Pero ¿debería llamarse Jesús o Emmanuel?


EmmanuelCuando los ateos señalan contradicciones bíblicas, una de ellas suele ser el asunto del nombre de Jesús. Los cristianos creemos que la siguiente profecía mesiánica hecha en Isaías se refiere a Jesús:

Por eso el Señor mismo os dará un signo: mirad, la virgen está encinta y dará a luz un hijo, y lo pondrá por nombre Emanuel. (Isaías 7:14)

Pero el ángel que se aparece a José siete siglos más tarde parece haber olvidado por completo la antigua profecía o ¿acaso Dios se lo pensó mejor y buscó un nombre diferente? El caso es que cuando José descubre que María está embarazada, un ángel se le aparece en sueños y le dice:

Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados. (Mateo 1:21).

“Jesús” en hebreo es Yehoshua (= Josué), que significa “Yahvé salva”. En el siglo V a.C. el nombre se acortó a “Yeshua”, de donde viene el griego “Iesous” (ou= u), transcrito en latín “Iesus” (con terminación “-us” de nominativo singular) y de ahí sale nuestro “Jesús” (= Dios salva). Pero si se profetizó que el Mesías se llamaría Emmanuel ¿por qué el ángel le dice a José que le ponga por nombre Jesús?

En la Biblia se considera que el nombre define a una persona, de igual manera que hoy en día hay psicólogos que opinan que el nombre o apellido de una persona, cuando tiene significado, tiene una profunda influencia en el desarrollo del individuo. Así pues, es frecuente entre los hebreos que se ponga al niño un nombre según lo que se cree que es o que será. De esto hay en la Biblia innumerables ejemplos. Lía pone a su hijo “Simeón”, que significa literalmente “Dios escuchó”, porque considera que el hijo es el resultado de que Dios haya escuchado sus súplicas: “Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «el Señor ha oído que yo era aborrecida y me ha dado también a éste». Y le llamó Simeón.” (Génesis 29:33). Cuando Lamec tuvo un hijo lo llamó “Noé”, que significa “descanso”, porque pensó que tener un hijo le permitiría algún día descansar del duro trabajo: “Lamec tenía 182 años cuando engendró un hijo, y le puso por nombre Noé, diciendo «Este nos consolará de nuestros afanes y de la fatiga de nuestras manos»” (Génesis 5:28-29).

2 venidaPor tanto, el nombre que se le pone a una persona, según la mentalidad hebrea, nos está explicando quién es o qué función tiene. Pero los israelitas iban más allá, no solo daban al niño un nombre que explicaba su cualidad, sino que también podían expresar cualidades de la persona como si fuesen también sus nombres. En el Apocalipsis aparece Jesús victorioso cabalgando sobre un caballo blanco “y está vestido con un manto teñido de sangre. Su nombre es: «La Palabra de Dios»” (Apocalipsis 19:13).

Por todo esto, al decir Isaías que el Mesías se llamará “Emmanuel” (= Dios con nosotros), no está profetizando sobre el nombre de pila que tendrá, sino sobre quién será, cuál será su cualidad: el niño será Dios mismo habitando en medio de los hombres. Del mismo modo, el ángel de José sabe que el niño será Dios entre nosotros (definición), pero le pide a José que le ponga por nombre “Yeshua”, que significa “Dios salva” (función). La profecía anuncia que el niño será Dios encarnado (Emmanuel), el ángel pide a José que le ponga el nombre que describirá su función: el niño es nuestro Señor que ha venido para salvarnos: “tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

Un israelita no encontraría ningún conflicto en este relato, pues sabe que en muchas ocasiones se ponía a alguien un nombre que en realidad era simplemente una “etiqueta” definitoria, sin significar necesariamente que ese era su nombre de pila. Este estilo hebreo sería como si, hablando de Juan el Bautista, dijésemos: “y delante de Jesús vino un hombre que se llamó Tormenta, porque sacudió las conciencias de las muchedumbres“. Tal tipo de figura literaria es también común en la Biblia, sin ser interpretado literalmente, como cuando Jesús llama a Juan y Santiago “Boanerges” (= hijos del trueno)

Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno. (Marcos 3:17)

Sin embargo en otros casos el sobrenombre no se limita a ser algo descriptivo o simbólico y cuaja hasta el punto de que el nuevo nombre sustituye al original. De eso tenemos muchos ejemplos en la Biblia como cuando Jesús llama a Simón “Pedro” (= roca) porque será los cimientos sobre los que construirá su Iglesia (Mateo 16:18) o cuando Dios le da a Jacob el sobrenombre de “Israel” (= el que lucha contra Dios), porque ha luchado contra Dios y ha vencido (Génesis 32:29). Por tanto vemos que en la mentalidad bíblica el nombre de una persona define su naturaleza, pero además se le pueden aplicar otros sobrenombres descriptivos bien de modo puntual o de modo duradero. También forma parte del estilo expresivo hebreo el expresar la cualidad de alguien mediante la fórmula “su nombre es…”

El mismo Isaías, dos capítulos después de decirnos que el niño se llamará Emmanuel, nos dice que se llamará de varias otras formas, quedando así claro que no está hablando de cuál será su nombre de pila real, sino que simplemente está hablándonos de cómo será el niño, qué características tendrá:

Pues ha nacido un niño para nosotros, y se nos ha dado un hijo, el cual lleva sobre sus hombros el principado, y tendrá por nombre el Admirable Consejero, Dios Fuerte, el Padre del Siglo Venidero, el Príncipe de la Paz (Isaías 9:5).

Virgen con niño EmmanuelIgual que antes dijo Isaías: “y lo llamará con el nombre de Emmanuel” (=Dios con nosotros), ahora nos dice: “tendrá por nombre Zeruel” (=Dios Fuerte), etc. Así pues, respetando el mismo estilo con el que suele traducirse el versículo 9:5, y para no crear malentendidos, la traducción más clara del versículo 7:14 de Isaías sería: “la virgen encinta dará a luz un hijo, al cual llamará Dios con Nosotros“, que dicho con nuestro lenguaje moderno sería: “una virgen embarazada dará a luz un hijo y lo proclamará como Dios hecho hombre“.

Esto explica el hecho de que para el evangelista Mateo no suponga ninguna dificultad el mencionar a Emmanuel y a Jesús al mismo tiempo, pues no ve en ello ninguna contradicción:

[dijo el ángel a José:] «Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel”, que traducido significa: «Dios con nosotros». Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús. (Mateo 1:21-25)

En tiempos de Jesús abundaban el nombre de Judas y el nombre de Simón. Esto se debió a los hermanos Judas y Simón Macabeo, caudillos militares y héroes libertadores, y los judíos creían que el mesías esperado sería alguien como ellos; por esa esperanza nombraban así a sus hijos. Si los judíos hubieran interpretado literalmente a Isaías, abundarían los nombres de Emmanuel por la misma razón y no hay evidencia de que así fuera.

Así pues Jesús es “Emmanuel”, porque Jesús es Dios habitando entre nosotros. Una traducción más exacta para nuestro estilo de expresión sería decir que “Jesús es Dios con nosotros”, la misma estructura que si decimos “Pablo es Apóstol de los gentiles” o “María es Madre de Dios” (= y el nombre de la doncella será Theotokos= Madre de Dios). Como suele ocurrir, los problemas de interpretación de la Biblia no son el resultado de la imperfección de esta, sino de la falta de conocimiento de quien tropieza en ella.

Pero por encima de dificultades lingüísticas, no dejemos de maravillarnos por lo que Isaías nos anuncia y lo que los evangelistas nos confirman como cumplido: Dios se hace hombre (Emmanuel) para salvarnos (Jesús); el Dios infinito, puro espíritu, eterno, perfecto, invisible, inconcebible e inabarcable, va a hacerse carne, va a ser al mismo tiempo creador y creatura, infinito y limitado, espíritu y materia, eterno y mortal, perfecto a nivel material solo hasta donde el plano físico permite, y de este modo se nos hará visible, concebible y abarcable para nuestra mente y nuestro corazón; y esta humanización de Dios no será un gesto puntual y pasajero, será un cambio radical y permanente en la naturaleza de Dios.

Tras resucitar, Jesús subió al cielo con su cuerpo glorioso de resucitado, y desde entonces una de las personas de la Trinidad es, y por siempre será, no solo divina sino también humana. Con la encarnación de Jesús, Dios no solo se sacrificó para salvarnos, también cambió su esencia para poder llegar hasta nosotros y permitirnos a nosotros llegar hasta él. Dios no solo habitó entre nosotros sino que se hizo por siempre uno de nosotros, y lo hizo por amor.

En la Nochebuena no levantes los ojos para mirar a Dios en el cielo, baja los ojos al pesebre y mira el milagro de ese indefenso niño dormido que es tu Dios y tu salvador y siente la grandeza de su milagro y la inmensidad de su amor.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz». Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. (Isaías 9:1-6)

anunciación pastoresEn esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No temáis, porque os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres que ama el Señor». (Lucas 2:8-14)

¡ FELIZ NAVIDAD !

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69 thoughts on “Pero ¿debería llamarse Jesús o Emmanuel?

  1. Señor Christian M. Valparaíso
    Salud y República!

    Correcto, no creo en profecías. Todas las supuestas profecías son narraciones que se escribieron después de ocurrir el suceso. Las investigaciones actuales de los eruditos apuntan a que las fechas para cada libro bíblico no son tan antiguas como se pensaba y se sigue pensando desde hace más de 2000 años, y esto se debe a que se ha encontrado muchos anacronismos en que indican que el libro bíblico, por ejemplo, el Génesis es realmente del 900 a.c. al 500 a.c. y no del 1750 a.c., solo por poner un ejemplo. El desarrollo de tal hipótesis es la de Wellhausen.

    Existe una hipótesis que se llama la “Trino-isaiana”, de hecho aceptada por la iglesia católica y es la que más me interesa en el tema de Immanuel. El libro fue escrito por tres fuentes en tres momentos distintos: Proto-Isaías pre-exílico, Deutero-Isaías durante el exilio de Babilonia y Trito-Isaías post-exílico.

    El primer Isaías, hijo de Amoz, se refería al mesías Ezequías, como dice 2 Cr. 32:32, pero el segundo Isaías, probablemente discípulo(s) de su escuela, se referían a otro mesías, el rey Ciro. Esto también lo demostré en “Las 70 semanas de Daniel, o cómo refutar la más valiosa profecía mesiánica”. El tercer Isaías es muy probable que escribió antes de que iniciase la guerra macabea.

    No solo pienso que Isaías se refería a Ezequías por el texto supra citado; sino por varias razones muy bien fundamentadas, como las diferencias de traducción entre la Septuaginta y los textos premasoréticos de Qumrám, y como toda persona razonable, siempre estoy dispuesto a escuchar y leer opiniones y argumentos diferentes a mis análisis y estudios. Solo así se aprende y crece el conocimiento.

    Agradezco mucho su respuesta. Le invito a leer el artículo, aunque tal vez la semántica no sea de su agrado, creo que lo más importante es el contenido sobre la supuesta profecía de Isaías y que no corresponde a Jesús.

    “Acaso puede el hombre predecir lo que ocurrirá en el futuro?”. No, pero puede escribir una historia de un acontecimiento pasado y fingir que ya lo sabía todo con anticipación para hacerse el profeta.

    Velas y buen viento para usted, señor M. Valparaíso!

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    • Gracias por tus buenos vientos y deseos. Lo de la república supondré que es una especie de saludo estádar en tu país y me lo tomaré como un “buenos días”. Buenos días a ti también.

      Efectivamente, hace tiempo que la Iglesia cree que el libro de Isaías es una recopilación de 3 libros, con marcadas diferencias entre sí, aunque probablemente todos salieron de la misma “escuela”. Las fechas de redacción de los libros bíblicos no dejan de fluctuar, tan pronto se creían que eran mucho más antiguos como se pasó a pensar que eran todos casi modernos y otra vez se retrasan las fechas. El mismo Juan se llegó a decir que fue escrito a mediados del siglo II, y hoy sabemos que no pudo ser escrito después de principios del siglo II, pero más probablemente estaba escrito ya en la década de los 80 o 90 del siglo primero, así que habrá que tomar ese asunto siempre con cuidado, y también ser conscientes de que una cosa es la fecha en que un libro se redactó o se compiló, y otra cosa es la antigüedad del relato que en ese libro se incluye. Por ejemplo, si yo escribiera ahora un libro sobre la vida de Jesús, ese libro sería escrito en el 2017, pero la información que haya en él provendrá de una tradición que se remonta a 2000 años de antigüedad, así que todo es mucho más complejo de lo que a veces se supone.

      El caso es que las profecías mesiánicas son muchas y todas describen a un único Mesías. Si tal profecía la puedes relacionar con este o con el otro, pues puede ser, según tú lo del Enmanuel se refería a Ezequías, pero, lo de que será traicionado y crucifica entre ladrones ¿también se refiere a Ezequías? ¿Todas las profecías mesiánicas se referían a Ezequías? Por supuesto que no, pero todas las profecías mesiánicas sí se refieren a Jesús. No se puede estudiar la Biblia como textos aislados e inconexos, todo es una misma historia, y por tanto para entender bien cualquier cosa hay que tener en mente la historia completa, si no se pueden llegar a muchas conclusiones erróneas, como a menudo les pasa a los protestantes. Isaías no estaba hablando de un Mesías, estaba hablando de El Mesías, el mismo de quien hablaron y hablaban otros profetas, y todos tenían consciencia de estar refiriéndose al mismo, al Mesías que llegaría en el futuro a salvarnos. Para demostrar que Isaías realmente estaba refiriéndose a Ezequías, tendrías que demostrar que el resto de los profetas también se estaban refiriendo a Ezequías, pero eso para ti ni siquiera tendría sentido porque tú, como ateo, crees que cada texto fue escrito por un hombre sin ningún tipo de inspiración divina, así que al profetizar, cada uno diría lo que le pareciese.

      En esta página tenemos un artículo en donde se “demuestra” que Jesús es el Anticristo que anuncia el Apocalipsis. Está todo tan bien razonado que parece la interpretación correcta. El único problema es que para aceptar esa explicación tendríamos que considerar que el Apocalipsis no tiene nada que ver con la Biblia sino, al contrario, va contra ella.

      Tal vez tu interpretación de esa profecía sea tan buena y razonada como nuestra falsa interpretación del Anticristo, pero ambas interpretaciones fallan en lo básico: todo es parte de una misma historia, o encaja todo o no encaja nada. Luego tú como ateo puedes creer lo que quieras, pero tus argumentos fallan si los presentas ante un cristiano, porque nosotros creemos que todas las profecías mesiánicas nos están anunciando una misma y única persona: el Mesías. Analizar e interpretar cada profecía por separado, como si fuera independiente de las demás, supone necesariamente negar la inspiración divina de la Biblia y negar también que la Biblia, en la sociedad en donde surgió, fuese un conjunto de libros fruto de una misma y sola Tradición y espíritu.

      No dudo que tu artículo esté bien razonado, sólo te digo que la misma idea de interpretar esa profecía aislada de todas las demás ya invalida cualquier interpretación que hagas de ella.

      Un saludo

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      • Saludos, señor M. Valparaíso

        Entiendo su perspectiva, para el cristiano solo existe un mesías, Jesús, y todas las profecías hablan de Él; sin embargo la biblia dice otra cosa. Mesías fueron muchos: el rey David, el rey Saúl, el rey Ciro, el rey Ezequías, y muchos más. Por tal motivo, no significa que todas las profecías se cumplan en una sola persona.

        Por qué Jesús cumple con muchas de ellas? Porque es un sincretismo de todos los personajes. Cumplir profecías es muy fácil, sólo con decir: “Yo soy la Espada de Gedeón… yo soy La Roca… yo soy Immanuel… yo soy quien levantará el templo… etc. Así tenemos a un Jesús que absorbe todos los títulos de otros personajes bíblicos. Le ofrezco un par de ejemplos, 2 Crónicas 32:32 dice que “el Immanuel” de Isaías era Ezequías (no soy yo quien lo digo). Otro ejemplo un poco más complejo es sobre la profecía de las 70 semanas de Daniel, la cual se refería al rey Ciro.

        Isaías 44:24-28

        “Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría. Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.”

        Esdras 1:1-3

        “En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehová anunciada por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro, rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito en todo su reino, este decreto: Así ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea Dios con él, suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa a Jehová, Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén.”

        Jeremías 29:10

        “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.”

        Isaías 45:1-3

        “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.”

        Está de más decir que el hebreo mesías significa cristo en griego y ungido en español. A pesar de ser la misma palabra (“mashiaj -משיח”), la traducida en todos los casos al idioma correspondiente menos en el caso de Jesús que se mantiene en griego o hebreo, así se produce la confuisión al lector de que se trata de títulos distintos. Por otra parte, Jesús no cumplió con todas las profecías mesiánicas (o mejor dicho con ninguna), Él no reunió a su pueblo desde los confines de la Tierra, ni creó la Nueva Jerusalén (lo que sí hizo Ciro según Esdras y Jeremías), por tal motivo resultó ser necesario la parusía, una doctrina que confiesa que Jesús no “completó con la misión mesiánica” y debe volver a terminar con el trabajo.

        Con esa línea argumental hasta yo puedo ser el mesías. Hoy declaro que yo soy El Mesías y voy a fundar la Nueva Jerusalén… la próxima vez que venga…

        Por mi parte, señor, ha sido un honor intercambiar ideas con usted, y leerle es muy enriquecedor. Llevo escritos varios artículos, pero sobre este tema mesiánico le ofrezco:

        Jesús Barrabás, el verdadero libertador.
        Las 70 semanas de Daniel o cómo refutar la más valiosa profecía mesiánica.
        Jesús es Immanuel?

        Los tres artículos pertenecen al blog “Ateísmo para Cristianos” del cual soy colaborador ocasional. Muchas gracias por su valioso tiempo y la riqueza de sus palabras.

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      • Gracias a ti por compartir tus ideas con nosotros, y por hacerlo con respeto y espíritu constructivo pero permíteme brevemente explicarme mejor. No pretendo convencerte de nuestro punto de vista, pues para ello primero tendrías que aceptar lo sobrenatural, si no no tiene sentido. Sólo pretendo explicar mejor nuestra perspectiva.

        “Mesías” es una palabra que significa “ungido”, como bien dices. En ese sentido mesías es cualquier persona que ha sido ungida en nombre de Dios, entre los que se encuentran muchos profetas y todos los reyes, incluido alguno extranjero como Ciro, a quien también citas.

        Pero aparte de eso hay otra cosa, aunque se use la misma palabra, que es “el Mesías del Señor”, también llamado “Hijo del hombre” y otros epítetos. Lo llames como lo llames, el movimiento mesiánico que siempre fluyó subterráneamente entre el pueblo hebreo y que se convirtió en algo de primera importancia sobre todo a partir del Exilio, se basaba en que Dios enviaría un Mesías, con mayúsculas, para liberar a su pueblo, y ese concepto de Mesías es el que encarna Jesús.

        El cristianismo se basa en que la liberación que nos trae el Mesías y todas sus profecías de esa misma línea se refieren a una liberación espiritual, no física. Quienes esperaban un Mesías guerrero que iba a liberar a su pueblo del yugo romano y a convertir a Jerusalén en la capital de un imperio universal, siguen esperando a su Mesías porque evidentemente no ha llegado. Para nosotros, que creemos en un Mesías que vino a liberarnos espiritualmente, a salvar nuestras almas, Jesús cumple todas las profecías y las expectativas. El Varón de Dolores que anunciaba Isaías no era precisamente un guerrero victorioso, sino todo lo contrario, un hombre que sufriría por nosotros y recibiría sobre sí todos los pecados del mundo. Todo el Pueblo de Dios sí quedó reunido en uno, pero no se refería a los judíos de nacimiento, sino a los que aceptaron a Jesús y entraron en su Iglesia (los que libremente se quedan fuera de ella es asunto suyo), y Jerusalén si se ha convertido en la capital de ese pueblo, pero capital espiritual, no política, es la Tierra Santa.

        En la primera fase de expansión del cristianismo, que fue principalmente entre los judíos de dentro y fuera de Palestina, la predicación se basaba precisamente en demostrar a los judíos de qué manera en Jesús se cumplían fielmente todas las profecías mesiánicas, las dirigidas al Mesías del Señor, y de ese modo se fue extendiendo el cristianismo entre el pueblo judío a gran velocidad, porque los judíos tenían esas profecías y podían comprobar si el Mesías que ellos esperaban podía ser Jesús, y eso se demostraba viendo si Jesús podía cumplir las profecías o no.

        Para los que no hemos comenzado siendo judíos, nuestra fe en Jesús se basa más bien en la constatación de que de repente los seguidores de un profeta local afirman que su maestro ha resucitado y lo creen con tal convencimiento que están dispuestos a dar su vida por ello, literalmente, y no en un intento de conseguir poder, fama y riquezas, sino al precio de dejar su vida, vivir de la limosna y ponerse en peligro, incluso sabiendo que otros están muriendo por predicar ese mensaje. Si esa gente deja su vida y abandona todo a cambio de nada, y encima propagan una mentira para engañar a la gente ¿qué sentido tiene, qué ganaban ellos con tal engaño?

        Y si además, aceptas esa verdad, entras en relación con Dios y descubres que está ahí, que puedes relacionarte con él, que te acompaña, que da sentido a tu vida, que es la fuerza que te permite afrontar los malos momentos sabiendo que no estás solo y que todo tiene una finalidad positiva ¿qué motivos podría uno tener después para renegar de la luz que lo alimenta? Quien nunca se ha enamorado puede llegar a la conclusión de que el amor de verdad no existe, que es todo puro interés, pero el que se ha enamorado y amado de verdad, siempre sabrá que el amor existe. Lo mismo ocurre con Dios, quien nunca lo ha experimentado en el fondo de su corazón puede decir que no existe, pero quien ha tenido el privilegio de sentirlo tan dentro, sabe que está ahí. A partir de ese momento la Biblia tiene sentido, hasta ese momento, cualquier análisis bíblico será poco más que un comentario de texto, interesante, pero que se queda en la superficie y no logra llegar al fondo de las cosas.

        Pero incluso despojando a la Biblia de toda espiritualidad y significado, quedándose sólo con el texto en sí y los hechos que relata, reconozco que como libro histórico puede también ser apasionante.

        Un saludo

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      • Señor M. Valparaíso
        Le saludo muy cordialmente

        Acabo de leer su última respuesta hacia mí, y me parece una exposición muy sincera y clara, por lo que reitero mis respetos, sin embargo debo capitular porque en este punto usted ha llegado a la conclusión natural de este tipo de charlas, ni yo lo voy a convencer ni usted a mí, pero sentarse a analizar un tema religioso con un caballero culto como usted ha sido muy constructivo.

        Sobre el contenido de su respuesta, noto varios puntos:

        1) Que para creer en cualquier religión, es necesario creer en lo sobrenatural. Sin embargo la sobrenaturalidad no presenta pruebas medibles, contrastables y realmente verificables. Para mí, abrir la puerta de nuestro intelecto al mundo espiritual y enseñarlo como si fuese verdad mezclaría el conocimiento científico confiable y comprobable de la realidad con la magia o la mitología. O sea, si creo en Jesús solo por fe, pese a que contradice los hechos comprobables de que una persona no se puede levantar de la tumba después de tres días de necrosis licuefactiva, qué me impide creer en fantasmas, duendes, medicina china, quiromancia, portales del tiempo, etc.

        2) Al analizar el Tanaj, notamos que las “profecías” mesiánicas se referían a personajes distintos en diferentes épocas. La idea de “El Mesías” surgió durante la guerra macabea, en vista de que los anteriores mesías fueron derrotados por ejércitos extranjeros, lo que estaba fuera de la expectativa judía, y necesitaban albergar la idea de otro mesías más, en especial bajo el yugo romano… El último cristo fue el rey Ciro, quien rescató a los judíos de Babilonia y los reunió en Jerusalén. Antes de que él llegase a Babilonia, ya había enviado a su mensajero (a quien los judíos lo identificaron como “un Elías”), el gobernador Gobrias a proclamar el término del vasallaje y la caída de Babilonia (batalla de Opis, 12 de octubre de 539 a.c.)

        Malaquías 3:23

        “Estad atentos porque yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, día grande y terrible,”

        Corresponde esto con Jesús? Dejemos que responda el propio Juan el bautista.

        Juan 1:21

        “Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.”

        3) Jesús no cumplió con restablecer Jerusalén ni reunir al pueblo judío, como dicen claramente los pasajes del Tanaj; al contrario, luego de Jesús se produjo la Diáspora; sin embargo Ciro sí lo hizo cuando levantó nuevamente el templo y la ciudad. Por ese motivo, como Jesús no lo hizo, la doctrina se basa en un templo espiritual, para no tener que comprobarlo, de igual forma la “Jerusalén” es espiritual y la reunión de su pueblo es espiritual, y se sentó en el trono de David de forma espiritual, la victoria de Jesús fue contra el Diablo, el “Dragón”, no contra Roma, porque el Diablo es espiritual, y la liberación de Jesús fue del pecado, algo espiritual, como lo espiritual no se comprueba, Jesús no está sujeto a fallos como los otros ungidos.

        4) Argumenta usted que si Jesús no fuese el Hijo de Dios, sus discípulos no hubiesen dado su vida, por tanto, el cristianismo es verdad. Pues aquí también debo diferir, dar la vida por una causa no demuestra que sea verdad, solo demuestra que el mártir creía que era verdad. Sin embargo, la verdad no está sujeta a nuestras creencias. El kamikaze musulmán que pilotaba el avión que se estrelló en las Torres Gemelas también sentía a Alá en su corazón, estaba totalmente convencido de que le esperaban 72 vírgenes en el cielo; sin embargo, dar su vida por ello no demuestra que sea verdad, sentir a Jesús o a Alá en nuestro interior y creer que tenemos una relación estrecha con Él y que somos testigos de su poder, no significa que lo sea. Muchos astrónomos y físicos murieron durante el oscurantismo bajo el Santo Oficio por contradecir a las Sagradas Escrituras… eso no demuestra que ellos tenían razón, lo que lo demostró fueron sus pruebas científicas.

        5) Simón bar Kojba (hijo de la estrella) fue otro mesías que peleó en las guerras judeo-romanas en el 132 d.c. Supuestamente profetizado en Números 24:17. Es un personaje histórico, su existencia se puede probar con más datos de los que cuenta Jesús. Él y sus discípulos también dieron su vida porque creyeron que en él se cumplía La Palabra de Dios. Después de su muerte el imperio romano expulsó a los judíos por todos los disturbios (o como ellos lo ven, los liberó)… Kojba “logró liberar” a su pueblo, venció al Dragón (Roma)… Entonces cuál mesías está demostrando que lo era? Si Jesús terminó su misión, para qué volver? La respuesta es simple: porque después del paso de Jesús por la Tierra, el mundo sigue igual, como sucedió con Ciro y Ezequías, y es que la solución no está en un mesías de un mundo espiritual inexistente; está en el buen comportamiento de nosotros mismos en este mundo, no obstante el cristianismo ya bloqueó esa opción, al calumniar la naturaleza del hombre como pecaminosa y que el conocimiento humano es insuficiente, al creyente no le queda más que esperar a Jesús porque sin Él no se puede ser bueno y sabio. Yo al ser ateo, me opongo y considero esa idea irreal. Lo que sí es real es que el ser humano puede tomar consciencia de su propia responsabilidad para con el bienestar de este mundo; en lugar de abrazar la falsa esperanza de un mesías.

        Señor, me despido deseándole paz, salud y prosperidad.

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      • La ciencia tiene como único objetivo posible el estudio de la materia. Fuera de la materia no tiene nada que decir, aunque a algunos científicos les encante decir cosas. Para negar la existencia del plano espiritual también se necesita fe. Los seres humanos están capacitados para experimentar el plano físico, pero también para experimentar el plano trascendente. Si me cae agua encima, yo la siento con mi cuerpo. Si oro a Dios yo le siento con mi alma. Que alguien me diga que eso que estoy experimentando es una fantasía, que es una relación ficticia, es como si alguien me dijera que el amor no existe. Que tú no hayas experimentado lo que es amar, diría yo, no quiere decir que el amor no exista. Si tu aproximación a la realidad es puramente materialista, te pierdes mucho, y ni siquiera te das cuenta de lo que te estás perdiendo. Como dice un proverbio oriental, si tu mente es un martillo, todo lo que ves a tu alrededor te parecerán clavos.

        Tu visión de la religión, o tal vez del cristianismo en concreto, es que nos aliena porque en lugar de intentar ser mejores personas y cambiar el mundo nos dedicamos a sentarnos en casa a esperar a que vuelva Jesús y lo cambie todo.

        En esa idea, que ciertamente comparten muchos otros ateos, realmente te equivocas. Tal vez tenga sentido ese razonamiento cuando alguien es ateo y no comprende bien el cristianismo, pero créeme, la realidad es justo la contraria. El cristianismo no nos enseña a sentarnos a esperar, nunca nos han enseñado que no debemos hacer nada porque ya vendrá Jesús a hacerlo todo. Eso tendría sentido en el budismo, que tan de moda está ahora en muchos círculos, pero es la filosofía contraria al cristianismo. Somos una religión de acción, nadie se salva sentado en casa, sino luchando por la justicia, por el amor, por la paz. La filosofía del cristianismo no es “siéntate y espera, ya verás cómo Jesús lo arregla todo”, sino al contrario, “estad alertas, que nadie sabe el día ni la hora” y tienes que estar preparado. ¿En qué consiste en el cristianismo estar preparado? Pues que en el momento en que Jesús vuelva o la muerte te sorprenda (en ambos casos acabarás cara a cara con Jesús), tu lámpara de aceite tiene que estar llena. Y ese aceite no es otra cosa que el resultado de haber dedicado tu vida a ser mejor, a hacer el bien y a hacer de este mundo un lugar mejor. Los cristianos estamos llamados a hacer un mundo mejor, con nuestro trabajo, nuestra entrega, nuestra caridad. Si tú crees que la fe en Jesús nos vuelve indolentes es sólo porque tal vez sepas muchas cosas de la Biblia, pero nada sabes del mensaje de Jesús.

        Luego, unas personas asimilan ese mensaje y lo hacen dar frutos, como Vicente Ferrer, o Teresa de Calcuta, y otros lo oyen como quien oye llover, tal como se explica en la parábola del buen sembrador. Ninguna creencia ni ideología transforma mágicamente a los hombres en seres perfectos, siempre está la opción personal de cada uno de poner en práctica lo que cree, si lo cree, o no. Si conoces alguna ideología humana que haya sido capaz de transformar una sociedad de seres imperfectos en seres extraordinarios, dímelo, eso sí que suena a magia. Y si de verdad crees que el cristianismo no ha supuesto una gran mejora en la sociedad, entonces deberías tener una máquina del tiempo para trasladarte al México de los aztecas, o al Japón del siglo XV, o a la Roma imperial, o al África del XVIII y luego podrías contarme si esas civilizaciones eran más humanas, más pacíficas y más buenas que la civilización asimiló parte de los ideales cristianos.

        ¿Sabes? no me molesta que la gente discuta y difiera, me parece normal, bueno e inevitable, sólo hay una cosa de todo lo que has dicho que me ha resultado ofensiva, que compares a los mártires cristianos con los kamikazes islámicos. Los cristianos morían por amor a Dios, perdonando, los yihadistas mueren para matar al prójimo infiel, al que odian. No hagamos comparaciones absurdas. Ni tampoco supongamos que la religión es un motor de matar, pues en el siglo XX han sido precisamente las nuevas ideologías surgidas del ateísmo las que han alcanzado el record Guinness de las masacres.

        Pero tampoco dejes que éste último párrafo te lleve a conclusiones equivocadas. Cierto que ese punto me ofendió, y así te lo digo y ya queda olvidado, tampoco he tenido la sensación de que lo hiciste con intención de ofender.

        Ahora debería empezar a comentarte sobre esas cosas de los mesías que dices, pero francamente, ¿para qué? Si tu conocimiento del cristianismo está tan alejado de nuestra religión ¿qué más da este texto o esa profecía o si Ciro o quien sea? Prueba con los judíos, al fin y al cabo ellos escribieron esos textos y su interpretación te resultará a ti más fiable (desde el punto de vista ateo, quiero decir).

        Y con sinceridad, también yo te deseo paz, salud y prosperidad, que las disensiones siempre queden sobre el papel y nunca sobre los corazones.

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      • En ningún momento fue mi intención ofenderle, se lo aseguro. Le respeto sus creencias y me siento muy satisfecho con mi postura, por lo que no siento el impulso de ofender a ningún individuo. Sin embargo debo aclararle que usted está confundiendo el punto. Yo no dije que los mártires cristianos y los yihadistas muriesen por la misma causa, solo dije que cada uno muere por la verdad que creen tener, pero eso no comprueba que la tengan. No me puedo retractar porque no he incurrido en alguna falacia o en un insulto, así que mantengo mi afirmación porque no observo que sea absurda, pero sí dejo constancia plena de que mi intención es noble y nunca ofensiva, por lo que si no he sabido expresarme con decoro, ofrezco las disculpas del caso. De cualquier manera, si resulto molesto, solo me lo hace saber por medio de mi correo y me retiro igual como comencé a dialogar con usted, educadamente.

        Sobre la ciencia, no solo estudia la materia como dice usted; sino también la energía. En muchos casos esta energía no es perceptible por nuestros sentidos, pero por medio de experimentos podemos comprobar que existe. Por tanto, yo no necesito fe para negar la espiritualidad, solo requiero pruebas para creer en ella, mientras no existan, no es real, solo es un concepto abstracto como los números. No es el mismo caso del amor, que es real, es el resultado límbico del efecto de neurotransmisores, y es modificable por medio de medicamentos, o el frío cuando nos cae agua, es el resultado de la sinapsis del impulso proveniente de terminaciones nerviosas, y se puede bloquear.

        Por tal motivo, aunque se argumente que los científicos no pueden hablar del mundo espiritual, es como imaginar una escena en que un paciente llega a consulta médica y le dice al doctor que tiene fiebre porque le “echaron un mal de ojo”. El médico sabe que la causa de la fiebre es una infección bacteriana, pero no puede contradecir al paciente porque “el mal de ojo” le pertenece única y exclusivamente al campo de la brujería. Espero darme a entender correctamente, aunque yo entiendo que para usted no es lo mismo el cristianismo y la superstición, para el paciente ficticio la brujería es tan real como Dios o el Diablo, así como para un cristiano el plano espiritual es tan real como el físico.

        Tampoco dije que el cristiano se sienta a esperar a Jesús y ya, esas no son mis palabras; dije que el cristiano piensa que sólo con Jesús eres bueno e inteligente, sin Él eres malo y necio, en el mejor de los casos, en algunos extremos hasta piensan que uno hizo un pacto con el Diablo. Mi experiencia personal, yo soy doctor, y cuando mis pacientes se dieron cuenta que yo no creo en Dios, dejaron de asistir a mi consulta por un tiempo, hasta que se dieron cuenta que (modestia aparte), soy un muy buen médico, no perfecto, pero me esfuerzo por mejorar la calidad de vida de mis pacientes hasta donde me sea posible, algo que no encontraron en otros colegas más interesados en el dinero que en la salud.

        Tampoco dije que el mensaje de Jesús fuese alienante o que las culturas antiguas fuesen mejores que la sociedad moderna, esas son sus palabras, no las mías. Realmente existen versículos de Jesús en que envía mensajes prácticos que regulan la conducta humana y ayudan a mejorar la sociedad, pero otros son francamente inverosímiles. Eso sucede porque como fueron varios escritores del Nuevo Testamento, unos escribían mensajes positivos, y otros negativos, según su idiosincrasia (obviamente yo descarto la inspiración divina hasta que se compruebe que existe). El resultado es un Jesús con una conducta bipolar. Solo expongo un ejemplo, Lucas 19:27.

        En algún momento toca usted un punto complicado y extenso: “que los ateos hemos provocado masacres en el siglo XX.” Bueno, eso es materia para otra charla, no es el tema actual, pero podré darle respuesta en su debido momento. Lo que sí puedo responder ahora, es que no concuerdo con el cristianismo no solo basado en el materialismo científico; sino también en datos bíblicos. Si Malaquías 3:23 dice que Elías viene antes del Mesías, y en Juan 1:21 Juan el Bautista dice que él no es Elías, entonces la conclusión razonable es que Jesús no era el mesías, era Ciro (el libro de Malaquías fue escrito luego de que Ciro rescató a los judíos de Babilonia. Es contemporáneo del libro de Nahúm que habla de la bienaventuranza de las reformas jurídicas que promueven los reyes persas como Ciro o Artajerjes).

        Señor M. Valparaíso, que pase buenas noches. En Costa Rica ya son las 6:00 pm y ya terminé por hoy con mis pacientes. Aproveché un momento para responderle, pero debo volver a casa con mi esposa y mis hijos. Estaré pendiente mañana por si usted desea hacer algún señalamiento sobre algo en que usted esté en desacuerdo.

        Saludos cordiales.

        PD: He estudiado un poco la Biblia, los códigos masoréticos, premasoréticos, siríaco, Alejandrino, Vaticano, la Septuaginta, la Vulgatam, las biblias antiguas y las modificaciones modernas, el Nuevo Testamento y la influencia griega y romana en su escritura, pero eso no significa que yo sea judío. En su respuesta usted dijo que la interpretación judía concuerda más conmigo. Sinceramente lo dudo. El Dios del A.T. se debe a influencia egipcia y sumeria, no creo que a los judíos les parezca correcto eso, pero gracias por la observación.

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      • Le respondo en uno de los pocos huecos que tengo ahora. Empezaré disculpándome. Realmente estoy en una etapa muy ocupada y sin tiempo para nada. Su mensaje lo leí al vuelo y le respondí de prisa. Creo que me precipité en las conclusiones y en la respuesta, tal vez sea mejor no contestar que intentar dar siempre respuesta a todos los mensajes sin poder hacerlo con calma. Cierto que no equiparó mártires cristianos y yihadistas. Sí que creo que por sus palabras tiene una visión de que el cristianismo empuja a la pasividad, y reitero que el caso es el opuesto.

        En cuanto a la ciencia, la energía, como sabe, es también parte de la materia, o mejor dicho, energía y materia son una misma cosa. El plano espiritual no consiste en energía, eso es budista, el plano espiritual es otra cosa, ni materia ni energía, así que está fuera del alcance de la ciencia.

        Según el cristianismo el ser humano es cuerpo y alma en unidad. El concepto dual de que somos un alma metida temporalmente dentro de un cuerpo es un concepto griego que caló bastante en la cultura occidental, pero en realidad no es un concepto de origen cristiano. Si cuerpo y alma es una unión, lo que afecta al cuerpo repercute en el alma y lo que afecta al alma repercute en el cuerpo. Eso usted como médico lo sabrá muy bien, aunque donde yo digo alma usted dirá otra cosa.

        Cuando Jesús se mostró como el Hijo del Hombre anunciado por Daniel, confirmando así que era el Mesías, y no un mesías cualquiera sino ese ser divino anunciado por Daniel, ahí vinieron Moisés y Elías. Si buscabas el regreso de Elías para confirmar que Jesús era el Mesías, ahí lo tienes, es la única vez que Elías regresó.

        Existe la medicina moderna, y existe la magia y el chamanismo, existe el cristianismo, y existen otras religiones y también supersticiones. Me parece un error poner en el mismo plano al cristianismo y a la superstición. En religión, y en medicina (y en todo), la frase “por sus frutos los conoceréis” tiene mucho sentido. Un hombre malo dará frutos malos, una religión buena dará frutos buenos. Me dirá que muchos cristianos, incluso la Iglesia estamental, muchas veces a dado frutos malos, y estoy de acuerdo, pero una cosa son los frutos del hombre y otra los frutos de una ideología o religión. Por intentar ser breve pondré un ejemplo. Si un cristiano mata a otros en nombre de Dios (como en las cruzadas), lo está haciendo en contra de su religión, pues ante esa situación Jesús predicó la no violencia, el poner la otra mejilla (simbólicamente), por tanto estamos ante una persona mala… a pesar de su religión. Si un musulmán mata a otros en nombre de Dios, lo está haciendo porque su religión se lo pide (digan lo que digan, así actuó Mahoma, conquistando territorios a golpe de espada para imponer la nueva fe). Cuando un cristiano actúa de acuerdo con su religión, los frutos son buenos, para él y para los demás. Si lo traslada a su terreno, es como si en un pueblo la gente va al curandero. Si van y se curan, aunque no comparta su medicina tendrá que admitir que ese curandero tiene medicina buena.

        Nos reprochas “sin Jesús el hombre no puede ser bueno y sabio”. No es eso lo que dice mi religión, entre otras cosas porque de ser eso cierto, antes del nacimiento de Cristo no habrían existido hombre buenos ni sabios en la historia. El papa francisco dijo un día que admiraba a Ghandi… precisamente por ser un hombre bueno y sabio, aunque no era cristiano.

        En cuanto a la naturaleza pecaminosa del ser humano, no te voy a reprochar tu visión porque por desgracia ha sido frecuente en las iglesias machacar esa idea. “Los curas”, para que nos entendamos, son hombres de este mundo que pisan el barro que pisamos todos, son parte de la sociedad y cambian con ella. Pero si “subimos” la escala y nos vamos a la Iglesia oficial, a las doctrinas, veremos que esa idea es muy diferente. El hombre nace con el pecado original, pero eso no significa que nace malvado ni mucho menos. El concepto de pecado original es, para que nos entendamos, la idea de que el ser humano nace imperfecto, y con una inclinación a hacer el mal, junto con la inclinación (superior) a hacer el bien. Supongo que eso nadie lo puede negar. Si los curas en épocas pasadas enfatizaban mucho el aspecto negativo, no era un asunto del cristianismo en sí, sino de la forma de explicarlo, que no siempre es la mejor, y que cambia según las épocas. Para mí, uno de los grandes beneficios de mi fe es el énfasis que se pone en la regeneración, la purificación, el lavar los pecados, el reconciliarse. El cristianismo, más específicamente el católico, te ayuda a admitir que eres imperfecto (la soberbia nunca es buena ni realista), pero te ofrece múltiples caminos de mejorar y de ser perdonado.

        Y ya tengo que marcharme y me quedo con la sensación de que de nuevo mi respuesta ha sido precipitada y nada clara, le pido disculpas anticipadas, no sé si no habré dicho alguna barbaridad también hoy

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      • Señor M. Valparaíso
        Salud y República!

        No son necesarias las disculpas, estamos dialogando como caballeros, y es obvio que tenemos ideologías distintas y aunque no concordemos, es evidente que ninguno de los dos tiene ánimos de ataque, solo de exponer nuestros puntos de vista. No deseo abusar de su tiempo, más bien agradezco cada una de sus invaluables respuestas. A mi también me espera una semana agitada por lo que no podré dedicar el tiempo suficiente a continuar nuestro diálogo, pero ha sido fructífero para mí y por tal motivo daré mi última respuesta hoy con mucha cordialidad, pero concisa, en espera de poder charlar nuevamente con usted en el futuro.

        1) No creo que el cristianismo sea pasivo; lo que sí creo es que aboga por una fuente externa de vida, bondad y solución a problemas, con lo cual difiero porque no existen pruebas de tal fuente sobrenatural. Y como usted dijo que para poder entender el mensaje de Jesús hay que creer en lo sobrenatural, me parece que se aplica la misma analogía que usted citó:

        “si tu mente es un martillo, verás clavos en todos lados” Entonces: “si tu mente es cristiana, verás profecías cristianas en todos lados.”

        2) Sí, concuerdo con usted, la materia y la energía son “la misma cosa” en un estado distinto. Pero, si la espiritualidad no es materia ni energía, qué es y cómo puedo saberlo de forma objetiva si está fuera del alcance de la comprobación científica y solo “sospechada por experiencia personal” de forma subjetiva? Quién está en lo correcto, el cristiano que “siente” a Jesús en su corazón en cualquiera de sus 40.000 denominaciones y cada una es “la verdadera y única”, o el musulmán que “siente” a Alá, “el verdadero y único”?

        3) Estoy de acuerdo con usted, creo que en la mayoría de la Biblia (excluyendo pasajes con clara influencia externa), de forma general, no enseña que el alma sea un fantasma dentro del cuerpo, esa es una idea egipcia y griega. Creo que se refiere a “alma” como el propio organismo vivo (“Y plasmó Dios al hombre, polvo de la tierra. E inspiró en su faz soplo de vida, y vino a ser el hombre en alma viviente.” Septuaginta, traducción del erudito Jünemann. Génesis 2:7); sin embargo, si el alma es la propia actividad orgánica del individuo, es un error decir que el alma influye en el cuerpo y viceversa, porque es el propio cuerpo quien influye en sí mismo.

        4) No le entendí muy bien lo del regreso de Elías, pero mire la contradicción entre Mateo 17:10-13 en que Jesús afirma que Juan el Bautista es Elías; pero en Juan 1:21 el propio Juan niega que él es Elías.

        5) No creo que sea un error comparar la Biblia con el chamanismo, con todo respeto. En Levítico nos enseñan a “curar la lepra” (o la infección dérmica que fuese). “Tome dos palomas, corta una a la mitad, bañe con sangre a la otra, prínguese con sangre 7 veces y suelte a la paloma…” Yo sé que es parte del A.T. y que Jesús modificó muchas cosas, pero… antes de eso, de verdad funcionaba? (no lo creo).

        6) Como dije antes, la personalidad de Jesús resulta ser bipolar, en un versículo pone la otra mejilla; en otro dice “traed a mis enemigos y decapitadlos delante de mí”. Los yihadistas toman al pie de la letra cada pasaje del Corán; los cristianos siguen literalmente los versículos positivos de amor, paz e igualdad, y reinterpretan los negativos, por eso la conducta cristiana resulta ser más acorde con la sociedad, pero no significa que la Biblia sea en su totalidad una guía moral adecuada.

        7) Con respecto al mensaje de Jesús y la doctrina del pecado original, creo que es mejor reservar mi respuesta para otro momento en que dispongamos de más tiempo. El tema ahora se basaba en que si realmente Emmanuel era Jesús o Ezequías. Creo que he demostrado que según el A.T. era Ezequías, y no encuentro datos para pensar que el cristianismo existió desde el principio. Tal como dijo usted: el mensaje cristiano de “El Mesías” era subterráneo. Así que necesito escarbar un poco más en las Escrituras de la manera más neutral e imparcial que pueda.

        Muchas gracias, señor. Que sea próspero en sus buenos oficios.

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      • Gracias, brevemente.

        Materia y energía forman el plano físico, el plano espiritual no está formado por nada físico así que no hay ni materia ni energía. ¿Cómo se puede experimentar entonces? Pues no sabría qué decirle, yo lo experimento. Es como si alguien que jamás ha amado te pregunta que cómo puede experimentar el amor, que nunca lo ha sentido y por tanto no cree en su existencia. Le podría hablar de mis vivencias, pero no se las puedo enseñar en una foto ni traspasar.

        Cuerpo y alma forman una unidad, pero no son una sola cosa. Mi cabeza, mis manos y mi piel, etc., forman una unidad, pero no son lo mismo. El cuerpo es mortal, el alma inmortal, y cada uno tiene sus funciones y cualidades aunque funcionen en armonía. Por eso sí es posible decir que el cuerpo influye en el alma y el alma en el cuerpo. Por decirlo de un modo que lo pueda ver más claro, es como cuando hablamos del cuerpo y la mente, forman parte de una misma unidad, pero son cosas distintas y una puede influir en la otra.

        Cuando en el Antiguo Testamento explican cómo curar la lepra o cómo organizar la ceremonia de nosecual, o cómo purificarse tras tocar una inmundicia y mil instrucciones más, eso no es parte de nuestra religión, es parte de los códigos, normativas, normas de conducta, etc. etc. que tenían los antiguos hebreos. La religión es la relación del hombre con Dios, lo que incluye la relación del hombre con el hombre, lo demás son cosas del pueblo hebreo y quedó atrás en el cristianismo. No sé si tendría sentido asociar al judaísmo con el chamanismo, siguiendo su de usted razonamiento, pero no lo tiene asociarlo al cristianismo.

        Lo de que Jesús es un ser bipolar, evidentemente no estoy de acuero. Esa cita de “traed a mis enemigos y matadlos en mi presencia”, no es algo que dijo Jesús a nadie, sino parte de una parábola que Jesús cuenta. Evidentemente Jesús nunca ordenaría a nadie que matasen a sus enemigos delante de él, más bien se dejó arrestar por sus enemigos y se dejó matar por ellos. Deberías entender que en las parábolas hay un mensaje central, y todos los demás detalles son accesorios. Analizar los detalles supone malinterpretar la parábola. En el Hijo Pródigo se nos enseña que el padre perdona a su hijo aunque no se lo merezca, pero si nos ponemos a analizar detalles y criticamos la injusticia que cometió con el hermano bueno, estamos desviándonos del tema y sacando conclusiones equivocadas que no son para nada el mensaje de la historia. Hay que entender cómo funcionaban las parábolas en aquellas civilizaciones orientales y no interpretarlas según nuestra mentalidad moderna. Es como si nos cuentan el cuento de Caperucita, para enseñarnos que es peligroso hablar con extraños, y nos quedamos con el mensaje de que la madre de Caperucita era muy mala hija teniendo a la abuela sola en el bosque, rodeada de lobos, enferma, y encima manda a su niñita sola con comida a atravesar el bosque con lobos. El cuento no nos está hablando de la madre, está hablando de Caperucita y el lobo.

        Tal vez le ineterese este artículo sobre cómo se expresaba Jesús, según su cultura.
        https://apologia21.com/2012/09/17/como-hablaba-jesus-y-su-contexto-cultural/

        Siguiendo con lo de Elías, claro que San Juan negó ser Elías, lo que le dije es que en la Transfiguración vino Elías, tal como decía la profecía. Si quiere pensar que la profecía hablaba de Ezequiel, no hay problema, puede pensarlo. Más aún conocen del Antiguo Testamento los judíos, que se pasan la vida estudiándolo, y todos están de acuerdo en que Jesús no es el Mesías que esperan, así que no tiene nada de particular que usted tampoco lo crea.

        El cristianismo empezó con Jesús, no antes, el Antiguo Testamento es como el contexto de fondo para nosotros. Cuando dije tal vez que nuestra religión es más antigua me refería a que la revelación empezó siglos antes de Cristo, con los hebreos, pero el cristianismo en sí no.

        bueno, no tan breve al fin y al cabo.
        un saludo

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  2. A la verdad me gusta investigar, y el articulo me ha dejado ver mas claro el verdadero significado del nombre de Emmanuel y Jesús, y se que el Espíritu Santo nos llevara a toda verdad, si le pedimos SABIDURÍA Y ENTENDIMIENTO para estudiar la palabra de DIOS
    Solo quiero decir y creo en verdad que Jesús es el mismo Dios encarnado y no existe ninguna trinidad, ya que Dios en su gesto de amor, tomo un cuerpo, vaso o humanidad, para morar entre nosotros y poder llevar a cabo el sacrificio del cordero en la cruz , y así lograr salvarnos de la muerte y el pecado en que estábamos, ya que si lo hacia en espíritu nunca lo hubiéramos visto y no tendríamos evidencia de la salvación de Dios hacia la humanidad, El Señor mismo se hizo hijo puesto que nació como cualquiera de nosotros de una mujer, y por las obras que el Señor Jesús hizo, el pueblo de aquel entonces le llamo hijo de DIOS

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    • Gracias por tu comentario, me alegro de que te resulte útil el artículo. Y ahora aprovechando la situación me gustaría hacer contigo una reflexión sobre la Trinidad, por si te interesa tener otro punto de vista.

      Si crees que Jesús es Dios y crees que sólo hay un Dios, ¿no te resulta extraña toda esa relación que tiene Jesús con el Padre, y cómo habla de Él (y Él de Jesús) como si fueran entidades diferentes? Si son una sola cosa sin división de “persona” ¿no es absurdo que en el bautismo el Padre diga “he aquí a mi Hijo bien amado”? O cuando Jesús dice que el día y la hora no la conoce ni siquiera el Hijo del Hombre, sino sólo el Padre, y tantas otras cosas en la Biblia que necesitan de dos para tener sentido, sin por ello pensar que son dos dioses diferentes. Pero en mi opinión el argumento más fuerte para la Trinidad es este: si Dios es amor, y no digo que ame, sino que ES amor, o sea, si esa es su naturaleza esencial, si podemos decir que Dios es “el amor”, entonces si Dios estaba solo antes de crear a los hombres y los ángeles ¿a quién amaba? Para amar es imprescindible alquien o algo a quien amar, pero antes de la Creación no había nada ni nadie, sólo eternamente Dios. Uno puede respirar aunque esté sólo, uno puede hablar consigo mismo, puede pensar en soledad, pero no puede amar si no hay un objeto de ese amor, aunque no esté presente, pero tiene que existir, si no no sería amor, sería fantasía o egoísmo (autoamor). Y si el amor es la esencia misma de Dios, eso quiere decir que forma parte de su ser siempre, no que empiece en un momento dado, sino que siempre estuvo ahí. Es igual que Padre, un Padre sólo empieza a ser padre cuando tiene un hijo, así que antes de tener hijos no es padre, por eso los padres no nacen, se hacen. Los amantes no nacen, se hacen cuando empiezan a amar. Dios es justo, es misericordioso, es un montón de cosas, pero una sola es lo que le define en su propia naturaleza: el amor, y para amar tuvo que tener siempre algo en sí mismo a lo que poder amar, antes de la Creación. Si creemos en la Trinidad entonces tenemos la respuesta, pues en su ser hay tres “personas” (no en el sentido de la palabra española “persona” sino en el sentido griego de “hipóstasis”, algo así como “realidad” o “sustancia”, aunque no tenemos traducción exacta). Si en el mismo ser de Dios hay más de una realidad, entonces sí es posible que el amor sea la esencia de ese ser, pues no sería un amor egoista a sí mismo, sino un amor que tiene sujetos y objetos, voluntades diferentes aunque sintonizadas al 100% en un mismo ser, igual que mi mente y mi alma son dos cosas distintas pero indivisibles, un mismo ser (bueno, no es igual pero es un ejemplo similar de cómo dos cosas distintas pueden sin embargo formar una única identidad).

      De todas formas soy consciente de que no te voy a convencer con un argumento, sobre todo cuando estamos ante los misterios de Dios. Será el Espíritu el que te guíe si es su voluntad y si tú te dejas guiar, y él te revelará la verdad si tú estás abierto a ella. Mientras tanto, que Dios te proteja y que sigas buscando su luz.
      DTB

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    • Saludos a todos.

      Soy ateo, y disculpen que mis palabras sean molestas, pero, si leen la Biblia, notarían que Immanuel no era, nunca fue ni será Jesús. En el blog “Ateísmo para Cristianos” yo lo demostré en el artículo “Jesús era Immanuel?”.

      Es nuevo, acaba de ser publicado y por 7 aspectos demuestro que Ezequías era el niño de la supuesta profecía.

      “Los demás hechos de Ezequías, y sus misericordias, he aquí todos están escritos en la profecía del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel.”
      (2 Cr 32: 32, RVR 1960)

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      • Gracias por compartir tus teorías con nosotros, claro que no ofendes, no hay nada en tus palabras que sea una ofensa, sólo una diferencia de opinión y eso no es malo. Pero si de verdad eres ateo no deberías creer en las profecías ¿acaso puede el hombre predecir lo que ocurrirá en el futuro? Si no crees en Dios eso es imposible.

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