CARTA Nº 6- ¿Cómo pueden los santos escucharnos si dice la Biblia que duermen?


Cuando los protestantes niegan la intercesión de los santos, su razón fundamental es que los santos del cielo no pueden interceder ni hacer nada porque están durmiendo en espera del Juicio Final, que llegará al final de los tiempos.

Un lector nuestro, llamado Stuard, nos acaba de escribir un mensaje en ese mismo sentido, intentando demostrar con citas bíblicas que los muertos duermen. Esta es su carta, escrita en respuesta a nuestro artículo ¿Pueden los santos interceder por nosotros? Copiaremos aquí su carta y después de ella pondremos nuestra respuesta, y de paso agradecemos la participación de Stuard en nuestros enriquecedores debates y pedimos disculpas por abreviar algunas citas, dejando sólo la referencia, pero quien quiera puede leerlas clicando en ella.

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CARTA DE STUARD

Bastante persuasivo, como las palabras que escuchó Eva, pero todo el argumento se derrumba por una verdad claramente bíblica; todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado “dormido”, no pueden tener contacto con ningún ser humano y por ende no pueden interceder por ningún ser humano.

Job 3:11-13 / Job 7:9-10,21 / Job 10:18-22

Job 14:10-15,20-21: Pero el hombre muere, y queda postrado. Y al morir, ¿a dónde va? Como el agua de un lago se evapora, y el río se agota y se seca; así el hombre yace y no se vuelve a levantar, hasta que no pase el cielo, no despertará de su sueño. ¡Ojalá me escondas en el sepulcro, me encubras hasta que pase tu ira, y me fijes un plazo, para acordarte luego de mí! Cuando el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré, hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé. Pues tú amas la obra de tus manos. Siempre serás más fuerte que él, y él se va. Desfiguras su rostro, y lo despides. Si sus hijos son honrados, él no lo sabrá, O serán humillados, y no entenderá de ello.

Salmo 6:5: Porque en la muerte no hay memoria de ti. ¿Quién te loará en el sepulcro?

Salmo 13:3 / Salmo 30:9 / Salmo 76:5 / Salmo 78:39

Salmo 88:10-12: ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Se hablará de tu amor en la tumba? O, ¿de tu fidelidad en el lugar de la destrucción? ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas tu justicia en la tierra del olvido?

Salmo 115:17: Los muertos no alabarán al Señor, ni cuantos descienden al silencio.

Salmo 146:4: Sale su aliento, vuelven a la tierra. En ese mismo día perecen sus pensamientos.

Isaías 26:14: Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos.

Isaías 38:18: Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad.

Jeremías 51:39,57: Cuando tengan calor les serviré su bebida, y los embriagaré, para que se alegren, y duerman el sueño eterno, y no despierten jamás —dice el Señor— Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso.

Hechos 2:34: Porque David no subió al cielo, pero él dice: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra.

1 Corintios 11:30: Por eso hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y algunos duermen.

1 Corintios 15:6,51: Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros duermen. Os voy a decir un misterio. No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.

En resumen: Los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; hasta su memoria es puesta en olvido También su amor, su odio y su envidia perecieron ya, y nunca más participan en nada de lo que se hace bajo el sol. (Eclesiastés 9:5-6)

Así pues, tantas palabras para que queden vacías ya que tanto María, Teresa y nuestros familiares que ya duermen el descanso de la muerte no paran nada de lo que sucede en nuestras vidas hoy ¡Cuánta no será la sorpresa de todos ellos cuando despierten en la resurrección de Cristo para enterarse que nunca oyeron los pedidos que se hicieron a sus nombres!

Si bien la Biblia menciona que Moisés y Elías están en el Cielo, ellos están en carne y hueso. Elías fue trasformado y llevado vivo mientras que Moisés fue resucitado, glorificado y llevado así al Cielo, ambos como modelos de lo que ocurrirá con los santos vivos y muertos al momento que Jesús regrese.

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NUESTRA RESPUESTA

Estimado Stuard

Para empezar, gracias por tu comentario y por haberte tomado la molestia de explicar a fondo tu visión del tema. Reconociendo que tienes parte de razón y que tus ideas no son en absoluto absurdas ni antibíblicas, intentaremos aquí demostrar que, no obstante, están en esencia equivocadas, pues aunque tus citas son correctas, tus conclusiones no lo son, y ello se debe a que te centras en unas partes de la Biblia que apoyan tu teoría pero ignoras o malinterpretas otras muchas.

Señalar también un error de expresión (a todos nos pasa), por si alguien queda confundido. Creo que lo que dices no es exactamente lo que pretendías decir, así que me atrevo a aclararlo. Dices “todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado ‘dormido’”. Es evidente que lo que no existe no puede estar en ningún estado, así que dejémoslo en que quienes han fallecido están en un estado dormido, mas no han dejado de existir. O si han dejado de existir entonces no están ya dormidos ni de ningún otro modo.

Aclaremos también, en favor de algunos lectores, dos puntos básicos:

1- Resucitar significa que el alma recupera su cuerpo (glorificado), no simplemente que el alma inmortal sigue existiendo tras la muerte.

2- La revelación es progresiva. Los antiguos hebreos iban paso a paso descubriendo la verdad según Dios, calculando muy bien los tiempos, se la iba revelando. Ellos, por ejemplo, no sabían que Dios era trino ni muchas otras cosas que fueron descubriendo poco a poco o que no supieron hasta que Jesús las mostró. Por tanto en el Antiguo Testamento podemos encontrar algunas creencias que no muestran la verdad, sino el camino hacia la verdad.

La mayoría de esas citas que das, tomadas del Antiguo Testamento, reflejan la antigua creencia de que todos los muertos iban al hades y, al igual que creían muchos griegos, quedaban allí en un estado inconsciente, o simplemente desaparecían. Incluso en la época de Jesús buena parte de los judíos aún no creían en la resurrección, aunque ya sí estaba generalizada la creencia de que el alma (sin cuerpo) iba al cielo o al infierno.

Lo que cree el cristianismo es que tras la muerte habrá un Juicio Final y entonces resucitaremos todos a salvación o condenación. Esa idea de que desde que morimos hasta que resucitamos hay que esperar un tiempo es lógica, pues el Juicio Final se hará con todo el mundo, y por tanto no podría realizarse hasta el fin de los tiempos, o sea, sería tras el fin de la humanidad. Por lo tanto, si alguien muere hoy, hasta el fin del mundo no resucitaría.

Y sin embargo la Iglesia primitiva, como puedes comprobar por las citas de nuestro artículo sobre el cual comentas, creía que al morir, aunque aún esperando la resurrección del cuerpo, ya ibas al cielo o al infierno, lo que no deja de ser paradójico porque aún no ha ocurrido el Juicio, que ocurrirá en el futuro lejano (o no tan lejano). Y esa idea era la que justificaba el que los santos del cielo (que ya estaban en el cielo) pudieran interceder por nosotros. Si piensas que la Iglesia primitiva se equivocaba lo entiendo perfectamente, tiene sentido, pero te explicaré por qué no.

Hace un siglo podría haberte dicho que si los protestantes rechazasteis las creencias de la Iglesia primitiva, al menos en ese punto parecía tener sentido, si nos limitamos a la lógica humana. Pero hoy, descubierta ya la teoría de la Relatividad, podemos comprender por qué las creencias de la Iglesia primitiva no eran ninguna contradicción, pues si en el plano espiritual no existe tiempo ni espacio (pues ambas cosas son atributos de la materia, sin existencia por sí mismas), entonces lo absurdo es pensar que los muertos, que pasan al plano espiritual, tienen que estar en algún lugar esperando cierto tiempo. Ni lugar ni espera. Si Pedro muere hoy, ¿a dónde está durmiendo? ¿cuánto tiempo va a esperar a la resurrección? Antiguamente era comprensible que uno se empeñase en pensar con esquemas espaciotemporales incluso pensando en el Más Allá, pero con lo que hoy sabemos, tenemos que dar la razón a la Iglesia primitiva, resuelta al fin su paradoja. Y dicha paradoja se ha resuelto ni más ni menos que dándole la razón a San Agustín, que fue el primero, al menos conocido, que formuló claramente que el tiempo y el espacio no forman parte sino del universo físico, aunque no formulase ninguna teoría científica.

Si leyeras escritos católicos o simplemente de gente católica, verás que también nosotros, como San Pablo etc, hablamos a menudo de “dormir” para referirnos al “eterno descanso”, pero nunca lo usamos en el sentido literal de que realmente el muerto está dormido, simplemente es una forma dulce de referirnos a que está muerto, y así mismo parece usarse en la Biblia. Si en un epitafio católico lees “María, 9 años, se durmió el 5 de abril, descanse en paz” no pienses que quien tal escribió está de acuerdo contigo, sólo es una forma bonita de decir que se ha muerto, al igual que es frecuente la expresión “durmió el sueño de los justos”, con el significado de que se murió. Te copio aquí de nuevo una de las citas que muestra el artículo:

Entonces [durante la oración eucarística] conmemoramos a aquellos que ya han dormido: primero a los patriarcas, a los profetas, apóstoles y mártires, para que a través de sus oraciones y suplicas, Dios reciba nuestras peticiones. (San Cirilo de Jerusalén. Lecturas catecumenales 23:9, año 350)

Habla de santos “que ya han dormido” y añade que les rezan “para que a través de sus oraciones… Dios reciba nuestras peticiones”. Descansar, reposar, dormir, son formas de expresar la idea de la muerte, pero dicho por un católico (o en la Biblia) no significa que el alma del difunto esté realmente durmiendo o sentada en una silla por toda la eternidad. De hecho se da el caso que la misma Biblia afirma que ese “dormir” es una forma literaria de expresar el morir, no significa que realmente la muerte sea un sueño:

Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará. Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. (Juan 11:11-14)

Probablemente tú dirás que cuando los protestantes afirman que los muertos “duermen” no quieren decir que duerman literalmente, sino que están en un estado similar al sueño (por eso tú, con buen criterio, pusiste “dormir” entre comillas). En tal caso estáis interpretando, igual que nosotros, el sentido de “dormir” de forma alegórica, pues dormir sería “entrar en un estado temporal de inconsciencia”, como en un sueño. ¿Y quién os asegura que vuestra alegoría es la correcta? Nosotros lo interpretamos de la misma manera en que lo hacían los primeros cristianos (“dormir” es una alegoría de “morir”), los cuales recibieron las explicaciones doctrinales de los apóstoles o sus discípulos, pero vosotros ¿en qué os apoyáis para pensar que vuestra interpretación es la correcta? Porque además esa interpretación vuestra hace que muchos pasajes de la Biblia resulten o bien oscuros o bien incorrectos.

Pero sigamos con tu escrito y veamos algunas de las citas que tan amablemente nos ofreces. Job, por ejemplo, ni siquiera creía en la resurrección, por eso se empeña en buscar el premio o castigo en esta vida y no en la otra, y por tanto citar a Job no tiene ningún sentido en ese punto concreto, sus creencias sobre el tema no son cristianas, él no cree en la vida después de la muerte. Y por ejemplo Isaías, al menos interpretado literalmente como tú pareces hacer, tampoco ha alcanzado aún la revelación del cristianismo cuando dice, según tu cita:

Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos (Isaías 26:14)

Según el cristianismo, si Dios castiga a gente malvada que muere, esos condenados van al infierno, o según tú, dormirán por cierto tiempo y luego irán al infierno. Mas no es eso lo que Isaías cree, él dice que han sido destruidos, sin vida, sombras que ya no resucitarán (o según tu traducción, que no se levantarán) y su recuerdo desaparecerá, que es lo único que según los antiguos hebreos podía dar cierta inmortalidad a quien había muerto. Por tanto esa cita tampoco sirve para demostrar ninguna doctrina cristiana sino sólo para documentar una antigua creencia judía. Pero peor aún para este caso es tu cita de Jeremías:

Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad. (Isaías 38:18)

Además de que, como veremos más adelante, esto contradice otra cita bíblica, de nuevo vemos aquí la idea no de que los muertos duermen, sino que dejan de existir, y por tanto, buenos o malos, una vez muertos ninguno “esperará en tu fidelidad”. Incluso tú mismo has de ver que cuando alguien muere, al menos si es bueno, esperará en la fidelidad del Señor el día de la resurrección, aunque sea dormido.

Igual podría ofrecerte yo, como tú has hecho, un montón de citas del Antiguo Testamento para defender la muy poco cristiana creencia de que los muertos, que van todos al reino de las sombras, llamado allí hades o sheol o infierno (en el sentido judío), tienen ese destino independientemente de que sean o no justos, y sólo en algunos casos, por deseo del Altísimo, esos muertos que allí son sólo sombras vuelven a la vida, que no al cielo:

Yahvé da muerte y vida, hace bajar al sheol y retornar (1 Samuel 2:6)

Evidentemente esa cita no puede usarse para discutir ninguna doctrina cristiana, pues Jesús nos reveló algo muy distinto, aunque cierto es que el concepto de sheol y de qué nos espera tras la muerte es muy ambiguo en el Antiguo Testamento y se podrían hacer interpretaciones para todos los gustos, lo que también se ven en las traducciones a veces muy diferentes que existen. Y si crees que los salmos muestran con claridad la misma doctrina que el cristianismo, puedes ver montones de citas que dicen lo contrario, como esta:

Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al sheol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa (Salmo 16[15]:9-10).

¿Está diciendo el salmista que Dios no permitirá que muera? Hasta el mismo Jesús “vio la fosa”. Incluso para un judío de entonces tal afirmación es metafórica, y así la entendería, pero al parecer la interpretación que tú haces en tus citas es siempre literal (creo yo), mas si hiciéramos lo mismo con este salmo, quedaríamos perplejos y pensaríamos que tal vez todas nuestras creencias son falsas o algo por el estilo, pues en estos salmos no vemos que tras la muerte tengamos un cielo o un infierno esperando.

Esta otra cita tampoco parece de doctrina muy cristiana:

“Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso. (Jeremías 51:57)

Tú la usas para intentar demostrar que los muertos duermen, pero aquí ese sueño del que hablas parece ser eterno y sin fin, “no despertarán”. Si lo interpretamos literalmente tendríamos que admitir que los muertos duermen, y también que no hay ni cielo ni infierno, al menos para algunos. Esta otra cita, sin embargo, parece más clara a tu favor:

Porque David no subió al cielo, pero él dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra…” (Hechos 2:34)

Pero sólo lo parece, porque San Pablo podría estar refiriéndose simplemente a que cuando David dijo esa frase, no estaba en el cielo, sino aún vivo. Pero bien podría ser que sí quiso San Pablo decir que al momento de escribir su carta el rey David aún no estaba en el cielo. En ese caso tendríamos que contextualizarla para entenderla. Si Jesús nos trajo la salvación, antes de Jesús nadie podía acceder al cielo, sea al momento o esperando al Juicio. San Pablo, como todo el mundo antes, pensaba que el espacio y el tiempo eran cosas que tenían existencia propia (la Biblia no es un libro de ciencias), por tanto en el Más Allá también existía el tiempo y el “antes” y “después”.  Por eso el mismo Nuevo testamento sugiere que Jesús bajó a los “infiernos” a sacar de allí las almas de los justos que estaban “esperando”. La propia Iglesia primitiva desarrolló esta creencia y fruto de ello es el Evangelio apócrifo de Nicodemo, en el capítulo XVII, donde se explica tal suceso con todo lujo de fantasiosos detalles (puede descargárselo aquí). Es de suponer que los primeros cristianos recibieran por predicación oral más detalles sobre el tema, pero lo que la Biblia nos dice al respecto, más que explicar la bajada de Jesús a los infiernos, da el asunto por ya sabido y sólo encontramos algunas referencias a dicho suceso. Hablando de Jesús dice:

 “Este que bajó es el mismo que subió” (Efesios 4:9-10)

Bajó a “los infiernos”, o sea, al hades, la morada de los muertos y luego subió de los infiernos al resucitar. Si queda duda, más claro es Pedro aquí:

…por eso hasta a los muertos se ha anunciado la Buena Nueva, para que, condenados en carne según los hombres, vivan en espíritu según Dios (1 Pedro 4:6)

Vemos que alguien ha predicado la Buena Nueva de Jesús entre los muertos (en el hades), y sabemos que quien lo hizo fue el mismo Jesús porque ya nos lo había dicho un poco antes:

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. (1 de Pedro 3:18-20)

Según esta cita, los “espíritus encarcelados” son las almas de los pecadores que ofendieron a Dios en tiempos de Moisés, y que en el capítulo siguiente son nombradas como “los muertos”, así que se trataría del hades o del infierno. Y Jesús tras ser “muerto en la carne”, antes de resucitar, aún sólo espíritu, “fue y predicó a los espíritus encarcelados”. Jesús al morir no estuvo dormido esperando la resurrección, y al igual que su resurrección fue señal de la nuestra, sus actividades entre muerte y resurrección podrían ser interpretadas igualmente como señal de la nuestra. Pero si decidimos que tal no es el caso porque siendo Dios es lógico pensar que él no podía estar esos tres días dormidos (aunque digo yo que por qué no, si siendo Dios dormía por las noches mientras estuvo con nosotros), decíamos que si negamos que Jesús sea en este caso ejemplo para nosotros, aun así quedaría la clara idea de que bajó a predicar a los muertos.

Si la Biblia en repetidas ocasiones afirma que Jesús predicó a los muertos… ¿cómo es que pudo predicarles si estaban dormidos? Si los muertos duermen y están inconscientes, la predicación de Jesús sería inútil y entonces Jesús habría empleado esos tres días claves en perder el tiempo. Por lo tanto, esta cita de Pedro sólo tiene sentido si admitimos que los muertos pudieron escuchar a Jesús, y por tanto no estaban dormidos. Pero ya de paso no dejaremos la oportunidad de señalar algo más: si esa gente pecadora, que sufrió el castigo divino por su maldad, estaba en el infierno, según el mismo Jesús nos dijo vana era ya su esperanza y por tanto, nuevamente, inútil su predicación, pues del infierno no se puede salir. Por tanto habría que suponer que no estaban en el infierno, pero tampoco en el cielo por la sencilla razón, diría un protestante, de que aún no ha llegado el Día del Juicio Final.

Esta idea de que “aún no ha llegado” y por tanto tienen que esperar, nos obligaría a suponer que San Agustín y Einstein y la ciencia entera se equivocan al pensar que el tiempo y el espacio son atributos de la materia y sólo en ella existen. Pero incluso si admitimos tal cosa, volvemos a caer en el catolicismo, pues siendo que tal lugar no es cielo ni infierno… entonces ¿qué es? Tendríamos que decir que es limbo o purgatorio, y ninguna de las dos cosas podrían ser admitidas por un protestante, así que se mire por donde se mire, las creencias del apóstol Pedro chocan con las de los protestantes y las contradicen. Sin embargo para un católico no existe en esta cita ninguna dificultad.

Frente a esto, he oído a protestantes decir que esos “espíritus encarcelados” no se refieren a hombres muertos, sino que la Biblia usa “espíritus” para referirse a los ángeles, por tanto serían demonios. No sé si tiene sentido predicar a los demonios pues ellos, “estando” en el infierno, tampoco de él pueden ya salir, con lo cual volvemos al absurdo de que Jesús empleó tres días claves en perder el tiempo predicando a quien no lo puede aprovechar. Además la palabra “espíritus” puede referirse a los ángeles pero igualmente a los muertos, y de hecho en esa misma cita se está usando para referirse al mismo Jesús descarnado, o sea, muerto y aún sin resucitar. Por tanto esa típica explicación, además de improbable no resuelve el problema al que se enfrenta un protestante. Y fíjate también en esta otra:

al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos (Filipenses 2:10)

Si los muertos están dormidos, malamente podrán doblar su rodilla ni hacer nada. Y si suponemos que esas rodillas del cielo y los abismos son las de ángeles y demonios, nos encontramos con que los demonios han de arrodillarse ante Jesús. Sería como pedir que los ángeles blasfemen contra Dios, tal cosa no tiene sentido. Los demonios podrían temer a Dios, pero nunca lo adorarían. Por tanto San Pablo se está refiriendo a los vivos y a los muertos. Veamos otra de tus citas:

Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus gobernadores, a sus prefectos y sus guerreros: ellos dormirán el sueño eterno y no se despertarán –así dice el Rey cuyo nombre es Señor de los ejércitos–. (Jeremías 51:57)

Si interpretamos esta cita de forma literal, el mismo Dios dice que “dormirán el sueño eterno y no despertarán”. O sea, nada de esperar la resurrección para ir al infierno y sufrir su justo castigo, no; duermen, pero para siempre. Si según tú ese dormir es más o menos literal (= inconsciencia), entonces tendrá también que ser literal el “sueño eterno” y el “no despertarán”, lo cual nos llevaría a la conclusión de que tras la muerte no habrá ni cielo ni infierno, sino sólo una humanidad eternamente dormida, sin provecho ni sentido alguno ni para nosotros ni para el mismo Dios. Y si total nos espera una eterna inconsciencia ¿qué más da entonces la fe o las obras en esta vida si todos acabaremos del mismo y absurdo modo?

Cuando verdaderamente vemos claro en la Biblia la creencia en la resurrección y en que nuestro destino tras la muerte será de premio en el cielo o de castigo en el infierno es en el segundo libro de Macabeos. Pero hay un gran problema con este libro, que allí mismo también se muestra la creencia en el purgatorio y que se puede rezar por los muertos. Cuando Lutero rompió con la Iglesia, una de las principales fuentes de conflicto (de hecho la causa principal y primera) fue el bochornoso tratamiento de las indulgencias, y eso estaba íntimamente relacionado con la creencia en el purgatorio y las oraciones por los difuntos. Eso fue por sí mismo motivo más que suficiente para que Lutero declarase que Macabeos y algunos otros libros “demasiado católicos”, no eran Palabra de Dios y por tanto no formaban parte estricta de la Biblia. De ese modo era mucho más fácil para un protestante decir que ciertas ideas católicas no se encontraban en la Biblia. También quiso suprimir libros excesivamente católicos del Nuevo Testamento, como la epístola de San Juan o el mismo Apocalipsis. De haberlo conseguido tendrían los protestantes aún más argumentos para decir que estas o aquellas creencias católicas no están en la Biblia. Si alguien eliminase de la Biblia todos los libros del Nuevo Testamento, podría afirmar con certeza que Jesús es antibíblico (según su Biblia, claro).

Si de verdad Jesús, en sus años de predicación, pensase que los muertos están dormidos esperando la resurrección, ¿cómo se le ocurrió contarnos algo tan contrario como esto?:

Cuando el pobre murió, los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Tiempo después murió también el rico, y fue enterrado. Y sucedió que, estando el rico en el abismo, levantó los ojos en medio de los tormentos y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su compañía. Entonces exclamó:… (Lucas 16:22-24) etc. (leer historia completa)

Se supone que ambos, Lázaro y el rico, deberían están durmiendo, y por tanto ni hablando ni sufriendo ni disfrutando de nada, y tampoco en el cielo ni en el infierno, pues habrían de esperar al Juicio Final. Sería absurdo pensar que Jesús nos cuenta una historia sobre el cielo (si no me equivoco la única que habla del cielo y del infierno sin recurrir a simbolismos) y nos lo presenta de forma totalmente incorrecta. Menudo maestro sería en tal caso si utiliza una historia para crearnos tal confusión, pues aquí vemos que nada más morir, tanto el uno como el otro van directamente al cielo o al infierno, y allí presentes, hablan y se preocupan de lo que en la tierra acontece.

Un detalle a tener en cuenta es que la historia de Lázaro y el hombre rico suele suponerse parábola, pero tiene en realidad todos los signos de ser verdaderamente un suceso real, pues no encaja con los parámetros de las parábolas. Las parábolas son relatos de sucesos terrenales que se usan como analogías para explicar cosas espirituales. Sus personajes y acciones son simbólicos y arquetípicos, nunca se habla de gente concreta con nombres propios. En cambio aquí Jesús nos está hablando de personas concretas con circunstancias concretas y nos cuenta lo que les sucedió en la tierra y luego en el cielo sin usar simbologías terrenas. Todo eso hace pensar que no nos encontramos aquí con una parábola sino con un suceso histórico. Mas si pensamos que es parábola, lo muy peculiar de su estilo la convertiría en una parábola que no puede ser interpretada como alegoría, sino como descripción real, que si no ocurrió realmente así, al menos se trata de algo que perfectamente podría haber ocurrido exactamente así. Por todo ello sería un error interpretar alegóricamente una historia que no está escrita en modo de alegoría sino a modo de crónica. Más citas:

Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir” Y Saúl respondió… (1 Samuel 28:15)

En esta escena Samuel está muerto y Saúl lo ha convocado. La Biblia condena esto de convocar a los difuntos, pero el hecho de que Saúl convoque al espíritu de Samuel y éste acuda, aunque sea para reprochárselo, contradice la idea de que los muertos no se enteran de nada ni pueden escucharnos. Otra cita:

Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús. (Marcos 9:4)

En la Transfiguración Jesús aparece hablando con Moisés y Elías. Puesto que Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, los protestantes dicen que el espíritu de Elías está vivo y consciente porque subió al cielo sin morir, y por eso no está dormido, y por tanto suponen que a Moisés le ocurrió lo mismo. Pero si suponemos que Moisés corrió la misma suerte que Elías, o que fue resucitado por favor especial, entonces resulta pasmoso que tal enorme dignidad haya sido en la Biblia silenciada acerca de nada menos que Moisés, teniendo en cuenta que hoy en día, según los protestantes, en el cielo sólo habitan Dios, Elías, Enoc y Moisés (y los ángeles). Siendo Enoc alguien de quien apenas se cuenta nada, sí nos dice la Biblia que subió al cielo sin conocer la muerte, ¿y de Moisés se callaría? Del destino de Moisés lo que la Biblia únicamente cuenta es esto:

Y murió allí Moisés, siervo del señor, en la tierra de Moab, conforme al dicho del Señor. (Deuteronomio 34:5)

Pues fíjense que sí se nos habla de su muerte, y ciertamente dice la Biblia “murió allí”, no que fuese ascendido vivo al cielo, que sí se nos dice de Enoc, de Elías y de Jesús. Y si eso no basta tenemos otra cita, esta vez del Nuevo Testamento:

Y, sin embargo, la muerte ejerció su imperio desde Adán hasta Moisés, incluso sobre quienes no pecaron con una transgresión como la de Adán, que es figura del que había de venir. (Romanos 5:14)

La Biblia no dice que Jesús murió y ascendió al cielo, o que Elías murió y fue arrebatado en un carro de fuego, no, ellos estaban vivos cuando ascendieron o fueron ascendidos, el uno por no haber muerto y el otro (Jesús) por haber resucitado, pero de Moisés la Biblia es muy clara, dice que murió, y según las creencias protestantes, tras morir tuvo que haber entrado en un estado de inconsciencia hasta el fin de los tiempos. Pero luego lo vemos hablando con Jesús en la tierra. Y en la epístola de Judas no se nos habla de que Moisés subiera al cielo en cuerpo y alma, sino todo lo contrario, que el ángel y el diablo se peleaban por llevárselo, lo cual también contradice la idea de que al morir duermes y hasta el Juicio no serás despertado y juzgado, según Judas Moisés murió y fue juzgado (juicio representado por esa simbólica lucha del ángel y el diablo por su alma):

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo disputando con él por el cuerpo de Moisés… (Judas 1:9)

Que en esa “pelea” ganó el ángel y se lo llevó al cielo, lo sabemos por lógica y porque como ya vimos aparecerá luego Moisés junto con Elías hablando con Jesús en la Transfiguración.

Sin embargo tú das una versión de los hechos más sensata al afirmar que Moisés, tras morir, “fue resucitado, glorificado y llevado así al cielo”, y de ese modo aceptas, como dice la Biblia, que Moisés murió. Sólo hay un problema con tu explicación (que otros protestantes también usan), que la Biblia tampoco dice absolutamente nada que nos lleve a pensar semejante cosa. Y puesto que tú eres protestante y lo que no está escrito en la Biblia no puede ser cierto, al igual que imagino que tú negarás que la Virgen María fuese “resucitada, glorificada y llevada así al cielo” en cuerpo y alma, yo te aplico a ti la misma regla y declaro que no puedes creer de ningún modo que Moisés disfrutara de eso mismo, pues al no decir la Biblia nada de ello tal creencia sería, según vuestros parámetros, antibíblica. Para afirmar lo que afirmas tendrías antes que hacerte católico, pero a continuación tendrías que negar tu afirmación porque tal idea tampoco se encuentra en la Tradición oral de la Iglesia primitiva. A mayores, creer que Moisés fue muerto y glorificado y resucitado entraría en contradicción con la cita bíblica en donde se nos dice que la resurrección de Jesús fue la primicia y anuncio de la de los hombres, con lo que la primicia no pudo haberla tenido ya Moisés:

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. (Corintios 15:20-23)

Y algunos pueden pensar que en cualquier caso Jesús no fue el primero en resucitar, pues ya en el Antiguo y Nuevo Testamento encontramos personas muertas que han sido resucitadas. Todas esas personas murieron, y al poco un profeta o Jesús las devolvió a la vida y siguieron viviendo hasta que de nuevo murieron y resucitaron en cuerpo glorioso para ir al Más Allá. Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naím, por ejemplo, no fue que el hijo resucitó en cuerpo glorioso y fue al cielo, fue simplemente que el cadáver fue reanimado. Eso no es “la resurrección de la carne”, sino la reanimación de un cadáver. Por tanto sí es exacto decir, como nos dice la Biblia, que Jesús fue el primero en resucitar, “las primicias de la resurrección” (quienes afirman que en esta cita “las primicias” se refiere a toda la gente que vivirá “el Rapto” es que no sabe lo que significa la expresión “las primicias”). Si Moisés hubiera muerto, resucitado con cuerpo glorioso y ascendido al cielo, entonces las primicias serían Moisés, no Jesús. Menudo chasco para el cristianismo.

Por tanto, sigo sosteniendo que la escena de la Transfiguración es uno de los elementos bíblicos que con más fuerza imposibilitan esa idea moderna de que los muertos duermen. Otra cita importante en el mismo sentido:

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».  Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso». (Lucas 23:42-43)

Jesús le promete al buen ladrón que estará con él en el Paraíso “hoy”, no dentro de milenios. He leído artículos en donde intentaban explicar que cuando Jesús dijo ahí “Paraíso” no se refería al cielo, sino a un estado de paz, y por tanto Jesús no quería decir que el buen ladrón estaría en el cielo ese mismo día, sino que antes de morir tendría paz. ¿En serio? En tal caso el pobre ladrón se llevó una buena desilusión, y con razón, pues lo que él pidió nada tenía que ver con eso. Otra.

Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. (Filipenses 1:23)

En la segunda cita San Pablo dice que preferiría irse (morir) y así estar con Jesús, pero no dentro de milenios, sino ya mismo, por eso dice “me siento urgido”, urgencia, ya mismo. Si pensara que tiene que esperar muchos años o siglos o milenios o quién sabe, ¿dónde estaría la urgencia? Igual podría vivir cien años sirviendo aquí a los cristianos y morir luego. Si él siente urgencia por estar con Jesús es porque piensa que en cuanto muera podrá estar con él.

Y de paso fijémonos en un pequeño detalle, dice San Pablo “es preferible que permanezca en este cuerpo”. Si nos lo tomamos al pie de la letra podríamos usar esta cita para afirmar que San Pablo no creía en la resurrección de la carne, pues en esta cita parece que ir al cielo con Jesús supone abandonar el cuerpo, y seguir vivo en la tierra supone “permanecer en este cuerpo”. Pero los cristianos creemos que después de morir (al instante o tiempo después, según católicos o protestantes) resucitaremos en nuestro cuerpo glorioso y después tendremos el Juicio y después iremos al cielo o al infierno. Lo que San Pablo afirma, como se puede ver, no encaja para nada con este esquema, él parece creer que si muere va derecho al cielo y sin cuerpo alguno. A no ser que pensemos que el cuerpo glorioso no es “este cuerpo” glorificado sino un cuerpo nuevo y diferente, lo cual tampoco es creencia cristiana. Pero el mismo San Pablo es quien más detalles nos da sobre la resurrección de la carne y nuestro cuerpo glorioso, así que tal conclusión sería errónea. Este detalle sirve para ver claramente que cuando una persona intenta interpretar citas bíblicas fuera del Magisterio y la Tradición de la Iglesia, es muy fácil “rayarse” y acabar viendo lo que no es. Y el método protestante de interpretación bíblica (cada uno puede interpretar la Biblia por su cuenta) se presta totalmente a ello. Pero volvamos al tema de nuestra carta. Otra cita.

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían, y clamaban a gran voz diciendo… (Apocalipsis 6:9-10)

Esta escena ocurre hacia el principio del Apocalipsis, el Juicio Final ocurre hacia el final del mismo libro. O sea, mucho antes del Juicio nos encontramos a los mártires  muertos hablando con Dios en el cielo y pidiendo vengar sus crímenes. Según los protestantes deberían estar durmiendo. Vale que estén ya en el cielo sin juicio alguno por ser mártires, pero dormidos.

Pero los protestantes entonces señalan a la continuación de esta cita, en donde “se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos“; pero ese “descansad un poco más” no implica que se vuelvan a dormir, simplemente que no se afanen aún en buscar venganza de sus asesinos (que siguen vivos) porque la retribución no llegará hasta el fin de los tiempos (en el Juicio). En cualquier caso, el hecho de que Dios y los muertos estén en tal conversación implica que los muertos no están en estado inconsciente hasta la Resurrección, en el futuro, sino que son seres con consciencia y voluntad, y que son capaces de hablar con Dios y pedirle cosas, que es lo que nosotros afirmamos.

Pero los cristianos católicos no negamos las otras citas en donde la Biblia nos habla de que la gente irá al cielo o al infierno después del Juicio Final, el cual ocurrirá al final de los tiempos. Los protestantes creen que esa fase de dormición y espera es la única que la Biblia defiende, nosotros creemos que lo que dicen unas citas es correcto y lo que dicen las otras también es correcto, sin necesidad de retorcer los significados hasta hacerlos poco o nada creíbles. Dicho de otro modo, el catolicismo siempre ha aceptado la paradoja de que estas dos verdades, aparentemente contradictorias, son ciertas al mismo tiempo.

NI DORMIR, NI CIELO NI INFIERNO: EXTINCIÓN Y TODO LO CONTRARIO

Para que se vea bien que una o un puñado de citas no hacen doctrina, excepto cuando consideramos globalmente la Biblia entera, vamos a dar varias citas que parecen contradecir en parte o en todo la doctrina cristiana de católicos o protestantes. Por ejemplo estas afirman que cuando morimos simplemente desaparecemos sin más nada, o al menos algunos sí desaparecerán, o al menos dormirán eternamente sin sufrir premio ni castigo alguno.

Entonces, ¿por qué no perdonas mi transgresión y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo; y tú me buscarás, pero ya no existiré. (Job 7:21)

Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y  una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad (Eclesiastés 3:19)

Está diciendo aquí que los hombres, igual que los animales, al morir se acabó, no hay diferencia. En realidad, buscando citas bíblicas podemos encontrar toda una gama de creencias, como que al morir no desaparecemos pero dormiremos eternamente (ya vimos la cita) o que algunos serán despertados para recibir premio o castigo y otros seguirán durmiendo, o que los justos despertarán al cielo y los otros seguirán durmiendo, etc, etc, etc. Por ejemplo compare estas dos afirmaciones:

 “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Daniel 12:2)

“Porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz..”. (Juan 5:28)

En la primera cita se dice que “muchos” muertos serán despertados, se supone que el resto seguirá durmiendo eternamente. En la segunda cita se dice que “todos” los muertos serán despertados y resucitarán para premio o castigo. Pero ya vimos a Isaías decir que los malvados nunca despertarán:

Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos. (Isaías 26:14)

Y el salmo 88 dice que incluso Dios se olvida de los muertos.

Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano. (Salmo 88)

Pero el salmo 139 dice lo contrario, que incluso en el Sheol está Dios:

Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el Sheol, hete allí. (Salmos 139:8)

Claro que ya vimos que según la Biblia Jesús, tras morir, bajó al hades a predicar a los muertos y que los muertos del sheol se arrodillan ante él en adoración, y sin embargo en el Antiguo Testamento se nos dice que los muertos ni pueden adorar a Dios ni pueden escuchar su predicación:

Porque el Seol no te confesará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden en el hoyo esperarán tu verdad. (Isaías 38:18)

Sólo para dejar claro que en la Biblia encontramos citas para todos los gustos si queremos valorarlas aisladamente y si nos olvidamos de que la revelación es progresiva. Tal como comentamos anteriormente, es muy peligroso ponerse a interpretar citas bíblicas por cuenta propia, y ofrecer citas bíblicas no es garantía de verdad en sí mismo. Cualquier persona que conozca bien la Biblia sería fácilmente capaz de confundir a un creyente haciéndole creer que la Biblia dice tal o cual verdad aunque sea totalmente lo contrario.

Y por último, dejemos la Biblia para dar otro dato interesante: las experiencias de la vida después de la muerte (NDE). Toda la gente que afirma haber muerto durante cierto tiempo y luego ha vuelto a la vida (reanimados, que no resucitados), lo mismo católicos que protestantes y aún de otras creencias, afirman que al morir iban hacia una luz o un ángel o persona venía a por ellos y cuentas todo lo que vieron, oyeron y hablaron en esas visiones, generalmente beatíficas, hasta que vuelven a su cuerpo. Si al morir cayésemos en la inconsciencia absoluta, nadie tendría ninguna experiencia de estos hechos ocurridos al abandonar su cuerpo, y lo curioso es que muchos protestantes cuentan sus experiencias sin caer en la cuenta de que su propia experiencia está yendo en contra de su protestantismo. Del mismo modo muchos afirman haber entrado en el cielo o haber ido camino de él (del infierno ya no podrían regresar), lo cual contradice igualmente su idea de que tras la muerte el alma no va ni al cielo ni al infierno hasta que llegue el Juicio, que sería al final de los tiempos. Un enorme bestseller en Estados Unidos hace tres años (Heaven is for Real) está escrito por un pastor evangélico fundamentalista que nos describe con todo detalle las experiencias postmortem de su hijo, que fue declarado muerto por los médicos y que tiempo después volvió a la vida dando también detalles claros de cosas que habían sucedido dentro y fuera de su habitación durante la operación. El padre considera todo ello como cierto, y sin embargo en ningún momento se hace la pregunta de ¿entonces estamos equivocados al pensar que los muertos pierden su consciencia al morir? Pues si crees que es de día pero niegas que exista la luz ¿cómo puedes creer que es de día?

CONCLUSIÓN

Pensemos lo que pensemos, vimos ya que en la Biblia encontraremos citas para todos los gustos, principalmente tres categorías:

1- Al morir desaparecemos o entramos en un estado eterno de inconsciencia en el limbo o algo similar.

2- Al morir quedamos en estado suspendido (dormido, inconsciente) en el limbo o algún sitio similar hasta que el Día del Juicio, al final de los tiempos, Dios nos resucite y juzgue y envíe al cielo o al infierno.

3- Al morir, en ese momento Dios nos juzga y vamos al cielo o al infierno (o al purgatorio).

La primera idea sólo corresponde con las antiguas creencias judías, que así se reflejan en el Antiguo Testamento, pero Jesús, en la plenitud de la revelación, dejó atrás.

La segunda y tercera ideas son cristianas, y el Nuevo Testamento afirma claramente ambas cosas así que de un modo u otro, ambas deberían ser ciertas, a pesar de que son incompatibles en cuanto al tiempo (¿cuándo es el Juicio y la resurrección, al morir o al final de los tiempos?). Ante esta aparente contradicción la Iglesia siempre reaccionó aceptando ambas cosas como ciertas aun sin comprender bien de qué modo podían ambas ser posibles. Cuando apareció el protestantismo, éste resolvió la paradoja negando las antiguas creencias y diciendo que sólo la idea 2 era cierta y la 3 no lo era, lo cual resolvía la paradoja al tremendo precio de alejarse de la Iglesia primitiva y de tener que ignorar o darle vueltas a todas las citas que expresaban la idea tercera para presentarlas como si en realidad también quisiesen expresar la 2.

La Iglesia fue sabia al aceptar como verdaderas la 2 y la 3 aunque no comprendiera bien de qué modo ambas podían ser ciertas, pues estaba claro para los primeros cristianos que ambas cosas eran ciertas, pues así se lo enseñaron y como tal las mantuvieron. El pionero de San Agustín ya resolvió la paradoja no negando nada, sino estableciendo que el tiempo y el espacio eran atributos del mundo físico. Esa misma idea, que durante milenio y medio era una teoría teológica, se convirtió en realidad científica cuando Einstein la propugnó en su Teoría de la Relatividad y la ciencia moderna pudo luego demostrar que era cierto. De este modo sabemos hoy que en el mundo espiritual no existe ni espacio ni tiempo, y por tanto no es necesario ni posible preguntar dónde ocurre algo ni cuándo ocurre. La misma idea de “esperar” implica tiempo, y decir que los muertos esperan hasta el Juicio Final es cierto desde la perspectiva de los que habitamos la tierra, pero deja de tener sentido en cuanto nos trasladamos al cielo. Por tanto quienes pasan al plano espiritual no están en ninguna parte esperando a nada, ya están disfrutando del cielo o penando en el infierno. El mismo purgatorio sería una purificación por la que atravesaría el cristiano impuro para entrar en el cielo, pero tampoco tiene ya ningún sentido discutir de dónde se encuentra el purgatorio o cuánto dura. Lo mismo sirve para el concepto de limbo, que la Iglesia sabiamente utilizó, porque en un esquema espaciotemporal es imprescindible contar con ello, pero nunca llegó a aceptar oficialmente como doctrina porque no tenía ninguna base bíblica ni se hallaba en la Tradición de la Iglesia primitiva.

Por lo tanto, no podemos hoy sostener la idea de que los muertos están dormidos esperando el fin de los tiempos. Ni la Biblia ni la ciencia nos permiten suponer que la idea 2 sea falsa mientras sólo la 3 es verdadera. Sorprendentemente, hoy podemos afirmar que el Juicio Final ocurrirá al final de los tiempos, con toda la humanidad cumplida, y al mismo tiempo afirmar que cuando alguien muere inmediatamente pasa por ese juicio. Todo depende de si estamos mirando el fenómeno desde aquí o desde allí. Es por eso que la idea de que nuestros difuntos están allá en el cielo (esperemos) y nos pueden escuchar, santos oficiales incluidos, no sólo no contradice sino que encaja perfectamente con lo que la Biblia, además de la Tradición, nos cuenta.

En la Biblia Jesús habla muchas veces del cielo, pero usando símbolos y analogías. Las dos únicas veces en las que el Nuevo Testamento nos habla con claridad y detalle del cielo son en la historia del mendigo Lázaro y en el Apocalipsis, y en ambos casos se nos muestra claramente a los muertos bien despiertos y actuando e interactuando, y preocupados de lo que en la tierra sucede.

Y otra aclaración. No creemos en un lugar llamado sheol (morada de los muertos), eso es creencia de los antiguos hebreos, que aún no conocían bien la revelación, pero incluso si el sheol existiera, no tiene sentido utilizar citas sobre el sheol, como muchos hacen, para con ellas negar que los santos estén despiertos y puedan comunicarse con nosotros. Nuestros santos están en el cielo, no en el sheol, así que lo que ocurra en el sheol no tiene ninguna relevancia para este asunto.

Baste para terminar señalar que los cristianos católicos, también en este asunto, estamos de acuerdo con lo que la Iglesia primitiva defendía. Los protestantes no. Complicado defender la idea de que el Dios Todopoderoso se hizo hombre, predicó la Verdad, y a los tres días sus seguidores ya eran todos una panda de herejes desorientados y confusos. ¿Tan mal predicó Jesús? ¿Tan mal lo hicieron sus apóstoles? ¿de tan poco sirvió la protección del Espíritu Santo que envió Jesús a su Iglesia al marcharse? Yo, desde luego, no lo creo así, la Verdad que trajo Jesús fue por su gracia fielmente preservada en su Iglesia. Fuera de ella es lógico y normal que el tiempo vaya haciendo mudar las ideas.

Jesús les respondió… Que los muertos van resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él. (Lucas 20:34..7-38)

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Si desea leer sobre el papel del culto a los santos en la Iglesia primitiva haga clic aquí. Para el tema de si los santos pueden o no interceder por nosotros haga clic aquí.

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APÉNDICE

Nos han recordado un argumento que algunos protestantes y paraprotestantes dan para afirmar que al morir no vamos al cielo o infierno, sino que esperamos nuestro premio o castigo durmiendo. De entrada el argumento nos pareció poco sólido pero hemos creído conveniente añadir un apéndice sobre ello tras comprobar que en muchos sitios de internet se utilizan estas dos citas para “demostrar” su doctrina de la dormición. Se trata ni más ni menos que de dos citas del mismo Jesús. Empecemos por la escena del Jesús resucitado a María Magdalena.

NOLI ME TANGERE

Entonces Jesús la llamó por su nombre:
— ¡María!
Ella se volvió y exclamó en arameo:
— ¡Rabboní! (que quiere decir “Maestro”).
Jesús le dijo:
— No me retengas más, porque todavía no he ido a mi Padre. Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es también vuestro Padre; a mi Dios, que es también vuestro Dios.
(Juan 20:16-17)

El argumento de ellos, no sin lógica, es que si tras resucitar Jesús dice que “aún no he subido al Padre”, eso demuestra que cuando Jesús murió no subió al cielo, sino que permaneció dormido en su tumba, pues tal es como acontece a quienes mueren. Para no alargar este apéndice, en lugar de entrar en explicaciones más profundas, contextualizando más las cosas y entrando en sutiles debates científicos y teológicos, vamos a dejar a un lado la noción de que en el Más Allá no hay espacio ni tiempo y vamos a dar una explicación más simple y más apegada a la Biblia, pues eso hará que sea también más efectiva.

El principal error de este argumento es suponer que si al morir Jesús no estuvo con el Padre, entonces necesariamente tuvo que estar “durmiendo”. Pero es la propia Biblia la que nos da otra alternativa: Jesús estuvo… en los infiernos! Bueno, en realidad esos “infiernos” no se refieren al infierno eterno, sino al Más Allá, al Hades o como queramos llamarlo. Sea donde sea que estuvo el caso es que allí no estuvo dormido, sino muy activo:

Fue entonces también cuando proclamó su mensaje a los espíritus que se hallaban en prisión (1 Pedro 3:19)

Y nada más diremos sobre esta cita porque ya ha sido comentada en este artículo. Hay otra cita que incide en la misma idea:

Si “subió”, como dice, ¿no supone que previamente había bajado a lo profundo de la tierra? (Efesios 4:9)

Esto debería bastar para ver que, según la Biblia, Jesús no estuvo dormido en estado inconsciente durante esos tres días (o más exactamente un día y dos trozos). Pero entonces, ¿qué quiere decir Jesús cuando dice “aún no he subido al Padre”?

La respuesta más sencilla sería decir que al morir Jesús bajó a los infiernos a predicar a los espíritus encarcelados (respuesta literal de la Biblia), luego resucitó, y por eso cuando vio a la Magdalena aún no había subido al Padre, cosa que no hizo hasta el día de su Ascensión. Pero también hay otra respuesta posible, otra respuesta que tiene más en cuenta esa ausencia de espacio-tiempo en el Más Allá.

Recordemos las palabras de Jesús: “No me retengas más, porque todavía no he ido al Padre”. La antigua traducción de “no me toques” no es exacta, pues el griego muestra que la acción de “no tocar” se refiere a algo que está ya en marcha, por lo tanto María le estaba “tocando” cuando Jesús pronuncia sus palabras. Después de la inmensa alegría de hallar vivo a quien ella creía muerto, María Magdalena se abalanzó a Jesús y lo abrazaría o se aferraría a sus pies (como se hacía con los maestros) y al cabo de segundos o de minutos o del tiempo que fuera, Jesús decidió que ya era suficiente, pues si por María fuese seguiría abrazada a él por los siglos de los siglos, pero él tenía otras cosas que hacer. Pero tampoco podemos decir que es una traducción errónea, pues al igual que pasa en español, si yo estoy tumbado en el sofá y le digo a mi hijo pequeño “no te subas encima de mí que me haces daño”, eso puede interpretarse como que le veo intención de subirse encima de mí y le prohíbo que lo haga, o como que ya lo tengo encima y le pido que se baje porque me hace daño.

Cuando Jesús habla de “todavía no he subido al Padre” nos está hablando del futuro, no del pasado. Dicho de otro modo, Jesús no está diciendo: nunca he estado antes en el cielo (de lo que esos protestantes concluyen que tras morir Jesús había estado dormido). De hecho, si yo, simple mortal, digo “todavía no he subido al cielo” se entiende que nunca lo he hecho, pero si es Jesús quien lo dice, tal cosa no se puede entender, pues él sí que ha estado antes en el cielo (de hecho siempre estuvo en el cielo hasta el día de su encarnación en María). Más claro aún que Jesús estaba pensando en el futuro, y no en el pasado, al decir esa frase lo vemos por la frase siguiente que dice: “Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre”. Puede que esa subida al Padre se refiera a la que hará en la Ascensión o puede que no, que Jesús va a subir al Padre al cabo de un rato (en tal caso en los días que estuvo aquí resucitado estaría constantemente “subiendo y bajando” del Padre a los hombres hasta que finalmente en la Ascensión regresó al cielo “definitivamente”). De ser así, Jesús tras resucitar tenía el plan de regresar al Padre de nuevo y la aparición a la Magdalena sólo debía durar lo suficiente como para dar testimonio, por eso Jesús no quiso alargarla y le dijo que le dejara marchar porque todavía no había subido al Padre tal como tenía pensado hacer. Sinceramente, preferiríamos no tener que meternos en tantas especulaciones, pero puesto que otros se meten, no hay más remedio que acompañarles y especular igualmente, aunque sólo sea para demostrar que otras opciones también son posibles.

Ahondando más podríamos preguntarnos que si Jesús le dijo a María que le soltara “porque aún no había subido al Padre”, ¿quiere eso decir que podría volver a abrazarlo después de que subiera al Padre? Pues ciertamente sí. Si ese subir al Padre se refiere a la Ascensión, entonces tal como prometió Jesús a todos enviaría luego el Espíritu Santo y a través de él Jesús estaría con nosotros (y con María Magdalena) de nuevo. María volvería a tenerlo no en sus brazos (hasta que ella misma muriera), pero sí dentro de su corazón, no como un recuerdo sino de forma real, cuando quedara ella también llena del Espíritu Santo.

Así que da igual si suponemos que al morir Jesús fue al cielo o que, tal como dice la Biblia, estuvo también en los “infiernos” (el hades, el reino de los muertos), el caso es que Jesús no estuvo inconsciente y que las palabras que le dijo a la Magdalena no demuestran nada sobre este asunto que nos ocupa, pues si significaran lo que algunos quieren que signifique estaríamos contradiciendo a la Tradición e incluso a la misma Biblia.

EL BUEN LADRÓN

El otro argumento que esos mismos utilizan es la cita del buen ladrón: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” (Lucas 23:43). Ellos dicen que la cita literal sería esta: “Yo te aseguro hoy, que estarás conmigo (algún día) en el Paraíso”. De este modo no está hablando de que ese mismo día ambos estarían en el Paraíso, sino de que “hoy te aseguro” que algún día estarás conmigo en el Paraíso (cuando tú despiertes el día del Juicio).

Desde el punto de vista lingüístico esa otra forma de traducir el pasaje griego es posible, pues el “hoy” podría referirse a la promesa o al paraíso. Pero siendo ambos sentidos posible, la Iglesia siempre tuvo claro que el sentido era el de “hoy estarás”, no del de “hoy te prometo”, y los protestantes también lo han entendido así siempre, hasta que algunos en tiempos recientes han querido verlo de la otra forma (porque de ese modo eliminaban una de las dificultades que contradecían a su idea de la dormición post-muerte). E incluso si esa hubiera sido la intención del evangelista (que como hemos visto, no lo fue), “hoy te prometo” tampoco impide que sea “hoy” cuando estarás conmigo en el paraíso.

Pero para comprobar mejor el otro punto de vista, comprobamos un montón de comentarios de teólogos protestantes a cerca de esa cita de Lucas. Hemos encontrado que muchos de ellos, más de la mitad, no sólo no ignoraban el hecho de que el “hoy” podía referirse a “te digo” o a “estarás conmigo”, sino que se metían de lleno en el asunto, y todos ellos, sin excepción, defendían la idea de que se refería a “hoy estarás conmigo”. De hecho no deja de sorprender que creyendo ellos que al morir quedas dormido, no aprovechen la “fácil” oportunidad de elegir la otra traducción, que les sería mucho más conveniente. Así que incluso ellos deben de ver muy claro que la traducción tradicional es la correcta dadas las circunstancias. Uno de los comentarios, por el famoso ministro metodista y exegeta bíblico Joseph Benson, daba esta explicación:

Jesús usa frecuentemente expresiones enfáticas habituales del arameo como “yo te/os digo” o “verdaderamente te/os digo”, pero nunca utiliza en ninguna parte la expresión “hoy te digo”, que sería, como las otras, una forma enfática de “te digo” (pues el verbo presente indica que se dice “hoy”). Además, en este pasaje Jesús dice “En verdad te digo…”, con lo cual ya está utilizando la forma enfática, así que sería inútil añadir otra forma enfática, que no encontramos en ningún otro lugar, en una supuesta construcción “En verdad hoy te digo”, a menos que el énfasis (y esto ya lo añadimos nosotros) vaya dirigido al “hoy” (realmente es hoy cuando te lo digo, y no ayer ni mañana), lo que nos daría un sentido absurdo a la frase, pues el énfasis no puede dirigirse a otra cosa que al “te digo”, y ese ya está enfatizado por “verdaderamente te digo” (no hay ningún motivo para enfatizar que es hoy cuando te lo digo, pues su promesa sería igual de válida aunque se lo hubiera dicho ayer).

En el evangelio apócrifo de Nicodemo, del 350 aproximadamente, se narra la escena del buen ladrón (a quien llaman allí Dimas) y luego nos cuentan su llegada al cielo ese mismo día, lo que demuestra que la tradición de esa interpretación es muy antigua. En copias siríacas y coptas del evangelio de siglos anteriores aún, también aparece la traducción de “te digo que hoy”, lo que muestra que también ellos interpretaban la cita griega de la misma forma que nosotros.

Hay otro argumento. Los judíos, cuando alguien moría, solían decir “hoy se sentará en el seno de Abraham”. Era una expresión muy corriente, algo así como hoy, cuando muere alguien, que decimos “que Dios le tenga en su gloria” o algo semejante. Pues bien, en esa situación de estar al borde de la muerte, la idea expresada por esas palabras (hoy te sentarás en el seno de Abraham) estarían a flor de piel en la mente del ladrón, y del judío Jesús, así que es en ese contexto donde mejor interpretaremos las palabras de “hoy estarás conmigo en el paraíso”, que es un equivalente casi exacto de esa idea pero expresada de forma personal, y más aún si tenemos en cuenta que la palabra “paraíso” se utiliza a veces como equivalente moderno del hebreo “seno de Abraham”, tal como por ejemplo ocurre en la traducción de los Setenta del hebreo al griego hecha muchos años antes de Cristo. Jesús le estaría confirmando casi literalmente el deseo típico para el difunto. Algo así como si en nuestra época Jesús hubiera dicho “yo te tendré en mi gloria”, parafraseando a nuestro “que Dios te tenga en su gloria”, y todos hoy captaríamos claramente ese paralelismo.

Por lo tanto, sin darle ya más vueltas al asunto y ciñéndonos a lo que la Biblia dice, la respuesta a ¿dónde estuvo Jesús entre su muerte y su resurrección? sería: en el cielo y en el hades, pues ambas cosas afirma la Biblia. Y no estuvo dormido.

 

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69 thoughts on “CARTA Nº 6- ¿Cómo pueden los santos escucharnos si dice la Biblia que duermen?

  1. Saludos
    Parece ser que quien puso el comentario que le copié no leyó su respuesta. De todas maneras gracias por la suya.
    Jeremías 15,1 es muy utilizado para apoyar la Intercesión de los Santos, pero no sería posible aquí otra interpretación correcta, pues ese si condicional admite en mi opinión otra que para nada supondría la mediación de estos ante Dios.
    Samuel y Moisés debían de haber estado en ese entonces en el Seol, ¿cómo iban a interceder? Así pensaba antes. Luego leo y Usted me explica todo eso del no espacio y no tiempo en el Más Allá y comprendo que pudiera haber un paralelismo muy parecido, pues se supone que nosotros invocamos a los Santos porque a estos al no afectarles el tiempo ya pasaron o están??? en el Juicio Final. En resumen para el que muere aquí todo transcurre sin tiempo y este deja de sujetarle, por ello cuando Moisés murió en “un instante” atemporal fue al Seol, le fue predicado por Jesús, le fue hecho el Juicio Final y se fue al Cielo.
    -En la cultura hebrea existía alguna doctrina parecida a esta, en dónde se le pedía a los del Seol que intercediera por ellos ante Dios. Aun cuando del Seol no se pueda interceder??? y esta Intercesión para nosotros puede ser válida pues todo ocurre al “unísono”, los judíos no conocían esto ¿o sí?
    -A Elías, por ejemplo, se lo llevan en una carroza de fuego, la gente cree que volverá y lo creen fuertemente ¿para dónde? Pues el Espíritu de este reposó en Eliseo???

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    • La teología hebrea sobre el Más Allá va evolucionando muy lentamente y en diferentes pasajes podemos ver diferentes conceptos de lo que ocurre en el Más Allá, desde la creencia que todo hombre al morir desaparece en la nada hasta la más evolucionada, y más tardía, de que hay un alma inmortal que recibe allá premio o castigo. El tema de la intercesión está presente en el Antiguo Testamento pero, salvo raros casos, se limita a la intercesión de los vivos, principalmente porque todavía no parecen tener muy clara la idea de que hay un cielo para nosotros y todo se centra en Dios. Es ya en textos relativamente más tardíos cuando la revelación empieza a mostrarnos una idea más desarrollada del cielo y también de la interseción, como por ejemplo en esta cita donde vemos a seres celestiales, ángeles, intercediendo ante Dios, algo que hubiera sido una idea muy extraña para los textos bíblicos más antiguos:

      «Entonces respondió el ángel del Señor y dijo: Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás sin compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado estos setenta años?» (Zc 1,12).

      Anteriormente un ángel se limitaba a transmitir la voluntad de Dios, pero nunca a intentar influir en ella.

      La cita de Jeremías que tú rechazas creo que es uno de los pocos casos en los que vemos el concepto de que una persona muerta pueda interceder por los vivos, aunque no parece que los hebreos se aprovecharan de semejante posibilidad.

      En cuanto a lo de Elías, efectivamente, por un lado se dice que Elías subió al cielo, y por otro que su espíritu quedó en Eliseo. Por cierto, aquí tenemos otro caso de hipérbole como el que te comenté en el otro sitio, un caso donde palabras como “nadie, nunca, siempre, todo, nada” son hipérboles no literales, fíjate:

      “Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11). Esto contradice la afirmación que hizo Jesús casi 900 años después si lo interpretamos literalmente: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre . . .”? (Juan 3:13).

      Pero volviendo a tu pregunta, el concepto de alma, espíritu, no es igual para el Antiguo Testamento que para el Nuevo. En algunas partes se usa como aliento de vida, lo que nos hace estar vivos, que no es inmortal y que incluso a veces se presenta como presente también en los animales. Cuando yo leo ese texto interpreto simplemente que el espíritu de Elías que reposó en Eliseo no es otra cosa que lo mismo que queremos decir actualmente en frases como esta: “El país se ha llenado de movilizaciones pacíficas pidiendo la dimisión del presidente. El espíritu de Ghandi está presente en todas nuestras calles”. No creo yo que ese espíritu que reposó en Eliseo sea una referencia a su alma, sino a su herencia espiritual.

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      • De acuerdo con lo de Elías y Eliseo, y con lo que me cuenta sobre el recurso literario. Aunque a decir verdad esto se me hace raro, pues si a mí me dieran un marco interpretativo y me dijeran después lee, ya simplemente tuviera que contentarme y ocuparme de que cuanta cosa yo lea encaje con ese marco; de seguro pudieran aparecer varias teorías, como se pudieran sacar de don Quijote, pero me sería más fácil. Cuando en la escuela íbamos a estudiar alguna obra literaria se pasaban varios días dando contexto, géneros literarios, quien fue antes, quien fue después y un bulto de cosas de historia que a mí me parecían súper aburridas, pero muy necesarias. Con la Biblia no me sucede así, sino que yo leo por leer y cuando tropiezo con este tipo de pasajes lo que hago es buscar todas las interpretaciones que me parezcan se pueden hacer. Así con su ayuda y herramientas (revelación progresiva, cultura hebrea,….) voy descartando algunas, pero pocas veces logro decantar con toda seguridad una. Así me sucede con la cita de Jeremías, no es que yo no acepte lo que Usted propone es que creo que puede aceptar también otra exegesis, así que por qué quedarse con la que nos conviene, acaso hay otro elemento que despunta a esto ¿CUÁL? Lo mismo con la cita de Zacarías donde el ángel puede ser Jesús o los anhelos de aquel pueblo o sabe Dios qué cosa, para no coincidir con lo que Usted me dice.
        Por favor, no crea que es que estoy tratando de llevarle a la contraria, pues el 95% de lo que sé se lo debo a su página y muy raramente mordería la mano de quien me alimenta (como decimos aquí). Tan solo pretendo como en tantísimas ocasiones le he dicho estirar la cuerda.
        DLB

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      • Hay gente que necesita estirar la cuerda y otra que no. Quien necesita estirarla, pues ha de estirarla, es bueno que lo haga, de lo contrario no quedará convencido, así que no te preocupes por ello, tú estira hasta que quedes conforme.

        Sobre lo que comentas es un asunto muy sencillo. Estás hablando de la Biblia como quien habla del Quijote, un escrito con un contexto pero que admite diversas interpretaciones. Eso es lo que hacen los protestantes, tomar un texto, a veces sí y a veces no toman también el contexto y la cultura y la época, etc., y a partir de ahí, como quien comenta el Quijote, hacen interpretaciones. Como están convencidos de que en esas interpretaciones les guía el Espíritu Santo, pues terminan creyendo que su interpretación es la absolutamente verdadera. El problema de eso es que diversos protestantes llegan a diversas conclusiones y todos quedan convencidos de que el Espíritu Santo está detrás, así que todo se derrumba.

        Pero en el catolicismo no funcionamos así. Nosotros no nos sentamos a leer la Biblia como si la hubiesen escrito esta mañana y nos toca a nosotros descubrir su significado. Nosotros somos herederos de la predicación de Jesús y sus discípulos, de las explicaciones de los apóstoles. En el siglo I los apóstoles y los primeros discípulos conocían los hechos y las doctrinas de primera mano, así que cuando predicaban la gente les hacía preguntas para entender todo bien. Tú mismo has hecho eso conmigo, lees un artículo nuestro, que se ha escribo intentando explicar las cosas con la mayor claridad posible, pero te quedan dudas, y nos escribes pidiendo aclaraciones. Y yo te las doy, y entiendes mejor lo que queríamos decir. Y si tú le dieras estos artículos a otra persona, esa persona te plantearía dudas que tú ahora podrías aclarar. Pero imagina que dentro de mil años alguien lee un artículo de estos y, como no tiene a nadie a quien preguntar, lo interpreta de forma errónea, aunque fuese una interpretación textualmente correcta. Esa persona podría hacer una interpretación textualmente buena pero sacando una conclusión falsa, porque no tiene a nadie a quien preguntar. Los católicos tuvismos acceso a esas preguntas y aclaraciones, y a partir de ahí se fueron predicando esas doctrinas. Por poner un ejemplo, si tomamos la Biblia en vacío, sin más referencias, es posible interpretarlo todo llegando a la conclusión de que Dios es uno y punto, y que Jesús y el Padre son cosas distintas, pues cuando Jesús dice cosas como “yo y el padre somos uno” se podría interpretar literalmente, como hacemos los católicos, o figurativamente, como cuando los místicos dicen que todo es uno, que “yo me hago uno con Dios” y cosas así. Ambas interpretaciones son posibles, así que ¿cómo sabemos cuál es la verdadera? pues porque cuando los primeros cristianos predicaron el mensaje de Dios (sin Nuevo Testamento aún), enseñaron que Jesús era Dios, no en plan figurativo, sino literal. Por eso al leer esas citas de Jesús no tiene sentido preguntarse cuál interpretación es más posible, porque los católicos ya sabemos cuál es la interpretación correcta desde antes incluso que esas citas se pusieran por escrito. En nuestro caso, primero es el contexto (la predicación, la explicación, la doctrina), y luego vino el texto, así que ese texto se entiende y tiene sentido dentro de esas doctrinas que ya existían. Tomar el texto 1000 o 2000 años después y sentarse a descubrir a ver qué quiere decir eso, es poner el carro delante de los bueyes, es una mentalidad protestante, no católica, pues nosotros, afortunadamente, mantenemos una Tradición que se remonta hasta el mismísimo Jesús, e interpretamos la Biblia a la luz de las doctrinas que nos predicaron, y no intentamos crear doctrinas a partir de los textos escritos. Por eso cuando dices que cómo sabemos si esta o esa interpretación es la correcta, siendo ambas posibles, yo te diré, lo sabemos porque así nos lo enseñó Jesús muchos años antes de que ciertas personas se sentasen a escribir sobre esas doctrinas.

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      • Muy de acuerdo, me gustó mucho la respuesta, aunque en detalle no me dijo sobre los versículos, pero por supuesto que con esa conclusión basta.

        Algo que tiene y que no tiene que ver:
        -Por qué la cruz ortodoxa es distinta a la nuestra, acaso a Tradición no recogió la verdadera configuración de esta.
        -Creo que en algún lugar leí que los cristianos del siglo III o II, no s, se habían olvidado de como vestía Jesús y cosas así.
        —Entiendo que una cosa es la doctrina y otra esto, además de los esccritos que tenemos, por lo que todo no es oral, pero bueno son dudas.

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      • La cruz ortodoxa no es diferente a la nuestra, es simplemente una estilización artística fruto de una lenta evolución. La cruz básica para todos es un palo vertical largo cruzado por uno horizontal más corto. En la parte oriental, los ortodoxos, esa cruz se estilizó en la llamada cruz griega, donde ambos palos miden lo mismo, como el signo +, pero eso no quiere decir que ellos pensaban que la cruz de Jesús era así, sólo era una forma simbólica de representarla, pero en pinturas o mosaicos de Jesús crucificado se ve la cruz normal. Luego está esa otra cruz ortodoxa que solemos llamar la cruz rusa, que creo que es la que quieres decir.

        En Occidente, a los dos palos de la cruz se le puede añadir un palito pequeño horizontal encima del horizontal largo, y ese palito representa al letrero del INRI. Pues bien, si te fijas, hay muchos cuadros de la crucifixión, o esculturas, en donde los pies de Jesús se apoyan en un pequeño travesaño horizontal. Ahora toma la cruz, añade el palito horizontal superior del INRI, y añade el palito horizontal inferior de los pies, y tendrás una cruz con un palo largo vertical y tres horizontales, el del medio largo y los otros dos cortitos. Y por cuestiones artísticas, el palo corto inferior terminó por representarse inclinado, por eso de romper la simetría y darle más gracia, y ya tienes esa otra cruz que no es otra cruz, sino otra manera artística de representarla, como puedes ver en este ejemplo: https://protocoloalavista.files.wordpress.com/2015/03/cruz-ortodoxa-reproduco-fiel-6828-mlb5117682065_092013-f.jpg

        Que los cristianos del siglo III o II se hubieran olvidado de cómo vestía Jesús es más que probable. Piensa que para nosotros, la civilización de la imagen, hay cosas que tienen muchas importancia, como la apariencia física, pero para aquellas culturas antiguas, y mucho más para los judíos o cristianos, eso no tenía importancia. En el Nuevo Testamento no se nos dice ni una palabra sobre el aspecto de Jesús y menos aún de sus vestimentas, salvo algún detalle que sacamos por deducción indirecta. Por ejemplo, cuando critica a los fariseos por llevar túnicas largas hasta el tobillo, es evidente que Jesús la debía llevar corta, hasta poco más abajo de la rodilla, que era el otro modelo de la época, pues de lo contrario no habría criticado en otros algo que él mismo estuviera usando. Pero no se nos dice ni siquiera si era alto o guapo o fuerte o nada de nada. En la Biblia sólo se nos dice que Pablo era calvo, que David era rubio, de ojos azules y hermoso, y poco más. Si ni siquiera se molestaron en escribirlo aquéllos que le conocieron, no tiene nada de extraño que en las sucesivas predicaciones tampoco se molestasen en transmitir unos detalles que clramente eran superfluos y que para ellos ni siquiera vendría a cuento.

        Otra cosa distinta es que sí se transmitió el aspecto del rostro de Jesús a través de la mal llamada Santa Faz, que fue el modelo usado posteriormente por los iconos y que es lo que ha hecho que en el arte de todos los siglos, salvo extravagancias, se manifieste una imagen de Jesús idéntica en lo básico: rostro alargado, nariz larga, barba, pelo largo y castaño oscuro, ojos marrones… pero eso no fue por predicación y creo que no se difundió hasta el siglo V. Pero de eso se hablará en esta página a fondo en un artículo futuro, así que dejaré aquí la incógnita para quien no sepa de la cuestión.

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      • Saludos
        Sinceramente me gustó mucho su comentario anterior como ya le había dicho, pero es algo que ya sabía, ese es digamos el modus operandi del protestantismo, y es lo que nunca me haría pertenecer a él; quizás escupa para arriba, pero creo que sería más coherente, por lo menos con mi formación, ser ateo que no protestante.
        También yo soy católico romano y como tal me importa del manojo de posibilidades que sobre un texto puedan sacarse la que la Iglesia propone, pero siempre trato de analizar las demás aristas con todo lo que se me pueda ocurrir. Por ello a pesar de que mi tronco sea sólido, o sea, lo fundamental, muchas veces pretendo llegar ahí por las ramas, a manera de protestante, pero bueno.
        Además, por Tradición no nos viene cada detalle que a uno se le ocurra preguntarse y si allí está, por lo menos yo, ignoro sobre ello mucho.
        En fin, le replanteo mis preguntas, pues me interesa mucho la respuesta:
        – Si el pueblo antiguo de Israel no tenía consolidación en algún tipo de doctrina que planteara la intercesión de los que ya partieron en favor de ellos, sino que más bien creían que partían a un “lugar” llamado Seol, ¿no sería demasiado pretensioso suponer que esa cita de Jeremías apoya la cuestión católica? ¿no cabría con más seguridad otra exégesis?
        – A este mismo paso ¿no sería más coherente interpretar la cita de Zacarías suponiendo que el ángel puede ser Jesús o los anhelos de aquel pueblo?
        Como na´ existen otros elementos que yo ignoro como cultura, lingüística hebrea, etc..
        DLB

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      • Si tomamos la cita de Jeremías aisladamente, pues sí, serían posibles varias interpretaciones. Pero un cristiano tiene que interpretar el Antiguo Testamento no en sí mismo, sino a la luz del Nuevo, y eso lo repite San Pablo en más de una ocasión, y lo asumió la Iglesia desde el principio. Por decirlo de alguna manera, los hebreos caminaban hacia la luz, pero nunca llegaron a verla, así que sus propias interpretaciones sobre las cosas no eran siempre correctas. Cuando llega Jesús, o más en concreto cuando llega el Espíritu Santo en Pentecostés, es cuando se nos hace la luz y podemos ver claro lo que pasa y lo que pasó antes. Por eso cuando cierta gente afirma que quienes mejor pueden interpretar un pasaje del Antiguo Testamento es un judío, no entiende nada de esto.

        Imagina esta situación ficticia. En el año 1900 se precipita en una crisis gigante. En cierto país se producen protestas sociales y surge un movimiento que recoge esas protestas y termina convirtiéndose en partido político. Ese partido político empieza a subir como la espuma y amplifica las protestas. Crecen de la mano los conflictos y el partido, sin que se sepa bien qué cosa alimenta a qué otra. Finalmente el partido, que ya controla la mayoría de los medios de comunicación y por tanto controla la opinión pública, llega al gobierno y comienza a reformar todo el país para hacerlo a su imagen y semejanza. Ese modelo fracasa y al final el país termina en peores condiciones que empezó, y mucho más debilitado y dividido (no, no estaba pensando en Cuba, estoy inventándome un ejemplo)

        En el 1910, asentado el nuevo gobierno, los analístas políticos escriben un libro explicando que esa nueva sociedad diseñada por el nuevo gobierno se explica por la profunda crisis que apareció por la incompetencia de los modelos anteriores, así que es perfectamente razonable que el pueblo fuera levantándose cada vez más hasta lograr llevas hasta el poder al partido que finalmente acabó con esos modelos inservibles y construyó una nueva sociedad, aunque las fuerzas retrógadas y las potencias extranjeras reaccionaron y hundieron al país. ¿Nadie mejor que ellos para entender e interpretar lo que acababa de pasar, no?

        Hoy sabemos muchas cosas sobre lo que pasó en la II Guerra Mundial y en la postguerra que no se sabían hace tan solo 25 años. La caída del bloque soviético liberó una gran cantidad de información que antes era inaccesible, y por tanto ahora entendemos mucho mejor el verdadero motivo y gestación de acontecimientos que sus propios protagonistas en su momento desconocían.

        Volviendo a nuestro ejemplo, imagina que hoy tenemos acceso a ese tipo de información secreta. Llega a la luz documentos del antiguo Imperio Otomano que demuestran que ese imperio, en el año 1900, desarrolló un ambicioso y carísimo plan para erosionar a Occidente (por entonces seguían siendo el principal enemigo) y, aprovechando una crisis económica como todas las que periódicamente se producen, comenzó a invertir dinero y recursos para lograr que uno de los países centrales de Europa colapsara y se debilitara. Para ello buscaron un grupo antisistema, que siempre existen, y comenzó a darle una gran cantidad de recursos y fondos para que se expandiesen. Compraron un periódico en crisis y se lo entregaron a ellos, con lo que comenzaron a tener relevancia social, y así de tal manera todo que en pocos años pasó lo que pasó.

        Entonces, sabiendo ahora todo eso, podemos hacer un análisis político de la situación que se produjo en ese país en 1910, y la conclusión sería que una potencia extranjera logró aprovechar una situación de crisis para manipular una sociedad y finalmente debilitarla y sumirla en el caos.

        Y ahora la pregunta. ¿Quién hizo un análisis más correcto de la situación, los analistas de 1910, que vivieron los hechos en primera persona y que escribieron las crónicas, o nosotros ahora, en el 2017, que tenemos más datos y podemos por tanto interpretar las cosas correctamente? (pregunta autocontestada). Pues lo mismo pasa con el Antiguo Testamento. Ellos estaban viviendo la Historia Sagrada en primera persona, pero les faltaban los datos que nosotros ahora sí tenemos, así que si nuestra interpretación difiere de la suya, la nuestra es la correcta, pues nosotros tenemos más datos que ellos, nosotros tenemos la revelación plena, ellos sólo parcial.

        Y en concreto interpretando lo que dice Jeremías. Pueden ocurrir dos cosas, o bien que Jeremías sí tenía una vaga idea de la intercesión y a veces se le colaba de soslayo, como vemos en otras partes, o bien que Jeremías, como la misma Biblia dice, está hablando en nombre de Dios (o digamos que Dios hablando por boca de Jeremías) y por tanto ni el propio Jeremías entiende 100% el significado profundo de lo que está diciendo. Me inclino por la segunda opción. Y ahora podría borrar tal vez todo el rollo sobre crisis europeas y el imperio turco, pero como ya está escrito lo dejo.

        No sé si con esto queda respondida tu pregunta.

        En cuanto a la cita de Zacarías me parecería excesivamente rebuscado pensar que “el ángel del Señor” pueda referirse a Jesús, pues Jesús es “el Señor” y en tal caso tendríamos al Señor preguntándose a sí mismo. En la Biblia nunca aparece Jesús como “el ángel del Señor”, sino como el Señor. Y ¿puede ser ese ángel la personificación del anhelo del pueblo? No. Léete Zacarías 1 entero y verás que no se trata de ninguna personificación de nada, Dios está hablándole al pueblo por boca de Zacarías, y lo hace a través de un ángel que es el que transmite las palabras de Dios y se las interpreta, y entonces en un momento dado el ángel se dirige a Dios, no a Zacarías, y le suelta la cita esa, y “Entonces el Señor dio al ángel que me hablaba una contestación amable y consoladora”. Estamos claramente en una conversación en donde hablan Dios, el ángel, Zacarías, y el pueblo será el destinatario. Si lees el capítulo entero entenderás.

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      • Saludos
        La explicación que me ofrece es coherente, pero choca con lo que ya creía, pues yo pensaba que los ortodoxos y romanos tenemos una cruz “distinta” no por “romper la simetría y darle más gracia”, sino porque la tradición de ellos fue distinta en ese punto a la nuestra.
        – Con el letrero de INRI na` que ver.
        – No sabía que a la cruz latina también se le agregaba ese palo corto inferior, pensé que eso solo se hacía en Oriente ¿está seguro de esto?
        – Tengo una enciclopedia cristológica y ese palo inferior que Usted me dice se ponía con frecuencia no aparece en ninguna imagen occidental ¿puede ponerme ejemplos de esto? ¿para qué otro palo que no iba a representar nada que se salía del vertical?
        – La razón por la cual ese palo inferior esta desnivelado no es igual. Usted me dice que es cosa de “romper la simetría y darle más gracia”, pero por ejemplo la wiki dice lo siguiente “En la tradición ortodoxa, los pies de Cristo no están atravesados por un solo clavo, como en la católica, sino con dos clavos: uno por cada pie. El travesaño horizontal inferior es para los pies del Crucificado. Uno de sus extremos está un poco alzado: muestra el paraíso, hacia el cual se dirigió el Buen Ladrón crucificado junto a Cristo. El otro extremo, en cambio, se dirige hacia abajo: hacia el infierno, el lugar destinado al otro ladrón, que no se arrepintió.”
        Si la cuestión es como yo pensaba habría diferencias en la tradición en cuanto a esto. Pero bueno, lo verdaderamente sugerente es que ambas configuraciones son más parecidas a lo que parece ganar terreno, por lo menos acá, que Jesús fue crucificado en un simple madero, un palo vertical. Dos preguntas más:
        – Mucho se ha hablado negativamente de la cruz torcida que algunos de los últimos papas han usado. Los sedevacantistas y protestantes se alían para decir que esto es cosa del demonio y bla bla bla. Cuando se me ha preguntado sobre esto trato de taparme con el sumo arte que le pone hasta alas a los puercos, como decimos aquí; o sea, para dar una imagen más taciturna simplemente se decidió pintar el cuadro de la crucifixión de esta forma. Y ahí eso del impresionismo y otras vanguardias y bla bla bla. ¿Pero en realidad cómo es esto?
        – Mucho me ha golpeado esa forma de piedad antigua en la que se creía en tantísimas reliquias y cosas así. Yo de plano no soy muy apegado a eso y reúso hasta de las postalitas que traen trocitos de la sotana de San Nosequé y cosas por el estilo. El manto de la Verónica y la Sábana Santa más o menos me pasan, pero todo lo otro ya me da mucho que pensar. En fin, en la Edad Media circulaba hasta leche de los pechos de la Virgen, ¿cómo podía la Iglesia admitir esto? Puede ser que la conciencia religiosa actual sea muy distante a la antigua y con ello la piedad popular que siempre es más “extremista” pero este tipo de cosas tuvieron que recibir la sanción por parte de la Iglesia en algún momento ¿o no?
        De antemano Gracias y que DLB

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      • Tipo palo atravesado o tipo cuña, el apoyo de los pies no es ninguna cosa rara en el catolicismo, mira esta imagen. Ahí tienes a Velazquez, tres tramos horizontales en su Crucifixión.

        O este otro de Bartolomeo Bulgarini, año 1300.

        Pero créeme, ese tramo lo podrás encontrar en el arte Europeo desde la Edad Media hasta hoy en cientos de cuadros.

        La cruz como símbolo comenzó siendo igual en Oriente y Occidente. En Occidente no cambió, pero en Oriente sí, y lo hizo en dos direcciones que siguen conviviendo. Por un lado surgió la cruz griega, donde ambos palos son del mismo tamaño ( + ) y por otro surgió esa otra cruz de tres tramos, que luego torció uno en diagonal, que es la que más éxito tuvo en la parte norte, de Grecia para arriba, y es practicamente el símbolo de los ortodoxos eslavos. Este asunto es un asunto artístico, igual que los iconos y los cuadros occidentales siguieron caminos diferentes.

        En Occidente se pueden encontrar desde siempre representaciones con un clavo o con dos clavos.

        El palo de los pies, como te dije, evolucionó hacia la diagonal por motivos estilísticos. Asunto diferente es que a posteriori se le diera a eso un simbolismo teológico, porque a todo se le da carga simbólica. Si estudias el tema de las vestiduras sacerdotales que había antes del Concilio Vaticano II (ahora son mucho más simples), verás que absolutamente cada pieza y parte tenía una explicación simbólica. Sin embarga esas vestiduras son evolución de ropajes de la antigüedad. Es sólo a posteriori cuando se les dio una carga simbólica.

        Por ejemplo el cíngulo es un cordón que ata la cintura de la túnica. Eso es un cinturón como ha sido toda la vida, y los romanos lo usaban para sujetarse la túnica a la cintura igual que lo usamos hoy. Sin embargo vete a Wikipedia, busca “cíngulo” y te dirá, correctamente, que “simboliza la castidad que los sacerdotes deben conservar”. Pero no es porque cuando diseñaron las ropas sacerdotales decidieron ponerle un cordón para que recordasen la castidad, sino que al cordón que usaban le dieron en un momento dado esa simbología. Igualmente el tramo torcido de la cruz surgió como estilismo, y luego le dieron la simbología que mejor les pareció, suponiendo que realmente esa simbología sea algo oficial, y no interpretación de algunos.

        No es pues un asunto que se pueda ver desde la óptica de dos tradiciones diferenes que recuerdan la crucifixión de forma diferente. Lo cierto es que cuando Constantino llegó al poder, prohibió la crucifixión y no se volvió a producir. A esto añade que la crucifixión en sí era vista por los cristianos de los primeros siglos como una tortura atroz que preferían olvidar. La muerte en sí fue glorificada como salvadora, pero la crucifixión era visto como una forma cruel y humillante de morir. Por eso en los primeros siglos los cristianos no usaron la cruz ni como símbolo ni en representaciones artísticas. Llevar una cruz al cuello para ellos sería como si hoy algún seguidor de un líder ejecutado se pusiera al cuello una horca o una guillotina.

        Es cuando la cruz como instrumento de ejecución queda totalmente enterrada en el pasado cuando empieza poco a poco a usarse como símbolo. Primero usaron el pez, luego el crismón, y el uso de la cruz como símbolo cristiano no se generalizó hasta el siglo V aproximadamente. Y cuando comienza su uso, se la representa como un símbolo. No se pretende representar una cruz exacta, sino el símbolo simplificado, tal vez idealizado, de lo que era una cruz. Es muy probable que la cruz original fuese en forma de tau (T), y en todo caso si sobresalía por arriba algo, sería el letrero del INRI, aunque no podemos estar seguros. Es muy probable que tuviera un travesaño para apoyar los pies (en el famoso Grafito de Alexámenos, aproximadamente del año 90, se representa así), pero tampoco sabemos si ese travesaño se usaba siempre o a veces. Se ha encontrado un resto arqueológico de un crucificado con un clavo atravesando ambos pies, pero tampoco se puede saber si eso se hacía siempre o daba igual una forma u otra. En fin, que la cruz tenía un palo vertical y otro horizontal y pusieron un letrero con la condena, y poco más sabemos, a parte de que casi seguro que el palo horizontal era el que el condenado transportaba y el vertical estaba allí clavado permanentemente. La cuestión es que la Tradición no transmitió ni cómo era la cruz, ni muchos otros detalles que no se consideraban relevantes, por mucho que hoy seamos una generación de curiosos que queremos todo al detalle. Fíjate que la tradición no transmitió tampoco la apariencia física de Jesús, así que no es de extrañar que no se preocupase para nada de los detalles de la cruz.

        En cuanto a las reliquias, eso va en gustos. Desde luego nadie te obliga a que te gusten las reliquias, aunque sí tienes obligación de respetarlas por lo que representan. Las reliquias no es algo que parte de Dios y dice, “tenéis que usar reliquias para aumentar vuestra fe”, sino al contrario, es algo que parte de los hombres, porque todos los hombres de todas las épocas y culturas tienen en su naturaleza ese concepto de “reliquias”, o como hoy diríamos, “recuedo” o “suvenir”. Los fans de Elvis Presley están dispuestos a pagar barbaridades por un calcetín de Elvis, y eso es porque somos así, los objetos nos acercan a las personas a las que están asociados, y si son restos corporales, mucho más. Es un efecto psicológico, y ese efecto, muy humano, ha sido no sólo tolerado, sino sancionado y bendecido por la Iglesia porque lo ha reconocido como una forma de acercarnos a lo que ya no está aquí.

        Otra cosa muy diferente es que al amparo de ese fenómeno haya habido mucho fraude, y si una cosa es una verdadera reliquia o no, pues ya no es a veces tan fácil y entra el factor humano. Si te engañan y lo hacen bien y tú te lo crees de buena fe… pues te han engañado, y acabas comprando o aceptando la quinta cabeza de San Juan Bautista. Me temo que en este asunto el Espíritu Santo no se aparece para advertirte de tu error. Pero al fin y al cabo, si esa cabeza le servía a la gente para exaltar su fe, pues misión cumplida, para mí el valor de una reliquia más que en sí mismo está en el efecto que produce, y en ese sentido todas las reliquias consideradas por la gente como verdadera, cumplían igualmente su misión. Ahora, como historiador sí me interesa mucho saber si esa cabeza es verdaderamente la de San Pablo o no. Pero eso ya es otra hisotria.

        No creas que ahora hemos cambiado en eso, seguimos igualmente fascinados por las reliquias, lo que ocurre es que, como en todas las cosas, también en eso hay modas. Durante siglos fascinaron especialmente las reliquias de restos humanos, y hoy en día un dedo amputado momificado como un tasajo nos puede dar bastante aquito, pero solo porque nuestros gustos han cambiado. En Berlín se venden como rosquillas trocitos de hormigón del tamaño de un sello, con una cara mostrando restos de pintura de colores. Si juntásemos todos esos fragmentos no sólo podríamos reconstruir otra vez el muro de Berlín, que es lo que te venden, sino que podríamos tal vez construir un muro cada año. Pero lo más gracioso es que el muro era una pared de alrededor de medio metro de ancho y sólo estaba pintado por una cara. Eso quiere decir que todos los fragmentos de muro que se venden deberían ser sacados de la superficie del muro, y no valdrían los demás. Evidentemente es todo una farsa, pero la gente los compra, y no son baratos, sobre todo en los primeros años, donde la gente se los llevaba convencidos de que se estaban llevando a casa un auténtico pedazo original de la historia de Europa. Pues es lo mismo.

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      • Saludos
        Con respecto al imperio otomano y la explicación referente más que de acuerdo.
        Cuando hace la conclusión y pone las posibles interpretaciones de la cita no cuenta una que es la que muchos podrían darle y seguir sin intercesión, por ejemplo, se podría pensar que Dios solamente está diciendo que si “el valor” de tales figuras se le colocaran delante pues …. Como si yo le dijera a mi madre que “ni aun José Martí pidiéndomelo yo estudiaría para la prueba”. La frase analíticamente es falsa, pero en el sentido conversacional es del todo práctica, por lo menos acá. No sé si me entiende, pues me parece que estoy revolviendo lo mismo. Así que lo dejo aquí y le ofrezco una cita interesante que no sé si la ha detallado particularmente: Sir 48,14.
        Con lo de Zacarías le debo la lectura del mismo, así que hasta ahora nada por aquí. Pero los anhelos de aquel pueblo que se expresaban en sus obras literarias, a modo de Casa de muñecas o de Papa Goriot me parece una posibilidad, aunque no sé si sería correcto mundanizar así la Biblia, aunque en lo profundo no se me hace de esta forma. En fin, una u otra na` que ver con lo que me sugiere de la lectura de este libro.
        Gracias.

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      • Es cierto lo que dices, esa cita puede interpretarse de varias maneras, y en esa misma situación quedan los protestantes, con la cita a secas y varias maneras de interpretarla, como en tantísimos otros casos. Pero nosotros no tenemos la Biblia en vacío, tenemos el Magisterio de la Iglesia, y ahí está la diferencia. En el Nuevo Testamento verás que Jesús y los Apóstoles se pasaban el tiempo explicando cosas del Antiguo Testamento. Esas explicaciones, la mayoría de las cuales no han sido recogidas en la Biblia, sobrevivieron en la Tradición. Por eso cuando cies ¿y no podría significar también esto otro? la respuesta es: sí, podría, pero no es ese el significado correcto.

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      • Saludos
        Pero ese tipo de pinturas sí, incluso le puedo decir varias que también aparecen de esta forma en esa enciclopedia de la que le hablé. Pero siempre, por lo menos lo que he visto, es un palito bien pequeño con los dos pies juntos y clavados con un solo clavo, bien distinto a la forma ortodoxa, un palo más grande y los pies separados. Pero buscando y leyéndolo más estoy muy de acuerdo con lo que me dice y me parece este uno de los comentarios más instructivos, sobre todo por lo del muro de Berlín jajajaja. Lo que asienta aquí la cuestión es su explicación de que el símbolo vino primero (con sus variantes artísticas) y después el significado de sus partes.
        Lo que me causó más interés fue que me dijera “Llevar una cruz al cuello para ellos sería como si hoy algún seguidor de un líder ejecutado se pusiera al cuello una horca o una guillotina.”, pues eso mismo cacarean como gallinas los protestantes de aquí y ahí van las citas de San Pablo con lo de la predicación de un Cristo crucificado. Pero bueno, esto es entendible por la proximidad con este tipo de ejecución, aunque deja qué pensar.
        DLB

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      • “Deja qué pensar”… Ay José, será que tengo la cabeza espesa hoy pero la mitad de tus comentarios me dejan confuso, no sé a qué te refieres. En lo del tramo de los pies, por muy pequeño que sea no tiene nada de particular que al transformarse la cruz en un símbolo ese palito aumente de tamaño. Fíjate que la parte del palo vertical que sobresale hacia arriba es una pura estilización del letrero del INRI, pues la cruz original, como te dije, tenía forma de T. Y si quieres más estilización, echa mano de la Cruz Griega, con forma de +, en donde ese palito que sobresale, estilización del INRI, se estiliza tantísimo que llega a tener la misma longitud que la parte inferior, así que no te extrañe nada que un palito pequeño se agrande, no hace falta irte a los ortodoxos para verlo.

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      • Bueno, pues ok con lo de la cruz y sus formas, aunque ahora me deja más confuso con eso de que tenía forma de T, yo no sabía eso y si me lo hbía dicho ya se me había olvidado.
        No sé que matiz habrá enconntrado en mis palabras pero lo último no lo dije por mal, pero sí es un arma de muchos protestantes.
        CHAO

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      • Si lo dices por lo de “deja qué pensar”, no te preocupes, lo único que te decía es que hay veces que no sé exactamente qué quieres decir y me quedo confuso, pero eso es normal, también hay muchas veces que yo te digo ciertas cosas que tú no entiendes exactamente qué quiero decir y te quedas confuso.

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  2. Saludos Christian, espero estés bien
    Después de un tiempo de preguntas una pausa y ahora volver para algo que no me es tan agradable, pero bueno.
    Un lector de este mismo escrito, que yo copié, hizo un comentario que quiero hacérselo a Usted a modo de pregunta, pues aunque pueda responder a algunos elementos siempre me ha parecido esto de las Postrimerías (y que ver) un mundo muy difícil, quizás porque no lo he estudiando tanto, pero bueno. Me parece que el señor es adventista, aunque se lo he preguntado y no me dice.
    Espero que esto no le sea de mal agrado, pues a fin de cuentas es un comentario.
    COMENTARIO:
    Saludos, he querido poder leer todo el tema pero son tantos errores y cosas por decir en unas simples lienas que no he podido continuar, al final no entendí lo que quisiste demostrar porque simplemente no demostraste nada, te dejo aquí los comentarios que fui haciendo hasta el momento en que tuve que dejar de leer, te sugiero hagas temas más cortos, concretos porque sino será muy dificil para la gente entenderte.
    mis notas

    Es hasta cómico ver lo fácil que ustedes dicen así suavemente “si, tienen razón pero demostraremos que se equivocan”, por fin, o tienen razón los textos bíblicos que destruyen por completo su doctrina de “la comunicación con sus santos” o no la tienen.
    Es como que primero aceptan la verdad para que la gente se tranquilice pero luego comienzan a meter sus interpretaciones. Mira, te demuestro no solo eso, sino que hay todavía mucha falta de conocimiento en algunos aspectos bíblicos.

    Cuando comiensas a aclara los dos puntos básicos cometes el error que todo católico desde el papa hasta el que se hizo católico ayer comete, y es que afirman cosas sin sustento de ningún lado, en el punto 1 dices:
    1- Resucitar significa que el alma recupera su cuerpo (glorificado), no simplemente que el alma inmortal sigue existiendo tras la muerte.
    Y yo ye pregunto ¿de donde sacas tan grande mentira? ¿qué Dios te reveló tal cosa? ¿cuál es el sustento de esa afirmación?¿dónde está la cita bíblica?, es como si ustedes saben más que Dios, y tienen la explicación de todo lo que sucede en el mundo espiritual ¿han visto ustedes en verdad que pasa cuando una persona resucita?¿han visto el alma? por favor, Dios es el todopoderoso y sabio Jehová de los ejércitos, el creador del hombre y todo lo que existe, si alguien sabe como suceden todas estas cosas es él, por busca en su palabra esa respuesta no en ningún otro lugar, y luego aporta la cita para que todos lo aprendamos.
    En el punto 2 pasa lo mismo:
    2- La revelación es progresiva. Los antiguos hebreos iban paso a paso descubriendo la verdad según Dios quien calculando muy bien los tiempos, se la iba revelando. Ellos, por ejemplo, no sabían que Dios era trino ni muchas otras cosas que fueron descubriendo poco a poco o que no supieron hasta que Jesús las mostró. Por tanto en el Antiguo Testamento podemos encontrar algunas creencias que no muestran la verdad, sino el camino hacia esta.
    Aquí aunque puedo estar de acuerdo contigo tengo que estar en contra porque asumen igualmente una afirmación de la cual no das cita alguna es decir, estamos hablando de tu interpretación del asunto. Es cierto que hay mucho conocimientos de la Biblia que no fueron revelados a los hermanos de años atrás pero claramente la Biblia lo dice (Daniel 12:4), pero no se trata exactamente de que si Dios era uno o no, porque Dios UNO ES, y todavía sobre ese tema hay mucho por estudiar. Pero en fin, si vas a afirmar algo da la cita bíblica porque eso es lo único que le da valides.

    ¿cómo puedes justificar una creencia bíblica basado en la RELATIVIDAD? JAjaja ahí si te la comiste, pero peor que eso, si vas a demostrar que unas citas bíblicas están mal interpretadas o son incorrectas como pensé que harías ¿no sería lógico que las demuestres con citas Bíblicas?
    ¿Quién es ese San Cirilo de Jerusalén. Lecturas catecumenales 23:9, año 350? Eso no es para nada u texto que puede demostrar nada.
    Por fin!!! Un texto bíblico. Claramente el pasaje de Juan 11: 11-14 que citas demuestra que hasta los discípulos inicialmente no entendían que Jesús cuando decía “duerme” se refería a literalmente MORIR, pero aquí debo volver a preguntarte.
    Si afirmas que cuando una persona muere es como decir que duerme pero su alma no duerme ¿de dónde sacas esto, que lo sustenta?¿está en la Biblia? Danos las citas por favor, porque CLARO QUE NO ESTÁ.
    Luego afirmas que Job no creía en la resurrección pero no pones ninguna cita que lo afirme más bien te vas a un pasaje de Isaías 26: 14 que literalmente no se está refiriendo al estado de los que mueren sino a la acción de Dios castigar y eliminar por completo a los “señores” que se han enseñoreado de su pueblo (vers.13), no quiere decir esto que no hay resurrección de los muertos, porque si así lo piensas estas negando entonces las promesas de Dios y lo que dijeron los apóstoles, así que creo esta cita está fuera de lugar.
    Esta cita demuestra simplemente la NO existencia de un purgatorio y menos de un infierno donde supuestamente los malos, los pecadores vivirán eternamente quemándose, NO, la Biblia dice que todos ellos serán destruidos, eliminados, no existirán más, y así mismo serán destruidos el diablo y sus ángeles caídos, lo que pasa es que no te has dado cuenta quizás hasta ahora que tus mismas citas y tu interpretación demuestra simplemente eso, que no compagina tal enseñanza del infierno, el purgatorio y lo del alma con Isaías, que dice que luego de que Dios destruya a todos estos incluyendo la muerte según lo dice Apocalipsis, estos no resucitarán más.
    FIN

    Dios le bendiga

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    • Hola José. Por supuesto no me molesta el comentario que me envías, simplemente me parece el escrito de una persona absolutamente cerrada en sus ideas y que no solamente se niega a escuchar las razones de los demás, sino que considera absurdo todo lo que no encaja con sus creencias. Una cosa es no estar de acuerdo y otra cosa es reaccionar con la impaciencia y superioridad que él hace. No creo que con tal persona puedas discutir de ningún tema de religión excepto si te limitas a escucharle y decir sí a todo lo que él te diga.

      Él tiene unas reglas de juego muy claras, y básicamente es la Sola Scriptura, por eso lógicamente rechaza todos los argumentos que no son bíblicos, y así le resulta irrelevante acudir a la ciencia o a los santos padres. Eso lo comprendo. Lo que no se comprende tanto es por qué él no es capaz de asumir que otros tenemos otras reglas de juego, y nuestros argumentos son coherentes dentro de nuestras reglas. Evidentemente, para mí lo que dice San Cirilo no es una tontería, es un testimonio de la Iglesia primitiva. Y lo que diga la ciencia no es irrelevante, pues la religión no va en contra de la verdad científica ni de ninguna otra verdad, no podemos entender la Biblia como un trocito de realidad sin conexión con el resto del universo, porque la Biblia pretende explicarnos el sentido de ese universo.

      De todas formas, lo que más me choca es que parece no entender nada de lo que es la resurrección. Si le parece que definir la resurrección como volver a la vida en un cuerpo glorioso es absurdo ¿qué clase de Nuevo Testamento lee él? ¿de qué denominación ha salido? Nunca me había encontrado un cristiano que defendiese una definición diferente. Otra cosa es que esté o no de acuerdo con el momento en que esa resurrección tendrá lugar.

      Francamente, yo que tú no me molestaría en ofrecerle nuevos argumentos, y mucho menos darle más explicaciones, él no te va a aceptar nada que no sea lo mismo que él piensa.

      Y no te preocupes, aquí a veces recibimos comentarios muy duros, de gente que insulta y se esfuerza por pegar golpes bajos a tropel, pero comentarios como el que tú envías no son ofensivos, como mucho cómicos.

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