un coctel explosivo. Pero “todas las cosas ayudan bien a los que aman a Dios” y este cimbronazo mucho bien le hizo a la Iglesia Católica para profundizar en su fe en nuevos concilios y –de algún modo- permitió anunciar a Cristo a un a partir de otros perfiles mundo que se estaba expandiendo. Aunque ciertamente los actos de odio generados son sin duda difíciles de digerir –los hubo cuando se separó la iglesia anglicana por motivos mas pueriles y también en los primeros tramos de la Iglesia en lucha contra la herejía, especialmente el arrianismo-. Claro que la situación actual del “protestantismo” es indefendible en su conjunto. Pero creo en este movimiento hacia la unidad que estamos viendo partiendo del Vaticano y con reciprocidad es también una señal de que un ciclo está por cerrarse en los planes del Altísimo para abrirse a uno nuevo en el atid lavo o mundo venidero.

    Muy ilustrativo y sistemático tú articulo como siempre y me gustó mucho leer las citas de los padres de la iglesia que muestran que –de algún modo- no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre hubo actitudes desafiantes, siempre fue necesario la defensa de la fe “que una vez le fue dada a los santos” y eso se nota en las mismas cartas que componen el Nuevo Testamento ya que muchas de ellas, o todas, están destinadas a enderezar los errores y establecer la recta doctrina. Y aun hoy la Iglesia Católica hacia adentro no es monolítica, aunque si lo es –Dios permita y seguramente permitirá que siga siéndolo en lo que resta- en la defensa de los dogmas de fe.

    Cordiales saludos,

    Carlos

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    • Excelente exposición, Carlos, siempre tan clarividente. Ojalá los movimientos de acercamiento a otras iglesias den buenos frutos, aunque para entenderse con los otros es imprescindible saber bién cómo funcionan, también para poder mezclarnos sin diluirnos y compartir los corazones sin con ello compartir los errores. Un saludo.

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      • La “unión” es dificil, siempre y cuando cada grupo deje de resaltar cosas que no son del “todo” ciertas y no rompen con la “verdadera fe”…

        Ejemplo en la Iglesia Católica Romana existen 2 grupos principales los que aun se apegan al “Trento” y los que se apegan al “Vaticano II”…

        El Conilio Vaticano Segundo trato de acercarse a las Iglesias que se separaron de la Iglesia Cristiana Original, de la cual han surgido 3 ramas principales Ortodoxia, Romana y Protestante [aunque hay unas pequiñitas que como la copta, ect..]..

        Pero aun existen “necesades” romanas que aun se apegan a “Trento”, más por los sacerdotes viejitos…

        Ese es el principal tema ha tratar, a final de cuentas, tienen una base “Jesucristo” y otras doctrinas que tanto romanos, ortodoxos y protestantes, tiene por igual con leves difrerencias…

        Pero en lo personal tal vez no sea lejos “dicha unidad” y ¿ se dará al final de los tiempos ?… ¡Hay que ver!

        saludos..

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      • Como bien dices, habrá que verlo. Yo no tengo ni idea de cómo se podría llegar a esa unidad, pues cada uno está convencido de sus ideas y no es posible llegar a un acuerdo donde cada parte renuncie a parte de lo que considera la Verdad, pero como también creo que Jesús quiere esa unidad, pues en ese asunto confío en Él, lo pongo en sus manos y dejo que sea Él quien se ocupe de semejante tema, pero al final llegará el día en que todos volvamos a ser una sola Iglesia.

        Los 2 grupos de que hablas, los de Trento y los de Vaticano II, son dos sensibilidades diferentes, pero en realidad no hay 2, hay muchas, como es lógico, no todos ven las cosas de igual modo. Pero el tema principal es la fe, la doctrina, y en eso todos los católicos tenemos una misma fe, independientemente de que algunos prefieran unas formas más antiguas o más nuevas. Si por ejemplo uno quiere volver a las misas en latín, eso es cuestión de gustos, no es un cambio de fe. De nuevo te recuerdo que también con los ortodoxos compartimos la misma fe, con muy pocas diferencias, y las pequeñas iglesias orientales que se separaron antes lo hicieron precisamente por compartir la misma fe. Por ejemplo los sirios rechazaron Calzedonia (y por tanto se separaron) porque al traducir la resolución del concilio al siríaco, una lengua muy pobre y a años luz de los matices filosóficos del griego, entendieron mal las ideas, por eso las rechazaron. En la actualidad se ha ido aclarando las ideas y la mayoría de esas iglesias han llegado a declaraciones conjuntas con Roma o los ortodoxos afirmando que sus antiguas diferencias eran, digamoslo con palabras sencillas: malentendidos. El caso de los protestantes no tiene nada que ver con esto, ellos sí crearon doctrinas diferentes. Por eso la unión de todas las iglesias católicas me parece hoy más un acto de voluntad “política” que otra cosa, mientras que la unión con los protestantes me parece… a priori imposible, salvo por lo dicho de que Jesús se encargará de encontrar el modo para unirnos algún día.

        Otra cosa diferente es que, aunque permanezcamos separados por muchas doctrinas, somos todos seguidores de Cristo y podemos y debemos trabajar juntos y unidos. Yo personalmente llevo casi toda la vida trabajando y conviviendo con protestantes y a nivel personal sólo puedo hablar de harmonía y respeto, incluso amor. Las “discusiones” y enfrentamientos se dan a nivel teórico y con gente que ni te conoce.

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