CARTA Nº 6- ¿Cómo pueden los santos escucharnos si dice la Biblia que duermen?


Cuando los protestantes niegan la intercesión de los santos, su razón fundamental es que los santos del cielo no pueden interceder ni hacer nada porque están durmiendo en espera del Juicio Final, que llegará al final de los tiempos.

Un lector nuestro, llamado Stuard, nos acaba de escribir un mensaje en ese mismo sentido, intentando demostrar con citas bíblicas que los muertos duermen. Esta es su carta, escrita en respuesta a nuestro artículo ¿Pueden los santos interceder por nosotros? Copiaremos aquí su carta y después de ella pondremos nuestra respuesta, y de paso agradecemos la participación de Stuard en nuestros enriquecedores debates y pedimos disculpas por abreviar algunas citas, dejando sólo la referencia, pero quien quiera puede leerlas clicando en ella.

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CARTA DE STUARD

Bastante persuasivo, como las palabras que escuchó Eva, pero todo el argumento se derrumba por una verdad claramente bíblica; todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado “dormido”, no pueden tener contacto con ningún ser humano y por ende no pueden interceder por ningún ser humano.

Job 3:11-13 / Job 7:9-10,21 / Job 10:18-22

Job 14:10-15,20-21: Pero el hombre muere, y queda postrado. Y al morir, ¿a dónde va? Como el agua de un lago se evapora, y el río se agota y se seca; así el hombre yace y no se vuelve a levantar, hasta que no pase el cielo, no despertará de su sueño. ¡Ojalá me escondas en el sepulcro, me encubras hasta que pase tu ira, y me fijes un plazo, para acordarte luego de mí! Cuando el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré, hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé. Pues tú amas la obra de tus manos. Siempre serás más fuerte que él, y él se va. Desfiguras su rostro, y lo despides. Si sus hijos son honrados, él no lo sabrá, O serán humillados, y no entenderá de ello.

Salmo 6:5: Porque en la muerte no hay memoria de ti. ¿Quién te loará en el sepulcro?

Salmo 13:3 / Salmo 30:9 / Salmo 76:5 / Salmo 78:39

Salmo 88:10-12: ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Se hablará de tu amor en la tumba? O, ¿de tu fidelidad en el lugar de la destrucción? ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas tu justicia en la tierra del olvido?

Salmo 115:17: Los muertos no alabarán al Señor, ni cuantos descienden al silencio.

Salmo 146:4: Sale su aliento, vuelven a la tierra. En ese mismo día perecen sus pensamientos.

Isaías 26:14: Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos.

Isaías 38:18: Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad.

Jeremías 51:39,57: Cuando tengan calor les serviré su bebida, y los embriagaré, para que se alegren, y duerman el sueño eterno, y no despierten jamás —dice el Señor— Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso.

Hechos 2:34: Porque David no subió al cielo, pero él dice: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra.

1 Corintios 11:30: Por eso hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y algunos duermen.

1 Corintios 15:6,51: Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros duermen. Os voy a decir un misterio. No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.

En resumen: Los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; hasta su memoria es puesta en olvido También su amor, su odio y su envidia perecieron ya, y nunca más participan en nada de lo que se hace bajo el sol. (Eclesiastés 9:5-6)

Así pues, tantas palabras para que queden vacías ya que tanto María, Teresa y nuestros familiares que ya duermen el descanso de la muerte no paran nada de lo que sucede en nuestras vidas hoy ¡Cuánta no será la sorpresa de todos ellos cuando despierten en la resurrección de Cristo para enterarse que nunca oyeron los pedidos que se hicieron a sus nombres!

Si bien la Biblia menciona que Moisés y Elías están en el Cielo, ellos están en carne y hueso. Elías fue trasformado y llevado vivo mientras que Moisés fue resucitado, glorificado y llevado así al Cielo, ambos como modelos de lo que ocurrirá con los santos vivos y muertos al momento que Jesús regrese.

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NUESTRA RESPUESTA

Estimado Stuard

Para empezar, gracias por tu comentario y por haberte tomado la molestia de explicar a fondo tu visión del tema. Reconociendo que tienes parte de razón y que tus ideas no son en absoluto absurdas ni antibíblicas, intentaremos aquí demostrar que, no obstante, están en esencia equivocadas, pues aunque tus citas son correctas, tus conclusiones no lo son, y ello se debe a que te centras en unas partes de la Biblia que apoyan tu teoría pero ignoras o malinterpretas otras muchas.

Señalar también un error de expresión (a todos nos pasa), por si alguien queda confundido. Creo que lo que dices no es exactamente lo que pretendías decir, así que me atrevo a aclararlo. Dices “todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado ‘dormido’”. Es evidente que lo que no existe no puede estar en ningún estado, así que dejémoslo en que quienes han fallecido están en un estado dormido, mas no han dejado de existir. O si han dejado de existir entonces no están ya dormidos ni de ningún otro modo.

Aclaremos también, en favor de algunos lectores, dos puntos básicos:

1- Resucitar significa que el alma recupera su cuerpo (glorificado), no simplemente que el alma inmortal sigue existiendo tras la muerte.

2- La revelación es progresiva. Los antiguos hebreos iban paso a paso descubriendo la verdad según Dios, calculando muy bien los tiempos, se la iba revelando. Ellos, por ejemplo, no sabían que Dios era trino ni muchas otras cosas que fueron descubriendo poco a poco o que no supieron hasta que Jesús las mostró. Por tanto en el Antiguo Testamento podemos encontrar algunas creencias que no muestran la verdad, sino el camino hacia la verdad.

La mayoría de esas citas que das, tomadas del Antiguo Testamento, reflejan la antigua creencia de que todos los muertos iban al hades y, al igual que creían muchos griegos, quedaban allí en un estado inconsciente, o simplemente desaparecían. Incluso en la época de Jesús buena parte de los judíos aún no creían en la resurrección, aunque ya sí estaba generalizada la creencia de que el alma (sin cuerpo) iba al cielo o al infierno.

Lo que cree el cristianismo es que tras la muerte habrá un Juicio Final y entonces resucitaremos todos a salvación o condenación. Esa idea de que desde que morimos hasta que resucitamos hay que esperar un tiempo es lógica, pues el Juicio Final se hará con todo el mundo, y por tanto no podría realizarse hasta el fin de los tiempos, o sea, sería tras el fin de la humanidad. Por lo tanto, si alguien muere hoy, hasta el fin del mundo no resucitaría.

Y sin embargo la Iglesia primitiva, como puedes comprobar por las citas de nuestro artículo sobre el cual comentas, creía que al morir, aunque aún esperando la resurrección del cuerpo, ya ibas al cielo o al infierno, lo que no deja de ser paradójico porque aún no ha ocurrido el Juicio, que ocurrirá en el futuro lejano (o no tan lejano). Y esa idea era la que justificaba el que los santos del cielo (que ya estaban en el cielo) pudieran interceder por nosotros. Si piensas que la Iglesia primitiva se equivocaba lo entiendo perfectamente, tiene sentido, pero te explicaré por qué no.

Hace un siglo podría haberte dicho que si los protestantes rechazasteis las creencias de la Iglesia primitiva, al menos en ese punto parecía tener sentido, si nos limitamos a la lógica humana. Pero hoy, descubierta ya la teoría de la Relatividad, podemos comprender por qué las creencias de la Iglesia primitiva no eran ninguna contradicción, pues si en el plano espiritual no existe tiempo ni espacio (pues ambas cosas son atributos de la materia, sin existencia por sí mismas), entonces lo absurdo es pensar que los muertos, que pasan al plano espiritual, tienen que estar en algún lugar esperando cierto tiempo. Ni lugar ni espera. Si Pedro muere hoy, ¿a dónde está durmiendo? ¿cuánto tiempo va a esperar a la resurrección? Antiguamente era comprensible que uno se empeñase en pensar con esquemas espaciotemporales incluso pensando en el Más Allá, pero con lo que hoy sabemos, tenemos que dar la razón a la Iglesia primitiva, resuelta al fin su paradoja. Y dicha paradoja se ha resuelto ni más ni menos que dándole la razón a San Agustín, que fue el primero, al menos conocido, que formuló claramente que el tiempo y el espacio no forman parte sino del universo físico, aunque no formulase ninguna teoría científica.

Si leyeras escritos católicos o simplemente de gente católica, verás que también nosotros, como San Pablo etc, hablamos a menudo de “dormir” para referirnos al “eterno descanso”, pero nunca lo usamos en el sentido literal de que realmente el muerto está dormido, simplemente es una forma dulce de referirnos a que está muerto, y así mismo parece usarse en la Biblia. Si en un epitafio católico lees “María, 9 años, se durmió el 5 de abril, descanse en paz” no pienses que quien tal escribió está de acuerdo contigo, sólo es una forma bonita de decir que se ha muerto, al igual que es frecuente la expresión “durmió el sueño de los justos”, con el significado de que se murió. Te copio aquí de nuevo una de las citas que muestra el artículo:

Entonces [durante la oración eucarística] conmemoramos a aquellos que ya han dormido: primero a los patriarcas, a los profetas, apóstoles y mártires, para que a través de sus oraciones y suplicas, Dios reciba nuestras peticiones. (San Cirilo de Jerusalén. Lecturas catecumenales 23:9, año 350)

Habla de santos “que ya han dormido” y añade que les rezan “para que a través de sus oraciones… Dios reciba nuestras peticiones”. Descansar, reposar, dormir, son formas de expresar la idea de la muerte, pero dicho por un católico (o en la Biblia) no significa que el alma del difunto esté realmente durmiendo o sentada en una silla por toda la eternidad. De hecho se da el caso que la misma Biblia afirma que ese “dormir” es una forma literaria de expresar el morir, no significa que realmente la muerte sea un sueño:

Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará. Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. (Juan 11:11-14)

Probablemente tú dirás que cuando los protestantes afirman que los muertos “duermen” no quieren decir que duerman literalmente, sino que están en un estado similar al sueño (por eso tú, con buen criterio, pusiste “dormir” entre comillas). En tal caso estáis interpretando, igual que nosotros, el sentido de “dormir” de forma alegórica, pues dormir sería “entrar en un estado temporal de inconsciencia”, como en un sueño. ¿Y quién os asegura que vuestra alegoría es la correcta? Nosotros lo interpretamos de la misma manera en que lo hacían los primeros cristianos (“dormir” es una alegoría de “morir”), los cuales recibieron las explicaciones doctrinales de los apóstoles o sus discípulos, pero vosotros ¿en qué os apoyáis para pensar que vuestra interpretación es la correcta? Porque además esa interpretación vuestra hace que muchos pasajes de la Biblia resulten o bien oscuros o bien incorrectos.

Pero sigamos con tu escrito y veamos algunas de las citas que tan amablemente nos ofreces. Job, por ejemplo, ni siquiera creía en la resurrección, por eso se empeña en buscar el premio o castigo en esta vida y no en la otra, y por tanto citar a Job no tiene ningún sentido en ese punto concreto, sus creencias sobre el tema no son cristianas, él no cree en la vida después de la muerte. Y por ejemplo Isaías, al menos interpretado literalmente como tú pareces hacer, tampoco ha alcanzado aún la revelación del cristianismo cuando dice, según tu cita:

Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos (Isaías 26:14)

Según el cristianismo, si Dios castiga a gente malvada que muere, esos condenados van al infierno, o según tú, dormirán por cierto tiempo y luego irán al infierno. Mas no es eso lo que Isaías cree, él dice que han sido destruidos, sin vida, sombras que ya no resucitarán (o según tu traducción, que no se levantarán) y su recuerdo desaparecerá, que es lo único que según los antiguos hebreos podía dar cierta inmortalidad a quien había muerto. Por tanto esa cita tampoco sirve para demostrar ninguna doctrina cristiana sino sólo para documentar una antigua creencia judía. Pero peor aún para este caso es tu cita de Jeremías:

Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad. (Isaías 38:18)

Además de que, como veremos más adelante, esto contradice otra cita bíblica, de nuevo vemos aquí la idea no de que los muertos duermen, sino que dejan de existir, y por tanto, buenos o malos, una vez muertos ninguno “esperará en tu fidelidad”. Incluso tú mismo has de ver que cuando alguien muere, al menos si es bueno, esperará en la fidelidad del Señor el día de la resurrección, aunque sea dormido.

Igual podría ofrecerte yo, como tú has hecho, un montón de citas del Antiguo Testamento para defender la muy poco cristiana creencia de que los muertos, que van todos al reino de las sombras, llamado allí hades o sheol o infierno (en el sentido judío), tienen ese destino independientemente de que sean o no justos, y sólo en algunos casos, por deseo del Altísimo, esos muertos que allí son sólo sombras vuelven a la vida, que no al cielo:

Yahvé da muerte y vida, hace bajar al sheol y retornar (1 Samuel 2:6)

Evidentemente esa cita no puede usarse para discutir ninguna doctrina cristiana, pues Jesús nos reveló algo muy distinto, aunque cierto es que el concepto de sheol y de qué nos espera tras la muerte es muy ambiguo en el Antiguo Testamento y se podrían hacer interpretaciones para todos los gustos, lo que también se ven en las traducciones a veces muy diferentes que existen. Y si crees que los salmos muestran con claridad la misma doctrina que el cristianismo, puedes ver montones de citas que dicen lo contrario, como esta:

Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al sheol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa (Salmo 16[15]:9-10).

¿Está diciendo el salmista que Dios no permitirá que muera? Hasta el mismo Jesús “vio la fosa”. Incluso para un judío de entonces tal afirmación es metafórica, y así la entendería, pero al parecer la interpretación que tú haces en tus citas es siempre literal (creo yo), mas si hiciéramos lo mismo con este salmo, quedaríamos perplejos y pensaríamos que tal vez todas nuestras creencias son falsas o algo por el estilo, pues en estos salmos no vemos que tras la muerte tengamos un cielo o un infierno esperando.

Esta otra cita tampoco parece de doctrina muy cristiana:

“Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso. (Jeremías 51:57)

Tú la usas para intentar demostrar que los muertos duermen, pero aquí ese sueño del que hablas parece ser eterno y sin fin, “no despertarán”. Si lo interpretamos literalmente tendríamos que admitir que los muertos duermen, y también que no hay ni cielo ni infierno, al menos para algunos. Esta otra cita, sin embargo, parece más clara a tu favor:

Porque David no subió al cielo, pero él dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra…” (Hechos 2:34)

Pero sólo lo parece, porque San Pablo podría estar refiriéndose simplemente a que cuando David dijo esa frase, no estaba en el cielo, sino aún vivo. Pero bien podría ser que sí quiso San Pablo decir que al momento de escribir su carta el rey David aún no estaba en el cielo. En ese caso tendríamos que contextualizarla para entenderla. Si Jesús nos trajo la salvación, antes de Jesús nadie podía acceder al cielo, sea al momento o esperando al Juicio. San Pablo, como todo el mundo antes, pensaba que el espacio y el tiempo eran cosas que tenían existencia propia (la Biblia no es un libro de ciencias), por tanto en el Más Allá también existía el tiempo y el “antes” y “después”.  Por eso el mismo Nuevo testamento sugiere que Jesús bajó a los “infiernos” a sacar de allí las almas de los justos que estaban “esperando”. La propia Iglesia primitiva desarrolló esta creencia y fruto de ello es el Evangelio apócrifo de Nicodemo, en el capítulo XVII, donde se explica tal suceso con todo lujo de fantasiosos detalles (puede descargárselo aquí). Es de suponer que los primeros cristianos recibieran por predicación oral más detalles sobre el tema, pero lo que la Biblia nos dice al respecto, más que explicar la bajada de Jesús a los infiernos, da el asunto por ya sabido y sólo encontramos algunas referencias a dicho suceso. Hablando de Jesús dice:

 “Este que bajó es el mismo que subió” (Efesios 4:9-10)

Bajó a “los infiernos”, o sea, al hades, la morada de los muertos y luego subió de los infiernos al resucitar. Si queda duda, más claro es Pedro aquí:

…por eso hasta a los muertos se ha anunciado la Buena Nueva, para que, condenados en carne según los hombres, vivan en espíritu según Dios (1 Pedro 4:6)

Vemos que alguien ha predicado la Buena Nueva de Jesús entre los muertos (en el hades), y sabemos que quien lo hizo fue el mismo Jesús porque ya nos lo había dicho un poco antes:

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. (1 de Pedro 3:18-20)

Según esta cita, los “espíritus encarcelados” son las almas de los pecadores que ofendieron a Dios en tiempos de Moisés, y que en el capítulo siguiente son nombradas como “los muertos”, así que se trataría del hades o del infierno. Y Jesús tras ser “muerto en la carne”, antes de resucitar, aún sólo espíritu, “fue y predicó a los espíritus encarcelados”. Jesús al morir no estuvo dormido esperando la resurrección, y al igual que su resurrección fue señal de la nuestra, sus actividades entre muerte y resurrección podrían ser interpretadas igualmente como señal de la nuestra. Pero si decidimos que tal no es el caso porque siendo Dios es lógico pensar que él no podía estar esos tres días dormidos (aunque digo yo que por qué no, si siendo Dios dormía por las noches mientras estuvo con nosotros), decíamos que si negamos que Jesús sea en este caso ejemplo para nosotros, aun así quedaría la clara idea de que bajó a predicar a los muertos.

Si la Biblia en repetidas ocasiones afirma que Jesús predicó a los muertos… ¿cómo es que pudo predicarles si estaban dormidos? Si los muertos duermen y están inconscientes, la predicación de Jesús sería inútil y entonces Jesús habría empleado esos tres días claves en perder el tiempo. Por lo tanto, esta cita de Pedro sólo tiene sentido si admitimos que los muertos pudieron escuchar a Jesús, y por tanto no estaban dormidos. Pero ya de paso no dejaremos la oportunidad de señalar algo más: si esa gente pecadora, que sufrió el castigo divino por su maldad, estaba en el infierno, según el mismo Jesús nos dijo vana era ya su esperanza y por tanto, nuevamente, inútil su predicación, pues del infierno no se puede salir. Por tanto habría que suponer que no estaban en el infierno, pero tampoco en el cielo por la sencilla razón, diría un protestante, de que aún no ha llegado el Día del Juicio Final.

Esta idea de que “aún no ha llegado” y por tanto tienen que esperar, nos obligaría a suponer que San Agustín y Einstein y la ciencia entera se equivocan al pensar que el tiempo y el espacio son atributos de la materia y sólo en ella existen. Pero incluso si admitimos tal cosa, volvemos a caer en el catolicismo, pues siendo que tal lugar no es cielo ni infierno… entonces ¿qué es? Tendríamos que decir que es limbo o purgatorio, y ninguna de las dos cosas podrían ser admitidas por un protestante, así que se mire por donde se mire, las creencias del apóstol Pedro chocan con las de los protestantes y las contradicen. Sin embargo para un católico no existe en esta cita ninguna dificultad.

Frente a esto, he oído a protestantes decir que esos “espíritus encarcelados” no se refieren a hombres muertos, sino que la Biblia usa “espíritus” para referirse a los ángeles, por tanto serían demonios. No sé si tiene sentido predicar a los demonios pues ellos, “estando” en el infierno, tampoco de él pueden ya salir, con lo cual volvemos al absurdo de que Jesús empleó tres días claves en perder el tiempo predicando a quien no lo puede aprovechar. Además la palabra “espíritus” puede referirse a los ángeles pero igualmente a los muertos, y de hecho en esa misma cita se está usando para referirse al mismo Jesús descarnado, o sea, muerto y aún sin resucitar. Por tanto esa típica explicación, además de improbable no resuelve el problema al que se enfrenta un protestante. Y fíjate también en esta otra:

al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos (Filipenses 2:10)

Si los muertos están dormidos, malamente podrán doblar su rodilla ni hacer nada. Y si suponemos que esas rodillas del cielo y los abismos son las de ángeles y demonios, nos encontramos con que los demonios han de arrodillarse ante Jesús. Sería como pedir que los ángeles blasfemen contra Dios, tal cosa no tiene sentido. Los demonios podrían temer a Dios, pero nunca lo adorarían. Por tanto San Pablo se está refiriendo a los vivos y a los muertos. Veamos otra de tus citas:

Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus gobernadores, a sus prefectos y sus guerreros: ellos dormirán el sueño eterno y no se despertarán –así dice el Rey cuyo nombre es Señor de los ejércitos–. (Jeremías 51:57)

Si interpretamos esta cita de forma literal, el mismo Dios dice que “dormirán el sueño eterno y no despertarán”. O sea, nada de esperar la resurrección para ir al infierno y sufrir su justo castigo, no; duermen, pero para siempre. Si según tú ese dormir es más o menos literal (= inconsciencia), entonces tendrá también que ser literal el “sueño eterno” y el “no despertarán”, lo cual nos llevaría a la conclusión de que tras la muerte no habrá ni cielo ni infierno, sino sólo una humanidad eternamente dormida, sin provecho ni sentido alguno ni para nosotros ni para el mismo Dios. Y si total nos espera una eterna inconsciencia ¿qué más da entonces la fe o las obras en esta vida si todos acabaremos del mismo y absurdo modo?

Cuando verdaderamente vemos claro en la Biblia la creencia en la resurrección y en que nuestro destino tras la muerte será de premio en el cielo o de castigo en el infierno es en el segundo libro de Macabeos. Pero hay un gran problema con este libro, que allí mismo también se muestra la creencia en el purgatorio y que se puede rezar por los muertos. Cuando Lutero rompió con la Iglesia, una de las principales fuentes de conflicto (de hecho la causa principal y primera) fue el bochornoso tratamiento de las indulgencias, y eso estaba íntimamente relacionado con la creencia en el purgatorio y las oraciones por los difuntos. Eso fue por sí mismo motivo más que suficiente para que Lutero declarase que Macabeos y algunos otros libros “demasiado católicos”, no eran Palabra de Dios y por tanto no formaban parte estricta de la Biblia. De ese modo era mucho más fácil para un protestante decir que ciertas ideas católicas no se encontraban en la Biblia. También quiso suprimir libros excesivamente católicos del Nuevo Testamento, como la epístola de San Juan o el mismo Apocalipsis. De haberlo conseguido tendrían los protestantes aún más argumentos para decir que estas o aquellas creencias católicas no están en la Biblia. Si alguien eliminase de la Biblia todos los libros del Nuevo Testamento, podría afirmar con certeza que Jesús es antibíblico (según su Biblia, claro).

Si de verdad Jesús, en sus años de predicación, pensase que los muertos están dormidos esperando la resurrección, ¿cómo se le ocurrió contarnos algo tan contrario como esto?:

Cuando el pobre murió, los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Tiempo después murió también el rico, y fue enterrado. Y sucedió que, estando el rico en el abismo, levantó los ojos en medio de los tormentos y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su compañía. Entonces exclamó:… (Lucas 16:22-24) etc. (leer historia completa)

Se supone que ambos, Lázaro y el rico, deberían están durmiendo, y por tanto ni hablando ni sufriendo ni disfrutando de nada, y tampoco en el cielo ni en el infierno, pues habrían de esperar al Juicio Final. Sería absurdo pensar que Jesús nos cuenta una historia sobre el cielo (si no me equivoco la única que habla del cielo y del infierno sin recurrir a simbolismos) y nos lo presenta de forma totalmente incorrecta. Menudo maestro sería en tal caso si utiliza una historia para crearnos tal confusión, pues aquí vemos que nada más morir, tanto el uno como el otro van directamente al cielo o al infierno, y allí presentes, hablan y se preocupan de lo que en la tierra acontece.

Un detalle a tener en cuenta es que la historia de Lázaro y el hombre rico suele suponerse parábola, pero tiene en realidad todos los signos de ser verdaderamente un suceso real, pues no encaja con los parámetros de las parábolas. Las parábolas son relatos de sucesos terrenales que se usan como analogías para explicar cosas espirituales. Sus personajes y acciones son simbólicos y arquetípicos, nunca se habla de gente concreta con nombres propios. En cambio aquí Jesús nos está hablando de personas concretas con circunstancias concretas y nos cuenta lo que les sucedió en la tierra y luego en el cielo sin usar simbologías terrenas. Todo eso hace pensar que no nos encontramos aquí con una parábola sino con un suceso histórico. Mas si pensamos que es parábola, lo muy peculiar de su estilo la convertiría en una parábola que no puede ser interpretada como alegoría, sino como descripción real, que si no ocurrió realmente así, al menos se trata de algo que perfectamente podría haber ocurrido exactamente así. Por todo ello sería un error interpretar alegóricamente una historia que no está escrita en modo de alegoría sino a modo de crónica. Más citas:

Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir” Y Saúl respondió… (1 Samuel 28:15)

En esta escena Samuel está muerto y Saúl lo ha convocado. La Biblia condena esto de convocar a los difuntos, pero el hecho de que Saúl convoque al espíritu de Samuel y éste acuda, aunque sea para reprochárselo, contradice la idea de que los muertos no se enteran de nada ni pueden escucharnos. Otra cita:

Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús. (Marcos 9:4)

En la Transfiguración Jesús aparece hablando con Moisés y Elías. Puesto que Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, los protestantes dicen que el espíritu de Elías está vivo y consciente porque subió al cielo sin morir, y por eso no está dormido, y por tanto suponen que a Moisés le ocurrió lo mismo. Pero si suponemos que Moisés corrió la misma suerte que Elías, o que fue resucitado por favor especial, entonces resulta pasmoso que tal enorme dignidad haya sido en la Biblia silenciada acerca de nada menos que Moisés, teniendo en cuenta que hoy en día, según los protestantes, en el cielo sólo habitan Dios, Elías, Enoc y Moisés (y los ángeles). Siendo Enoc alguien de quien apenas se cuenta nada, sí nos dice la Biblia que subió al cielo sin conocer la muerte, ¿y de Moisés se callaría? Del destino de Moisés lo que la Biblia únicamente cuenta es esto:

Y murió allí Moisés, siervo del señor, en la tierra de Moab, conforme al dicho del Señor. (Deuteronomio 34:5)

Pues fíjense que sí se nos habla de su muerte, y ciertamente dice la Biblia “murió allí”, no que fuese ascendido vivo al cielo, que sí se nos dice de Enoc, de Elías y de Jesús. Y si eso no basta tenemos otra cita, esta vez del Nuevo Testamento:

Y, sin embargo, la muerte ejerció su imperio desde Adán hasta Moisés, incluso sobre quienes no pecaron con una transgresión como la de Adán, que es figura del que había de venir. (Romanos 5:14)

La Biblia no dice que Jesús murió y ascendió al cielo, o que Elías murió y fue arrebatado en un carro de fuego, no, ellos estaban vivos cuando ascendieron o fueron ascendidos, el uno por no haber muerto y el otro (Jesús) por haber resucitado, pero de Moisés la Biblia es muy clara, dice que murió, y según las creencias protestantes, tras morir tuvo que haber entrado en un estado de inconsciencia hasta el fin de los tiempos. Pero luego lo vemos hablando con Jesús en la tierra. Y en la epístola de Judas no se nos habla de que Moisés subiera al cielo en cuerpo y alma, sino todo lo contrario, que el ángel y el diablo se peleaban por llevárselo, lo cual también contradice la idea de que al morir duermes y hasta el Juicio no serás despertado y juzgado, según Judas Moisés murió y fue juzgado (juicio representado por esa simbólica lucha del ángel y el diablo por su alma):

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo disputando con él por el cuerpo de Moisés… (Judas 1:9)

Que en esa “pelea” ganó el ángel y se lo llevó al cielo, lo sabemos por lógica y porque como ya vimos aparecerá luego Moisés junto con Elías hablando con Jesús en la Transfiguración.

Sin embargo tú das una versión de los hechos más sensata al afirmar que Moisés, tras morir, “fue resucitado, glorificado y llevado así al cielo”, y de ese modo aceptas, como dice la Biblia, que Moisés murió. Sólo hay un problema con tu explicación (que otros protestantes también usan), que la Biblia tampoco dice absolutamente nada que nos lleve a pensar semejante cosa. Y puesto que tú eres protestante y lo que no está escrito en la Biblia no puede ser cierto, al igual que imagino que tú negarás que la Virgen María fuese “resucitada, glorificada y llevada así al cielo” en cuerpo y alma, yo te aplico a ti la misma regla y declaro que no puedes creer de ningún modo que Moisés disfrutara de eso mismo, pues al no decir la Biblia nada de ello tal creencia sería, según vuestros parámetros, antibíblica. Para afirmar lo que afirmas tendrías antes que hacerte católico, pero a continuación tendrías que negar tu afirmación porque tal idea tampoco se encuentra en la Tradición oral de la Iglesia primitiva. A mayores, creer que Moisés fue muerto y glorificado y resucitado entraría en contradicción con la cita bíblica en donde se nos dice que la resurrección de Jesús fue la primicia y anuncio de la de los hombres, con lo que la primicia no pudo haberla tenido ya Moisés:

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. (Corintios 15:20-23)

Y algunos pueden pensar que en cualquier caso Jesús no fue el primero en resucitar, pues ya en el Antiguo y Nuevo Testamento encontramos personas muertas que han sido resucitadas. Todas esas personas murieron, y al poco un profeta o Jesús las devolvió a la vida y siguieron viviendo hasta que de nuevo murieron y resucitaron en cuerpo glorioso para ir al Más Allá. Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naím, por ejemplo, no fue que el hijo resucitó en cuerpo glorioso y fue al cielo, fue simplemente que el cadáver fue reanimado. Eso no es “la resurrección de la carne”, sino la reanimación de un cadáver. Por tanto sí es exacto decir, como nos dice la Biblia, que Jesús fue el primero en resucitar, “las primicias de la resurrección” (quienes afirman que en esta cita “las primicias” se refiere a toda la gente que vivirá “el Rapto” es que no sabe lo que significa la expresión “las primicias”). Si Moisés hubiera muerto, resucitado con cuerpo glorioso y ascendido al cielo, entonces las primicias serían Moisés, no Jesús. Menudo chasco para el cristianismo.

Por tanto, sigo sosteniendo que la escena de la Transfiguración es uno de los elementos bíblicos que con más fuerza imposibilitan esa idea moderna de que los muertos duermen. Otra cita importante en el mismo sentido:

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».  Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso». (Lucas 23:42-43)

Jesús le promete al buen ladrón que estará con él en el Paraíso “hoy”, no dentro de milenios. He leído artículos en donde intentaban explicar que cuando Jesús dijo ahí “Paraíso” no se refería al cielo, sino a un estado de paz, y por tanto Jesús no quería decir que el buen ladrón estaría en el cielo ese mismo día, sino que antes de morir tendría paz. ¿En serio? En tal caso el pobre ladrón se llevó una buena desilusión, y con razón, pues lo que él pidió nada tenía que ver con eso. Otra.

Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. (Filipenses 1:23)

En la segunda cita San Pablo dice que preferiría irse (morir) y así estar con Jesús, pero no dentro de milenios, sino ya mismo, por eso dice “me siento urgido”, urgencia, ya mismo. Si pensara que tiene que esperar muchos años o siglos o milenios o quién sabe, ¿dónde estaría la urgencia? Igual podría vivir cien años sirviendo aquí a los cristianos y morir luego. Si él siente urgencia por estar con Jesús es porque piensa que en cuanto muera podrá estar con él.

Y de paso fijémonos en un pequeño detalle, dice San Pablo “es preferible que permanezca en este cuerpo”. Si nos lo tomamos al pie de la letra podríamos usar esta cita para afirmar que San Pablo no creía en la resurrección de la carne, pues en esta cita parece que ir al cielo con Jesús supone abandonar el cuerpo, y seguir vivo en la tierra supone “permanecer en este cuerpo”. Pero los cristianos creemos que después de morir (al instante o tiempo después, según católicos o protestantes) resucitaremos en nuestro cuerpo glorioso y después tendremos el Juicio y después iremos al cielo o al infierno. Lo que San Pablo afirma, como se puede ver, no encaja para nada con este esquema, él parece creer que si muere va derecho al cielo y sin cuerpo alguno. A no ser que pensemos que el cuerpo glorioso no es “este cuerpo” glorificado sino un cuerpo nuevo y diferente, lo cual tampoco es creencia cristiana. Pero el mismo San Pablo es quien más detalles nos da sobre la resurrección de la carne y nuestro cuerpo glorioso, así que tal conclusión sería errónea. Este detalle sirve para ver claramente que cuando una persona intenta interpretar citas bíblicas fuera del Magisterio y la Tradición de la Iglesia, es muy fácil “rayarse” y acabar viendo lo que no es. Y el método protestante de interpretación bíblica (cada uno puede interpretar la Biblia por su cuenta) se presta totalmente a ello. Pero volvamos al tema de nuestra carta. Otra cita.

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían, y clamaban a gran voz diciendo… (Apocalipsis 6:9-10)

Esta escena ocurre hacia el principio del Apocalipsis, el Juicio Final ocurre hacia el final del mismo libro. O sea, mucho antes del Juicio nos encontramos a los mártires  muertos hablando con Dios en el cielo y pidiendo vengar sus crímenes. Según los protestantes deberían estar durmiendo. Vale que estén ya en el cielo sin juicio alguno por ser mártires, pero dormidos.

Pero los protestantes entonces señalan a la continuación de esta cita, en donde “se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos“; pero ese “descansad un poco más” no implica que se vuelvan a dormir, simplemente que no se afanen aún en buscar venganza de sus asesinos (que siguen vivos) porque la retribución no llegará hasta el fin de los tiempos (en el Juicio). En cualquier caso, el hecho de que Dios y los muertos estén en tal conversación implica que los muertos no están en estado inconsciente hasta la Resurrección, en el futuro, sino que son seres con consciencia y voluntad, y que son capaces de hablar con Dios y pedirle cosas, que es lo que nosotros afirmamos.

Pero los cristianos católicos no negamos las otras citas en donde la Biblia nos habla de que la gente irá al cielo o al infierno después del Juicio Final, el cual ocurrirá al final de los tiempos. Los protestantes creen que esa fase de dormición y espera es la única que la Biblia defiende, nosotros creemos que lo que dicen unas citas es correcto y lo que dicen las otras también es correcto, sin necesidad de retorcer los significados hasta hacerlos poco o nada creíbles. Dicho de otro modo, el catolicismo siempre ha aceptado la paradoja de que estas dos verdades, aparentemente contradictorias, son ciertas al mismo tiempo.

NI DORMIR, NI CIELO NI INFIERNO: EXTINCIÓN Y TODO LO CONTRARIO

Para que se vea bien que una o un puñado de citas no hacen doctrina, excepto cuando consideramos globalmente la Biblia entera, vamos a dar varias citas que parecen contradecir en parte o en todo la doctrina cristiana de católicos o protestantes. Por ejemplo estas afirman que cuando morimos simplemente desaparecemos sin más nada, o al menos algunos sí desaparecerán, o al menos dormirán eternamente sin sufrir premio ni castigo alguno.

Entonces, ¿por qué no perdonas mi transgresión y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo; y tú me buscarás, pero ya no existiré. (Job 7:21)

Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y  una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad (Eclesiastés 3:19)

Está diciendo aquí que los hombres, igual que los animales, al morir se acabó, no hay diferencia. En realidad, buscando citas bíblicas podemos encontrar toda una gama de creencias, como que al morir no desaparecemos pero dormiremos eternamente (ya vimos la cita) o que algunos serán despertados para recibir premio o castigo y otros seguirán durmiendo, o que los justos despertarán al cielo y los otros seguirán durmiendo, etc, etc, etc. Por ejemplo compare estas dos afirmaciones:

 “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Daniel 12:2)

“Porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz..”. (Juan 5:28)

En la primera cita se dice que “muchos” muertos serán despertados, se supone que el resto seguirá durmiendo eternamente. En la segunda cita se dice que “todos” los muertos serán despertados y resucitarán para premio o castigo. Pero ya vimos a Isaías decir que los malvados nunca despertarán:

Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos. (Isaías 26:14)

Y el salmo 88 dice que incluso Dios se olvida de los muertos.

Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano. (Salmo 88)

Pero el salmo 139 dice lo contrario, que incluso en el Sheol está Dios:

Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el Sheol, hete allí. (Salmos 139:8)

Claro que ya vimos que según la Biblia Jesús, tras morir, bajó al hades a predicar a los muertos y que los muertos del sheol se arrodillan ante él en adoración, y sin embargo en el Antiguo Testamento se nos dice que los muertos ni pueden adorar a Dios ni pueden escuchar su predicación:

Porque el Seol no te confesará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden en el hoyo esperarán tu verdad. (Isaías 38:18)

Sólo para dejar claro que en la Biblia encontramos citas para todos los gustos si queremos valorarlas aisladamente y si nos olvidamos de que la revelación es progresiva. Tal como comentamos anteriormente, es muy peligroso ponerse a interpretar citas bíblicas por cuenta propia, y ofrecer citas bíblicas no es garantía de verdad en sí mismo. Cualquier persona que conozca bien la Biblia sería fácilmente capaz de confundir a un creyente haciéndole creer que la Biblia dice tal o cual verdad aunque sea totalmente lo contrario.

Y por último, dejemos la Biblia para dar otro dato interesante: las experiencias de la vida después de la muerte (NDE). Toda la gente que afirma haber muerto durante cierto tiempo y luego ha vuelto a la vida (reanimados, que no resucitados), lo mismo católicos que protestantes y aún de otras creencias, afirman que al morir iban hacia una luz o un ángel o persona venía a por ellos y cuentas todo lo que vieron, oyeron y hablaron en esas visiones, generalmente beatíficas, hasta que vuelven a su cuerpo. Si al morir cayésemos en la inconsciencia absoluta, nadie tendría ninguna experiencia de estos hechos ocurridos al abandonar su cuerpo, y lo curioso es que muchos protestantes cuentan sus experiencias sin caer en la cuenta de que su propia experiencia está yendo en contra de su protestantismo. Del mismo modo muchos afirman haber entrado en el cielo o haber ido camino de él (del infierno ya no podrían regresar), lo cual contradice igualmente su idea de que tras la muerte el alma no va ni al cielo ni al infierno hasta que llegue el Juicio, que sería al final de los tiempos. Un enorme bestseller en Estados Unidos hace tres años (Heaven is for Real) está escrito por un pastor evangélico fundamentalista que nos describe con todo detalle las experiencias postmortem de su hijo, que fue declarado muerto por los médicos y que tiempo después volvió a la vida dando también detalles claros de cosas que habían sucedido dentro y fuera de su habitación durante la operación. El padre considera todo ello como cierto, y sin embargo en ningún momento se hace la pregunta de ¿entonces estamos equivocados al pensar que los muertos pierden su consciencia al morir? Pues si crees que es de día pero niegas que exista la luz ¿cómo puedes creer que es de día?

CONCLUSIÓN

Pensemos lo que pensemos, vimos ya que en la Biblia encontraremos citas para todos los gustos, principalmente tres categorías:

1- Al morir desaparecemos o entramos en un estado eterno de inconsciencia en el limbo o algo similar.

2- Al morir quedamos en estado suspendido (dormido, inconsciente) en el limbo o algún sitio similar hasta que el Día del Juicio, al final de los tiempos, Dios nos resucite y juzgue y envíe al cielo o al infierno.

3- Al morir, en ese momento Dios nos juzga y vamos al cielo o al infierno (o al purgatorio).

La primera idea sólo corresponde con las antiguas creencias judías, que así se reflejan en el Antiguo Testamento, pero Jesús, en la plenitud de la revelación, dejó atrás.

La segunda y tercera ideas son cristianas, y el Nuevo Testamento afirma claramente ambas cosas así que de un modo u otro, ambas deberían ser ciertas, a pesar de que son incompatibles en cuanto al tiempo (¿cuándo es el Juicio y la resurrección, al morir o al final de los tiempos?). Ante esta aparente contradicción la Iglesia siempre reaccionó aceptando ambas cosas como ciertas aun sin comprender bien de qué modo podían ambas ser posibles. Cuando apareció el protestantismo, éste resolvió la paradoja negando las antiguas creencias y diciendo que sólo la idea 2 era cierta y la 3 no lo era, lo cual resolvía la paradoja al tremendo precio de alejarse de la Iglesia primitiva y de tener que ignorar o darle vueltas a todas las citas que expresaban la idea tercera para presentarlas como si en realidad también quisiesen expresar la 2.

La Iglesia fue sabia al aceptar como verdaderas la 2 y la 3 aunque no comprendiera bien de qué modo ambas podían ser ciertas, pues estaba claro para los primeros cristianos que ambas cosas eran ciertas, pues así se lo enseñaron y como tal las mantuvieron. El pionero de San Agustín ya resolvió la paradoja no negando nada, sino estableciendo que el tiempo y el espacio eran atributos del mundo físico. Esa misma idea, que durante milenio y medio era una teoría teológica, se convirtió en realidad científica cuando Einstein la propugnó en su Teoría de la Relatividad y la ciencia moderna pudo luego demostrar que era cierto. De este modo sabemos hoy que en el mundo espiritual no existe ni espacio ni tiempo, y por tanto no es necesario ni posible preguntar dónde ocurre algo ni cuándo ocurre. La misma idea de “esperar” implica tiempo, y decir que los muertos esperan hasta el Juicio Final es cierto desde la perspectiva de los que habitamos la tierra, pero deja de tener sentido en cuanto nos trasladamos al cielo. Por tanto quienes pasan al plano espiritual no están en ninguna parte esperando a nada, ya están disfrutando del cielo o penando en el infierno. El mismo purgatorio sería una purificación por la que atravesaría el cristiano impuro para entrar en el cielo, pero tampoco tiene ya ningún sentido discutir de dónde se encuentra el purgatorio o cuánto dura. Lo mismo sirve para el concepto de limbo, que la Iglesia sabiamente utilizó, porque en un esquema espaciotemporal es imprescindible contar con ello, pero nunca llegó a aceptar oficialmente como doctrina porque no tenía ninguna base bíblica ni se hallaba en la Tradición de la Iglesia primitiva.

Por lo tanto, no podemos hoy sostener la idea de que los muertos están dormidos esperando el fin de los tiempos. Ni la Biblia ni la ciencia nos permiten suponer que la idea 2 sea falsa mientras sólo la 3 es verdadera. Sorprendentemente, hoy podemos afirmar que el Juicio Final ocurrirá al final de los tiempos, con toda la humanidad cumplida, y al mismo tiempo afirmar que cuando alguien muere inmediatamente pasa por ese juicio. Todo depende de si estamos mirando el fenómeno desde aquí o desde allí. Es por eso que la idea de que nuestros difuntos están allá en el cielo (esperemos) y nos pueden escuchar, santos oficiales incluidos, no sólo no contradice sino que encaja perfectamente con lo que la Biblia, además de la Tradición, nos cuenta.

En la Biblia Jesús habla muchas veces del cielo, pero usando símbolos y analogías. Las dos únicas veces en las que el Nuevo Testamento nos habla con claridad y detalle del cielo son en la historia del mendigo Lázaro y en el Apocalipsis, y en ambos casos se nos muestra claramente a los muertos bien despiertos y actuando e interactuando, y preocupados de lo que en la tierra sucede.

Y otra aclaración. No creemos en un lugar llamado sheol (morada de los muertos), eso es creencia de los antiguos hebreos, que aún no conocían bien la revelación, pero incluso si el sheol existiera, no tiene sentido utilizar citas sobre el sheol, como muchos hacen, para con ellas negar que los santos estén despiertos y puedan comunicarse con nosotros. Nuestros santos están en el cielo, no en el sheol, así que lo que ocurra en el sheol no tiene ninguna relevancia para este asunto.

Baste para terminar señalar que los cristianos católicos, también en este asunto, estamos de acuerdo con lo que la Iglesia primitiva defendía. Los protestantes no. Complicado defender la idea de que el Dios Todopoderoso se hizo hombre, predicó la Verdad, y a los tres días sus seguidores ya eran todos una panda de herejes desorientados y confusos. ¿Tan mal predicó Jesús? ¿Tan mal lo hicieron sus apóstoles? ¿de tan poco sirvió la protección del Espíritu Santo que envió Jesús a su Iglesia al marcharse? Yo, desde luego, no lo creo así, la Verdad que trajo Jesús fue por su gracia fielmente preservada en su Iglesia. Fuera de ella es lógico y normal que el tiempo vaya haciendo mudar las ideas.

Jesús les respondió… Que los muertos van resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él. (Lucas 20:34..7-38)

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Si desea leer sobre el papel del culto a los santos en la Iglesia primitiva haga clic aquí. Para el tema de si los santos pueden o no interceder por nosotros haga clic aquí.

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APÉNDICE

Nos han recordado un argumento que algunos protestantes y paraprotestantes dan para afirmar que al morir no vamos al cielo o infierno, sino que esperamos nuestro premio o castigo durmiendo. De entrada el argumento nos pareció poco sólido pero hemos creído conveniente añadir un apéndice sobre ello tras comprobar que en muchos sitios de internet se utilizan estas dos citas para “demostrar” su doctrina de la dormición. Se trata ni más ni menos que de dos citas del mismo Jesús. Empecemos por la escena del Jesús resucitado a María Magdalena.

NOLI ME TANGERE

Entonces Jesús la llamó por su nombre:
— ¡María!
Ella se volvió y exclamó en arameo:
— ¡Rabboní! (que quiere decir “Maestro”).
Jesús le dijo:
— No me retengas más, porque todavía no he ido a mi Padre. Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es también vuestro Padre; a mi Dios, que es también vuestro Dios.
(Juan 20:16-17)

El argumento de ellos, no sin lógica, es que si tras resucitar Jesús dice que “aún no he subido al Padre”, eso demuestra que cuando Jesús murió no subió al cielo, sino que permaneció dormido en su tumba, pues tal es como acontece a quienes mueren. Para no alargar este apéndice, en lugar de entrar en explicaciones más profundas, contextualizando más las cosas y entrando en sutiles debates científicos y teológicos, vamos a dejar a un lado la noción de que en el Más Allá no hay espacio ni tiempo y vamos a dar una explicación más simple y más apegada a la Biblia, pues eso hará que sea también más efectiva.

El principal error de este argumento es suponer que si al morir Jesús no estuvo con el Padre, entonces necesariamente tuvo que estar “durmiendo”. Pero es la propia Biblia la que nos da otra alternativa: Jesús estuvo… en los infiernos! Bueno, en realidad esos “infiernos” no se refieren al infierno eterno, sino al Más Allá, al Hades o como queramos llamarlo. Sea donde sea que estuvo el caso es que allí no estuvo dormido, sino muy activo:

Fue entonces también cuando proclamó su mensaje a los espíritus que se hallaban en prisión (1 Pedro 3:19)

Y nada más diremos sobre esta cita porque ya ha sido comentada en este artículo. Hay otra cita que incide en la misma idea:

Si “subió”, como dice, ¿no supone que previamente había bajado a lo profundo de la tierra? (Efesios 4:9)

Esto debería bastar para ver que, según la Biblia, Jesús no estuvo dormido en estado inconsciente durante esos tres días (o más exactamente un día y dos trozos). Pero entonces, ¿qué quiere decir Jesús cuando dice “aún no he subido al Padre”?

La respuesta más sencilla sería decir que al morir Jesús bajó a los infiernos a predicar a los espíritus encarcelados (respuesta literal de la Biblia), luego resucitó, y por eso cuando vio a la Magdalena aún no había subido al Padre, cosa que no hizo hasta el día de su Ascensión. Pero también hay otra respuesta posible, otra respuesta que tiene más en cuenta esa ausencia de espacio-tiempo en el Más Allá.

Recordemos las palabras de Jesús: “No me retengas más, porque todavía no he ido al Padre”. La antigua traducción de “no me toques” no es exacta, pues el griego muestra que la acción de “no tocar” se refiere a algo que está ya en marcha, por lo tanto María le estaba “tocando” cuando Jesús pronuncia sus palabras. Después de la inmensa alegría de hallar vivo a quien ella creía muerto, María Magdalena se abalanzó a Jesús y lo abrazaría o se aferraría a sus pies (como se hacía con los maestros) y al cabo de segundos o de minutos o del tiempo que fuera, Jesús decidió que ya era suficiente, pues si por María fuese seguiría abrazada a él por los siglos de los siglos, pero él tenía otras cosas que hacer. Pero tampoco podemos decir que es una traducción errónea, pues al igual que pasa en español, si yo estoy tumbado en el sofá y le digo a mi hijo pequeño “no te subas encima de mí que me haces daño”, eso puede interpretarse como que le veo intención de subirse encima de mí y le prohíbo que lo haga, o como que ya lo tengo encima y le pido que se baje porque me hace daño.

Cuando Jesús habla de “todavía no he subido al Padre” nos está hablando del futuro, no del pasado. Dicho de otro modo, Jesús no está diciendo: nunca he estado antes en el cielo (de lo que esos protestantes concluyen que tras morir Jesús había estado dormido). De hecho, si yo, simple mortal, digo “todavía no he subido al cielo” se entiende que nunca lo he hecho, pero si es Jesús quien lo dice, tal cosa no se puede entender, pues él sí que ha estado antes en el cielo (de hecho siempre estuvo en el cielo hasta el día de su encarnación en María). Más claro aún que Jesús estaba pensando en el futuro, y no en el pasado, al decir esa frase lo vemos por la frase siguiente que dice: “Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre”. Puede que esa subida al Padre se refiera a la que hará en la Ascensión o puede que no, que Jesús va a subir al Padre al cabo de un rato (en tal caso en los días que estuvo aquí resucitado estaría constantemente “subiendo y bajando” del Padre a los hombres hasta que finalmente en la Ascensión regresó al cielo “definitivamente”). De ser así, Jesús tras resucitar tenía el plan de regresar al Padre de nuevo y la aparición a la Magdalena sólo debía durar lo suficiente como para dar testimonio, por eso Jesús no quiso alargarla y le dijo que le dejara marchar porque todavía no había subido al Padre tal como tenía pensado hacer. Sinceramente, preferiríamos no tener que meternos en tantas especulaciones, pero puesto que otros se meten, no hay más remedio que acompañarles y especular igualmente, aunque sólo sea para demostrar que otras opciones también son posibles.

Ahondando más podríamos preguntarnos que si Jesús le dijo a María que le soltara “porque aún no había subido al Padre”, ¿quiere eso decir que podría volver a abrazarlo después de que subiera al Padre? Pues ciertamente sí. Si ese subir al Padre se refiere a la Ascensión, entonces tal como prometió Jesús a todos enviaría luego el Espíritu Santo y a través de él Jesús estaría con nosotros (y con María Magdalena) de nuevo. María volvería a tenerlo no en sus brazos (hasta que ella misma muriera), pero sí dentro de su corazón, no como un recuerdo sino de forma real, cuando quedara ella también llena del Espíritu Santo.

Así que da igual si suponemos que al morir Jesús fue al cielo o que, tal como dice la Biblia, estuvo también en los “infiernos” (el hades, el reino de los muertos), el caso es que Jesús no estuvo inconsciente y que las palabras que le dijo a la Magdalena no demuestran nada sobre este asunto que nos ocupa, pues si significaran lo que algunos quieren que signifique estaríamos contradiciendo a la Tradición e incluso a la misma Biblia.

EL BUEN LADRÓN

El otro argumento que esos mismos utilizan es la cita del buen ladrón: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” (Lucas 23:43). Ellos dicen que la cita literal sería esta: “Yo te aseguro hoy, que estarás conmigo (algún día) en el Paraíso”. De este modo no está hablando de que ese mismo día ambos estarían en el Paraíso, sino de que “hoy te aseguro” que algún día estarás conmigo en el Paraíso (cuando tú despiertes el día del Juicio).

Desde el punto de vista lingüístico esa otra forma de traducir el pasaje griego es posible, pues el “hoy” podría referirse a la promesa o al paraíso. Pero siendo ambos sentidos posible, la Iglesia siempre tuvo claro que el sentido era el de “hoy estarás”, no del de “hoy te prometo”, y los protestantes también lo han entendido así siempre, hasta que algunos en tiempos recientes han querido verlo de la otra forma (porque de ese modo eliminaban una de las dificultades que contradecían a su idea de la dormición post-muerte). E incluso si esa hubiera sido la intención del evangelista (que como hemos visto, no lo fue), “hoy te prometo” tampoco impide que sea “hoy” cuando estarás conmigo en el paraíso.

Pero para comprobar mejor el otro punto de vista, comprobamos un montón de comentarios de teólogos protestantes a cerca de esa cita de Lucas. Hemos encontrado que muchos de ellos, más de la mitad, no sólo no ignoraban el hecho de que el “hoy” podía referirse a “te digo” o a “estarás conmigo”, sino que se metían de lleno en el asunto, y todos ellos, sin excepción, defendían la idea de que se refería a “hoy estarás conmigo”. De hecho no deja de sorprender que creyendo ellos que al morir quedas dormido, no aprovechen la “fácil” oportunidad de elegir la otra traducción, que les sería mucho más conveniente. Así que incluso ellos deben de ver muy claro que la traducción tradicional es la correcta dadas las circunstancias. Uno de los comentarios, por el famoso ministro metodista y exegeta bíblico Joseph Benson, daba esta explicación:

Jesús usa frecuentemente expresiones enfáticas habituales del arameo como “yo te/os digo” o “verdaderamente te/os digo”, pero nunca utiliza en ninguna parte la expresión “hoy te digo”, que sería, como las otras, una forma enfática de “te digo” (pues el verbo presente indica que se dice “hoy”). Además, en este pasaje Jesús dice “En verdad te digo…”, con lo cual ya está utilizando la forma enfática, así que sería inútil añadir otra forma enfática, que no encontramos en ningún otro lugar, en una supuesta construcción “En verdad hoy te digo”, a menos que el énfasis (y esto ya lo añadimos nosotros) vaya dirigido al “hoy” (realmente es hoy cuando te lo digo, y no ayer ni mañana), lo que nos daría un sentido absurdo a la frase, pues el énfasis no puede dirigirse a otra cosa que al “te digo”, y ese ya está enfatizado por “verdaderamente te digo” (no hay ningún motivo para enfatizar que es hoy cuando te lo digo, pues su promesa sería igual de válida aunque se lo hubiera dicho ayer).

En el evangelio apócrifo de Nicodemo, del 350 aproximadamente, se narra la escena del buen ladrón (a quien llaman allí Dimas) y luego nos cuentan su llegada al cielo ese mismo día, lo que demuestra que la tradición de esa interpretación es muy antigua. En copias siríacas y coptas del evangelio de siglos anteriores aún, también aparece la traducción de “te digo que hoy”, lo que muestra que también ellos interpretaban la cita griega de la misma forma que nosotros.

Hay otro argumento. Los judíos, cuando alguien moría, solían decir “hoy se sentará en el seno de Abraham”. Era una expresión muy corriente, algo así como hoy, cuando muere alguien, que decimos “que Dios le tenga en su gloria” o algo semejante. Pues bien, en esa situación de estar al borde de la muerte, la idea expresada por esas palabras (hoy te sentarás en el seno de Abraham) estarían a flor de piel en la mente del ladrón, y del judío Jesús, así que es en ese contexto donde mejor interpretaremos las palabras de “hoy estarás conmigo en el paraíso”, que es un equivalente casi exacto de esa idea pero expresada de forma personal, y más aún si tenemos en cuenta que la palabra “paraíso” se utiliza a veces como equivalente moderno del hebreo “seno de Abraham”, tal como por ejemplo ocurre en la traducción de los Setenta del hebreo al griego hecha muchos años antes de Cristo. Jesús le estaría confirmando casi literalmente el deseo típico para el difunto. Algo así como si en nuestra época Jesús hubiera dicho “yo te tendré en mi gloria”, parafraseando a nuestro “que Dios te tenga en su gloria”, y todos hoy captaríamos claramente ese paralelismo.

Por lo tanto, sin darle ya más vueltas al asunto y ciñéndonos a lo que la Biblia dice, la respuesta a ¿dónde estuvo Jesús entre su muerte y su resurrección? sería: en el cielo y en el hades, pues ambas cosas afirma la Biblia. Y no estuvo dormido.

 

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46 thoughts on “CARTA Nº 6- ¿Cómo pueden los santos escucharnos si dice la Biblia que duermen?

  1. Hola Cristian,

    Llevo tiempo dándole vueltas a todo esto del plano espiritual sobre que allí no existe ni el tiempo ni el espacio. Y me surgen preguntas y me gustaría hacértelas. Sé que es un tema complicado y que nosotros no somos capaces de comprenderlo por completo pero aún así me gustaría exponértelas para ver si me puedes aclarar un poco.
    1) Aunque en el plano espiritual no existe ni tiempo ni espacio, si que ocurren cosas. Como por ejemplo cuando Dios creó el mundo, hubo un antes y después, para nosotros el plano físico con un comienzo de tiempo pero el plano espiritual hubo un momento en el Dios lo hizo.
    También cada vez que sube un alma al cielo o va al purgatorio o al infierno hay un antes y un después, aunque allí no haya tiempo.
    Por eso digo que ocurren cosas. No sé si me entiendes, pero no se como puede ocurrir eso sin tiempo allí.
    2) Dios, los ángeles, los profetas, los santos, intervienen del plano espiritual en nuestro plano físico y van interviniendo a lo largo de la historia según nuestro tiempo y de hecho todavía lo siguen haciendo y tampoco logro entender como puede ser sin la existencia de tiempo.
    3) Jesús subió a las cielos con su cuerpo, como ocurrió también con la Santa Virgen María y si hay cuerpo necesitan de un espacio, así que tampoco logro comprender esto.
    San Tomás en la Suma teología lo define: 1) como la carencia de principio y fin. 2) como carente de sucesión y de movimiento. Pero como te dije no entiendo eso si a lo largo de historia ocurren cosas en el Más allá y además interfieren en nuestro plano.

    Entonces yo me planteo, para responderme un poco, que a lo mejor es posible que exista en el plano espiritual otra forma de espacio y tiempo diferente a la que conocemos nosotros. No sé, a ver si me puedes ayudar un poco porque no paro de darle vueltas.

    Siento si te planteo cosas muy complicadas y muy difíciles de entender y explicar.

    Muchas gracias por leerlo y que Dios te bendiga.

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    • Hola Juan Pablo, gracias por confiar en nosotros con tus preguntas. Lamentablemente no tengo respuestas claras para eso, pues al igual que tú, yo también me pregunto cómo es posible que ocurran cosas sin tiempo, y cómo es posible tener un cuerpo glorioso sin espacio. También yo le he dado vueltas a esas ideas hasta el agotamiento, y he llegado a la conclusión de que sencillamente nuestra mente no está preparada para asimilar realmente una situación de no-espacio y no-tiempo, así que no hay manera de poder plantearse el tema desde una forma racional, pues el mismo pensamiento lógico presupone siempre una sucesión de causas y efectos que implica tiempo. Pero mucho más complicado aún es intentar comprender cómo puede relacionarse una realidad espacio-temporal con una realidad sin espacio ni tiempo. Para la mente humana, creo que la única forma posible de hablar de esa interacción es viendolo desde nuestra perspectiva, o viendolo desde la otra perspectiva espiritual, pero siempre manteniendo ambas explicaciones separadas. Por eso creo yo que Dios en la Biblia eligió contar las cosas desde la perspectiva humana, para que nos resultasen comprensibles, y por eso se habla de antes y después, y de aquí y de allá, también cuando se habla del mundo del espíritu, pues de lo contrario todo hubiera resultado absurdo.

      A la conclusión a la que yo he llegado es que este asunto es algo parecido al misterio de la Santísima Trinidad, sencillamente no podemos comprenderlo. Pero la misma ciencia ha llegado ya hoy tan lejos en algunos puntos que se enfrenta también a cosas que se escapan a nuestro nivel de comprensión, y eso que somos nosotros mismos los que estamos llegando a esos puntos, así que imagínate qué no tendrá la realidad de misterioso y desbordante.

      Pero siempre hay mentes privilegiadas que se atreven a asomarse al reino del misterio, y una de ellas es el impresionante teólogo C.S. Lewis. En sus teorías hemos basado este artículo nuestro que da una posible explicación de cómo podría ser la relación entre el hombre que ora aquí, y el Dios que habita la eternidad. Puedes leerlo aquí y al menos te servirá para ver una opinión sobre cómo podrían ser las cosas.

      https://apologia21.com/2015/07/01/de-verdad-de-verdad-responde-dios-a-nuestras-oraciones/

      Hay hoy teólogos que afirman que Dios, desde su eternidad, o sea, desde su no-tiempo, no creó el mundo en un momento, sino que su palabra, eternamente pronunciada, tiene un efecto permanente en este universo, es decir, su acto de creación no se reduce a un principio, sino que es un acto continuo, su voz, como dice ese teólogo, es como un eco que llena el universo y lo mantiene en su existencia, la creación sería una acto permanente y no puntual. Según le vas leyendo parece todo muy claro, pero si después alguien te pide que se lo expliques… ya ves, creo que no se me entiende nada. Pero a veces necesita uno darse 50 golpes contra la pared para poder aceptar que realmente hay ahí una pared 🙂

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      • Muchas gracias por la respuesta Christian y por el enlace de ese articulo, que ya lo había leído anteriormente. Quizá lo que en este artículo se dice sea lo más que nos podamos acercar a entender el misterio del Más allá…
        Un abrazo y felicitaros por vuestro trabajo y entrega

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      • Hola Christian,

        Perdona que te moleste otra vez con este tema del Más allá, pero como es contigo con quien he hablado de esto y yo sé muy poco y no lo entiendo bien, pues te lo comento a ti. Estoy leyendo la suma teología de Santo Tomás y he encontrado que habla sobre el evo. No sé si has leído algo sobre esto o no, pero te lo dejo para ver que te parece, porque puede, tú que lo entenderás mejor que yo, que esto responda algunas de nuestras preguntas. Dice que los ángeles si ocupan lugar y que el evo es el medio entre el tiempo y la eternidad.

        “El evo se diferencia del tiempo y de la eternidad como un medio entre ambos. Hay algunos que establecen la diferencia diciendo: la eternidad no tiene ni principio ni fin; el evo tiene principio, pero no fin; el tiempo tiene principio y fin. Pero se trata de una diferencia accidental, como quedó dicho (a.4). Porque si el evo fue y siempre será, según dicen algunos, o dejara de ser porque Dios puede determinarlo, aun así se distinguiría la perpetuidad del tiempo y de la eternidad. Otros sitúan la diferencia de estas tres cosas diciendo que la eternidad no tiene antes ni después; el tiempo tiene antes y después con novedad y antigüedad; el evo tiene antes y después sin novedad ni antigüedad. Pero esta distribución es contradictoria, resultando evidente si se le aplica la misma medida de la novedad y la antigüedad. Porque así como el antes y el después no son simultáneos, si el evo tiene antes y después es necesario que, concluida una parte del evo, sea sustituida por otra parte y, de este modo, se introduce la novedad en el evo como sucede en el tiempo. Si esta diferencia, en vez de aplicarla a la medida la aplicamos a lo medido, los inconvenientes permanecen. Pues si las cosas temporales envejecen con el tiempo, la razón está en que son mutables; y precisamente por la mutabilidad de lo medido hay antes y después en la medida. Esto se observa en el IV Physic. Por lo tanto, si el mismo evo no está sometido a la novedad o antigüedad, la razón se encontrará en el hecho de ser intransmutable; por eso en su medida no habrá antes y después. Consecuentemente, hay que decir: como quiera que la eternidad es la medida del ser permanente, cuanto más se aleja algo de lo permanente del ser, tanto más se aleja de la eternidad. Hay ciertas cosas que se alejan tanto de la permanencia del ser, que su ser está sometido al cambio, o es el mismo cambio. Por eso son medidos con el tiempo. Esto es lo propio de todo movimiento y también lo propio de todos los seres corruptibles. Por otra parte, hay seres que se alejan mucho menos de la permanencia en el ser, porque su ser no está sometido al cambio, ni es el mismo cambio; sin embargo, de algún modo tienen el cambio, bien en acto, bien en potencia. Esto es lo propio de los cuerpos celestes cuyo ser sustancial es intransmutable. Sin embargo, su ser intransmutable está sometido a la ocupación de un lugar. Algo parecido pasa con los ángeles, que tienen ser intransmutable sometido a la mutabilidad de la elección, algo propio de su naturaleza. Por eso, pueden cambiar con respecto a su elección, pensamiento, afecto y lugar. Y pueden ser medidos por el evo, que es el medio entre la eternidad y el tiempo. En cambio, el ser medido por la eternidad no es mutable ni está sometido a la mutabilidad. Así, pues, el tiempo tiene antes y después; el evo no tiene antes ni después, pero le son aplicables; la eternidad no tiene antes ni después ni le son aplicables”.

        Un saludo.

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      • Muchas gracias Juan Pablo, a lo mejor en ese concepto de Santo Tomás hay un medio para comprender mejor ese puente entre la eternidad y el tiempo en lugar del abismo que hoy nos parece. Tendré que releerme un día de estos el libro a ver si lo entiendo mejor porque así de pronto, tampoco te creas que me aclaro yo. Pero al menos el simple hecho de que Santo Tomás esté buscando la manera de explicar esa relación entre dos cosas aparentemente incompatibles ya quiere decir que una de las mentes más brillantes de la historia estuvo dándole vueltas al asunto, y de ahí tuvo que salir algo interesante. Gracias de nuevo

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      • Tengo que decirte que el libro de la suma teología es bastante largo 🙂 Yo lo he descargado de internet y son casi 2000 páginas. Por lo que he visto responde a muchísimas preguntas que nos podemos hacer en nuestra vida, y como bien dices es una de las mentes más maravillosas de las historia y es Doctor de la iglesia. Si algún día tienes tiempo y lo puedes leer, al menos lo referente a lo que aquí estamos tratando sobre el Más Allá, me gustará saber que conclusiones sacas.
        Un saludo y gracias.

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      • sí Juan Pablo, ya sé que es un buen tocho. Lo leí hace muchos años, supongo que sólo partes seleccionadas, pero ahora le sacaría mucho más partido. Eso del evo ya casi ni me sonaba, seguro que me sorprenden muchas cosas más. Lo compraré, y antes o después sacaré tiempo para leerlo, que lo fácil es comprarlo jeje.

        Vale, acabo de mirar y son 10 tomos, unos 350€ en total, qué barbaridad. Miraré si tienen la Summa de la Summa.

        Pues no, pero sí he encontrado un resumen de la Summa de la Summa, 12€, así que compraré ese.

        Y también encontré una versión online, para ir a más detalle en los temas que se necesite. La dejo aquí por si a alguien le interesa.

        http://hjg.com.ar/sumat/index.html

        Ay, si tuviéramos tiempo para leer todos los libros del mundo… bueno, todos no, todos los que merecen la pena 😉

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      • Eso digo yo, ojalá tuviéramos tiempo para leernos todos los libros que merecen la pena 🙂 Pero la verdad es que creo que la Suma de Santo Tomás es un libro imprescindible y que hay que encontrar tiempo para leerlo, ya que responde a muchísimas preguntas muy importantes.
        Yo me lo descargué de internet porque son muchos libros para comprar y del resumen no me fio mucho porque me da miedo que falten muchas cosas. Ya me contarás cuando lo leas. Sobre el evo habla en la primera parte, cuestión 11: Unidad de Dios.

        Un saludo

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  2. Se nota que tienes un espíritu charlatan,dices mucho pero finalmente, se nota que no entiendes nada porque tus ojos están con escamas como estaba en algún tiempo Pablo. Deberías discernir el contenido bíblico de Genesis (capítulo 3)para que puedas entender la parábola de el rico y el pobre lazaro, y por ende entender que el único que intercede por nosotros es Yeshua.

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  3. Saludos, quisiera hacer una pregunta,
    Entendiendo su escrito doy por sentado que hablar de tiempo en el Purgatorio sería incorrecto, pero la Iglesia expone que la consecución de pecados veniales acumula estadía en este “estado”.
    ¿Cómo sería esto? pues si la Iglesia a pesar de no conocer de la T. de la Relatividad desde hacía siglos contaba con la visión de Agustín de Hipona ¿qué la llevó a este planteamiento?
    Como creo que se relaciona me gustaría también conocer qué es una “doctrina utilitaria”, pues esta terminología Usted la ha usado.
    De antemano gracias y que Dios les Bendiga

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    • La Iglesia, igual que la Biblia, se expresa en términos humanos, de lo contrario nadie sabría de qué se está hablando. Dios mismo se ha expresado en la historia en términos humanos, y en cada momento de la revelación ha usado formas adaptadas a la mentalidad y nivel de comprensión de cada momento y cultura. San Agustín es uno de esos grandes geniso preclaros que son capaces de ver más allá que el resto de los mortales, pero sus conceptos se han quedado en el ámbito de los teólogos, y no todos. Hoy en día, que ya se puede entender mejor a San Agustín, la Iglesia no habla de lugar ni tiempo en el purgatorio sino que lo describe como un estado de purificación, al igual que el cielo y el infierno son estados del ser y no lugares (y aún hoy en día, mucha gente no capta el concepto).

      Cuando nuestro artículo habla de “doctrina utilitaria” está planteando una división entre dos tipos de doctrina:

      1 – Doctrinas referidas a verdades de fe: por ejemplo decir que Jesús es Dios o que María es la siempre virgen es una doctrina de fe, se refiere a la verdad. Si Jesús es Dios o si Jesús murió en la cruz son cosas que son verdad o son mentiras. En este caso no se puede decir hoy que Jesús es Dios y mañana decir que Jesús no es Dios, porque la verdad no cambia.

      2- Doctrinas utilitarias: son doctrinas referidas a cosas prácticas o normas de funcionamiento. No tienen relación con la verdad o la mentira y por tanto no son verdaderas ni falsas y su única función es la de facilitar la relación del hombre con Dios, bien a nivel individual o a nivel de la Iglesia. Este tipo de doctrinas, por no ser verdaderas ni falsas, sino cuestiones prácticas, se pueden cambiar según convenga a la situación. Por ejemplo el celibato sacerdotal no es una verdad, es una norma de funcionamiento pensada para lograr que el trabajo de los sacerdotes y su vida espiritual sea mucho más eficaz e intensa (se decidió establecerlo en un momento dado y se podría decidir abolirlo si las circunstancias lo requieren). Normas como el ayuno, la abstinencia, el rezar el ángelus 3 veces al día, el uso de imágenes para ayudar en la piedad, el uso del rosario, y muchas otras cosas son doctrinas utilitarias, no tendría sentido discutir sobre si son doctrinas verdaderas o falsas porque no tienen relación con la verdad.

      Pero no sólo en la Iglesia, en la misma Biblia encontramos también estos dos tipos de doctrinas. Por ejemplo:

      1- Doctrinas de verdades de fe (que no pueden cambiarse porque la verdad no cambia): Dios creó el mundo, Jesús fue engendrado en María por el Espíritu Santo, etc.

      2- Doctrinas utilitarias (que pueden cambiarse): La circuncisión, la prohibición de comer alimentos impuros, la obligación de que las mujeres tengan la cabeza cubierta cuando están en el servicio religioso, etc.

      En cuanto a la Biblia, las doctrinas utilitarias, que se adaptan a los tiempos, pueden ser cambiadas por Jesús (como el sabath), por los apóstoles (como los alimentos impuros o la circuncisión) o por la Iglesia (como el velo de las mujeres), porque la Iglesia continúa la labor de Jesús en la tierra y es la garante de que las doctrinas de verdades de fe permanezcan inalteradas y las doctrinas utilitarias sigan adaptándose a los tiempos para poder seguir cumpliendo su función de facilitadoras de la religión en lugar de terminar convirtiéndose, como ocurría en tiempos de Jesús, en pesadas cargas inútiles que suponen una rémora o una dificultad inútil.

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      • Saludos
        Gracias por la respuesta, como siempre tan esclarecedoras.
        Lo relacionado con el Purgatorio ok, aunque me gustaría saber si la Iglesia en algún momento llegó a plantear lo que expuse como dogma, porque de ser así debemos de admitir “cambios” en el mismo, algo que por supuesto nos sería muy perjudicial.
        En lo de “doctrina utilitaria” aun me queda una duda, la razón por que le pregunté sobre esto es que en la carta 8 pone: “el celibato sacerdotal es una instrucción (ni siquiera llega a “doctrina utilitaria”)” y esto me confundió y todavía me genera algo de dilema. Sé que en el rito oriental el celibato es más flexible, pero en el latino este es obligado o ¿no? Luego esto no es “doctrina utilitaria” o es que acaso porque no se relacione directamente con la fe deja de serlo. Ademá en muchas ocasiones la Iglesia lo ha sanciondo incluyendo el antiquísimo “concilio” de Elvira.
        DTB

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      • Ahí empiezas ya a hilar muy fino, Jose Carlos. Cierto que dentro de lo que en mi anterior comentario he definido como “doctrina utilitaria” pueden hacerse aún más divisiones, y podríamos hablar de doctrinas propiamente dichas, normas de funcionamiento interno del clero, instrucciones para los fieles, orientaciones, consejos, prescripciones, etc. Y tienen más fuerza las que se basan en la Biblia y las que provienen de la Tradición desde el principio que las que son menos antiguas o las que se han dictado sin necesidad de concilios y menos aún las que son dictadas por un obispo y no por la Iglesia en su conjunto, etc. Por eso hay normas de este tipo que se pueden cambiar sin demasiado esfuerzo ni debate, y normas muy arraigadas, como el celibato, que no pueden cambiarse a la ligera y que necesitarían un consenso grande.

        En la Iglesia católica romana el celibato es obligatorio, pero tiene excepciones que se aplican sólo a unos grupos muy determinados: sacerdotes de ritos orientales y anglicanos que se convirtieron al catolicismo estando ya casados (y que ahora recuerde no hay más casos). Los católicos ortodoxos y los anglicanos consideran el celibato el estado ideal, aunque no obligatorio. Los ortodoxos exigen celibato sólo a sus obispos, los anglicanos no hacen excepción con ellos. Algunas ramas protestantes también consideran el celibato como estado ideal pero no obligatorio.

        No es fácil decir en qué momento la Iglesia estableció el celibato, pues parece claro que desde el principio (ya nos lo dice el mismo San Pablo) se consideró que el celibato era el mejor estado para aquellos que se dedican a servir a Dios. Lo que vemos con los siglos es épocas de mayor y de menor fidelidad a este estado ideal, y en general la Iglesia fomenta el celibato pero tolera el matrimonio de los sacerdotes en mayor o menor medida en cada momento. Es un tema con mucha miga que daría para un artículo por sí mismo y tal vez un día lo publiquemos. Lo que está claro es que el celibato, aunque parece que tenga base apostólica (al menos como estado ideal), no es una exigencia bíblica ni un mandamiento de Jesús, es, por decirlo de una forma moderna, un “reglamento de funcionamiento interno” de la Iglesia, la cual tiene potestad para imponerlo y no es legítimo rechazar el celibato como si fuese una decisión personal del sacerdote.

        En cuanto al purgatorio, no sabría decirte ahora con total certeza porque ese tema no se declaró en un concilio concreto, sino que en muchos concilios se recordó o sancionó una idea que ya venía de antes. Pero por lo que yo sé, las declaraciones conciliares siempre hablan de “purificación” sin más, no dan detalles de cómo ni cuándo ni dónde ni por cuánto tiempo, así que todos esos añadidos serían circunstanciales. Esta es una de las declaraciones conciliares antiguas:

        “Las almas que partieron de este mundo en caridad con Dios, con verdadero arrepentimiento de sus pecados, antes de haber satisfecho con verdaderos frutos de penitencia por sus pecados de obra y omisión, son purificadas después de la muerte con las penas del Purgatorio”.

        Más tarde, en el concilio de Trento se vuelve a definir el purgatorio como un estado de purificación y además se rechaza tajantemente todas las formas que utilizando el purgatorio como cebo engañaban o se lucraban a costa de la gente. Y en la actualidad, esta es la definición del purgatorio que da el catecismo de la Iglesia católica, utilizando un lenguaje adaptado ya a nuestros tiempos:

        Durante nuestra vida terrena, siguiendo la exhortación evangélica a ser perfectos como el Padre celestial (cf. Mt 5, 48), estamos llamados a crecer en el amor, para hallarnos firmes e irreprensibles en presencia de Dios Padre, en el momento de «la venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos» (1 Ts 3, 12 s). Por otra parte, estamos invitados a «purificarnos de toda mancha de la carne y del espíritu» (2 Co 7, 1; cf. 1 Jn 3, 3), porque el encuentro con Dios requiere una pureza absoluta. Hay que eliminar todo vestigio de apego al mal y corregir toda imperfección del alma. La purificación debe ser completa, y precisamente esto es lo que enseña la doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio. Este término no indica un lugar, sino una condición de vida. Quienes después de la muerte viven en un estado de purificación ya están en el amor de Cristo, que los libera de los residuos de la imperfección.

        Creo que lo que tú preguntas en concreto es si en algún concilio se definió el dogma del purgatorio en términos temporales o espaciales. Creo que no, pero si así fuera no estaríamos ante una definición errónea del dogma, sino de nuevo una definición correcta expresada según los conceptos de la época, y por tanto se podrían actualizar esos conceptos sin que ello suponga modificar el dogma. Es lo mismo que ocurre con la doctrina de la transubstanciación, cuando fue definida en concilio se usaron los conceptos filosóficos del momento para expresar la idea de que el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesús, y así se definió como que cambia la “substancia” pero no la “materia” o “accidente”. Hoy en día ya no usamos esos conceptos de “substancia” y “accidente” así que si modernizáramos la expresión de ese dogma lo definiríamos usando otros términos y conceptos y tal vez hablaríamos de que los átomos no cambian pero sí su identidad o su presencia o comoquiera que se decidiese. En ese caso no estaríamos cambiando el dogma (la presencia real de Jesús en la eucaristía) sino modernizando su definición. En caso de que el purgatorio se hubiera definido con los conceptos de lugar y tiempo igualmente se podría actualizar la definición (prescindiendo de los conceptos espaciotemporales) sin por ello tocar para nada el dogma, que es el proceso de purificación.

        Si no es esto exactamente lo que preguntabas dinos de nuevo.

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      • Saludos
        El enlace de Responder al fnal de su comentario no se me visualizó por lo que comento en otro de los suyos.
        Creo entender lo que me explica, pero a la vez me deja un tanto perdido en esto de los dogmas.
        Yo he leído su artículo sobre la Transubstanciación y esto de los dogmas lo aplico así. Existen “dos” dogmas: uno que sentencia que Cristo se hace presente (no como recordatorio) en las especies del pan y el vino, y punto. Otro que sentencia que esa presencia es un cambio completo en la sustancia, o sea de pan a carne. Lógicamente el dogma no varía si yo cambio los conceptos de sustancia (o mejor, substancia “a la antigua”) por su equivalencia en lenguaje moderno. Pero si yo ahora digo, por ejemplo, que ese cambio no es completo si no que parte del pan cambia en carne y otra no, eso lo considerearía como herejía.
        Así mismo, si yo defino como dogma que cuando una persona muere su alma entra en un estado de purificación y nada más pues ok. Pero si especulando empiezo a poner detalles como por ejemplo que los pecados veniales suman tiempo en ese estado y fijo tales palabras como dogmáticas, me parece que un cambio a posteriori por el hecho de “descubrir” que en el mundo espiritual no existe el tiempo cambiaría significativamente el dogma.
        No obstante, este cambio yo como católico lo aceptaría (¿qué diría un protestante?) como aceptaría todo lo que provenga en buena lid de la Iglesia, pero lo aceptaría también por razón pues en él veo que la esencia del dogma se mantiene intacta y lo que cambia es un detalle que trata de explicar la demora o el trabajo (para no dar sensacón de tiempo) en alcanzar el fin último que es el gozo; pero aun así lo que se me ha enseñado no es esto y lo que aprendí es que entre más yo peque más de manchas me lleno y pues más tiempo necesito a “llama” constante o el mismo tiempo a una “llama” más intensa, o sin tiempo y entonces las variaciones serían en trabajo: menos trabajoso o entuertos.
        En fin, ignorando un poco lo que me han enseñado y también especulando y quedándome con lo de Usted que lo veo más lógico y coherente llego a imaginarme el Más Allá de la siguiente manera: El mundo espiritual es un estado del alma en el que esta se acerca más a Dios (paraíso) o se aleja de él (infierno) esta distancia (o más bien comunión, pues esta no existe allí) entre el alma y Dios cuando es tal, o sea cuando está entre ciertos valores o parámetros podemos definirla como que se encuentra en un estado de Purgatorio. La lejanía de Dios ocasiona “dolor” y la cercanía complacencia, el Infierno por su lejanía duele más y el Pugatorio duele menos, pero duele, pero ese dolor es pasajero y provechoso pues el mismo me pulcra de las manchas con las que yo entré en él. Si al morir mi “estado de gracia” es muy imperfecto pues mi alma va al mundo espiritual y al situarse en esa escala lo hace muy lejos de Dios (no enmarcado en los parámetros que limitan el Purgatorio) pues entonces allí queda y de allí no sale y los dolores aunque constantes no me limpian sino que me lastiman sin provecho. Si mi “estado de gracia” al fenecer es tal que caigo en el Purgatorio pues entonces cuando me haya limpiado estaré en esa perfecta comunión (la distancia es proporcional al limpiado) con Dios.
        Aun así este modelito no me parece correcto, pues como Usted ha dicho “no seremos almas hetéreas en un magma de amor”, sino que seguiremos con nuestra comprensión y quizás jugando Dota las tardes sabáticas y saliendo con la novia los domingos por helados jajaja no sé espero que Usted me aclare.
        Leí además algo de un libro de Vittorio Messori Apostar por la muestre, la propuesta cristiana es razón o esperanza (algo así) hace poco y aunque el critica fuertemente el Más Allá de los Testigos de Jehová en realidad yo quisiera que fuera así.
        Ya le pongo también la página en la que le pedí permiso para copiar sus escritos.
        Dios le bendiga y gracias por su paciencia y dedicación.

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      • Profundizas mucho, José Carlos, y eso es bueno, pero necesitaré tiempo para ver despacio lo que dices y lo que he de responder. Me temo que hasta dentro de unos días no tendré modo de hacerlo, pero en cuanto pueda te daré respuesta (en lo que yo pueda). Un saludo

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      • Hola Jose Carlos, intentaré ahora dar respuesta a tu comentario.

        Has leído nuestro artículo sobre la Transubstanciación y has sacado la conclusión de que se habla de dos dogmas, el dogma de la presencia real de Jesús en la eucaristía y el dogma de cómo ocurre esa presencia. En realidad no son dos dogmas, pero tienes razón, que intentando separar la realidad de su explicación, a causa de los comentarios confusos de alguna gente, terminamos por enfatizar tanto la diferencia que terminamos hablando de “dos doctrinas diferentes” (que no dogmas), cuando sería más acertado hablar de una doctrina por un lado y su formulación (o explicación) por otro lado. Tomaré nota para que se revise eso y no siga generando confusión. Por tanto en 1215, cuando se declara el dogma de la Transubstanciación, lo que se hace es formular de una forma concreta una doctrina que siempre había estado presente en la Iglesia, y se formula de manera que impida caer en el error en que había caído la fórmula protestante de la consubstanciación. Así que no podemos hablar de dos dogmas, sino de un dogma que se formula según los términos de la ciencia de aquél momento. Si en aquél artículo defendemos la idea de que ese dogma debería reformularse, no es porque pensemos que ese dogma debería derogarse o modificarse en modo alguno, sino que debería añadirse una explicación que diga lo mismo pero usando los términos científicos actuales, para que el hombre moderno pueda comprenderlo. El dogma en sí dice, como siempre se dijo, que el pan “deja de ser pan y se convierte en el cuerpo de Cristo” (al contrario que los luteranos que afirmaban que el pan “sigue siendo pan pero Cristo viene a hacerse presente en él”). Ese es el dogma, pero expresado en términos aristotélicos (los vigentes en aquél entonces) dice que el pan mantiene sus accidentes pero cambia de sustancia. El decir algo así como, por ejemplo, que los átomos y la estructura del pan permanece sin cambios pero cambia su identidad (deja de ser pan para ser Cristo), no estamos modificando ni un ápice del dogma, sólo estamos traduciendo un antiguo lenguaje científico por otro lenguaje científico más moderno. Es lo mismo que hemos hecho al tomar el dogma original, redactado en latín, y traducirlo al español para que hoy nosotros podamos entenderlo mejor. En realidad ni siquiera estamos hablando de “redefinición” sino de “traducción”; puesto que la ciencia ha cambiado radicalmente de lenguaje, sería conveniente traducir el dogma al nuevo lenguaje para seguir diciendo lo mismo pero con palabras más comprensibles.

        Pero hay que tener mucho cuidado con esto de traducir o redefinir dogmas, porque hay gente en la Iglesia que con parecido argumento al que defendemos nosotros pretende “traducir” los dogmas de tal manera que el mismo dogma cambia e incluso queda invalidado, y eso ya es otro asunto, no es traducir sino modificar. Por ejemplo hace unos meses escuché atónito a un sacerdote decir que cuando se declaró el dogma de la virginidad de María en realidad lo que querían era simplemente declarar que Jesús no era hijo de José sino del Espíritu Santo, así que si uno quiere, puede puede pensar que María no fue virgen después de nacer Jesús. Eso es una barbaridad, no es actualizar el dogma ni traducirlo, es anularlo. La Iglesia ya había declarado el dogma de que Jesús era Hijo del Espíritu Santo (y bien que lo ponía en la Biblia), así que declarar otro dogma diciendo que María siempre fue virgen no hubiera sido en absoluto necesario ni procedente. Ese dogma dice que María siempre fue virgen y negar su virginidad perpetua es negar el dogma, no actualizarlo. Y el caso es que este sacerdote estaba convencido de que su argumento (que no era suyo sino propagado por ciertos teólogos modernistas) era sólido y que no rompía ningún dogma. En fin, la Iglesia es muy grande y siempre acaba uno encontrándose de todo. En nuestro caso de la transubstanciación, esa presencia real de Jesús en la eucaristía es innegable, y la explicación de que cambia la sustancia aunque no cambien los accidentes también es innegable, lo único que preferiríamos es cambiar los términos científicos para actualizarlos, pero no la idea ni la explicación en sí. Pero como te dije, tendremos que revisar la redacción del artículo para eliminar algunas frases que inducen claramente a sacar la conclusión que tú has sacado pensando que se trata de dos dogmas distintos, porque aunque nosotros decimos que son dos doctrinas diferentes, también eso es erróneo, la doctrina es sólo una, aunque la manera de presentarla conlleva necesariamente cierta forma de explicación. Espero que con esto haya podido deshacer la confusión que justamente te creaste.

        Pasemos ahora a comentar el asunto del purgatorio, que no es comparable al “problema” que podemos tener con el dogma de la Transubstanciación por estar expresado con un lenguaje “desfasado”.

        Tradicionalmente se ha hablado del purgatorio con palabras muy mundanas, como si fuera un LUGAR en donde las almas son CASTIGADAS con FUEGO durante cierto TIEMPO que será más largo o menos largo según el número y calidad de sus pecados. Pero eso ha sido una forma corriente de explicar a la gente (que antes en su mayoría era inculta) un concepto mucho más completo o sutil. A esa forma de explicarlo no lo podemos llamar dogma sino “metodología”, y las metodologías pueden y deben cambiar para adaptarse a los tiempos.

        La mayoría de los dogmas, cuando han sido solemnemente declarados, lo han sido no para introducir una creencia nueva (que nunca puede ser el caso), sino para aclarar una doctrina en un momento en el que esa doctrina está poniéndose en duda. Si decimos que el concilio de Nicea declaró el dogma de que Jesús era hijo de Dios y Dios mismo, no es porque esa creencia surgiera en ese momento, sino porque en ese momento fue cuando la creencia se puso en duda por un grupo y por tanto era necesario zanjar el asunto para evitar que más gente fuera cayendo en el mismo error y herejía. Lo mismo ocurrió con el dogma del purgatorio, no se declaró como dogma hasta que no apareció gente que lo negaba o lo ponía en duda o al menos lo entendía de forma incorrecta. Por eso este dogma se declaró en dos momentos:

        1- En los concilios medievales de Lyon y de Florencia (porque la Iglesia oriental comenzó a entender el purgatorio de forma algo diferente)

        2- En el concilio de Trento (porque los protestantes comenzaron a negar su existencia)

        El concilio de Lyon define el purgatorio como un lugar donde los pecadores son castigados para poder purificarse antes de ir al cielo. Este castigo era temporal y nunca podría durar más allá del Juicio Final, que es cuando todos son asignados definitivamente al cielo o al infierno. Las oraciones de los cristianos ayudan a que ese castigo temporal sea más suave o rápido.

        Pero los orientales no estaban de acuerdo con esta definición principalmente por dos motivos, porque no estaban de acuerdo en que el purgatorio fuera un lugar, y porque no creían que se tratara de un castigo, sino simplemente de un proceso de purificación.

        Por eso en el concilio de Florencia se redacta el dogma de nuevo para afinar más la definición y dar la razón a los orientales, de modo que se define al purgatorio como un estado, y no como un lugar, aunque reafirman la idea de castigo, pues el proceso de purificación supone cierto nivel de sufrimiento según San Pablo lo explica (“se salvarán pero como si pasaran por el fuego”). Por tanto no se trata de un cambio en el dogma, sino de escoger mejor la manera de expresarlo para evitar interpretaciones equivocadas. Si te fijas, la misma definición de “castigo temporal” sería estrictamente errónea porque al igual que el purgatorio no puede ser un lugar, sino un estado, tampoco puede tener duración (no hay tiempo ni espacio en la dimensión espiritual), pero al mismo tiempo es correcto decir que es un castigo “temporal”, porque la palabra “temporal” es lo contrario de “eterno”, y el infierno es eterno, pero el purgatorio no lo es, así que como seres humanos que vivimos inmersos en el tiempo y el espacio no hay otra forma clara de explicarlo que no sea diciendo que el purgatorio es temporal, aunque en realidad no tenga nada que ver con el tiempo. No podemos evitar usar conceptos espaciotemporales aunque hablemos de cosas que son ajenas al espacio y al tiempo.

        En el concilio de Trento, combatiendo el recién surgido negacionismo protestante, se reafirma el dogma del Purgatorio pero no se le da una definición, simplemente se alude a él con estas palabras:

        “Si alguno dijere que después de recibida la gracia de la justificación, de tal manera se le perdona la culpa y se borra el resto de la pena eterna a cualquier pecador arrepentido, que no queda resto alguno de pena temporal que haya de pagarse en este mundo o en el otro en el purgatorio, antes de que pueda abrirse la entrada del Reino de los Cielos, sea anatema”

        De paso fíjate que el purgatorio, como se dice, es un proceso de purificación que se da en el otro mundo “o en este”, así que el sufrimiento de los justos ya está siendo útil para purificarnos.

        Pero para evitar lo que antes te dije, esa forma demasiado mundana de explicarlo (lugar, tiempo, fuego, etc.) y esas bochornosas prácticas con las que se sacaba dinero a cambio de remitir días, meses o años de purgatorio, Trento emitió una instrucción en donde se pedía que no se metieran en detalles desconocidos ni usaran el purgatorio para sacar dinero, y lo dijo con estas palabras:

        “Puesto que la Iglesia católica, ilustrada por el Espíritu Santo, apoyada en las Sagradas Letras y en la antigua tradición de los Padres, ha enseñado en los sagrados concilios, y últimamente en este ecuménico concilio, que existe el purgatorio y que las almas allí detenidas son ayudadas por los sufragios de los fieles, particularmente por el aceptable sacrificio del altar, manda el santo concilio a los obispos que diligentemente se esfuercen para que la sana doctrina sobre el purgatorio, enseñada por los santos Padres y por los santos concilios, sea creída, mantenida, enseñada y en todas partes predicada por los fieles de Cristo. Delante, empero, del pueblo rudo, exclúyanse de las predicaciones populares las cuestiones demasiado difíciles y sutiles, y las que no contribuyan a la edificación, y de las que la mayor parte de las veces no se sigue acrecentamiento alguno de la piedad. Igualmente no permitan que sean divulgadas y tratadas las materias inciertas y que tienen apariencia de falsedad. Aquellas, empero, que tocan a cierta curiosidad y superstición, o saben a torpe lucro, prohíbanlas como escándalos y piedras de tropiezo para los fieles”

        Esta instrucción no fue seguida al 100% por todos, pues la idea de que el purgatorio es un lugar con fuego y que las penas tienen algún tipo de equivalente temporal (suman días o años, etc.) ha llegado con mayor o menor fuerza hasta tiempos bastante recientes, pero esas cosas nunca han sido parte del dogma ni de la enseñanza oficial, así que podemos limpiar al purgatorio de todas esas cosas sin por ello estar cambiando ningún dogma.

        Creo que la cuestión principal que tú planteabas en tus dudas era que si el dogma decía que el purgatorio dura x tiempo según cada pecado y ahora decimos que el purgatorio es un estado y un proceso (no un lugar que dura cierto tiempo) entonces estábamos modificando el dogma. Pues no te preocupes por eso, el dogma tal como quedó finalmente redactado en la Edad Media no habla ni de lugar ni de tiempo, ni de fuego ni de ninguna otra cosa, simplemente dice que es un proceso de purificación (o “purgación”, como antes se prefería decir) temporal (o sea, no definitivo ni eterno). Cualquier forma moderna de explicar el dogma será una nueva forma de expresar esos conceptos, pero el dogma en sí usa palabras tan generales en su formulación que no necesitamos tocar en nada su definición original. Tus palabras fueron:

        “Así mismo, si yo defino como dogma que cuando una persona muere su alma entra en un estado de purificación y nada más pues ok.”

        Pues es ok, porque eso es lo que dice el dogma y nada más (salvo que añade lo de que los demás podemos rezar y ofrecer misas para ayudar a que ese proceso sea más leve).

        Veamos ahora otra cosa que dices sobre el Más Allá, en donde lo describes como un continuum que va desde “muy cerca de Dios” (cielo) a “muy lejos de Dios” (infierno), siendo el purgatorio un tramo intermedio dentro de ese continuum. Evidentemente al hablar de cerca o lejos ya usamos términos espaciales, pero ya hemos comentado que es inevitable usar términos espaciotemporales si queremos entendernos, aunque seamos conscientes de que no hay allá ni espacio ni tiempo.

        Tú mismo dices que no estás del todo de acuerdo con esa definición. Tampoco yo. No se trata de un continuum en donde cada uno estará ocupando un lugar dentro de esa escala, con diferentes intensidades de purgatorio según su grado de “lejanía” de Dios. Aquí no hay continuum sino dos estados radicales y opuestos: cielo e infierno; como si hubiera blanco y negro, no una escala completa de grises. El purgatorio no es un punto intermedio entre el cielo y el infierno, no es un gris que puede variar entre casi blanco y casi negro, sino un proceso de preparación para el ingreso al cielo.

        Pensemos en él como una limpieza. Cuanto más sucia está el alma tanto más habrá que usar jabón y frotar para que toda la suciedad salga. Si uno llega sólo con una leve capa de polvo, bastará con un chorro de agua para dejarlo limpio, pero si llega con suciedad incrustada de años, será necesario aplicarse a fondo en la tarea de limpieza. El proceso entonces será más intenso o más leve, pero eso no le coloca más cerca o más lejos de Dios o del cielo o del infierno. Tal vez una metáfora más acertada a la que diste ahí sería como si al morir llegamos al palacio del Rey. Los malvados serán detenidos a la puerta y se les impedirá entrar (aunque como realmente son malvados serán ellos mismos quienes no quieran ni acercarse al lugar en donde reina la bondad y el amor, cosas que su alma detesta); los que no son malvados, o sea, la gente buena, querrá entrar en el palacio y se les permitirá la entrada. Pero para entrar allí hay que estar limpios, así que al entrar hay un vestíbulo en donde se nos limpia y se nos engalana para estar presentables, tal como dice Jesús en su parábola del banquete el rey. Santos habrá de tal talla que lleguen ya al palacio engalanados y pulcros, y ellos no necesitarán ningún aderezo, pasarán adelante sin detenerse. Pero la mayoría necesitaremos algún tipo de adecentamiento, así que allí en el vestíbulo se nos limpiará y engalanará. Como ya dijimos, cuanta más suciedad traigamos más intensa será la limpieza, y dicha limpieza será gozosa porque nos engalana para entrar a la fiesta, pero al mismo tiempo será “dolorosa” de alguna manera porque a nadie le resulta placentero el proceso de frotar la suciedad para que salga, y porque, por expresarlo de forma mundana, nuestra gran impaciencia por entrar al gran banquete hace que cada “minuto” de espera sea como un castigo, aunque lo veamos necesario y nos sometamos al proceso gustosos.

        No es muy científico ni tampoco muy teológico, pero aún así voy a hacer referencia a lo que algunos relatan en las NDE (experiencias cercanas a la muerte), o sea, aquellos que afirman haber muerto pero luego regresado a su cuerpo. Aunque cada experiencia tiene sus rasgos particulares, la mayoría de ellas se pueden clasificar en varios grupos. Para empezar llama la atención que casi nadie nos habla de que estuvo en el infierno y regresó. De ahí dicen algunos que eso demuestra que el infierno no existe. No señor, eso sólo demostraría que quien entra en el infierno jamás podrá regresar (“perded toda esperanza”, como decía sobre las puertas del Hades). Hay un grupo muy pequeño de personas que sí relatan experiencias que ellos identifican como infernales (sufrimiento, dolor, angustia), que de ser verídicas podríamos identificar con un purgatorio de los intensos. Pero hay otro grupo ( este sí es muy numeroso) que afirma que al morir, tras pasar el túnel y llegar a la luz, una presencia (que algunos identifican con un ángel y otros con Jesús o Dios) les muestra toda su vida como si estuviesen viendo una película. Esta gente afirma que al ver en su vida momentos de bondad se sentían felices, y al ver momentos en los que obraron mal se sentían desdichados y angustiados, como si todo el mal que hicieron en ese momento lo sintieran ellos en sus propias carnes como recipientes. Bueno, pues es mi personal opinión que si esas experiencias son tal cual las cuentan, el purgatorio podría ser eso, un proceso en el que toda nuestra vida, cada instante, se presenta ante nosotros para que seamos intensamente conscientes de todo el mal (y el bien) que hemos hecho. Y como ser conscientes de nuestro mal causa dolor, pues ese proceso de purificación sería doloroso (bellamente doloroso, podríamos decir). Pero esto es una percepción personal. Tal como aconsejó Trento, es mejor no enseñar detalles que intenten dar información que en realidad no tenemos: el purgatorio es un proceso de purificación y punto, todo lo demás serán formas de expresarlo, metáforas, pero no verdades doctrinales.

        Sobre el Más Allá, más allá del concepto de que el cielo es un premio, el colmo de la felicidad y el estar en presencia de Dios, y de que el infierno es todo lo contrario, no tenemos más detalle. Jesús evitó conscientemente dar información detallada del cielo o el infierno (o el purgatorio) excepto eso que acabamos de decir, así que sus razones tendrían. Me atrevería yo a decir que si no quiso dar detalles fue porque esos estados son tan incomprensibles para nuestras mentes finitas y espaciotemporales, que cualquier explicación hubiera podido ser incomprendida y malinterpretada, así que mejor no explicar algo que nosotros no podríamos entender.

        Pensar que el cielo será una especie de “este mundo pero perfecto” no es acertado. El Apocalipsis habla de un nuevo cielo y una nueva tierra, que se podría comparar al nuevo cuerpo que tendremos al resucitar. No se trata de una versión mejorada de lo que ya tenemos, sino de algo nuevo, distinto, y el Apocalipsis es un libro que expresa todo con alegorías, así que no hay que buscar allí interpretaciones literales. La idea de los Testigos de Jehová de que esa nueva tierra será como esta pero perfecta, es una visión muy literal de lo que dice el Apocalipsis, tendrían que asumir quizás que antes tenemos que esperar a que aparezca un dragón rojo de 7 cabezas para gobernar el mundo. Jugar Dota los sábados y salir con la novia los domingos allá en el cielo parece algo en extremo improbable. Pero como nada sabemos del cielo, excepto lo ya dicho, si nos hace ilusión pensar que así será ello, tampoco hace falta quitarnos esa ilusión.

        Cuando yo era pequeño le pregunté a mi madre que si en el cielo tendríamos todo lo que quisiéramos tener (ese era mi concepto de la felicidad en ese momento), que si Dios me mostraría cómo era la cara de Cristóbal Colón (acababa de leer un libro sobre su vida donde se decía que no sabíamos qué rostro tenía, y eso me dio mucha curiosidad). Mi madre muy sabiamente me dijo “si cuando llegues al cielo necesitaras saber eso para ser feliz, ten por seguro que Dios te lo mostrará”. Y yo quedé tan contento con eso. Y mi madre tenía razón.

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      • Saludos Christian
        Empecé leyendo mi comentario anterior para ponerme al tanto y me encontré lo de hetéreo, sin querer que este estado fuera más grande lo escribí con h, y es que como dicen por aquí rápido y bien no van de la mano.
        No creo que el escrito suyo de la Transubstanciación cause esas dudas, yo desde un principio entendí que dogma era la presencia y lo otro una explicación, por eso en mi comentario cuando escribí sobre esto puse el dos entre comillas. Además esto de “redefinir” el dogma también lo entendí, aunque creo que en algún que otro comentario te fueron mordaz por lo que no dijiste. Sinceramente no sé porque Usted se desvive tanto en esta idea, aunque si me pongo a pensarlo será que por su corte de apologeta desea que la gente comprenda, y con ello su propuesta es excelente.
        El tema del Purgatorio creo que me ha quedado ya zanjado. Me doy cuenta también de lo difícil que es definir procesos de “algo” donde por no relacionarnos con ese algo no tenemos palabras para sus procesos. En fin, quizás la ciencia moderna en su estudio de la relatividad y todo esto, nos apropien de una terminología que con finura y exactitud nos permitan “redefinir”. Pero mi problema no radica aquí, pues yo creo que los obispos y teólogos de Lyon, de Florencia y aun los de Trento no sabían tanto de lo que Usted me enseña, ni tenían mi imagino muy en mente a San Agustín (que Usted dice que tenía algunas ideas sobre las diferencias entre el mundo físico y espiritual en este sentido); así creo que “las expresiones mundanas” con las que se habló en cada uno de estos concilios no fue para una mayor comprensión de los incultos, ni porque faltara una terminología adecuada me parece que más bien a los que definían las cosas también les faltaban elementos y como víctimas de su tiempo también eran “incultos”. Creo que la propuesta que Usted me hace del Purgatorio (que es en la que yo creo firmemente) no fue sabida tan así a lo largo de los siglos, y que si hoy podemos engranar “sin mucha dificultad” lo que nos propone la ciencia moderna con lo ya definido dogmáticamente es gracias al Espíritu Santo, que impidió en lo formulado incongruencias; ya sé que muchas de esas “palabras mundanas” provienen sencillamente del popolucho o quizás de sacerdotes y teólogos “no inspirados”, Gracias. Creo como le dije en mi comentario anterior que la Iglesia algunas veces a especulado en muchos detalles y en esto está el peligro, pues el núcleo de lo que se define es correcto pero los excipientes dan mucho que pensar. No obstante, leyendo esta declaración tridentina que me anota me siento muy feliz, “con razón” muchos pensaron que este sería el último concilio jajaja ¡Viva Trento!
        Con lo que me aclara del Más Allá también me deja satisfecho, aunque no creo que mi metáfora se aleje tanto de eso. Cuando hablaba de distancia dejé claro que era algo así como comunión. Donde choca esto es en la escala de grises y ahí por supuesto que se me va al pique mi idea. Esto solo me genera una duda: Con Jesús en la tierra andaba una multitud, de esa multitud creo que 72 eran más apegados a él, la Biblia habla de 3 aun más cerca y finalmente se nos habla de un discípulo amado; la cosa es, también así será en el Cielo; aunque yo creo que no, pues para igualar nuestra calidad estará el Purgatorio quisiera saber su opinión.
        Por último, quisiera también saber si esto de que yo le pregunte tanto no le es tan agradable. Pues aunque Ustedes pusieron un menú de DUDAS por mi experiencia no son muchos los que se dignan a responder, he escrito a Catholic.net con algunas de ellas y ha resultado arar en el mar, cuando me he acercado a los sacerdotes todo me ha salido disparatado y en los encuentros diocesanos cuando he hecho fuerza pidiendo información “el clero” me ha hecho tierra.
        Gracias por todo y perdonen mi ignorancia
        Que Dios le Bendiga

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      • Hola Jose Carlos, parece que tienes una mente brillante y relacionas las cosas con facilidad, así que mis comentarios en parte te serán superfluos pero como esto lo lee mucha gente, siempre me esfuerzo en ser lo más claro posible por el beneficio de todos los que lo puedan leer. Me gustó mucho tu idea de que si en los anteriores concilios se definió el Purgatorio, a pesar de la cultura de la época, de forma que nuestro conocimiento actual no lo puede en nada contradecir, será porque el Espíritu Santo veló porque por falta de información no se introdujera en el dogma nada que luego pudiera ser probado como falso. Es una idea brillante y con tu permiso me la apropiaré.

        Tu metáfora del Purgatorio no era mala, de hecho era bastante buena, lo único que la hacía algo confusa era, como tú también bien dices, la imagen de la escala de grises.

        La duda que planteas, sobre si pasado el purgatorio todos seremos igual de santos y por tanto iguales ante Dios y disfrutando del paraíso en igual medida, es algo que lamentablemente no puedo responderte porque, como te dije, del paraíso bien poco sabemos, pues así quiso Jesús que fuera. El hecho de que en este mundo Jesús tuviera gente más cercana e íntima que otros ni añade ni quita a esa posible idea, pues siendo Jesús hombre se comportó en este mundo como hombre, y de no haber tenido gente más cercana a su corazón habría sido inhumano. Personalmente me cuesta trabajo pensar que una vez todos en el cielo Jesús me pueda tener a mí el mismo amor que a su madre María, o que yo, con todos mis pecados, pueda merecer la gloria con igual intensidad que esas grandes figuras como Francisco de Asís que parecen embellecer el cielo sólo con su presencia. Pero esa impresión mía es sólo una impresión mundana, una manera humana de razonar (o más bien de sentir), que no tiene por qué ser la de Dios. De hecho ya nos dijo Jesús la parábola de los jornaleros de la viña, que unos se fueron a trabajar desde la mañana temprano y otros ya bien tarde pero al final de la jornada todos recibieron el mismo premio, así que bien pudiera eso significar que el premio será el mismo para todos los que acudan a la llamada del Señor, independientemente de sus méritos (según nuestros parámetros mundanos).

        En cuanto al menú de DUDAS te recomiendo que lo uses, pues es mejor que en cada artículo aparezcan sólo los comentarios o dudas relacionados con ese artículo para que así quien los lea pueda ampliar con los comentarios en lugar de salirse del tema que le interesa. No tengas miedo de que si escribes tu comentario allí vaya a quedar sin respuesta, pues en la administración de la página, escribas donde escribas, todos los comentarios nos aparecen en el mismo sitio y a todos respondemos. Apologia 21 no es mi página, es la página de un equipo de personas, aunque en la mayoría de las ocasiones soy yo quien se encarga de las respuestas.

        No seas “duro” con las páginas que no te contestan, ten en cuenta que cuando una página tiene un millón de lectores, por ejemplo, sería imposible dar respuesta a todos sus escritos, así que lo más normal es que eliminen la posibilidad de escribirles o al menos que dejen escribir pero no se ocupen de dar respuestas. Esta página nuestra, aún teniendo una gran cantidad de visitas, no llega a esas cifras tan elevadas, así que todavía hoy por hoy nos vamos apañando como podemos para responder a todos, pero la verdad es que algunas temporadas resulta complicado mantenerse al día en las respuestas, porque lo más importante no es responder sin más, sino responder de forma provechosa, que es la finalidad de esta página en todo: resolver dudas lo mejor posible. Si algún día el número de comentarios sobrepasa con creces nuestras posibilidades, probablemente tendríamos que cerrar los comentarios por no poder darles respuestas, pero hasta entonces, seguiremos esforzándonos todo lo posible por servir a Dios y a nuestros hermanos con tanta eficacia como nuestros límites permitan.

        Y nunca te disculpes por tu ignorancia, como me decían siempre de pequeño “el que pregunta no ignora, si le dicen la verdad”. Lo malo es no saber y conformarse con ello; el que no sabe y procura remediarlo, ese se cubre cada día de sabiduría.

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      • Saludos
        Sus comentarios ni remotamente me parecen triviales, todo lo contrario pues además de responder sobriamente lo que le preguntamos lo hace con mucha elegancia. Además, yo como le dije, formalmente solo he recibido una triste catequesis, lo demás lo he cosechado yo solito leyendo y preguntando, y en esto Usted ha sido de gran ayuda.
        De lo que me ha comentado todo me queda claro, pero por supuesto esas no son las únicas espinas que me incomodan y por ello traté en mi comentario pasado de dejar una ventanita abierta para las próximas preguntas. Como Usted me dio luz verde aprovecho para dejarle una que tiene que ver con este tema (tengo claro que las que no se relacionen debo de hacerlas en el menú de Dudas, pero si se relacionan con otro escrito ¿no sería mejor dejarlas allí?).
        Usted utiliza el siguiente pasaje: “Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino». Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso».” Y de él se vale para defender nuestras posturas. También yo he aducido esta cita una que otra vez y a pesar de no haber encontrado a nadie que le dé a “Paraíso” otra interpretación de la acostumbrada, me han puesto piedras en el zapato diciéndome que así como aparece es una mala traducción.
        Por ejemplo, los adventistas defienden que la traducción correcta debiera ser: “…te aseguro hoy, que estarás…” pues se basan en que Jesús en Jn 20, 17 le dijo a María Magdalena que todavía no había “subido al Padre”. De esto hacen gala liándolo a la Segunda Venida y con ello desplazando un poco nuestras ideas.
        ¿Cómo es esto? pues parece que Usted tiene bien claro que la traducción correcta es la primera.
        DLB

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      • Hola Jose, todas tus preguntas son bienvenidas, y en cuanto a lo que dices, por supuesto que si una duda se relaciona directamente con un artículo lo mejor es ponerla en los comentarios de ese artículo. El apartado de DUDAS se creo precisamente para aquellas dudas que no entroncan con ningún artículo concreto (o cuando el que escribe no sabe que hay un artículo en donde ese tema se trata), así que haces bien en poner tu duda aquí.

        En cuanto al pasaje del buen ladrón, es cierto que desde el punto de vista lingüístico ambas traducciones son posibles (y ninguna de las dos sería, como te han dicho, “una mala traducción”). El “hoy” se puede referir a “te prometo” o a “estarás conmigo”. Pero recuerda que no estamos analizando un libro de literatura, sino la Palabra de Dios. Durante siglos todos los cristianos, católicos primero y también los protestantes después, interpretaron ese texto como “hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Es sólo recientemente cuando algunos han decidido que la traducción correcta sería que el “hoy” vaya con “te prometo”, y eso es porque así eliminan de la Biblia una de las dificultades para afirmar la idea de que al morir permanecemos durmiendo hasta el día del Juicio, por lo que Jesús y el ladrón no podrían ir al cielo tras la muerte. Ahí está el problema de interpretar la Biblia saliéndose de la Tradición, que siempre hay espacio para interpretaciones nuevas e innovadoras sin que pueda decirse con certeza absoluta si es o no correcta. Frente a esta nueva interpretación yo opondría dos razones, una teológica y otra científica:

        1- Los cristianos primitivos recibieron las enseñanzas de Jesús por medio de la predicación oral, así que aunque algunas doctrinas puedan ser algo ambiguas si sólo tomamos la Biblia, para ellos no había tal ambigüedad porque tenían todas las explicaciones necesarias. La idea de si al morir vamos al cielo/infierno o tenemos que esperar dormidos hasta que llegue el Día del Juicio no es un asunto banal, no es algo que dé igual, así que no es pensable que todos los cristianos se quedaran en la duda, y menos cuando tenían a los apóstoles y a tantos otros discípulos a quienes podían preguntar. Sin duda ellos sabían, y lo que ellos sabían es que tras la muerte se iban al Más Allá, y por eso los cristianos de la Iglesia primitiva rezaban por los difuntos y a los difuntos, lo cual habría sido absurdo si ellos pensasen que estaban dormidos y no podían escucharles. Por tanto la interpretación de la escena del buen ladrón como que “hoy estarás conmigo en el Paraíso” encajaba en sus creencias. Por el contrario, si asumimos ahora la nueva interpretación de los Testigos de que tal afirmación no pudo ser cierta, tendríamos que suponer que los cristianos no entendieron las predicaciones de los apóstoles y por tanto el mensaje de Jesús no pudo ser transmitido fielmente. Así mismo los protestantes piensan que el Espíritu Santo les ilumina en sus interpretaciones de la Biblia, pero entonces tendríamos que durante varios siglos el Espíritu Santo no logró iluminar a nadie correctamente sobre este punto. Por eso, lo mires desde la óptica protestante o desde la óptica católica, esa nueva interpretación de dónde iría la coma no se sostiene.

        2- Desde el punto de vista científico, si en el plano espiritual no existe ni el espacio ni el tiempo entonces no tiene sentido afirmar que tras morir el cuerpo y quedar el alma inmortal descarnada, ese alma supuestamente descarnada tiene que esperar X tiempo hasta que pueda al fin entrar en el Paraíso tal como le prometió Jesús. Pero más aún, ¿qué ocurrió con Jesús tras la muerte? Si como estos afirman Jesús no subió al cielo hasta después (pues cuando le vio la Magdalena aún no había subido) ¿dónde estuvo? ¿también dormido? El Dios hecho hombre puede dormir, y también morir, pero cuando muere ¿también puede quedar en un estado suspendido alejado del Padre? Si Jesús y el Padre son uno, como Jesús afirma, pues a Dios no le podemos dividir, ¿puede Jesús estar como alma pura en algún lugar o modo que lo mantenga alejado del Padre? Sería como decir que se mantuvo alejado de sí mismo. Y además esta idea de que entre muerte y resurrección Jesús estuvo dormido, iría en contradicción con la afirmación bíblica de que en ese tiempo Jesús estuvo predicando a las almas del Hades (1 Pd 3:19) como si no me equivoco explicamos ya en este mismo artículo.

        Por lo tanto esto nos lleva al segundo asunto que planteas, lo que Jesús le dijo a María Magdalena. Por lo dicho anteriormente no podemos interpretar literalmente las palabras de “aún no he subido al Padre”, pues entonces tendríamos que asumir que Jesús y el Padre son dos seres diferentes y pueden estar separados y alejados el uno del otro. Esa idea sí la tienen los Testigos de Jehovah, pero entonces para asumir eso tendríamos otras contradicciones en otras partes de la Biblia en donde Jesús claramente se identifica con el Padre y también en la Tradición, donde vemos que los cristianos (puntuales herejías aparte) siempre creyeron en la naturaleza divina de Jesús y su unidad con el Padre.

        Ciertamente los dos pasajes bíblicos que citas plantean cierta dificultad, pues su interpretación no puede ser simple y evidente sin riesgo en caer en contradicciones. Para entender su correcto significado la Biblia y la Tradición nos han dado siempre respuestas que evitan considerar ambas citas como contrarias en ningún modo.

        En el ámbito católico esto se resolvía con la bajada de Jesús a los “infiernos”, que no sólo está en la tradición sino que también nos lo dice la Biblia (Hechos 2,24; 2,31; Flp 2, 10, 1 Pedro 3,19-20, Ap 1,18, Ef 4,9). Según nuestro conocimiento actual de no espacio-tiempo esto se entendería como una forma de decir que con su muerte Jesús también salvó a los justos que habían muerto anteriormente, pues el concepto de “espera” no existiría en el Más Allá. Pero no sólo eso, también la interpretación de “subir al Padre” se hacía del modo que ahora veremos.

        Y vamos con la escena de la Magdalena.

        Para empezar, la traducción típica de “no me toques…” no es correcta. Tampoco es exactamente un error de traducción como a menudo hoy se dice (aunque sí lo es en parte), pero parece más probable desde el punto de vista lingüístico y también por el contexto, que la mejor traducción sea “suéltame, porque aún no he subido al Padre”. Suponemos que María Magdalena estaba enamorada de Jesús, pero aunque no lo estuviese, está claro que le quería (del modo que fuera) enormemente y de forma más íntima que el resto, por eso está ahí con él en la cruz cuando casi todos por miedo le habían abandonado, y por eso es la primera o de las primeras en acudir a la tumba a ungirle (tarea reservada para los íntimos). En ese caso, si creyéndole muerto se lo encuentra vivo, nada más natural que abalanzarse sobre él y abrazarle con el ansia lógica en una situación así. Ese tierno diálogo de “Raboní” (maestro mío) y “María”, sin que sea necesario más, es todo un poema entre dos personas que se quieren mucho (del modo que sea). Y aquí es donde podemos meter, para mejor entenderlo, la lógica humana con este contexto.

        Jesús, ante el abrazo apretado de una María que de repente se hace todas las ilusiones del mundo pensando que está vivo y que todo va a volver a ser como antes, es rápido en intentar que esas banas ilusiones no prosperen. Él está vivo, cierto, pero no ha venido para quedarse. El hecho de que esté vivo puede ser suficiente para sus discípulos, pero no para María, que le quiere vivo pero a su lado. Jesús resucitó, pero ya sólo para aparecerse brevemente a unos y a otros, no para volver a vivir con ellos, y además esas visitas tenían los días contados, pues estaba pendiente de regresar en cuerpo y alma con el Padre. Por tanto el tipo de compañía que María quería era ya imposible. “Suéltame, que aún no he subido al Padre” podría interpretarse algo así como: lo siento pero no te emociones ni te hagas ilusiones, porque ya no podrás volver a estar conmigo, pues ahora durante unos días estaré en este mundo sólo para hacer breves visitas a unos y a otros, y luego me marcharé para volver al cielo. Será en el cielo donde María Magdalena podrá al fin volver a estar con Jesús, hasta entonces deberá conformarse con que su resurrección sea testimonio de que todas sus enseñanzas y promesas son ciertas. Si Jesús y María fuesen dos enamorados al estilo normal mundano, Jesús le podría haber dicho en ese momento “déjame, que he resucitado pero no he vuelto para estar contigo, pero no te preocupes, que volveremos a estar juntos: te esperaré en el cielo (hasta entonces déjame, que tendremos que estar separados)”. En realidad, puesto que tanto nos ama Jesús, ese mensaje de enamorado no sólo va dirigido a María, sino a todos y cada uno de nosotros”.

        Compara esta escena con otra que Juan nos cuenta unos versículos más abajo, cuando se aparece de nuevo, esta vez a Tomás. Tomás creyó que Jesús era un fantasma, no podía admitir que un muerto volviera a la vida (admitía la inmortalidad del alma pero no la resurrección alma-cuerpo). Y en este caso Jesús hace lo contrario de lo que hizo con María, le pide que lo toque para cerciorarse de que no es un espíritu, sino que es él mismo entero, cuerpo y alma, y así lo creyó Tomás después de tocarlo.

        Tomás necesitaba pruebas para creer en la resurrección, y Jesús se las da. María tenía el problema contrario, estaba demasiado centrada en la parte humana de Jesús, en el hombre, un compañero, y probablemente siempre tuvo la secreta esperanza de que algún día ese hombre tan especial y maravilloso podría ser su marido y vivir con ella. Pero Jesús le enfría esas esperanzas y le deja claro que no van por ahí los tiros, que no es esa la clase de amor que puede existir entre ambos. Ante una María que se aferra al cuerpo del hombre al que ama, Jesús le pide que le suelte, no por crueldad ni por falta de amor, sino porque mantener el engaño un minuto más sólo serviría para un sufrimiento mayor después. María debe aceptar que Jesús no es para ella, que es para todos, y si ha vuelto no lo ha hecho para darle la esperanza de vida que ella alimenta (marido y mujer), sino como parte de su misión para toda la humanidad.

        En este contexto, las palabras “porque aún no he subido al Padre” no tienen por qué interpretarse como “todavía no he subido al cielo”, sino simplemente que todavía no ha llegado el momento de la Ascensión. La idea pues de “no he subido al Padre” no significaría “desde que nací como niño hasta ahora aún no he subido al cielo, así que estos días que he estado muerto no he subido al cielo”, sino que significaría algo así como “he muerto, entrado en el cielo, pero ahora he resucitado y vuelvo a estar en la tierra con vosotros, y dentro de unos días volveré al cielo, pero aún no he vuelto”.

        En esos días que estuvo Jesús en la tierra desde la Resurrección hasta la Ascensión, posiblemente el único momento que estuvo con María Magdalena fue ese ratito que nos cuenta esta escena, así que durante todo el tiempo que vino después, María tuvo que estar sin Jesús. Sin embargo, Jesús prometió que cuando él volviera al cielo (en la Ascensión), estaría con todos nosotros, a través de la Iglesia y del Paráclito. La presencia de Jesús ya no sería física, pero sí espiritual. Esos días en la tierra María tendría que estar sin Jesús, pero tras la Ascensión, al igual que le ocurrió al resto de los discípulos, Jesús volvería a estar con ellos de un modo espiritual pero intenso (aún no he subido al cielo pero cuando lo haga volveremos a estar juntos en espíritu). Dentro de la lógica de la Biblia, podríamos decir entonces que en la escena del jardín Jesús le estaba diciendo a María hola y adiós, pero no un adiós para siempre, sino sólo hasta que volviera al cielo y entonces regresaría a ella, y a todos, por medio del Espíritu Santo. Y algo más tarde, cuando ella muriera, podría al fin gozar, como todos nosotros, de la dicha de reunirse por siempre y para siempre con su amado.

        Y por último, quienes dicen que “aún no he subido al Padre” significa que Jesús todavía no ha ido nunca al cielo, deberían recordar que un mortal, yo mismo, puede en vida decir “nunca he subido al cielo”, pero Jesús no puede decirlo con ese sentido pues él estaba en el cielo antes de encarnarse. Por lo tanto en el caso de Jesús, cuando dice “no he subido al Padre” quiere decir, “estuve con el Padre, luego vine a la tierra, y dentro de poco volveré a estar con el Padre”. Por lo tanto, ese momento en que “estuve con el Padre” puede referirse sólo a “antes de encarnarme” pero igualmente puede referirse a “antes de resucitar”, así que no hay ningún motivo para pensar que esa frase de Jesús dice claramente que cuando Jesús se apareció a María no había antes estado en el cielo, pues hacía poco o hacía mucho, todos creemos igualmente que antes de esa conversación Jesús sí había estado en el cielo. Conclusión: esa frase no demuestra nada de lo que algunos pretenden que demuestre, sin la Tradición, ambas ideas son igual de válidas, pero con la Tradición, sólo una es válida.

        Te voy a copiar ahora un trozo de una explicación sobre esta escena que se centra no tanto en la relación de María con Jesús como en la relación de Jesús con su Iglesia, pero creo que la línea general es la que yo te acabo de exponer. Por si aclara algo mejor las cosas:
        Apenas los había pasado,
        encontré al amado de mi alma.
        Lo agarré, y no lo soltaré
        hasta que lo haya hecho entrar
        en la casa de mi madre,
        en la habitación de la que me engendró. Cantares 3:4

        A ese gesto responde Jesús al decir a María: Suéltame. Da la razón (aún no he subido al Padre para quedarme). No es aún el momento de la subida definitiva de Jesús al Padre (para quedarme) ni de la fiesta nupcial.
        Con este detalle de la narración, el evangelista llama a la realidad a las comunidades cristianas. Aún no se encuentran en el estadio final. No pueden centrarse en la unión gozosa con el resucitado, olvidando la misión. Hay que continuar la de Jesús, realizando las obras del que lo envió y mostrando hasta el fin el amor de Dios al ser humano.

        Al pronunciar esta palabra, Magdalena se postró, se abalanzó a tierra y abrazó los pies de Cristo. Pero es cuando El le dijo la célebre frase “¡Poli me tanguee!,” que dio lugar a tan diversas interpretaciones (μη μου απτού).
        Gramaticalmente la respuesta de Cristo es clara. La partícula negativa empleada, μη, con un imperativo de presente, sólo se dice de una obra ya comenzada, para impedir que se continúe; el imperativo aoristo, en cambio, prohibe que se comience la acción . La traducción es, pues, la siguiente: “No me retengas más.”

        Y la razón que le da para esto es “causativa”: “porque aún no he subido al Padre.” ¿Qué relación hay entre este no “retener” a Cristo, de María abrazada y acaso besando sus pies, y el no haber “subido” aún al Padre? Esta subida de Cristo es ciertamente la “ascensión” :
        Juan6:62 ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?

        Pero, evidentemente, la “ascensión” de Cristo no va a ser el motivo para que no se le pueda “retener.” La frase es demasiado densa y apretada. Porque aún no ha “subido” Cristo oficialmente al Padre; pero, teniendo ya una vida “gloriosa” y nueva, es por lo que ya no se pueden tener con El las relaciones del mismo modo que antes; la vida humana no puede tener con el cuerpo y vida “gloriosa” de Cristo un trato, aunque espiritual, igual al que anteriormente tenía :

        1Cor 15:50 Les aseguro, hermanos, que lo puramente humano no puede tener parte en el Reino de Dios, ni la corrupción puede heredar lo que es incorruptible.

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      • Al final me he tomado la libertad de añadir un apéndice a este artículo para tratar la duda que planteas, pues he visto que en Internet hay muchos artículos que utilizan ese argumento que tú refieres. Gracias por ayudarnos a mejorar.

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      • Hola Christian
        Si no he podido dar señales de que leí su comentario es porque me encuentro al final de semestre y por ello tengo que estudiar un poco más para mis pruebas finales. Me disculpa por esto.
        Leyendo lo que me escribe saco una conclusión general que desde hacía rato me venía dando vueltas en la cabeza: la razón por la que muchos no sabemos o ignoramos tantísimas cosas es por dos cuestiones, la primera pues por no contar con la información; y la segunda por carecer de habilidades de integración, esas que Usted ha demostrado tener y que a pesar de depender en gran medida de lo “orgánico” se forman con este tipo de relación y estudio. Su página ayuda en las dos cosas, en “lo primero” con el cuerpo de los escritos y en “lo segundo” con sus comentarios. Por ello GRACIAS.
        He leído lo que me ha escrito y lo que puso de apéndice, pero aun así sigo considerando que la traducción “…que hoy estarás…” no es la correcta. Trataré de explicarme respondiendo a sus elementos.
        1.Es verdad que esta traducción ha sido la de protestantes y católicos por muchos siglos, pero -por tan solo esto- no recibe respaldo de la Tradición, sino de la tradición. La primera viene de los Apóstoles y la segunda tiene solo “patente histórica”, creo yo que si apareciera algún escrito de los primeros siglos (I y II, quizás III) que defienda la traducción corriente, yo estaría pues más de acuerdo. No dejo de tener en cuenta que la Tradición es Oral, pero por lo que de explicar después para estar de acuerdo en que esta defiende ese “…te aseguro hoy,…” necesito algo escrito o una buena explicación; pues no creo que por siglos se haya llevado dicha traducción, más bien me parece que lo que se llevó es nuestra doctrina (en la que estoy más que de acuerdo en como Usted la explica) y que ¡especulando! cuando se tradujo en la vulgata se creyó que esta idea era la correcta.
        2.Usted dice y yo lo creo en que los cristianos primitivos defendían las dos ideas que deja por conclusiones en este escrito (la 2 y la 3); pero esto, en mi opinión, ellos lo vivían quizás como una aventura que encontraba respaldo en sus creencias-conocimientos, sin meterse en esto de velocidad y tiempo en “el mundo espiritual”. Así es correcto encajar esta traducción es sus creencias, como ya dije, pero no es que la cita esté bien. No creo que el Espíritu Santo haya conservado las verdaderas palabras de Cristo para este tiempo, su misión es conservar y “revelar” la doctrina no las citas. Aunque me gustaría que aquí la Iglesia tampoco se haya equivocado, demás está decir esto.
        3.Afirmando que en el mundo espiritual no existe el tiempo y que por ello hablar de días carece de sentido en este estado creo que tenemos que aceptar en que ese hoy sea para una traducción o para la otra es un hoy “terrestre” y no de rotación (aunque no tengo criterios para decir esto), es decir no de 24 horas, si es que este concepto para los judíos del siglo primero existía que creo que no; más bien me parece que ese día al que se refiere Jesús es antes de que llegue la tarde de viernes (y empiece el sexto día). O sea creo que Cristo está diciendo dadas las traducciones: -antes de que llegue el sábado estarás conmigo en el Paraíso (con lo que no concuerdo), o –hoy viernes te aseguro que estarás conmigo en el Paraíso. Tratar de que ese hoy carezca de relación temporal al sujetarlo al mundo espiritual no creo que sea correcto, ese hoy fue preciso y dicho en la tierra con sentido de tiempo ya sea para una traducción o para la otra. Además, Jesús estuvo según Usted predicando en la “morada de los muertos” y en el Cielo este “tiempo en esto” es en la Tierra de su muerte a su resurrección; creo que es algo estúpido o que pretendo es defender lo que dije arriba del hoy.
        4.Yo creo que Jesús predicó en la “morada de los muertos” en ocasión de su muerte y aun así me parece que no es correcta la traducción corriente.
        5.Usted dice: “Si Jesús y el Padre son uno, como Jesús afirma, pues a Dios no le podemos dividir, ¿puede Jesús estar como alma pura en algún lugar o modo que lo mantenga alejado del Padre?” Bueno, esto es como Usted me dijo a mí “hilar fino”, me parece que su explicación redunda en lo inefable para nosotros, esto es como algunas cosas que queremos explicar con la total grandeza de Dios, pero que choca con otras. Además esto de “alma pura”…, de Usted aprendí que Jesús hoy no se encontraba como alma nada más sino que se encontraba junto al Padre con un cuerpo humano glorificado. Además el Cristo que dijo “el Padre y yo somos uno” fue el Cristo-hombre. No me sé explicar bien, pues temo que al decir no exprese lo que Usted quiso ¿en realidad qué piensa de esto? pues me confunde con eso de “son dos seres diferentes y pueden estar separados”.
        Con lo dicho considero que la traducción correcta es “…te aseguro hoy que…”, pues si bien deja de servirnos para la defensa de nuestra doctrina no se contrapone a ella. Es más, aceptando esta traducción creo que logramos una mayor coherencia. Cómo respondemos con la otra traducción a las siguientes cuestiones.
        1.El buen ladrón, a pesar de el “buen”, tenía pecados (creo que he oído que participó en la sedición con Barrabás o algo así), el hecho es que tenía que pasar por el Purgatorio y difícilmente podría reunirse con Cristo en el Cielo antes de que en la Tierra llegara el sábado. (el 3 de lo que arriba dije)
        2.El buen ladrón parece ser que no muere el viernes. La Biblia habla de que le quiebran los pies para que no puedan huir una vez bajados de las cruces y es conocido que muchos criminales duraban días crucificados antes de morir.
        3.Esta quizás no tenga fuerza: el ladrón le pide a Jesús que se acuerde de él cuando venga Jesús con su Reino, puede ser que Cristo obvie lo que se le pide y dé algo mejor o puede ser también otras cosas ¿Qué piensa de esto?
        4.Pudiera sugerir otra pregunta pero antes necesito saber si en nuestra doctrina se cree lo siguiente: Jesús murió-fue a “la morada de los muertos”-resucitó-fue al Cielo-ocurre su encuentro con la Magdalena-asciende.
        Con lo que me cuenta del pasaje de Jesús con María estoy muy de acuerdo, antes de escribirle había leído un documento que tengo que se llama Comentario de los Profesores de Salamanca y más menos se parece a lo que me copia, y defiende estas ideas claramente. Solo una duda, en lo que me rescribe dice:
        “Pero, evidentemente, la “ascensión” de Cristo no va a ser el motivo para que no se le pueda “retener.” La frase es demasiado densa y apretada. Porque aún no ha “subido” Cristo oficialmente al Padre; pero, teniendo ya una vida “gloriosa” y nueva, es por lo que ya no se pueden tener con El las relaciones del mismo modo que antes; la vida humana no puede tener con el cuerpo y vida “gloriosa” de Cristo un trato, aunque espiritual, igual al que anteriormente tenía”
        La traducción correcta llevaría el “porque” cuando dice todavía no he subido al Padre. Si es así entiendo claro, pues todo engrana cuando él envíe el Espíritu Santo, pero si no no. ¿Cómo es?
        Gracias por sus respuestas y que Dios le Bendiga

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      • Gracias por tus palabras hacia mí, y gracias también por tu inquisitiva y analítica mente, que confieso me tiene admirado. Bien me parece que te pareces mucho a mí en no admitir razonamientos que no dejen todos los agujeros cerrados, y tu exposición sobre por qué deberíamos admitir la traducción “hoy te digo” es tan buena que al pronto me dejaste convencido. Pero como soy igual que tú en esto, no quise aceptarlo sin antes madurarlo un poco y buscar más confirmaciones. Y ahora te diré lo que pienso al respecto.

        Primero miré un montón de comentarios de protestantes a cerca de esa cita de Lucas. Encontré que muchos de ellos, más de la mitad, no sólo no ignoraban el hecho de que el “hoy” podía referirse a “te digo” o a “estarás conmigo”, sino que se metían de lleno en el asunto, y todos ellos, sin excepción, defendían la idea de que se refería a “hoy estarás conmigo”. De hecho no deja de sorprender que creyendo ellos que al morir quedas dormido, no aprovechen la oportunidad de elegir la otra traducción, que les sería mucho más conveniente. Así que incluso ellos deben de ver muy claro que la traducción nuestra es la correcta dadas las circunstancias. Uno de los comentarios, por el ministro metodista Joseph Benson, daba esta explicación:

        Jesús usa frecuentemente expresiones enfáticas habituales del arameo como “yo te/os digo” o “verdaderamente te/os digo”, pero nunca utiliza en ninguna parte la expresión “hoy te digo”, que sería, como las otras, una forma enfática de “te digo” (pues el verbo presente indica que se dice “hoy”). Además, en este pasaje Jesús dice “En verdad te digo…”, con lo cual ya está utilizando la forma enfática, así que sería inútil añadir otra forma enfática, que no encontramos en ningún otro lugar, en una supuesta construcción “En verdad hoy te digo”, a menos que el énfasis (y esto ya lo añado yo) vaya dirigido al “hoy” (realmente es hoy cuando te lo digo, y no ayer ni mañana), lo que nos daría un sentido absurdo a la frase, pues el énfasis no puede dirigirse a otra cosa que al “te digo”, y ese ya está enfatizado por “verdaderamente te digo” (no hay ningún motivo para enfatizar que es hoy cuando te lo digo, pues su promesa sería igual de válida aunque se lo hubiera dicho ayer).

        Como dijiste, busqué también en la Iglesia primitiva por ver si encontraba alguna traducción antigua que pudiese apoyar la idea del “hoy te digo”. Como era de esperar, casi todas las copias más antiguas están en griego, con lo que la ambigüedad sintáctica se mantiene. He encontrado alguna copia del evangelio en siríaco y copto, pero no conociendo yo esos idiomas he tenido que fiarme de las diferentes traducciones que hay al español o al inglés, y en todos los casos la traducción siempre era la misma, “te digo que hoy”, pero como no puedo entender los originales no podría certificar con total seguridad que la expresión en aquellos idiomas no era también ambigua, pero supongo que sería muy extraño que los tres idiomas (tan diferentes) compartiesen la misma ambigüedad, así que eso podría bastar.

        Encontré también testimonio de un protestante que afirmaba que en una versión copta muy antigua lo traducían de modo que decía claramente en copto “hoy te digo”, pero en tal caso, si tan claro era, las traducciones al inglés lo mostrarían con claridad, y yo no he encontrado ningún texto antiguo copto que traducido diga tal cosa, así que lo pongo en duda. Más bien todo eso parece apuntar en la dirección de que la idea griega correcta, tal como la entendió la Iglesia primitiva, era la de “te digo que hoy”.

        En el año 382, aproximadamente, tenemos ya la traducción al latín de la vulgata. Allí San Jerónimo, a partir del griego y rodeado de gente de habla griega, elige para el latín la interpretación de “te digo hoy”, que era la que por entonces se aceptaba generalmente.

        Entonces recordé que en el evangelio apócrifo de Nicodemo, basado en tradiciones antiguas, se habla de Dimas (de hecho allí es de donde sacamos el nombre del buen ladrón). Ese texto griego es incluso anterior al de San Jerónimo, del año 350 aproximadamente, y allí encontré replicada la frase de Jesús del evangelio, pero al tomar la cita del evangelio de Lucas la transcribe igual, con lo que la ambigüedad se mantiene. Sin embargo un poco más adelante nos aclara perfectamente el sentido de esa frase:

        “Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido crímenes en la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas que se realizaron por la cruz de mi compañero, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el rey todopoderoso, y le rogué, exclamando: Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino. Y, acto seguido, accediendo a mi súplica, contestó: En verdad te digo que hoy serás conmigo en el Paraíso. Y me dio este signo de la cruz, advirtiéndome: Entra en el Paraíso llevando esto, y, si su ángel guardián no quiere dejarte entrar, muéstrale el signo de la cruz, y dile: Es Jesucristo, el hijo de Dios, que está crucificado ahora, quien me ha enviado a ti. Y repetí estas cosas al ángel guardián, que, al oírmelas, me abrió presto, me hizo entrar, y me colocó a la derecha del Paraíso, diciendo: Espera un poco, que pronto Adán, el padre de todo el género humano, entrará con todos sus hijos, los santos y los justos del Cristo, el Señor crucificado.” (Evangelio de Nicodemo, 24:3)

        Así que ahí se ve claro que los cristianos creían que Dimas llegó al cielo ese mismo día. Pero ¿dónde estaba Jesús cuando Nicodemo llegó sólo al cielo? Según el evangelio, y como ya nos había dicho Pedro, predicando en los “infiernos”, y no por entretenimiento, claro, sino para liberar a todas las almas de los justos. Puesto que hablamos de llevar almas al cielo, no puede ser el infierno de Satán (por llamarlo de alguna forma). La Biblia lo llama “hades”, que puede ser simplemente “el reino de los muertos”, el lugar a donde van las almas de quienes mueren. Puesto que del infierno no se sale, ese hades, en este caso, debe corresponder con la idea de limbo, o con lo que los judíos llaman “el seno de Abraham” (ver parábola de Lázaro y el rico Epulón). Ya explicamos en el artículo del limbo que tal “lugar” era un concepto antiguo necesario para compatibilizar el espacio-tiempo nuestro con el no-espacio-tiempo del Más Allá, una especie de “sala de espera” en un lugar donde no existe la espera. El caso es que esa idea de que Jesús bajó al Hades a liberar a los justos (que por haber muerto “antes” de su muerte aún no habían sido salvados) es una forma de explicar el misterio de “¿a dónde iban los justos antes de que Jesús abriera las puertas del cielo?”.

        Sea como sea, al igual que se ideó ese “seno de Abraham” o hades temporal para poder responder a esa pregunta, del mismo modo la idea de que por la muerte de Jesús todos los justos quedaron salvados (los del pasado también) se expresó con esa figura del descenso a los infiernos. Pero puesto que ese “hades” no es el infierno de castigo eterno, sino el seno de Abraham adonde va el pobre Lázaro (premiado por su bondad), deberíamos entender que el hades al que “baja” Jesús tras morir no es otro sino el Paraíso. Para la mentalidad judía del momento sería una especie de sala de espera, pero del Paraíso. Así que podemos decir que al morir Jesús “bajó al hades” y al mismo tiempo afirmar que al morir Jesús “subió al Paraíso”. Así que cuando Dimas murió (que fue después de Jesús), subió al Paraíso y allí estuvo en compañía de Jesús, tal como él le prometió. La posterior frase de “aún no he subido al Padre”, que Jesús le dijo a la Magdalena tras resucitar, se referiría entonces, como ya te comenté, a “desde mi vuelta a la tierra aún no he subido al padre”.

        La vulgata y el evangelio de Nicodemo son del siglo IV, pero por ahora no he encontrado ninguna otra fuente categórica de siglos anteriores, excepto si así consideramos las traducciones inglesas de textos siríacos y coptos de siglos anteriores como ya te he comentado.

        En realidad todo este asunto de si Jesús al morir sube o baja o espera o lo que sea es siempre moverse en arenas movedizas, tanto para nosotros como para los testigos y evangelistas, pues no hay más remedio que moverse entre dos dimensiones tan diferentes que cualquier manera de contarlo resulta paradójica lo hagas como lo hagas, a menos que al evangelio acompañase un apéndice de física cuántica y la teoría de la relatividad, lo cual sería absurdo, claro.

        Por lo demás, tienes razón al decir que el hecho de que tengamos tal traducción durante siglos no certifica su corrección. De hecho tenemos un caso parecido en la errónea traducción de “noli me tangere” (no me toques) donde debería decir “suéltame ya”. Es tal como tú dices, el Espíritu Santo no se preocupa de que tal traducción sea o no perfecta, sólo se preocupa de que la doctrina se mantenga intacta y no sea corrompida por malas traducciones o por lo que sea, así que en este caso, como dices, traducir la frase de Lucas en uno u otro sentido no afectaría para nada a la verdadera doctrina de que al morir vamos al cielo o al infierno. Pero visto todo lo demás, me inclino claramente por la traducción actual, y la explicación de Joseph Benson que te he dado me parece muy acertada. Eso, junto con otros muchos argumentos, hace que me resulte tremendamente difícil aceptar la otra posibilidad.

        Hay otro argumento. Los judíos, cuando alguien moría, solían decir “hoy se sentará en el seno de Abraham”. Era una expresión muy corriente, algo así como hoy, cuando muere alguien, que decimos “que Dios le tenga en su gloria” o algo semejante. Pues bien, en esa situación de estar al borde de la muerte, la idea expresada por esas palabras (hoy te sentarás en el seno de Abraham) estarían a flor de piel en la mente del ladrón, y del judío Jesús, así que es en ese contexto donde mejor interpretaremos las palabras de “hoy estarás conmigo en el paraíso”, que es un equivalente casi exacto de esa idea pero expresada de forma personal, y más aún si tenemos en cuenta que la palabra “paraíso” se utiliza a veces como equivalente moderno del hebreo “seno de Abraham”, tal como por ejemplo ocurre en la traducción de los Setenta del hebreo al griego hecha muchos años antes de Cristo. Jesús le estaría confirmando casi literalmente el deseo típico para el difunto. Algo así como si en nuestra época Jesús hubiera dicho “yo te tendré en mi gloria”, parafraseando a nuestro “que Dios te tenga en su gloria”, y todos hoy captaríamos claramente ese paralelismo.

        Cuando Jesús dice “hoy”, se refiere al presente, da igual si contamos el día según hacemos actualmente o según lo hacían los judíos, porque tanto Jesús como los ladrones murieron todos antes de la puesta de sol. Esa idea que comentas de que partieron las piernas a los ladrones para que no pudieran huir la he escuchado más veces, pero no es correcta. Tienes razón al decir que los crucificados podían a veces tardar días en morir, pues solían estar atados a la cruz con cuerdas (además de los clavos). El objetivo de la crucifixión era precisamente el dar una muerte lenta. Lo de Jesús fue diferente, antes de ser crucificado fue torturado de tal manera (precisamente porque Pilatos quiso así evitar la pena de muerte) que cuando fue crucificado estaba ya medio muerto, habiendo perdido mucha sangre, por eso murió pronto.

        Los ladrones podrían haber durado días en la cruz, pero tal cosa no ocurrió, pues recuerda que estamos en vísperas de la Pascua judía, y dice la ley de Moisés que en tal fecha no puede haber ningún cadáver expuesto (no recuerdo exactamente cómo lo dice la ley). Por eso antes de que comenzase la Pascua (y los días empezaban al ponerse el sol, como el sabath) los judíos tenían permiso para descolgar todos los crucificados (que solían “decorar” la entrada de la ciudad) y enterrarlos. Y en cuanto a los crucificados recientes que aún no habían muerto, se les quebraba las piernas tal como cuenta el evangelio. La muerte de crucifixión llegaba por asfixia, tanto se tenía que esforzar el crucificado en cada respiración que los pulmones se iban encharcando de pleura y se ahogaban en sus propios fluidos. En su desesperación por respirar, se apoyaban en los clavos del pie para dar un poco de espacio al tórax. Pero al romperles los huesos de las piernas no podían apoyarse en los clavos y se asfixiaban con mucha rapidez. Como Jesús estaba casi desangrado murió pronto sin ayuda de este artificio, y así, nos recuerda el evangelio, se cumplió la profecía del profeta (Isaías creo) que dijo que “no le quebrarán ni un hueso” (en contra de lo que sería de esperar). El evangelista dice que llegaron a quebrar los huesos de los tres pero al ver a Jesús “como ya estaba muerto no le quebraron las piernas” como sería de esperar, mas por asegurarse le clavó el centurión la lanza en el costado (en el corazón, tal como vemos en la llaga de la sábana santa), y del corazón brotó agua y sangre (pleura y sangre, como también se ve en la sábana). Por ese motivo también logró fácilmente Nicodemo permiso para desclavarlo y enterrarlo, y fue tan a prisa que tuvieron que meterlo en el sepulcro del mismo Nicodemo, que estaba allí al lado, porque no daba tiempo a más ceremonia, ni a ungirlo ni buscar tumba ni nada, pues el sol se estaba poniendo y antes de su puesta los cadáveres tenían que estar bajo tierra, aunque fuese en una zanja común, como sin duda sería el destino de los ladrones. Las mujeres tendrían que esperar a que pasara el sabath para ungirlo como correspondía, que no sería hasta el amanecer del domingo.

        Por lo tanto, ese mismo día Jesús y el buen ladrón murieron, y ambos irían al Paraíso. El hecho de que Jesús “bajara al hades” a salvar a los muertos sería una figura para explicar, como hemos visto, lo inexplicable, y si el buen ladrón antes de ir al cielo fue purificado (purgatorio), eso recuerda que es un proceso, no ocupa tiempo en un “lugar” donde el tiempo no existe, así que tras la muerte ambos van al cielo y la promesa de Jesús queda así cumplida ese mismo día. Como tú mismo dices, equivaldría a “hoy viernes estarás conmigo en el paraíso”.

        En cuanto a tu comentario sobre mi expresión “alma pura”, referido al estado de Jesús tras morir, hay que explicar también un poquito. Jesús está en el cielo en cuerpo y alma, es cierto, pero la resurrección de Jesús, siendo las primicias de la nuestra, no es idéntica a la nuestra en varios sentidos. Nosotros seremos resucitados, él se resucitó a sí mismo. Al morir nuestro cuerpo físico se pudre aquí en la tierra (donde el tiempo pasa), pero en la otra dimensión a nuestro cuerpo físico le sustituirá nuestro cuerpo glorioso. En el caso de Jesús su cuerpo glorioso se formó a partir de su mismo cuerpo físico, que no quedó pudriéndose en la tumba (como ocurrirá con el nuestro) sino que resucitó con él glorificado. O tal vez al obtener Jesús su cuerpo glorioso el físico se desintegró (es la principal teoría que usan para explicar cómo quedó su imagen impresa en la sábana santa). En cualquier caso, al menos desde el punto de vista terrestre, no podríamos suponer que Jesús al morir subió al cielo con su cuerpo, pues ese cuerpo quedó en la tumba por tres días judíos (un día y dos trozos de los nuestros) y no lo recuperó hasta el domingo. Por eso digo que al morir Jesús entró en el Más Allá como alma pura, sin cuerpo aún, pero en la Ascensión sí entraría de nuevo al cielo ya con cuerpo y alma. Pero tienes razón, esto sigue siendo “hilar fino”, pues no puede ser de otro modo cuando hablamos de un suceso que nos obliga a mezclar el tiempo terrestre (tres días) con el no tiempo espiritual. Y sí, redunda en lo inefable.

        También te confunde lo de “son dos seres diferentes y pueden estar separados”. Ahí nos metemos en la Santísima Trinidad, y como muy sabiamente dice la Iglesia, eso es un misterio. Pero a los que nos gusta meternos incluso en los misterios (sin perder de vista que lo son), podemos intentar explicar que Dios, siendo trino, es uno solo, pero de tal modo y misteriosa manera que al mismo tiempo es tres seres. Tres seres diferentes pero que son un solo ser. Una analogía algo similar (sólo algo) sería si digo que yo tengo dos naturalezas, el alma y el cuerpo, pero soy un solo ser. Mis naturalezas, siendo yo uno solo, pueden funcionar separadamente en ocasiones, pero yo no soy dos seres sino uno solo. Decir que Dios es tres “seres” es una barbaridad, por supuesto, pues en un solo ser, y para evitarlo el lenguaje teológico habla de “tres personas”, no en el sentido nuestro de “persona” sino en el sentido de la filosofía griega de entonces (= hipóstasis, que es algo así como realidad, sustancia), que evita la idea de seres diferentes. Pero esas tres “personas” tienen voluntades diferenciadas, aunque siempre en idéntica sintonía (igual que mi alma y mi mente pueden ser dos voluntades pero siempre en la misma dirección). Y si esta explicación parece horrorosa y liada es porque lo es, e inevitablemente ha de serlo. El caso es que esa diferencia de “personas” es la que nos permite aceptar la frase “Dios es amor”, no como un accidente de Dios sino como su esencia, su propio ser, pues para que haya amor tiene que haber un otro a quien amar, y para que el amor sea la naturaleza misma de Dios, ese “otro” a quien amar tiene que ser tan “antiguo” como Dios mismo. Buff, no le enseñes esto a nadie.

        Una cosa que dices que no entiendo “el hecho es que tenía que pasar por el Purgatorio y difícilmente podría reunirse con Cristo en el Cielo antes de que en la Tierra llegara el sábado”. No sé qué quieres decir con eso, a menos que estuvieras dando por sentado que Jesús no llegó al cielo hasta el sábado (¿porqué el sábado y no el domingo?). Tal como dije, Jesús subió al cielo al morir, pues el hades al que va no puede ser el infierno eterno.

        Lo de “El buen ladrón parece ser que no muere el viernes” ya lo he contestado. Sí muere el viernes, antes de la puesta de sol fue muerto y enterrado, cumpliendo fielmente la ley judía al respecto.

        En cuanto a la sucesión de hechos que preguntas (murió, fue al hades, al cielo, resucita, asciende, va al cielo, ¿o cómo es?) te repito lo mismo, complicado relacionar sucesos del reino físico y del reino espiritual en una sucesión temporal que es sólo terrena. Cualquier relato “temporal” al respecto será sólo una metáfora. Pero como pura metáfora yo me atrevería en este momento a dar esta: murió y fue al cielo como alma pura, regresa a la tierra y adquiere su cuerpo glorioso, tal vez está en un estado intermedio (o inclusivo) entre el cielo y la tierra, o solo en la tierra? hasta que con su ascensión regresa definitivamente al cielo en cuerpo y alma. Pero eso es solo una metáfora. Lo de ir al hades es más, opino, un suceso espiritual que un acontecimiento literal, pues yo diría que expresa desde una perspectiva humana espacio-temporal la idea de que la muerte de Jesús también salvó a los que habían muerto antes de él, pues de lo contrario ¿cómo podría explicarse a aquellas gentes que la muerte de Jesús era necesaria si les decimos que los justos que murieron antes de él se salvaban también? Por supuesto se salvaban porque Jesús moriría después, pero al invertir la relación causa-efecto (o más bien anular la dirección de la relación, en un no-espacio) eso es tan difícil de aceptar por nuestro corazón (incluso cuando la cabeza llega a entenderlo) como el típico dilema, que en realidad tampoco sería tal, de que Dios sabe si seremos salvos porque lo seremos o no, y no que vayamos a salvarnos o no porque Dios lo sabe (falsa predestinación). En fin, que Dios consideró que a la gente hay que explicarles las cosas de modo que las puedan entender, y yo estoy muy de acuerdo con Él. Cualquier solución tendría siempre sus pros y sus contras, pues una explicación perfecta es sencillamente imposible, como si quisiéramos meter el océano dentro de un vaso.

        Y con respecto a tu último punto:

        “La traducción correcta llevaría el “porque” cuando dice todavía no he subido al Padre. Si es así entiendo claro, pues todo engrana cuando él envíe el Espíritu Santo, pero si no no. ¿Cómo es?”

        Si no te entiendo mal, te responderé diciendo que efectivamente la traducción correcta incluye el “porque” causal, pues el original griego usa “gar”, que tiene esa función.

        De paso decirte que incluso a pesar de la traducción clásica de “no me toques”, en los comentarios bíblicos de católicos y protestantes es frecuente encontrarse con que entienden bien la idea de que María le estaba tocando (aferrando). Es como si un niño se sube encima de ti cuando estás tumbado en el sofá viendo la tele, y tú le dices “no te subas encima de mí que me haces daño”. Esa frase se puede interpretar como que le estás prohibiendo que se suba, o como que se ha subido y le estás pidiendo que se baje. Por eso te dije la otra vez en otro comentario que la traducción de “no me toques”, sin ser muy correcta, tampoco es exactamente errónea. Tampoco tiene nada de sorprendente, sería absurdo pensar que durante siglos ninguna mente brillante había logrado darse cuenta del sentido exacto de la frase griega. Somos los demás los que necesitamos una traducción más precisa para entenderlo mejor. Así que tal vez tenga que retractarme de cuando, arriba en este comentario, puse el “noli me tangere” como ejemplo de traducción equivocada. Tal vez San Jerónimo al traducirlo así creyó estar recogiendo a la perfección la idea del original griego, que tal como te he explicado con el español, se mueve dentro de una aparente ambigüedad. Tal vez. Pero sigo apoyando tu idea de que el Espíritu Santo no guía las traducciones, sino las doctrinas. Y nuestra doctrina no depende de la traducción de “hoy te digo” o “te digo que hoy”, aunque por todo lo expuesto creo que la versión primera se puede desechar.

        Y aunque tal vez no lo parezca, todo esto lo he escrito en un hueco (aunque largo) con cierta premura, así que no sería de extrañar que me haya dejado cabos suelos o haya entendido mal alguna de tus dudas. Sea como sea, cualquier duda, como siempre, la puedes plantear. Viniendo de ti será aguda y digna de darle las vueltas que haga falta. (o viniendo de cualquiera, of course)

        Un saludo

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      • Saludos
        He leído su respuesta, aunque a vuelo de pájaro, la cuestión es que no estoy en mi escuela donde me conecto de forma libre y con mi laptop. Ahora me conectó con el celular y me es muy difícil leer, pensar y escribir.
        Me disculpa si no le contesto más hasta enero, pero no puedo hacer otra cosa.
        Pase Usted feliz Noche buena, Navidad y fin de año.
        Dios le bendiga y perdone esto si tiene un matiz muy personal para ser escrito en su blog.

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      • Saludos Christian
        Buen punto el del ministro, sinceramente me mueve de mi postura, aunque no lo considero exhaustivamente suficiente; pues 1-Si fuera verdad que Jesús nunca usa este tipo de construcción, no significa que no podamos traducir así, sería esto solo algo que se sale de “la regla”, ¿Jesús nunca utiliza una construcción que no se observe en ningún otro pasaje del NT? 2-¿Por qué no se puede doblemente enfatizar “te digo”?, según él lo que sucede es que “no encontramos en ningún otro lugar” este tipo de frase, pero de nuevo lo mismo, acaso no puede ser esto algo muy sui géneris, 3-¿Por qué el énfasis no puede dirigirse al “hoy”? según él “porque su promesa sería igual de válida”, pero de nuevo yo, o los defensores de esto, podrían asumir aquí “una excepcionalidad”, 4-Además puede ser que Jesús nunca haya utilizado el esquema “hoy te digo” (¡quizás esta sea la excepción!), pero los judíos si utilizaban algo similar (Deuteronomio 30: 18), la cuestión sería el saber si esto constituiría una forma común del habla de los judíos o solo ¡otra excepción! Tenga en cuenta que yo no sé ni hebreo ni griego, malamente español, y creo que también se ha de considerar el hecho de que Jesús hablaba arameo, aunque sus palabras fueron puestas en griego y “Moisés” o lo que aparece en la cita en “hebreo”.
        Por los resultados de su búsqueda en las traducciones antiguas comparto su conclusión.
        El comentario bíblico que más yo utilizo, quizás Usted me pueda recomendar otro, es el de los Profesores de Salamanca, allí de este pasaje de Lucas dice “Y, volviéndose a Cristo, le pidió que se “acordase de él,” no cuando llegase a su reino, como vierte la Vulgata (cum veneris in regnum tuum), sino conforme al texto griego: “cuando vengas con tu reino” (εντη βασιλεία σου). ¿Si esto es verdad, habrá que admitir que S. Jerónimo se equivocó a pesar del conocimiento que sus amigos griegos le pudieran ofrecer?
        Lo del Evangelio de Nicodemo es bueno (pues de ¿dónde vienes? como na` hace alusión a que Dimas no estuvo en la “morada de los muertos”) a excepción de que es del siglo IV y ya la mentalidad de los traductores estaba definida por las diversas doctrinas.
        Tenía que haber investigado esa idea de que el rompimiento de los huesos era para que no huyeran, incluso en el comentario que le dije se lee: “Si los judíos pidieron al procurador que les “rompiesen (χατεαγώσιν ) las piernas” y luego los quitasen de las cruces, es que sabían que habian de lograrlo, según los procedimientos penales romanos. Y esta petición era que se aplicase el suplicio del crurifragium.
        Zugibe asegura que el crurifragium,[9] era utilizado solo como “golpe de gracia”, causando un shock traumático severo o causando embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.” Aunque dice esto de la asfixia, sé que diversos médicos e investigadores se han planteado cosas contradictorias a lo largo de los años de la crucifixión, así que no me lo tomo muy en serio. Sigue diciendo: “Consistía éste en romper con una clava de madera o hierro las piernas de los crucificados, produciéndoles así la muerte casi instantáneamente 60. El crurifragium no era para los romanos parte de la crucifixión, como lo era la “flagelación” 61; pero era tan usual, que Cicerón dice de él que corría como un proverbio lo siguiente: “No se muere si no es partiendo las piernas” a los condenados 62.”
        Déjeme hacerle una pregunta de esto de la profecía “no se le quebrará ningún hueso”, ¿esta se refería también a las costillas izquierdas? Yo creo que no, aunque pudiese aparecer alguien con deseo de ponerle a uno piedras en los zapatos, en ese caso ¿pudiéramos decir que se refería a ese crurifragium?
        Pero lo que me parece un poco complicado de esto que me explica sobre mi comentario de su “alma pura”, que entiendo lo que quiso decir, es si esto no choca con las voluntades y naturaleza de Jesús, en uno de sus escritos se dice (creo) que el hombre es cuerpo y alma; y aunque debería de preguntárselo allí me gustaría saber si el alma tiene algo que ver con el intelecto y de qué forma (creo que se habla también de esto en ese escrito). Gracias por aclararme de esto en su comentario.
        Cuando digo “el hecho es que tenía que pasar por el Purgatorio y difícilmente podría reunirse con Cristo en el Cielo antes de que en la Tierra llegara el sábado”, no era nada con Jesús, sino con el Ladrón, pero fue sin tomar en cuenta que este Purgatorio sería un instante (sin tiempo). Me acostumbro a esto cuando en buen cubano le hago cráneo, pero toda una vida he oído otra cosa, y no es mío nada más, en páginas católicas se sigue defendiendo la idea de que el Purgatorio puede tener duración, por ejemplo en: http://www.marialuzdivina.com/paginas/purgatorio/libro1/cap03.php. Además he oído testimonios de una alemana a la cual se le aparecían almas purgantes y una le habló sobre una estadía de 20 años (o algo así), eso sin contar el museo de las almas del Purgatorio en Roma. Cómo es que páginas católicas mantienen esto, no se les puede ayudar o acusar.
        Todo lo demás lo comprendo.
        Respóndeme si puede las preguntas que le hice, y ya creo que no le preguntaré más sobre esto, sino de algo sobre el canon que me tiene preocupado. Si quiere, pues, me responde claro.
        Al principio creía que solo podíamos aspirar a desbaratar las ideas de los que se oponen a “te aseguro que hoy”; por eso lo de la Magdalena, lo de los ladrones y lo demás; pero ahora puedo pretender más, y así ya tengo elementos no solo para combatir a los que se oponen a la traducción católica, sino también para apoyar la nuestra.
        Le doy gracias porque me ha hecho quedarme esencialmente sin preguntas y elementos de lo que creía incorrectamente, y por haberme enseñado de lo que no sabía. ¿A Usted no le molesta responder? Pues le hace buen honor a su nombre.

        “Hermanos míos, si alguno de entre vosotros se extravía de la verdad y alguno le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.”
        Santiago 5: 19-20
        Dios le Bendiga

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      • Claro que no me molesta responder, al contrario, pero después de la cita de Santiago sería de necios no hacerlo 😉 Gracias. Así que intentaré darte respuesta a lo que ahora planteas.

        La explicación sintáctica sobre la cita te la di muy de pasada, ahora lo analizaré en profundidad a ver si así queda más claro.

        Que Jesús hiciera o no hiciera ese doble énfasis en la frase al buen ladrón no se basa sólo en la noción de que en ningún otro sitio haya usado esa construcción, pues como tú dices, podría ser esa la excepción que confirma la regla, aunque ciertamente las probabilidades quedan disminuidas. Pero lo más importante no es eso, el argumento principal es de tipo filológico. El quid de la cuestión es si “hoy” es complemento del verbo decir o del verbo estar. La traducción tradicional lo sitúa con el verbo “estar”. Veamos ahora si es probable o posible que vaya con el verbo “decir”, en cuyo caso la cita no negaría pero tampoco apoyaría la doctrina de que al morir vamos al más allá sin quedar esperando dormidos.

        Recuerda esto. Si trasladamos la frase griega con su orden original sería:

        και – ειπεν – αυτω – αμην – σοι – λεγω – σημερον – μετ εμου – εση – εν τω παραδεισω –

        “y – Él [Jesús] dijo – a él [el ladrón] – verdaderamente – a ti – yo digo – hoy – conmigo – estarás – en el Paraíso -“

        Recordemos las dos traducciones que queremos analizar:

        Posibilidad 1 (tradicional)– verdaderamente te digo: hoy estarás conmigo…
        Posibilidad 2 (nueva)– verdaderamente te digo hoy: estarás conmigo…

        En el caso de que la idea sea “te digo hoy”, tal como aquellos afirman, entonces tendríamos que enfrentarnos a un problema de énfasis o incluso de doble énfasis que no es justificable. Veamos por qué.

        ÉNFASIS CON AMÉN

        La forma de origen hebreo Ἀμήν (amén) es utilizada en el griego bíblico como un enfatizador. Si va al final de una frase o texto enfatiza a todo lo dicho antes y se traduce por “amén, así sea” (= que lo dicho se haga realidad o sea cierto), y si va en otra posición suele traducirse por “verdaderamente, en verdad” y se coloca delante del elemento al que enfatiza, por tanto la cosa enfatizada, según la traducción que elijamos, sería:

        Posibilidad 1- te digo (= créete lo que te digo porque es verdad)
        Posibilidad 2- te digo hoy (= es hoy cuando te lo digo, no dudes de que es precisamente hoy)
        y existe otra posibilidad:
        Posibilidad 3- a ti (= es a ti a quien te lo digo y no a otra persona)

        En la traducción tradicional de “verdaderamente te digo” se recoge igualmente la posibilidad 1 y la 3. La diferencia es si estamos o no enfatizando a la palabra “hoy” (Posibilidad 2), porque en tal caso “hoy” iría con el verbo decir y no con el verbo estar. Pero si enfatizamos un elemento de la frase es porque ese elemento nos parece el más importante. La pregunta es ¿qué elemento de la frase es el que Jesús quiere enfatizar, o sea, cuál es el que tiene mayor importancia? Jesús quiere enfatizar…

        1- la promesa (lo que te digo)
        2- el hecho de que la promesa va dirigida a ti y no a otro (te lo digo a ti)
        3- el hecho de que sea hoy y no otro día cuando hago la promesa (es hoy cuando te lo digo).

        Ahora imagina que estás en tu cuarto, listo para meterte en la cama, y se te aparece Jesús y te dice lo mismo que le dijo al ladrón. Dejando a un lado el shock de la aparición, ante las palabras de Jesús tú quedarías inmensamente feliz porque…

        1- Jesús te ha prometido el cielo
        2- Jesús promete el cielo y es a ti a quien se dirige esa promesa
        3- Jesús te ha prometido el cielo ¡pero lo ha dicho precisamente hoy, ni ayer ni mañana, te lo ha prometido justo hoy, viva!!

        Creo que es evidente que en esta situación las respuestas 1 y 2 pueden considerarse equivalentes, pero la respuesta 3 sería absurda, es como si el hecho de que te haga hoy la promesa fuera más importante que la promesa en sí, o al menos que añadiera a la promesa un elemento de gran importancia. Y si volvemos al ladrón muriendo en la cruz ¿hay algún elemento allí que nos indique que el hecho de que la promesa sea precisamente hoy es o añade una gran importancia a la promesa? Ninguno. Si Jesús le hubiera prometido el cielo el día antes de morir, el buen ladrón quedaría exactamente igual de bendecido.

        Podría quedarte aún una duda. ¿Sería posible que tengamos el bloque semántico “te digo hoy”, pero el “verdaderamente” sólo enfatizara al verbo “te digo” y no al “hoy”? La respuesta es no. “Hoy” es un adverbio, modifica el sentido del verbo, por lo tanto al enfatizar el verbo estamos enfatizando ese verbo tal como queda modificado por sus adverbios. Para dejar claro que enfatizamos el verbo y no su adverbio tendríamos que cambiar el orden de la frase y decir “Hoy en verdad te digo:…”, y entonces sí encajaría todo según quieren los que proponen la nueva traducción, pues la expresión “en verdad” enfatiza a lo que viene detrás, “te digo”, pero no al “hoy” precedente. La sintaxis griega es clara al respecto, con el orden de la frase que tenemos, si queremos poner “hoy” con “digo”, el enfatizador les afectaría a ambos con la idea de “te lo digo hoy, no ayer”. Por eso creo que este análisis sintáctico propuesto por Benson es definitivo, incluso si no tuviésemos además las otras razones que anteriormente te di.

        CITA DEL DEUTERONOMIO

        Creo que esto ya no es necesario, pero como citas al Deuteronomio voy también a responder a eso.

        Yo te había dicho que “te digo hoy” también es por sí misma una construcción enfática. Puesto que el verbo “lego” (digo) es presente de indicativo, añadir “hoy” o “ahora” sería redundante, pues la forma verbal ya nos está diciendo que esa acción no es ni pasada ni futura sino presente, “hoy”. Por tanto el adverbio “hoy” en este caso es redundante. Pero añadir una información redundante en cierto modo equivale a duplicar esa información. Si el verbo y el adverbio los dos expresan la idea temporal presente, eso quiere decir que la idea de presente queda reforzada. En ese sentido podemos decir que en la frase que nos ocupa “hoy” está enfatizando el aspecto temporal del verbo. No enfatiza su significado (decir) como hacía “verdaderamente”, pero sí enfatiza su aspecto temporal presente.

        Si la idea de presente (hoy, ahora) queda reforzada es porque tiene su importancia. Dicho de otro modo, el hecho de que la acción ocurra ahora y no en el pasado o el futuro es un asunto importante. Ya vimos que en el caso del buen ladrón el aspecto temporal no tiene relevancia, por lo que no tendría sentido reforzarlo, así que el doble énfasis del que te hablé en el comentario anterior no es posible ni combinado ni en cada una de sus partes por separado.

        Pero puesto que ofreces una cita del Deuteronomio en donde se usa el “te digo hoy”, analicemos esa cita y veamos si allí el énfasis temporal tiene o no sentido, y en el caso de que no tuviera sentido, si podría ser un segundo ejemplo de una frase hecha.

        te anuncio hoy que serás destruido sin remedio, y no vivirás mucho tiempo en la tierra a la que vas a entrar para tomar posesión de ella después de cruzar el Jordán.” (Deuteronomio 30: 18)

        Aquí tenemos un verbo hebreo (הִגַּ֤דְתִּי) que es en sí mismo una forma enfática (anunciar, declarar, proclamar, denunciar), así que el énfasis reside en el verbo por sí mismo. Por lo tanto no hay nada que discutir sobre dónde está el énfasis, si en el “te anuncio” o en el “hoy”. Además aquí sí está claro que “hoy” va con “te anuncio”, aunque el verbo ya nos dice que es un presente, así que tenemos, aquí sí, una construcción que enfatiza el aspecto temporal del verbo, presente. ¿Por qué es importante reforzar la idea de que es hoy y no otro día cuando Dios hace esta promesa negativa?

        Estamos en el Deuteronomio, cuando Dios, mediante Moisés, da a su pueblo La Ley. En ese momento está haciendo un pacto con su pueblo, una alianza. Después de proclamar todas las leyes les exhorta a elegir uno u otro camino:

        Hoy te propongo que escojas entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Si cumples los mandamientos del Señor tu Dios, que yo te prescribo hoy, amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos y poniendo en práctica sus estatutos, normas y preceptos, vivirás, crecerás y te bendecirá en la tierra que vas a entrar para tomar posesión de ella. Pero si tu corazón se rebela y no obedeces, si te dejas seducir y te postras ante otros dioses y les rindes culto, te anuncio hoy que serás destruido sin remedio, y no vivirás mucho tiempo en la tierra a la que vas a entrar para tomar posesión de ella después de cruzar el Jordán.” (Deuteronomio 30:15-18)

        En ese contexto es donde tenemos el “te anuncio hoy”. ¿Es importante que sea precisamente hoy cuando te lo anuncio? Desde luego, porque el hecho de que sea precisamente hoy quiere decir que esta elección que te doy va indisolublemente unida a la Ley que te acabo de dar y no un añadido posterior. Si cumples la ley tendrás bendiciones, si no la cumples serás destruido. Y esto te lo advierto hoy, el mismo día que acabo de darte la Ley, para que tengas claro lo que realmente significa esta Ley, nada menos que el manual de instrucciones para salvarte o condenarte.

        Por otra parte estamos ante un texto legal. Casi todo el Deuteronomio es un texto legal en el cual Dios le da a su pueblo La Ley y establece con él un pacto, por eso el lenguaje ahí usado es un lenguaje jurídico. Y propio del lenguaje jurídico es establecer con precisión el tiempo y el lugar si ello viene a cuento. Eso explica que en el párrafo citado se repita varias veces, cuando una bastaría, la expresión temporal “hoy” en los casos que te he puesto en negrita (hoy te propongo… yo te prescribo hoy… te anuncio hoy). En todos esos casos se machaca la misma idea: “hoy = el mismo día que te he dado La Ley”, o sea, todo esto es un solo paquete, te lo doy todo junto, las normas y las consecuencias de obedecerla o de quebrarla.

        Así que, como ves, ese “hoy” redundante sí cumple una importante función en la cita del Deuteronomio. En el caso del buen ladrón añadir “hoy” al verbo “decir”, no viene al caso.

        Aquí flojea ya el otro argumento que tú agudamente esgrimes: la posibilidad de que “te digo hoy” sea una frase hecha en hebreo, por lo que ese “hoy” podría en realidad ignorarse a nivel semántico. Pero acabamos de ver que la cita del Deuteronomio no apoya un uso lexicalizado del que forme parte “hoy”, aunque sí un uso del lenguaje judicial provocado por el contexto legal, pues estamos ante la promulgación de una ley. Y ten en cuenta que el lenguaje jurídico lo que busca es precisión, así que nunca usaría una frase hecha que puede inducir a error si se interpreta literalmente. Y, que yo sepa, sólo hay otro caso en la Biblia en donde se usa “hoy” con “te digo”, y es este:

        Jesús le contestó: — Pedro, te digo que no cantará hoy el gallo sin que hayas negado tres veces que me conoces. (Lucas 22:34)

        Para empezar, Lucas es de habla griega y escribe en griego, así que tampoco serviría para buscar una expresión hebrea. Además, en esta frase “hoy” no modifica al verbo decir sino al verbo cantar, así que tampoco aquí encontramos apoyo ninguno para suponer que “hoy te digo” fuese una frase hecha, ni hebrea ni griega. Sin embargo hay otra cita que dice:

        Te presentarás al sacerdote que esté en funciones por aquellos días, y le dirás: “Yo declaro hoy ante el Señor tu Dios, que he entrado en la tierra que él prometió darnos, según juró a nuestros antepasados”. (Deuteronomio 26:3)

        Según el contexto de esta cita, algo que tienen que hacer cuando entren en la Tierra Prometida, esta fórmula “yo declaro hoy ante el Señor” es de nuevo un formulismo legal que equivale a decir “En este momento y lugar declaro que el pacto ha sido cumplido”, pues estamos ante un acuerdo legal: Dios hace una promesa (que equivale a un juramento humano, una especie de contrato) y el beneficiado declara ante el sacerdote (que actúa como juez) que el contrato ha quedado cumplido. De aquí podríamos pensar que cuando Jesús supuestamente le dice “hoy te digo” está igualmente usando una fórmula legal para hacer un juramento, pero no es el mismo caso, no es un contrato, el ladrón no se compromete a nada, Jesús lo que hace es concederle una gracia gratuitamente y sin compromiso alguno (o simplemente anunciarle algo que iba a ocurrir de todos modos). En la cita anterior el beneficiado necesita aclarar el momento del cumplimiento del contrato (hoy) para indicar en qué momento la promesa queda cumplida y la obligación finalizada. En el caso de Jesús, si supusiéramos que está haciendo una especie de contrato legal, un juramento vinculante, el elemento temporal que necesita legalmente ser establecido, y por tanto enfatizado, no es cuándo te lo digo (hoy) sino cuándo tiene que cumplirse la promesa (hoy), así que incluso si vemos las palabras de Jesús desde un formulismo legal, entonces esto apoyaría la idea de que la palabra “hoy” se refiere a la promesa “estarás conmigo”, y no a “te digo hoy

        Para rematar, incluso recurriendo a una búsqueda electrónica, no he encontrado ni un solo versículo en la Biblia que use la expresión “hoy (te/os) digo” o “(te/os) digo hoy”, por lo que queda descartado que se trate de una frase hecha en donde “hoy” queda vacío de significado. De todas formas, aunque hubiese otras citas en donde “digo hoy” sí se diera, los argumentos ya dados impiden pensar que en el caso del buen ladrón la palabra “hoy” modifique al verbo “digo”.

        COMENTARIOS BÍBLICOS

        Sobre comentarios bíblicos yo no te recomendaría ninguno en concreto. Creo que la mejor forma de sacar provecho a esos comentarios es manejando muchas fuentes diferentes, incluso protestantes, porque los comentarios en buena parte vienen del ingenio humano y como tú mismo estás comprobando, algunas veces una idea parece muy convincente hasta que ves otra idea contraria que parece mejor, o al menos te hace dudar de la otra. Comparar varias ideas siempre es el mejor camino, bien para encontrar la respuesta, o bien para encontrar la pregunta adecuada, que sería el punto de partida correcto para alcanzar la verdad.

        TRADUCCIÓN VULGATA

        Das una cita de la vulgata que parece estar mal traducida según los comentarios que mencionas. Esos comentarios al parecer ofrecen la cita griega:

        εν τη βασιλεία σου

        Y la traducen por “con tu reino”. También conozco alguna biblia protestante donde lo traducen por “como rey“, que viene a ser la misma idea. Eso me confunde porque “εν τη βασιλεία” significa literalmente “en el reino” (+ de ti). Se trata de la preposición εν (en, dentro, hacia), que rige dativo (τη βασιλεία= el reino, caso dativo). Como el verbo es “venir” se puede suponer a la preposición una idea de movimiento (hacia dentro). Algunos manuscritos antiguos tienen un texto algo diferente, en lugar de “εν τη βασιλεία” (εν + dativo) encontramos “εις την βασιλειαν” (εις + acusativo), pero ocurre que el significado es exactamente el mismo, pues ambas preposiciones significan lo mismo, con la diferencia de que una rige dativo y la otra acusativo, lo que hace posible que el copista, centrado en el significado, elija inconscientemente una forma alternativa que no altera el significado para nada. Así que no sé de dónde sale ese “con tu reino” que tu comentario menciona. De hecho la idea de “venir + hacia, dentro” queda mejor traducida como “entrar en”, pero no sé, en algo se habrán basado aquellos para lanzar esa para mí extraña idea. De todas formas esto no es importante porque no afecta al asunto que estamos tratando. En todo caso podría también ser un ejemplo de lo que tu antes comentabas, que el Espíritu Santo deja margen de error al copista o traductor siempre que la doctrina no se vea alterada por ello, pues su misión es conservar la doctrina, no los medios humanos por los que se expresa. En ese sentido, que San Jerónimo pudiese traducir algunas frases con poca fortuna es posible, si ello no afectaba a la doctrina.

        PROFECÍA DE LOS HUESOS

        La cita no es de Isaías, como con poca seguridad dije. Juan dice que a Jesús no le quebraron las piernas sino que un soldado, para cerciorarse de que ya estaba muerto, “le abrió el costado de una lanzada”, “Porque todo esto ocurrió para que se cumpliese la Escritura que dice: No le quebrarán ningún hueso.” (Juan 19:30-36)

        La Escritura a la que Juan se refiere es, según se suele decir, el salmo 34:

        El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. El cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. (Salmo 34-20-21)

        Aunque en realidad, sin eliminar esa, es más probable que se refiera a Jesús no como Mesías sino como cordero pascual; al fin y al cabo estamos en el momento del sacrificio y es Juan (1:29 y 36) quien nos presenta a Jesús como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. En ese caso las citas a las que Juan podría estar refiriéndose son estas:

        Lo comeréis [el cordero pascual] todo en la misma casa. No se sacará de la casa el más mínimo trozo de carne del animal sacrificado, ni se le quebrará un solo hueso. (Éxodo 12:46)

        no dejarán nada del animal sacrificado para el día siguiente ni quebrarán uno solo de sus huesos. Se ajustarán estrictamente en todo al ritual de la Pascua. (Números 9:12)

        En cualquier caso, si el salmo está hablando de Jesús y Juan nos dice que Jesús es el cordero de Dios (tal como nos lo presenta él mismo en el Apocalipsis) y el cordero pascual del sacrificio es del que hablan en estas dos citas de Éxodo y Números, tenemos que en todas partes se está hablando de lo mismo de una u otra manera.

        Pero esto es sólo por rectificar mi lapsus, lo que tú preguntas es que si lo de “no le quebrarán ningún hueso” incluye los huesos del costado. Yo creo que no necesariamente. El contexto en donde Juan nos recuerda la cita es una situación en la que a los ladrones les rompen las piernas y a Jesús no, por lo tanto si Juan nos recuerda la cita de que no le romperán los huesos, lo hace pensando en los huesos de las piernas. Pero aparte de eso, si lo que insinúas es que a Jesús le rompieron también las costillas, imagino que por la lanzada, creo que nadie ha planteado que Jesús tuviera una costilla rota (la nariz sí, pero eso es ternilla, no hueso). Si a alguien le clavas un instrumento metálico afilado en el costado (cuchillo o lanza), aunque des en hueso la cuchilla resbala (las costillas tienen lados redondeados) y penetra en el tórax abriéndose camino entre dos costillas, que pueden incluso separarse varios centímetros verticalmente sin llegar a romperse. A Jesús no le atravesó una lanza, sino que le hirieron con la punta de la lanza (de lo contrario la herida del costado mostraría un agujero, no una raja). Por lo tanto Jesús no se rompió ningún hueso. En la imagen de la Sábana Santa tampoco vemos ningún signo de que tuviese algún hueso roto.

        ALMA PURA

        Si he entendido bien tu duda en este caso, te diré que efectivamente, estrictamente hablando el hombre nunca se hallaría en estado de “alma pura” según nuestra interpretación del no-tiempo-no-espacio del Más Allá, pues morir, resucitar y recibir un cuerpo glorioso no serían hechos sucesivos sino simultáneos. Pero Jesús no es un hombre más ni su resurrección es exactamente igual que la de los demás, pues él muere, luego resucita, luego asciende al cielo, y entre cada proceso pasa cierto tiempo, pues son procesos que en su caso se producen en la tierra, donde sí hay tiempo. Y siendo Jesús Dios, y siendo Dios un alma pura, sí es posible para Jesús un estado de alma pura entre su muerte y resurrección igual que así lo había sido antes de su encarnación. Si el cuerpo es para nosotros parte consubstancial de nuestro ser, no es así para Jesús, sino parte adquirida, y por tanto prescindible, si tal fuera su deseo. Pero no me resisto a recordarte de nuevo que en el caso de Jesús estamos en arenas movedizas, porque no hay más remedio que mezclar alternativamente estancias en este mundo y en el otro, por lo que se mezcla el tiempo y el no tiempo de una forma que para nosotros desafía toda la lógica. No así en el caso de los hombres, que sólo nos movemos desde el tiempo al no-tiempo una sola vez, por lo que ambos reinos se suceden pero sin mezclarse.

        CUERPO-ALMA

        Tal vez algún día se publique en esta página un artículo sobre el cuerpo, el alma y el cuerpo glorioso. Sería interesante y supongo que antes o después se acabará publicando, pero ahora mismo este asunto para mí es bastante confuso, y quienes se han metido en ello a menudo lo elaboran desde perspectivas tan diferentes que a mí me crean más confusión que claridad, empezando por el mismo San Pablo. Se habla de que el hombre es cuerpo y alma, pero también se hace la división cuerpo, alma y espíritu, por no hablar del cuerpo como sarco o como soma, y si ahí intentamos meter el concepto de mente lo liamos más todavía.

        Sin meternos en aguas profundas te diría que el cuerpo es nuestra parte física y el alma nuestra parte espiritual. Nada nuevo. Pero la ciencia está emborronando la frontera entre lo físico y lo no-físico en el caso del cerebro-mente. Parece claro definir qué es el cerebro, la materia gris formada por neuronas. Pero no es nada claro saber qué la mente, o qué fenómenos proceden del alma y cuáles del cerebro, o si la mente es un fenómeno del alma o del cerebro. La ciencia atea te dirá que la mente es producto del cerebro, pues niega el alma. Los científicos no ateos parten de la suposición de que cualquier elemento de fe mezclado con la ciencia la estropea, así que aunque sean creyentes en cuanto a científicos actúan y razonan como si fueran ateos. Esta actitud no ayuda mucho a aclarar el tema porque nadie puede investigar nada que no parta de la base de que todo es materia y sólo materia, y la base de la que partes condiciona mucho los resultados a los que llegas.

        El cristianismo no divide cuerpo y alma como si fuesen dos cosas diferentes que se juntan temporal o permanentemente, sino que cuerpo-alma son dos aspectos de un mismo y único ser, por eso el hombre no existe en un estadio descarnado. Desde ese punto de vista tampoco tiene demasiado sentido separar las funciones del cuerpo de las del alma, pues sería como querer separar la cara y la cruz de una moneda, aunque quieras partir una moneda por la mitad en su canto, seguirías teniendo una cara y una cruz en cada parte; o como querer separar en un dado la derecha de la izquierda; no pueden existir por separado.

        Por eso un estado o proceso del alma tendrá su reflejo en el cuerpo (la depresión causa enfermedades, ausencia de apetito, insomnio, etc.) y todo estado o proceso del cuerpo tendrá su reflejo en el alma (la danza produce alegría o euforia, la falta de movimiento produce abulia, el yoga serenidad, etc.).

        Cuando nos enamoramos nuestro cuerpo segrega ciertas sustancias químicas. Eso lleva a los ateos a pensar que el amor y las demás emociones son simple producto de reacciones químicas inducidas por el cerebro (todo es química). Pero desde un punto de vista más holístico, yo lo que veo ahí es que no hay fenómeno corporal que no influya en nuestra alma ni hay fenómeno espiritual que no tenga efectos en el cuerpo. Y tal vez preguntarse cuál fue primero, si la gallina o el huevo, sea igual de absurdo, porque sería igual que pretender separar el cuerpo del alma para poder estudiar qué cosa está influyendo en qué otra. ¿Es mi enamoramiento el que produce una descarga química o es la descarga química la que hace que yo me sienta enamorado? ¿No pueden ser la cara y la cruz de una misma moneda? Ante un enamoramiento, todo mi ser, alma y cuerpo, reacciona, cada “parte” a su modo.

        Así es como yo lo veo partiendo de mi fe cristiana, no sé si la Iglesia tendría algo por lo que oponerse, y si así fuera, ella tendría razón y yo estaría equivocado, pues en ella está el Espíritu Santo y yo no estoy libre de error. Cosa diferente es que a menudo en la Iglesia se hable del alma y del cuerpo como si fueran dos cosas separadas, pero eso sería un recurso didáctico, como a continuación explicaremos.

        TIEMPO – NO TIEMPO

        Debo aclararte que este asunto del tiempo es aún tierra en exploración. Hay teólogos católicos que ya están usando el concepto de la relatividad del tiempo, aunque no es frecuente que se metan en ello a fondo, pero otros aún prefieren formas de explicación más “antiguas” en donde se habla del Más Allá como si allí hubiera tiempo y espacio, pues de ese modo es más fácil comprenderlo, aunque se caiga en paradojas. Se podría decir que esa forma antigua es errónea, pero no olvidemos que es la forma que Dios eligió para hablarnos de esas cosas, es la forma que usa la Biblia, así que podemos preferir una forma y otra, la que más clara nos resulte, pero no podemos decir que la “antigua” está equivocada o que explique peor las cosas. Son misterios tan profundos que ninguna de las dos formas es perfecta, una porque crea paradojas, la otra porque sobrepasa la comprensión humana y cae en lo incomprensible en muchos casos, y a veces acaba igualmente creando paradojas a pesar de todo. Es lógico y tal vez bueno querer saberlo todo, pero no podemos olvidar que el hombre es un ser limitado y nunca podrá comprenderlo todo, siempre habrá cosas en las que nuestra comprensión, y más aún nuestras explicaciones, choquen y se estrellen, especialmente cuando tenemos la osadía de cruzar con nuestra mente la frontera que separa ambos mundos.

        Por eso es normal que encuentres páginas webs, libros y teólogos que tratan todo el asunto del purgatorio desde la perspectiva tradicional, como si allí hubiera tiempo. Es posible que la perspectiva que yo planteo ayude mejor a entenderlo todo para gente como tú y como yo, pero que para otras personas la perspectiva tradicional sea mucho más clara. Dicho de otra forma, me consta, porque lo he intentado, que hay mucha gente incapaz de seguir un razonamiento en cuanto le quitas el concepto de espacio y de tiempo, son incapaces de imaginarse un estado de no-espacio, no-tiempo, y si quieres que sigan el razonamiento no tienes más remedio que introducir en mayor o menor grado los conceptos espaciotemporales. Por ejemplo, la eternidad no es un tiempo sin fin, es la ausencia de tiempo. Sinceramente, ¿cuánta gente puede imaginarse algo así? Yo mismo puedo comprenderlo, pero cuando intento incluir ese concepto de eternidad en un razonamiento empiezo a sentir vértigo. Todo lo que hemos hablado de Jesús, que muere y que va al cielo, pero en realidad es una especie de limbo que tradicionalmente se ha llamado infierno-hades y que estaba allí pero al mismo tiempo estaba con el ladrón en el paraíso, pero no subió al cielo hasta la ascensión, y que dónde estaba durante los tres días que estuvo muerto… He sudado intentando dar explicaciones lógicas y coherentes que hilvanasen cielo y tierra, pero reconozco que sólo he podido aproximarme, en el mejor de los casos, a cómo pudieron suceder las cosas. Ninguna explicación en ese sentido podría ser perfectamente clara y comprensible, aunque sí podemos sacar conclusiones para apoyar o rechazar ciertas ideas.

        Lo que quiero decir es que la explicación tradicional, que habla de que Jesús tras morir desciende a los infiernos para sacar las almas de los justos y todas esas cosas, y lo de que pasamos mucho o poco tiempo en el purgatorio y todo eso, tal vez sea una mejor forma de explicar todas esas cosas de modo que podamos comprenderlas sin problemas. En realidad, si nunca hubiera existido ni la herejía en general ni el protestantismo en particular, esa manera tradicional de explicar las cosas sería perfecta, pues entenderíamos muy bien el funcionamiento de esas cosas con una lógica clara y sencilla, y a efectos prácticos no necesitaríamos ahondar más. Es la necesidad de refutar ideas equivocadas defendidas por otros lo que nos obliga a rizar el rizo, hilar muy fino, adentrarse hasta la médula, y de paso alcanzar a veces profundidades que en realidad nos están vedadas. Si ahora toda la Iglesia quisiera explicar estos asuntos desde la perspectiva del no-tiempo, tendríamos a millones de personas que no lograrían enterarse de nada ¿es esa una buena pedagogía? Claramente no. La Iglesia tiene que intentar que la gente entienda, no que quede más confundida. La misma Biblia nos da constantes ejemplos de esa pedagogía divina que simplifica lo incomprensible para hacerlo comprensible: En el principio era el verbo. ¿Es que acaso la existencia de Dios tuvo principio? Sabemos que no, y quien eso escribió también lo sabía.

        Esto te lo digo porque un buen apologista nuca debe perder esto de vista. El Espíritu, a través de la Iglesia, nos permite saber cuáles son las doctrinas correctas, pero explicarlas y entenderlas son procesos humanos, y como tales no sólo tienen límites, sino que no están libres del error. Por eso los protestantes, que están fuera de la Iglesia, no pueden evitar caer en el error, porque ellos se valen del intelecto humano para intentar descifrar las doctrinas, y eso no es posible, sólo en parte. Un apologista tiene que ser consciente de que la Doctrina es sabiduría divina, pero la Apología es ciencia humana. Una buena apología es la que hace una buena pedagogía, y en muchas cuestiones, diferentes personas necesitan pedagogías diferentes, además de que no todas las personas desean o necesitan un mismo nivel de profundidad para afianzar las doctrinas. En muchos casos profundizar mucho sólo sirve para confundir o deleitarse en el intelecto. Es bueno que haya diferentes pedagogías y diferentes niveles de profundidad para que cada uno pueda acceder a la forma y grado que mejor consiga satisfacerlo y comprender. Por mucho que tu intelecto te quiera hacer volar por las nubes, si en algún razonamiento te separas de las doctrinas de la Iglesia puedes estar seguro de que te has equivocado.

        Volviendo al caso concreto del purgatorio y mirando la página que enlazas, tenemos el ejemplo de San Luís Bertrand. Allí afirman que tuvo que multiplicar los sufragios, penas y mortificaciones y aún así tardó 8 años en conseguir la liberación del alma de su padre. Evidentemente a mí me resulta absurdo hablar de “años en el purgatorio”, porque yo estoy relativamente acostumbrado al concepto de no-tiempo. Pero esa página, o esa tradición o leyenda sobre el santo, está hablando del purgatorio desde la perspectiva de nuestra dimensión física. Durante 8 años San Luís estuvo haciendo a Dios sacrificios y ruegos en favor de su padre. Eso es intercesión. Si ahora vemos eso mismo desde la perspectiva del Más Allá, o sea, de su padre, entonces diremos que la purificación de su padre no duró nada porque allí no hay tiempo, es sólo un proceso. Decir que es un proceso “instantáneo” ya es meter en ello el concepto de tiempo, pues un instante es un período de tiempo de poca duración o casi sin duración. La Iglesia nos enseña que nuestros sacrificios y peticiones ayudan en ese proceso de purificación de los demás, así que un gran empeño y esfuerzo por nuestra parte ayuda más que uno pequeño. Pero en nuestro mundo “gran empeño y gran esfuerzo” implican tiempo, cuanto más grande, más tiempo. Así que lo que nosotros hagamos aquí puede tener efecto sobre lo que les ocurre allí, pero mientras que allí no podemos hablar de tiempo aquí sí tenemos que hablar de tiempo. Hablando de San Luís, que estaba aquí vivo, es necesario hablar de tiempo (lo que tardó en “liberar” a su padre), pero hablando de su padre no podemos hablar de tiempo, simplemente de que su purificación fue más o menos intensa, más o menos “dolorosa”, gracias a la intercesión de su hijo. Puesto que estamos mezclando dos fenómenos, uno temporal y otro no, ninguna de las dos perspectivas sería correcta. Decir que San Luís tardó 8 años en liberar a su padre nos da una falsa idea de duración del purgatorio, pero decir que su padre al morir pasó por un proceso de purificación que no ocupó ningún tiempo también nos da una idea equivocada, porque entonces, si morir y purificarse fue todo uno, ¿de qué le sirvió a San Luís estar 8 años intercediendo por un padre que ya había sido purificado al morir? Pero claro, esos 8 años tuvieron su efecto en esa purificación, entonces ¿fue un efecto retroactivo? No, porque la retroactividad necesita del tiempo para ser retro-activa, decir que los sacrificios de San Luís tuvieron un efecto en el pasado sería de nuevo introducir el tiempo en el Más Allá. Pero si la eternidad es no-tiempo y la purificación de su padre ocurrió en un no-tiempo, ¿quiere eso decir que su purgatorio fue, es, eterno? Evidentemente no. Entonces ¿de qué rayos estamos hablando?

        ¿Te das cuenta de lo fácil que es perderse en razonamientos absurdos en cuanto intentamos desvelar los misterios del Más Allá? especialmente cuando intentamos combinar en una sola trama los sucesos del Más Allá con los del Más Acá, lo cual para nosotros es imposible de comprender. Por eso en estos casos lo ideal es explicarlos todo desde una única perspectiva, aunque ello sea defectuoso, y es evidente que para nosotros la perspectiva adecuada es la nuestra, la temporal y espacial. Crea paradojas y agujeros, pero las otras pueden ser incluso peores y más oscuras. Lo mejor, pienso yo, es afianzar los conceptos tradicionales, desde una perspectiva terrestre, y a partir de ahí, quien sienta la curiosidad o el anhelo de profundizar más, o quien se encuentre con graves conflictos que exigen profundizar más, pues para eso estamos los que disfrutamos volando sobre las nubes, pero no recomiendo a nadie que empiece volando sobre las nubes si antes no sabe lo que es pisar suelo, porque podría sufrir de vértigo y estrellarse. Siempre ayuda saber que ahí abajo tienes un suelo sólido en el que posarte cuando te empiezas a marear. Si algún día tienes hijos, cuéntales que el purgatorio es un lugar donde pasamos mucho o poco tiempo según la gravedad de nuestras faltas, y si un día te vienen con conflictos que esa imagen no puede resolver, ayúdales a ampliar su comprensión, pero ampliando desde el suelo hasta las nubes. Construir castillos directamente sobre las nubes no es buena idea, serán demasiado etéreos para servir de refugio. Tal vez.

        Y como ya noto que me estoy deleitando en mis propias divagaciones creo que es el momento de terminar esta larga respuesta, ojalá te sirva para esclarecer ideas y no para liarlas. Sigo a tu disposición para cualquier duda o comentario, y más ahora que según tu cita mi propio purgatorio se verá aligerado por traer luz a tus dudas. Si es que eso es lo que estoy haciendo. Con ayuda de Dios. Un abrazo.

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      • Saludos
        Creo haber entendido mejor ahora la explicación de Benson. Pero toda ella me parece que se inscribe en dos elementos, el de la doble enfatización y el de la importancia de lo que se enfatiza.
        Doble enfatización: si en “verdaderamente te digo hoy…”, se enfatiza como Usted me explica los dos (o tres componentes de la oración: el cc hoy, y la forma verbal te + digo) el sentido como me lo define sería “!!te lo digo hoy, no ayer!!”; lo que me lleva a observar si tal importancia de volver a enfatizar (o mejor modificar el “te digo” con el “hoy”) sería o no necesaria. Si la respuesta es Sí esto de la doble enfatización estaría superado, pues aunque la estructura de esta construcción no se repita en los evangelios, se podrá decir siempre que esta sería la excepción. (El que Jesús haya dicho “hoy” y no ayer, no es que este hoy sea más importante que la promesa en sí; lo importante es la promesa (te digo), lo que sucede es que esa promesa está modificada. Si yo digo: “Fulano rápidamente vete hoy…”, lo que yo en realidad quiero enfatizar con el “rápidamente” es la acción de ir (vete), pero sé que con el ir solo no basta y por eso lo modifico con el “hoy”, pues si Fulano va pasado mañana (pues para él pasado mañana todavía es rápido), por ejemplo, se acaban los abrigos: sería “Fulano rápidamente vete hoy a la tienda y compra los abrigos, pues se acaban”. O sea lo que hace falta es saber el contexto, pues de nuevo nos estancamos en lo mismo sería o no necesario modificar el te digo de Jesús con el “hoy”) (Volviendo a esto de la excepción me parece útil una idea: del único evangelio que puedo asegurar que copió “tradiciones” fue el de Lucas, pero creo que los demás también en parte hicieron esto; lo que quiero decir es que me es difícil creer que estas tradiciones conservaran la perfecta gramática con que el Señor se expresó incluso haciendo hasta el cambio de idioma (o dialecto, no sé); puede ser que quien lo escuchó, como por ejemplo S. Juan sí que vio en Jesús a alguien “explosivo” en sus palabras, alguien enfatizador y por ello las frases que según Benson salen frecuentemente de su boca. Pero giro sobre lo mismo, los libros neotestamentarios se escribieron por varios autores y como siempre hemos advertido la inspiración no impedía que el escritor sagrado plasmara incluso con sus estilos ¿esto también sería válido para las construcciones gramaticales?, o sea que como lo que es al 100 por 100 es lo allí escrito (y qué con seguridad también de ello se tiene dudas) y que esto nos lo cuenta Lucas, puede ser que lo que verdaderamente es correcto es el mensaje de lo plasmado (por su inspiración) y por tal esta estructura no aparece en otras oportunidades. En lo concreto creo que esto no es fuerte por algunas razones que no le he de exponer, pero me parece una idea que también pueda aportarle a esa excepcionalidad. En fin con esto también volvemos a caer en lo mismo le era necesario a Lucas para llevar el mensaje correcto modificar el “te digo” con el “hoy”).
        Necesidad de modificar el te digo con el hoy: Yo creo que no hay ninguna coherente como también Usted opina, pero como conozco al clan de seguro si los presionan se podrán inventar algo así como: “en la situación en que Cristo se encontraba donde las fuerzas eran cada vez menos y la angustia más, este acentúa su hoy para darle más realce a su promesa. Esta hecha con las últimas energías de un alma ya casi asfixiada de seguro sería más creída por aquel Ladrón que a pesar de haber pedido su misericordia no era su completo seguidor; así un “hoy” o “ahora” en la frase de Jesús ayudaría mucho a la conversión de aquel que se ganó el cielo tan solo con pedirlo, pero que viendo la agonía de Cristo y su seguridad en su promesa creyó con pasión desbordante y ahí hizo su obra (eso tendría un matiz católico, pero igualito)”. En verdad creo que esto como lo que le decía de la excepción soy yo tratando de sacar cosas por los pelos, pero así también me lo hacen a mí y es bueno saber cómo rebatir todo este tipo de locuras, pues al final estoy convencido de que la Iglesia tiene la verdad y que aunque no me lo parezca en uno que otro momento con estudiar y dejarme vencer en uno que otro momento, tengo.
        Excelente sería llevarle el texto griego a un griego que (si lo hay) hable español y la versión antigua de su idioma. Pero creo que esto es también banal pues Usted y muchos saben, y la cosa no parece ser de 2+2 el mismo S. Jerónimo como Usted dice –“rodeado de griegos” se equivocó y no lo digo por la frase que le di que no sé, los comentaristas dicen eso, lo digo por lo de la manzana y por lo del camello y quizás más cosas que ignoro. Lo que le di lo saqué de un programa protestante o almeno ellos fueron los que me lo dieron, e-sword, ahí hay un poco de todo, aunque lo católico es de 1 a 50, pero de lo poco hay un comentario que se llama “Biblia comentada de los profesores de Salamanca” y le copié textualmente. De las traducciones que tengo solo Jerusalén 2001 (3º) y Castillian (2003) traducen “en tu Reino”, las demás vierten tal como Usted.
        Creo que Usted analizó si “hoy” puede ser complemento de “digo” y dio por conclusión que no; por decantación tiene que ser con “estar” pero ¿lo ha analizado gramaticalmente a ver si esto último encaja? Pues como me dice existen reglas del griego de cercanía de palabras, y como na´ otras muchas.
        En fin creo que recordándome mis tristes días cuando tenía que escuchar las cantaletas de mi profe de español he llegado a un punto en donde me queda claro que es “te digo que estarás hoy…” tanto por convencimiento como por vencido. Si alguien de mis coterráneos me sale algún día con esto creo que descargándole lo que Usted ha vertido aquí ya tendré más que suficiente.
        Lo que me explica del Deuteronomio me vale, aunque no pretendía yo que fuese una frase judía lo de “digo hoy”, si no lo del agregar el hoy detrás de los verbos para enfatizarlos: come hoy, baila hoy,…. Por ejemplo, creo que en algún tiempo se defendía la idea del Purgatorio con la frase de Jesús cuando dijo (Mateo 12: 32) “ni en este mundo ni en el otro”, sin embargo eso acabó pronto, pues los defensores ignoraban que esto era propio de la expresión semita. Ya me queda claro que no, o sea que esto de agregar el hoy no era algo corriente del lenguaje.
        En cuanto a los huesos del costado de Cristo no me lo imagino como me lo cuenta. Mi pregunta iba encaminada a seguir reforzando la idea de que los ladrones murieron ese mismo día por el procedimiento del crurifragium tan utilizado en la época, y que lo que tiene de trascendente, según lo que yo pensaba, es el hecho de que las profecías advierten que a Jesús no le pasará a pesar de que sería frecuente en su época y una necesidad en su momento. Además pensé en una posición atea que venga a jugarnos feo con esto, como pudieran sugerir también que se rompieron los del carpo (aunque hay una teoría que plantea que los clavos no traspasaron la mano, sino el antebrazo), y poder decirles que Juan se refería a los de las piernas con ese artilugio, no a los de la nariz, ni a los de la mano (aunque los clavos o el clavo de los pies no sé cómo podamos taparnos, si no es achacarlo a ese crurifragium). Lo que me explica lo entiendo, pero la costilla no es muy fuerte que digamos, los traumas costales por punción son muy frecuentes. Si la lanza es como yo me la imagino sería afilada y esto ayudaría a romper el arco costal. Usted cree lo de la Sábana Santa (yo tengo mis recelos, pero bueno) y dice que en ella se ve una raja para mí esto significa que la lanza grande en su punta abrió una herida por la que penetró algunos centímetros hasta el corazón al cual impactó. No creo que esta desde la posición en que estaba el soldado haya atravesado por un espacio intercostal resbalando entre las costillas y sin romperlas. Otra cosa sugerente sobre esto de los huesos me lo da el Salmo 22: 14, aunque creo que ese “descoyuntados” que traduce mi Biblia en realidad no se refiera a que le rompieron ni nada por el estilo.
        Pero ¿qué es el alma?, sinceramente por más que leo no entiendo, o es que me sucede que para entenderla tengo que materializarla. Usted me propone la relación de ella con la mente, pero en verdad no me convence, de lo que me habla son evidencias de trastornos psicosomáticos; y yo todavía no me puedo hacer la idea de cómo el alma que se va al Cielo llevará mis pensamientos y mi yo. Quizás mi alma para expresarse necesite aquí en la Tierra un carapacho que la haga funcional e interactiva, mi cuerpo: pero en Cielo, pues su mismo carapacho glorificado si sucede como usted dice sin tiempo, no llegará allá sin su cuerpo. Esto como Usted dice es complicado y parece una madeja bien enredada. Cómo lo explicará la Iglesia, aunque dentro de los teólogos se resuelve todo con una filosofía “aristotélica” un poco distante de por lo menos mi entender.
        Cuando Usted dice “¿de qué le sirvió a San Luís estar 8 años intercediendo por un padre que ya había sido purificado al morir?” también yo me preguntaba eso, pero a la luz de su enseñanza de la que como ya le he dicho no se me cuaja bien a la hora de aplicarla yo me preguntaba ¿cuánto tiempo debemos pedir por quién supuestamente está en el purgatorio?, esto no se lo pregunté pues sus explicaciones simplemente me vencían en algo que sí entiendo en teoría, pero no en el ejercicio. Pues parece que esto es de los comunes. Al principio pensé ligarlo un poco con la “predestinación” de los protestantes, algo así como que Dios sabía lo que sus familiares y amigos iban a ser y según ello actuaba sobre el difunto, pero esto no se sostiene, en fin creo que voy a cerrar el capítulo del Purgatorio y como dice mi mamá Koniec.
        Pienso como le dije en el cometario anterior no hacerle más preguntas sobre estos temas, desearía cuestionarle cosas más objetivas y que me ayuden a “construir en lo sólido” como me sugiere. Hasta que desempolve estas cosas quedarán en mi espinitas como la que me provocan la parábola de Lázaro. Espero su respuesta para increparle con algo del canon y por supuesto si puede me responde.
        Menos mal que la frase de Santiago la cogió por las buenas y no trató de darle muchas vueltas o la entendió como pregunta, porque si no me temo que no hubiere significado tan así de lindo, jajaja.
        DLB

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      • En la frase “verdaderamente te digo hoy”, el enfatizador, “verdaderamente” no enfatiza sólo al elemento inmediatamente posterior, que en este caso sería “a ti”, sino a todo el predicado “te digo hoy”. Si decimos “verdaderamente yo estoy cansado”, no estoy enfatizando al “yo” ni al “yo estoy”, sino también, incluso especialmente, al “cansado”. Por tanto el “hoy” quedaría enfatizado sí o sí. Como además tenemos la construcción alternativa de “hoy verdaderamente te digo”, para no enfatizar a “hoy”, entonces hay que suponer que si entre esas dos construcciones el hablante elige la primera, es porque conscientemente quiere enfatizar la palabra “hoy”. Como ya comentamos, por el sentido de la situación no tiene sentido enfatizar “hoy”, así que si no lo ha trasladado al principio de la frase es porque esa palabra pertenece a la frase siguiente.

        El argumento del doble énfasis no sirve sino para confirmar aún más lo dicho. “Hoy” con un verbo presente está aumentando la información de presente, así que en la práctica está enfatizando el presente. Pero como en esta situación no hay motivos para enfatizar el presente, resulta más lógico pensar que va con “estarás” y no con “digo”. El hecho de que sea hoy mismo cuando estarás conmigo en el Paraíso sí es muy relevante, entre otras cosas porque el verbo es futuro, “estarás”, y podría referirse a cualquier momento, desde dentro de un rato hasta el fin de los tiempos. Puntualizar diciendo “hoy” concreta el momento en que se cumplirá la promesa.

        Por tanto en mi opinión el argumento más importante es el de que “verdaderamente” estaría enfatizando a “hoy” si fuese con el verbo “digo”, lo cual no tiene sentido porque enfatizado una o dos veces, no hay ningún motivo para hacerlo; y por el contrario si “hoy” va con el verbo “estarás”, sí parece muy necesario especificar cuándo. Así que en el primer caso tendríamos una construcción un poco absurda, aunque no sea imposible, y en el segundo tendríamos una construcción perfectamente normal y lógica. Es como elegir entre un 5% de probabilidad y un 95% de probabilidad, o elegir entre que Jesús se expresó mal o que se expresó estupendamente bien.

        Pero también es importante recordar que las Biblias protestantes siempre tradujeron esa frase como “hoy estarás”. Si la frase griega tuviese un cierto nivel de ambigüedad, aunque no fuera alto, no faltarían traducciones protestantes que hubieran elegido la forma “te digo hoy”, que si fuera posible se adaptaría mucho mejor a sus intereses. Pero no, todos ellos tradujeron, como nosotros, “hoy estarás” porque no vieron motivos para poderlo traducir de otro modo. Son sólo algunos protestantes que recientemente, por falta de formación, han descubierto esta otra supuesta variación que no sólo quieren usar, sino que incluso se atreven a afirmar que nuestra traducción (la de católicos y de protestantes de siempre) es errónea. Eso sí que es muestra de que no tienen ni idea de qué es lo que dicen. No sé si habrá alguna iglesia protestante que oficialmente esté ahora defendiendo esa traducción o son sólo algunas personas sueltas que habiendo lanzado a internet el bulo están logrando que otra gente lo acepte encantada.

        Para los católicos además hay que añadir el peso de que la versión con “hoy estarás” es la que la Iglesia ha entendido siempre y está en todo conforme con las doctrinas que el Espíritu Santo nos preserva. Un protestante se podría agarrar al 5%, aunque ello suponga incluso deslucir a Jesús y a la Biblia, con tal de no tener que admitir que sus doctrinas están equivocadas. Incluso con un 0% muchos seguirían aferrándose a esa postura. No es un problema de los protestantes, sino de los seres humanos en general, nosotros también lo haríamos.

        El ejemplo que pones de “Fulano rápidamente vete hoy” no sé si lo entiendo bien o es alguna manera cubana de expresarse. Si “rapidamente” es lo que parece, un adverbio de modo (equivalente al inglés “quickly” o incluso “fast”), entonces no es el mismo caso, pues “rápidamente” no es un enfatizador. Un enfatizador es una palabra o expresión que no significa nada, sólo cumple la función de dirigir el énfasis de la frase a uno o varios elementos. Un ejemplo:
        – ¿Me quieres mucho?
        – Sí
        – ¿No lo dices muy convencido?
        – Claro que sí te quiero mucho, ¿acaso no lo sabes ya?

        En este ejemplo la forma enfatizadora es “claro que sí (que)…”, y enfatiza a “te quiero mucho”, pero no significa nada, “claro” no significa claridad ni nada especial. Podríamos sustituir esa expresión por otro enfatizador, por ejemplo “por supuesto que”, y el resultado sería el mismo: “Por supuesto que te quiero mucho” es lo mismo que “Claro que sí te quiero mucho”.

        En el caso de Jesús: Verdaderamente te digo / en verdad te digo / fíjate bien que te digo / Mira que yo te digo / etc

        En tu ejemplo “rápidamente” no es enfatizador (a menos que en Cuba lo podáis usar como enfatizador), pues sí tiene significado (= con rapidez) y no puede sustituirse por otros enfatizadores sin cambiar su significado, o al menos perder la información de rapidez del original: “Fulano, verdaderamente vete hoy / vete hoy ¿sí? (estilo mejicano) / etc.”. Los adverbios de modo modifican al verbo, expresan la forma, lugar, tiempo, modo… en que la acción ocurre, por eso no importa qué lugar ocupen en la frase, siempre estarán modificando al verbo y sólo al verbo. Un enfatizador puede enfatizar a cualquier elemento de la frase, pero en este caso es precisamente el lugar que ocupa cada elemento lo que nos dice qué elemento es el que resulta enfatizado. Además, en tu ejemplo sí es importante decir cuándo debe ocurrir la acción porque el verbo va en imperativo, y el imperativo por sí mismo no especifica cuándo debe ser cumplido. Imagina que un joven termina los estudios y se va a vivir a la capital. Su madre le da consejos y le dice:

        cásate y ten muchos hijos

        Evidentemente no le está diciendo que se case hoy y tenga muchos hijos hoy. Se está refiriendo al futuro. Pero si va a despertarle y le dice “Levántate, vago”, es evidente que se refiere a ahora. Por eso el uso de adverbios de tiempo con un imperativo no supone necesariamente un énfasis temporal.

        Otro asunto es el de la redacción de los evangelios. El de San Mateo fue el primero, escrito muy al poco de morir Jesús, y según los estudios de exégesis se puede afirmar que Mateo utilizó en su evangelio la llamada “Fuente Q”, que es una recopilación o una serie de recopilaciones de dichos de Jesús que circulaba entre los cristianos ya en vida de Jesús. Ese listado, en el mejor de los casos, recogía frases literales que impactaban a la gente. En este sentido podemos suponer que muchas de las frases que Jesús pronuncia en la Biblia sí son literales. Luego Marcos y Lucas, al escribir sus versiones, utilizan el evangelio de San Mateo, que ya circulaba entre los cristianos, pero también utilizan otras fuentes. Se supone que Marcos estaba informado a través de Pedro y San Lucas, que también conoció a Pedro, trabajó más con Pablo. Y por último San Juan va por libre, no utiliza las fuentes de los evangelios anteriores, sigue su propia ruta. Este Juan evangelista probablemente era San Juan apóstol, o quizá un discípulo suyo, pero en cualquier caso la información venía directa o indirectamente de San Juan. Si algunos dudan que fuese el apóstol era sobre todo porque antes se creía que este evangelio fue escrito 20 o 30 años después de morir el apóstol, pero hoy ya sabemos que no fue así.

        Y a lo que vamos, ¿realmente la Biblia nos recoge siempre las palabras textuales de Jesús, punto por punto? Respuesta: No. Para empezar, Jesús hablaba casi siempre (o siempre?) en arameo, y el Nuevo Testamento está escrito en griego, así que incluso todos esos dichos lapidarios que fueron recogidos literalmente en la fuente Q o en la memoria de los discípulos (la capacidad de recordar de memoria era impresionante en los pueblos antiguos) nos han llegado modificados por el cambio de idioma.

        Pero eso en realidad no es importante. La Biblia es un libro inspirado por Dios, aunque fuese escrita en griego, cada palabra, cada frase, está inspirada por Dios. Inspirado no es dictado, Dios es el verdadero autor de la Biblia pero el escritor es autor verdadero. Las ideas vienen de Dios, la verdad que las frases expresan es la verdad que ha querido transmitir Dios, pero la forma de expresar esas verdades es obra humana.

        Por lo tanto nos da igual que esas no fueran las palabras literales de Jesús, porque aunque sean las palabras que ha escrito el evangelista, su inspiración es divina, y el Espíritu no permitiría que el escriba redactara una frase de manera que dijera falsedad, aunque el idioma humano frecuentemente tiene ambigüedades (sólo el lenguaje matemático es inequívoco). Este nivel de ambigüedad no es un problema porque el mismo Espíritu que inspiró los textos es quien inspira a la Iglesia para que siempre los interprete de la manera correcta y no caiga en el error. Quienes están fuera de la Iglesia no tienen una guía infalible que les diga cómo resolver las ambigüedades. Ellos dicen que sí, que les inspira el Espíritu a cada uno, pero la prueba de que entre ellos hay miles de interpretaciones diferentes demuestra que no hay ahí ningún Espíritu guiándoles en la verdad, que es una y no múltiple y contradictoria.

        Jesús dijo algo, y la Biblia, de forma literal o no, recoge esas palabras, o al menos la idea que esas palabras expresaban. Dios pudo hablar por boca de Jesús o por mano de evangelista, pero siempre es Dios quien está detrás de lo que leemos en la Biblia. Por eso podemos analizar la frase de Jesús en la cruz sin que nos importe en absoluto si esas palabras fueron pronunciadas por Jesús exactamente así o no. Aquellas fueron palabras de Jesús, las de la Biblia son palabra de Dios, o sea, ambas cosas, iguales o diferentes, son palabra de Dios del mismo modo.

        Lo que planteas en realidad es que en todo argumento tenemos que rizar el rizo para adelantarnos a los argumentos que los protestantes harán. Estoy totalmente de acuerdo contigo, aquí partimos de esa misma base, por eso en nuestros artículos solemos dar muchas vueltas y explicar lo mismo desde diferentes ángulos para tapar diferentes agujeros. Primero pensamos el argumento que demuestra nuestra doctrina, y luego empezamos a imaginar todos los argumentos que los protestantes (o los ateos en otros casos) opondrán, y también intentamos dar respuesta a todos esos contraargumentos antes de que los puedan presentar. Esa es la forma correcta de hacer apología. No sirve de nada presentar una idea si los que la lean pueden fácilmente encontrar argumentos que echen tu idea al suelo. Una defensa sólida es aquella que deja al lector contrario sin argumentos. Por eso tu mentalidad es la correcta, aunque estés convencido debes asegurarte de que estás preparado también para convencer a los que no quieren ser convencidos.

        Pero ya te respondí arriba a esta cuestión. En la vida real si una información tiene el 95% de probabilidades de ser correcta, sin duda la aceptamos como segura. Pero si se trata de nuestras creencias más profundas (religiosas o de otro tipo), un 5% de probabilidades te basta y sobra si con ello salvas tu sistema de creencias. Incluso un 0% no siempre puede convencer de que esas creencias sean falsas.

        Con la apología católica dirigida hacia los protestantes debemos aspirar sobre todo a poder demostrar que nuestras creencias no son absurdas sino sólidas, que nunca son antibíblicas (aunque no tienen por qué ser siempre bíblicas, pues también las hay extrabíblicas) y que no contradicen las creencias de la Iglesia primitiva.

        Después debemos intentar también demostrar que nuestras doctrinas son las correctas, lo que supone a menudo tener que demostrar que las protestantes son incorrectas. Pero si hacemos de esto último nuestro objetivo principal entonces será como atacar a alguien, y quien se ve atacado no está dispuesto a colaborar con nosotros esforzándose en seguir nuestro argumento, sino que se cerrará en banda y se limitará a ignorarte o a contraatacar, y eso no debe ser nunca el objetivo de una buena apología. Para convencer necesitamos que el otro esté receptivo, y un ataque lo cerrará. Siempre respeto y compresión.

        En nuestro caso actual, todo el análisis lingüístico que te he hecho muestra que “hoy te digo”, por varios factores, no es creíble, pero imposible no es, a veces nos expresamos regular. Esa pequeña posibilidad le bastará a un protestante para aferrarse a ella digas lo que diga. Pero si tu argumento es sólido, aunque no acepte tu versión sí se verá obligado a aceptar (aunque sea de puertas adentro) que tu versión tiene mucha lógica, y eso ya es mucho, pues pasará de decir que los católicos han traducido mal la Biblia a callarse y pensar que es mejor olvidarse de ese asunto y no volver a hablar de ello. No habrás logrado convencer, pero habrás parado los ataques. Y luego están las personas que se encuentran en una situación de búsqueda, que tienen dudas y buscan respuestas. Esas son las personas que pueden ser receptivas a una buena demostración aunque vaya en contra de sus creencias. Es casi imposible convencer al convencido, son los que buscan quienes sí podrían ser convencidos por un buen argumento. A los primeros basta con acallarlos para que cesen sus ataques, a los segundos hay que intentar convencerlos con buenos argumentos.

        De las malas traducciones de San Jerónimo hay mucho que hablar, pero no es aquí momento de entrar en otros temas. En general, hay que tener claro que si la Iglesia aceptó la traducción de San Jerónimo no es posible que en ella hubiera errores que afectasen a las doctrinas, pues no olvides que primero es la doctrina conservada en la Iglesia y luego la palabra de la Biblia, que es un reflejo de ella. Si en el evangelio de San Juan, por ejemplo, hubiera errores de doctrina, la Iglesia habría rechazado ese evangelio y hoy sería uno más entre los evangelios apócrifos rechazados como Palabra de Dios, y no al revés, que una doctrina lo es porque aparecía en el evangelio de San Juan.

        Por ejemplo dicen que la profecía de que el Mesías nacería de una virgen es una mala traducción, incluso la traducción española de la web del vaticano lo traduce por doncella o mujer joven y no por virgen (usa una versión bíblica de la conferencia episcopal de Argentina). Yo podría argumentarte en este caso y otros que la traducción doncella es correcta, pero la traducción de “virgen” no sólo es también correcta sino que es más correcta y precisa aún. Pero aunque no lo fuera, “doncella” no impide el sentido de “virgen”, y los judíos del siglo I, así como los primeros cristianos, creían que Jesús nacería de una virgen, por eso Lucas nos cuenta todo lo que nos cuenta explicando que Jesús nació sin concurso de varón. Los protestantes que ponen en duda ciertas traducciones a menudo se echan piedras sobre su propio tejado, pero si con ello ponen palos en la rueda de la Iglesia se dan por satisfechos, allá ellos. En cualquier caso eso no es una actitud general de los protestantes, sino sólo de algunas iglesias suyas. Hay incluso una iglesia protestante que por votación de “expertos” deciden el nivel de probabilidad de que una frase bíblica sea fiel o no a lo que realmente se dijo o pasó. La consecuencia de ello es que la Biblia no es 100% fiable, y eso les permite un amplio margen de aceptar o no las doctrinas que quieren, pero al mismo tiempo invalida totalmente la doctrina suya de la sola scriptura, pues si la scriptura no es del todo fiable no tiene ningún sentido creer que toda la verdad está en y sólo en la Biblia.

        Más cosas:

        ¿lo ha analizado gramaticalmente a ver si esto último encaja? -> sí, todo el razonamiento de antes se basa en análisis gramatical, además de lógico y semántico.

        “te digo hoy” es enfatizador porque viene a ser lo mismo que “te digo ahora”, y “te digo” ya es presente, no necesita un adverbio que indique que es presente a menos que eso estuviera en duda. Si yo digo “me voy”, no necesito decir “me voy ahora” a menos que por algún motivo se pudiese dudar de si ese “me voy” tiene idea futura, por ejemplo:
        – me voy a Madrid en tren.
        – ah, qué bien, pues te voy a dar un paquete para mi prima. Al mediodía tengo que ir a su casa y te traigo el paquete.
        – No, me voy ahora, el tren sale dentro de diez minutos.

        No es que no se pueda decir “me voy ahora” (o “te digo hoy”), es que se necesita un motivo para enfatizar una noción de presente que ya está en el verbo. Creo que sobre esto no tenías duda pero por si acaso (o por si otro que lo lea las tiene).

        Los clavos no se ponían en la mano, eso no sujetaría nada, sino en las muñecas. No hace muchos años encontraron restos de un crucificado del siglo I que aún tenía un trozo del madero en donde estaba clavado y ahí se ve que el clavo atraviesa la muñeca y va al madero. No está claro que los brazos se atasen al madero con cuerdas, porque entonces el clavo sobra. En la Sábana Santa las llagas están en las muñecas, no en las manos. Es un error lingüístico fácil confundir mano con muñeca, no sólo en griego. Si yo digo “me ataron las manos” casi seguro que lo que intento decir que es que me ataron por las muñecas. Según los expertos médicos (y según los restos que te dije), para poder atravesar las muñecas fácilmente hay un punto, que se encuentra al tacto, por donde meter el clavo limpiamente. El clavo ahí atraviesa los huesecillos de la muñeca violentándolos, pero no rompiéndolos. Lo mismo con los pies por los tobillos. Te recuerdo que la nariz no tiene hueso, sino ternilla, así que a Jesús no le rompieron ningún hueso del cuerpo, aunque la profecía, por el contexto, está pensando específicamente en los de las piernas.

        En lo de la Sábana Santa sí creo, de hecho me parece muy complicado negar la evidencia, son demasiadas cosas que no tendrían explicación y lo del carbono 14 es, desde el punto de vista científico, una auténtica chapuza, aunque lanzada a los cuatro vientos por los medios de comunicación (siempre buscando noticias impactantes) y aceptada rápidamente por científicos y legos que no están dispuestos a aceptar que haya algo más que materia. Si en cualquier otra situación se sospecha que un objeto ha sido contaminado, no se hace el carbono 14 porque el resultado queda falseado. La Sábana Santa es un objeto tremendamente “contaminado” durante siglos, tocado, besado, perfumando, manchado, etc. El carbono 14 no tiene ninguna validez, y aún así se hizo y se le dio credibilidad, muuuy anticientífico. Es uno de los artículos que tenemos previstos para un futuro no lejano.

        Una lanzada puede romper costillas o no. No sabría decirte cuál de las dos cosas es más probable pero una lanza puede atravesarte sin romperte las costillas, dependerá de dónde te dé y con qué ángulo. En el caso de Jesús la lanza no le vino de frente, sino desde abajo, en un ángulo muy agudo, lo que favorece aún más que la punta, si no dio directamente en un espacio intercostal, chocara con el hueso y resbalara hasta el espacio intercostal. Para romper el hueso tendría que darle de frente y en el medio del hueso, de manera que la costilla no sea lo suficientemente fuerte como para aguantar y desviar la lanza, pero si la punta da en el hueso en una posición muy oblicua, como mucho la costilla se hundiría un poco (tienen cierta flexibilidad) y la punta de la lanza la pasaría rozando. Y ahora mira los huesos de las costillas:

        Como ves, el espacio entre costillas es mayor que las costillas, o sea, si le clavas una lanza las probabilidades de que la lanza dé en hueso son del 30%, las probabilidades de que pase limpiamente son del 70%. A esto hay que añadir la zona del esternón con cartílago, que no es hueso (la blanca en el dibujo), con lo que las probabilidades de dar en hueso se reducen al 15% aproximadamente. A esto hay que añadir lo dicho de que si la lanza le viene desde abajo en un ángulo muy inclinado lo más probable es que la costilla se hunda un poco y resbale la lanza, sólo si da justo en el delgado borde costal las probabilidades de que rompa el hueso son altas, pero esto es muy improbable que ocurra. En mi opinión, una lanzada desde los pies de la cruz tiene unas probabilidades de romper un hueso mínimas. Y más aún, no le arrojaron una lanza con fuerza desde lejos; Jesús estaba muerto, sólo querían asegurarse, comprobar, así suponemos que no le arrojaron una lanza sino que simplemente le pincharon desde abajo. En ese caso las mínimas posibilidades de romperle una costilla se reducen a cero.

        El salmo 22:14 efectivamente “descoyuntado”. El verbo hebreo original expresa la idea de “separados de sí mismos”, por decirlo de alguna manera; su raiz es “separar”, así que no puede ser romper, sino descoyuntar tal como se traduce correctamente, pues hablamos de huesos. Por cierto, se suele decir que es una figura literaria para expresar el dolor y la debilidad, pero la imagen de la Sábana Santa nos muestra que en la crucifixión los brazos de Jesús fueron o quedaron descoyuntados, por eso en la imagen los brazos parecen más largos de lo normal, así que ese “descoyuntado” no sería una figura literaria, sino literal.

        CUERPO Y ALMA

        No es fácil separar qué es el alma de qué es el cuerpo porque no son dos cosas separadas, forman una unidad. Cuando mueres tu alma no va al cielo, eres tú, todo tu ser, quien va al cielo, en el mejor de los casos. Por eso la respuesta es que sí, al Más Allá vas tú con tus recuerdos, identidad, personalidad y todo lo que eres, aunque purificado. El cuerpo no será este mismo, sino el glorioso, que no es exactamente un cuerpo material como este de ahora, pero es una versión glorificada de tu cuerpo, reconocible, algo así como un tú en plenitud de edad pero guapeado. Los budistas creen que el alma, sea lo que sea, se funde en una especie de esencia universal. Dicho con conceptos cristianos sería algo así como que al morir nuestra alma se funde con Dios y es Dios, o sea, deja de ser nosotros, nos disolvemos. En el cristianismo está claro que nosotros seguimos siendo nosotros, ni fusión ni pérdida de identidad. Cualquier explicación que profundice más allá nos llevará al campo de la filosofía y la especulación, pero sin referencias en nuestra religión, que no profundiza en el cómo, sino simplemente en el qué general.

        Lo del purgatorio es como te dije, imposible de hilvanar mezclando el plano físico temporal con el espiritual intemporal, así que lo digamos como lo digamos creo que nunca habrá una explicación clara y sencilla, pues nos vemos obligados a mezclar dos cosas inmezclables en cuanto al concepto de tiempo. Por eso yo acepto la no-temporalidad del Más Allá, la “instantaneidad” del proceso de purificación que llamamos purgatorio, pero cuando pienso en esas cosas a efectos prácticos, o sea, ¿cómo aplico eso yo en los casos reales de mi vida? Ahí me olvido de todas las explicaciones científicas y me acojo a la explicación tradicional de que las almas de mis seres queridos están en el purgatorio x tiempo y es bueno pedir por ellas, y al mismo tiempo acepto la idea de que mi abuela, por ejemplo, está con suerte gozando ya de la gloria celestial. Y ambas ideas son correctas simultáneamente. La teoría me ayuda a aceptar y entender por qué ambas cosas son correctas a la vez, tal como la Iglesia siempre aceptó.

        Como el purgatorio no dura x, sino que tiene intensidad x, no se trata de preguntarse ¿cuánto tiempo tengo que rezar?. Tu petición no se mide por horas, sino por intensidad, por sinceridad, y por reiteración. En cuanto a tiempo, rezar y hacer misas durante un año equivale a más intensidad de petición que si lo haces durante un mes nada más. Pero más vale una oración sincera con el alma que mil repeticiones vanas sin atención, así que de nuevo vemos que el factor tiempo no tiene mucho sentido cuando estamos hablando de cosas espirituales.

        Pero sea tiempo o intensidad, lo mismo daría preguntar ¿cuánto tiempo? que ¿cuánta intensidad es necesaria para ayudar a las almas del purgatorio? Pues eso no se puede saber, depende de cuán fuerte sea el proceso de purificación necesario, y eso sólo Dios lo sabrá. A lo mejor nuestro ser querido subió directamente al cielo y no necesitaba nuestra oraciones. Por eso cuando pedimos por algún difunto es bueno pedir también por todas las almas del purgatorio, como era costumbre antes. De ese modo nuestras oraciones nunca caerán en saco roto.

        De todas formas puedes darle vueltas a las mismas dudas tanto como quieras, que intentando resolvértelas también yo aprendo cosas, y una duda que queda a medias sigue siendo igualmente una duda. Aunque es cierto que a veces aclarar otras dudas ayuda luego a entender mejor éstas, así que puedes pasar a lo del canon o como quieras. Si tengo más tiempo te responderé más breve, es cuando tengo poco tiempo cuando me siento a escribir a toda velocidad según las ideas me van llegando a la cabeza y mis dedos son demasiado rápidos en el teclado para permitir meditar sobre lo que voy pensando.

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    • Saludos
      Claro dejé que aceptaba la forma corriente de traducción y lo que comenté lo hice pensando en la forma de actuar de los protestantes que como Usted afirma se aferran aunque las probabilidades “sean de 0%”.
      Me parece que los adventistas defienden, dada su doctrina, esta idea; no sé lo que su Iglesia oficialmente plantee, pero conversado con ellos sacan constantemente esto a relucir y nos acusan de una mala traducción como supuestamente “tantas otras”.
      Lo de “rápidamente” como “enfatizador” cubano tengo que honestamente decirle que no sé, aunque cuando yo uso “rápidamente” no siempre quiero trasmitir que haga la acción velozmente, sino que no deje de hacerla, dándole a esta gran fuerza. Pero la idea que yo quise trasmitir con la oración no era esa, aunque pequé por trata de utilizar elementos oracionales equivalentes. Además llegué hasta pensar que ese “verdaderamente” era adverbio de afirmación y que como tal podía referirse a la oración completa, incluso hasta la compuesta, pero Bah. Mi intención era defender el hecho de que en “verdaderamente te digo hoy” podía ser según el contexto (esto a por los pelos) necesario, y esto de necesario (pues también a por los pelos) le dejé dicho en que podría basarse. A mí no me gustaba español y las clases de idioma siempre me han caído como bomba, creo que también eso me motivó a optar por medicina y aun aquí sigo castigado pues mientras que termino con 5 en todas mis asignaturas “médicas” tengo que conformarme con 4 o quizás este semestre con 3 en Inglés. Por ello esto me indispone a seguirle dando “pa´ lante y pa´ tras”, aunque como le dije, creo que ya no quedan elementos con los que se me puedan enfrentar de forma coherente.
      Esto de la fuente Q, pensé que se trataba de algo apócrifo pues lo ligaba a uno de los escritos de los gnósticos. Busqué en la Wikipedia y hay cosas que no concuerdan con lo que me escribe, ahí dice: “Q se define como el material «común» que puede encontrarse en Mateo y Lucas y que no puede hallarse en su otra fuente escrita, el Evangelio de Marcos.”, “En la hipótesis de dos fuentes, tanto Mateo como Lucas habrían utilizado Marcos y Q como fuentes.” Pero bueno, lo que creo es que esto es otra de esas madejas que no me interesaría ahora a empezar a desmenuzar. Solo decir que cuando me metí en esto no era dudando que porque no fueran coincidentes las frases de Jesús con las de la Biblia había error, ni por asomo quise decir eso; lo que quise dar a entender era que inspiradamente las construcciones no eran equivalentes pues lo que importaba era el mensaje, no hacer coincidencias gramaticales, aunque es lógico que el escritor siempre ponga a sus personajes a hablar en la misma forma. En fin, algo más sin importancia.
      Por los consejos que me da sobre cómo hacer apologética gracias, mi sacerdote me lo recuerda insistentemente, pues a veces elijo más la espada que el escudo; aunque a veces creo que es porque noto mucha pasividad en la Iglesia y no porque verdaderamente sea yo así, como son ellos por naturaleza.
      Esto que me explica de doncella/virgen creo que lo ha expuesto en otro comentario o artículo suyo y es una de las cosas en las que veo “la pasividad” de la Iglesia.
      Yo leí hace tiempo que en la Biblia el término con el cual se designaba por dónde le pasaron a Jesús el clavo se podía referir del codo hasta las falanges distales. También leí algún artículo, creo que la Wiki, que afirmaba que si fuere por las manos el crucificado no se desgarraba, atado o no, apoyándose en los pies o no (o una de cada uno, no sé). Yo escojo que fue en la muñeca como Usted y punto. No sé si será el mismo descubrimiento arqueológico, pero creo que yo leí algo también sobre esto; y resulta que él tenía el calcáneo atravesado con el clavo. Más de lo mismo, otra madeja, el caso es que Juan se refería al supuesto crurifragium y que con eso hago bulto en la cita de “hoy estarás conmigo”, al desbaratar sus argumentos que pretenden mantener con vida a los ladrones hasta el sábado.
      Lo poco que sé de la Sábana Santa es lo que vi en un documental más pa´ allá que pa´ acá y como tal lo definía como un invento de Da Vinci por un método extremadamente raro. Mi sacerdote que sí cree en ello, ya que está muy influido por un laico de Colombia llamado Juan, cree en ello fielmente y habla bastante de esto. Juan tiene algo así como una copia de la Sábana y da conferencias al respecto. Además el hombre convence pues es igual que Usted !sabe de todo!, aunque a mí no me arrastra pues en sus libros se opone en muchos detalles a la enseñanza oficial de la Iglesia. Por ejemplo, el habla de cambios en los mandamientos, de hijos de José, etcétera.
      Vaya costillas para hacerme trama, si la lanza como ya le digo es como me la imagino, o sea, como la de los romanos de los muñes de Asterix es ancha en su punta y por eso pensé que rompía el hueso, puede ser que pase horizontal, pero es que la imagen que me viene no es de algo plano sino conal. Pero sus argumentos son fuertes y me convencen por lo del “95 a 5”.
      Lo del canon se lo pondré mañana en el artículo que trata sobre esto.
      Chao y DLB

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      • Tienes razón, con lo de la fuente Q, me lié. El primer evangelio es el de Marcos, y en él se basaron en parte Lucas y Mateo, pero ambos usaron a mayores otro material que es el que se conoce como fuente Q, aunque esa fuente es sólo una hipótesis reconstructiva. Los hay que defienden que el evangélio gnóstico de Tomás también está sacado de la fuente Q. Esa fuente sería principalmente una colección de dichos de Jesús, algunos discursos suyos e incluso parábolas y varios milagros. Algunos dicen que esa recopilación de dichos se comenzó ya en vida de Jesús y otros creen que fue posterior, aunque en cualquier caso debió de estar terminada antes del año 50 como mucho.

        Disculpa que te diera tantas explicaciones de anatomía con las costillas, olvidé por completo que estudias medicina y sabrás de eso más que yo. En cuanto al clavo de los pies, por lo que se dice ahora, sí parece ser el calcáneo, clavados con los pies de perfil, y el pie crucificado encontrado así lo muestra también.

        La expresión “más pacá que pallá” también la usamos aquí mucho, 🙂 Me ha hecho también gracia lo de la lanza de Asterix. Lo cierto es que en libros, películas, etc. muchas veces se falsean cosas de la historia, pues tampoco es su objetivo buscar demasiado la fidelidad histórica. Las lanzas romanas tienen la punta plana y suelen ser estrechas. Aquí puedes ver varias puntas de lanzas romanas auténticas VER AQUÍ:

        Por eso resulta casi imposible romper una costilla con una lanza así, y menos aún si la clavas pinchando desde abajo y no lanzando desde distancia.

        Si en el futuro sigues interesado en hacer apología y te lo tomas en serio, cuenta con mi ayuda pero también cuenta con que tendrás que formarte en esa asignatura de lengua que tan poco te gusta. Buena parte de las discusiones sobre la Biblia se basan en el lenguaje y las traducciones, y es difícil comprender y usar bien muchos argumentos si no tiene uno claro los conceptos lingüísticos. Pero para todo habrá tiempo. Por ahora tienes lo más importante que un buen apologista debe tener, además de fe: espíritu crítico. No hay que aceptar un argumento simplemente porque se ajusta mejor a tus creencias, hay que destriparlo y asegurarse bien de que es correcto y verosímil. Argumentos huecos los hay por todas partes, también entre los católicos.

        El problema que mencionas de ese tal Juan es el que ya te comenté. Hay gente que empieza a volar y acaba saliéndose del Magisterio de la Iglesia, y defender algo diferente a la Iglesia equivale a salirte de la protección del Espíritu Santo, y más aún, de negarla. En asuntos que no afecten a la doctrina no hay problema, pero si te sales de la doctrina, te sales de la Iglesia y te alejas de Jesús. Muchos son los que se creen dentro y en realidad ya están fuera, a veces uno se sale sin darse cuenta, por eso hay que estar vigilantes.

        Documentales que niegan la autenticidad de la Sábana Santa los hay a montones, como es lógico. Esa teoría de Leonardo Da Vinci (el pobre al parecer vale para todo ahora) no tiene nada de científico, y sólo surgió por tres motivos: por tener un argumento para negar la autenticidad (o sea, la divinidad de Jesús y la existencia de milagros), porque en esa época era tal vez quien mejor conocía la anatomía humana y porque era pintor y experimentador. Pero la sábana no está pintada. Esa idea que dicen de que Leonardo hizo una especie de cámara oscura y nosequé más (no recuerdo bien de qué iba) se ha intentado replicar para poder mostrar una “sábana santa” falsa igual que la original, pero el resultado ha sido bastante chapucero, así que concluyen que Leonardo usó una técnica aún mejor.

        Hay muchos datos que podría darte para demostrar que la teoría de Leonardo no encaja con la sábana, uno de ellos es que si Leonardo (o cualquier otro en aquella época) hubiera querido crear una imagen de Jesús convincente, no habría “metido la pata” en detalles tan obvios como las heridas de los clavos. Todo el mundo hasta hace no muchos años estaba convencido de que Jesús fue crucificado por las manos, así que mostrar las llagas en las muñecas parecería un error tan grande como si hubiera mostrado a Jesús con una herida en cada costado. Es ahora cuando sabemos que las llagas de la sábana son las correctas y no las que siempre se representaron en el arte. Pero son muchos los datos que apoyan la autenticidad de la sábana, y uno de los más importantes está aquí, en España. Como te dije, el tema de la sábana está en proyecto, incluso con la fase de recopilación de datos terminada. Miraré a ver si lo podemos publicar pronto porque realmente resulta fascinante. Pero por supuesto, creer o no que la Sábana Santa es auténtica no es dogma de ningún tipo, es más una cuestión científica que doctrinal, pero en mi opinión los datos están abrumadoramente a favor de su autenticidad. Lo que la ciencia materialista no podrá nunca decir es que ese crucificado que dejó su impresión en la Sábana en la Jerusalén del siglo primero era el Hijo de Dios, eso ya sí es cuestión de fe. Mucho más sencillo es demostrar que esa Sábana no puede ser una falsificación medieval.

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  4. Muhcas gracias por el artículo y de nuevo os felicito 🙂 Quisiera preguntar una cosa: Antes de que Jesús muriera y abriera el cielo, los muertos estaban en el Sheol, buenos y malos, es decir, también estaban los profetas, Abraham, etc.. pero no sabemos como estaban, si era un lugar de sufrimiento o no, verdad? Porque el Sheol es también llamado infierno, pero me cuesta creer que las almas de los justos y bueno estuvieran sufriendo.

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    • El Sheol no es el infierno, es simplemente la morada de los muertos, el lugar a donde la gente iba al morir. Se traduce como “sheol” o “hades” o “Tártaro” o “infiernos”, pero no es el infierno cristiano.

      Cuando el cristianismo dice que Jesús bajó “a los infiernos” a sacar de allí a los justos, ahora que ya Jesús los ha salvado. Y aunque esos infiernos serían el sheol, como tal cosa no hay en el cristianismo se va asociendo ese sheol a nuestro infierno.

      Pero la cuestión es la que hemos comentado en el artículo. La noción de que si al morir David Jesús no nos había aún abierto las puertas del cielo, entonces sólo en el infierno podría estar, esperando la llegada del Mesías.

      Pero en un mundo espiritual donde no existe el espacio ni el tiempo no necesitamos colocar al rey David en ningún “lugar” “esperando” a nada, pues si no hay tiempo ni espacio no hay ni lugares ni espera.

      Es muy difícil, casi imposible, para una persona que viven en el espacio-tiempo, imaginar cómo pueden ser las cosas sin espacio ni tiempo, y más difícil aún explicar o concebir la relación que hay entre un mundo físico espacio-temporal y un mundo espiritual sin espacio ni tiempo.

      Pero al grano: los profetas etc no estaban sufriendo los tormentos del infierno ni mucho menos. Cuando ellos murieron y entraron a una dimensión sin tiempo, es como si encontraran que Jesús ya había muerto y resucitado, pues al no haber tiempo no tenían nada a que esperar, en la eternidad es algo así como si todo fuera simultáneo, ni pasado ni presente ni futuro, aunque visto desde aquí es imposible no tener un antes y un después. Por tanto decir que los profetas muertos estuvieron esperando hasta que Jesús vino y murió es cierto pero sólo desde nuestra perspectiva. Desde la suya, al haber pasado al plano espiritual, no hizo falta ninguna espera.

      Buff, no sé si me he explicado, si es demasiado lioso podría proponer un artículo al respecto de cara al futuro.

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      • Vale Christian lo he entendido 🙂 No te preocupes. Según me dices ellos fueron juzgados nada más morir ya que al pasar al plano espiritual y no haber tiempo, Jesús ya había muerto y resucitado. Pero en cambio nosotros para conocer eso tuvo que pasar y así poder entender lo que ocurrió. Está claro que nosotros lo vemos todo desde el plano del tiempo y el espacio y nos cuesta mucho comprenderlo.
        Gracias de nuevo y un saludo.

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  5. La Santa iglesia apostólica católica. Que es la iglesia triufante que son los santos que está en el reino de nuestro señor Jesucristo y que estos santo están en estos momento en el cielo espiritualmente porque su cuerpo está aquí en la tierra. Y su cuerpo se levantaran cuando venga nuestro señor Jesucristo en su segunda venida y entonces y el espíritu y el cuerpo se unirán para gozar juntos.

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    • Sí Francisco, eso es una forma de verlo, pero dicha explicación es una manera de compaginar ambas nociones de que al morir vamos al cielo/infierno y al mismo tiempo de que seremos enviados al cielo o infierno sólo después del Juicio universal, y la resurrección de la carne, dice la Biblia, ocurrirá antes del juicio, no después. Por eso este asunto siempre fue un poco paradójico, pues admitir que todo es cierto (porque lo es) creaba aparentes contradicciones. El hecho de que en el plano espiritual no exista espacio ni tiempo resuelve completamente el problema: todo eso es cierto y al mismo tiempo, en aquél plano, puede todo eso ser simultáneamente cierto sin caer en contradicción. La doctrina católica no cambia, simplemente ahora es posible explicarla fácilmente. En realidad ya quedó todo explicado con San Agustín, pero hasta que la ciencia no le dió la razón, las explicaciones de San Agustín quedaron sólo para los eruditos, pero nunca llegaron al pueblo.

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  6. Pingback: ¿Pueden los santos interceder por nosotros? | Apología 2.1

  7. Espero que Stuard lea toda la carta; yo me brinqué algunas partes 😔
    No me agradó ver el nombre de jeova, porque se supone que el Nombre de Dios es Yahvé
    Excelente carta
    En mi opinión el sustancioso uso de citas y explicaciones debería hacer caer en la cuenta a Stuard de su error. Esperemos que no se cierre a la verdad

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