Adventistas, Constantino y la elección del domingo – APÉNDICES


El domingo en la Iglesia primitiva -APÉNDICESEsta es la sección de apéndices del artículo EL DOMINGO EN LA IGLESIA PRIMITIVA, en donde se analizan las tesis adventistas que defienden que el verdadero día de adoración de los cristianos es el sábado y no el domingo. Leer solo estos apéndices puede resultar de utilidad, pero para entender mejor el tema global debería leer primero el mencionado artículo.

INDICE

Apéndice 1: En qué consiste el descanso dominical católico

Apéndice 2: Testimonios históricos ofrecidos por los adventistas a favor del sábado

Apéndice 3: El testimonio estrella: Sócrates el Escolástico

Apéndice 4: Los Adventistas del Séptimo Día (quiénes son

 

 

APÉNDICE 1

EN QUÉ CONSISTE EL DESCANSO DOMINICAL CATÓLICO

Desde que la Iglesia estableció el descanso dominical, se prohibieron en el domingo las actividades serviles (que requieran un claro esfuerzo físico), forenses (los relacionados con el foro o tribunales de justicia) y del mercado público (comprar y vender), ordenando evitar dichas actividades “siempre que sea posible”, tal como se decidió en el concilio de Laodicea (año 363-4), y añadiendo toda una serie de excepciones (enterrar a los muertos, cuidar a los enfermos, recoger la cosecha, hacer obras de caridad, realizar trabajos públicos que se necesitan a diario, etc.). Nótese que mientras para legislar el sabbat se establece toda una lista de prohibiciones expresas (por parte de Yahvéh), para legislar el descanso dominical se estableció toda una lista de permisos expresos (por parte de la Iglesia, pues el sabbat quedó abolido con el Nuevo Pacto). Así mismo este antiguo concepto ha necesitado adaptarse a las muy diferentes circunstancias económicas y sociales del presente, donde la distinción entre trabajos manuales y trabajos intelectuales no es tan radical como antes y el modo de vida impide que muchas actividades puedan parar un día a la semana. También hay que ver que en la actualidad el descanso dominical es más una “conquista” laboral (en proceso de pérdida) que un asunto religioso. Para el cristianismo este descanso no era un fin en sí mismo (como sí lo era el sabbat para los judíos), sino un acto de humanidad y un medio para conseguir el fin más importante que es el de santificar el día dedicado al Señor, permitiendo fácilmente a la gente reunirse para celebrar juntos la eucaristía y otras posibles formas de adoración, y dejando también tiempo libre para cultivar las necesidades del espíritu y evitar así convertirse en una simple pieza del engranaje productivo. Cito un comentario al respecto escrito por A. Royo Marín:

Ante todo es conveniente recordar que en la ley de la santificación de las fiestas prepondera en primer lugar el aspecto positivo, o sea la obligación de cuidar de manera especial de las cosas que se refieren a los intereses de la propia alma, concretada, como un mínimo indispensable, en la ley de oír la Santa Misa. La abstención del trabajo no es más que un medio para alcanzar el fin, que es la santificación del día del Señor. Por tanto cualquier trabajo de cualquier especie que haga imposible la realización de este fin está prohibido. Si este trabajo es necesario e indispensable podrá constituir una causa excusante del cumplimiento del precepto; la ley entonces queda suspendida solamente, pero no anulada. Y si las suspensiones son tan frecuentes como para poner en peligro en el hombre la misma posibilidad de un recuerdo más profundo de Dios y del alma, la solución es dejarlo todo a un lado, a no ser que no se pueda en absoluto. De aquí se deduce que el precepto no hay que guardarlo con espíritu farisaico, sino con interpretación discreta y espiritual.

En concreto, lo que el derecho canónico de la Iglesia católica establece actualmente es esto:

Canon 1247: El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo.

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APÉNDICE 2

TESTIMONIOS HISTÓRICOS OFRECIDOS POR LOS ADVENTISTAS A FAVOR DEL SÁBADO

Circula por internet una serie de citas que al parecer demuestran que lo normal en las comunidades cristianas primeras era la celebración del sabbat, y que solo la dura y paciente imposición de la Iglesia Católica logró erradicarlo y sustituirlo por el culto dominical. Para mostrar lo que estas citas pueden aportar, copiaremos aquí las más populares y las comentaremos.

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. Génesis 2:1-3

Según los adventistas esta fue la institución del sábado (sabbat), y como tal se ofrece esta cita. Pero si realmente estuviera Dios aquí instituyendo el sabbat, ¿cómo es que nunca se menciona el sabbat en la Biblia hasta que Yahvéh entrega a Moisés la Ley? Tal como dicen los primeros cristianos, ni Adán, ni Noé, ni Abraham ni ningún otro antes de Moisés recibió instrucciones de guardar el sábado en ningún sentido. Por lo tanto el sabbat no es una ley divina-cósmica universal y eterna como pretenden los adventistas, sino una ley que se dirige a un pueblo determinado en un momento histórico determinado, y por tanto ni es eterna ni abarca a toda la humanidad.

“Y vino [Jesús] a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer” (Lucas 4:16)

Ciertamente, Jesús cumplía la Ley judía, guardaba el sabbat (más o menos), estaba circuncidado, acudía los sábados a la sinagoga y, si estaba en Jerusalén, acudía al templo. Pero esto no contradice para nada lo que los cristianos de ahora y del siglo primero afirmaban: que el sabbat (como otras leyes judías) quedó abolido tras la resurrección de Jesús, no antes. También suelen recordarnos que tras la muerte de Jesús los discípulos guardaron el sabbat y permanecieron encerrados. Pero es que el sabbat fue abolido por la resurrección, no por la muerte. Después de la resurrección ya no vemos en la Biblia más muestras de sabbat voluntario entre los cristianos. Esto nos vale igualmente para todas las citas bíblicas que se refieren a acontecimientos anteriores a la Resurrección, así que no pondremos ninguna más de ese tipo.

“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateos 19:16-17)

Lo que quieren decir al dar esta cita es que Jesús está reafirmando los 10 Mandamientos entregados a Moisés, y por tanto también el mandamiento de guardar el sabbat. Pero lo curioso es que siempre cortan la cita ahí, en el versículo 17. Si alargaran la cita dos versículos más, podríamos leer la continuación de la historia:

Dijo el joven: ¿Cuáles? Jesús le contestó: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama al prójimo como a ti mismo. (Mateos 19:18-19)

Total, que cuando el joven rico le pide a Jesús que sea más específico sobre los mandamientos a los que se refiere, Jesús le menciona varios mandamientos, entre los que no se incluye el de guardar el sabbat. Por lo tanto la cita anterior queda invalidada para el propósito que los adventistas pretenden. Veamos sus otras citas.

Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado” (Mateos 24:20)

En este pasaje Jesús está hablando sobre la futura destrucción de Jerusalén, la cual ocurrió en el año 70. Advierte que si ocurre en sábado será especialmente desastroso porque los romanos pillarían a la gente con la ciudad totalmente desmovilizada y la huída sería más complicada. El razonamiento adventista es que aquí Jesús se dirige a sus discípulos, no al público en general; en el año 70 ya llevaríamos 40 años de cristianismo y sin embargo Jesús se refiere al sábado, no al domingo, como el día en el que estarían guardando el descanso. Pero si el problema es que el sábado la sociedad se desmoviliza, eso repercutirá igualmente en judíos, gentiles y cristianos. Si Jerusalén literalmente se para los sábados (porque casi toda su población es judía), ese será el peor día para evacuarla, seas judío o cristiano. Por tanto esta cita tampoco demuestra nada por sí misma.

Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras… Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios” (Hechos 13: 42, 44).

Esta cita, y muchas otras sobre Pablo, pretenden demostrar que Pablo seguía asistiendo a las asambleas de las sinagogas los sábados, en lugar de reunirse con los cristianos los domingos. Primero habría que aclarar que asistir a la sinagoga en sábado no implica necesariamente que esté guardando el sabbat, pues el sabbat es la sinagoga y sobre todo el descanso (cuando se instituyó el sabbat ni siquiera existían las sinagogas, solo el Templo). Pero sobre todo hay que decir que ni en Hechos ni en las cartas de San Pablo se nos dice en ningún momento que Pablo guardara el sabbat o pidiera a los demás que lo guardaran (sí aparece todo lo contrario). En todos los casos en los que vemos a Pablo (o a otros apóstoles o discípulos) asistir a una asamblea en la sinagoga no es simplemente para participar del culto como todos los demás, sino para predicar allí el evangelio. Puesto que los judíos de toda la zona se reunían cada sábado en la sinagoga, ¿dónde mejor sitio que allí para hablarles de que su mesías esperado había venido en la persona de Jesús? especialmente teniendo en cuenta que en la sinagoga cualquiera podía levantarse y hacer un discurso a la asamblea. En esta cita en concreto pareciera que Pablo asistía regularmente a la sinagoga en sábado, y también que los cristianos, como todo el mundo, se reunía el sábado a escuchar la palabra de Dios (“Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios”). Pero esta percepción es engañosa. Si leemos toda la escena (Hechos 13:14-52) vemos que es muy diferente. Pablo está en su primer viaje apostólico y llega a la ciudad de Antioquía de Pisidia, donde al parecer no existe ni un solo cristiano, pero sí una importante comunidad de judíos y prosélitos (los llamados “temerosos de Dios”, gentiles que abrazan el judaísmo pero no todas sus leyes). El sábado Pablo va a la sinagoga a predicarles a todos que Jesús es el mesías, y también a decirles que la Ley de Moisés no trae la salvación, sino Jesús (“Por la ley de Moisés no teníais posibilidad alguna de recuperar la amistad divina; pero ahora, todo el que cree en él puede recuperar esa amistad.” Hechos 13:38-39). Así que al final se nos está contando lo contrario de lo que los adventistas quieren mostrar, pues la observancia del sabbat es parte de esa ley de Moisés que Pablo está aquí presentando como inútil. Los gentiles que se mencionan en esta cita no son los paganos politeístas, sino los “temerosos de Dios” mencionados, los cuales abrazaban el judaísmo y acudían a la sinagoga, por eso cuando estos gentiles quieren oír más de Pablo, le piden que regrese a la sinagoga el sábado siguiente, pues allí estarán todos. Sin duda se corrió la voz por la ciudad y al siguiente sábado aparecieron no solo los judíos y prosélitos sino también paganos atraídos por la curiosidad, y fueron allí el día y la hora en que Pablo había acordado predicar, el sábado en la sinagoga, aunque es de suponer que la multitud esperaba a Pablo en la calle, y no dentro (que ni podían entrar ni cabían). Por lo tanto el que todo ocurriera los sábados no tiene nada que ver con las costumbres de los cristianos, que allí no había, sino con las de los judíos. Otra cita que se revela totalmente fuera de lugar.

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor” (Apoc. 1:1) (Marcos 2:28, Isa. 58:13, Éxod. 20:10, claramente muestran que el sábado es el día del Señor)

Es curioso que usen esta cita como prueba del sábado, pues siempre se usa esta misma cita como prueba de todo lo contrario, pues “el día del Señor” en la cultura cristiana siempre ha sido el domingo. Ya hemos mostrado en este artículo varios textos cristianos no canónicos escritos en el siglo primero, alguno incluso antes de que se escribiera el Apocalipsis, y allí se utiliza ya la expresión “el día del Señor” refiriéndose al domingo. Por lo tanto no hay motivos para suponer que Juan, que se mueve por la comunidad cristiana, utiliza aquí esa misma expresión para referirse al sábado. Las citas bíblicas que se aportan entre paréntesis no demuestran nada. La de Marcos muestra a Jesús como Señor del sábado, lo que no significa automáticamente que el sábado sea el día del Señor, pues lo que Jesús intenta decir allí con ese título (como ya discutimos en nuestro artículo) es precisamente que como él es el señor del sabbat tiene potestad para respetarlo o no (de hecho en esa escena lo está quebrantando). La cita de Isaías habla de que el sábado es “el día santo del Señor”, lo cual es cierto (el domingo no aparece como día del Señor hasta después de la Resurrección) y la de Éxodo dice que en el sabbat se descansa en honor al Señor. Pensar que una de esas citas o la combinación de las tres está mostrando “claramente” que el Apocalipsis está hablando del sábado es de todo menos “lógica pura”, pues quien eso escribe es un autor cristiano a finales del siglo primero, y entre los cristianos de esa época la expresión “el día del Señor” se refiere claramente al domingo.

“No existe ninguna ciudad griega, ni ninguna ciudad de los bárbaros, ni ninguna otra nación en lo absoluto, adonde nuestra costumbre de descansar el día sábado no haya llegado” (M’Clatchie, Notas y Consultas sobre China y Japón (editado por Dennys), Vol 4, Nums. 7, 8, pág. 100).

Si pensamos con buena fe tendríamos que preguntarnos qué sentido tiene mencionar aquí esta cita. Se trata de una cita del historiador judío-romano Josefo. Es un judío ensalzando el sábado, evidentemente de modo exagerado, pues la costumbre de descansar el sábado solo era seguida por los judíos, no por toda la gente, y los judíos estaban repartidos por muchas ciudades pero no por todas las ciudades y naciones del mundo. En cualquier caso lo que dice se referirá a las comunidades judías de todo el mundo, no a las cristianas o las budistas o las paganas; esto es un judío hablando del judaísmo, no nos dice nada del cristianismo.

Declara que el día sábado es un festival, no de esta o aquella ciudad, sino del universo entero. (Notas y Consultas, Vol. 4, 99).

Aquí podríamos comentar exactamente lo mismo que para la cita anterior. Estas palabras son del filósofo judío-helénico Filón de Alejandría, muestran una exageración idéntica a la de Flavio Josefo e igualmente se trata de un judío ensalzando el judaísmo, nada cristiano por ninguna parte.

Como es lógico, en estas citas extrabíblicas pro-sabáticas referidas al siglo primero no encontramos ninguna fuente cristiana, pues ninguna defiende el sábado y sin embargo sí tenemos varias defendiendo el domingo (como ya hemos visto). Y ya con referencia al siglo II empezamos a ver citas de difícil localización. Copiaré solo alguna.

“… El sábado se constituyó en un fuerte vínculo que los unía a la vida de toda la gente, y por guardar el santo sábado, ellos no sólo siguieron el ejemplo sino también el mandamiento de Jesús” (Geschichte des Sonntags, pp. 13, 14).

Esta cita es buen ejemplo de cómo son la mayoría de las citas que se ofrecen para el siglo II y siguientes. Aparece la cita, sin ningún tipo de explicación ni justificación. A veces se nos pone el autor, otras veces, como aquí, sólo el título de un libro extranjero. No son textos escritos por cristianos de la época, sino fragmentos de libros escritos por gente actual que supuestamente saben mucho sobre la historia de la Iglesia y que muy probablemente sean adventistas o al menos sabatistas. Es como si para demostrar que Jesús está presente en la Eucaristía en lugar de mostrar un texto bíblico o de la Iglesia primitiva presentáramos una cita de un libro escrito por el papa de Roma dando su opinión sobre el asunto. Para fortalecer a un católico podría servir, pero para convencer a un protestante sería absurdo. Pues eso mismo, todas esas citas de autores modernos y desconocidos solo sirven para impresionar a los incautos pero no tienen ninguna validez argumental. Otra cosa sería si pudiéramos ver en qué se basan esos autores para sacar esas conclusiones, pero sin más pruebas que sus palabras, se nos está exigiendo fe para creerles a ellos y no a la Iglesia. Mucha fe sería esa.

A menos que hagas del sábado un verdadero sábado (“sabatizar en el sábado”, como se dice en griego), no verás al Padre“. The oxyrhynchus Papyri (Papiro de Oxirrinco), pt.1, pág.3, Logion 2, verso 4-11 (Sedes de Londres del Fondo de Exploración en Egipto, 1898).

Esto se supone que es un fragmento de un papiro egipcio escrito a principios del siglo III, hallado en Oxirrinco. Allí se hallaron miles de fragmentos de libros y documentos de todo tipo pertenecientes a los siglos I-V. Nada se nos dice de quién escribió eso ni a qué obra perteneciese. Igual podría ser una copia de un texto judío de esa época o de siglos antes, nada nos dice que el texto sea cristiano y menos ortodoxo. Por lo tanto esta cita (como la mayoría de las que nos presentan) carece también de todo valor argumental.

El Canon 26 del consejo de Elvira revela que la Iglesia de España en ese tiempo guardaba el sábado, el séptimo día. “Respecto a ayunar cada sábado: Resolvió que el error de ayunar cada sábado sería corregido”. Esta resolución del consejo se encuentra en directa oposición a la política de la Iglesia que había sido inaugurada en Roma, de ordenar al sábado como día de ayuno para así rebajarlo y hacerlo repugnante a la gente.

Se refieren al Concilio de Elvira del año 305, cerca de Granada. Si pensamos bien aceptaremos que se han confundido al transcribir dicho canon, pues el canon en realidad dice lo contrario de lo que aquí explican: “Los sábados se seguirá el ayuno de forma rigurosa. Esto corregirá un error de nuestra actual práctica“. Por lo tanto este canon sigue fielmente las instrucciones de Roma en lugar de contradecirlas como dicen esos adventistas. También es frecuente escuchar de ellos que este concilio demuestra que la práctica habitual en España era la de celebrar la Eucaristía en sábado. De nuevo la realidad es totalmente la contraria. En el Canon 21 de este concilio vemos que la celebración dominical se da por supuesta: “Si alguno de los habitantes de la ciudad no acudiese a la iglesia durante tres domingos, apártesele de la comunión durante algún tiempo para que aparezca reprendido.” (Canon XXI del Concilio de Elvira)

A pesar de que casi todas las Iglesias de alrededor del mundo celebran los sagrados misterios, el sábado de cada semana, no así los cristianos de Alejandría y de Roma que se rehúsan a hacerlo, esto debido a alguna tradición antigua“. Sócrates, Historia Eclesiástica, Libro 5, Cap. 22, Pág. 289.

Explicaremos esta cita un poco más a fondo porque es una de las citas favoritas de los adventistas, pues de ser cierta demostraría que en el siglo IV casi todos los cristianos seguían celebrando la Eucaristía el sábado y no el domingo. Tras investigar el asunto largamente al final pudimos confirmar que la cita es correcta pero su significado no es el que aparenta. Explicamos todo en el apéndice 3 que encontrará un poquito más abajo. Así que esta cita también queda descalificada.

Y del siglo IV y V tenemos más citas del mismo estilo, algunas siguen siendo citas de autores más o menos modernos que dan su versión de la historia antigua, y otras son supuestamente de autores conocidos o no de aquella época, pero que dicen cosas que chocan frontalmente con los textos que conocemos, y que además no hemos podido comprobar, así que nos vemos obligados a mostrarnos muy escépticos sobre su veracidad o al menos su exactitud, especialmente con aquellas citas que pretenden dibujar un panorama global donde la norma es guardar el sabbat, pues tal imagen colisiona frontalmente con la ofrecida por las fuentes más fiables que poseemos.

Ya de siglos posteriores los adventistas siguen ofreciendo citas, pero ahora ya de grupos minoritarios de aquí y de allá, como los valdenses, grupo herético pre-protestante que entre otras peculiaridades guardaba el sábado. Pero eso ya no es muestra de la norma, sino de la infracción de la norma.

Ya no daremos más citas por no aburrir en demasía y porque ya hemos ofrecido modelos y rebates de la mayoría de los tipos de citas que circulan a favor del sábado, pero quien quiera más o al menos comprobar que este tipo de citas circulan por internet en serio, pueden consultar esta página o esta otra, recordando que tal como hemos mostrado, todas (o la mayoría) encierran una trampa de uno u otro tipo.

Para ver citas en el sentido contrario, demostrando que en los primeros siglos los cristianos celebraban el día del Señor el domingo y no guardaban el sabbat, lea el artículo del que este documento es apéndice.

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APÉNDICE 3

EL TESTIMONIO ESTRELLA: SÓCRATES EL ESCOLÁSTICO

Los adventistas defienden la idea de que los cristianos de los primeros siglos guardaban el sabbat igual que los judíos, y que celebraban en ese día sagrado sus reuniones sagradas, si no todos, al menos la mayoría, y solo posteriormente, por intervención del papa de Roma, se persiguió dicha práctica hasta acabar con ella y pasar la celebración al domingo. Ya hemos comentado en el apéndice 2 (anterior a este) algunas de las citas típicas que suelen ofrecer para apoyar esta visión de la historia, pero hay una cita estrella que parece hecha a su medida, y por su importancia merece un apéndice aparte:

A pesar de que casi todas las Iglesias de alrededor del mundo celebran los sagrados misterios el sábado de cada semana, no así los cristianos de Alejandría y de Roma que se rehúsan a hacerlo, esto debido a alguna tradición antigua“. (Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica, Libro V, Cap. 22, c. año 439)

Lo que esta cita nos dice, o al menos eso esperan los adventistas, es que por todo el mundo casi todos los cristianos guardan el sabbat en lugar de celebrar el domingo. Y estamos ya en el siglo V, así que esta sería la prueba más clara y definitiva en apoyo de sus tesis. El problema es que esta afirmación entra en contradicción con lo que dicen los demás textos históricos (incluidos bíblicos), los cuales afirman que los cristianos celebraban el día del Señor el domingo.

La primera tentación fue suponer que esta cita era una invención o estaba mal traducida, no tanto por desconfiar como por considerar imposible tal afirmación, pues solo pudimos encontrar el texto original en fuentes adventistas y en inglés. Finalmente dimos con otras versiones de la obra y comprobamos que la cita era correcta, así que la siguiente tentación fue suponer que puesto que Sócrates decía lo contrario que todo el mundo, esto podría ser una errata o simplemente un error de Sócrates. El problema es que este autor tiene fama de serio y riguroso, y aquí nos está hablando de lo que ocurría en su propia época, así que sería muy extraño que en algo tan elemental pudiera meter la pata.

Por otro lado ya vimos en nuestro artículo que los primeros cristianos no solo celebraban la Eucaristía los domingos sino que a menudo se veía con malos ojos a los cristianos judaizantes que seguían celebrando el sabbat judío, pues al igual que la circuncisión, ya desde Pablo y el Concilio de Jerusalén (Hechos 15) se declararon esas leyes abolidas. Entonces, ¿cómo podemos encontrarnos a un historiador cristiano de primer orden que afirma que en su época casi todas las comunidades guardan el sabbat? ¿Y cómo puede él mismo afirmar que desconoce por qué causa Roma y Alejandría no lo hacen?

Para empezar hemos de señalar algo evidente pero que puede pasar inadvertido cuando los adventistas lo utilizan dentro de un contexto de defensa del sabbat: Sócrates no nos está hablando de guardar el sabbat (el descanso bíblico), sino de “celebrar los santos misterios” en sábado, que es muy diferente. O sea, lo que nos dice es que casi todos los cristianos celebran misa el sábado. El mismo Sócrates nos deja claro en ese mismo capítulo 22, un poco más arriba, que el sabbat ya había quedado abolido. Nos habla de los cristianos judaizantes que mantienen ciertas celebraciones judías y dice al respecto:

No se dan cuenta del hecho de que cuando el judaísmo cambió al cristianismo, la obligación de observar la Ley Mosaica y los tipos de ceremonial cesaron. Y la prueba del asunto es clara, pues ninguna ley de Cristo permite a los cristianos imitar a los judíos. Por el contrario, los apóstoles expresamente lo prohíben, no solo rechazando la circuncisión sino también desaprobando esos debates sobre los días de fiesta. (Sócrates, Historia Eclesiástica, Libro V, cap. 22)

Y en apoyo a esa afirmación da varias citas bíblicas, entre ellas la que ya mencionamos sobre Colosenses 2:16-17 donde expresamente Pablo rechaza la obligatoriedad de guardar el sábado (“Por eso, que nadie los critique por cuestiones de alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados…”).

Pero aún así, sigue entrando en contradicción con todos los textos (también los bíblicos y los paganos) que afirman que los cristianos se reunían para partir el pan los domingos. Y además desde el siglo primero se nos dice una y otra vez que lo hacían el domingo porque ese era el día en el que resucitó el Señor, así que no se entiende por qué Sócrates no sabe por qué Roma y Alejandría celebran la misa el domingo y no el sábado. Esta Historia Eclesiástica de Sócrates nació como continuación de la que dejó escrita Eusebio de Cesarea un siglo antes, y allí el mismo Eusebio, hablando de los herejes ebonitas, explica por qué los cristianos celebran la Eucaristía el domingo:

Guardaban el sábado y toda la conducta judaica, pero el domingo observaban prácticas parecidas a las nuestras en memoria de la resurrección del Salvador“. (Historia de la Iglesia, Eusebio de Cesárea, ca. año 324)

Así que la afirmación de Sócrates de que casi todo el mundo celebraba la misa el sábado en vez del domingo y él no sabía por qué, suena a disparate mayúsculo, pero dicho por alguien muy de fiar (por eso los adventistas le utilizan como argumento de gran peso).

Ya casi habíamos tirado la toalla y declarado que extrañamente Sócrates había patinado aquí o que los copistas posteriores habían alterado su obra por algún error. Pero entonces encontramos la pieza clave de este enigma, lo que por fin salvó la reputación de Sócrates, eliminó las contradicciones y le dio sentido a todo. Se trata de otro historiador cristiano que escribe otra “Historia Eclesiástica” pocos años más tarde: Sozomeno.

Sozomeno escribe su historia de la Iglesia utilizando fuentes de otros autores, y en algunos pasajes utiliza el material de Sócrates, en concreto el capítulo 22 lo utiliza casi tal cual, pero cambiando algunas cosas cuando considera que se puede explicar mejor. Y ahí está la respuesta a nuestro enigma, porque cuando Sozomeno trascribe lo que nos dijo Sócrates, introduce una pequeña aclaración para evitar la ambigüedad que el texto original tenía. Sozomeno y Sócrates vivieron en la misma época y en la misma ciudad, Constantinopla, así que Sozomeno sabía perfectamente lo que Sócrates quería decir cuando dijo lo que dijo. Veamos cómo transcribe las palabras de Sócrates (en negrita el fragmento que Sozomeno añadió):

Las asambleas no se celebran en todas las iglesias en el mismo tiempo y modo. La gente de Constantinopla, y de casi todas partes, se reúne el sábado, y también el primer día de la semana, costumbre que nunca se observa en Roma o Alejandría. (Sozomeno, Historia Eclesiástica, Libro VII cap. 19)

Asunto aclarado. Ya no parece que la misa se celebre en todas partes en sábado, excepto en Roma y Alejandría que se celebraba en domingo, sino que vemos con claridad que en todas partes se celebra la misa el domingo, lo que concuerda con todos los demás datos que poseemos. Sócrates está hablando en ese pasaje de la controversia en torno a la fijación de la fecha de la Pascua cristiana y en esos momentos está discutiendo sobre la celebración del sábado, por eso comenta solo las divergencias sobre el sábado sin mencionar para nada el domingo, que no venía a cuento. Acertadamente Sozomeno pensó, como historiador que era, que en el futuro ese pasaje podría resultar ambiguo y, afortunadamente, lo matizó.

La novedad de esta información es que nos aclara que en todas partes (excepto Roma y Alejandría) se celebraba misa también el sábado, por eso es comprensible que Sócrates no supiera por qué esas dos ciudades no seguían la norma general. Pero esto no sirve en absoluto para apoyar las tesis adventistas de que los cristianos celebraban el sabbat. Celebrar misa no es celebrar el sabbat. De hecho lo que este pasaje nos revela es todo lo contrario, que la Iglesia Católica sigue la tradición, pues la misa dominical hoy en día se celebra cada semana por duplicado, el sábado y el domingo (por eso si se comulga el sábado no se puede comulgar otra vez el domingo siguiente, pues se trata de la misma misa). Así que los católicos actuales hacemos lo mismo que los cristianos de entonces, celebramos la Eucaristía el sábado y de nuevo el domingo. Son los adventistas quienes difieren, pues celebran su servicio religioso solo el sábado, y se niegan a santificar el domingo, observando también un sabbat judío que el propio San Pablo declaró abolido.

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APÉNDICE 4

LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

Tal como hemos visto en nuestro artículo, la Biblia ya nos muestra la aparición del domingo como día sagrado y la Iglesia desde el primer momento celebró en domingo su Día del Señor, también con abundantes testimonios extrabíblicos que arrancan desde mediados del siglo primero. Durante casi 2000 años el cristianismo, en todas sus variantes, siempre celebró el domingo en lugar del sábado. Entonces ¿por qué los adventistas consideran un grave pecado el celebrar el día sagrado cristiano en domingo en lugar del sábado?

El adventismo es una evolución del protestantismo anabaptista y surgió en 1863 como parte del Movimiento Millerista americano (seguidores de William Miller, gente que esperaba la Segunda Venida de Cristo el 22 de octubre de 1844). Como todos sabemos, Jesucristo no volvió en esa fecha y se produjo el conocido como “El Gran Chasco” (The Great Disappointment). La mayoría de los milleristas abandonaron el movimiento pero entre los que perseveraron en la idea de que la Parusía era inminente se encontraba dos personas que luego se casarían: James y Ellen White, los más destacados cofundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día junto con Miller. Ellos formaban parte de un grupo de milleristas que en lugar de asumir lo equivocado de su profecía, llegaron a la conclusión de que el error no estaba en la fecha, sino en lo que ocurrió en esa fecha. Decidieron que ese 22 de octubre no era cuando Jesús debía haber bajado a la tierra de entre las nubes (tal como se nos cuenta literalmente en Mateo) a purificar la Iglesia, sino que en ese día Jesús había entrado en el Sancta Sanctorum del santuario celestial y había comenzado un “juicio investigador” del mundo. Este cuidadoso proceso de investigación le permitirá a Jesús averiguar qué cristianos merecen los beneficios de su expiación y cuáles no. No está claro si investigar todas las fichas de todos los cristianos le llevará a Jesús meses, años o muchas décadas (por lo pronto ya ha pasado más de un siglo desde que empezó), pero los adventistas creen que cuando esa investigación termine, entonces es cuando Jesús bajará a la tierra. Pero para no repetir un suceso como el del Gran Chasco, los adventistas ya nunca hacen cálculos de cuándo será ese día, y para ello argumentan con el verso bíblico que dice que “el día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36), algo que al parecer W. Miller ignoró por completo. Por tanto ellos consideran que sí era posible averiguar el día en el que Jesús entraría a los archivos celestiales a comenzar su investigación, pero no es posible averiguar el día en el que Jesús terminará dicha investigación y bajará a comunicarnos su veredicto durante el Juicio Final.

Al mismo tiempo que los seguidores del movimiento estudiaban el santuario, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor en guardar el Sábado como día de reposo entre este grupo que permaneció fiel al millerismo fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del Sábado gracias a un folleto escrito por un predicador millerista llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven Bautista, Rachel Oakes Preston. Influida por Bates, Ellen G. White asumió y difundió a su alrededor la creencia de que el día de adoración debía ser el sábado y no el domingo. Durante unos 20 años estas dos creencias (que el proceso de la Parusía ya estaba en marcha y que el día de adoración debía ser el sábado) fueron las que dieron forma al grupo diferenciado que terminarían por denominarse “adventistas del séptimo día”. En 1863 Ellen G. White conseguiría crear formalmente la nueva denominación adventista, que no es considerada cristiana por el resto de las denominaciones por apartarse en exceso del Nuevo Testamento y apegarse en exceso al Antiguo.

6 thoughts on “Adventistas, Constantino y la elección del domingo – APÉNDICES

  1. Te pregunto
    -si el sábado santificado por Dios en la creación, fue abolido en la cruz como dices tu
    también lo fue el Matrimonio que también fue bendecido en el Jardín del Edén?
    el algo contradictorio lo que me dices…
    si la Ley estuviera abolida, ¿es licito matar? ¿es licito mentir? ¿es licito adorar dioses? ¿es licito engañar a tu esposa o cometer adulterio? ¿ es licito tomar el nombre de Dios en vano?
    me dirás entonces:
    colosenses 2:16
    16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,
    pero te digo:
    colosenses 2:20-23
    20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos

    21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques

    22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

    23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

    -prefieres someterte a lo que dicen los Hombres , en vez de someterte a lo que dice Dios…
    romanos 3:31
    Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley.
    romanos 3:27-31
    27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley. 29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles, 30 porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 31 Luego, ¿por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley.

    -después de la muerte de Jesús se rasgo el templo en señal de que ya no seria necesario el sacrificio de animales por nuestros pecados mira y lee lo que dice
    Juan 1:29
    29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

    el quito nuestros pecados como sacrificio, pero ¿en alguna parte dice que se quebraron los 10 mandamientos? ¿Qué Jesús venia para quitar la ley y cambiarla?
    ¿Qué Jesús guardo el domingo en señal de su resurrección?
    ¿Qué crees que hizo Jesús con sus discípulas en esos 40 días?
    ¿santifico Jesús el domingo o fueron los hombres?

    Mateo 22:37-39
    37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

    38 Este es el primero y grande mandamiento.

    39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

    -amar a Dios con todo tu corazón y toda tu alma y toda tu mente = los primeros 4 mandamientos, porque para amar a Dios no tienes que tener dioses delante de él, no hacerse imagen de nada, no tomar el nombre de Dios en vano y santificar el sábado
    -amar a tu prójimo como a ti mismo = los últimos 6 mandamientos, porque para demostrar un amor sincero a tu prójimo es necesario honrar a tu padre y tu madre, no matar, no cometer adulterio(fornicación), no robar, no mentir y no codiciar

    es momento de que dejes de dar argumentos humanos, la biblia es clara amigo y Dios te esta hablando, a quien decides escuchar, a los hombres o a Dios?
    a quien piensas seguir a Dios o a los hombres?
    no me considero de ninguna religión pero se que Dios quiere que lo oigas solo a Él, porque su ley no cambia…

    2 Timoteo:
    16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
    17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
    Dios te esta llamando con amor a que lo escuches a Él y a no a los hombres
    llegara un momento en que tendrás que escoger, hacer lo que Dios me pide o hacer lo que los hombres dicen, ahí en ese momento tendrás que escoger a quien deseas servir…

    un abrazo amigo, y Dios te esta llamando a que lo escuches y oigas lo que su palabra dice no lo que los hombres dicen…
    se despide con amor
    una persona que sabe que Dios quiere que lo escuches a Él y a su palabra…

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    • En ningún momento he hecho una explicación tan simplista como que “toda la ley de Moisés fue abolida por Jesús”. De hecho Jesús dijo que él no había venido a abolir la ley de Moisés sino a darle su justo cumplimiento. Eso quiere decir que todo lo que en Moisés era una preparación para la verdadera adoración, en Jesús era ya la adoración plena, y por tanto había cosas que seguían teniendo la misma validez y otras cosas que adquirían otra dimensión y otras que desaparecían no por capricho, sino porque habían perdido su razón de ser. Por ejemplo la circuncisión desaparece porque su función es asumida por el bautismo, los sacrificios de animales pierden también su sentido porque el sacrificio de Jesús los culmina de una vez por siempre, etc. Eso mismo es lo que Pablo dice en la cita 3.31 que mencionas.

      Sigues inistiendo en que nuestras creencias son producto de interpretaciones de hombres y no de Dios, pero Dios nos ha dicho lo que nos ha dicho, y cada uno lo interpreta de un modo distinto. Soy yo quien pienso de todo corazón que vuestras interpretaciones son humanas, pero las nuestras proceden de la iluminación del Espíritu Santo, así que todas las citas que me des en ese sentido, yo las ratifico al completo porque eso mismo pienso yo. Los católicos seguimos fielmente la palabra de Dios y no seguimos ninguna de todas esas doctrinas humanas que surgieron en el siglo XVI y se multiplicaron sin control hasta hoy. Si tú crees tener la interpretación correcta léete a los escritos de la Iglesia primitiva y mira a ver si ellos defienden las mismas doctrinas que tú, empezando por la sola scriptura. Pero no vamos a repetir los mismos debates una y otra vez porque no llegamos a ninguna parte.

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  2. Hola Buenas
    y porque Dios bendijo y santifico el sabado en Genesis 2:3?
    por que Dios considero “MALO” que Cain matara a Abel si no estaban los 10 mandamientos escritos?
    )El significado de ”Acuerdate
    Lo que realmente enseña la Biblia 👍😃
    El verbo “acuérdate” en hebreo es un Infinitivo Absoluto, esto indica que a veces es usado “con el valor de una forma finita del verbo, especialmente un imperativo” (A. B. Davidson, Un Introductory Hebrew Grammar, p.87). Es decir, a veces el verbo en infinitivo absoluto puede ser usado para enfatizar la idea de un imperativo. Pero si tradujéramos textualmente el verbo זָכ֛וֹר (zākôr), sería obviamente “acordar”, incluso el texto podría decir, “acordarte has del día sábado para santificarlo” (RV 1865). Esto da dos ideas: la primera es una idea prospectiva del verbo, es decir, que apunta hacia el futuro; mientras que la otra, es retrospectiva, es decir, apunta hacia el pasado. La idea del texto no es solamente que el verbo apunte hacia el pasado, sino que también tiene que apuntar hacia el futuro. Por ejemplo, en Éxo. 13:13 se usa el mismo verbo y en la misma forma: “Tened memoria (zākôr) de este día, en el cual habéis salido de Egipto”; así, la pascua debía ser un recordatorio del pasado para ellos, porque Dios los había liberado, pero debía ser una verdad presente para ellos; de la misma forma que el sábado, los hebreos debían “acordarse” del día séptimo por la creación de Dios, pero para ellos (y para nosotros) debía ser una verdad presente.
    Como podemos notar los expositores de dicho argumento no lo enseñan en forma completa y solo se basan en la parte que aparentemente, y entienden ellos que les conviene. Pero que de ninguna manera sirve para sostener que el sábado no se halla guardado antes de la proclamación de la los diez mandamientos en el Sinaí
    b)El sábado y el maná. El pueblo lo guardó sin aun recibir el mandamiento y sin preguntar
    Los que argumentan que se ordenó guardar el sábado a partir de la declaración de la promulgación de la ley en Éxodo 20 chocan y no tienen respuesta al leer Éxodo 16.
    Aun el pueblo estaba atravesando el desierto, y no habían llegado al monte Sinaí, cuando el Señor les envió maná. Es de notarse que la guarda del sábado no fue una orden dada por Moisés, ni fue una orden que vino del cielo.
    El Señor había ordenado que nadie guardara maná para el día siguiente, algunos en el pueblo desobedecieron y se les dañó(Ex 16:19,20), pero cuando llegó el viernes, el pueblo salió a recoger y no recogió lo que lo de siempre, sino sabiendo de la santidad del sábado recogieron y guardaron para el día siguiente y no se les dañó(Ex 16:22-26).
    En este pasaje notamos que los judíos no preguntaron, ni cuestionaron sobre ¿Qué mandamiento era ese? ¿Por qué guardar un día? ¿Qué significaba ese día? Ellos simplemente recogieron la porción que necesitaban para guardar e hicieron conforme a la Palabra de Moisés.
    Este capítulo demuestra que sin duda alguna ellos guardaron el sábado sin aún haber recibido la orden en Éxodo 20 y que sin duda ya ellos conocían dicho mandamiento.
    16:21Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
    16:22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.
    16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
    16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió.
    16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.
    16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará.
    Esto demuestra que ellos ya conocían del mandamiento del sábado.
    c)¿Hasta cuando no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
    En Éxodo 16 leemos que el pueblo guardó el sábado antes de recibir el mandamiento, pero también leemos que algunos desobedientes no hicieron provisión guardando maná y preparándolo el viernes para el día de reposo. Estos salieron el sábado en busca de este, pero no lo hallaron. El Señor cuestionó ante Moisés diciendo ¿ Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Esto demuestra sin duda que al referirse al sábado el Señor lo menciona como parte de sus leyes y mandamientos, pero ¿Cómo iba a cuestionar si supuestamente no las había dado? Esto demuestra que el Señor si lo había dado y que el pueblo si lo conocía.
    d)El sábado se originó en la Creación
    El sábado fue establecido por Dios desde la misma creación, muchos siglos antes de que existiera la nación israelita. “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gen 2:1-3)
    Sería válida la pregunta: ¿Cómo decir que el sábado era solo para los judíos si al instituirlo en la creación esta nación aún no existía?
    e)Solo para los judíos o toda la humanidad?
    “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” Mar 2:27
    El término hombre es traducido del griego ánthropos, “hombre”, en el sentido genérico, incluyendo a hombres, mujeres y niños; más exactamente, “humanidad”. El sábado fue designado y ordenado por un amante Creador para el bienestar de la humanidad.
    Dios no creó al hombre porque tenía un día de reposo y necesitaba que alguien lo guardara. Más bien, un omnisapiente Creador sabía que el hombre, la criatura de sus manos, necesitaba una oportunidad para su crecimiento moral y espiritual, para desarrollar su carácter. Necesitaba tiempo en el cual los intereses y afanes humanos fueran subordinados al estudio del carácter y de la voluntad de Dios como se revelaban en la naturaleza y más tarde en la revelación. El día de reposo, el séptimo día -el sábado-, fue ordenado por Dios para suplir esa necesidad.
    f)¿Con qué ley se juzgó a Caín y a Sodoma y Gomorra?
    Los que argumentan que antes del Sinaí no existieron los 10 mandamientos al encontrarse con el pecado de Caín tienen un problema ¿Con qué ley fue juzgado y condenado si supuestamente los mandamientos no existían? O ¿Con qué ley fueron condenados juzgados y condenados los habitantes de Sodoma y Gomorra de sus pecados?
    Es de notarse que en la Biblia no se dan todos los detalles de los acontecimientos ni todas las explicaciones debido a que ella se centra más en presentar el origen de la humanidad, la caída en pecado, el maravilloso plan de salvación y el futuro de vida eterna a los fieles.
    La Biblia no lo dice, pero para haber juzgado y condenado a Caín y a los habitantes de Sodoma y Gomorra debió haber un momento en el que le ley fue enseñada o dada. Quizás no de la misma forma que se hizo en el Sinaí, pero tal vez por medio de la tradición oral. Recordemos que el primero en guardar el sábado fue Adán y que sus descendientes seguramente siguieron dicho ejemplo.
    g)Jesús el Señor y dueño del sábado
    Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que Jesús se presenta como el Señor del sábado “Sepan que el Hijo del hombre es Señor del sábado” Mat 12:8
    Con ellos dando a entender que el sábado es un día de su propiedad. El término Señor deriva del griego “kurios” Señor, Soberano, Dueño, Amo.
    Así el sábado es propiedad exclusiva de Jesús, tal como lo dijera en Isaías 58:13,14 donde se dice que debía ser dedicado solo a hacer, hablar y actuar según la voluntad de Dios.
    h)Abraham guarda los mandamientos
    “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” Gen 26:5
    En este pasaje se utilizan 4 términos diferentes. Mshmart, mzvot, huqot y torot (de Toráh: ley) para describir que Abraham guardó los 10 mandamientos.
    ¿Cómo sabemos que guardó los mandamientos y entre ellos el sábado?
    Si recurrimos al método de comparación de textos o términos, entonces podemos comparar el término mandamiento(Toráh), con el utilizado por Dios en Éxodo 16: donde hablando del sábado le menciona como uno de los mandamientos de la Toráh
    “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Gen 26:5)
    “Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” (Ex 16:28
    De Abraham se dice que guardó las leyes de Dios, mientras que en Éxodo dice que el sábado era parte de esas leyes, con ello se puede deducir que Abraham guardó el sábado.
    i)Guardado en Egipto.
    Faraón se quejó ante Moisés y Aarón de hacer cesar al pueblo de sus obras
    “Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas” Ex 5:,5
    Es interesante notar que la palabra traducida como “cesar” en el versículo 5 deriva de un término egipcio para sábado, y en hebreo la palabra que aparece es “shabát” y hace referencia a guardar el sábado.
    Conclusión:
    La Biblia nos proporciona suficientes evidencias para demostrar que el sábado no fue un mandamiento dado solamente a los judíos, tampoco para decir que la ordenanza de guardarlo fue después de la promulgación de los diez mandamientos en el monte Sinaí. Los términos hebreos y las evidencias bíblicas expuestas demuestran que el sábado fue guardado mucho antes del Sinaí

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    • Los Mandamientos son una guía básica esencial que diferencia el bien del mal, pero el bien y el mal no surgen con los 10 mandamientos sino que son consecuencia lógica de la existencia de Dios (Dios es el bien y el mal es la ausencia del bien), así que ahí estamos de acuerdo ambos.

      Si Dios decidió santificar un día, o más bien, que nosotros dedicásemos un día semanal a santificar al Señor, me parece también esencial, pues nos ayuda a mantener presente que Dios es nuestro Señor y Creador. Lo que no entenderé es ese empeño en considerar que es absolutamente esencial que ese día tenga que ser el sábado, pues no veo qué beneficio espiritual se deriva del hecho de que sea un día u otro. No creo que hace 30.000 años el tiempo estuviera dividido en semanas, en realidad se supone que los primeros en usar el concepto de semana fue la civilización babilónica. Pero si hay que santificar a Dios el séptimo día le diré que eso seguimos haciendo los cristianos, pues en mi cultura nuestra semana empieza el lunes y el séptimo día es el domingo. El hecho de que en castellano el día sexto se llame “sábado” y no “saturnes” (que habría sido la evolución natural de nuestro latín, igual que en inglés se llama Saturday) ayuda a unir el sabbath y el sábado, pero en realidad no importa, según la Biblia el sabath quedó abolido (no así la obligación de santificar las fiestas). También ocurre que la orden de observar el sabath parece ir dirigida expresamente al pueblo judío, así que tal vez para ellos sí sea necesario mantener el sabath en vigor, pues en ese mandamiento Dios explica: “Recuerda que tú también fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con gran poder y destreza sin igual. Por eso tu Dios te ordena observar el sábado.” Aunque si ese es el motivo o es otro no importa, lo que importa es que el sabath quedó abolido, Dios sabrá por qué.

      Cuando usted nos recuerda que Jesús se presenta como el Señor del sábado (más exáctamente Señor del sabath) le recuerdo que lo hizo no para reivindicar su importancia, sino precisamente para mostrar que Él tiene potestad para hacer con el sabath lo que quiera, incluso trasladarlo, abolirlo o lo que quiera. Jesús nunca puso en duda la conveniencia de que dedicásemos un día a la semana a Dios, pero sí cuestionó claramente todo el legalismo surgido alrededor de ese hecho, y yo diría que parte de esa postura legalista es precisamente ese empeño de los adventistas en que el sabath tiene que ser tal o cual día de la semana incuestionablemente, como si eso cambiase nuestra relación con Dios. Es evidente que usted tiene mucha información sobre el asunto del sabath (o al menos sabe recurrir a esa información), pero toda esa argumentación importa poco, pues se fundamenta en esa idea legalista y literal que Jesús mismo criticó. Eso mismo nos recuerda San Pablo en Colosenses 2:16-17 (“Por eso, que nadie os juzgue por cuestiones de alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados…”) y yo no veo necesario añadir nada más a eso que la misma Biblia nos dice. Pero si quiere entrar en detalles finos sobre la abolición del sabath y la santificación del domingo puede leer nuestro artículo sobre el tema: https://apologia21.com/2014/08/14/adventistas-constantino-y-la-eleccion-del-domingo/

      Espero que eso le aclare el por qué los cristianos santificamos el domingo y comprenda que eso encaja perfectamente con el Nuevo Testamento y con lo que hacían los primeros cristianos. No creo que a Dios le moleste que usted le santifique el sábado, siempre que santifique un día a la semana. Saludos y bendiciones.

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    • “No penséis que yo he venido a anular la ley de Moisés o las enseñanzas de los profetas. No he venido a anularlas, sino a darles su verdadero significado.”

      Imagino que tu intención con esta cita es interpretarla como que no se puede desobedecer un mandato de la Ley de Moisés, en este caso el de respetar el sabath. En tal caso hay que decir que lo que Jesús dice aquí no es “no se puede tocar la Ley de Moisés”, sino al contrario, dice que los cambios que él nos trae no son cambios que anulen las leyes de Moisés, sino cambios que dan a la ley su justo cumplimiento, o su verdadero significado (según como queramos traducir). La Ley de Moisés no es solamente el Decálogo o “Los Mandamientos de la Ley de Dios”, sino que incluye todas las prescripciones mosaicas, que son muchísimas. Si interpretas que la Ley de Moisés no puede cambiarse ni un ápice entonces tendrías que hacerte judío, no es posible ser cristiano y cumplir las leyes de Moisés. Además si las leyes de Moisés siguieran vigentes, entonces los libros del Nuevo Testamento serían todos heréticos y por tanto inválidos, pues por ejemplo todas las prescripciones para hacer sacrificios de animales contradicen al Nuevo Testamento que anuncia el fin de los sacrificios. Igualmente la circuncisión es un punto fundamental de las leyes de Moisés, hasta el punto de que para entrar al Pueblo de Dios hay que circuncidarse, pero el mismo Nuevo Testamento anuncia la abolición de la circuncisión. Del mismo modo que los sacrificios, la circuncisión y muchas otras cosas mosaicas quedan abolidos, igualmente el sabath del sábado, tal como lo entienden los judíos, queda abolido. Pero si realmente piensas que es necesario descansar un día y dedicárselo al Señor, estás de suerte, el cristianismo tiene un día así, es el domingo. Y si el orden te parece superimportante, pues la Biblia dice que Dios “al séptimo descansó”, y en la mayoría de los países del mundo se considera que la semana empieza el lunes y por tanto el séptimo día sería el domingo.

      De todas formas, mejores son los argumentos que ofrecemos dentro del artículo, creo yo.

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