La Ley del Desierto: entendiendo mejor el Antiguo Testamento


Cuando leemos historias como la de Abraham recibiendo a los tres desconocidos, su reacción nos resulta exagerada, artificial, e incluso entrometida, si es que realmente creía que esos hombres eran gente normal y corriente.

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!». Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste».
(Génesis 18:1-5)

Y sin embargo no son historias exageradas. En muchas partes de la Biblia vemos cómo tratan al forastero como si su vida dependiera de ello, y verdaderamente se funcionaba así. La hospitalidad era sacrosanta en los pueblos nómadas de la antigüedad (incluso de hoy). Veamos con más detalle cuál era la ley del desierto, practicada por Israel en su época nómada y vigente entre el pueblo hebreo, si bien con decreciente intensidad,  hasta los tiempos de Jesús. Estas leyes nos permitirán comprender mejor el comportamiento y reacciones de muchos personajes bíblicos y su plausibilidad:

Los hebreos de la época de los patriarcas (circa 2000 a.C) eran pastores seminómadas. Esto significa que no poseían un código escrito ni se planteaban los complejos problemas jurídicos que afectan a una sociedad más estructurada (la Ley llegará con Moisés). Ellos se rigen por el llamado “código del desierto“, que abarca sobre todo dos normas fundamentales: hospitalidad y venganza.

HOSPITALIDAD: La ley de hospitalidad es una necesidad de la vida del desierto, que se convierte en virtud. El hombre que recorre estepas interminables sin una gota de agua ni poblados donde comprar provisiones está expuesto a la muerte por sed o inanición. Cuando llega a un campamento de pastores, no es un intruso ni un enemigo, es un huésped digno de atención y respeto, que puede gozar de la hospitalidad durante tres días; cuando se marcha, todavía se le debe protección durante otros tres días (unos 150 kilómetros). Esta ley de hospitalidad la encontramos en el Antiguo Testamento: Abrahán acoge a los tres hombres que pasan junto a su tienda en Mambré (Gén 18,1- 8); Labán recibe con honores al servidor de Abrahán (Gén 24,28- 32); Lot introduce en su casa a los ángeles (Gén 19,1- 8). La norma sigue en vigor en tiempos posteriores, como demuestra el relato de Jueces 19,16-24. Era tan importante, que Lot (Gen 19) y el anciano de Guibeá (Jueces 19) están dispuestos a sacrificar por los huéspedes la honra de sus hijas, algo que bajo nuestros esquemas modernos resultaría sin embargo aborrecible.

VENGANZA: La ley de la venganza se basa en el principio de la solidaridad tribal. El honor o deshonra de cada miembro repercute en todo el grupo (Gén 34,27-31). Por eso se protege especialmente a los miembros más débiles (huérfanos, viudas). Y si asesinan a un miembro de la familia, se toma venganza, matando al asesino o a sus parientes. (Las luchas entre familias gitanas, que provocan a veces numerosas muertes, reflejan muy bien la pervivencia de esta ley en ciertas culturas). Esta norma, que el canto de Lamec (Gén 4,23-24) remonta a los orígenes de la humanidad, la encontramos en vigor siglos más tarde: Joab mata a Abner para vengar la muerte de su hermano Asael (2 Samuel. 2,22-23; 3,22-27). Absalón mata a Amnón para vengar la deshonra de su hermana Tamar (2 Samuel. 13). Las otras tribus atacan a la tribu de Benjamín para vengar el crimen de Guibeá (Jueces 20). Pero la venganza de sangre no se practicaba dentro del mismo grupo; en tal caso el asesino era expulsado de la comunidad, como ocurre en el caso de Caín.

RAZA: Junto a estas dos leyes fundamentales (hospitalidad y venganza), algunos autores ponen una tercera: la pureza de la raza. Los matrimonios deben celebrarse dentro de la familia. Así lo demuestra, por ejemplo, el relato de Gén 24, donde Abrahán dice a su criado más viejo:”Júrame por el Señor que cuando le busques mujer a mi hijo no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac” (v.3-4). Pero no parece que esta ley tuviese excesiva importancia en tiempos menos antiguos: Moisés se casa con una madianita; los clanes de Judá emparientan con cananeas; Salomón tiene una esposa egipcia, otra amonita, etc. La pureza racial sólo adquiere de nuevo gran importancia en Israel hacia fines del siglo V, con la reforma de Nehemías, como reacción a las mezclas de población promovidas por los grandes imperios para eliminar oposiciones nacionalistas a su poder.

LA LEY: Cuando las tribus de Israel pasen a una vida en comunidad y se asienten en poblados y ciudades, convirtiéndose en un pueblo sedentario de agricultores y comerciantes, será necesario ir regulando nuevas leyes. “El código del desierto” perdurará durante siglos, pero en una sociedad mucho más compleja se necesita un corpus legal mucho más complejo. Se comenzó con leyes básicas, como el Decálogo (los 10 mandamientos) y luego otras también sencillas. Pero poco a poco se fue viendo la necesidad de hacer leyes más elaboradas y concretas, que pudieran prever la mayoría de los conflictos corrientes y que también legislaran sobre el culto. Así van surgiendo poco a poco todo un conjunto de leyes que serán atribuidas también a Moisés para darles mayor relevancia y enfatizar su procedencia divina. Están recogidas en el Pentateuco, lo que los judíos denominan “La Ley“. Pero con el tiempo y los cambios sociales, esta ley, creada para conseguir la paz y la armonía, terminó siendo una carga rígida y pesada de la que Jesús nos vino a liberar: no está hecho el hombre para la ley, sino la ley para el hombre (Marcos 2:27).

RESPONSABILIDAD COMUNITARIA: El concepto de venganza visto antes se basa en el concepto de “responsabilidad comunitaria”, que es lo mismo que “solidaridad tribal” pero también para lo malo. Se trata de la idea de que las culpas de un hombre recaen sobre todo su grupo. Cuanto más cercano es el grupo, con más intensidad compartirá sus culpas (al igual que sus virtudes). Así, en sucesivos círculos concéntricos de intensidad decreciente, las consecuencias del pecado cometido por un hombre serán sufridas también por su familia, sus parientes, su pueblo, su tribu y su nación, y en ciertos casos incluso la humanidad entera. Este concepto nos resulta muy chocante a nuestra sociedad individualista, pero resulta lógica para una sociedad basada en la comunidad, no en el individuo.

Hoy ponemos el énfasis en el individuo, y consideramos que sólo él es responsable de sus acciones. Los hebreos sabían perfectamente que no es así, que las acciones de un individuo afectan también a todo su entorno (visión ecológica). Es innegable que los hijos tienen que cargar con las culpas (y las virtudes) de sus padres a todos los niveles: si los padres son ricos o pobres la vida de los hijos será radicalmente distinta, no sólo mientras vivan con ellos, sino durante toda su existencia. De la misma manera, los hebreos consideran que si un hombre pierde su honra, toda su familia quedará deshonrada. Si un rey se deprava traerá la desgracia a todo su pueblo. Si una ciudad se pervierte atraerá el castigo sobre toda la tribu. La decadencia de Israel provocó su conquista y exilio; los hijos que nacieron en el exilio tuvieron que pagar las culpas que cometieron sus padres. Así es la vida. Durante dos mil años han estado los judíos sin patria, pagando “las culpas” de una generación rebelde que en el siglo primero tuvo la osadía de alzarse contra Roma. Desde esta perspectiva ¿Alguien se atrevería a decir que los hijos no cargan con las culpas de sus padres?

Este concepto explica muchos de los acontecimientos narrados en la Biblia, como el pecado de Adán (heredado por todos sus hijos, o sea, la humanidad entera) o la guerra contra la tribu de Benjamín provocada por el mencionado crimen de Guibeá. Acciones que hoy en día nos parecen injustificables, quedan perfectamente justificadas desde el concepto de “responsabilidad comunitaria” de la sociedad de aquella época.

Los hebreos tenían una mentalidad tremendamente teocéntrica, en todo veían, de una u otra forma, la mano de Dios. Si destruimos todos nuestros bosques, las consecuencias serán padecidas por nuestros descendientes durante generaciones: según la mentalidad teocéntrica, esas consecuencias negativas son el castigo de Dios por nuestro pecado ecológico (no hemos cuidado de la creación que Dios ha puesto a nuestro cargo) y por tanto nos castiga a nosotros, pero también a nuestros hijos y nietos y biznietos, etc. ¿tienen ellos culpa? No ¿sufren el castigo? Sí. Los hebreos no se cuestionan por qué ocurre así, simplemente constatan que es así y lo aceptan como voluntad divina al igual que tantas cosas que no comprenden. Por tanto resulta lógico que, ante una ley natural como la que estamos comentando, concluyeran que se trataba de una ley de Dios, por eso a menudo ponen en boca de Dios frases como esta:

castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y bisnietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos” (Éx 20, 5-6)

Vemos en esta afirmación que, a pesar de todo, los hebreos tienen un concepto optimista de Dios. No pueden negar que Dios (y la vida en general, que para ellos es una misma cosa) castiga también en los hijos las faltas de los padres, pero están convencidos de que las consecuencias positivas son más intensas y perduran más que las negativas.

El concepto netamente individualista de nuestra sociedad occidental es relativamente reciente, data de los últimos dos o tres siglos nada más. Y sin embargo ya en el siglo XX han comenzado a surgir corrientes de ideas que ponen el énfasis en que todos estamos interconectados, no somos islas separadas, lo que uno hace, lo que ocurre en un sito, acaba repercutiendo, de una u otra forma en la totalidad. De ahí ha surgido la ecología. El concepto apareció sobre todo a partir de que el hombre pudo ver la Tierra desde el espacio y comprendió que todo está interrelacionado. La “aldea global” que se está formando hace esa sensación cada vez más intensa. Esto terminará por cambiar profundamente (ya lo está haciendo) toda nuestra concepción del hombre, la sociedad y la naturaleza. Dentro de mil años nuestro concepto de responsabilidad, castigo, culpa, premio, etc. será muy diferente al actual, así ha sido siempre. Así que intentemos no pensar que nuestra actual manera de ver las cosas es la única correcta y perfecta, y que cualquier otra mentalidad tiene, por tanto, que estar equivocada. Cuando veamos la manera de tratar la culpa y el castigo en la Biblia, debemos intentar comprender la mentalidad de esa época concreta, pues nadie puede escribir pensando en otra época que no sea la suya (a menos que quiera hacer ciencia ficción o algo parecido). Sólo Jesús habla para toda la humanidad y todos los tiempos, y aún así, lo hace desde los esquemas culturales de su raza y su momento histórico.

Abramos, pues, nuestra mente a la diversidad y comprendamos que la Biblia es un libro antiguo escrito por gente antigua para enseñarnos algo eterno. Si comprendemos la mentalidad de ese pueblo, podremos comprender, por encima de los detalles, la enseñanza que sus relatos nos pretenden transmitir. Es esa enseñanza la que está con certeza inspirada por Dios. El resto de elementos que dependen de la cultura o la mentalidad pueden ser más o menos discutibles, más o menos acertados, pero no quitan mérito al mensaje principal. La gente que ataca la Biblia lo hace apuntando a todos esos pequeños detalles contingentes, dejando totalmente a un lado la trascendencia del mensaje y despojando los textos de su contexto histórico original. A la Biblia nos tenemos que acercar con fe, con la mente abierta y con vista de pájaro, sólo así impediremos que los árboles y los cardos nos impidan ver el grandioso bosque que se nos muestra.

[agradecemos a José L. Sicre sus explicaciones de las leyes de la hospitalidad y venganza que nos han resultado muy útiles para hacer este artículo más claro]

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10 thoughts on “La Ley del Desierto: entendiendo mejor el Antiguo Testamento

  1. El asunto aquí es que esta gente no tenía problema en tomar el nombre de Dios, poner palabras en su boca, mandar asesinar pueblos (como si Dios mísmo se los ordenara etc etc.). Pero luego se dice, “no tomarás el nombre de Dios en vano”… apelando a qué moral se ordena esto? a la más que dudosa “moral” de una gente a la que no le importó “tomar el nombre de Dios” y poner en su boca cualquier cosa por mounstruosa que fuera…¿Cómo sé yo que el pueblo judío es el “pueblo elegido” y no otra de sus alucinaciones?, ¿cómo sé yo que cualquier cosa que dice La Biblia es “palabra de Dios”?¿qué parte hay que creer y qué parte no?, ¿debo de tomar lo que me gusta y desechar lo que me molesta?¿en qué se diferencian de otros pueblos que también se “pensaban” guiados por Dios?¿o es que es realidad no son diferentes..y ellos también se inventaron el suyo propio?

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    • Ciertamente tropezamos ahí con “piedra de escándalo” cuando leemos la Biblia, especialmente el libro de Josué, con su etapa de conquista. Supongo que todos los que hemos profundizado en la Biblia nos hemos tenido que enfrentar a eso que comentas, ¿puede nuestro Dios ordenar guerras y masacres? Parece la imagen opuesta al Dios cristiano, y me atrevería a decir que en cierto modo lo es.

      Sin embargo no es exacto decir que los hebreos eran como todos los demás pueblos, que todos se creían guiados por su dios. La religión del pueblo hebreo era muy diferente de la del resto precisamente por eso, porque se sentían “guiados”. Ningún otro pueblo de la Antigüedad sentía de ese modo la relación con sus dioses. Para los otros, sus dioses simplemente estaban ahí, como estaban el sol y la luna, el mar y las montañas. Ellos tenían que adaptarse a sus dioses al igual que tenían que adaptarse a la fuerza de la gravedad y otras leyes físicas, era lo que había.

      El pueblo hebreo, por el contrario, creía en un solo Dios (eso ya era una enorme diferencia) pero no un Dios que simplemente estaba allí y había que asumirlo, sino un Dios que siendo Señor de todo el universo había decidido escogerles como su Pueblo (la relación se invierte, no es el hombre el que reconoce a Dios, es Dios quien elige al hombre), y además de elegirlo tiene como objetivo acompañarlo y educarlo poco a poco, tiene un fin para ellos, un destino. Si lees las historias mitológicas de griegos, egipcios o babilonios, verás muchos relatos sobre la vida de los dioses, y esa vida básicamente se desarrolla al margen de la humana. Los dioses raramente se preocupan de los hombres ni mucho menos buscan un destino para ellos. Cierto que interactúan con ellos, pero sólo cuando les interesa y para lo que les interesa, los dioses tienen sus propios fines y objetivos y para ellos el hombre es simplemente un súbdito o un juguete.

      En la Biblia no se nos cuenta las historias de Dios en su mundo celestial, todo se refiere a la relación de Dios con su pueblo, todo lo divino gira en torno al hombre. Comienza creando el universo con la finalidad de “colocar” allí al hombre y hacerlo rey de la creación. Luego le vemos como un padre que continuamente está pendiente de sus hijos pequeños y los va enseñando y corrigiendo, y también los va llenando de promesas y profecías futuras para que ese pueblo sea consciente de que es el elegido no para ser mimado, sino para evolucionar hacia un destino mayor que verá su culminación en el futuro. Es como el niño a quien su padre protege, vigila, ama y corrige cuando se desvía, y al mismo tiempo le intenta hacer comprender que su destino es hacerse mayor y todo lo que hace le está preparando para ese momento. Ningún otro pueblo tenía esa visión de su relación con la divinidad.

      Y aún así nos chocamos en ciertos pasajes con ese Dios cruel que parece contradecir al Dios padre de la Biblia en general.

      Si mi Biblia sólo contara con el Antiguo Testamento tendría que decirte que entiendo tus objeciones y que incluso las comparto, pero no sabría cómo responderte. Pero como cristiano, mi Biblia no acaba ahí, luego viene el Nuevo Testamento, y desde el principio (ya el mismo Jesús así lo enseña y la Iglesia primitiva ahonda en ello) se nos dice que el cristiano tiene que leer toda la Biblia desde Jesús. La Biblia es la historia de cómo Dios elige a un pueblo y lo va preparando poco a poco a través de siglos hasta que está maduro para recibir la revelación plena. Lo que en el A.T. se ve “entre brumas”, en el Nuevo Dios mismo lo revela directamente y con claridad, y los acontecimientos del A.T. se deben entender desde esa nueva perspectiva, como preparación de lo que había de venir.

      Simplificando las cosas podemos considerar que si en el A.T. Dios se relaciona con el hombre como un padre con un hijo que tiene que crecer y aprender, en el N.T. Dios mismo se encarna para contarnos directamente cómo es él y cómo debemos ser nosotros, y se relaciona con nosotros como el padre que ve a su hijo maduro y suficientemente preparado para iniciar su propia vida.

      En el N.T. Jesús, que es Dios, nos habla y nos explica directamente las cosas. En el A.T. Dios se nos expresa a través de los hombres. Los escribas bíblicos no van siempre prestos a copiar las palabras de Dios al dictado, sino que por decirlo de alguna forma las sienten en su interior y las expresan según su conocimiento y percepción. Si Dios va poco a poco formando a los hombres, éstos poco a poco van captando a Dios cada vez con mayor exactitud y claridad. Es lo que llamamos “revelación progresiva”. Pero también eso forma parte del plan de Dios. Dios, como un buen padre adulto ante un niño, se adapta al nivel del niño para que éste comprenda lo que quiere decirle.

      Si queremos explicarle a un niño cómo funciona el universo no podemos enseñarle la astronomía de Einstein ni la física cuántica porque no entenderá nada, le empezaremos enseñando que el sol “sale y se pone” cada día y cosas por el estilo. ¿Dirías que eso es mentirle al niño? No, es sentar las bases para que se vaya creando una idea de cómo funciona el universo de modo que a su edad y mentalidad lo pueda entender, y luego esa idea se la irás modificando según su comprensión aumenta.

      Pues digamos que lo mismo hizo Dios con su pueblo, bajó a su nivel para hacerse asequible y poder ser entendido, y luego esa idea la fue con el tiempo perfeccionando hasta que estábamos preparados para entender el mensaje de Jesús, la fase de “la física cuántica”, por seguir con la analogía.

      Ahí viene el libro de Josué. Dios inspiró a los hombres y éstos escribieron en aquel momento el libro de Josué, y como tú dices, pusieron en boca de Dios crueldades y todo eso. Pero si la Biblia es Palabra de Dios hay que admitir que Dios consintió y le pareció adecuado que el hombre le retratase de esa manera. Y ahí está el problema, ¿quiso Dios aparecer como cruel y sanguinario? La respuesta parece ser que Sí. Pero ¿por qué un padre bueno desea que su hijo le vea como cruel?

      Volvamos a la analogía del padre terrenal. ¿Quiere un padre aparecer como un tonto ignorante ante su hijo? Evidentemente no, pero con total naturalidad hace el papel de tonto e ignorante para poder así adaptarse al nivel de su hijo y lograr explicarle cosas del modo que su hijo las pueda entender. Imagina un padre que le dice a su niño pequeño cosas como “mira, la luna siempre te está mirando, eso es porque te quiere mucho” o “dale un besito al osito de peluche que está triste porque no le quieres” o “si eres bueno los Reyes Magos te van a traer muchos regalos”. Si mi padre me dijera a mí ahora cosas de ese estilo yo pensaría que le falta un tornillo. Pero cuando era pequeñito me decía cosas como esas. Eso me ofreció un mundo simple, adaptado a mi psicología, que yo podía entender, y a medida que fui creciendo mi padre siguió adaptándose a mí y evolucionando a mi ritmo. No es que mi padre cambiara y cada vez fuera más listo, él siempre fue igual de inteligente, lo que cambió fue su relación conmigo, su manera de explicarme las cosas.

      Pues lo mismo Dios. Ni mi padre quería parecer tonto ni Dios quiso parecer cruel, pero ambos se adaptaron a lo que había. El pueblo hebreo tenía una mentalidad muy determinada y en una época en que los valores supremos considerados justos y buenos eran la conquista y la venganza, necesarios para sobrevivir en un mundo en donde los pueblos o atacan o son atacados, un Dios predicando el amor al enemigo, como luego haría en Jesús, hubiera sido rechazado de plano, incomprendido, considerado un ente estúpido y afeminado. Así nunca hubiera podido Dios llegar a su pueblo, sólo podría haberlo hecho imponiéndose por la fuerza y sometiéndolos contra su voluntad.

      Por eso Dios se presenta como justo y bueno, y en esa fase ser justo y bueno significaba asumir la crueldad y la venganza cuando son necesarias para la supervivencia. Mi padre me enseñó a odiar la violencia, pero si hubiéramos vivido en un país continuamente en guerra, es muy probable que mi padre no se hubiera preocupado tanto por hacerme odiar toda conducta violenta y se hubiera preocupado más por enseñarme a defenderme ante un más que probable ataque del enemigo y cosas por el estilo.

      Podemos decir que en el AT vemos a Dios a través de los ojos del hombre, y en el NT vemos al hombre a través de los ojos de Dios. No se trata de elegir sólo lo que me gusta de la Biblia y rechazar lo desagradable, se trata de asumir todo pero contextualizándolo, entendiéndolo dentro de una revelación progresiva en la que Dios se baja al nivel humano para desde allí conectar y poder ir tirando de él hacia arriba, como en cualquier proceso de educación. Es en la madurez del NT cuando vemos realmente a Dios como es, pero en el AT vemos todo ese proceso de “abajamiento” por amor, de acompañamiento, de instrucción y formación, y visto así todo es bello. En las crueldades del libro de Josué podemos (aunque admito que es difícil para nosotros hombres modernos) ver a un padre que se ha bajado hasta el muy bajo nivel de un niño que sin violencia no concibe la vida, y también a un padre protector que entiende que esa época y en esa zona de la tierra, cualquier pueblo que no conquistara o defendiera con violencia su ciudad, vería cómo irremediablemente era conquistado y masacrado por otros.

      No soy Dios para poder entender todo eso a la perfección, pero también entiendo que Dios tiene una visión completa y perfecta de todo y nosotros tenemos una percepción de las cosas que cambia mucho de unas épocas a otras. Seguro que al cristiano medieval, acostumbrado a vivir entre guerras y penurias, el Dios del A.T. no le parecía nada malo. Es con nuestra mentalidad del siglo XXI que nos repugnan ciertos pasajes, y puede que dentro de un siglo, si las cosas siguen en la misma dirección, la gente tiemble de horror simplemente al leer cómo los hebreos descuartizaban animales para agradar a Dios y él lo aprobaba. Dios no cambia, el hombre cambia continuamente, por eso nunca tendremos una Biblia de nuestro completo agrado.

      El A.T. nos muestra a Dios según la mentalidad del hombre, y como nuestra mentalidad cambia continuamente, nuestra percepción del A.T. (si nos fijamos sólo en lo contingente) cambiará también continuamente. Es la parte del N.T. la que no puede ser contingente, porque es Dios mismo revelándose plenamente. Ahí no podemos simplemente hacer una lectura condicionada o relativista de lo que hay, ahí es Dios explicando cómo son las cosas, cómo es Él y cómo debemos ser nosotros, y es el hombre el que debe adaptarse a ese ideal que Dios nos da, no al revés. Ante ese Dios del N.T., lo mismo el hombre de hoy que el medieval que el del siglo segundo, todos debemos hacer la misma lectura.

      Buff, creo que me he extendido mucho, pero también creo que la ocasión lo justifica, pues las preguntas que planteas son terriblemente pertinentes y no es fácil de explicar. No sé si habré logrado expresarte la idea que yo tengo. Resumiendo:

      En el AT vemos a Dios despojándose de su omnisciencia y bajando al nivel humano para hacerse comprensible y desde ese nivel ir tirando de nosotros hacia arriba en un proceso gradual, por eso es necesario leer el AT con ese enfoque, viendo cómo Dios va adaptándose al hombre para poder ser comprensible. En un pasaje como la conquista de Palestina no deberíamos sacar la conclusión de que Dios es cruel y vengativo, sino ver ahí cómo el hombre es cruel y vengativo pero ahí a su lado está Dios, revelándose desde ese nivel para poder “enganchar” al hombre y elevarlo. Igual que si escuchamos a un padre explicándole al niño de tres años el universo no debemos sacar la conclusión de que ese padre es tonto e ignorante, sino que sabemos apreciar cómo ese hombre se ha bajado al nivel del niño para poder ser comprensible para él. Las palabras del padre no nos dicen gran cosa del nivel de inteligencia del padre, y sí nos dicen mucho del nivel de inteligencia de ese niño. De hecho consideramos que el padre es más inteligente cuanto mejor sabe adaptarse al nivel del niño, pero por supuesto lo que el padre busca no es hacerse igual de “tonto” que su hijo, sino llegar hasta él con la finalidad de “tirar de él hacia arriba”. Esa es la visión de Dios que deberíamos tener al leer el AT.

      Mmmm, creo que debo añadir otro dato importante. Los libros de la Biblia en su redacción definitiva no fueron escritos en orden cronológico, así que esa evolución de menos a más no la encontramos en el orden que tienen en la Biblia. Por ejemplo, el libro de Job es probablemente el más antiguo que se redactó, y el relato del Génesis es uno de los más recientes, por eso el Dios del Génesis es un Dios mucho más padre que el Dios de Job, que es posiblemente el que más se acerca a la mitología general de la zona (Dios y Satanás compitiendo a costa de los padecimientos de un pobre hombre que parece más bien un pelele víctima de batallas celestiales, bastante al estilo de los mitos griegos y egipcios).

      Así que un cristiano debe aceptar todo el AT como auténtica palabra de Dios, sin rechazar nada, pero entendiéndolo como “fotografías” de un proceso de evolución, no evolución de Dios, sino evolución de la relación Dios con el hombre. Es por eso que un cristiano debe leer todo el AT desde el NT, sin perder nunca de vista que Dios es el Dios que se reveló en Jesús, y por tanto un Dios, que murió por nosotros, que rechazó la violencia incluso como autodefensa, no puede ser un Dios que ordena masacrar mujeres y niños y arrasar una ciudad para conquistarla. Cuando leemos un pasaje así teniendo en mente qué tipo de Dios es realmente, tenemos que ver ahí no al rostro oculto y negativo de Dios, sino a la mentalidad de un pueblo que todavía era incapaz de comprender que la grandeza de Dios está precisamente en su amor y no-violencia. Si Jesús hubiera llegado en tiempos de Moisés predicando la paz y el amor, al día siguiente le habrían ejecutado por loco y por predicar ideas peligrosas y absurdas. Pasaron siglos antes de que ese pueblo estuviera preparado para entusiasmarse con un mensaje así, y aún así sólo tardaron tres años en ejecutarle igualmente, pero para entonces el mensaje ya había echado raíces.

      Dios sabe qué es lo mejor en cada situación y en cada momento, sabe hacer lo mejor en cada caso. Nosotros metemos la pata una y otra vez. Un pequeño ejemplo, queriendo imponer la paz y la democracia, Occidente conquistó Irak para liberar al pueblo de un dictador que los oprimía (dejemos a parte otros temas como el petróleo). Liberar a un pueblo de una dictadura opresora parece algo bueno, pero ya vimos los resultados, al final se desataron fuerzas explosivas que ese dictador mantenía bajo control y hoy Irak es un campo de ruinas donde todos se matan a todos. ¿Es mejor la situación actual que la anterior? Me atrevo a decir que si hubiéramos tenido la sabiduría de Dios hubiéramos permitido la dictadura de Sadán como un mal menor, y sin embargo si alguien hubiera dicho por entonces que “es bueno que Irak tenga una dictadura” todos le habrían criticado por ser antidemócrata y fascista. Nosotros actuamos sin saber las consecuencias futuras, Dios sabe las consecuencias de todo y por eso sabe qué curso de acción es el más adecuado en cada momento, el que tendrá a largo plazo mayores beneficios. Querer juzgar a Dios y a sus modos de actuar es como si diez niños de 3 años de edad se ponen a discutir sobre cómo deberían comportarse sus padres. Muy probablemente llegarían a la conclusión de que si un padre es verdaderamente bueno y le ama mucho debería traerle todos los días toneladas de dulces y dejarle comérselos todos. Pero ya sabemos que eso no sería buena idea. Pero ya casi me estoy desviando del tema.

      Perdona todo el “rollo” pero me parece que tus preguntas merecen el esfuerzo de explicar. De todas formas este tema, aunque más brevemente y más claramente creo, está tratado ya en otro artículo nuestro. Puedes consultarlo aquí: https://apologia21.com/2012/09/18/la-biblia-palabra-de-dios/

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      • Muchísimas gracias por tu respuesta y por tu tiempo. Muchísimas gracias sobre todo por no ser de las personas que tratan de tapar el sol con un dedo, de disimular y hasta de mentir flagrantemente para hacerle decir al libro algo que no dice sólo por que no nos gusta lo que leemos. He encontrado en mi camino tanta pero tanta gente que se sube a un púlpito y, que haciendo gala de la más grande deshonestidad dicen que Dios dió esas órdenes y que éstas son justas, que todos esos niños iban a ser unos pecadores, que toda esa gente merecía la muerte y no he podido aguantarlo, símplemente he tenido que irme porque no he podido soportar las nauseas que me daba escuchar a un “ministro de la palabra” apoyar y sobre todo criticar a quien osara notar que era una barbaridad, con el argumento de “no pensar, no cuestionar sólo aceptar dócilmente” ( lo siento no es mi estilo)…Sigo en la búsqueda y en el camino y seguré hasta hallar mi respuesta. En cuanto a tí muchas gracias de verdad, es difícil encontrar gente honesta como tú. Voy a leer nuevamente toda tu respuesta con mucho cuidado y y también chequear el link que amablemente me has dejado. Una vez más muchas gracias. Cuídate y te deseo que te vaya muy bien!

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      • Es un placer poder servir de ayuda, y ojalá que en tu búsqueda tengas suerte y halles la verdad. Ese es un camino que cada uno tenemos que recorrer y cuestionarse las cosas con mente abierta es un buen modo. Aquí seguimos para lo que quieras preguntar.

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      • Muy buen análisis y bastante explicativo, a pesar que soy un crítico de la biblia, me agrada debatir con creyentes que explican la biblia en su contexto, y no como la explican muchas sectas oportunistas que solo les importa imponer el miedo y la ignorancia, en algunos puntos no estoy tan de acuerdo, aunque la relación del dios judío con su pueblo es “diferente”, podemos encontrar rasgos de mitología como tú lo explicas (en el libro de Job), y en algunos Salmos, más bien me parece un trabajo de los escribas de depuración de esos elementos (no olvidar que muchos escritos judíos se quemaron un poco antes del exilio babilónico por Nabucodonosor), se sabe que los hebreos empleaban los terafim (pequeños ídolos domésticos), y el fetichismo del arca de la alianza (la manera como se trata con este artefacto), me parece que en algunos versículos solo es una caja que lleva las tablas de la ley y el mana, y en otras es como si fuera la representación divina (en simulacro), al igual como los paganos consideraban a sus imágenes de sus dioses, aquí tenemos 2 versiones que son fruto de la hipótesis documentaria, la versión más antigua (Yahvista), ve al arca como un objeto de veneración y cuidado, y la versión sacerdotal tardía como una caja que lleva las tablas, el mana, y la vara de Aarón, cuando pasan los años a los hechos se les da más trascendencia, fácilmente esto se ve al comparar los rituales y ordenes de Dios en el libro del éxodo en compararon con el Deuteronomio, mucho más abstracto y trascendente, el otro punto es que no sabemos mucho sobre los demás dioses de la región (a excepción de la religión cananea antigua gracias a los descubrimiento en ugarit), y por supuesto la ya famosa mitología griega, pero no sabemos sobre dioses como Qaus, Dushares, Quemos, etc., en la piedra moabita se habla del dios como un dios que deja que su pueblo pierda por estar enojado con ellos, no muy diferente a lo que pensaban los hebreos, tenemos por otro lado al mazdeísmo, que se origina un poco antes de las reformas de Josías, el mazdeísmo se explica como un dualismo, pero en realidad es un tipo de monoteísmo (ya que no se adora a ahriman), es solo un aspecto negativo, contrario a Ormuz, el dios de la luz, además el dios no se le representa con estatuas ni nada parecido (es abstracto), pienso que el monoteísmo se origina en un reino establecido (no por tribus inconexas que se aliaban), tenemos ejemplos del faraón Akenaton (en su intento de debilitar al sacerdocio de Amón), y la de un faraón hicso con el dios Set, en cierta medida también con los babilonios al asimilar a su Marduk todos los aspectos de otros dioses más antiguos.

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      • De acuerdo en los datos, no en la conclusión implícita. El que encontremos elementos similares en otras culturas no implica necesariamente que el Dios de Israel sea un mix compuesto a base de ellos. En algunas cosas podemos decir que los hebreos, cuando intentan explicar a Dios, utilizan lógicamente elementos culturales conocidos, como es normal. En otras cosas pueden ser simples coincidencias. Pasa igual cuando ciertas personas empiezan a ver conexiones por todas partes y acaban deduciendo que los mismos que construyeron las pirámides de Egipto construyeron también las de México y Perú, etc etc. y terminan concluyendo que el reino de la Atlántida existió. La mente es muy hábil buscando similitudes. Si no eres creyente y ves la Biblia simplemente como un libro humano entonces tu análisis me parece lógico, pero no es necesariamente el único posible, y por supuesto no lo es para un creyente. En cuanto al mazdeísmo, el que sólo se adore a un dios no quiere decir que sea monoteísta, desde el momento en que hay otro dios que rivaliza con él. Aparte de eso la Biblia contiene revelaciones divinas hechas con lenguaje humano, desde una cultura y un momento determinado (no dictada por Dios mismo), así que es posible y necesario estudiarla desde el punto de vista antropológico, de hecho eso nos ayuda a entenderla mejor. Cierto lo de las tradiciones que se mezclan y sabemos que buena parte de los escritos se refundieron o al menos compilaron en la época del exilio. Para mí, aparte del componente religioso de la Biblia, como continente de la revelación, me resulta fascinante poder estudiar también toda esa parte humana y ver cómo se fusionan en ella culturas, tradiciones y elementos diversos, y todo ello no sólo no la devalúa, sino que la enriquece y la hace aún más admirable. Me alegro de que a ti también te resulte interesante.

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  2. Parece que todo,lo escrito fue tomado de la santa palabra de Dios, Biblia… a quien corresponda la iglecia catolica y romana, Roma fue un imperio de conquista de se derramo mucha sangre de culpables y he inocentesy hace de los llamados protestantes seres diferentes con desprecio, pero la historia la escriben los mas fuertes $$$$$$$$$$$$$,con mchos comentarios erroneos,que ”piensan de los papas segun la historia de la iglecia catolica apostollica y romana,,entre tales hombres por sim lo fueron de carne y hueso llenos de faltas segun el libro de los galatas,hay homosexuales,,pedofilos,conquistadores por el poderdesde el tiempo de escurantismo siglos a tras,llamese santa inquisicion,cruzadas,llamese evangelio al nuevo mundo, muerte a los erejes los templarios $$$$$, por mencionar ulgunos puntos ,los cuales no se dan a conocer ,,pero ese no es el punto, llo grave de l asunto que la biblia llamese SR. yo soy seto fue al principio,,dice amaras a tu Dios con toda tu fuerza con toda tu mente con todo tu corazon por que yo soynun Dios celoso, no te haras inmage alguna y la iglecias llamadas asi esta llenas de idolos es decir muchos dioses, america fue conquistada con sangre y religion o muerte a los NO creyentes,es cierto que la s tierras de canan fueron tomadas a filo de epada pero era Dios quien los guardabadel enemigo ,llamese jerico,pueblo de paganos y / gentiles adoradores de Dioses extraños ,,,cundo DIOS Hablo no tendras dioses ajenos,en el libro de deutronomio 28 enseña de la bendicion y la maldicion..,,,EL SR. JESUS. peridico las buenas nuevas de salvacion a los pobres y dijo asi en libro de san juan capitulo 3 versiculos 1 al 18 y continua hasta el 21
    bueno esto es solo un comentario, yo no soy un erudito mucho menos maestro de la ley segun los religiosos del antiguo testamento menos del nuevo testamento,,,hay mucho de que hablar,, comento esto por que tambien hay cosas buenas de la verdad,, conosereis la verdad y la verdad os hara libres juan capitulo 7 vercsiculos31 al 58 gracias,,,,,,,,

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    • Pues sí, la verdad nos hará libres, por eso es bueno contarla. En cuanto a lo que dices de las cosas terribles hechas por la Iglesia Católica, estoy de acuerdo, pero no estoy de acuerdo en que “no se dan a conocer”. En los últimos tiempos más bien parece que esas cosas terribles son las únicas que se dan a conocer, como si la Iglesia sólo hubiera hecho cosas malas y ninguna buena, y eso está bien lejos de la verdad. Pero cualquier cristiano que conozca bien la Biblia y la historia de la salvación sabrá perfectamente que desde tiempos de Abraham hasta la actualidad, Dios siempre ha actuado en la historia a través de gentes de todo tipo, muchas de ellas depravadas. Abraham fue cobarde y mentiroso cuando en vez de defender a su mujer en Egipto le obligó a fingir que eran hermanos por si alguien quería aprovecharse de ella no tener que pelearse para defenderla, y aún así fue un santo y un amigo de Dios. Moisés fue un asesino, y poco después Dios lo eligió para dirigir su pueblo. David, además de asesino, adúltero, pero Dios hizo con él una alianza y le prometió que de su estirpe nacería el Mesías. Salomón cayó en la idolatría y el politeísmo, pero Dios le permitió ser el constructor de su santo Templo. Incluso cuando Jesús mismo eligió a los suyos, a los que propagarían su mensaje, tenía entre sus elegidos a traidores, cobardes, mentirosos, etc., pero fueron ellos los que, renovados, dieron testimonio de su fe, incluso con su vida. Y ahora cuéntame otra vez que algunos papas han sido depravados y que la Iglesia a veces ha cometido atrocidades. ¿Sabes lo que significa eso? Que Dios trabaja con lo que hay: hombres pecadores llenos de debilidades y limitaciones, porque así somos todos. La grandeza de Dios está en saber construir su historia de salvación a través de nosotros pecadores, y aún así lograr hacerlo bien. En el A.T. Dios se manifestaba a través del pueblo de Israel, que tal como nos cuenta la Biblia no era precisamente un dechado de virtudes. Ahora, con el Nuevo Testamento, el pueblo de Dios es su Iglesia, la Iglesia Católica, y como era de esperar, somos tan pecadores como lo era antes el anterior Pueblo Elegido, porque seguimos siendo humanos. Pero nosotros, igual que antes ellos, aunque caemos una y otra vez, también sabemos agarrarnos a Dios para levantarnos y aspirar a lo que su Palabra nos inspira. Todos los grupos humanos, instituciones, naciones, organizaciones, etc. (incluidas las iglesias protestantes) han cometido errores graves e incluso atrocidades. Si nosotros tenemos una carga bien pesada de errores cometidos es porque no hay ninguna institución que tenga una historia de 2000 años, y en 2000 años hay mucho tiempo para cometer errores, mucho más que los 400 años o menos de las iglesias protestantes, que aún así han sabido hacer también méritos para no quedarse atrás. Pero sólo la Iglesia Católica ha tenido la humildad y el coraje de pedir perdón públicamente por muchos de sus errores. Eso es un buen ejemplo de cómo la gracia de Dios actúa a través de la limitación humana. Y el que quiera ser fiel a la verdad, después de reconocer todas las sombras del pueblo de Dios, presente y pasado, que mire también todas sus luces y haga balance, a ver si Dios ha sabido o no sacar provecho de su pueblo, de su creación. Te guste o no, tú, como cristiano, eres el heredero de la fe que a través de los siglos ha sabido conservar y trasmitir la Iglesia Católica que tan poco parece gustarte. Al menos ahí tendrás un motivo de gratitud.

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      • Gloria a DIOS lindo artículo y buen comentario. me gustaría que pusieran un artículo sobre la inquisición PROTESTANTE para que nuestros hermanitos protestantes fariseos vean un cuadro completo de la historia. me gusta está página soy nuevo aquí

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  3. Me ha parecido muy interesante, sobre todo muy clara la exposición de los hechos, por lo cual su lectura me ha satisfecho plenamente, y consigue ampliar y reforzar mis pobres conocimientos de la Biblia, libro que consigue atraerme cada día más, y debe ser porque sacia la búsqueda de la verdad y lo eterno, aquello que vale por sí mismo, para todos los tiempos, si no,¿cómo podría sobrevivir la humanidad?

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