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Dudas

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Dudas

Sea un católico buscando aclaraciones, un protestante que desea corregir lo que considera un error católico, un agnóstico que sigue buscando la verdad, o simplemente un cristiano con preguntas que quiere profundizar—no tenga miedo de preguntar.

Cuando Tomás vio a Jesús y aún dudó, Jesús no se limitó a reprocharle su falta de fe; tomó su mano y le pidió que pusiera su dedo en la herida. Así es como se resuelven los problemas de fe: afrontándolos directamente, y no ignorándolos por miedo a perder la fe… o a encontrarla.


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  1. Avatar de Gustavo
    Gustavo

    Como responder a los q afirman que la religión aliena, lava cerebros,etc? Disculpe la pregunta pero me cuesta expresarme para responder ya que muchas veces es solo cuestión de razonar 😀 y la explicación que soles dar me ilumina muy bien! Saludos!!

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Habría que saber qué entienden ellos por alienar o lavar cerebros. Normalmente, quien eso afirma, considera que lavar el cerebro es meter en la cabeza de alguien ideas ajenas, de forma que terminan viendo el mundo de una determinada manera y pensando y razonando de una determinada manera que les viene impuesta desde fuera, por eso se puede decir que quedan alienados.

      Quienes llevan ese concepto hasta el extremo afirman también que los padres que educan a un niño marcándoles qué está bien y qué está mal, qué es adecuado y no, qué es correcto y no… les están alienando. Hace poco salió en prensa la foto de un famoso americano con su hijo (no recuerdo si era cantante o actor de Hollywood). Le llevaba a la escuela, el niño disfrazado de princesa Disney y el padre disfrazado de algo que pretendía ser Campanilla o algo así. Sin comentarios. La cuestión es que el famoso papá, muy orgulloso de saber mejor que el resto cómo educar a un niño, decía que el niño se levantó con el capricho de vestirse de princesa, y él le aplaudió la idea y decidió solidarizarse con él vistiéndose también de princesa para que el niño no llegara a pensar, Dios no lo quiera, que un hombre vestido de princesa es algo extraño. Lo que el padre venía a decir es que no quería “condicionar” el comportamiento y los valores de su hijo (de unos 6 años), que el niño debía crecer con la libertad de tomar sus decisiones y decidir por sí mismo qué está bien y qué está mal. Supongo que si el niño al llegar a casa decide prender fuego a las cortinas o decide clavarle el boli en el ojo a un compañero molesto el padre actuaría limitando la libertad del niño, pero si es consecuente puede que no lo haga y decida que, después de arder toda la casa o después de dejar tuerto a su compañerito de clase, el niño sacara sus propias conclusiones y decidiera si lo hecho le parece bien o mal. En fin, poco probable.

      Lo que ese bienintencionado padre está haciendo es, lisa y llanamente, renunciando a educar a su hijo, con la absurda idea de que los niños nacen con una madurez plena y una capacidad de razonamiento y comprensión de la realidad semejante a quien ya lleva muchos años vividos. El niño no sabe lo que le conviene ni lo que se necesita para convivir en sociedad, un padre tiene que írselo enseñando. Si eso es lavarle el cerebro, pues eso será, pero tendría el mismo sentido que lavarle el cuerpo cuando viene sucio y lleno de barro.

      Ahora vamos a irnos a un contexto más amplio, que cubra tanto a niños como adultos. Lavar el cerebro es meterle a uno ideas en la cabeza. Dejemos la religión en concreto y vayámonos también a un contexto más amplio: ideas en la cabeza. Quienes siguen una religión están aceptando ideas externas, o bien porque se las transmitieron de niño o porque las aceptó de adulto (en libre elección, tanto si las toma como si las mantiene). Quienes siguen cualquier tipo de ideología igualmente está aceptando ideas externas, o bien porque le educaron en esa ideología o porque de mayor le convenció y lo asumió, y esa ideología puede ser el comunismo, la democracia, el pacifismo, el belicismo, el fundamentalismo, el ecologismo, el animalismo, la idea de que hombres y mujeres son iguales, la idea de que hombres y mujeres son diferentes, el racismo, el proteccionismo, etc. etc. etc.

      En definitiva, todos venimos al mundo en un estado de ignorancia, las ideologías no nos las inventamos, las asimilamos; o bien nos las meten en la cabeza de pequeños, y luego de adulto decidimos que queremos mantenerlas (o las rechazamos), o bien las adquirimos de adultos porque, entre todas las ideas que circulan a nuestro alrededor, nos convencen más que otras. Todas las ideologías vienen de fuera, estaban ahí antes de que nosotros las conociéramos, y por tanto, o uno es libre de tomarlas o dejarlas, o todas son lavados de cerebro. Lo que no tiene sentido es decirte que si eres católico es porque te han lavado el cerebro, y sin embargo esa persona que te lo dice, que creerá en la democracia, o en el socialismo, o en el ecologismo o en lo que sea que crea, ¿no habría sufrido igualmente un lavado de cerebro? ¿Es que él es libre y maduro para mantener esas creencias que le han transmitido o que ha aceptado y sin embargo tú no eres igualmente maduro y libre para tus propias creencias? Lo que hay debajo de ese absurdo razonamiento es una idea maniquea y personalista de qué ideas son correctas y qué ideas no lo son. Si una idea es correcta (y soy yo quien lo decido), entonces aceptarla y transmitirla está bien, es más, es deseable y casi obligatorio. Pero si alguien decide aceptar o transmitir una idea diferente o contraria a la mía, entonces eso no puede ser otra cosa que un lavado de cerebro, y quien acepta semejante estupidez necesariamente tiene que haber suspendido su capacidad de razonar, por lo tanto ni está funcionando con madurez ni tiene capacidad racional suficiente para elegir sus propias creencias.

      Un caso extremo de “lavado de cerebro”, si es que eso es toda aceptación de creencias ajenas, sería la ciencia. Muchísimas de las leyes y conceptos que nos enseña la ciencia están fuera de nuestras posibilidades de comprobación. La intensidad de la fuerza electromagnética, la naturaleza de las estrellas, la composición del átomo, y muuuchas cosas más, nos las creemos porque nos dicen que es así, y nosotros, que tenemos una fe ciega en la comunidad científica, lo aceptamos sin rechistar, sin necesidad incluso de que nos lo demuestren, simplemente lo creemos porque ellos nos lo dicen. Eso es fe, y pocos creyentes tienen en Dios una fe tan grande como solemos tener en la ciencia. Y esas ideas nos vienen de fuera, así que ¿por qué no considerarlo un lavado de cerebro? La persona que tales cosas dice ¿realmente se cuestiona profundamente de forma crítica cada cosa que le dice la ciencia, o lo acepta sin rechistar por pura fe en la ciencia? Y su manera de ver el mundo ¿realmente es suya propia original, es la primera persona que por sí misma ha llegado a esas conclusiones, o ese tipo de ideología es producto de su tiempo y lo que hace él es sumarse a ella y compartirla? Nadie puede vivir en sociedad y no asimilar las ideas de su sociedad.

      Quien te acusa de tener el cerebro lavado, a ti por aceptar unas creencias religiosas, está haciendo lo mismo por su parte, pero utilizando una vara de medir radicalmente diferente para juzgarte a ti y para juzgarse a él. En ese caso, si alguien no está usando la razón correctamente, obviamente es él.

      El ateísmo funciona como una religión, es un sistema de creencias que tus padres te transmiten o que tú aceptas de mayor, y consiste en tener una fe ciega en quienes divulgan el materialismo. Nadie ha podido demostrar que Dios existe pero ellos están convencidos de que no existe. El agnóstico opina que nadie ha podido demostrarle ni que existe ni que no existe, por lo tanto asume una postura de «no sé», pero el ateo ha ido más allá, asumiendo por fe, y fe ciega, que Dios no existe. Quienes son ateos y educan a sus hijos en el ateísmo, hacen igual que quienes son creyentes y educan a sus hijos en sus creencias. Pero hoy en día en la sociedad predomina el mensaje ateo a todos los niveles (sobre todo en Europa), así que si tú educas a tu hijo como católico luego él decidirá si mantiene esas creencias o sucumbe a la presión general y se deja «lavar el cerebro» por los mensajes continuos que le manda la sociedad. Pero si educas a tus hijos en el ateísmo, como esa formación está en sintonía con los mensajes que le bombardearán durante toda su vida, es más que probable que de mayor siga siendo ateo, porque realmente no le has dado al niño una base de comparación, no puede saber si creer en Dios es mejor, porque eso es una vivencia que él nunca ha tenido.

      Así que, estrictamente hablando, podemos decir que la sociedad nos está haciendo un continuo lavado de cerebro para que asumamos el materialismo ateo, y los ateos se han dejado seducir por esa ideología actual, es decir, se han dejado lavar el cerebro. Cuando los países eran cristianos incuestionablemente y todos los mensajes de la sociedad daban el cristianismo por sentado, en cierto modo podíamos decir que les lavaban el cerebro con el cristianismo, pues es difícil que un individuo pudiera por sí mismo elegir otra creencia diferente a la que todo el mundo daba por incuestionable. Pero hoy estamos en situación diferente, el mensaje que la sociedad bombardea, en la tele, las revistas, la política, las escuelas, los periódicos, el cine, etc etc, es un mensaje predominantemente ateo, así que las personas que no aguantan esa presión y sucumben al ateísmo son, hoy, aquellos a quienes la sociedad, con su maquinaria propagandística, ha logrado lavar el cerebro. Todavía quedamos un sector que a pesar de todas las presiones e incluso rechazos y obstáculos, mantenemos nuestra fe por elección propia. Así que, teniendo en cuenta la situación actual ¿quién es el del cerebro lavado? Siempre el que acaba poniéndose en sintonía con la presión externa, el que cede y asume las ideas que le llegan, pues en eso consiste un lavado de cerebro, en ceder a la presión externa. Si la presión va en el sentido de ridiculizar a la religión e imponer el materialismo ateo, entonces todos los que ceden ante esa presión y aceptan esa ideología, son quienes se han dejado lavar el cerebro. Y luego tienen la ingenuidad de acusar de eso mismo a los que resistimos la presión y logramos seguir pensando por nosotros mismos en vez de pensar como todo el mundo. Qué ironía.

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      1. Avatar de Gustavo
        Gustavo

        Fantástico!!!Muy claro!
        Gracias Christian!!

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  2. Avatar de Gustavo
    Gustavo

    Hola apologia!!!
    He visto bastantes personas ya sean ateas o agnosticas u otras q afirman que muchos pasajes de la Biblia son una copia, acomodaciones de una literatura más antigua como la sumeria por ejemplo, y uno de ellos sería el diluvio.como responder en este caso?

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Pues con el diluvio en concreto, como otros textos antiguos de origen sumerio, yo diría que no tiene nada de extraño que esas narraciones se hayan encontrado también en tablillas sumerias. Se supone que son narraciones pasadas de generación en generación durante muchos siglos, lo que nos remonta necesariamente a épocas anteriores a Abraham, y Abraham era natural de Ur, se vino de allí a la Tierra que Dios le prometió con cientos de personas a su servicio, es decir, hubo una migración de gentes de la zona de Ur que se asentaron en Canaán y dieron origen a lo que sería el pueblo hebreo (= hijos de Abraham). Y Ur era una ciudad sumeria, así que Abraham era sumerio, por lo tanto podemos decir que los israelitas eran sumerios que migraron a Palestina, por lo tanto decir que una historia antigua fue conservada por los israelitas significa que esa historia es sumeria, aunque los israelitas la cuentan de otra forma, a la luz de Dios, que es como un recuerdo o mito antiguo se transforma en Palabra de Dios con un significado verdadero. Decir que los hebreos se apropiaron de un relato sumerio sería como decir que los mejicanos católicos han copiado la Biblia de los españoles. No, simplemente la Biblia ha ido pasando de generación en generación desde el siglo primero, y cuando los españoles fueron a México la Biblia siguió con ellos pasando de generación en generación, y los mejicanos, que son descendientes de esos españoles, mezclados con indios, sólo son eslabones más dentro de esa larga cadena que se remonta a los orígenes, no copiaron nada de otros, es parte de ellos mismos y ellos son parte de la tradición. Los propios españoles no escribieron la Biblia, son también otro fragmento de la cadena de transmisión.

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      1. Avatar de Gustavo
        Gustavo

        😂😂😂 que sencillo la explicación había sido jeje!. Gracias lo entendí muy bien!.
        Aprovecho y hago otra pregunta:se puede decir que todos los hombres somos hijos de Dios? Independiente de su religión y cultura?O solos los bautizados? Los no bautizados se podrían llamar solo creaturas de Dios?

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      2. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Por el bautismo pasamos a ser hijos de Dios, así que los no bautizados son creaturas pero no hijos. Por supuesto Dios ama y se ocupa de todas sus criaturas, podemos seguir con la metáfora y decir que nosotros somos hijos de Dios y los demás sobrinos, y los tíos se preocupan por sus sobrinos, sobre todo si están huérfanos. Un cristiano es tu hermano, un musulmán tu prójimo.

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  3. Avatar de Roberto Rodriguez
    Roberto Rodriguez

    Buen dia, tarde o noche respectivamente de su localidad… Es muy interesante e instructivo todo este material de apologia. He leido casi todo en cuanto a los temas y me ha ilusrado mucho gracias a quien o quienes se han tomaso este tiempo de recopilar y dar explicacion a temas muy debatidos en cada rincon de nuestros pueblos referente a puntos de vista de la sana doctrina. Saludos.

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      muchas gracias por tu comentario Roberto, encantados de ser de ayuda.

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  4. Avatar de Marta
    Marta

    Buenas Christian .
    Aun estoy leyendo extenso sobre la salvacion , pero tengo una pregunta cortita de otro tema .
    He venido leyendo paginas ortodoxas , algunas bellas bellas en espiritualidad y me han dado la posibilidad de hacer preguntas . Pero hay algo que no logro alclarar ..
    Las diferencias teologicas que tenemos se dieron desde el principio , cuando se crearon los 5 primeros patriarcados , o se dieron despues del cisma ??
    Me refiero a diferencias como el entendimiento del pecado original , el tema de la primacia de Pedro y sobre todo el purgatorio , de este ultimo me han explicado muy bien , pero es tan distinto lo que ellos comprenden y creen sobre el tema , que surge esta inquietud que nadie me aclara ¿ siempre estuvieron esas diferencias ( desde el principio ) o son posteriores al cisma .
    Bueno , yo espero no aburrir .
    Un saludo cordial , como siempre .

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Hasta el momento del cisma católicos romanos y ortodoxos compartíamos los mismos dogmas. Sobre la primacía de Roma hubo formas diferentes de entenderlo y no faltaron tensiones en algunos momentos (política y religión se mezclan en esto) pero se reconocía la primacía del papa. A medida que Bizancio se convierte en la gran capital del mundo mientras Roma se hunde en la barbarie y queda poco más que ciudad de provincias, cada vez se hace más penoso para Bizancio estar supeditado a Roma, aunque sea en lo espiritual. Los emperadores bizantinos no llevaban nada bien esta influencia extranjera y entre todas las cosas al final una chispa (la controversia del filoque) hizo estallar la pólvora y rompieron con Roma (ellos dirán que rompimos nosotros por no ceder). El caso es que a partir de ese momento, en el año 1054, la Iglesia se divide. El vínculo espiritual era ya lo único que unía Oriente y Occidente así que a partir de ese momento (y más aún cuando los turcos terminan con Bizancio), será una situación parecida al telón de acero de la Guerra Fría, ningún contacto entre ambos mundos. Por eso la teología evolucionó de forma diferente en ambas partes. En lo básico se mantuvo la unidad pero en algunos aspectos puntuales se llegaron a hacer interpretaciones diferentes en ciertos aspectos, pero todo eso vino después de la ruptura, cuando ellos ya no estaban bajo el primado del papa. Como es lógico, lo primero que se replantearon fue la primacía de Pedro, pues necesitaban justificar su ruptura con Roma, y luego surgieron algunas elaboraciones teológicas nuevas o se abrazaron ya sin reparos algunas ideas que ya circulaban entre ellos. Pero tampoco hay que engañarse, muchas de las diferencias que hay entre nosotros son pequeñas o diferentes maneras de ver una misma cosa. Quienes quieren enfatizar las diferencias suelen agrandarlas, pero realmente son pocas y en general pequeñas. Lo que comentas sobre el pecado original, el punto de vista actual entre católicos y ortodoxos es practicamente el mismo, por no decir idéntico. Lo que ellos llaman «pecado ancestral» es lo que nosotros llamamos «pecado original». No es un pecado heredado en el sentido de que nosotros paguemos las culpas de nuestros ancestros, sino que al tener libre albedrío poseemos inclinación al mal ( y también al bien), y esa tendencia a hacer el mal en muchas ocasiones sería lo que llamamos el pecado original, porque es un pecado que está con nosotros desde el origen de la humanidad. Diferentes teólogos tal vez tengan diferentes formas de explicarlo (incluso dentro de nuestra misma Iglesia), pero más o menos vienen a decir todos eso mismo. El catecismo aclara muy bien que ese pecado se llama así por analogía pero no puede considerarse de la misma naturaleza que los pecados que cometemos nosotros, y por tanto somos responsables de ello; éste otro pecado es más bien una potencialidad o inclinación. La mayor parte de las diferencias entre las iglesias católicas (romana, ortodoxa, copta, siríaca, etc.) se han debido sobre todo a malentendidos, porque uno lo explica de una forma y los otros no lo entienden correctamente y creen que se trata de ideas diferentes cuando no lo son (esto se debe a las traducciones, que siempre deforman algo las ideas, y a que cada iglesia ha desarrollado una teología propia y unos conceptos y vocabulario que puede malinterpretarse si no formas parte de esa tradición teológica). Por eso en las últimas décadas Roma está llegando a «acuerdos» o como se llame con otras iglesias en donde tras discutir y aclarar cada uno su doctrina, finalmente se llega a la conclusión de que tal o cual doctrina que nos dividía en realidad era compartida por ambas partes, solo que cada uno entendía mal lo que el otro quería decir, y así por ejemplo se firmó con los luteranos el documento en donde se reconoce que ambos tenemos más o menos la misma idea sobre la justificación por la fe y las obras, y con los maoritas (creo) se llegó también a la conclusión de que nuestra idea de María es idéntica y lo mismo con otras muchas cosas que nos separaban por malentendidos.

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  5. Avatar de Marta
    Marta

    Buenas .
    Primero gracias por la respuesta sobre la bendicion en otras confesiones , me lleve una sopresa con el tema.
    Ahora le hago otra consulta , es sobre la salvacion fuera y dentro de nuestra iglesia .
    He leido a la pasada articulos que aseguran la salvación esta solo dentro de la iglesia catolica , y otros más misericordiosos que la salvacion la podemos alcanzar todos sin importar a que religión pertenezcamos .
    Tienen algún artículo en su blog que trate este tema , o si me pueden indicar donde leer y a quien leer para estar más clara en esto.
    Gracias de antemano y que tengan un buen fin de semana .

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Está previsto un artículo pero todavía no hay. Ninguna de las dos visiones son exactas. Como es un asunto complejo creo que donde mejor te puedes informar es en la encíclica que se hizo para ello: Lumen Gentium, lo demás son todo interpretaciones de este documento. Te dejo el enlace:

      http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html

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  6. Avatar de Marta
    Marta

    Hola
    Leyendo la consulta de Gustavo , me ha surgido una a mi .
    Son validas las bendiciones de los pastores de otras iglesias cristianas ??
    Por ejemplo cuando un pastor evangelico te unge o la bendicion de un sacerdote anglicano .
    Espero mi consulta se entienda , un saludo cordial .

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Hola Marta, pues ahí me has pillado. La Iglesia católica reconoce la validez del bautismo de todas las confesiones cristianas, pero que yo sepa sólo es el bautismo, siempre que se haga, como manda Jesús, «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu santo». El resto de sacramentos no. Pero si te refieres a una bendición normal, como la que da un padre a un hijo, pues… creo que no, pero no sé. Se supone que si un padre puede bendecir a un hijo es por eso de que somos todos un pueblo de reyes y sacerdotes, pero eso se refiere al Pueblo de Dios, o sea, a la Iglesia, así que yo creo que fuera de la Iglesia, ni bendición de pastor ni de padre ni de nadie tiene efecto porque no forman parte de ese pueblo de sacerdotes que somos los miembros de la Iglesia. Así que te diría que estoy seguro al 80%, pero con dudas. Si alguien sabe esto a ciencia cierta, por favor que deje un comentario.

      Caso aparte es, por ejemplo, cuando el actual papa se hizo bendecir por un pastor protestante en una ceremonia ecuménica. Creo que eso es un acto simbólico de hermandad, no significa que el papa esté necesariamente reconociendo la validez de esa bendición. Si vas a un país budista y visitas un monasterio y un monje budista de bendice, supongo que lo correcto sería dejarte bendecir y agradecerles la buena intención, y no por ello estás reconociendo que su bendición realmente es sagrada y efectiva.

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      1. Avatar de Marta
        Marta

        Pues nos han pillado !!
        Gracias Christian y esperemos alguien pueda ayudarnos en esta duda .
        Saludos ..

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      2. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Te comento la opinión de un sacerdote. Según él, una cosa es una bendición «humana», que sería una especie de buenos deseos, y otra una bendición en donde en cierto modo estás actuando, o queriendo actuar, como «sacerdote», intentando que a través de ti Dios bendiga. En el primer caso cualquier bendición es buena porque se valora la buena intención, así que metodista o budista que bendiga pues «bien dicho» está. La otra bendición, la que es un acto con algo de sacramento, sería algo reservado a los cristianos, y en especial a los católicos. Si Dios puede estar en/con un buen cristiano aunque no sea católico, pues su bendición podría ser semajante a la nuestra, pero te copio esta parte que me mandó:

        Quizás sería algo distinto ir a buscar una bendición fuera de la comunidad católica cuando la puedes recibir dentro de ella. No sé, preferir un acto de culto de otra comunidad al de la católica, eso sí implica algo de apostasía de renuncia a la fe… algo que no ocurriría si no puedes participar en un momento de oración con la comunidad católica, porque no existe, no es compatible con el lugar y la hora donde te encuentras y decides asistir a un momento de oración cristiana para fortalecer tu fe.

        No es que el asunto quede aclarado del todo pero supongo que más o menos es así. Si cuando el papa se hizo bendecir por un evangelista lo hizo pensando en una bendición de un tipo o de otro, pues eso depende de su corazón, no del gesto en sí. Lo que está claro es que lo que pretendía era el gesto (este papa es muy de gestos) de hermandad, reconciliación, ecumenismo, y ese objetivo parece loable. Al rey Ciro en la Biblia se le llama «el ungido» (en Isaías 45), y no era del pueblo de Dios, aunque Dios se valió de él, así que no tenemos tampoco argumentos para negar categoricamente la potestad carismática a otros cristianos, si es que Dios quiere.

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  7. Avatar de Gustavo
    Gustavo

    Hola Christian!!
    Como bien sabemos hoy día pululan nuevas iglesias protestantes cada una con sus doctrinas diferentes los motivos ya sabemos, sin embargo de todas ellas una cosa me llaman la atención y eso me atrevió a hacerte esta consulta: entre todas estas iglesias hay algunas y poquísimas según mi punto de vista que actúan bajo buena fe como por ejemplo un pastor que no hace la muy característica prédica encendida, no pone su base el diezmo, trabaja con las parejas separadas entre otras cosas que he visto, ahora bien: podríamos decir que Dios actúa en ello? Y si lo hace, no estaría en choque o contradicción actuando fuera de su iglesia verdadera que es la católica? Puede actuar fuera de ella?

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Hola Gustavo, sí puede ser que Dios actúe en ellos o con ellos o como sea, pues Dios es el Señor del universo y no se limita a su Iglesia, aunque ciertamente actúa sobre todo en ella. En la Biblia tenemos ejemplos de sobra de cómo Dios actúa también fuera del Pueblo Elegido. Por ejemplo Balaam era un profeta pagano y Dios lo utilizó temporalmente para que profetizara en su nombre. El rey asirio se dice que actúo como azote de Dios para castigar la infidelidad de su pueblo, y lo mismo el de los babilonios. También se dice que Ciro, el rey de los persas, fue herramienta de Dios para perdonar a su pueblo y hacerlo regresar del exilio cargado de regalos. Dios actúa donde quiere y se vale de quien quiere. Siendo ellos también cristianos, razón de más para que también en ellos actúe o se manifieste o como quiera que él quiera. Puedes verlo un poco como un padre de familia, que se preocupa sobre todo de su familia pero no por ello se olvida del resto del mundo. Imagínate, es sólo un suponer, que Dios hubiera utilizado a Lutero para castigar a su pueblo (la Iglesia) y obligarle a poner en orden su casa, podría ser. Eso no quiere decir que Lutero tuviera las bendiciones de Dios o que por haber sido instrumento suyo hubiera sido santificado. También podemos considerar que Judas contribuyó al plan divino pero no por ello fue recompensado por Dios sino todo lo contrario. Dios sabe valerse del bien, pero también del mal para torcerlo y sacar bien de ello. Si hay una persona buena en el mundo, puede que allí también esté un poco de Dios. No podría decirte aquí sí o aquí no, pero como tú preguntas si sería posible, la respuesta es claramente que sí, lo que no quiere decir que por eso dé igual estar dentro que fuera, que un padre nunca considerará de igual modo un hijo suyo que uno de fuera, pero que un padre se preocupe de los suyos no significa que tenga que olvidarse de todos los demás.

      Aquí tienes un claro ejemplo de ello, recuerda que Ciro es un rey extranjero y por tanto idólatra, y aún así Dios le protege:
      https://www.biblegateway.com/passage/?search=isa%C3%ADas+45&version=TLA

      Saludos Gustavo

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      1. Avatar de Gustavo
        Gustavo

        Excelente!!!. Gracias Christian.

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      2. Avatar de Christian M. Valparaíso
    2. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Hola Gustavo, hoy puedo responderte un poquito mejor. Hay una cita que he encontrado y que viene muy a cuento de lo que preguntabas. Como sabes, la relación principal entre Dios y su Pueblo Elegido siempre gira en torno a la idea de que Dios les sacó de Egipto. Eso significaba que Dios estaba con ellos, les protegía, eran su pueblo y por tanto con el tiempo llegaron a creer que por ser el Pueblo de Dios ya lo tenían todo resuelto, y además eso les hacía superiores a los demas pueblos. Cuando esta opinión se generalizó, Dios envía al profeta a decirles:

      ¿No sois para mí como nubios, pueblo de Israel? – dice el Señor- Si saqué a Israel de Egipto, también saqué a los filisteos de Creta y a los sirios de Quir» (Amós 9:7)

      Dios les baja los humos y les dice «no os creais tan especiales porque yo soy el Dios de todos los pueblos y me preocupo por ellos también». Fíjate que aquí Dios afirma que si los filisteos estaban en Palestina es porque Él los sacó de Creta y los guió allí. Y los filisteos eran los principales enemigos del os israelitas. Así que Dios les dio donde más les dolía.

      Pero hay otra cita importante en el mismo profeta:

      Escuchad, pueblo de Israel, esta palabra que os dice el Señor, a todas las tribus que saqué de Egipto: A vosotros solos os escogí entre todas las tribus de la tierra, por eso os tomaré cuentas de todos vuestros pecados. (Amós 3:1-2)

      ¿Qué nos dice Dios ahí? Que el Pueblo Elegido (antes Israel ahora la Iglesia) es su pueblo, el escogido, somos sus hijos, su familia, pero eso no debe de ser interpretado como un privilegio sino como una responsabilidad. Puesto que nosotros tenemos más medios para salvarnos, tenemos que demostrar mejores resultados, «pore eso os tomaré cuentas de todos vuestros pecados». Como dice el dicho: a quien más tiene más se le debe exigir.

      Te recomiendo que te leas la pastoral Gaudium et Spes, que lo explica muy bien. Dios sembró semillas de la verdad por todos los pueblos… pero escogió a uno para hacerles hijos suyos. Esas semillas pueden florecer en quienes buscan a Dios y no son culpables de no haber sido educados en el cristianismo, pero es en la Iglesia donde están todos los medios para la salvación disponibles, lo que nos facilita mucho la tarea, pero al mismo tiempo Dios por ello espera que logremos mejores frutos, pues nos ha dado la mejor tierra.

      Las otras denominaciones cristianas han perdido parte de la luz, parte de los recursos, pero también es cierto que conservan otra parte de esa luz. Tienen la Biblia, tienen el bautismo, y algunos tienen algún sacramento más. Eso hace que también ellos tengan recursos para la salvación, aunque son menos y más pobres.

      Según nos dice Dios por medio de Amós, Dios es el señor de todos los pueblos (también se repite esa idea en más partes de la Biblia), y como te dije el otro día, por supuesto que un Padre se preocupa más de sus hijos, les da más protección, les guía más… pero no se despreocupa de sus otras creaturas. Si un evangelista busca a Dios con corazón puro, supongo que Dios está con él, aunque esté en el error.

      Pero de paso maticemos: ser de corazón puro, bueno, fiel a Dios, no tiene nada que ver con ser un fanático de sus ideas, más bien al contrario, el fanático que más que buscar llevar lo que él cree la verdad a los demás se dedica a atacar agresivamente a todos para imponerles su verdad, para demostrar que tiene razón, no es un fiel servidor de Dios, sino alguien que sirve más al odio que al amor, o al menos más a su propio ego y cabezonería. Eso nos sirve para todos.

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  8. Avatar de José Carlos Pando Valdés

    Saludos
    En parte no entendí lo último que me cuenta, yo me refería a colocar en la portada de su blog los comentarios más nuevos para así poder seguir todo lo que Usted debate. Bueno, a veces, siento que sus respuestas son extremadamente brillantes en puntos complejos y sin embargo, algún que otro detalle que le pregunto queda al limpio ¿será por lo que me dice de no construir en el Cielo?
    Lo que le quiero preguntar. Claramente Usted no cree así de literal en lo que nos narra la Biblia en los primeros capítulos del Génesis y esto porque lo ha dicho en sus comentarios. Cuando yo entré en la Iglesia lo hice desafiándola, pues no soy católico de cuna, ella me venció y me convenció, y aquí estoy; pero nunca me tragué “el cuento de Adán y Eva”, al menos no como muchos lo explican. No obstante, la persona más ducha que he conocido, Juan un católico de Colombia, me advierte que ha sido una trampa del Demonio en cuyas redes han caído protestantes y católicos.
    Sinceramente necesito más luz sobre esto, pues me da tantas vueltas en la cabeza que no sé por qué decidirme, pues si bien los evolucionistas (o los evolucionistas teístas) parecen dar muchas veces en el blanco, casi nunca demuestran concretamente nada, ¡¿quizás porque el proceso acumulativo que representa el saber no es aun suficiente?! En fin, a pesar de las preguntas que puedan desprenderse de esto y que en el camino se las haré dejando, lo que más me preocupa es cómo encajar “el poema de Adán y Eva” con el Pecado Original.
    DLB

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Lo de poner los últimos comentarios a la vista me parece buena idea, ya lo tienes hecho.

      Lo de que mis respuestas a veces dejan detalles «al limpio» supongo que quieres decir que dejo detalles sin responder. En ese caso no es porque «me hago el loco» sino porque a veces hay tantos detalles que algunos se me escapan. En tales casos puedes insistir en ellos en tu próximo comentario.

      En cuanto al relato de la Creación, interpretarlo de forma literal o de forma alegórica no es asunto de fe sino de ciencia. La Biblia no pretende explicarnos ciencia ni historia ni biología ni ninguna otra disciplina, pretende explicarnos religión, o sea, la relación del hombre con Dios y el significado de las cosas. En ese relato se nos explica qué tipo de vínculo hay entre Dios y los hombres y la naturaleza de ambos (creador-creatura), de dónde venimos y cosas así. Se nos habla también del origen del mal no como un rival de Dios (maniqueísmo) sino como algo ajeno que «se cuela» en una creación que es, como dice Dios constantemente, buena. Del mismo modo el hombre es, como también se nos dice, esencialmente bueno, pero también responsable de sus actos y poseedor de libre albedrío, y como Dios nos da libertad de elección podemos caer en el lado oscuro, como se diría ahora. Y aún así, nos da la esperanza de que en el futuro el bien triunfará. El mensaje bíblico en general hay que entenderlo como incluido dentro de un prólogo (relato de la Creación) y un epílogo (Apocalipsis). Ambos en el fondo inciden en la misma idea, que el mal no viene de Dios ni de los hombres, sino de «algo externo» que nos tienta, algo que podemos elegir o rechazar. Los hombres siempre podemos elegir a Dios o a ese mal que es la serpiente del paraíso o el dragón del Apocalipsis (dragón y serpiente son etimológicamente la misma cosa y la misma palabra). Y en ambas historias se nos presenta la idea de que aunque el mal parece ganar muchas batallas, el bien triunfará sin duda. En medio de ambas historias tenemos la promesa y esperanza mesiánica, ofrecida por Dios tras la expulsión del paraíso, que será ese camino de acompañamiento que hallamos en toda la Biblia, culminando con la llegada de Dios mismo encarnado y el establecimiento de su Iglesia. Si parece lógico tomarnos el epílogo como una alegoría, no veo por qué no puede ser igual de lógico tomarnos el prólogo como una alegoría. Y aún así, como dije, el decidir que el Génesis sucedió tal cual se cuenta o es una alegoría, no es un problema de fe, sino de ciencia. Para mí Génesis y Apocalipsis son dos parábolas, cargadas de verdad, pero que son signos, no crónicas históricas o predicciones literales. Si alguien piensa que, tal como cuenta el Apocalipsis, un día saldrá por ahí un dragón rojo con siete cabezas y logrará engañar a todo el mundo y se pondrá a gobernar las naciones… pues no sé, creo que en cuanto aparezca un bicharraco así y encima que habla, es difícil engañar a nadie. El dragón (draco= serpiente) que aparece en el Paraíso también hablaba y engañó a Eva, aunque en ese caso podemos tener la excusa de que la pobre estaba «recién salida del huevo» y no debía de ser difícil engañarla, pues tampoco es que tuviera mucha experiencia de qué se supone que puede o no puede hacer una culebra. El propio papa Benedicto XVI escribió un estupendo libro sobre el relato de la Creación y lo trata todo en clave alegórica, pero de nuevo es su opción personal, no su magisterio como papa, lo que vemos allí reflejado. Cada persona debe elegir si eso es literal o alegórico, lo que sí debe aceptar es la enseñanza religiosa que el relato encierra, pues eso, el significado de la historia, es lo que verdaderamente es Palabra de Dios. Ni tú deberías empujar a nadie a aceptar que eso es una alegoría ni nadie debería criticarte a ti por creer que eso es una alegoría. Si alguien lo hace, recuérdale que el mismo papa era de tu misma opinión. En la introducción a su tratado sobre «Creación y Pecado» Ratzinger decía lo siguiente:

      Y, sin embargo, frente a estas palabras [del Génesis] se produce una cierta contradicción; resultan hermosas y familiares, pero ¿son también verdaderas? Todo parece indicar lo contrario, pues la Ciencia ha abandonado desde hace ya mucho tiempo estas imágenes que acabamos de oír: la idea de un Universo abarcable con la vista en el tiempo y en el espacio y la de una Creación construida pieza a pieza en siete días. En lugar de esto nos encontramos ahora con dimensiones que sobrepasan todo lo imaginable. Se habla de la explosión originaria ocurrida hace muchos miles de millones de años con la que comenzó la expansión del Universo que prosigue ininterrumpidamente su curso y nada de que en un orden sucesivo fueran colgados los astros ni creada la tierra, sino que a través de complicados caminos y durante largos períodos de tiempo se han ido formando lentamente la tierra y el Universo tal y como nosotros los conocemos.

      Por supuesto luego pasa a contarnos más o menos lo que te he dicho, que la Biblia no es un libro de ciencia sino de religión y lo que debemos aceptar de ese relato es su significado, lo otro es ya cuestión de cada uno. Dicho de otro modo, el Génesis nos dice que Dios creó el universo (para ser el hogar del hombre); el cómo lo hizo bien podría ser mediante el Big Bang y la evolución de las especies, o podría ser de otra forma, eso ya es un problema que la ciencia tiene que resolver, no la religión.

      Pero me da la sensación de que todo esto que te he dicho es más o menos lo que tú ya opinabas (aún así bueno está aclararlo por el bien de otros que esto lean). Tu verdadera preocupación aquí es el asunto del pecado original.

      Si el relato de la Creación es una parábola, entonces no podemos sacar de ahí la idea literal de que todos nacemos con un pecado por culpa de lo que hicieron Adán y Eva. Más bien el significado de la historia es que el hombre fue creado bueno, pero al mismo tiempo inclinado a la tentación, por eso Adán y Eva eran buenos (y vio Dios que era bueno) pero cayeron en la tentación… y tuvieron que sufrir las consecuencias, pues en esta vida el mal siempre trae consecuencias negativas, no por castigo de Dios, pienso yo, sino por su propia naturaleza. Si tú mientes y engañas tendrás problemas no porque Dios te castigue por ello, sino porque la mentira y el engaño crean problemas por sí mismos, tienen consecuencias negativas. La moral no es un asunto en el que Dios te dice: si haces A y B me vas a caer muy bien pero si haces Y y Z te voy a castigar. No, la moral es como un mapa que Dios-padre nos da para que sepamos que si metemos los dedos en el enchufe nos vamos a hacer daño y por eso nos dice “no meterás los dedos en el enchufe”; si ahora vas tú y los metes y te da una descarga eléctrica que te deja medio muerto, no tiene sentido decir que Dios te ha castigado por desobedecerle, sino que Dios ya te lo advirtió porque quiere protegerte siempre del mal. El enchufe sería cualquier tipo de conducta inmoral y la descarga eléctrica las consecuencias negativas de esa conducta. Pero además, como nosotros creemos también en unas consecuencias que van más allá de esta vida, también podemos decir que además de la descarga, el hecho de desobedecer a Dios, o de no confiar en él, hace que nos vayamos alejando de Dios. Cuando finalmente terminas tu vida y te presentas ante él, tus ganas de estar con él o no estarán en relación con lo cerca o lejos que hayas ido caminando con él a lo largo de tu vida.

      Hasta ahí supongo que no hay demasiado problema, salvo por quienes prefieran incidir en la idea de que las consecuencias del mal son castigo de Dios más que consecuencias per se. Pero asunto algo diferente es el Pecado Original. ¿De verdad nacemos ya manchados?

      Verás, de nuevo entramos en el terreno de «hechos» frente a «significado». El significado, tal como lo vemos en el Génesis, es que el hombre desde los orígenes, es decir, por su propia naturaleza humana, puede caer en la tentación. Los niños nacen sin culpa ninguna, pero nacen también con una tendencia al pecado (son egoísmo en estado puro, y sin una buena educación se desarrollan espontáneamente como tiranos, no como inocentes angelitos). Es por esa tendencia nuestra que la obra salvífica de Dios es imprescindible para mantenernos «en el lado de la luz». El bautismo es el acto por el que aceptamos la paternidad de Dios sobre nosotros, su guía, y comenzamos un camino en el que Dios será nuestra ayuda y nuestro referente. En el bautismo de niños esa decisión (como tantas otras en la vida de un niño) la toman los padres, pero cuando el niño tenga uso de razón tendrá que hacerla suya también, o no servirá de mucho.

      Te voy a copiar aquí un artículo que, en mi opinión, no es brillante en todo su planteamiento pero que en esencia apunta en la dirección correcta: la idea de que el pecado original forma parte de todos nosotros como «pecado colectivo» (o «pecado del mundo»), diferente del pecado individual que una persona comete, pero que igualmente tiene consecuencias negativas y nos empuja lejos de Dios. Tal vez este artículo te aclare algo el tema, lo copio:

      NUESTRO DEFECTO DE FABRICA

      Rara es la guerra que no acaba fabricando «hombres-topo», es decir, personas significadas del bando perdedor que, por miedo a las represalias, deciden encerrarse de por vida en una habitación a la que una persona de confianza, la única que conoce su presencia, les lleva lo necesario para subsistir. Con frecuencia ocurre que treinta o cuarenta años después de la guerra uno de ellos es descubierto por casualidad… ¡y entonces se entera de que no había ningún cargo contra él!

      Tengo la impresión de que algo parecido nos ha ocurrido con el dogma del pecado original. Su formulación tradicional -que en seguida vamos a recordar- resulta hoy tan impresentable que muchos cristianos han hecho de ella una «doctrina-topo», arrinconándola vergonzantemente en el mismo cuarto trastero donde tiempo atrás se desterró a los reyes magos, a las brujas y a otros mil recuerdos de la infancia.

      No obstante, yo abrigo la esperanza de que, si nos atrevemos a sacar a la luz del día la presentación que los teólogos actuales hacen del pecado original, descubriremos, como en el caso de aquellos «hombres-topo», que nuestros contemporáneos no tienen nada contra ella.

      Recordemos cómo describía un viejo catecismo el pecado original:

      «El cuerpo de Adán y Eva era fuerte y hermoso, y su espíritu era transparente y muy capaz. Gozaban así de un perfecto dominio sobre la naturaleza entera», pero pecaron, y su pecado «ha dañado a todos los hombres, pues a todos los hombres ha pasado la culpa con sus malas consecuencias». «Este pecado se llama pecado hereditario, porque no lo hemos cometido nosotros mismos, sino que lo hemos heredado de Adán.» «La culpa del pecado original se borra en el bautismo. Pero algunas de sus consecuencias quedan también en los bautizados: la enfermedad y la muerte, la mala concupiscencia y muchos otros trabajos.»

      Lo que ocurrió en el paraíso fue, por tanto, un «fatal error gastronómico», como dice irónicamente Michael Korda. Y es que para la moderna sensibilidad por la justicia resulta intolerable la idea de que un pecado cometido en los albores de la humanidad podamos heredarlo los hombres que hemos nacido un millón de años más tarde. Quedaría muy malparada la justicia divina si nosotros compartiéramos la responsabilidad de una acción que ni hemos cometido ni hemos podido hacer nada por evitarla. Se entiende que los genes transmitan el color de los ojos, pero ¿quién se atrevería a defender hoy la teoría de Santo Tomás de Aquino, según la cual el semen paterno es la causa instrumental físico-dispositiva de transmisión del pecado original?

      También son muy serias las objeciones que nos plantea la paleontología. ¿En qué estadio de la evolución situaremos esa primera pareja que, según aquel viejo catecismo, era «fuerte, hermosa de espíritu transparente y muy capaz»?; ¿en el estadio del homo sapiens, una de cuyas ramas sería el hombre de Neanderthal?; ¿en el del homo erectus, al que pertenecen el Pitecántropo y el Sinántropo?; ¿en el del homo hábilis, reconstruido gracias a los sedimentos de Oldoway, o tal vez en el estadio del australopitecus? Es verdad que sobre gustos no hay nada escrito, pero cuando uno contempla las reconstrucciones existentes de todos esos antepasados, cuesta trabajo admitir la afirmación de los catecismos sobre su hermosura. Y en cuanto a su inteligencia… ¿para qué hablar? Después de Darwin es imposible defender que hubo una pareja más perfecta que nosotros en los albores de la humanidad.

      Y lo malo es que ni siquiera podemos hablar de una pareja porque, obviamente, la unidad biológica que evolucionó no era un individuo, sino una «población». Hoy la hipótesis monogenista ha tenido que ceder paso a la hipótesis poligenista. Y eso plantea nuevos problemas al dogma del pecado original. Si hubo más de una primera pareja, ¿cuál pecó? Si fue «la mía», mala suerte; pero si no…

      No debe extrañarnos que el evolucionismo primero y el poligenismo después crearan un profundo malestar entre los creyentes y les indujeran a elaborar retorcidas suposiciones para poder negarlos. Philip Gosse, por ejemplo, propuso la idea de que Dios, con el fin de poner a prueba la fe del hombre, fue esparciendo por la naturaleza todos esos fósiles que en el siglo pasado empezaron a encontrar los evolucionistas.

      Todavía Pío XII, en la Humani generis (12 de agosto de 1950), pedía a los científicos que investigaran, sí, pero después sometieran los resultados de su investigación a la Santa Sede para que ésta decida si la evolución ha tenido lugar y hasta dónde ha llegado. No creo que sean muchos los que estén dispuestos a supeditar la ciencia a la fe y, cuando los hechos no encajen con sus creencias, digan: «Pues peor para los hechos.» Y no porque les falte fe, sino porque el Vaticano II ha afirmado «la autonomía legítima de la cultura humana, y especialmente la de las ciencias».

      Así pues, lo que procede es intentar reformular, a la luz de los nuevos datos que la ciencia nos ha aportado, el dogma del pecado original, que está situado en una zona fronteriza entre la teología y las ciencias humanas.

      En busca del origen del mal

      Tratemos de reconstruir lo que ocurrió. La historia de Adán y Eva procede únicamente de los tres primeros capítulos del Génesis (las alusiones de Sab 2, 24; Sir 25 24; 2 Cor 11, 3 y 1 Tim 2, 14, remiten todas ellas a dicho relato sin aportar nada nuevo).

      El libro del Génesis es uno de los llamados «libros históricos» del Antiguo Testamento, pero esa narración es como un meteorito que, desprendido de los «libros sapienciales», ha caído en medio de los «históricos». Su estilo no deja lugar a dudas. Sería inútil buscar el «árbol de la ciencia del bien y del mal» en los manuales de botánica. Se trata de un término claramente sapiencial, como lo son los demás elementos de que se ocupa el relato: la felicidad y la desgracia, la condición humana, el pecado y la muerte; temas de reflexión todos ellos de la Sabiduría oriental.

      Así pues, no podemos acercarnos al pecado de Adán con curiosidad de historiadores, como podríamos hacer con el pecado de David, por ejemplo. Es más: Adán ni siquiera es un nombre propio, sino una palabra hebrea que significa «hombre» y que, por si fuera poco, suele aparecer con artículo: ha adam («el hombre»).

      No debe extrañarnos que en esa narración -que no es histórica sino sapiencial- se ignore tanto la evolución de las especies como el poligenismo. Esos tres capítulos del Génesis no resultan de poner por escrito una tradición que hubiera ido propagándose oralmente desde que ocurrieron los hechos. ¡Así es imposible cubrir un lapso superior al millón de años! Tampoco cabe pensar que estamos ante un relato para mentes primitivas escrito por un autor que estaba «mejor informado» que sus contemporáneos por haber tenido una visión milagrosa de lo que aconteció.

      Además, carece de sentido esperar que los autores bíblicos respondan a problemas de nuestra época, como los referentes al origen de la humanidad, que eran totalmente desconocidos para ellos. Lo que sí debemos buscar, en. cambio, son las respuestas que daban a problemas comunes entre ellos y nosotros porque así, en vez de acentuar los aspectos anacrónicos de la Escritura, captaremos su eterna modernidad. Pues bien, el autor de esos capítulos se plantea un tema clásico de la literatura sapiencial que además es de palpitante actualidad: ¿Por qué hay tanto mal en el mundo que nos ha tocado vivir? «¡Oh intención perversa! ¿De dónde saliste para cubrir la tierra de engaño?» (Sir 37, 3). Y dará una respuesta diferente de las que encontramos en las religiones circundantes.

      Algunas creencias daban por supuesto que, si Dios había creado todo, tenía que haber creado también el mal. Según el poema babilónico de la creación, Ea, que modeló al hombre con barro, puso en él tendencias malas al mezclar con el barro la sangre podrida de un dios caído, Kingú.

      Otras creencias, para salvaguardar la bondad de Dios, hacen que aparezca a su lado una especie de anti-dios que sería el origen del mal. Por ejemplo, en la religión de Zaratustra la historia del mundo es entendida como la lucha entre los principios opuestos e igualmente originarios y poderosos del bien y del mal: Ohrmazd y Ahriman. Nuestro autor rechaza ambas explicaciones. El mal, ni lo ha creado Dios ni lo ha creado un segundo principio independiente de Dios, sino que lo ha introducido en el mundo el mismo hombre al abusar de la libertad que Dios le dio. Sólo que el autor bíblico no se expresaba así, mediante términos abstractos, como nosotros. El pertenecía a una cultura narrativa. (Por eso Jesús, que pertenecía a esa misma cultura narrativa, se expresaba siempre con parábolas.)

      Normalmente los escritores bíblicos no se inventaban las narraciones que iban a emplear como vehículo de expresión, sino que seleccionaban su material de las tradiciones populares de Israel y de los pueblos vecinos. En este caso les vino como anillo al dedo el relato de la creación en siete días que nosotros conocemos desde niños. Para dejar claro que existe un único principio, Dios aparece creando todo, incluso el sol y la luna que en otros pueblos eran considerados dioses. Y para decirnos que Dios no creó el mal, concluye cada día de la creación con el famoso estribillo de «vio Dios lo que había hecho, y era bueno». Después sólo faltaba añadir la narración del pecado de Adán y Eva.

      Evidentemente, cuando se analiza con detenimiento la solución propuesta, vemos que está mucho más claro lo que niega (el mal no lo ha creado Dios, pero tampoco un segundo principio distinto de Dios) que lo que afirma (el mal lo ha introducido el hombre abusando de su libertad), porque cabría preguntarnos: Y. ¿por qué el hombre abusó de su libertad, si fue creado bueno por Dios? El recurso a Satanás, que a su vez seria un ángel caído (cfr. 2 Pe 2, 4; Jud 6), sólo traslada la pregunta a otro sitio: ¿Por qué pecaron los ángeles, si habían sido creados buenos por Dios?

      De modo que el autor bíblico deja en el misterio el origen absoluto, metafísico, del mal -la Escritura habla del «mysterium iniquitatis» (2 Tes 2, 7)-, pero no así el origen del mal concreto que había en su tiempo: Este lo habían introducido los hombres del pasado a través de una inevitable y misteriosa solidaridad.

      El hombre moral en la sociedad inmoral

      De paso, el autor bíblico nos ha dado una lección de «buen hacer» teológico: La obligación de la teología es reflexionar sobre la experiencia humana para darle una interpretación desde la fe. Sólo así se evitará aquella acusación que definía irónicamente al teólogo como un hombre que da respuestas absolutamente precisas y claras a preguntas… que nadie se había hecho.

      Así, pues, seguiremos nosotros también ese cambio: Reflexionar sobre nuestra situación de hoy para descubrir en ella las huellas del pecado original. De hecho, todos sabemos que «el hombre, cuando examina su corazón, comprueba su inclinación al mal y se siente anegado por muchos males, que no pueden tener origen en su santo Creador». De este modo invertiremos el orden de la búsqueda: La presentación tradicional descendía de la causa al efecto. Se suponía conocido lo que ocurrió en el pasado (la trasgresión del paraíso) y se deducían las consecuencias que aquello tiene en el presente (pérdida de la gracia y de diversos dones). Nuestra presentación, desde los efectos (la situación de miseria moral en que vivimos, que es lo que nos resulta directamente conocido) ascenderá a buscar la causa.

      Vamos a empezar desempolvando el concepto de responsabilidad colectiva. Entre los semitas la conciencia de comunidad es tan fuerte que cuando tienen que aludir a la muerte de un vecino dicen: «Nuestra sangre ha sido derramada.» Tan intensos eran sus lazos comunitarios que les parecía lógico ser premiados o castigados «con toda su casa», tanto por el derecho civil como por Dios (cfr. Ex 20, 5-6; Dt 5, 9 y ss.). En medio de aquel pueblo los profetas tuvieron que insistir sobre la responsabilidad personal de cada individuo:

      «En aquellos días no dirán más: ‘Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos sufren la dentera’; sino que cada uno por su culpa morirá: quienquiera que coma el agraz tendrá la dentera» (Jer 31, 29-30; cfr. Ez 18).

      Nosotros, en cambio, educados en el individualismo del derecho romano, lo que necesitamos es más bien profetas que nos hagan descubrir la responsabilidad colectiva.

      Veamos algunos datos de la experiencia:

      Cada año mueren de hambre en el mundo cincuenta millones de hombres. Ninguno de nosotros querríamos positivamente que murieran, y muchos desearíamos poder evitarlo, pero nadie sabe qué puede hacer. Y a la vez tampoco nos sentimos inocentes: En nuestra mesa -en la mesa del 27 por 100 de la humanidad- está el 84 por 100 de la comida y de la riqueza del mundo. Y no creemos que sobre nada.

      INJUSTICIA/ESTRUCTURAS: Cuentan que la célebre teóloga alemana Dorothee Solle, durante el debate que siguió a una de sus conferencias, fue impugnada por uno de sus oyentes. La reprochaba no haber hablado suficientemente del pecado. «Es verdad, contestó ella, he olvidado que como plátanos…».

      Por un libro posterior sabemos lo que quiso decir: «Con cada plátano que me como, estafo a quienes lo cultivan en lo más importante de su salario y apoyo a la United Fruit Company en su saqueo de América Latina».

      Nos ha transmitido la historia cómo el P. Conrad, director espiritual de Santa Isabel de Hungría, había prescrito a ésta no alimentarse ni vestirse con cosa alguna que no supiese ciertamente que había llegado a ella sin sombra alguna de injusticia. Si hoy quisiéramos cumplir esta orden, no podríamos probar bocado y deberíamos ir desnudos: Quien pretende no matar ni robar en el mundo de hoy, debe pensar que se está matando y robando en el otro extremo de la cadena que a él le trae ese bienestar al que no está dispuesto a renunciar.

      La maravilla de nuestro invento consiste en que semejante violencia no la ejerce un hombre determinado contra otro igualmente determinado, lo que resultaría abrumador para su conciencia, sino que, a través de unas estructuras anónimas, el mal «se hace solo». No hay culpables. León Tolstoi, en su famosa novela «Guerra y Paz», hace esta finísima reflexión sobre la condena a muerte de Pierre Bezuiov:

      «¿Quién era el que había condenado a Pierre y le arrebataba la vida con todos sus recuerdos, sus aspiraciones, sus esperanzas y sus pensamientos? ¿Quién? Se daba cuenta de que no era nadie. Aquello era debido al orden de las cosas, a una serie de circunstancias. Un orden establecido mataba a Pierre, le arrebataba la vida, lo aniquilaba.»

      Por otra parte, ¡cuántos hombres que acabaron incluso matando afirman sinceramente que ellos no quisieron hacer lo que hicieron! El «Lute» escribió en su autobiografía: «Al nacer estaba ya marcado. Tenía un cromosoma XYP. Sí, p de prisión.» Y es que no solamente el árbol tiene la culpa de los malos frutos, sino también el terreno. En un patio sin luz difícilmente crecerá bien un árbol; su mundo circundante no le da ninguna oportunidad, lo deforma. Como dice un famoso texto orteguiano:

      «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo».

      Podemos dar un paso más en nuestro análisis: Esa responsabilidad colectiva no nos une solamente a los hombres de hoy, sino qué nos liga también a los hombres del pasado. Dicho de forma analógica, ellos siguen pecando después de morir porque han dejado las cosas tan liadas que ya nadie sabe por dónde empezar a deshacer entuertos. La consecuencia es que sus pecados de ayer provocan los nuestros de hoy. Lo que sirve de unión entre sus pecados y los nuestros es lo que san Juan llamaba «el pecado del mundo», en singular (Jn 1, 29; 1 Jn 5, 19); es decir, ese entretejido de responsabilidades y faltas que en su interdependencia recíproca constituye la realidad vital del hombre. Hay teólogos que prefieren hablar de «hamartiosfera» (del griego hamartía = pecado). Nombres diferentes para referirnos a la misma realidad: Nacemos situados. «Otros» han empezado a escribir ya nuestra biografía.

      El corazón de piedra

      No obstante, entenderíamos superficialmente la influencia de los pecados de ayer sobre los de hoy si pensáramos que se reduce a un condicionamiento que nos llega desde fuera. Y conste que eso ya es suficientemente grave: Cualquier valor (la justicia, la verdad, la castidad, etc.) podría llegar a sernos inaccesible si viviéramos en un ambiente donde no se cotiza en absoluto y nadie lo vive.

      Pero aquí se trata de algo más todavía: la misma naturaleza humana ha quedado dañada, de tal modo que a veces distinguimos nítidamente dónde está el bien, pero somos incapaces de caminar hacia él. San Pablo describe esa situación con mucha finura psicológica en el capítulo 7 de la Carta a los Romanos:

      «Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. Y. si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la ley en que es buena; en realidad ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí (…) Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.» (Rm/07/15-24)

      De los Santos Padres fue san Agustín el gran doctor del pecado original. Igual que san Pablo, no tuvo nada más que reflexionar sobre su propia existencia. Vivió dividido, atraído por los más altos ideales morales y religiosos. pero también atado por la ambición y la sensualidad:

      «Tus palabras, Señor, se habían pegado a mis entrañas y por todas partes me veía cercado por ti (…) y hasta me agradaba el camino -el Salvador mismo-; pero tenía pereza de caminar por sus estrecheces. (…) Veíame y llenábame de horror, pero no tenía adónde huir de mí mismo (…) Había llegado a pedirte en los comienzos de la misma adolescencia la castidad, diciéndote: ‘Dame la castidad y continencia, pero no ahora.’ (…) Yo era el que quería, y el que no quería, yo era. Mas porque no quería plenamente ni plenamente no quería, por eso contendía conmigo y me destrozaba a mi mismo (…) Y por eso no era yo el que obraba, sino el pecado que habitaba en mí, como castigo de otro pecado más libre, por ser hijo de Adán.»

      Podríamos expresar esa vivencia de Pablo y Agustín diciendo que -por culpa de nuestros antepasados- nacemos con un «defecto de fábrica» para hacer el bien, tenemos un «corazón de piedra», como le gustaba decir al profeta Ezequiel (11, 19; 36-26). Pues bien, ese «defecto de fábrica» es lo que la tradición de la Iglesia, a partir precisamente de san Agustín, llamó pecado original. Quizá pueda sorprender que llamemos «pecado» a algo que nos lo encontramos al nacer y es, por tanto, completamente ajeno a nuestra voluntad. Conviene aclarar que del pecado original y los pecados personales no se dice que sean «pecado» en sentido unívoco, sino en sentido análogo. El pecado original coincide con los pecados personales en que mantiene al hombre en una situación de desamor y alejamiento de Dios, pero se distingue de ellos por cuanto no se le pueden exigir responsabilidades al sujeto. De hecho, muy pocos teólogos defienden hoy el limbo, cuya existencia se postuló en el pasado por creer que los niños que mueren antes de que el bautismo les «perdone» el pecado original, no podían ir al cielo.
      (más información sobre el limbo en el artículo «Bautismo de niños, pecado original y limbo» de la ficha EL CIELO)

      El pecado no tiene la última palabra

      Salta a la vista que nuestra exposición del pecado original es perfectamente compatible con los datos de la ciencia. No importa que haya habido varias primeras parejas porque la hamartiosfera no es consecuencia de un pecado especialmente cualificado que se diera en los orígenes, sino del pecado de toda la humanidad, incluyendo a las generaciones más próximas a nosotros.

      Realmente, los once primeros capítulos del Génesis -que forman un todo unitario- invitan a no aislar el pecado de Adán y Eva (cap. 3) de muchos otros que forman constelación con él: el fratricidio de Caín (4, 8), la poligamia de Lámek (4. 19) y su cruel venganza (4, 23-24), la corrupción de la humanidad previa al diluvio (6, 5-8), la pérdida del respeto hacia su padre de Cam (9, 18-27) y, por fin, la división de Babel (11,1-9). También podemos prescindir sin problemas de las afirmaciones sobre el estado de justicia original cuyos supuestos dones (inteligencia, ausencia de enfermedades, etcétera) se perdieron tras el pecado. El magisterio de la Iglesia nunca ha definido si el hombre dispuso alguna vez de tales bienes, y los perdió después por causa del pecado, o únicamente estaba en marcha un proceso que habría llevado a su adquisición, pero quedó interrumpido por el pecado. San Ireneo, por ejemplo, sostenía que la perfección de Adán era totalmente relativa, como la de un niño que todavía no posee lo que está llamado a ser.

      Ocurre además que las «noticias» sobre ese estado de justicia original no proceden tanto de la Sagrada Escritura como de ciertos escritos apócrifos del judaísmo, especialmente la «Vida de Adán y Eva». En dicho libro se indica que, tras el pecado, Dios infirió a Adán setenta calamidades desconocidas anteriormente, que van desde el dolor de ojos hasta la muerte.

      Y ahora que hemos despojado al pecado original de toda la hojarasca que lo recubría dándole aspecto de mito increíble, vemos que lo que ha quedado es el testimonio de una alienación profunda de la que todos tenemos experiencia y que es un dato irrenunciable para cualquier antropología que quiera ser realista. Debería hacernos pensar el hecho de que existencialistas como Heidegger y Jaspers, que ya no comparten la fe cristiana, hayan necesitado conservar en sus filosofías los conceptos de una culpabilidad inevitable y omnipresente para explicar la situación existencial del hombre. Ignorar la realidad del mal es practicar una «política del avestruz» que siempre acaba cobrándose víctimas por no haber tomado las precauciones necesarias.

      El mensaje del pecado original se resume diciendo que en el mundo y en nuestro corazón hay mayor cantidad de mal de la que podríamos esperar atendiendo a la mala voluntad de los hombres. En consecuencia, el mundo y el hombre, abandonados a sus propias fuerzas, serían incapaces de salvación. Se trataría de una empresa tan patética como la de aquel barón de Münchhausen que intentaba salir del pantano en que había caído tirando hacia arriba de su propia coleta. El marxista y ateo Ernst Bloch lo captó muy claramente: «El hombre se halla lleno de buena voluntad y nadie le va a la zaga en ello. Allí, empero, donde tiende su mano para ayudar, allí causa un estropicio.»

      Gracias a Dios (y nunca mejor dicho), el pecado no tiene la última palabra. Por eso la reflexión sobre el pecado original exige necesariamente prolongarse hacia las acciones salvíficas de Dios.

      Luís González Carvajal
      «Esta es nuestra fe. Teología para universitarios»
      Sal Terrae, Santander-1985 págs. 13-27

      La doctrina de la Iglesia sobre la transmisión del pecado original fue precisada sobre todo en el siglo V, en particular bajo el impulso de la reflexión de S. Agustín contra el pelagianismo, y en el siglo XVI, en oposición a la Reforma protestante. Pelagio sostenía que el hombre podía, por la fuerza natural de su voluntad libre, sin la ayuda necesaria de la gracia de Dios, llevar una vida moralmente buena: así reducía la influencia de la falta de Adán a la de un mal ejemplo. Los primeros reformadores protestantes, por el contrario, enseñaban que el hombre estaba radicalmente pervertido y su libertad anulada por el pecado de los orígenes: identificaban el pecado heredado por cada hombre con la tendencia al mal («concupiscencia»), que sería insuperable.

      «El pecado del mundo» (Jn 1,29) -llamado «pecado original» desde los tiempos de san Agustín (finales del siglo IV y principios del v)- no es una mancha heredada al nacer, sino una realidad presente en el mundo: realidad de egoísmo, de injusticia… Es algo comparable a la contaminación que nos rodea. Todo, de algún modo, está contaminado. Es posible que todos contribuyamos a ello; pero aunque alguno no lo hiciera, padecería y sufriría de la contaminación existente en el mundo, le sería imposible escapar a ella. Eso es lo que significa la expresión «pecado original»: no el mal que hacemos personalmente, sino el mal presente en nuestra sociedad que nos afecta a todos, aunque pretendamos ignorarlo. La ruptura interior y la soledad, el aislamiento de unos con otros, el alejamiento de la Naturaleza, la tristeza…, son expresiones del pecado, realidad tan vieja como el hombre, que no debemos atribuir a ningún antepasado concreto.

      Y ahora si quieres profundizar más te propongo una cosa. Puedes leerte este librito del cardenal Ratzinger, si quieres saltarte el contexto e ir al grano puedes ir directamente al capítulo IV: http://docmia.es/d/315096

      Si quieres, léetelo y después con todo esto escríbeme la respuesta a tu propia pregunta, a ver qué conclusión sacas y cómo lo ves.

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      1. Avatar de José Carlos

        Saludos
        Le pasé la vista a su escrito, pues ahora estoy en pruebas, y me parece como siempre excelente; aun así sin entrar en lo del Pecado Original, la trama que hace la Biblia con todo el Génesis y los primeros libros, y la secuencia histórica que tratan siempre, por ejemplo, los evangelistas de dar, así como los Padres de la Iglesia y pa´ lante es lo que me ablanda un poco en este tema; siempre he tratado de asumir esto como una legítima evolución de las doctrinas cristianas y punto. Así como la revelación fue progesiva, a causa del desarrollo de la mente humana, pues también lo ha de ser la comprensión del sustrato de esta; pero cuando me pongo a pensar me parece que dejo muchos cabos sueltos. De todas maneras no me responda nada, pues pretendo leerme lo que me enlaza, documentarme más sobre esto y contestarle.
        Gracias por el tiempo y que DLB

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      2. Avatar de José Carlos

        He tratado de publicar mi comentario ya en varias ocasiones y no he podido, no es la primera vez que me pasa esto en su página, pero esta vez he tratado en varias entradas y ni así.
        Saludos
        Le agradezco por poner los últimos comentarios pues ya con ellos he seguido algunas de sus conversaciones con otros lectores, aunque creo que si la dinámica de su página aumenta, me perderé muchos pues solo se muestran unos pocos, aunque así me parece super bien, poner más es demasiado.
        No había contestado antes pues como le dije he estado en pruebas, además leí lo que me enlazó, busqué en otras fuentes de internet y lo compartí con mi catequista.
        La mayoría de las cosas que me pone me superan y solo por ello me queda el someterme a estas, así que solo por ahora le puedo hacer preguntas, y contraponer lo que me explica con lo que en otros sitios se dice y que yo hasta ahora consideraba correcto. En la mayoría de los temas en los que he discutido algo siento que muchas veces no “gana” el que verdaderamente tiene la razón, sino el que más convenza y en esto último vale todo desde las palabras rebuscadas y finas hasta las metáforas estériles en su contenido pero ingeniosas en su arquitectura; no le digo esto porque crea que me está despachando gato por liebre, pues fielmente creo que lo me cuenta es lo que le convence y es lo que ES, sino para explicarle el por qué me vence.
        EVOLUCIÓN DE NUESTRAS DOCTRINAS
        Ya le comenté que en mi opinión las doctrinas cristianas evolucionan como todo lo demás inherentemente humano. Pero que esta evolución es solo en la comprensión de la misma, no en la transformación de las mismas por otros conceptos (esto Usted lo defiende e incluso dice que en la Iglesia no nos inventamos cosas nuevas, sino que perpetuamos nuestras creencias apostólicas, también yo creo en ello, pues es la esencia del Catolicismo, pero me cuesta trabajo creer que todos los Apóstoles creían lo que la Iglesia de hoy en día, aunque tampoco hay que pretender tanto); acá también hay que agregar que si las cosas nos vienen de Dios estas son inmutables (Usted también defiende esto y habla de “revelación progresiva”, o sea que el hombre en su proceso de madurez fue escalonadamente capaz de entender y así Dios LE mostró poco a poco; pero y si un ateo dijera que la cuestión es a la inversa que nosotros en nuestra madurez nos fuimos imaginando cada vez más a un Dios más refinado ¿qué le respondería? Pudiera arrástralo a pensar en la existencia-lidad de Dios y luego obligarlo a entender esto como lógico, pero concretamente cuál sería la respuesta a la pregunta). Por otro lado afirmamos que la Biblia es inspirada y que también lo son los Concilios en alguna medida, así como el papa. Pero lo inspirado ¿qué exactamente es? Es el grabado de las palabras sin importar lo que su autor verdaderamente entendía, o son las palabras en su contexto, o unas en algunas ocasiones y otras en otras. Creo que esto es importante, pues como le dije cuando me explicaba sobre el Purgatorio, triste sería que en una doctrina un Concilio dijera una cosa y otro la contrariara después; a fin de cuentas la Biblia defiende en muchos puntos lo que uno quiera, acá se dice que de ella hasta petróleo se saca, pero la Tradición y los Concilios no. Sé, por ejemplo, que hubo un tiempo en donde la Iglesia admitía las interrupciones a corto plazo pues creía que el alma no habitaba desde el inicio en el embrión o en la mórula o en el blastocisto no sé cómo es esto, pero el caso es que se cambió la opinión. Si los hombres que formularon la doctrina del Pecado Original lo hicieron pensando en Adán y Eva como personajes reales, y nosotros hoy no aceptamos que estos sí lo sean es correcto buscar artimañas para seguir defendiendo la doctrina pues es Bíblica y fue nombrada en un Concilio ¿o sea lo que importa es la formulación de lo que se dice?
        LITERALIDAD DE LA BIBLIA
        Si sí puede haber evolución en la doctrina, entonces a la luz de la ciencia podemos entender las doctrinas que han sido formuladas en épocas pretéritas, ya con otro formato aunque la esencia sigue siendo la misma, acá si pienso que cabría lo que ahora damos por sentado: Adán y Eva un poema, y ¿hasta dónde es poesía, lo es el diluvio, el episodio de Abrahán e Isaac, la edad de Matusalén,…? Cierto es que si fuera literal o simbólico “no restara” a las definiciones de la teología, pero si decidiéramos cambiar la impresión sería la de estar cediendo terreno, ya oigo las voces de mis amigos protestantes recordándome en como la “prostituta de Babilonia” se las arregla para bailar con la orquesta que mejor toque. De esto Benedicto se empapa en su escrito, pretendiendo ver “en ella misma (la Biblia) esta diferencia”. Lo cierto es que hasta hace poco no se pensaba así y aun hoy católicos continúan en lo viejo, en www. corazones.org se dice del poligenismo:
        “Teoría que admite variedad de orígenes en la especie humana. Por lo tanto, según ella, todos los seres humanos no descienden de una sola pareja (Adán y Eva). Esta teoría parte de la creencia de que la evolución es un hecho establecido.
        El poligenismo es contrario a la enseñanza de la Iglesia Católica la cual siempre ha enseñado el monogenismo (todos los hombres proceden de uno: Adán).
        El Papa Pío XII: Mas, cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad, porque los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio (Humani Generis, 30).”
        Pues ahora “que se ve claro” como compaginar esto con aquello, bueno…
        EL MAL
        Usted dice que el mal no viene ni de los hombres ni de Dios, sino de “algo externo”, pero ese algo externo o tuvo que ser creado por Dios o tuvo que ser, no sé, “ausencia de creación”. En el Génesis, por lo menos a lo simple, se nos muestra el mal como venido de la Serpiente, o sea el Diablo; lo poco que sé sobre esto es lo que otras denominaciones cuentan, por ejemplo, los Testigos de Jehová además de decir que este mundo está gobernado por Satanás dicen que existen dos fuerzas cosmológicamente antagonistas el Bien y el Mal y que nosotros nos comportamos como reflejos de ella inclinando la balanza hacia uno u otro lado, y el inicio de esto fue la Rebelión de Lucifer contra Dios, (esto es así y de serlo ¿también es simbólico?); y aunque así sea tampoco dice de dónde viene el Mal, es más refuerza su idea como algo externo que “se cuela”, pero de dónde viene. Juan, el colombino, dice que el Mal existía y contrariaba con Dios y que a nosotros nos ceo para eliminar a su antiguo rival, o sea, que nosotros siéndole de utilidad a Dios nos impregnaremos como esponjas de toda malicia, (quizás él no lo cuente tan así y refuerce uno que otro detalle más, el caso es que en lo esencial eso es lo que dice) ¿qué cree de esto aunque su respuesta prácticamente me la puedo imaginar? También se me hace un poco difícil aquí saber de qué estamos hablando cuando decimos Mal, es acaso una persona (como en el sentido de la Trinidad, una fuerza activa) o simplemente el famoso “defecto de fábrica”, aunque si es un defecto de fábrica es ¿algo que “se cuela” en gran sentido, por supuesto? Si decimos Evolución y Creación creo que podemos ver al mal (ya no como Mal) como la gran lacra que espera una serie de mutaciones con las que mejorar ¿pudiera ser? Me pude de paso también decir a qué se refiere Benedicto con “El bien se reconoce sólo, si se hace. El mal, sólo si no se hace.” En el artículo que me pone la conclusión es esta “el autor bíblico deja en el misterio el origen absoluto, metafísico, del mal”, “Este lo habían introducido los hombres del pasado a través de una inevitable y misteriosa solidaridad.” O sea ¿la Biblia no nos dice de dónde sale el Mal, pero sí que lo hay? ¿A qué se refiere cuando dice “inevitable y misteriosa solidaridad” con el demonio o con ellos mismos o con los dos? Todo esto porque la Biblia dice que eran buenos, creo que a la palabrita que hay que darle la vuelta es esta, este bueno significaba que era moralmente intachable (Usted dice que no, “inclinados a la tentación”) o simplemente otra cosa o a lo mejor si alguien con buenas neuronas estira la cuerda resulta ser que “también” es puro simbolismo.
        PECADO ORIGINAL
        Lo que me explica sobre esto lo tomo como un hecho y como ya le dije que en ello me vence, pues ok, si lo que importa es la declaración entonces también yo descubro que aquí tampoco tenemos que tenerla bajo tierra como un “hombre-topo”. Aun así creo que esto le resta importancia al Bautismo, que borra la mancha de este pecado, pues si los niños nacen sin culpa de qué les vale esto. Usted dice “Los niños nacen sin culpa ninguna, pero nacen también con una tendencia al pecado”, hasta ahora yo tenía entendido que eran dos cosas distintas, engranando lo que me explica le cuento lo que ahora entiendo para que Usted lo moldee: El Pecado Original es algo que nos viene por compartir la naturaleza humana (pues aun cuando “Dios no domina sobre un campo de concentración en el que exista una responsabilidad colectiva, sino que es el Dios libre del amor, que llama a cada uno por su nombre” de alguna forma hace pesar los pecados de los padres en los hijos). Este pecado ha hecho que los hombres tengan una relación con Dios intermitente, sintiéndose tentados a la ligera y disminuyendo las fuerzas espirituales con las que debería gozar, a esto le llamamos concupiscencia. Por la gracia del Bautismo yo hago que Dios perdone el pecado que por ser parte de esta humanidad debiera de compartir, pues decidí dejar de ser “mundano” para contar entre los suyos, ahora yo me uno al pueblo santo que se ganó Aquel que pagó mi deuda; sin embargo a pesar de que Dios me condone aquello que me tocaba por mi condición natural me sigue sujetando en lo que mis padres por desgracia han cultivado tanto, así sigo con mi minusvalía espiritual y mis limitaciones. —-Creo que la pregunta de todo esto es por qué Dios me acusa de lo que mis padres hicieron.

        Por último me puede enlazar algo donde pueda descargar cosas escritas por este Luís González Carvajal, pues me encantó mucho su escrito, mucho menos complicado que el de Benedicto y aun así sigue “hilando fino”, además si tiene artículos para universitarios, me vale.
        Disculpa si le escribí y pregunté demasiado, yo a veces me canso de interrogar me imagino a Usted respondiendo. Disculpa también si se me fue una que otra incoherencia o pregunta en la que ya Usted hondó, pero es que estoy al final del semestre y darle mucho taller a esto se me complica, no obstante esto me refresca y me gusta y por ello le saco el chance aun en este momento.
        Gracias por todo y que Dios le Bendiga

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      3. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Vayamos por partes. Primero, si has tenido problemas a veces para enviar un comentario lo lamento, eso ya es cosa de WordPress, que es lo que aquí usamos y nada podemos hacer al respecto. A lo mejor si un día falla puedes intentar otro día diferente y ya funcione, ojalá sea sólo eso.

        Y antes de intentar responder a todo lo demás conviene aclarar que aquí, tanto yo como mis compañeros en los artículos, intentamos explicar las cosas lo mejor que podemos, pero ni tenemos respuestas estupendas para todo, ni somos la voz oficial de la Iglesia, así que podemos equivocarnos o liarnos y hasta contradecirnos (al menos yo en mis improvisados comentarios), aunque ponemos mucho trabajo en que eso no ocurra.

        Y segunda aclaración, y no sé si esto supondrá para ti novedad o no: la Iglesia tampoco tiene respuestas para todo, y tampoco la Biblia tiene respuestas para todo ni da explicaciones precisas para todo, en parte porque no es necesario, en parte porque el hombre no puede alcanzar la comprensión de todo.

        Por ejemplo, el limbo. ¿A donde van los niños que mueren sin bautizar? La respuesta de la Iglesia es, y siempre ha sido, “no lo sabemos”, aunque… añade, confiamos en que Dios los acepte en su misericordia y vayan al cielo, pero en otras épocas más bien se temían que su pecado original sin limpiar les apartaba de Dios, aunque no les hacía merecedores del infierno, por eso se manejó el concepto de limbo, que básicamente era para “poderlos colocar en algún sitio”, y aunque ese concepto se usó e incluso se enseñó, nunca fue declarado doctrina oficial, simplemente lo que la Iglesia creía en ese momento, pero consciente de que era una hipótesis, no una verdad revelada. Hoy ha decidido meter esa hipótesis en el cajón de las hipótesis más bien poco probables, pero sin descartarla porque en realidad seguimos sin saber qué pasa con ellos. Algunos aspectos sobre el pecado original son de naturaleza parecida a la hipótesis del limbo, que evidentemente está muy relacionada con él.

        Ahora vamos a empezar no ofreciendo una respuesta a tus dudas, eso lo intentaremos después, sino sembrando nuevas dudas y rompiendo esquemas para mostrar que a veces lo evidente no tiene por qué ser tal.

        Hay muchos otros aspectos, además del limbo, en los que la Iglesia puede ofrecer una hipótesis razonable, y que incluso en un momento dado la cree tan probable que la usa como “herramienta de trabajo”, aunque no llegue a declararla doctrina oficial porque no puede. Eso puede afectar a una idea, como limbo sí o no, pero también puede afectar al intento de explicar verdades que sí sabemos que son ciertas pero que no sabemos realmente cómo explicarlas. En esos casos la Iglesia suele elaborar una hipótesis que a menudo surge de los teólogos, no de un concilio, pues en tal caso ya no sería hipótesis. Sabemos que existe el pecado original, que nacemos con él, que ese pecado nos aparta de Dios y que el bautismo nos lo limpia, aunque no lo hace desaparecer, pues queda siempre una huella en forma de inclinación al pecado (concupiscencia). La Biblia nos dice en diversos sitios que el pecado de Adán (sea eso lo que sea) nos afecta a todos

        Romanos 5:12-21
        https://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos5%3A12%E2%80%9321;&version=RVR1960;

        o Salmos 51:5
        https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos51%3A5;&version=RVR1960;

        y ya San Ireneo (discípulo del discípulo de San Juan) defendió la doctrina del pecado original frente a los herejes que la cuestionaban, pero fue sobre todo San Agustín el que formuló la hipótesis del pecado original (y le dio nombre) más o menos de la forma tradicional en la que se ha venido explicando hasta hace poco, o incluso hasta ahora. No es que él se lo inventara, sino que él ofreció una explicación coherente con la lógica y con nuestra fe que tenía sentido.

        Yo estoy convencido de que hay verdades espirituales (igual que científicas) que se escapan a las posibilidades del intelecto humano y que cualquier explicación que demos de ellas no son más que aproximaciones parciales (y por tanto en cierto modo “falsas”) que nos aproximan más a la realidad pero que no llegan al fondo de las cosas porque ese fondo nos desborda. Por eso cada generación puede en ocasiones necesitar aproximaciones diferentes, para acercarse lo más posible a la verdad aunque nunca la alcancen, y en ese sentido esas explicaciones son para ellos verdaderas, o al menos válidas. Piensa por ejemplo en los descubrimientos de la física cuántica, que se escapan a la mayoría de los mortales, e incluso apuntan aún más lejos, a niveles que incluso los mejores científicos no logran comprender.

        Conozco a una persona tan tan individualista que defiende apasionadamente la idea de que las herencias deberían estar prohibidas, al morir alguien todos sus bienes deberían pasar al estado y no a sus hijos, porque para él el padre es un individuo totalmente independiente de sus hijos y no le parece justo que un hijo se aproveche de las riquezas de su padre y otro, con un padre más pobre, no tenga esa suerte. Pero la mayoría hoy todavía creemos que un padre y un hijo forman una cierta unidad familiar que trasciende las individualidades y por eso sí es justo que si un padre ahorra para sus hijos éstos reciban su herencia, al igual que heredan sus genes. Pues esta idea era muchísimo más fuerte en las civilizaciones antiguas, en donde la familia, e incluso la tribu, eran unidades en donde se compartía lo bueno y lo malo porque compartían también identidad. Hoy en día los gitanos, por poner un ejemplo de un pueblo donde los lazos de la familia e incluso el clan son aún fuertes, entienden que si alguien comete ciertos actos o recibe ciertos actos, la deshonra no sólo cae sobre ellos, sino que alcanza a toda la familia por igual, o incluso al clan o a la raza, por eso un hermano busca vengarse de quien ha deshonrado a su hermana o a su padre, y un primo no se sentirá limpio de oprobio hasta que no se haya vengado de quien humilló a su pariente, no por simple cariño, sino porque realmente sienten que la humillación le alcanza también a él en primera persona. Para ellos es mucho más sencillo creer que los pecados del padre alcancen a los hijos hasta la séptima generación y afirmaciones por el estilo, y si todos tenemos un origen común, les resulta fácil comprender que los pecados de los ancestros afectan también a todos sus descendientes generación tras generación, máxime cuando la falta se comete directamente contra Dios en una situación ideal en la que no había justificación ni atenuación posible.

        Somos nosotros, los individualistas occidentales modernos, los que ya no nos sentimos cómodos con esas creencias, porque nuestra mentalidad ha cambiado, y buscamos explicaciones nuevas que nos convenzan más. Por eso lo que para gentes de otras épocas (u otros países), suena lógico, para nosotros chirría, y no porque sea más o menos verdad, sino porque hemos cambiado tanto que nos movemos con una lógica diferente. Pudiera ser que el error esté en los que ahora renegamos de explicaciones del pasado buscando una “mejor” explicación como si ahora comprendiéramos mejor las cosas cuando lo que ocurre es al revés, que ahora hemos caído en el error y ya no comprendemos lo esencial: que ninguno somos una isla y que todos estamos de tal modo interconectados que lo que uno hace afecta a todos. Hoy nos movemos con el concepto de culpa individual, cada uno es responsable sólo de sus acciones y no de las acciones de los otros, pero ¿y si no fuera así? ¿y si Dios hubiera creado una humanidad de la que todos somos partes diferentes pero al mismo tiempo una sola cosa? ¿no es eso lo que afirma San Pablo de los cristianos cuando nos habla del cuerpo místico de Jesús, de que unos son como los ojos o la boca o los pies, pero cuando le hacen mal al pie es el cuerpo entero el que sufre las consecuencias? ¿Y si el pecado original es como un cáncer del cuerpo que hace mal al cuerpo entero aunque sean partes donde no está el tumor? ¿por qué aceptamos la verdad científica de que un gen defectuoso que nos inclina al infarto puede transmitirse de generación en generación pero nos parece una barbaridad plantear siquiera la verdad religiosa de que un pecado espiritual se puede también transmitir de generación en generación? Si lo piensas, en el fondo somos mucho más exigentes e idealistas con la parte espiritual que con la física.

        Si alguien dice que la tierra es un ecosistema donde todo está relacionado y lo que cada persona hace afecta a todo el mundo, aunque no tenga culpa, a todos nos parece como verdad de perogrullo, evidente, pero si dices eso mismo del pecado, que el pecado de unos afecta a todos aunque no tengan culpa, nos parece absurdo e incluso viciado. ¿Por qué va Dios a castigarme por algo que yo no he hecho? Pero ¿y por qué tengo yo que sufrir las consecuencias de la contaminación del aire y del agua si vivo como un bendito en la naturaleza cultivando mis propios tomates y sin contaminar nada ni deforestar ni nada? Y sin embargo mi entorno se degrada, mi agua se contamina, y tengo que respirar aire contaminado, y quizá muera de una enfermedad causada por esa contaminación. Pudiera ser que el alma y el cuerpo no sean en eso tan diferentes. Y por otro lado, aunque yo no contamine el agua ni el aire, ¿acaso cuando compro pan, Coca-Cola o un coche no estoy indirectamente haciendo posible la contaminación? ¿No somos todos responsables de alguna u otra manera?

        Pero aunque fuéramos inocentes, si alguien piensa que en el pecado interviene Dios y por tanto no debería cargarnos con culpas ajenas ¿acaso en la Creación (no sólo al crear sino al mantenerla) no interviene igualmente Dios? ¿No debería Dios dejar que las acciones de los codiciosos que destruyen la naturaleza recayeran sobre ellos y no sobre quienes no tienen culpa ninguna? Pero en este mundo las cosas son como son, no como creemos que deberían ser, y puesto que todos estamos en el mismo barco, en cierto modo cuando unos hunden el barco nos hundimos todos. Esta generación loca está destrozando el planeta, y está pagando por ello, pero peor aún serán las consecuencias para generaciones futuras incluso si ellas dejan de hacer las cosas mal. El cambio climático que estamos provocando lo sufrirán nuestros hijos, nietos, y tal vez cientos de generaciones más o tal vez todas ad infinitum, independientemente de que ellos contribuyan también a ello o que no hagan nada mal, pero aun sin culpa ninguna, ellos pagarán las consecuencias de nuestros pecados ecológicos.

        No pienses que estoy divagando o echando balones fuera, esquivando la cuestión, sólo quiero ver, y mostrar, que las cosas nunca son tan simples como a veces nos las planteamos, porque siempre partimos de unos esquemas mentales que nos parecen evidentes y lógicos, y muchas veces vienen a ser sólo una manera de ver las cosas, ni más acertada ni menos acertada que otras. A veces lo que parece un problema tiene más que ver con nuestras miras estrechas que con la cuestión en sí.

        Pero dejemos de dar vueltas y entremos ahora en la respuesta. ¿Qué es el pecado original y de qué modo se transmite?

        En el tema del pecado original tenemos una declaración del Concilio de Cartago y luego otra Concilio de Orange, pero ambos son concilios locales así que saltaremos al siguiente concilio, que ese sí nos vincula: Trento, que en buena parte recoge lo dicho en los anteriores. Veamos lo que Trento dice del pecado original y me atrevo a decir que te va a sorprender, pues verás que una cosa es la explicación del asunto que suele darse, como “herramienta de trabajo”, y otra cosa la postura oficial de la Iglesia, que no baja a tanto detalle y se mantiene en un terreno mucho más general e incluso vago si me admites la expresión. De nuevo, igual que pasa con el posible limbo, Trento afirma la doctrina pero poco explica de cómo funcionan las cosas, lo que hace posible cosas como la que afirmas, que un papa lo explique de un modo y otro papa de otro modo diferente, por no hablar ya de explicaciones que puedas encontrar en diferentes páginas de internet, incluidas las que nosotros hayamos podido dar incidencialmente sobre el tema (creo que acabo de inventarme una palabra).

        Fíjate sobre todo en la perspectiva que da Trento a la cuestión, que en cierto modo podríamos resumir en esta idea: no es tanto que todos heredemos el pecado de un hombre, sino que por causa de su pecado no pudo transmitirnos una gracia que Dios le habría concedido. Desde esta perspectiva es como si dijera que no es que todos tengamos pecado como castigo de lo que hizo Adán, sino que Dios tenía destinado a Adán unos dones para él y para los suyos, como herencia del padre bueno, pero puesto que Adán demostró no estar a la altura, ni lo recibió Adán ni lo pudo dejar en herencia, y esto dicho así un poco simplificando el asunto. Es como si el rey quiere beneficiar a su leal súbdito regalándole un tesoro, con lo cual los descendientes del súbdito habrían heredado las riquezas; puesto que el súbdito traiciona al rey, éste no le entrega el tesoro planeado y a su muerte sus herederos no reciben ninguna riqueza de su padre (en este contexto nadie pensaría que la suerte de los herederos sea injusta, aunque no se merecieran ellos ningún castigo, es sólo consecuencia ineludible).

        La realidad es que el asunto del pecado original no ha sido nunca, ni lo fue en Trento, ni cerrado ni especificado. Fuera de la idea de que el pecado de Adán nos afecta a todos de algún modo y de que Jesús, y el bautismo, nos libera de sus ataduras, la Iglesia no ha ofrecido una visión clara ni detallada del cómo ni del porqué. Tenemos la idea, pero no los detalles, sabemos que estos lodos provienen de aquel polvo, pero no sabemos exactamente de qué manera, y en parte me atrevería a decir que es principalmente nuestra curiosidad intelectual la que pide una explicación, pues a nivel práctico nos basta con saber que todos necesitamos de la gracia salvadora de Jesús para ser salvos, pues nosotros por naturaleza no podemos alcanzar la salvación solos. Y eso incluye a los niños. Si pensáramos que los niños nacen puros y perfectos sin mancha ninguna, entonces tendríamos que admitir que la salvación de Jesús es para ellos innecesaria, al menos mientras no cometan pecado alguno, pero la Biblia deja bien claro múltiples veces que todos los hombres, sin excepción, son pecadores y necesitan la salvación de Jesús, sólo María fue una excepción y tampoco porque ella naciera pura y nunca pecara, sino porque Jesús extendió a ella su salvación como primicia de la que luego con su muerte haría extensible a toda la humanidad (o algo por el estilo). Y otro punto importante que explica Trento es que el llamado “pecado original”, por llamarlo de alguna forma, es llamado “pecado” por analogía, y porque así lo llama la Biblia, pero no porque sea de la misma naturaleza que el pecado cometido por la persona que actúa mal. Esto es importante porque en muchas discusiones sobre el pecado original y sobre si los niños nacen con este pecado se habla de este pecado como si fuese de la misma naturaleza que el otro, y así justamente se argumenta que un niño recién nacido o incluso no nacido no ha podido pecar y por tanto no puede tener pecado. Ahí está gran parte del problema, que ese pecado con el que nacemos es otra cosa, no tiene nada que ver con nuestras actuaciones.

        Puedes leerlo tú mismo en esta edición online de las actas de Trento: http://www.intratext.com/IXT/ESL0057/_PA.HTM

        Y el otro asunto que presentas, relacionado con éste, es si es dogma de fe del concilio el que Adán fuera o no fuera una persona real.

        Me voy a permitir darte una aclaración. Los asistentes al concilio posiblemente creían que Adán fue real, como creían muchos desde el principio (pero no todos), pero se habla de Adán en el canon 1 de este modo:

        “Si alguno no confiesa que Adan, el primer hombre, cuando quebrantó el precepto de Dios en el paraíso… sea excomulgado.”

        Ten muy presente que ese canon no está redactado para declarar dogma de fe la existencia de Adán. No dice: “Si alguno no confiesa que Adán fue el primer hombre, sea excomulgado”. No, lo que declara anatema es la interpretación equivocada del pecado del Adán bíblico. O sea, está afirmando una interpretación sobre el sentido del pecado descrito en Génesis, sea Adán una persona real o un personaje literario la redacción del canon 1 sigue teniendo el mismo sentido. La interpolación “el primer hombre” no es una afirmación dogmática, sino una explicación de quién es ese Adán del que hablan. Es igual que si yo digo: “Si alguien cree que Don Quijote, el último caballero andante, estaba loco, es que no ha entendido nada del libro”. Ahí hago una afirmación sobre la naturaleza del personaje, digo por dar más información que se trata de “el último caballero andante”, y no por ello creo que nadie piense que yo estoy afirmando que se trata de un personaje real.

        Más a mi favor aún es el detalle de que en ese mismo párrafo Trento dice “…y no confiesa que todo Adán pasó por el pecado…”, cuando evidentemente está usando la palabra Adán como símbolo de todos y cada uno de los seres humanos y no de un único e histórico personaje. Así que no tiene sentido interpretar que ese canon está declarando dogma de fe la existencia de Adán, ni tampoco dice lo contrario, simplemente está declarando dogma otra cosa, y como se basa en el relato bíblico tiene que hacer referencia al personaje de Adán, que es el protagonista de esa escena. Las mismas actas están afirmando que se va a hacer una declaración sobre el pecado original, no sobre Adán o el Génesis, que son sólo instrumentos a los que se recurre para argumentar sobre este pecado, igual que se recurre también a otros pasajes bíblicos.

        El canon 2 es el que explica lo que te dije, en vez de hablar de que todos heredamos el pecado de Adán (que sí fue pecado de acción), afirma que todos perdimos la gracia que Adán pudo habernos dejado en herencia, con lo que nuestro pecado original sería algo así como una falta de gracia, más que un pecado en el sentido de acto malo:

        “..y que la santidad que recibió de Dios, y la justicia que perdió, la perdió para sí solo, y no también para nosotros.”

        En el canon 4 se reafirma que los bebés no tienen pecados personales, así que el pecado original es otra cosa:

        “…aun los párvulos que todavía no han podido cometer pecado alguno personal…”

        Este artículo de Aciprensa lo describe bastante bien:

        NATURALEZA DEL PECADO ORIGINAL
        Este es un punto difícil y se han inventado muchos sistemas para explicarlo. Bastará dar la explicación teológica más común ahora. El pecado original es la privación de la gracia santificante como consecuencia del pecado de Adán. Esta solución, que es la de Santo Tomás, se remonta a San Anselmo e incluso a las tradiciones de la Iglesia primitiva, como se desprende de las declaraciones del Segundo Concilio de Orange (529 D.C.): un hombre ha transmitido a toda la humanidad no sólo la muerte corporal, castigo del pecado, sino el pecado mismo, que es la muerte del alma [Denz. N. 175 (145)]. Así como la muerte es la privación del principio de la vida, la muerte del alma es la privación de la gracia santificante que, según todos los teólogos, es el principio de la vida sobrenatural. De ese modo si el pecado original es «la muerte del alma», también es la privación de la gracia santificante.

        El Concilio de Trento, aunque no impuso esta solución obligatoriamente con una definición, sí la vio favorablemente y autorizó su uso (cf. Pallavicini, «Historia del Concilio di Trento», VII-IX). Se describe el pecado original no solamente como la muerte del alma (Ses. V., can. II), sino también como «privación de la justicia, contraida por cada niño al momento de su concepción» (Ses. VI., cap. III). Claro que el Concilio llama «justicia» a lo que nosotros llamamos gracia santificante (Ses. VI), y así como cada niño debería tener su propia justicia personal, así ahora, luego de la caída, sufre su propia privación de justicia. Podemos añadir otro argumento, basado en el principio ya citado de San Agustín, «el pecado deliberado del primer hombre es la causa del pecado original». Este principio es desarrollado posteriormente por San Anselmo: «el pecado de Adán fue una cosa pero el pecado de los niños al nacer es algo distinto; el primero fue la causa, el segundo es el efecto» (De conceptu virginali, XXVI). El pecado original en un niño es distinto de la falta de Adán; es uno de sus efectos.

        Aquí tienes también otro comentario del Concilio que te puede ayudar: http://studylib.es/doc/6182506/el-decreto-del-concilio-de-trento-sobre-el-pecado-original

        Y pasemos ahora a tus otras preguntas.

        Lo que dices de que yo, o quien sea, te pueden “vencer”, aunque no lleguen a convencerte del todo, es cierto, a mí también me pasa. Pero de todas formas yo no diría que a veces gana no el que tiene razón sino el que más convenza, pues quien intenta convencer, si no convence no gana, sólo bloquea el ataque, por decirlo de alguna forma, y eso en estos casos no sirve de mucho cuando el objetivo es convencer o, en mi caso, explicar con claridad.

        Otra cuestión: ¿si un ateo dijera que es a la inversa, que es el hombre quien se va inventando una imagen cada vez más refinada de Dios? Pues me temo que no hay nada que replicar, si ellos no creen que Dios exista, evidentemente no van a creer que la idea de Dios es revelada ni que sea progresiva ni nada. Sería absurdo intentar convencerle a un ateo de que María nació inmaculada o de que Dios es trino. Primero habría que convencerle de que Dios existe (como tú dices), y sólo entonces tendría sentido discutir sobre la naturaleza de Dios, de su revelación o de cualquier otro asunto. Si tenemos esto bien claro nos ahorraremos mucho tiempo y energía en intentar defender ante un ateo creencias secundarias cuando permitimos que el ateo siga negando la creencia principal: Dios existe. Por tanto tu pregunta directa de “¿qué le diría?”, pues le diría que así lo creo yo y punto, nada que argumentar en este caso. O como mucho le diría que suponiendo que Dios existe, la idea de que la revelación es progresiva sería una idea con sentido, aunque también tendría sentido la idea opuesta, lo cual desarticula su oposición “lógica” a mi creencia y lo reduce todo a aceptar o no la hipótesis de la existencia de Dios, que recuperaría su función principal en toda argumentación al respecto. No sé si me he explicado bien o tal vez sólo consiga vencerte sin convencerte. Ten liberta para repreguntar lo que no te quede claro.

        Siguiente punto, sobre las declaraciones de los concilios. Repito que no todos los concilios son iguales, los únicos vinculantes son los considerados concilios universales, y tampoco cualquier cosa que se diga en ellos, sino sólo lo que en ellos se declara como dogma, que se suele indicar añadiendo al final “… sea anatema” para quien no lo acepte. Lo que digan otros concilios, o lo que diga un concilio universal sin anatemizarlo (o sea, sin declararlo dogma) por supuesto tiene su peso y su importancia, pero no se convierte en algo que sea incuestionable. Teniendo esta precaución, no conozco yo casos en los que un concilio declare un dogma que niega el dogma de otro concilio, si tú sabes algún caso puedes decirlo. Otra cosa tal vez es que pudieran haber casos en los que la redacción de un dogma se pueda malinterpretar y llegar a una conclusión equivocada, lo digo como suposición.

        También es importante tener claro que las doctrinas y dogmas son verdades espirituales. No tendría sentido, ni creo que nada semejante se haya hecho, declarar dogma que la tierra es plana o que la tierra es redonda, porque eso no tiene nada que ver con la salvación. Afirmar, por ejemplo, que la Iglesia creía que la tierra era plana (que por cierto es sólo parcialmente cierto) es sólo afirmar que en aquellos tiempos la gente creía que la tierra era plana, y siendo la gente de la Iglesia (fieles, clero y todo el mundo) parte de su sociedad, y no de otra galaxia, ellos creían lo que en ese momento se tenía por cierto, pero no se puede defender que eso era una “creencia de la Iglesia”, sino una creencia de la sociedad, o más bien la creencia que la ciencia tenía en ese momento. La Iglesia nunca declaró dogmas referidos al ámbito de la ciencia.

        Tomar una declaración dogmática y separar la doctrina en sí, la idea defendida, la verdad declarada, de las palabras usadas para expresarla es asunto no siempre sencillo. Cuando uno declara una cosa, lo hace utilizando el idioma y los conceptos que posee, porque no puede hacer otra cosa, y por tanto hay que tener mucho cuidado en saber cuál es la doctrina que se declara y no confundirla con los medios que se usan para declararla, tal como hice yo antes diciendo que cuando recurre a Adán lo está utilizando como referencia bíblica y no como parte del dogma. Me parece evidente que en ese caso el dogma de ese canon no trataba de Adán, sino del pecado original, y por tanto la realidad o simbolismo de Adán no era el propósito de ese dogma. Pero ampliar mucho ese concepto sería un error y nos llevaría al absurdo, como quienes afirman (como un día te dije), que el dogma de la virginidad de María en realidad no quiere decir que María fuera virgen, sino que era una forma de afirmar que Jesús no es hijo de José. Si el dogma declara que María fue siempre virgen, no podemos considerar que el dogma en sí es un símbolo, porque los dogmas se declarar para aclarar, no para hacer metáforas. Posiblemente la manera de diferenciar el dogma en sí de los recursos usados para explicarlo sea: ¿de qué trata este dogma? y así sabríamos qué es la doctrina y cuál lo accesorio. En el canon 1 de Trento si respondemos a esa pregunta diríamos “del pecado original”, así que lo que afirma del pecado es la doctrina y lo otro, como si Adán hizo esto o lo otro, es parte de la explicación, no del dogma, y por tanto se podría actualizar sin que el dogma en sí fuese tocado en modo alguno. Esto te lo digo así a lo pronto, habría que hacer la prueba más despacio para confirmar si esa pregunta es el test infalible o encontramos casos en los que no es tan sencillo. Ah bueno, y por supuesto en lo referente al conocimiento científico habría que decir para los concilios lo mismo que se dice para la Biblia. Los padres conciliares tienen, como todo el mundo, los conocimientos científicos que la ciencia tiene en ese momento, así que si utilizan algún dato científico, eso no es parte del dogma y puede y debe ser actualizado, pues ni en los concilios ni en la Biblia misma el Espíritu Santo ha iluminado a los hombres sobre verdades científicas, sólo espirituales. Eso posibilita que si por ejemplo en la definición del dogma de la Transustanciación se utilizan explicaciones dadas con el lenguaje científico de la época (sustancia, esencia, etc.), sea posible, si se ve necesario, actualizar esos conceptos científicos sin que ello suponga una modificación del dogma. Así que tendríamos dos herramientas para decidir qué es grano y qué paja en una definición dogmática, la pregunta antes dicha nos lleva al grano, las explicaciones basadas en el conocimiento científico de ese momento son la paja, pero no paja porque sea superfluo, sino porque no es grano, es una herramienta de explicación y puesto que el conocimiento científico cambia y avanza, esa herramienta se puede también cambiar y actualizar si se cree necesario hacerlo para mejorar la comprensión del dogma.

        Siguiente punto. Que la Iglesia hubo un tiempo en que admitía interrupciones del embarazo en plazos cortos. No tengo noticia de eso así que no tengo nada que decir. Tal vez puedas ofrecerme una prueba de esa afirmación.

        Siguiente. Literalidad de la Biblia. Tú mismo te respondes en parte, pues que esas historias del Antiguo Testamento sean verdaderas o fábulas no cambia en nada su valor espiritual. Tampoco es cierto que antes todos creían en la literalidad de la Biblia, ni mucho menos. Desde el principio ha habido padres de la Iglesia que creían que todas esas historias eran ciertas y otros que creían que algunas lo eran y otras no, y la Iglesia no se ha definido oficialmente al respecto porque de nuevo estaríamos metiéndonos en el terreno de la historia y saliéndonos del terreno de la religión. No me parece importante, desde el punto de vista religioso, saber si el paso del Mar Muerto ocurrió tal como se cuenta o de otra forma o ni siquiera ocurrió. Yo tengo mi opinión sobre algunas historias, no tengo opinión sobre otras, y tendría mucha curiosidad en todas, pero no es relevante. Sí es relevante saber si el Nuevo Testamento es historia o una fábula, pero ahí no creo que haya polémica, si somos serios. Evidentemente si Jesucristo existió o no sí es relevante, pero si Jesús existió, es Dios y nos salvó en la cruz, todas las historias del Antiguo Testamento tienen valor pero no ya como prueba del poder de Dios, que queda plenamente demostrado en Jesús, así que yo, como apologista, no me quebraría mucho la cabeza en argumentos sobre si tal cosa ocurrió o no o qué fue de ello, como si todo el Antiguo Testamento fuera fabulado (que ciertamente no lo es, pero no importaría demasiado). Dicho de otro modo, si por ahí van los tiros: el creacionismo es una opción intelectual, no religiosa, que cada uno crea lo que le parezca. La creencia en que Dios creó al hombre y al universo, eso sí es una creencia religiosa, pero cómo lo hizo, eso ya es terreno de la ciencia. También los papas si quieren pueden dar su opinión sobre el tema, y escribir libros, pero no son dogmas de fe, sólo opiniones. Esto que acabo de decir en este párrafo habría que matizarlo, pero en general creo que es correcto.

        Siguiente asunto. El mal.
        Buf, asunto tremendo. No creo que pueda darte una respuesta clara en un comentario aquí. Lo que el cristianismo tiene claro es que el mal no es una fuerza opuesta al bien en el sentido dual de dos opuestos en igualdad de condiciones, o sea, no hay un dios-bien y un dios-mal, como dicen los maniqueístas. Sólo hay un Dios, que creó el mundo y rige el universo, y el mal no es una fuerza diferente a Dios que se opone a él y con existencia propia. ¿Existe el demonio o es una alegoría del mal? Yo te respondería que puesto que Jesús creía en la existencia real del demonio, sería absurdo que un cristiano lo negara, pues no es eso asunto de ciencia, sino de fe, un tema espiritual. Lo que no podemos confundir es al demonio, o en concreto a Satán, con el mal, como si Dios y Satán fueran esos dos dioses de Maniqueo. Satán no es el principio del mal, y la Biblia deja muy claro que al principio de los tiempos no estaba Dios y Satanás, sino que estaba Dios, y luego Dios creó a los ángeles, y luego parte de ellos pecaron (como también pecó el hombre), y los ángeles que pecaron lo hicieron en tal grado que su naturaleza quedó por siempre corrompida. Por tanto el mal no es una entidad independiente, sino producto del hombre o de los ángeles. Es por tanto el fruto de una decisión, de una acción, no tiene existencia propia y menos aún independiente. Podríamos decir que Satanás no es el mal, ni la encarnación del mal, ni el siervo del mal; Satanás es malo, lo cual es muy diferente.

        Si tomamos la historia de Adán literalmente, entonces el mal entra en el paraíso no como una fuerza opuesta a Dios, sino por medio de un ser que era malvado por haber pecado, Satán. Si lo tomamos simbólicamente, como parábola, entonces diríamos que la serpiente, que simboliza la tentación, es una manera de explicar cómo el hombre, cuando está ante una situación en la que tiene que elegir entre el bien o el mal, eligió el mal y por ello pecó. Por tanto el mal no estaba en la creación divina, ni en la naturaleza del hombre ni en la de los ángeles caídos, sino que fue un elemento que apareció en la creación como consecuencia inevitable del libre albedrío con el que Dios dotó a los ángeles y a los hombres. Por eso podemos decir que el mal no viene ni de los hombres ni de Dios en el sentido de que no está en la naturaleza de Dios ni de la creación. El mal es simplemente una acción de pensamiento, obra u omisión, una decisión equivocada, pero tomada bajo la responsabilidad de quien la hace, que tendrá que sufrir las consecuencias (y no sólo quien la hace, sino todos los afectados por esa acción). Así que no es ni “algo creado por Dios” ni tampoco “ausencia de creación”. Desde otra perspectiva podríamos comparar al mal con la sombra. La sombra existe, es una realidad, pero al mismo tiempo no es nada por sí mismo, pues la sombra no es otra cosa que la ausencia de luz. Una estrella, un fuego, puede emitir luz, pero no existe nada que pueda emitir sombra, porque la sombra no es nada. Pues el mal podría ser eso, ausencia de luz. Cierto que el mal, al contrario que la sombra, sí es algo, pero no un algo independiente con entidad propia, es una acción o pensamiento, una elección, algo así como una roca que, interponiéndose a la luz, crea una sombra, pero esa sombra no es nada por sí misma, sino la consecuencia de la situación de la roca. Por eso tal vez podríamos decir ¿existe el mal? No, el mal no es algo que existe, es algo que se hace.

        La rebelión de Satán contra Dios ¿es real o simbólico? Pues supongo que real, pero no voy a ser yo quien emita dogmas donde no los hay.

        Eso que dice Juan el colombino, si lo dijo así como tú lo dices, me parece una barbaridad. “Su antiguo rival” implicaría otro dios, y eso no es cristianismo.

        Desde luego el problema y naturaleza del mal no tiene nada que ver con la genética ni se solucionará con mutaciones. Dicho de otra forma, el mal no tiene nada que ver con el plano físico, aunque ciertamente tiene consecuencias en él, como si yo mato a alguien. Pero no es mi bala la malvada, ni mi dedo apretando el gatillo, es mi decisión la que es malvada y por tanto yo.

        La frase de Benedicto: “El bien se reconoce sólo si se hace. El mal, sólo si no se hace.”
        No la entiendo. O si la entiendo no la comparto. Si yo te pego un tiro para robarte, eso es mal, y es algo que se hace. Tal vez quiera decir otra cosa. O tal vez se puso tan intelectual que se perdió, a mí me pasa a veces.

        Dios creó al hombre “bueno”, cierto, porque su naturaleza no era malvada, pero lo creo libre, y usando esa libertad cada uno está continuamente eligiendo, y cuando elegimos mal, a eso lo llamamos pecado. “Bueno” no quiere decir perfecto, y cuando te dije que nacemos “con inclinación al mal” no quería decir ni mucho menos “inclinados al mal” en el sentido de que puestos en una balanza nos vamos hacia el lado malvado. No, quiero decir que desde el principio existe esa inclinación, pero evidentemente también existe la inclinación al bien, y yo personalmente creo que el ser humano en general posee por naturaleza mucha más inclinación al bien que al mal, la prueba es que las grandes maldades son excepciones. Lo normal no es ir por ahí asesinando y robando, muy poquita gente hace eso, la mayoría de la gente está más inclinada a ayudar al necesitado que a pegarle un tiro o pisarle el cuello en la calle. No en vano fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

        No tengo ni idea de qué quería decir eso de “inevitable y misteriosa solidaridad”, imagino que se trata de Adán y Eva, pues ambos cayeron juntos, no solidaridad con Satán, eso no tendría ningún sentido. Pero lo de “inevitable” y “misteriosa”, no sé a qué se refiere exactamente.

        Ah, y “bueno” no significa “moralmente intachable”, eso sería “bueno” en estado puro y perfecto, y así serían creados, pero en cuanto empiezan a actuar y tomar decisiones se revela que el hombre, aunque sea creado bueno, no fue ni es creado perfecto.

        Siguiente. De nuevo el pecado original.

        Creo que esto ya te lo he respondido antes. El pecado original no es de la misma naturaleza que el pecado “factual” por llamarlo de algún modo, sólo se llama “pecado” por analogía, aunque ambas cosas suponen un estado de imperfección y ambas cosas suponen que no estamos en estado de salvación, por eso Jesús tuvo que venir a echarnos una mano en eso. Los niños sí nacen con pecado original y por eso sí necesitan a Jesús igual que los demás. Eso que yo llamé la otra vez “tendencia al pecado” (no tendencia absoluta sino sólo un poco) podría ser una forma de aludir al pecado original, pero si Trento no se atrevió a definir exactamente en qué consiste ese pecado original, no quiero yo dar una definición tampoco, entre otras cosas porque no lo sé, sólo así la idea general, pero sin ningún detalle. Pero pensándolo mejor, esa ligera (o fuerte en algunos) “tendencia al pecado” es lo que la Iglesia define como “concupiscencia”, que permanece en el alma incluso cuando el pecado original ha sido borrado por el bautismo, así que no puede tratarse de la misma cosa, pues cuando uno se borra, el otro queda.

        Intentaré moldear eso que dices, como pides:

        “El Pecado Original es algo que nos viene por compartir la naturaleza humana (pues aun cuando “Dios no domina sobre un campo de concentración en el que exista una responsabilidad colectiva, sino que es el Dios libre del amor, que llama a cada uno por su nombre” de alguna forma hace pesar los pecados de los padres en los hijos) . Este pecado ha hecho que los hombres tengan una relación con Dios intermitente, sintiéndose tentados a la ligera y disminuyendo las fuerzas espirituales con las que debería gozar, a esto le llamamos concupiscencia. Por la gracia del Bautismo yo hago que Dios perdone el pecado que por ser parte de esta humanidad debiera de compartir, pues decidí dejar de ser “mundano” para contar entre los suyos, ahora yo me uno al pueblo santo que se ganó Aquel que pagó mi deuda; sin embargo a pesar de que Dios me condone aquello que me tocaba por mi condición natural me sigue sujetando en lo que mis padres por desgracia han cultivado tanto, así sigo con mi minusvalía espiritual y mis limitaciones. —-Creo que la pregunta de todo esto es por qué Dios me acusa de lo que mis padres hicieron.”

        En buena parte estoy de acuerdo con lo que dice pero en el fondo no. Ese párrafo se empeña en presentar al pecado original como una herencia del pecado de nuestros ancestros o ancestro y por eso no entiende “por qué Dios me acusa de lo que mis padres hicieron”. Es como decir “¿qué culpa tengo yo de que Adán y Eva fueran tan estúpidos como para hacer caso a una culebra?”. Pues yo no creo que Dios se enfadara tanto con ellos como para castigarnos a todos por ello, la prueba es lo que pasó después: Dios se ofreció a sí mismo como sacrificio para librarnos de la peor consecuencia de ese pecado, la muerte del alma. Si nuestro estado natural de no-salvación fuera un castigo de Dios, entonces la solución sería simplemente que Dios un día decide levantar el castigo y fin del asunto. Si Dios optó por una decisión tan drástica y tremenda, dar su propia vida para quitarnos esa condena, es porque nuestra situación de pecado no era causada por Dios, sino algo en lo que nos encontrábamos nosotros. No existía otro dios-malvado que nos tuviera atrapado en sus garras, ni tampoco estábamos atrapados por un Satán tan poderoso que Dios tuvo que morir para conseguir arrancarnos de allí. No, no se trata de eso, se trata de otra cosa, y ahí lamento dejarte con el suspense porque no aspiro yo a ser más sabio que los grandes padres ni más iluminado que los papas, así que si Trento no supo decir exactamente cuál era la cuestión, yo me quedo sin saberlo, pero sí parece que nuestra situación de pecado era algo que Dios no deseaba, hasta el punto de que dio su vida por poner en ello remedio. De algún modo supongo que tiene que ver con nuestros orígenes, en el sentido de que es parte de nuestro ser desde el principio, algo que sin ayuda de Dios no podemos superar. Y podría especular, pero prefiero no hacerlo porque parecería que me atrevo a explicar lo que Trento no se atrevió, y en realidad sólo podría especular filosóficamente, pero sin por ello acercarme a una verdad que no nos ha sido revelada ni explicada. Tal vez algún día el Espíritu Santo ilumine a la Iglesia y la haga comprender los detalles con claridad. Hasta ese día tendremos que quedarnos en esas generalidades sin conocer los detalles.

        Y para terminar me pides artículos de Luís Gonzáles Carvajal. Pues este señor ha escrito muchos libros, e incluso tiene uno rodando en pdf por internet pero no puedo ponerte el enlace porque sería piratería. Te puedo poner un listado de libros suyos, donde se incluye “Esta es nuestra fe: teología para universitarios”:

        http://www.todostuslibros.com/autor/luis-gonzalez-carvajal-santabarbara

        Pero una última cosa, el fragmento de este señor que te copié la otra vez es su visión de la cosa, con la que en gran parte estoy de acuerdo, pero es sólo eso, su interpretación. Los huecos que deja el dogma se pueden rellenar con hipótesis, debates y propuestas, pero no podemos olvidar que sólo son eso, ideas posibles, tal vez ciertas pero no certeras.

        Bendiciones J.Carlos

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      4. Avatar de José Carlos

        Saludos
        En este mundo de la internet me muevo apenas hace tres años, pues antes de ser universitario me era totalmente ajeno; además de que por darle este uso ya en varias ocasiones me han amenazado con retirármelo; por esto le coloqué esas líneas al inicio de mi comentario pues temía de que se me publicara en distintas entradas, como lo intenté y que Usted se molestara o algo. Yo tengo y no tengo internet y si de la noche a la mañana desaparece o me quitan el acceso a alguna página o –no sé si pudieran- el acceso a publicar comentarios, etc. por eso lo que le dije.
        Por lo que me dice después, pues me disculpa, tampoco yo pretendo que ustedes se lo sepan todo, ni que todo me sea abarcable; solo trato de estirar la cuerda lo más que pueda y “meter en el arca cuanto quepa antes de que comience el diluvio”. Si a veces me paso dígamelo, como ya lo ha hecho, cuando me dijo que no construyera en las nubes, créeme que yo le seguí el consejo y dejé de preguntarle cosas nuevas o que no comprendía que me rondan en la cabeza aun cuando son muy triviales y que por esto último les puse coto. Aun así algún día quisiera saber algunos detalles que sobre la parábola de Lázaro me dan vueltas y de los que Usted ha hablado, sobre esto de que en el Cielo está mi cuerpo y mi alma si esto se supone sea en la resurrección, sobre los tres días y TRES NOCHES de Jesús en el sepulcro, etc.. Pero soy consciente como Usted que estas cosillas son tan solo eso cositas, y que más vale invertir el tiempo y colmar su paciencia aprovisionando el arca de cosas vitales.
        Me disculpa también si con tanta pregunta o cursilería le molesto; y si en varias ocasiones he dedicado muchas líneas a redundar en lo mismo es porque en mis conversaciones naturales muchos han sido los disgustos que he tenido que afrontar y quizás sea por mi educación o como dice mi catequista y con quien frecuentemente me angustio, por mi falta de madurez. Por una, por otra o por otra más sucede y he tratado de evitarlo, pues a veces se escribe con ironía o con un estilo en donde las letras andan por un rumbo muy distinto al que dibujan los labios con una sonrisa. Así mismo, a pesar de lo que mi profesor dice, me parece que muchas veces no compaginamos por el desfasaje entre épocas y quizás eso mismo pase con Usted, aunque ¡mira que he tratado de medirme y ser juicioso! Pero bueno quizás solo sea, como dije, ¡¿quizás?! pues a fin de cuentas puede ser que lo que leo sea escrito por un angelito sapiencial.
        DE LO SEGUNDO QUE ME DICE
        Sé que la Iglesia está formada por gente y la formulación de las doctrinas y sus excipientes siempre tienen mucha mezcla humana, y por esto nunca busqué la perfección en ella. Pero diciendo esto me engaño, ya que lo que me imantó a la Iglesia fueron sus conceptos acabados y su respuesta intelectual y concreta contra los protestantes. Así que en mi recorrido si de antemano sabía que lo que me rodeaba no tenía mucho de erudición, tan solo mi catequista fue capaz de aplacar, que no acabar, con mi incesante capricho de conocimiento; aun así no me llegó la conversión hasta que no descubrí que la Iglesia no era aquella iglesia que yo conocía, que si bien las dos están formadas por personas, la primera no solamente tiene contenido humano sino que el Espíritu mismo se hace cargo de ella, esto lo aprecié en cada doctrina que iba desmenuzando con los protestantes en cada detalle que investigaba. No obstante en la otra, en la iglesia, hallé la materia que era fecundada por la primera, pero también encontré malicia y cosas erradas, sacerdotes que escondían armas en sus templos y separaban a los padres de los hijos mandándolos a EE.UU. y cosas por el estilo; que conste que no hablo tanto de los actos que estas personas cometen, no hablo como dijera San Pablo de esa ley que uno advierte en los miembros que termina por dominarnos, sino de la ideología y certidumbre con la que se hacen esos actos. Como le dije fue la Iglesia la que me terminó convenciendo y venciendo e imbuyéndome dentro de ella, por eso no importaba cuanto pensara que dos más dos pudieran se cinco, si la Iglesia decía que cuatro sabía que algún día la entendería y terminaría por darle la razón y si ese día no llega pues tampoco importaba mucho. Claro está que cuando en un tiempo se decía una cosa y en la otra otra distinta, temblaba lo que yo creía y daba por sentado, pero con su ayuda no tardé en descubrir que la mayoría de esas cosas eran de una iglesia pretérita que se contraponía a una iglesia presente; pero que lo que le pertenecía a la Iglesia se mantenía, así las declaraciones y dogmas conciliares eran inmaculados, inerrantes pues el Espíritu las protegía y ayudaba en su redacción. Como le dije no pretendía absorberlo todo, solo encontrar la respuesta a mis preguntas, pues creí que siempre estaban, solo hacía falta encontrar al adecuado y he ahí a Usted.

        PECADO ORIGINAL
        Lo que me pone sobre las analogías que existen entre los daños materiales que hacemos y como somos responsables de esto, y los pecados espirituales ya lo había captado en el escrito de Carvajal, aunque no me parece tan claro del todo, entre las cosas materiales sí, pero en el ámbito espiritual no lo veo así y además aun sigo sin comprender el empeño en esa equivalencia que para Usted y para él son tan importante cuando me dice que “no es tanto que todos heredemos el pecado de un hombre, sino que por causa de su pecado no pudo transmitirnos una gracia que Dios le habría concedido”, le pido disculpas si el artículo de Carvajal o Usted hacían referencia a esto, por ningún lado capté tal sentido, que el artículo de Aciprensa presenta como “la opinión más común entre los teólogos de ahora”. Y ya que su objetivo es “explicar con claridad” me puede decir si tal empeño sería la respuesta a la siguiente pregunta ¿por qué Dios no me concede la gracia que le tocaba a Adán y punto; en vez de tenerme a mí en el mismo saco que a él? ¿Y si Adán no existió, quién o quiénes pintan de súbditos leales traicioneros? ¿Dios pesa los pecados (espirituales; pues el del Pecado Original, siendo lo de arriba, Sí) de los padres en los hijos, sí o no, pues esto ya me tiene un poco enredado?
        En qué sentido el Pecado Original es “la muerte del alma”. Si el Bautismo me libra del Pecado Original, me regresa esa gracia santificante que me habría de tocar ¿cuál es? de seguro los frutos del Sacramento, pero bueno.
        REVELACIÓN|ATEOS

        Aquí no tiene que vencerme que a mi entender dijimos casi casi lo mismo. Solo me pasa que interiorizando en sus explicaciones parece que le estoy, como ya le dije, cediendo más terreno a la ciencia (razón o con cuidado materialismo) que el que me gustaría. No es que crea que existen contradicciones entre la razón y la fe, sino que cada vez tengo una fe más razonable que acaricia lo científico; y si bien ambas son las alas del mismo pájaro que nos lleva a Dios siento que conforme aprendo este binomio no se me hace más cercano. En realidad, parece que había suspendido demasiado mi lado ateo y que con esto que me explica sobre el mal se me viene despertando. Creo que si me lo permite mi próxima pregunta irá encaminada a cuáles son las razones que lo hacen a Usted creer científicamente en Dios, no vaya a ser que como le he dicho jocosa e intencionadamente a muchos de mis amigos protestantes termine creyendo más en la Iglesia que en Dios.

        Sé que los concilios que sientan las doctrinas son únicamente los ecuménicos, no cualquiera formado por un puñado de obispos, aunque siempre me ha intrigado el hecho de que la Iglesia Ortodoxa no forme parte de esto y aun así lo llamemos “universal”, pero bueno este no es el tema. Tampoco yo conozco ninguno que en realidad haya dicho algo que otro haya desmentido, por eso le pongo que “sería muy triste” descubrir que sí.

        Esto de las interrupciones tan solo sé que me vino por un debate en contra del aborto, pero en realidad no tengo certeza si es histórico o un artilugio ateo. De todas formas preguntaré y te comento después.

        Puede decirme algo de algún padre que no haya creído en la literalidad de la Biblia.
        MAL
        Si tengo tanto alboroto con esta palabrita de tres letras es porque creía que la Iglesia la consideraba como una de esas respuestas que solo se abarcan con la comprensión teológica, al estilo de a dónde vamos y de dónde venimos. Por eso le pregunté si es Mal o mal, el primero como esa fuerza que en existencia universal nos hace meter el pie, como el diablito que en los cartoons habla en el oído y que junto al angelito forman la conciencia, si la Iglesia no tiene ninguna teoría en esto, salvo que no sea para decir lo que no es, pues parece que lo que es es lo otro: el mal, algo en mi opinión, como se ve ahora, no sé en los albores de la humanidad y al parecer Usted tampoco, no es más que evaluación del intelecto sobre las distintas actitudes de ventajas y desventajas a la luz de la circunstancias y la educación; algo que toca a todo, pues como Usted me dice es la falta en el HACER (lo que quise trasmitir cuando dije “ausencia de creación”, lo mismo que me explicó con lo de la sombra y que no le cuadró ¿Por qué? ¿Qué entendió?). Habrá que ponerle punto a esto porque parece que no tocamos fondo, mi opinión (cuando hago esto es para decirle en lo que creo, a modo de concepto para que Usted me lo critique, pues todo regado me parece que es arar en el mar cuando de aquí a un par de meses me quiera acordar de esto), con lo que me ha escrito, es que simplemente Dios nos creó “buenos”, pero con motu proprio, con un “defecto de fábrica” que nos iba a costar bastante, pues con este Adán (asumiendo la literalidad del texto Bíblico, o los primeros humanos salidos del útero de las homo sapiens, si es que solo son humanos los homo sapiens sapiens y los demás nada que ver con esto. A decir verdad si la cosa es así se me propulsa el ateísmo, ayúdame por favor porque creo que estoy yendo a comprar miel y regresando con hiel). Estos infelices (Adán o aquellos primeros hombres sapiens sapiens), perdieron lo que estaban destinados a ser “hijos adoptivos” y por ello su conexión directa con Dios (sacerdotes), el control sobre sí mismos (reyes), y el poder hablar de Dios y entenderlo en perfección (profetas) se perdió. Dios se encarnó y por el mecanismo del Bautismo volvió a restaurar lo que de antaño se tenía preparado (aunque buena sería la pregunta de por qué no previó este detallito, pues en la Tierra dijo si se puede “aparta de mi este cáliz”). Aun así los hombres al perder los frutos que contantemente emanaban de Dios poco a poco fueron hundiéndose más hasta que su misma naturaleza quedo manchada e “inclinada al mal” (que si por la Biblia parece que fue rapidísimo y si por los sapiens sapiens pues no sé pues se dice que en la Comunidad Primitiva eran muy dóciles los indios, pero también habían tribus brutales y caníbales), por ello aun cuando después del bochorno de la cruz todo bautizado se entrelazara con Dios nunca sería como antes, pues sus fuerzas débiles y heridas en el plano espiritual hacían que no se pudiera alejar de lo que llamamos concupiscencia.
        He tratado de no dejar cabos sueltos, pero aun me fue imposible, pues si soy de su opinión, todavía no sabemos qué en verdad fue lo que llevó a Dios a la cruz que él no habría podido hacer con “no sé soplar”, las cosas son como son, pero deben de tener un por qué y si puede especular pues no importa solo dígame esto es dogma y esto no, el caso es convencerme de algo y no que me quede en el aire pudiendo su mente imaginarse algo.
        Lo que me pone de Carvajal no me sirve, pues aunque tenga el dinero, recuerde que yo vivo en Cuba. Aunque no entiendo lo que me dice de la piratería. Bueno será porque no desea dejar las cosas “aun más liadas de lo que están” para pecado de esta humanidad. Por mi parte trataré de buscar a ver si me empato con algún ejemplar en pdf, pues las leyes de copyright aquí no llegan, ni Windows pagamos.

        Buena suerte, gracias por el tiempo y que DLB

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      5. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Jose Carlos, para empezar, recuerda que las conversaciones por escrito tienen el enorme límite de que son sólo palabras, no hay entonación, ni cadencia, ni flexión, ni expresión facial, y en cierto modo todo eso lo añadimos nosotros cuando leemos, y ahí nuestra intervención puede cambiar el sentido original o al menos la intencionalidad del que escribió. No pienses que aquí tengo un vaso de paciencia que va llenándose a medida que escribes, pues en todo caso sería más bien un pozo en donde puedes echar agua sin miedo a que rebose. Lo que te dije aquella vez de no construir en las nubes tampoco fue una llamada para que fueses al grano, sólo un consejo para no perderte por las ramas cuando lo que estás intentando es formarte una idea del árbol. Tú pregunta lo que quieras y yo te contestaré lo que pueda y lo único que te pediría, no por cuestión de paciencia sino por poder abarcar mejor tus preguntas, es que te centres en una cosa en lugar de preguntar por muchas a la vez, pero incluso en eso, haz como puedas, que bien sé que a veces las dudas que tenemos son más una maraña que un hilo definido. Y lo de que no tenemos todas las respuestas tampoco era un reproche causado por la molestia, sino sólo para que no olvides que nuestros conocimientos son limitados. Por lo demás, siempre estoy encantado de responderte.

        Aclarado esto veo necesaria otra advertencia. Para comprender bien el cristianismo, la Biblia, la doctrina de la Iglesia, la Vida y todo lo que es no una idea o teoría sino todo un entendimiento de la realidad, no basta con profundizar en una cuestión ni en diez ni en mil, es necesario profundizar en todo e ir poco a poco madurando el conjunto. Pero para llegar al todo tenemos que partir de las partes individualmente, y también de las relaciones entre todas las partes. Lo que quiero decir es que a medida que vas profundizando y comprendiendo mejor unas partes, eso hace que vayas también comprendiendo mejor otras partes y las relaciones que hay entre ellas, y diferenciando entre el grano y la paja, y preocupándote más por el grano y desentendiéndote más de la paja. Nos encantaría tener siempre respuestas claras y directas a todo, pero ni en la religión ni en la vida funcionan las cosas así.

        Incluso si alguien pudiera explicarte bien todos los conceptos, hay cosas que no llegarías a entender bien ni podrías asimilar bien hasta que no tienes ya sentadas las bases para llegar a ese nivel (al que en realidad nunca llegamos del todo), y por eso puede que te ocurra a veces que intentando profundizar mucho en algunas cosas acabas con la sensación de que te pierdes en los detalles o de que las razones que te dan son flojas e incluso a veces plantean más dudas nuevas de las que resuelven. Pero por otra parte irás viendo con los años que cuanto más sabes (de la religión y también de la vida y otras cosas globales), más sentido va adquiriendo todo. Te vas dando mejor cuenta de la imagen global y vas perdiendo interés por los detalles individuales que forman ese gran mosaico o tapiz que es la imagen. Para amar a un ser humano y valorarlo, no es necesario comprender su ADN ni conocer cada detalle de su pasado o de su pensamiento. El todo es mayor que la suma de las partes, e infinitamente más valioso.

        A mí me pasó lo que te ha pasado a ti, o al menos algo parecido, aunque mi proceso fue mucho más lento. De niño creía todo lo que decía la Iglesia porque «ellos» sabían de esas cosas y yo no. Cuando empecé a pensar por mí mismo también consideré que la religión era cosa que se podía razonar y rebatir. En la soberbia tan propia de la tierna juventud me sentí legitimado a rechazar todas las ideas de la Iglesia que a mí no me convencían o que yo no entendía, incluso corrí emocionado tras muchas ideas novedosas (cristianas o no) por el mero hecho de serlo. Creía saber mucho cuando casi no sabía nada, pero cada persona tiene su proceso y el mío supongo que debía ser ese. Sin embargo, cuando empecé a profundizar mis conocimientos, en muchos temas me encontré con la gran sorpresa de que muchas veces, al final del camino, terminaba llegando a la conclusión de que lo que la Iglesia había siempre dicho sobre ese punto era lo que parecía ser lo correcto, lo que tenía sentido. Una y otra vez se iba repitiendo el mismo patrón, ideas que yo había rechazado por absurdas o ilógicas o contradictorias o no-históricas, cuando tenía más información y mejor comprensión, terminaba por llegar a la convicción de que la Iglesia de nuevo tenía razón. Cuando la evidencia fue acumulándose llegó un punto crítico en el que me pareció que lo más sabio y práctico era darle la vuelta a mi modo de funcionar. En lugar de seguir diciendo, «esto que dice la Iglesia no lo aceptaré hasta que consiga convencerme de que es verdadero» pasé a funcionar dando por sentado que si la Iglesia dice que es verdad, lo será, a menos que alguien o algo me pueda convencer de lo contrario. Con esa nueva hipótesis empecé a avanzar muchísimo más deprisa, pues en lugar de investigar montones de alternativas, bastaba con centrarme en seguir el camino ya marcado por la Iglesia y profundizar más en ello, también de la mano de la Iglesia. Es eso que dices tú de que incluso cuando no lo entendía, estaba convencido de que algún día lo entendería y acabaría por darle la razón, pero yo tardé años en llegar a ese punto. Cuando mi confianza en la Iglesia aumentó hasta llegar a la certeza de que era obra de Dios, estuve preparado, cuando llegó el momento, para lanzarme al mundo de la apología (y finalmente acabaría en el equipo de Apologia 21 donde ahora me encuentras). Desde entonces siempre actúo consciente de que no lo sé todo ni tengo respuestas para todo, pero que lo que dice la Iglesia es la verdad, así que cuando un protestante me plantea un problema o me rebate una creencia católica, si yo no sé demasiado de ese punto, investigo con la certeza de que lo que dice la Iglesia es la respuesta correcta, así que no necesito darle vueltas al asunto, sólo me centro en buscar información y argumentos que demuestren que esa creencia de la Iglesia es la correcta. Y no deja de sorprenderme la maravilla de terminar siempre encontrando los argumentos necesarios para constatar con pruebas lo que ya había aceptado por fe. Eso no quiere decir ni mucho menos que mi respuesta siempre convenza a quien me interpela, pero sí me convence a mí y me prueba a mí mismo que esa fe en la Iglesia está bien fundada. El que me escuche puede no aceptar mis explicaciones, porque sus conocimientos no llegan a lo necesario para asimilar la información, o porque su visión de las cosas es demasiado diferente como para aceptar una pieza que no puede encajar en su puzle sin antes cambiarlo todo, o por la muy humana tendencia a no querer aceptar ni siquiera la evidencia cuando contradice nuestros esquemas mentales, o por supuesto, cuando mi torpeza me impide expresar con claridad la idea que intento expresar, que probablemente ocurra a menudo; pero eso ya escapa a mi control.

        Digo todo esto porque con el tema del pecado original tengo la sensación de que por un motivo u por otro ya no lograría profundizar mucho más en el tema contigo. O bien ya no me sé explicar mejor, o bien mis respuestas siembran a su vez demasiadas dudas en ti, o bien necesitas profundizar más en otros muchos temas antes de captarlo o bien qué se yo, pero creo que si sigo dándole vueltas a ese asunto, que desde luego tiene mucha miga, terminaré por revolver y confundir la poca luz que haya podido arrojar sobre ti en esta peliaguda cuestión. Si la Iglesia tuviese aquí una respuesta clara y bien definida, sería mucho más sencillo limitarme a explicarte bien esa idea para que la entendieses, pero como ya te dije la otra vez, la propia Iglesia tiene aquí unas nociones claras de el qué, pero sólo tiene teorías acerca del por qué o el cómo, así que profundizar en ese aspecto acabaría por convertirse más en una especulación filosófica que en una mayor comprensión espiritual, y si la revelación no nos ha dado más explicaciones sus razones tendrá, puede que todavía no estemos en el nivel necesario para entenderlo, puede que no lleguemos a estarlo nunca, o tal vez el Espíritu en algún concilio en el futuro arroje más luz sobre la cuestión, quizá cuando las dos iglesias católicas vuelvan a estar unidas y juntas en el mismo concilio. Yo preferiría dejar este tema aparcado, por ahora, y aumentar la comprensión de otros muchos temas que tienen más fácil respuesta, y que cuando avances en ellos podrás abordar el tema del pecado y otros muchos con una perspectiva más amplia, lo que hará que entiendas mejor las cosas y por otro lado que des mucha menos importancia a detalles que son muy secundarios. Pero como me temo que esto no te va a satisfacer, intentaré luego dar respuesta a lo que de nuevo planteas, incluido el pecado original. Empecemos con tus comentarios.

        Para empezar, valoro que tu limitado uso de Internet y el control al que sin duda puedes estar sometido no te impidan usarla buscando el provecho espiritual en el recibir y en el dar. Soy consciente de que usar Internet en tu país es un privilegio y un riesgo. Espero que nunca lleguen a cortarte acceso ni participación, y me morderé la lengua para no salirme de lo que aquí nos ocupa.

        A vueltas con lo del pecado original, se enfoque el problema como se enfoque, sigues “rebelándote” contra la idea de que por acción o por omisión tengamos nosotros que sufrir el castigo de algo que cometió nuestro padre Adán. Pues el caso es que sí, que lo sufrimos, por el simple hecho de ser hijos de Adán, o sea, por ser seres humanos. Dios creó al hombre y lo hizo libre (a vueltas con el tema de la libertad). Dios no actúa como aquellos gobiernos que quieren obligar al pueblo a ser “buenos”, sino que les deja elegir y ser libres. Pero la libertad implica también libertad para equivocarse a propósito o por falta de madurez o conocimiento o lo que sea. Cuando uno elije siempre hay consecuencias, positivas o negativas según lo correcto que sea su elección. Por tanto podemos considerar que libertad y “castigo” (llámalo como quieras) son cosas inseparables. Si yo te digo que las drogas te pueden destruir pero te doy libertad de acción, si ignoras mis advertencias y caes en las drogas el castigo lo tienes asegurado, no porque yo quiera castigarte por desobediencia, sino porque tu propia elección te conduce a tu propio castigo. Yo creo que la historia de la Caída y expulsión del Paraíso es una manera de expresar eso mismo, un Dios que crea al hombre libre, le dice qué peligros evitar, pero el hombre ignora el consejo y cae en el peligro, causándose él mismo su propio castigo. El mismo caso que te dije de la droga se dio con el árbol de la ciencia del bien y del mal, que no es otra cosa que la consciencia, y su fruto, que en este caso era dañino. Esto por sí mismo no es la explicación del pecado original, pero sí es uno de los aspectos que configuran ese cuadro general que se resume en el concepto de pecado original, en donde intervienen otros muchos factores, incluidos los diferentes factores que ya te comenté en el comentario del otro día. Recuerda que incluso los primeros comentarios que encontramos en la Iglesia sobre el pecado original ni siquiera recurren a Adán, sino que constatan una especie de pecado innato aun antes de llegar a asociarlo con Adán, aunque una mayor comprensión de la Biblia rápidamente constató que Adán estaba en cierto modo involucarado en ello. También vimos que cuando hablamos de “pecado original” decimos “pecado” por analogía con los pecados que cometemos, pero no es la misma cosa, así que cuando piensas que por qué tú debes recibir un castigo por lo que Adán hizo, tal vez el problema es que en el fondo sigues pensando en el pecado original como un pecado que se comete (tú o Adán) en vez de como un estado de tu naturaleza. Si Dios te mete a ti y a Adán en el mismo saco, como dices, no es por lo que Adán hiciera, sino porque tú y Adán estáis en el mismo saco en cuanto a que ambos sois seres humanos y poseéis una misma naturaleza. Y sí, tienes razón cuando dices que mi objetivo es explicar las cosas con claridad, otra cosa muy distinta es que consiga hacerlo o no, sobre todo cuando yo mismo no logro verlo con toda la claridad que me gustaría; o mejor dicho, sí veo con claridad la imagen, pero me pierdo cuando intento mirar con lupa los detalles, que es lo que tú demandas.

        Tal vez te ayude (o tal vez te líe aún más) si te ofrezco esta perspectiva, aunque sólo sirviese para resquebrajar algunas ideas que das por sentadas. Cuando pensamos en un Dios que nos juzga y nos castiga, a veces esa idea se parece más a un monarca absoluto que no soporta que sus súbditos le lleven la contraria que a la idea que nos dio Jesús de un padre bueno que nos ama y que desea por encima de todo nuestro bien y nuestra salvación, hasta el punto de que dio su vida por hacerlo posible. Me da la sensación de que tu confusión sobre el pecado original y el tema de Adán se basa más en la primera idea que en la segunda. Te propondré ahora un cambio de perspectiva, aunque sólo tú has de decidir si estás preparado para integrar esta nueva perspectiva en tus esquemas o aún no. Y digo integrarla, no sustituir una por otra, porque lo que aquí te propondré es que la realidad tiene siempre como mínimo dos caras, como las monedas, y que si nos quedamos exclusivamente con una cara perdemos perspectiva y por lo tanto comprensión. De hecho estoy seguro de que dentro de x años, si aún recuerdas nuestras conversaciones de internet, te darás cuenta de que lo que más te ayudó no fueron las respuestas concretas a este o aquél problema, sino lo mucho o poco que influyeron todas estas conversaciones en tu percepción general de la Biblia, del cristianismo, de la situación. Al final los detalles importan poco, la imagen global, el sentido general, eso es lo que más vale, pues del todo se viaja fácilmente a las partes, el camino inverso está lleno de trampas. Te voy a hablar ahora del Juicio Final.

        EL JUICIO FINAL
        Jesús nos habla varias veces del Juicio Final y de cómo será el mecanismo que decidirá si nos salvamos o nos condenamos. Esas explicaciones las podemos dividir en dos grupos, y pronto verás que parecen opuestas, aunque sólo lo parecen, pues en realidad son dos caras de la misma moneda, dos perspectivas de una misma realidad.

        En un discurso que dirige al pueblo, en el más puro estilo de los profetas, como hacía Juan el Bautista, recurre a toda una gama de imágenes efectistas e impactantes de modo que con pocas palabras el pueblo, simple en este aspecto, capte bien la idea y le sirva de provecho y guía. Nos habla de que el Hijo del Hombre separará a los justos de los injustos, porque tuve hambre y (no) me disteis de comer, y tuve sed y (no) me disteis de beber, etc. Y vemos la imagen de un Dios juez, justo y exclusivamente justo, que reparte premios y castigos sin que le tiemble el pulso y sin que sienta pena por los condenados, “apartaos de mí, malditos de mi Padre, porque tuve hambre y no me disteis de comer, etc.”.

        Luego tenemos las parábolas, un montón de parábolas en las que no se pretende instruir al pueblo con imágenes claras y sencillas, sino que son pan para el pensamiento, llamadas al a reflexión, enigmas que hay que resolver, o dicho de otro modo, no se preocupan tanto del detalle como de la imagen global que cada uno debe irse formando mediante la meditación de esos relatos. Y ahí tenemos parábolas como la del Hijo Pródigo, o la de los jornaleros y el dueño de la viña, en donde Dios no aparece como un juez justo, sino como un padre misericordioso que parece incluso actuar, al menos en parte, en contra de la justicia humana. Tampoco podríamos entender bien a Dios si nos quedásemos con esta idea y olvidásemos la otra.

        También hay parábolas que parecen más cercanas al primer concepto de Dios-juez, como aquella de las vírgenes necias y sabias, en donde las necias se quedan fuera del banquete por no haber estado preparadas a tiempo, y no se les da ninguna segunda oportunidad, o la parábola del banquete de bodas en donde los invitados que no vinieron vestidos para la ocasión son expulsados. Tampoco podemos entender a Dios si leemos estas parábolas olvidándonos de las otras. Necesitamos las dos caras de la moneda para entender el concepto, y la moneda no son las dos caras, es el todo, pero la mente humana a veces sólo puede procesar una unión de dos caras manteniendo las diferencias aunque las aúne (pura limitación nuestra).

        Pero ahora volvamos al discurso de Jesús sobre el Juicio Final en donde él mismo será el Juez justiciero que separe a los justos de los injustos, que serán arrojados al infierno eterno, y allí será el llanto y crujir de dientes. Recordemos esta imagen, que es la que hoy suele prevalecer. Y ahora saltemos derechos a otra muy distinta. Ya no encontramos a Jesús gritando cual profeta tradicional y lanzando imágenes intensas y emotivas a un pueblo llano en su mayoría analfabeto y poco acostumbrado a pararse a razonar. Ya no tenemos a un Jesús haciendo un discurso populista ante las masas sedientas de respuestas fáciles y de eslóganes claros. Ahora encontraremos a un Jesús sentado a solas con un pensador culto y erudito, alguien que no ha venido buscando consignas, sino sabiduría y entendimiento. Y Jesús, también en esta situación, se adapta perfectamente a su interlocutor y le da lo que él necesita. Estamos en la noche que Nicodemo se acercó a Jesús y le interrogó sobre el Juicio. Y la respuesta de Jesús nos sorprende, pero en realidad no hace sino enmarcarse dentro de ese grupo que vimos de parábolas del Dios-misericordia, del Dios Padre, y no del Dios Juez. Jesús da la vuelta a la moneda y le enseña la otra cara, y así de paso nos está enseñando a todos las dos caras de la moneda. Lo que Jesús le dice a Nicodemo en esencia es esto: Si tú buscas a Dios, lo encuentras y él, como al hijo pródigo, te acepta; si lo rechazas, tú mismo te excluyes de su presencia. No es Dios quien premia o castiga a la gente, es la gente la que, usando esa libertad que Dios nos da a todos al nacer, elige en esta vida, y así mismo en la otra, el vivir en presencia de Dios o alejado de Él. En esta vida vamos haciendo nuestra elección, y al morir, la elección ya quedó hecha. El cielo no es un lugar, es el estado de vivir en comunión con Dios, y el infierno es el estado de vivir en ausencia de Dios. Según le dijo Jesús a Nicodemo, no es Dios quien te deja entrar al cielo o te envía al infierno, es cada hombre quien elige vivir con Dios o lejos de él. Quien va al infierno es aquél que elige el infierno porque no soporta la presencia de Dios, todo lo que ello conlleva.

        Si juntamos ambas caras de la moneda, el Juicio divino por un lado y la elección personal por otro lado, tenemos que Dios es al mismo tiempo Padre misericordioso y Juez recto, y en realidad se trata de una misma cosa, sólo que vista desde dos perspectivas diferentes. Siempre tendemos a quedarnos con una perspectiva, pero la realidad suele tener más de una, pueden ser dos… y a menudo más de dos. Puede que los problemas que no tienen solución vistos desde una perspectiva no la tengan por la sencilla razón de que tienen más de una, y sólo entendiéndolas todas llegamos a comprender su naturaleza y ver que no hay tal problema. Pero lo mismo pasa con las explicaciones, ninguna explicación satisfará a quien sólo ve las cosas desde una sola perspectiva.

        En este asunto podríamos decir otra vez que el mayor regalo de Dios es al mismo tiempo el mayor castigo: la libertad. Pero ¿tendría algún sentido crear al hombre sin hacerlo libre? Si el Dios-amor creó al hombre por amor ¿tendría sentido obligarle a amarle? ¿puede el amor ser verdadero si es imposible no amar? El verdadero amor sólo puede ser un acto de libertad, y por eso Dios nos hizo libres y así nos permitió elegir su amor o rechazarlo, lo que supone elegir entre el cielo o el infierno. Así tiene pleno sentido pensar que Dios expulsó a Adán y a toda su descendencia (la raza humana) del Paraíso, y al mismo tiempo deseó tanto impedir nuestra condena que se sacrificó a sí mismo por evitarlo, o al menos para que tuvieramos la opción de evitarlo. Si Dios no hubiera puesto en el centro del Paraíso el árbol de la fruta prohibida, el hombre nunca habría podido elegir entre el bien y el mal. ¿Podría ser que el pecado original no es otra cosa sino la libertad? Pero en ese caso podrías preguntarte de qué modo el bautismo nos quita ese pecado y por qué quien no se bautiza no nace a la salvación. Y entonces el problema sería que estamos intentando unir un simple hilo con un tapiz entero, cuando el tapiz es un conjunto armónico de hilos. El pecado original, el bautismo y la salvación que Cristo nos trajo en la cruz no son tres hilos que se puedan unir formando una cuerda larga y uniforme, son tres hilos que, entretejidos con otros, forman una estructura coherente, pero que deja de ser coherente si la desbaratamos y aislamos sus hilos con la intención de así poder entenderlo. Si desarmas un tapiz para estudiar uno a uno sus hilos y encontrar su relación, serás incapaz de comprender la hermosa figura que formaban, pues esa figura sólo tiene sentido cuando el todo está ahí a la vez. Destripar un colibrí y seccionarlos en partes no te ayudará a comprender su elegancia y belleza ni su eficacia, sólo teniendo al colibrí entero podrás encontrar su sentido, como un todo. La historia de salvación es igualmente un todo, cuando lo dividimos en partes y luego queremos encontrar sentido en ellas a veces lo único que hallamos es un caos incomprensible. Pensarás que estoy intentando vencer sin convencer, y en parte algo de eso hay, porque lo que creo es que en ciertas cuestiones es fácil tener una idea genérica global, pero cuando intentas profundizar demasiado en los detalles te encuentras con que en lugar de encontrar más claridad, cuanto más profundizas más oscuro te ves. Los cristianos primitivos no tenían problema alguno con estos conceptos, pero cuando la teología intentó explicar esto del pecado original, sus causas, su naturaleza, sus efectos, etc., terminó dando vueltas y abriendo la puerta a muchas dudas, pero sin traer con ello mayor claridad. Todos nacemos necesitando la acción salvadora de Jesús, y sin él nadie puede entrar en el cielo. A esa situación se le llamó “pecado original”, el Génesis nos habla de que ya el primer hombre se vio en esa misma situación, así que no se trata de un problema tuyo o mío, sino que todos lo compartimos por el mero hecho de ser seres humanos, hijos de Adán. Quién sabe, a lo mejor si San Agustín no hubiera tenido la idea de condensar esa situación en un concepto, bautizado con el nombre de “pecado original”, no habríamos caído nosotros en el error de pensar que dicho concepto individual y claro correspondía a una única realidad individual y clara que se podía estudiar y diseccionar como si fuera “una cosa”. Intenta regresar al siglo II, suprime de tu diccionario la palabra “pecado original”, y verás cómo no te resulta difícil aceptar la misma doctrina sin necesidad de plantearte ningún problema: Todos, desde que nacemos, necesitamos a Jesús para salvarnos, sin él, nadie por sí mismo lograría alcanzar la salvación. Eso, y no otra cosa, es lo que la doctrina del pecado original quiere decir. Luego el tema de que si Adán y que si heredamos o por qué, todo eso ya es mero deseo humano de querer entender los detalles, pero aunque lo entendiéramos no lograríamos añadir a todo ellos nada que no fuera exclusivamente destinado a satisfacer nuestra humana curiosidad.

        Cuando dices “la muerte del alma” supongo que te refieres a cuando el alma está en pecado mortal. En ese caso es cuando nos alejamos de Dios de tal forma que preferimos otra cosa antes que a Él, o sea, cuando pudiendo elegir entre Dios y otra cosa, rechazamos a Dios y elegimos lo otro. El alma muerta en ese sentido es el alma que abandona la luz de Dios. En ese sentido yo no diría que el alma del bebé que no ha sido bautizado es un alma muerta, pues no ha pecado (elegido el mal), pero tampoco se ha abierto a la luz de Dios. O sea, no ha rechazado a Dios, pero tampoco lo ha elegido. Claro que el bebé no elige nada, pero como en todas las cosas de nuestros primeros años, nuestros padres eligen por nosotros y en su compromiso está el irnos abriendo desde la infancia a esa luz de Dios, elección que confirmaremos nosotros mismos cuando tengamos capacidad para hacerlo. Y si ahora me quieres preguntar si los chinitos que nunca han conocido el cristianismo irán al infierno por no estar bautizados… de ese tema no voy a decir nada, porque conscientemente he evitado siempre entrar en ese asunto. Es intención de Apologia 21 publicar algo sobre el tema de la salvación algún día, y como siempre, cuando ese momento llegue, intervenga yo o no intervenga, me tendré que empapar de él, pero hasta entonces prefiero no entrar en ese tema así que no lo sé, no tengo ni idea si los chinitos sin bautizar (me refiero a los de la China) irán al cielo si son buenos o al infierno aunque sean buenos, eso se lo dejo a Dios.

        En cualquier caso el bautismo no tiene un efecto mágico que vaya a solucionar todo, como bien sabes. De niño en catequesis nos decía el cura que a la iglesia (templo) se entra por la puerta, y a la Iglesia se entra por el bautismo. El bautismo es como la puerta, si entramos pasamos a formar parte de la familia de Dios y se nos abre todo un mundo de posibilidades y recursos (también los sacramentos). Pero si el enfermo cruza la puerta de la farmacia y no compra medicinas, de poco le servirá haber cruzado esa puerta. La metáfora no es exacta pero un poco esa es la idea. El bautismo, como la mayoría de los sacramentos, tiene mucho de don, de puerta que se te abre, más que de agua que te derraman encima aunque tú no muevas un dedo al respecto. Todo don de Dios es un regalo, pero no podrás disfrutarlo si como mínimo no te molestas en abrir el paquete.

        Siguiente punto, si cuando dices “mi lado ateo” te refieres a “mi lado racional” (opuesto a “mi lado de fe”), mi consejo es que no renuncies nunca a eso. La fe y la razón, como dices, no sólo son compatibles, tienen que ir juntas. Si nos desconectamos del razonamiento y sólo aceptamos la fe, entonces estaremos preparados para creer fervientemente cualquier cosa, sea la verdad o la mentira, la justicia o la injusticia, lo correcto o lo incorrecto. Hay que discernir, cuestionar, indagar, pensar, de lo contrario nunca sabremos si estamos en la verdad o en la falsedad, aunque también tenemos que saber, por nuestro lado racional, que nuestra razón tiene límites, y que en ciertos asuntos sólo la fe nos puede iluminar allá donde la razón ya no puede llegar. Pero ese salto “al vacío” de la fe sólo debemos darlo cuando esa fe ha demostrado con creces ser sólida y coherente y hasta lógica. Esto no vale sólo para la religión, vale para todo.

        Siguiente. Mis razones para “creer científicamente en Dios”. Bueno, creo que no se puede creer “cientificamente” en Dios, pues Dios está más allá de la ciencia. La creación (que es el ámbito de la ciencia) es una señal, un indicio que señala al Creador, pero no es per se una prueba de su existencia. Lo más fácil sería la típica cuestión (no por típica menos válida) de que si hay un universo, tiene que haber un Creador, pero esa asociación causa-efecto es en sí misma una conexión que pertenece a la lógica, no a la ciencia, y de hecho el acto en sí de la creación está por definición fuera también del ámbito de la ciencia, pues si la ciencia se ocupa de lo material, hasta que esa materia no existe ya (hasta que no ha sido ya creada) no puede la ciencia decir nada, aunque por supuesto los científicos tienen derecho a especular, pero ahí su especulación será meramente humana, no científica (aunque a menudo ellos y los demás se olvidan de esa «pequeña» diferencia). A la pregunta ¿qué había antes del Big Bang? La ciencia da la lógica respuesta de…. no se puede responder a esa pregunta, porque el tiempo apareció con el Big Bang, y es un absurdo preguntar qué había “antes” de que existiera el tiempo.

        Por lo tanto a un ateo no le podría demostrar nada científicamente, tendría que demostrárselo a partir de la lógica, pero dejando claro que para mí Dios no es simplemente el resultado de una ecuación lógica, por muy racional que pudiera ser, sino una vivencia que constato día a día, pero por desgracia las vivencias no se pueden transmitir. En el peor de los casos, si un ateo busca alternativas al origen del universo negando a Dios, tendría que sustituir a Dios por un universo eterno e increado, con lo cual su ateísmo pierde sentido, pues al negar a Dios tendría que creer, igualmente por fe, en algo eterno que la ciencia no puede explicar ni demostrar. Pero para mí personalmente tiene mucho peso la idea de que la revolución que supuso el cristianismo no pudo ser fruto de un engaño. Esa idea está, a mi juicio, muy bien expresada por el obispo anglicano que tradujimos en uno de nuestros primeros artículos: https://apologia21.com/2012/09/14/pruebas-historicas-sobre-la-resurreccion/
        Aún así, no creo que un ateo se vuelva creyente sólo por argumentos lógicos. El que busca, encuentra, el que nada busca, probablemente no encuentra lo que no busca aunque lo tenga, o no lo tenga, delante de sus narices.

        Diferente asunto sería si en el fondo tu inquietud no trata de cómo convencer a un ateo de que creer en Dios es lo verdadero, sino cómo convencer a un creyente con dudas de que realmente Dios existe. En ese caso yo te diría que dudas habrá siempre. Raramente un creyente está libre de dudas al 100%, porque nuestra mente está programada para procesar los datos que le llegan a través de los sentidos, y cuando hablamos de cosas que no pueden percibirse a través de los sentidos es lógico que puedan surgir dudas. No sólo sobre si existe Dios, sino sobre todo lo que no se puede «ver y tocar», ¿me puedo fiar de la gente? ¿realmente mi amigo está conmigo incondicionalmente? ¿mi pareja me ama de verdad? ¿estoy educando a mi hijo correctamente? y un sinfín de asuntos que no puden medirse y pesarse para encontrar una respuesta que inequívocamente diga sí o no. En estos asuntos no se puede medir y pesar, lo que hay que hacer es sopesar. Si alguien duda entre creer o no, que sopese, que ponga en los platillos de una balanza la cara y la cruz de sus dudas, los argumentos a favor y en contra, los beneficios y los perjuicios, y que observe hacia dónde se inclina la balanza. Si la balanza se inclina con claridad a uno de los lados, ahí está la respuesta, o al menos su respuesta (pues es quien sopesa). Yo mismo algunas veces puedo tener dudas, sobre todo cuando te enfrentas a situaciones en las que te cuestionas por qué son así las cosas. En esos casos levanto mi balanza y relleno ambos platillos. En mi caso al menos, la balanza se inclina tan abrumadoramente a favor de Dios, y en concreto del cristianismo, que mis dudas, aunque quedan ahí, resultan ridículas al lado de la evidencia. Dicho de otra forma, si te enfrentas a un problema (real o mental) en el cual Dios no parece encajar, piensa qué ocurriría si rechazáramos de plano la existencia de Dios; según mi experiencia, negar a Dios crearía problemas, dudas o misterios muchísimo mayores en muchísimos otros terrenos, con lo cual rechazar a Dios no sería la solución a ese problema. En ese caso lo que probablemente ocurre es que yo estoy planteando el problema mal, o que mi conocimiento sobre esos asuntos es pequeño, o que mi mente humana no tiene capacidad para entenderlo.

        Piensa esa misma situación pero a la inversa. Piensa en un científico que profundizando en la ciencia llega a la física cuántica, y cuando profundiza en ella empieza a encontrarse con problemas que desafían a la lógica e incluso a la propia ciencia, que parecen caer en contradicciones y en cosas imposibles. ¿Sería lógico que en ese punto el científico rechazara la ciencia entera y llegara a la conclusión de que la ciencia es una patraña, todo mentira? No, el científico lo que hará será pensar que la realidad supera a sus conocimientos, incluso que tal vez la mente humana nunca llegue a desentrañar del todo la realidad del universo, o simplemente que hay que seguir profundizando para entenderlo. Esa la es postura también para el creyente, si al avanzar encuentra misterios, aparentes contradicciones, cosas que chirrían o no encajan, debería plantearse que el problema está en su falta de conocimiento y comprensión en lugar de pensar que puesto que el sistema no le puede dar todas las respuestas tal vez haya que rechazar el sistema completo. Y con esto no estoy insinuando que tú tengas dudas peligrosas con esto del pecado original u otras cosas, sólo estoy hablando de todos en general, también de ti y de mí, pues todos chocamos de vez en cuando con la misma pared. Si los científicos nunca reniegan de la ciencia cuando encuentran un muro y los creyentes a veces sí reniegan de Dios en esa situación no es porque la ciencia sea algo más sólido, sino porque vivimos en un mundo que continuamente te envía el mensaje de que la ciencia es incuestionable pero Dios es una ilusión, así que cuando dudas, solemos apoyarnos en la ideología general. En la Edad Media, cuando dudar de la existencia de Dios sonaba ridículo, nadie renegaba de Dios al chocarse con una dificultad, o al menos nadie en su sano juicio. Pero además hay que recordar que en ningún momento se trata de elegir entre religión y ciencia, pues ambas cosas son diferentes y complementarias, como tampoco hay que elegir entre gastronomía y biología, por ejemplo. El creyente puede (y debe) aceptar la ciencia, así que rechazar a Dios empobrece, es rechazar toda una dimensión de la realidad sin ganar nada a cambio.

        Siguiente. A partir del primer concilio de Letrán los concilios ecuménicos ya no cuentan con la participación de la Iglesia Ortodoxa ¿Por qué se llaman entonces ecuménicos? Creo que sería válido considerar que ya no hay concilios ecuménicos si no estamos todos, pero también es válido considerar que sí. Al fin y al cabo Jesús fundó su Iglesia y puso por cabeza de ella a Pedro y sus sucesores. Por lo tanto si esa Iglesia se rompe en dos, ¿tenemos ahora dos iglesias verdaderas? Evidentemente no, pues la Iglesia de Cristo sólo es una (creo en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica). Así que si se parte en dos, una mitad será esa Iglesia que es una, santa, etc. y libre de error y la otra mitad no lo será ni lo estará. Si los sucesores de Pedro son la cabeza de la Iglesia de Jesús, es evidente que la parte que sigue fiel a esa cabeza de la Iglesia permanece dentro de la Iglesia y la otra parte no. Si los ortodoxos siguen siendo católicos y yo el primero que a menudo los trato como si fuesen nuestra otra mitad, es porque desde que se separaron de Roma sus doctrinas casi no han cambiado, pero la Iglesia sigue siendo una y tiene su sede en Roma, así que cuando hablamos de un Concilio universal nos referimos a un concilio que abarca a la totalidad de la Iglesia de Jesús, es decir, a los católicos romanos. Ahora que las barreras están empezando a caer, yo defendería que en todo lo posible avancemos juntos y no tomemos ninguna decisión que contribuya a alejarnos en vez de acercarnos, pero no podemos olvidar que ellos quedaron fuera.

        ¿Padres de la Iglesia que interpretaban ciertos pasajes bíblicos como «alegóricos»? Pues entre los cristianos de los primeros siglos se desarrollaron dos escuelas de interpretación diferentes, la escuela alejandrina, defensores de la exégesis alegórica, y la escuela de Antioquía, defensores de la interpretación literal del texto en todo momento. Por ejemplo Clemente de Alejandría dice que Jesús habló en parábolas y que si «todo fue hecho por medio de él y sin él no se hizo nada, entonces también la profecía y la Ley fueron hechas por él, y fueron dichas en parábolas por medio de él.» Orígenes también es muy dado a la interpretación alegórica de los textos, normalmente dando un sentido alegórico a pasajes que son considerados también literales, pero a veces el sentido alegórico prima de tal modo que se puede prescindir de su sentido literal, es decir, da igual suponer que tal escena realmente ocurrió o es sólo una especie de parábola. San Agustín también es partidario de una interpretación exclusivamente alegórica de algunos pasajes, especialmente algunas partes del Génesis. De todos modos la cuestión de si ellos creían que Adán o el Diluvio existió o no, es más bien cuestión de ciencia que de religión, en mi opinión. Es como si ellos hubieran escrito sobre su visión de la tierra; si todos los padres de la Iglesia hubieran dicho que la tierra es plana, eso mostraría sus conocimientos científicos, no sería un asunto doctrinal. Aunque ya sé que no es lo mismo, pero un poco sí.

        Sobre el mal.
        Si la metáfora de la luz y la sombra no me cuadra del todo es porque esa metáfora (aun siendo buena) parece transmitir la idea de que el mal sería algo pasivo, simple fruto de la no acción. Si la luz es el bien, la ausencia de luz (la sombra) sería la ausencia del bien, pero eso no tiene por qué ser el mal. El mal es algo malo que se hace o algo bueno que se deja de hacer cuando debería hacerse, así que puede ser acción u omisión, no necesariamente “ausencia de”. Pero en un sentido menos literal y más simbólico la metáfora sí es buena, pues en luz-sombra sólo la luz tiene existencia propia, y en bien-mal sólo el Bien tiene existencia propia (encarnado en Dios). Igualmente, si una roca crea una sombra, no podemos decir que el sol ha generado una sombra, sino que ha sido la roca; y si el hombre obra el mal no podemos decir que Dios ha creado el mal, sino el hombre. Pero la roca no es la sombra, ni esa sombra tiene nada que ver con la naturaleza en sí de la roca; del mismo modo el hombre no es el mal ni el mal es parte de su naturaleza, sino un efecto de su obrar, de su elegir. Pero tienes razón, este es uno de los temas en los que nunca se tocará fondo, al menos no si uno no se conforma con la imagen del tapiz y pretende seguir pasito a pasito cada uno de sus hilos. Lo que sí está clarísimo es que el mal no tiene existencia propia ni como “energía oscura” del universo, ni como dios-mal ni siquiera como Satán, pues hasta los diablos son ángeles que han caído, y por tanto su mal deriva de sus decisiones, y no de su naturaleza.

        Como ya te dije antes, prefiero dejar el asunto de la relación entre Adán y el pecado original un poco así, en generalidades, porque la misma Iglesia no ha querido o sabido bajar al detalles (que por otra parte es innecesario) y porque es un asunto demasiado complejo para especular sin perderse, más de lo que ya te haya podido especular. Pero sí comentaré la idea que al parecer tú has sacado partiendo de las ideas que el otro día te di. Vaya de adelanto que está muy alejadas de lo que yo hubiera pretendido.

        Si Adán fue realmente nuestro ancestro universal o sólo un símbolo de nuestros orígenes ya vimos, y sabes, que es más una cuestión relacionada con la ciencia que con la fe, pues en ambos casos el significado de la historia nos serviría igual. En caso de que sea alegórico, pensar que el “primer” hombre de verdad (o sea, con alma) es el homo sapiens sapiens o si hemos de incluir aquí también al cromagnón o incluso al neanderthal o quién sabe, eso es también una cuestión de ciencia y no de fe. No entiendo por qué esta cuestión de ancestro te “propulsa el ateísmo”, lo importante sería suponer que en un momento dado Dios comienza a dotar esos cuerpos de animales con un alma humana, creándose así el ser humano.

        Lo mires como lo mires, literal o alegórico o como fuese, antes de Jesús el ser humano no carecía de esos dones que citas. No el ser humano en general, sino el Pueblo de Dios en particular, era un pueblo de reyes y de sacerdotes, como dijo Moisés a su pueblo, y es evidente que Israel dio a luz a numerosos profetas, así que no puedes pensar que esos dones fueron perdidos por Adán y recuperados sólo tras la muerte de Cristo.

        No es cierto que el hombre fue hundiéndose más y más en el mal “hasta que su misma naturaleza quedó manchada e inclinada al mal”. Ya te dije la otra vez que “inclinado al mal” no quería decir escorado hacia el mal, sino sólo que existía en él una inclinación a obrar mal junto a una inclinación a obrar el bien, que en mi opinión es la que clarísimamente predomina en la mayoría de la gente.

        Sobre lo que comentas de pasada de que si los indios eran muy dóciles o no, decir que desde Rousseau circula, siempre que interesa, la teoría del buen salvaje, como si el mal fuese producto de la civilización, no fruto del hombre per se, de modo que cuanto más primitiva es una sociedad, más bondadosa y pacífica, por no mencionar la alegría con la que nos gusta culpar a otros de nuestros problemas. Esta teoría es defendida siempre que interesa, y ahora se aplica mucho a los indios de la América precolombina, pero nada más lejos de la realidad. En el siglo XX las sociedades más primitivas que quedaban estaban la mayoría en África, y esas tribus, lejos de ser pacíficas, estaban continuamente en guerra. Los aztecas ya sabemos qué tipo de imperio mantenían y en qué clase de masacres masivas basaban su religión. Los propios indios del Caribe, lejos de ser inocentes gatitos, supieron defenderse del primer asentamiento europeo sin dejar ni uno vivo. Si los españoles conquistaron con facilidad dos enormes imperios allá fue porque esos imperios se sostenían sobre la opresión de cientos de pueblos que de muy buen grado ayudaron a los españoles a vencer a sus brutales opresores. Los orígenes de la historia universal en Mesopotamia, la India y China son una sucesión de guerras, masacres, esclavismo y opresión, y los pueblos sin civilizar a los que se enfrentaban no parecían ser mejores que ellos, sólo con menos recursos y poder. La gloria civilizadora de Roma se construyó a base de guerras y masacres, en donde los pueblos dominados daban muestras de ser tanto o más crueles que ellos. La antropología también ha demostrado que incluso nuestros lejanos ancestros homínidos ya usaban sus armas no sólo para cazar animales, sino también personas. Somos una raza de héroes y villanos, cada uno de nosotros, y quien diga lo contrario sólo está intentando manipular la historia para sus propios fines. La Caída, fuese como fuese, no es un proceso gradual de la humanidad, es algo que forma parte de su mismo origen, tal como expresa el Génesis.

        Lo de Carvajal, cosas hay en internet, incluidos pdfs. Por hacer la prueba he buscado “Luís González Carvajal” y he encontrado tres libros suyos en pdf, están también en emule, si es que allí el copyright no importa.

        Pero volviendo a Adán. Te empeñas en tener una explicación clara y breve, incluso aunque sea pura especulación, para poder quedarte tranquilo. Fíjate que tu principal anhelo no es ya alcanzar la verdad, sino al menos tener un relato coherente al que poderte agarrar. Eso dejaría satisfecho tu intelecto, aunque a tu alma no le sirviera de nada. En realidad si aceptas la fe católica tu alma ya tiene respuesta para todo ese enigma, es todo un puro problema intelectual, por eso insisto en que lo dejes de lado, al menos por ahora. Si la propia Iglesia no tiene una respuesta clara en ese punto del cómo, da igual lo que digamos. Pero si insistes un el relato, por no dejarte con angustia, te daré un relato que pudiera ser, pero que ni yo mismo creo que sea así (como mucho sería una cara del poliedro, pero que sin las otras caras quedaría no sólo coja sino incluso falsa en algunos puntos), pero tal vez parte de ello sea tal como ocurrió.

        Los homínidos evolucionaron hasta que en un momento dado Dios eligió a un espécimen macho y le “insufló” el alma. Luego hizo lo mismo con una hembra, su compañera. A partir de ese momento este regalo del alma fue asímismo patrimonio de todos los descendientes de esta pareja. Si un descendiente con alma se emparejaba con otro sin alma, los descendientes vendrían con alma, de este modo se cumple que todos venimos (espiritualmente) de una sola pareja y al mismo tiempo (genéticamente) nunca hubo una endogamia que hubiera hecho inviable la especie, y también tendría sentido la imagen del Génesis de que las hijas de Dios (con alma) se casaron con los hijos de los hombres (puro animal, sin alma) y ese tipo de cosas.

        Pero el alma no es lo único que heredamos los descendientes de esa primera pareja. Al adquirir alma también adquirieron raciocinio, consciencia, voluntad y capacidad de elegir y ser responsables de sus actos. Como no podía ser de otro modo, con la posibilidad de elección vino la posibilidad de elegir mal, y así junto con la raza humana (en el sentido espiritual) llegó también el pecado, la serpiente en el Paraíso. Por eso todos los descendientes de esa pareja, que fueron la unión de un animal inocente (si no hay consciencia no hay responsabilidad ni culpabilidad) y de un alma pura (y por tanto fruto de una unión 100% bondad) no tardaron en “crear” el mal con sus elecciones, y esa naturaleza humana inevitablemente expuesta al mal que ella misma crea es la que hemos heredado todos sus descendientes. Si de cada unión de hombre (con alma) y homínido (sin alma) nacen hijos hombres (con alma), al cabo de no mucho tiempo todos los homínidos sapiens-sapiens o en el estadio que estuvieran serían todos hombres y desaparecerían los puramente animal, así que hoy no hay “hombres sin alma”.

        Ahí tendríamos una forma posible (quién sabe si cierta) de compaginar la evolución con el Génesis y de explicar qué es el “pecado” original y por qué todos lo hemos heredado. Y dejo la historia en ese punto porque si pretendemos meter ahí también la explicación del papel del bautismo y por qué Jesús tuvo que morir y muchas otras cosas, nos complicaríamos demasiado intentando dar respuestas breves y claras a muchos asuntos que la revelación no nos ha explicado ni la teología ha resuelto. Recuerda que Dios se ha preocupado mucho en decirnos el qué de las cosas, no tanto el por qué, y menos aún el cómo de muchas. Nuestra salud espiritual tiene ya de sobra con lo que sabemos, nuestra curiosidad intelectual nunca se saciará a menos que pudiese conocer todos los detalles de todo, y con cada nuevo nivel de comprensión en lugar de saciar su sed sólo lograría abrirse a un nuevo nivel de preguntas que antes ni se había planteado, así que consuélate pensando que tener las respuestas que ahora buscas sólo serviría para sentirte igual de inquieto por conocer respuestas nuevas. Puede que las respuestas que buscas, que buscamos, superen nuestra capacidad de comprensión y tal vez en estos temas una verdad mal entendida sea más peligrosa que quedarnos como estamos. El dogma en todo este asunto es lo que ya te pasé de Trento, nacemos con el pecado original, que no es un pecado de acción ni omisión, sino llamado así por analogía. Esa naturaleza humana nos impide entrar en comunión con el ser perfecto y pura bondad que es Dios, y para remediar esa situación Dios se hizo hombre y se dejó matar por nosotros, y gracias a eso esa comunión es posible, imagino que al menos en parte a causa de que, puesto que el hombre no podía alcanzar a Dios, Dios se “abajó” hasta hacerse uno de nosotros y así encontrarnos igualmente. Puede que Dios no se encarnase para morir, sino que murió por haberse encarnado, en cualquier caso la encarnación y la muerte en la cruz son de nuevo la cara y la cruz de una sola moneda y ambas caras nos trajeron la salvación se mire como se mire, pues un Dios no encarnado no habría podido morir en la cruz. Es ese Jesús hombre, que vivió como nosotros, sintió como nosotros y sufrió como nosotros (y mucho más que la mayoría de nosotros) el que nos permite tener un Dios comprensible, alcanzable, imitable, compañero, además de padre. Ese Dios que es uno de nosotros, frente al anterior Dios-rey de las alturas, es el que permite que la relación del hombre con Dios sea propiamente una relación de amor, que es lo que el Dios-amor busca, para lo que nos creó, y no sólo un sometimiento por temor, que desvirtúa el amor. Entonces la comunión con Dios se logra a través de un verdadero amor, posible ahora gracias al sacrificio de Jesús. Y tal vez por el otro lado el proceso sea parecido, pues pudiera ser que el mismo Dios encontrara “complicado” alcanzar la comunión con unos seres tan diferentes y tan inferiores a un nivel más “horizontal” sin primero ponerse en su mismo horizonte, y de ese modo la encarnación le permitió bajarse a nuestro nivel para poder amarnos en cierto modo “como a iguales”, que es el verdadero amor, y una vez hecho esto, lo mismo sirve para la humanidad presente, que pasada que futura.

        Por supuesto aquí faltan cabos y hay muchas inexactitudes e incluso tal vez alguna que otra barbaridad, pero creo que dentro de la situación poliédrica, estas facetas en cierto grado están presentes y forman parte de la explicación, aunque sin duda faltan muchas caras y no insinúo que estas sean ni siquiera las caras principales. Pero la realidad, sin duda, debe de ser muucho más compleja que todo esto, tan compleja que no creo que la podamos abarcar.

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      6. Avatar de Christian M. Valparaíso

        No entiendo por qué esta respuesta mía aparece publicada antes de tu comentario en vez de después, pero bueno, otra cosa de la técnica que no tiene explicación.

        Lo de seguir con el tema o no, es cosa tuya, yo a lo que preguntes intentaré responder. Lo de ciertos curas que comentas, una cosa sí creo, que ideologías aparte, el recurso a la violencia no casa con el cristianismo. En cuanto a la ideología revolucionaria, tienes razón, si casi toda la información que recibes viene del mismo sitio, es muy difícil tener una visión propia y diferente de las cosas, para eso necesita uno estar abierto a otras cosas, poder elegir, de lo contrario no hay libertad, sólo asimilación de lo que otros han elegido por ti. Lo que me sorprende es que tú mismo te des cuenta de eso. De todas formas no deja de ser curioso seguir llamando “revolucionario” a un modelo social basado en seguir igual que siempre. La revolución rompe un modelo y crea otro, una vez el nuevo modelo se consolida deja de ser revolución y se convierte en otra cosa. La Unión Soviética de los años 80 no era revolucionaria, era opresora e inmovilista, la perestroika de Gorbachov sí fue una revolución. Que una revolución sea buena o mala depende de los resultados, ahí no entro. En la fe ocurre algo parecido, una conversión total o parcial (como la tuya o la mía) es en sí una revolución, una fase de buscar, poner todo patas arriba, cuestionarse todo, pero esa fase no puede ser eterna, las revoluciones son sólo momentos de transición, luego viene la fase de asentamiento y consolidación. Si esa fase se convierte en inmovilista, un “sí bwana” a todo, para tu crecimiento, te fosiliza. Pero estar en permanente cuestionamiento de todo es agotador y nunca llegas a ver los frutos de nada. Hay que buscar un equilibrio, por eso me parece fantástico tu espíritu de ir siempre más allá, de profundizar, pero antes o después tendrás que desarrollar también la otra parte, la de aceptar el sistema y dejar madurar sus frutos. Ambas cosas en equilibrio, ni caer en un lado ni en el contrario. Pero esto te lo digo no como consejo universal para todo el mundo, sino pensando en las mentes inquietas como la tuya o la mía, que nunca se conformarán con aceptar todo sin más, pero que pueden caer el error de cuestionarse todo, olvidando la fe y pensando que podemos alcanzar la verdad sólo por nuestros propios medios intelectuales.

        Si quieres enrollar a Adán con el tema de los homínidos es fácil, puesto que te dije que, en ese supuesto, sí hubo una primera pareja de la que salieron todos los homínidos humanos, o sea, nosotros, entonces sí tenemos una primera pareja de ancestros que por primera vez pecaron, pues por primera vez obraron mal teniendo conciencia de lo que hacían. De hecho la ciencia parece bastante convencida de que todos los seres humanos provienen de una «primera Eva», pues las mitocondrias, que se heredan exclusivamente por vía materna, demuestran que en todos los hombres de todas las razas y lugares está la herencia de una sola hembra ancestral. Así que hay margen para considerar la historia de Adán y Eva como algo alegórico o como algo histórico, o incluso un poco de cada cosa, como suele hacer la Biblia con la historia.

        Cierto que la concupiscencia no es el pecado original, sino su efecto. El bautismo borra el pecado, pero queda una huella, una cierta inclinación, que es lo que llamamos concupiscencia.

        En el tema este sí creo que te preocupas excesivamente por los detalles. Es cierto tal vez lo que dices, que a veces te doy respuestas que no llegas a captar bien, pues imagínate si multiplicamos eso por infinito y queremos que Dios nos dé respuestas que somos incapaces de captar. Pero a mí hay una cosa que me convence: si en Trento el Espíritu Santo no dio más detalles, puede ser porque no estamos capacitados para entenderlos, o porque no son en absoluto necesarios y sólo servirían para distraernos de lo importante, o porque todavía no estamos preparados para entenderlo y tiempos llegarán en que en otro concilio nos ilumine. Así que esa falta de detalles no me preocupa en absoluto. Dios marca los pasos. Afanarse por explicar lo que Dios no ha querido explicarnos tal vez no sea bueno, aunque desde luego puede ser muy entretenido.

        Coherente buscar la relación entre uno de estos hilos y el otro no sé si será, pero comprensible querer hallarla desde luego que sí. Pero tres hilos de un tapiz son como tres puntos aislados que puede que no tengan conexión sino a través de otros hilos. Cuando tienes la imagen del tapiz es fácil entender la relación entre un hilo verde (los ojos de Venus), un hilo azul (una onda de mar) y un hilo blanco (la espuma de las olas), pero si no conoces el tapiz, ¿qué puedes hacer para relacionar y entender como encajan un hijo verde, otro azul y otro blanco? Por eso te digo que cuanta más elevada es tu comprensión general, más fácil es entender el sentido de cada elemento y de comprender si un elemento es importante o no, o si su relación con otro lo es o lo que quiera que sea. Es muy difícil, o imposible, explicarle a un ciego el color de un atardecer o la belleza del arco iris, por mucho que nos esforcemos, y nosotros somos ciegos a muchas cosas que no comprendemos. Tú sabes bien cómo es el arco iris, pero si te ves en la tesitura de intentar explicárselo a un ciego ansioso por comprenderlo también, te resultará bien complicado… o imposible. Es bueno investigar, buscar, querer saber, pero no hay que olvidar que en ciertos asuntos podemos encontrarnos con realidades que nos superan, para las que somos ciegos, y puede que eso siempre sea así o puede que en el futuro, mejor preparados, lo entendamos mejor. No digo que en esto del pecado original tú seas ciego y yo vidente, pero algo de eso hay, aunque más bien los dos somos ciegos. En cualquier caso ciertamente yo entiendo más de lo que puedo explicar, y supongo que puedo explicar más de lo que tú puedes entender, pero al menos en este punto el tiempo está a tu favor, y cada vez lo entenderás mejor, esto y todo.

        Lo que sabemos de cierto es que lo que llamamos «pecado original» está en nuestra naturaleza, y el bautismo lo borra, esa relación está ahí, lo que no sabemos con exactitud es explicar el proceso, si es que necesita algo que explicar. ¿El resultado de esa limpieza? que nos reconciliamos con Dios y de simples creaturas pasamos a ser parte de su familia, pasamos a ser hijos de Dios gracias al sacrificio de Jesús, que es el que nos trajo el bautismo. Por eso la Biblia presenta a Jesús como el nuevo Adán, y nos dice que si por el antiguo Adán nos vino la muerte (del alma), por el nuevo Adán nos viene la salvación ¿te parece poca conexión entre el pecado original de Adán y el bautismo de Jesús? La relación la tenemos bien clara y no tiene para nosotros ningún misterio.

        Pero tal vez tu planteamiento va más allá. Si un padre le dice a un niño de 5 años que no meta los dedos en el enchufe porque se va a hacer daño, el niño puede entender perfectamente la situación, pues está convencido de que su padre siempre tiene razón (otra cosa es que le haga caso o no). Pero si ese niño tuviera curiosidad intelectual suficiente se podría plantear que por qué meter los dedos en un agujero le puede hacer tanto daño ¿te sentarías tú con él a explicarle la corriente eléctrica? Si es necesario supongo que sí, pero imagina que ese niño lograse captar la idea (lo dudo) pero no se da por satisfecho con esa explicación y quiere saber qué es la electricidad, por qué sale por ahí y de qué misterioso modo le puede hacer daño si ni siquiera se ve ¿Le explicarías tú que los electrones del cobre se cambian de átomos en un fluir y bla bla bla? Si quisieras podrías explicárselo, pero el niño no entendería nada, y querría saber más, y eso le estaría desviando del verdadero asunto que es bien sencillo: no metas los dedos en el enchufe que te vas a hacer mucho daño. Para su nivel intelectual eso debería ser suficiente, lo demás sería dar vueltas sin provecho y quizá con el mal provecho de desviar la atención a lo que es muy secundario (detalles) en vez de centrarse en lo verdaderamente importante (peligro de muerte). Naces con pecado original, el bautismo te salva la vida del alma, eso es lo que verdaderamente necesitamos saber y eso es lo que la revelación nos ha dicho bien claro. Si nosotros nos perdemos buscando los detalles es ya problema nuestro. Ese niño pequeño, llegue a entender o no cómo funciona la electricidad, si mete los dedos se electrocutará y punto. Y como tú eres de mente inquieta como yo, nunca te vas a conformar con la esencia, buscarás los detalles, pero al menos asume que los detalles no son necesarios, que pueden incluso estorbar en vez de ayudar, y si el Espíritu Santo ha dejado las cosas ahí, sus razones tendrá. También hay que saber a veces dejarse vencer aun sin comprender.

        Ya sé que con todo esto no te convenzo, pero es que en realidad no te estoy intentando convencer, estoy intentando que te des por vencido y aceptes esa verdad aunque no las comprendas, pues no siempre se puede llegar al fondo de todo. El sabio no es aquél que sabe todo, es el que se da cuenta cuándo algo se puede conocer y cuándo basta con aceptarlo, el que sabe reconocer sus límites y los límites de la realidad. Si pretendes saber más de lo que la Iglesia sabe, sólo lograrás baños de especulación más o menos interesantes, más o menos convincentes, pero estarás tan lejos del fondo de la cuestión como estás ahora. Pero todo esto tú ya lo sabes, tal vez como el niño que sabe que es malo meter los dedos y aún así no puede evitar meterlos… a ver qué pasa, o mejor dicho, cómo pasa.

        Un pequeño detalle, el no conocer el fondo de algo no necesariamente significa que sea algo tremendamente complicado, puede simplemente ser que no lo sabemos y punto. Si me pides un bosquejo de Italia te lo doy sin problemas, porque la conozco, pero si me pides un bosquejo de Tayikistán no sabría ni por dónde empezar, y no porque ese país sea rarísimo o complicadísimo, simplemente porque no lo conozco ni en el mapa. Si quieres enredarte a lo grande puedes intentar llegar al fondo de la cuestión de la Santísima Trinidad, cómo un Dios único puede ser tres «personas» a la vez. ¿Es la Trinidad un asunto complicadísimo? No, sencillamente es un misterio que se escapa a nuestra comprensión y punto, no hay vueltas que darle, ni tampoco por no llegar a entenderlo debe causarnos angustia ni dudas, simplemente es así y punto, igual que la luz es onda y partícula, por imposible que suene a la razón, y lo aceptamos como algo incomprensible pero verdadero y punto. Pues esto del pecado original, cuando llegas al final de lo que sabemos, es igual, simplemente «no sabemos más», y punto. Seguro que te encantaría poder comprender la Trinidad, pero aceptas que no puedes. Hay muchas otras cosas en la vida que después de mucho batallar tendrás que llegar a la misma conclusión, esto es así porque sí, y sus razones tendrá, pero no están a mi alcance.

        A vueltas con los chinitos, te diré que me resulta duro pensar que la gente que no conoce a Jesús se condene sin culpa ninguna, pero por supuesto en el fondo casi todos creemos que «si yo fuera Dios haría las cosas mucho mejor», como si fuéramos mejores y más sabios y justos que Dios. Los criterios humanos de justicia cambian con las épocas, con las personas, los de Dios no, así que sería absurdo pensar que en cada momento Dios debería adaptarse a lo que ahora nosotros consideramos justo. Y también está el problema de que si realmente da igual creer en Jesús o no, ¿para qué rayos tuvo Dios que morir por salvarnos si es irrelevante? Yo prefiero no caer ni en un extremo ni en el otro, pero como te dije, es un asunto que hasta ahora he preferido dejar de lado, o mejor dicho, dejarlo en manos de Dios, que él sabrá lo que hace y cómo lo hace y por qué. Pero esto no es como el bautismo, que digo que hay un límite de comprensión con los datos que tenemos; en el tema de la salvación no es ni que haya límites ni que sea complicado ni nada de eso, es puro reparo mío personal por las circunstancias que sean, que siempre he preferido no meterme en ese asunto y nada más, así que no pases tú apuros en esto por mi causa, y si llegaste a una conclusión, que no sea por mí que ahora se te tambalee, que yo ni digo una cosa ni la contraria, simplemente he elegido no decir. Mas «no decir» no supone dar la espalda al asunto. Mi filosofía en este asunto (igual que en otros) es la siguiente: «ten esperanza en que Dios salvará a toda la gente buena, pero actúa en la vida como si sólo hubiera salvación dentro de la Iglesia». De ese modo no puedes estar equivocado.

        Lo de la cita sobre Adán, pues no sé, tal vez la haya, tal vez haya muchas, tal vez ninguna. Esta escuela a favor del simbolismo tampoco es que se dedique a decir «esto no existió», principalmente lo que hacen es interpretarlo de manera simbólica, explicarlo como si fuera una parábola, pero tampoco tienen mayor interés en batallar sobre si tal cosa ocurrió realmente o no, porque para ellos eso no es relevante en ciertos casos. Sí que recuerdo, por ejemplo, haber leído de San Agustín, si no me equivoco, que los seis días de la creación no son días de 24 horas sino eras, eones (como dice el griego), pero no sé ya dónde estaba. De todas formas, ¿qué más da lo que ellos pensaran? sería en todo caso su opinión, igual que cuando Benedicto XVI interpreta el Génesis alegóricamente está expresando también su opinión personal, no un dogma de fe. Más relevante me parece que Jesús sí parece creer que Adán existió, o al menos esa es la sensación que da. De ahí podríamos saltar a ¿podría Jesús en cuestiones de la ciencia tener los mismos errores que la gente de su época o tendría que saberlo todo? pero él mismo dijo que nadie sabe el día ni la hora, ni siquiera el Hijo del Hombre, sólo el Padre, pero entonces ¿no dijo que el Padre y él eran uno? Vale, pero ¿significa eso que si son uno deberían saber las mismas cosas? ¿la encarnación le puso límites no sólo físicos sino también intelectuales? Como ves, es tan fácil levantar una tapa y dejar que escapen miles de preguntas. Pero si te pierdes en las preguntas te marearás y te perderás. Nunca vamos a tener todas las respuestas, aunque nos encantaría, ¿verdad? Pero poco a poco, y con mucha paciencia, podemos ir obteniendo algunas.

        Del demonio sabemos lo que sabemos, que está ahí y que, como dices, nos azuza constantemente, pero los jaleos que se traigan los demonios con Dios son cosa de ellos y ellos, no hay que ser demasiado «cotillas» o chismosos o como digáis allá, porque nos dará igual. Lo que sabemos básicamente es que Lucifer se rebeló contra Dios y parte de los ángeles le apoyaron, y por eso mismo se separaron de Dios, o Dios les expulsó del cielo, como quieras verlo. Puesto que los ángeles pueden influir en nuestras almas para guiarnos, los ángeles caídos también pueden hacerlo, pero como es lógico para perdernos. No sé si ellos tendrán mucho interés en condenarnos o les dará un poco igual, pero si su influencia nos llega y ellos son malvados, su influencia será malvada. Tal vez echarnos a perder sea ahora su única forma de «conseguir algo», de hacerles sentirse poderosos, y por eso ponen empeño en ello, quién sabe. Lo que sí sabemos es que ni ángeles buenos ni ángeles caídos pueden obligarnos a ser buenos o malos, sólo son una influencia, la responsabilidad final siempre es nuestra. Pero tampoco debe resultarnos tan extraño, pues otros seres que sí podemos ver, llamados seres humanos, tienen el mismo poder sobre nosotros. Toda la gente que de alguna forma interactúa contigo te influye, la gente buena te influye hacia el bien y la gente mala te influye hacia el mal, o bien porque quieren influirte o bien porque sencillamente su existencia te influye. Estoy convencido de que la gente más cercana, como nuestro padre, por ejemplo, en la mayoría de la gente tiene más influencia que el mejor ángel o el peor demonio, y hasta me atrevería a pensar que (al menos en los países ricos) Internet o la televisión tienen más influencia en nosotros que el demonio, así que tampoco hay que ver al demonio como una especie de dios terrible que puede mandarnos de una patada al infierno, sino como una influencia negativa, como tantas que nos rodean, que si tiene tanto poder es sobre todo porque no llegamos a reconocerlo. Sabemos que los anuncios de la tele quieren convencernos de que hagamos algo, y tal vez podamos resistirnos a su influencia, pero el demonio nos influye y nosotros no somos conscientes de que es una influencia externa, así que no nos resistimos y por eso resulta más peligroso. Bueno, al menos así es como lo veo. El asunto de si el demonio nos odia por envidia o por qué cosa, pues eso ya es cosa suya, lo que sabemos es que nos odia y ya está, pues total, cualquier persona que llegue a ser muy malvada llegará también a odiar a todos, que sin odio no puede haber demasiado mal. Luego cada uno tendrá o se creerá sus propios motivos para odiar, pero eso ya es secundario, los seres con inteligencia somos muy buenos inventándonos justificaciones para todo lo que queremos, y ángeles y demonios también son seres inteligentes. Los ángeles, en cambio, están totalmente entregados a Dios, así que su bondad es fiel reflejo de la divina, su influencia por tanto positiva y todo llenos de amor. También ellos nos influyen, así que al menos se compensa y así nuestra capacidad de elección se mantiene perfecta, pues ante dos corrientes opuestas seremos nosotros quienes elijamos la que queramos, y no víctimas pasivas empujadas en una única dirección.

        Los animales no hacen el mal porque no tienen libre albedrío ni conciencia ni moral, tienen sólo instinto. Un león que se come a una gacela no es malvado, es un animal hambriento que se come a una gacela igual que nosotros nos comemos un filete o un plátano. Es la conciencia la que engendra el bien o el mal. «El árbol de la ciencia». «ciencia» en castellano antiguo significa «conocimiento», así que la traducción moderna sería «el árbol del conocimiento del bien y del mal», o sea, el árbol de la conciencia, no del conocimiento científico, sino de la conciencia moral, la capacidad de elegir lo bueno o lo malo. Cuando Adán y Eva comen de ese árbol adquieren una conciencia plena. Y a partir de ahí podrías plantearte «¿entonces por qué Dios les prohibió comer de él, y por qué el demonio sí quería?», es como si Dios quisiera mantenernos como animales y el demonio quisiera hacernos humanos (como dioses). Como sabes, yo más bien creo que lo de Adán es una alegoría, pero incluso si realmente sucedió, debes recordar que la Biblia narra acontecimientos históricos no como lo haría un cronista moderno, sino como lo hacían los cronistas antiguos, presentando las cosas de tal forma que podemos captar la trascendencia del momento, sus consecuencias. El mensaje, el significado, era más importante que los hechos en sí. Hoy llamaríamos a eso manipulación de los datos, pero para ellos era todo lo contrario, un recurso didáctico para que pudiéramos conocer no sólo qué pasó, sino sobre todo qué significado tenía eso. Por eso, incluso si lo de Adán ocurrió, la Biblia nos cuenta los hechos utilizando los mismos recursos que se utilizaban en las historias didácticas, o sea, con los mismos recursos que se nos cuenta una parábola.

        Una parábola no puede interpretarse literalmente, porque la parábola se centra en un aspecto concreto, y hay que dejar de lado todos los aspectos secundarios. Por ejemplo, la parábola del Hijo Pródigo trata sobre Dios como Padre, su misericordia y perdón. Ese elemento es el que hay que seguir en la parábola. Si nos salimos de ahí y empezamos a fijarnos en otros detalles podremos sacar conclusiones equivocadas que no estaban en la intención del narrador. Por ejemplo es frecuente que la gente se fije en la relación entre los hermanos y se escandalicen de la injusticia sufrida por el hermano que se quedó, que siendo fiel y obediente se quedó sin fiesta y encima se enfadó su padre con él. No es justo. Pero es que el papel del hermano en la parábola tiene como única función enfatizar el lado malo del pródigo, contrastándolo con el otro hermano bueno, y puesto que la historia quiere mostrarnos el perdón del padre, cuando se enfada con el hijo bueno por criticar la fiesta, se trata de dar ocasión al padre para defender su postura y explicar por qué se alegra tanto. Se trata todo del Padre, del hijo, y de la relación entre ambos, pero sobre todo del Padre, los demás elementos no cuentan, y es así en cada parábola. Igual que hoy cuando contamos un chiste nos centramos en la cosa graciosa y lo demás no cuenta: van dos tomates por la carretera y dice uno «cuidado que viene un -plof!» y dice el otro «qué di-plof». Ahora ponte tú a decir qué qué absurdo, si los tomates no hablan. Pero es que eso es lo de menos, céntrate en la gracia. Pues en la parábola igual, si el hijo bueno sale perdiendo es lo de menos, no viene al caso, céntrate en la naturaleza del amor paterno, que es de lo que se trata.

        Recuerdo una vez en una reunión sobre cómo evaluar un proceso. Alguien puso la metáfora de cómo se evalúa la cantidad de remolacha y tierra que tiene un cargamento de remolacha. No limpian todas las remolachas para saber su peso real, sólo eligen al azar una sección, separan la tierra de la planta y el resultado se extrapola al conjunto. Pues igual debíamos hacer para evaluar el proceso, tomar unas muestras en lugar de revisar todo a conciencia. Esa era su postura. Pero en cuanto terminó de hablar otra persona se enzarzó acaloradamente a discutir el proceso de análisis de las remolachas diciendo que no era exactamente como el otro había dicho. Fácil ver que esa persona se estaba alejando de la metáfora original y perdiéndose en los detalles, que en este caso eran absolutamente irrelevantes. Un poco como te pasa a ti, je je. Pues lo mismo ocurre con las parábolas, ejemplifican una idea y el resto de detalles y circunstancias son irrelevantes, sólo son el escenario en donde se representa la idea principal.

        Y volviendo al paraíso, se nos presenta la historia como una parábola en donde Dios castiga al hombre por querer ser libre. La serpiente del Paraíso no aparece detrás de Eva para tentarla, está enroscada al árbol, es parte del árbol, la opción mala del libre albedrío. Recuerda las dos historias de Jesús sobre el Juicio, en una Dios te manda al infierno por ser malo, en la otra eres tú quien voluntariamente elige no ir al cielo porque te asquea la presencia de Dios. Pues ahora busca la otra cara de la «parábola» del Paraíso y veremos que Dios no castiga al hombre por querer elegir, ser consciente, ser libre, sino que es la adquisición de la conciencia humana la que le enfrenta al mal y pierde la inocencia, sale inevitablemente del Paraíso. Siempre hay dos caras, al menos. ¿Por qué los judíos siempre se quedaban con la cara negativa? porque aún no estaban preparados para ver la otra cara. El ser humano tiende a simplificar las cosas y ver sólo una cara, por eso es tan fácil manipularlos y por eso pueden triunfar los populismos y las dictaduras, porque ofrecen explicaciones muy simples, dan soluciones sencillas a problemas muy complejos, y el hombre prefiere la sencillez, porque así tiene la ilusión de comprender las cosas, de poder abarcarlas y saber bien a qué atenerse. Se siente inteligente precisamente cuando actúa más como un perfecto necio. Pero el Nuevo Testamento, y esto es algo que la Iglesia primitiva tenía clarísimo, más que la actual, nos dice que todo el Antiguo Testamento es en cierto sentido una parábola. San Pablo nos dice que todas esas cosas ocurrieron para que nosotros aprendiéramos de ellas, y todas las historias del Antiguo Testamento hay que entenderlas a la luz del nuevo, a la luz de Cristo. Esto quiere decir que los judíos vieron una cara, pero ahora que Jesús nos ha revelado el rostro de Dios, tenemos que ver en todas esas historias la otra cara, la que Jesús nos trae. Jesús viene a morir por nosotros para librarnos del pecado de Adán, o sea, Dios viene a morir por nosotros para sacarnos del agujero. Para los judíos de entonces Adán desobedeció y Dios le castigó. Jesús nos trae otra interpretación (no diferente, sino complementaria, la otra cara), en la cual Dios hace lo imposible por librarnos de esa serpiente enroscada al árbol, no busca castigarnos sino todo lo contrario, salvarnos. Ahora tenemos ya las dos caras de la historia de Adán, Adán pecó y sufrió las consecuencias, pero las consecuencias no fueron la ira divina castigadora, sino que él mismo perdió la inocencia y quedó fuera, y Dios por su parte buscará los medios para traerle de nuevo a la comunión con Dios dejando al mismo tiempo intacto su libre albedrío. Si entiendes esto ya tendrás otro buen manojo de hilos que te ayudarán a entender mejor la imagen total de esta cuestión del pecado original que tanto te preocupa. Por eso te digo que para llegar a comprender el todo tienes que ir aumentando mucho tu comprensión de las partes, y eso es un proceso lento. No desesperes, pero tampoco dejes que las prisas te consuman porque todo tiene su proceso y los conocimientos se pueden transmitir, la sabiduría sólo en parte, porque la sabiduría va muy unida a la experiencia, y eso llega con los años. Todos vamos aumentando en sabiduría. Tal vez llegue un día en el que comprenderás este tema… pero muy probablemente serás incapaz de explicarlo.

        Otra puntualización, tú no tienes que creer todo lo que dice la teología, porque la teología es una filosofía aplicada a la religión. Tienes que creer los dogmas, en el resto la teología te ayuda, te orienta, y a veces todo lo contrario. La Teología de la Liberación es también teología, y tiene cosas muy buenas, pero también grandes errores, y no digamos de otras teologías que parecen más herejías que explicaciones de la verdad. De hecho creo que tú, al menos ahora, estás más preocupado por la teología que por la verdad, y eso es un error.

        Las verdades de la fe a menudo se pueden explicar y hacer comprensibles, pero en ocasiones no. Hay que aprender a vivir también con el misterio. Si todo pudiese transformarse en lógica pura entonces la fe no sería un valor, ni tendría mérito, ni sería necesaria, más bien sería el único patrimonio que le queda al tonto incapaz de llegar más allá o desinteresado en llegar. Pero Jesús dijo «crees porque has visto, bendito el que cree sin ver», más o menos. No creo que Jesús esté criticando al que se esfuerza en comprender, más bien critica al que se niega a aceptar si previamente no comprende todo, al que no sabe reconocer que la fe también es una fuente de conocimiento, y además la única fuente de conocimiento en muchos casos. Intenta comprender, pero prepárate también para aceptar a veces sin comprender. A Tomás los demás le anunciaron la resurrección, pero él no quiso creer a nadie a menos que lo descubriera por sí mismo. A ti es la Iglesia la que te anuncia la revelación, intenta comprender, pero prepárate también a aceptar algunas cosas sólo porque ella te las dice, por fe. Sé que todo esto no es para ti nuevo, que piensas así, pero tal vez a veces actuamos como si no pensásemos así.

        Sí, mis respuestas tal vez te satisfagan algunas inquietudes, pero por supuesto te generarán más dudas, eso quiere decir que aumentan tu nivel de comprensión y eso es bueno. Si un niño se plantea por qué un electrón puede saltar de un átomo a otro, entonces es que sabe mucho de la materia. El tema es no ver las dudas como problemas, como algo negativo, sino todo lo contrario, como nuevas señales que te guían, porque te obligan a mirar en direcciones que ni te habías planteado, lo que al final te llevarán a nuevos niveles de comprensión, pero ni en la religión ni en la vida llegarás nunca a un punto final, cada respuesta te planteará una nueva pregunta, y cada pregunta buscará alcanzar un nivel más alto de comprensión, pero cuando lo conquistas, verás que la flecha sigue apuntando hacia arriba, siempre hacia un nuevo nivel más alto, nunca llegaremos al final, porque comprender toda la realidad sería tanto como lograr comprender a Dios, y eso siempre estará (en parte) fuera de nuestra capacidad de comprensión. Pero en tus años de vida no tendrás ni de lejos tiempo para alcanzar el límite de tus posibilidades, así que sigue intentando subir más y más, pero no te desaliente nunca el no conquistar la cima, pues esa, por mucho que subas, nunca la podrás alcanzar.

        Sé paciente y no quieras correr más de lo que puedes, aunque supongo que pedir paciencia a tu edad es como pedir peras al olmo. O quién sabe. Sigue así J Carlos, llegarás lejos.

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      7. Avatar de José Carlos
        José Carlos

        Saludos
        Creo que ya estoy en las conclusiones de lo que hemos venido tratando hasta ahora en este menú. Por mi parte, a lo general, también en este sentido quedan algunas pequeñas asperezas que no me las lima del todo, quizás por lo que me dice de las conversaciones que “tienen el enorme límite de que son solo palabras” y que yo concuerdo y también le dije que insistí sobre ello: “un estilo en donde las letras andan por un rumbo muy distinto al que dibujan los labios con una sonrisa”; o por cosas como las que ya me enumera. En fin, creo que si lo tuviera delante este rango de inseguridad y dudas que a veces me provocan sus escritos sería con ello muy reducido, quizás pueda trabajar en eso de aquí a varios años. De Juan el colombiano, solo me he leído un libro “Errores de las religiones”, además de estar a su lado alrededor de 9 horas y con ello veo que me lavó un poco el cerebro de forma magistral, si Usted fuera de mi iglesia, estoy seguro que la historia sería otra.
        Cuando leí su penúltimo comentario por primera vez me resultó un poco mosqueado, a mi entender se había Usted molestado por algo y en ello la angustia de mi respuesta. Ahora que lo vuelo a leer junto con este último, no sé, me parece Usted más cariñoso, que problema este de que “son solo palabras”.
        Si Usted quiere le ponemos fin aquí mismo a estos temas y por mi parte, como me dice, algún día vuelva a reabrir estas gavetas ya con conceptos nuevos y con otra mentalidad pudiendo entender lo que me es ahora tan difícil y cuestionable. Sin embargo, esta no es mi forma de operar, pero veo que es lo correcto. En mi iglesia estudiamos a decir verdad solamente dos personas, mi catequista y yo; en un mundo lleno de protestantes nos las arreglamos como podemos un poco de aquí y un poco de allá, aunque esos pocos vengan sabe Dios con cuantas herejías. Sabiendo a veces más de allá que de acá. Nosotros estudiamos distintos temas y al final dejamos sentencias claras, como las que me he empeñado en darle y que me dé. Algo así como lo hace la Iglesia, nosotros dejamos las cosas por semidogmas y punto. Por ejemplo, hay veces que debatiendo de tal o más cual cosa no nos acordamos de todos los detalles, pero ya habíamos cerrado el asunto. Así por ejemplo, hemos estudiado el Bautismo, las imágenes, los Santos, …., y hasta declarado a Juan el colombiano como hereje; esto me da su gracia, pero es lo que hacemos y solo reabrimos el tema si aparece algo muy novedoso, como lo hicimos con el purgatorio y ahora con toda esta matraca. Por ello van mis intentos de desmenuzar esto lo más posible. Pero ante sus consejos, los que veo muy acertados, pararé aquí y seguiré nutriendo el tronco. Solo contestaré lo que me pregunta y le comentaré sobre algo que parece ser “arenas movedizas”. A veces siento que si no comento de lo que me dice le daré la sensación de que no le di peso, pero no es así, de lo que no cuento es porque me parece lógico y aceptado, o porque ya yo tenía esas ideas, pero todo lo leo y analizo.
        No creo que tenga que borrar el párrafo que a mi entender esto es un poco cerrado, pero no una jungla al estilo de Norcorea, además me parece muy positivo lo que me dice y que se quede para que a otros les sirva. Pero creo que lo que me dice ya yo lo manejaba, solo le conté de esto para hablarle sobre mi proceso de conversión. Fíjese que yo dije que en la iglesia “encontré malicia y cosas erradas, sacerdotes que escondían armas en sus templos y separaban a los padres de los hijos mandándolos a EE.UU. y cosas por el estilo; que conste que no hablo tanto de los actos que estas personas cometen, no hablo como dijera San Pablo de esa ley que uno advierte en los miembros que termina por dominarnos, sino de la ideología y certidumbre con la que se hacen esos actos” contrastándola con la Iglesia que nunca se equivocaba. En una unos decían y otros contradecían, pero en la otra el hilo era inerrante, al menos en mi entender. Yo no comparto muchas de las actitudes que asumió el clero al inicio de la Revolución, pero tampoco por ello me parecen demonios, simplemente estaban “en su lado”. Pero como tampoco comparto la Teología de la Liberación al querer hacer amalgama de un sacerdote y un guerrillero, no puedo sin más hacerme plausible que los sacerdotes hayan tomado en mi país tales decisiones, esto no lo apruebo, pero veo que solo estaban “en su lado” y por ello no lo acepto, pero sí lo asimilo y punto. Como hijo de la época que me tocó vivir me considero revolucionario y como la Revolución se ha casado con el marxismo dialéctico, pues en muchos aspectos me visto de este chaleco, además de que es de lo único que casi oigo y que en muchos aspectos me parece muy acertado. Pero siempre he tratado de separar al máximo los pleitos entre la iglesia y el Estado. Por ejemplo, la revista diocesana Vitral, se contamina de escritos que son una fuerte crítica al sistema, crítica a veces sin mucho sentido y apañadas, el fin quizás sea noble, pero hay de los medios; pero tampoco el fin debe de ser ese, si yo no sé nada de religión y tengo que esperar por las bondades de un español, por qué del patio de la casa no se hace algo y se deja de malgastar tanto los recursos. Al final me he desvanecido en esto, he tratado de reunir un grupito de “élite” que ejerza presión en Monseñor, pero por gusto, los esquemas están trazados.
        Si la cuestión es Adán, todo se me hace entendible y si me cuesta trabajo meterme en el saco de Adán es porque al igual que Usted no creo que la justicia divina sea así. Más aceptamos, esto como alegoría de lo que es, y así es fácil de entender y como le dije no me da problemas. Así como los daños ecológicos, sociales,…. se traspasan de generación en generación e impregnan en el hombre como parte de su naturaleza así con los espirituales, si es que se les puede llamar así, o sea yo comparto la naturaleza de Adán y por ello pago. ESTO ME ES CLARO, ya se lo dije pero si Adán no existió como enrollo esto con los hombres salidos de los homínidos, además del Bautismo y la concupiscencia que para mí no es lo mismo que el Pecado Original, sino una de sus consecuencias. Este es el punto que me tiene sin conciliar el sueño. Por eso le pedí un recuento histórico y el que me da me lo deja a medias a propósito y yo entiendo el por qué. Si la cuestión es saber el qué, creo que no tengo dudas pero en los detallitos y el engrane sí, tampoco he de dejar de ser católico por ello, simplemente como me aconseja suspendo el tema y después ya veremos. Lo que quería era estirar esto, pues a veces Usted si tiene la respuesta solo que de la forma en que me la dice yo no soy capaz de captarla.
        Usted dice “no son tres hilos que se puedan unir formando una cuerda larga y uniforme, son tres hilos que, entretejidos con otros, forman una estructura coherente, pero que deja de ser coherente si la desbaratamos y aislamos” entiendo que esto no es Matemáticas, ni que tengamos todos los detalles, pero ¿siempre será coherente encontrar la relación entre uno de estos hilos y el otro? ¿o no? O sea, si aislamos el bautismo, puede ser que no lo entendamos pero su relación con el pecado original o con la salvación creo que tiene que estar ahí, ¿o no para nuestro entender? ¿tiene esto mucho misterio?
        También yo creo que ya me está venciendo y no convenciéndome con todo este rol de las partes y el todo. Los cristianos primitivos vivían muchas cosas como aventuras de fe, y los de los siglos predecesores comparados con los que vienen también, y el gran salto lo veo cuando la teología se apropió de las herramientas de la filosofía griega. En fin que como Usted sé que esto es tan solo para satisfacer a los sentidos curiosos e intrépidos de uno, el núcleo creo que lo entiendo, necesitamos de Cristo y ya, pero como me dice cuando comienzas los por qués no se me acaban.
        A decir verdad este tema de la salvación me lo consideraba superado, ya era uno de mis “semidogmas”, pero si Usted tiene esos reparos por simple no ha de ser. Siempre me causó un poco de merodeo eso de “fuera de la Iglesia no hay salvación”, “es imposible agradar a Dios sin fe”, la “ignorancia ciega”, etc., pero creía haber engranado todas estas piezas para que aun así los chinitos (que nunca han conocido a nuestro Dios) se salvaran. Bueno, esperaré por su escrito.
        Esto que me dice de los Padres vale, pero ¿hay alguna cita en específico donde alguno opine que Adán no existió?
        También me temía encajar al mal tan solo como algo fruto de la “no acción”, por eso le pedí la distinción entre mal y Mal, si es que el segundo existía, o era el demonio y en tal caso por qué es tan desagradecido que azuza constantemente al hombre con Dios. Quizás porque Dios nos quiere más, porque en algo somos mejores que ellos, no sé, pero esto no me convence.
        De los indios yo pensaba lo mismo, es la capacidad de organización, las desventajas y necesidades lo que nos hace hacer el mal, pero todos los animales, incluidos nosotros lo practicamos; la valoración y lo por qués en cadeneta, bueno…
        De Carvajal ya tengo algo, gracias por lo que yo creo ser una maraña.
        Yo puedo creer al pie de la letra lo que la Iglesia decreta y dice (teología), pero también tengo la necesidad de pintármelo creíble (apologética) y así alimentar mi fe en ella. Es verdad que cuando uno ya tiene un edificio hecho de lo primero no lo va a derrumbar porque de buenas a primeras no entiendes en dónde va un tornillo en el cuarto piso, es más sacrificas el entendimiento del lugar de ese tornillito por el edificio que ya has hecho, y eso es lo que me pides, y que no sea sorpresa, eso muchas veces lo he hecho. Porque sus respuestas me han generado más dudas, pero las preguntas con que me le he acercado ya yo las tenía y sin respuestas, y aun así seguía siendo católico. Aunque a medida que entiendo en dónde van esos tornillitos créeme que también mi edificio crece.
        Esto mismo me sucede con nuestro ancestro y “mi parte atea”. Yo no soy católico de cuna, aunque no sé si eso importe; el hecho es que lo que si fui de cuna fue ateo. En la Iglesia fui construyendo un edificio que parecía no tambalearse y que se sostenía por sí solo. Esto en muchas ocasiones fue contraponiendo lo que ella decía y lo que yo creía, al ganar puntos la Iglesia mi edificio se fortificaba. Decantaba yo: esto era de los ateos, esto de los de fe. Lo que pasa es que incorrectamente casé las cosas como si fueran inherentes a unos o a otros y ahora la tortilla se me vira. Esto es más profundo y en realidad no quiero entrar en ello ahora y por ello lo he dejado así a lo simple y a lo estúpido. Simplemente continuaré dándome cuenta de las maravillosas respuestas católicas, lo que sin dudas crecerá mi edificio, como lo ha hecho hasta ahora. Así mismo con lo que me cuenta sobre los frutos del bautismo.
        Vaya que me dio risa cuando empecé a leer su cara del poliedro, no porque la viera falsa, ni impecable, sino porque no me lo esperaba. Yo para entender las cosas necesito de esto y si lo puede ampliar y encajar los demás elementos en ello sería para mí mejor. Siempre sabré que esto no es lo verdadero y que puede cambiar de la noche al día, pero será una especie de limbo, una hipótesis que me materializa lo que teóricamente doy por sentado. No porque esté sacrificando la verdad o porque mi anhelo no sea encontrarla, sino porque así esta se me hace palpable.
        Esperemos estar en el limbo (borde) de estos temitas.
        Chao y que DLB

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      8. Avatar de José Carlos

        Saludos

        Lo de dejar el tema es “cosa mía” y suya; que fue Usted quien me lo sugirió o ¿en qué quedamos? Entiendo todo lo que me dice. Aunque como ya le comenté anteriormente estoy en un punto que me inclina más hacia al ateísmo, pues sobrepesando mis conceptos les estoy encontrando más respuesta en el materialismo que no aquí. Pero esto no significa que estoy preguntándole “para darle una última oportunidad a la Iglesia antes de irme” o que mi sentido e identidad católica estén por el piso. NOOOO, esto ya me ha pasado y como dijera Ignacio Larrañaga es cosa normal, como es normal que a veces no me levanto con mucho ánimo para oír misa ni para contar el Rosario. Mis conclusiones sobre esto ya las semidogmaticé: Dios existe y es tal cual dice la Iglesia; y para moverme de ahí hace falta que sople fuerte. No obstante, algún día quisiera hacer el rol de ateo y Usted de idealista, para que me aclare muchas dudas que tengo. Hasta tanto me sigo creyendo 100% católico y dejando esta cuestión del Pecado Original, del Mal y lo demás ahí, pues con lo que me cuenta me da bien bien para responder mis qués con bastante lógica y solo me pierdo cuando comienzo con los por qués. Además, como ya le dije, yo soy católico porque la Iglesia me atrapó con sus “conceptos refinados” y su sabiduría filosófica, pero el tiempo ha pasado y ha ido creciendo en mí esa “certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve” con testimonios y “experiencias”; por lo que si lo primero falla me agarro de lo segundo y viceversa. No obstante, no creo que lo primero se me esté debilitando sino que simplemente estoy en crisis como lo he estado otras veces; pero como también ya le dije cuando siento que la Iglesia le gana al mundo (y dentro de ello a los protestantes) esta primera parte crece en mí, por lo que debatiendo otro tema y convenciéndome sé que me sentiría mejor y así sucesivamente es lo que hago. (Esto me recuerda a cuando me describían en la escuela al capitalismo: crisis cíclicas y períodos de recuperación intermitentes, sinceramente me da gracias.)

        Bueno ya le dije, dejemos esto como está y si me permite le seguiré preguntando a ese “pozo que no se rebosa”, ¡ah! que creo que me ha dado visa abierta, esperaré algún tiempo, me documentaré y después le preguntaré. La cosa es que sé que Usted cree que la Ley quedó abolida (¿Sí o no?), pero en el compendio del Catecismo hecho por Ratzinger me parece captar lo contrario, también aquí creo que estarían mezclados los Mandamientos y las obras de salvación. Bueno, veremos si en esto la Iglesia habla concretamente.

        En mis clases de bioquímica estudié esto de la Eva africana y el Adán cromosómico, pues como las mitocondrias son solo de mamá el cromosoma Y solo nos viene de papá por lo que podemos hablar también de un “supuesto Adán común”. Bueno, con el caso de Eva según tengo entendido no es que “todos los seres humanos provienen de una “primera Eva””, sino que ella es ancestro de todos los hombres actuales, esto parece lo mismo pero no lo es; y no sé bien qué fue lo que Usted quiso expresar. El caso es que lo primero suena a como si esta Eva fuera la única mujer que existía y esto la ciencia no lo explica así. Además habrá que hacerse otras preguntas como por ejemplo si no fue posible que una célula procariota se metiera dentro (simbiosis) de una eucariota primitiva y esta sola diera origen al hombre pluricelular de modo que todos tenemos tan solo a esa relambía célula procariota como nuestra madre respiratoria aeróbica y ya; si es posible, y no, que un humano pudiera vivir sin mitocondrias; que haya habido varias mujeres con mitocondrias pero que en su descendencia tocó la casualidad de que en algún paso las mujeres no segregaron sus mitocondrias.
        “¿Te parece poca conexión entre el pecado original de Adán y el bautismo de Jesús?” ¿Esto me lo dice retóricamente? Pues creo que nunca le di a entender que la respuesta fuera no. Yo creo que el Bautismo de Cristo borra todo pecado incluido el Original, aunque lo que pienso ahora es que más bien el Bautismo lo que nos da son los dones o frutos que nos tocaban y que por la desobediencia de Adán no nos fueron acercados, ya con ellos volvemos a ser agradables a Dios, arrebatados del Demonio y ya esto comienza a enfangarse y yo a delirar por lo que lo corto ahí porque si no aparece otra trama de esto.

        Creo que valdrá repetirlo, me VENCE en esto del Pecado Original y lo demás que hemos tratado; o en realidad me convence de aceptar su consejo de dejarlo para después entender mejor el catolicismo y con ello entrar en sus componentes. Pues quizás me esté pasando aquí análogamente con estos temas lo que dijo Lenin “la crisis que no es de la Física, sino de los físico” y pues el problema es de este seudoteólogo y no de la Teología jajaja. A propósito creo que la luz no es ni onda ni partícula, sino que es otra cosa que explica las propiedades de una onda y una partícula sin ser ellas por separado o juntas; pero quien soy yo para decir semejante cosa, aun así se lo discutía como tonto a mi profesor de Física en el pre.

        Eso mismo pensé yo que esa escuela lo que hacía era interpretar las cosas como parábola, pero que más bien no se preocupaban por decir “esto no existió” y es que me cuesta trabajo creer que en aquella época había alguien que no fuera literalista. Los Testigos de Jehová también hacen esta distinción entre días solares y “días creativos” creyendo que los segundos duraron años y aun así sol fundamentalistas ¿o no? Lo que quisiera encontrar es algún padre que exprese más o menos esto que hoy creemos.

        Esta distinción entre nosotros y los animales al valorar el mal la entiendo, pero me deja medio picado. Bueno ya dijimos que le pondría conclusiones a esto así que no lo revolquemos más. Usted, me parece, que me dijo una vez que el alma era la responsable de la conciencia, si es así ¿Cómo es que fue adquirida con la mordida a la manzana?
        DLB

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      9. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Yo no creo que la Ley de Moisés quedó abolida. Jesús dijo que no había venido a abolir la Ley, sino a darle justo cumplimiento, aunque en ese mismo discurso parece declarar inservibles antiguos preceptos de la Ley. Lo mismo hicieron los apóstoles cuando declararon inservibles más preceptos que antes era totalmente intocables, como la mismísima circuncisión y los alimentos impuros, etc.

        ¿Entonces la Ley queda abolida o no? Pues sí pero no. La clave está en lo que dice Jesús, vino a darle «justo cumplimiento». Eso quiere decir que la Ley es como la cosecha, que se planta, cuida y madura, pero la cosecha no es la finalidad, la finalidad son los frutos, y esos frutos son los que Jesús ha venido traer, o a recoger, según se miren. Si la revelación es progresiva, y si la Ley es parte de esa revelación, podemos comparar a la Ley con el maíz. Una vez llega el verano y salen las mazorcas granadas, tenemos que coger las mazorcas y arrojar las plantas (los tallos) al fuego. Eso no significa que las plantas quedan así invalidadas o rechazadas, al contrario, las plantas ya han cumplido su función, pues su función era dar fruto, y una vez dado, ya su tiempo es pasado. La Nueva Alianza es la mazorca granada, el maíz, y la Alianza Antigua era la planta. Fue necesario pasar por la Antigua Alianza, pero esa alianza, con su ley, no era el fin, era la fase para lograr el fin. Visto así, la Nueva Alianza, el cristianismo, es la culminación del judaísmo anterior. El que se aferra a la Ley (como en parte hacen hoy algunas denominaciones llamadas cristianas) y se olvida de que eso era una fase previa, está confundiendo el fruto con la planta y comiendo hierba áspera cuando debería estar simplemente deleitándose en el fruto. Supongo que así se me entiende pero si no se entiende pregunta de nuevo, imagino que podría explicarlo mejor.

        Al contrario que tú, yo sí creo que ocuparse de las necesidades materiales de los pobres es una de las principales funciones de la Iglesia. Pero sí estoy de acuerdo en que hoy es frecuente que en muchas parroquias o misiones parece que la única función es ocuparse de las necesidades materiales de los pobres sin ocuparse demasiado por las necesidades espirituales. Me refiero por ejemplo a las misiones que funcionan como una ONG de caridad pero que no mueven un dedo por convertir a los no católicos. Da la sensación de que salvar el cuerpo fuera más importante que salvar el alma, incluso presumen de que atienden a todo el mundo por igual y no preguntan a nadie por sus creencias, como si lo importante fuera darles de comer pero no importase nada si se van a salvar o no. Esa mentalidad es muy «progresista», muy políticamente correcta, pero nada cristiana. ¿De qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma?

        En cuanto a la política, mea culpa, fui yo quien toqué el tema así que haces muy bien en explayarte. Pero para evitar malentendidos borraré tu párrafo y el mío anterior y nos centraremos en religión, a menos que sea necesario tocar ambos temas a un tiempo.

        En cuanto a la Eva mitocondrial, lo que quise decir es lo que tú dices, al menos como hipótesis. No que sólo existiera una mujer, sino que todos los seres humanos descendemos de una misma mujer, que en aquella posible explicación que te di, sería la primera mujer con alma, y por tanto la primera hembra humana y, en ese sentido sí, la única (si sólo existieran un hombre y una mujer procederíamos todos de un incesto entre hermanos). En cualquier caso estamos manejando hipótesis, la misma ciencia tiene hoy una teoría y quizá mañana, con nuevos datos, la cambie, de hecho es lo que continuamente hace. Nadie podía imaginar que la física de Newton sería invalidada por la ciencia, tan sólida que parecía y tan conforme a los hechos observables.

        La otra teoría de que los seres pluricelulares proceden de una primitiva simbiosis de seres unicelulares no me convence en absoluto. De hecho los defensores de esa hipótesis carecen de argumentos sólidos y creo que si esa hipótesis circula es porque no hay nada mejor que decir al respecto, pero lo cierto es que la ciencia no tiene hoy ni idea de cómo se pasa de seres unicelulares a seres pluricelulares. Si en el futuro consiguen justificar esa teoría con datos más sólidos merecerá la pena tenerla en cuenta, pero al menos hoy por hoy es sólo una idea indemostrable. Eso no quiere decir automáticamente que para explicar el paso de seres uni a pluri –celulares tengamos que recurrir necesariamente a una intervención directa e instantánea de Dios, pero tampoco se puede negar. Tan magnífico y poderoso es el Dios que moviendo “un dedo” crea algo, como el hombre, como aquél que crea todo un sistema evolutivo para crearlo. Quien piensa que sería absurdo pensar que Dios se vale de una larguíiiiiisima evolución para crear al hombre, pudiendo crearlo de un soplido, debería también pensar que igual de absurdo, por la misma regla de tres, sería pensar que para traernos la Revelación necesito de lentos pasos durante generaciones, cuando podía haber venido Jesús a los paganos y de un plumazo haber revelado todo de golpe, pero Dios eligió el proceso largo y evolutivo ¿por qué no también en lo otro? No digo que un cristiano tiene que creer en la Evolución de las especies, sólo digo que un cristiano puede creer en la Evolución sin ningún problema. Interpretar el relato de la Creación como simbólico tampoco tiene que ser un problema para los cristianos que interpretan como simbólico el relato del Apocalipsis ¿o hay muchos católicos que crean que un día de estos va a aparecer un dragón de 7 cabezas o que un tercio de las estrellas se van a caer del cielo y chocar contra la tierra… y aún así seguimos viviendo? Me parece a mí que aceptar o no la Evolución es un problema científico, no hay por qué transformarlo en un problema religioso.

        La pregunta de la conexión entre Adán y el bautismo sí era retórica. Y de paso te comento que muchas veces en mis argumentos repito ideas que tú ya has comentado, y no porque no me haya dado cuenta. No todo lo que te digo son cosas que tú no sabes o no crees, pero es que si de un argumento quitase lo que tú ya crees, a menudo el argumento quedaría incompleto y sería insostenible, así que para argumentar intento dar la idea completa, incluyendo cosas que tú ya has dicho.

        De acuerdo con lo de la luz, también yo suelo pensar que tal vez no sea dos cosas diferentes sino que lo que ocurre es que hay dos formas diferentes de observarlo, como lo típico del electrón, que si medimos su posición no podemos conocer su velocidad y viceversa, lo que no quiere decir que no tenga una posición y una velocidad, el problema, me parece a mí, es el de la observación, no en el de la realidad. La luz será probablemente una realidad que responde a las características de onda o de partícula según cómo lo miremos. Mejor aún para la metáfora de la religión, pues también en la religión hay cosas que son, como otras veces te he dicho, así o asá según como lo miremos, dos caras de una moneda que no es una cara más otra cara, sino una realidad única y completa que no podemos comprehender, y cuando la observamos o analizamos nos vemos obligados a ver o describir la cara A o la cara B, y ninguna de las dos es, igual que la luz no es onda ni es partícula sino que será otra cosa pero lo único que podemos observar de ella si la analizamos es que parece onda o que parece partícula.

        Pienso que al alma es la conciencia, sí, pero la conciencia tiene que despertarse para ser consciente. Digamos que la mordida de la manzana despertó la conciencia.

        ¿Un padre que haga interpretaciones alegóricas? Orígenes. Aquí tienes algunos comentarios sobre él:

        ¿Cómo se hace, a los ojos de Orígenes, para que pueda llegarse a la conclusión de la historicidad literal de tal o cual hecho referido por las Escritura? Porque – y Orígenes sigue aquí a Filón – siendo divina la Escritura, el sentido que presenta debe siempre ser digno de Dios y útil al hombre. La Palabra de Dios que apunta a enseñar al hombre, no puede contener nada ajeno a ese fin. “Démonos la tarea, dice explícitamente Orígenes, de encontrar en las Escrituras, que creamos inspiradas por Dios, un sentido digno de Dios”. Ahora bien, “a menudo… el sentido literal designa no sólo cosas ilógicas, sino incluso cosas imposibles”.

        Orígenes comprendió que el sentido de numerosos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento no es el sentido propio. Rechazando un cierto “fundamentalismo”, quiso llevar a cabo una sana “desmitificación” de la Escritura, especialmente en la interpretación del primer capítulo del Génesis.

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      10. Avatar de José
        José

        Saludos
        Lo que me dice sobre la Ley me parce muy correcto, estudiaré este tema utilizando sus ideas como marco. No obstante pensé que Usted si creía en la abolición de la Ley, pues me acuerdo que leí un comentario suyo en donde escudaba esta cita diciendo que la Ley y los Profetas eran tan solo una forma de decir el Antiguo Testamento, por lo que Cristo está diciendo yo no vine a abolir el A.T., sino a darle plenitud, pero la Ley quedó atrás. Aunque así como me explica veo que hay una parte de todo, espero esto no me deje medio en las nubes como el Pecado Original. Traté de buscar lo que exactamente dijo, pero no lo hallé, pero parafraseándole creo que dijo eso. ¿Sí o no?
        Esa Ley supongo que sean todas, pero pudiéramos considerar un Mandamiento, el Sabbat, como “planta y no fruto”.
        Me parece que entendió demasiado a lo crudo lo que yo dije sobre la Iglesia y los pobre, pero sin embargo lo explica tal cual yo lo creo. Lo malo que yo veo es la desproporción y el cinismo, pero de que está bien y hay que hacerlo a eso le pongo el cuño.
        Me acuerdo que cuando empecé en la Iglesia en estos temas mi catequista decía una frase que él se la achacaba a Orígenes: “solo podrá entender la Biblia, quien sepa que en hebreo antiguo Adán significa solo el hombre” más menos, ¿esto es así? Bravo por Orígenes, aunque al final se chorreara, no conoce de otro. Si lo presiono lo deja tal y como está que ya es suficiente.
        Ya le pedí permiso para poner sus escritos en una página católica pero con dominio «cubano», me dijo que sí siempre qe dejara un enlace vivo y reconociera de dónde salio el artículo. Hay alguien que me está interpelando con lo de Constantinto, la Iglesia y todo esto. Puedo coger también la serie y no solo un artículo simple para responder con ellos, aunque estaré en arenas movedizas pues cuando yo leí la serie me quedé con dudas y no las evacúe. Tengo miedo que si me deja publicarla y lo hago me saquen alguna espada que ponga feo esto, pero bueno, aconséjeme.
        Quede con Dios

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      11. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Supongo que la referencia que haces a lo de la Ley y los Profetas es esta:

        Es evidente que con Jesús la ley y la moral del Antiguo Testamento queda en gran medida anulada o superada, y aún así Jesús niega que la venga a abolir. “La Ley y los Profetas” era la forma habitual de referirse a lo que hoy llamamos el Antiguo Testamento, así que Jesús dice que su mensaje no sustituye al del A.T. sino que lo da cumplimiento.

        Está en este artículo: https://apologia21.com/2012/09/18/la-biblia-palabra-de-dios/ y allí se desarrolla más la idea.

        Como ves, allí con palabras diferentes explican la misma idea que yo te he explicado. Un nuevo caso de la moneda con dos caras, si la miras por una cara sí lo abole, si la miras por la otra cara no lo abole en absoluto sino todo lo contrario.
        Cuando hablamos de la Ley normalmente nos referimos a todas las leyes de Moisés, no sólo el Decálogo, sino todo Deuteronomio y otros sitios.

        Efectivamente, la abolición del Sabath entra en ese mismo concepto. Y el mismo Jesús aparentemente «infringe» el mandamiento de guardar el sábado, y lo hace de nuevo argumentando, con otras palabras, la idea de que él deja la Ley atrás pero no por rechazarla, sino por ser su cumplimiento, diciendo: Sabed que el Hijo del hombre es Señor del sábado. Bueno, dije aparentemente pero no, incumplió la ley del sabath sí o sí, y si no mira esta ley que prohíbe expresamente hacer lo que Jesús hizo, recoger trigo: Éxodo 16:22-30. Más información sobre este tema, si te interesa, está en nuestro artículo: https://apologia21.com/2014/08/14/adventistas-constantino-y-la-eleccion-del-domingo/

        Sí, Adán significa «Hombre», y Eva significa «aquélla que da vida», ambos bien simbólicos ¿verdad? Caín significa lanza, o forjador de lanzas, herrero, pero por supuesto Caín era cazador, y asesino. Abel significa «el que está con Dios», pero también puede ser «aliento efímero», ambos sentidos muy adecuados a su papel. Aparte de Orígenes, y de que como te comenté algo hay en San Agustín, no sabría decirte ahora ningún nombre. Creo que padres de la Iglesia no hay más, pero sí otros pensadores cristianos de menos categoría. Piensa que no es tan descabellado para la época hacer una interpretación simbólica de ciertos pasajes, pues la escuela de pensamiento griega llevaba tiempo haciendo eso con sus propios relatos, que la gente consideraba históricos.

        Sobre lo de Constantino, sí, es muy probable que alguien te saque espada, ocurre constantemente, pero hacer apología es no temer las espadas, y también no temer el que antes o después te hagan preguntas para las que no tienes respuesta.

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      12. Avatar de José Carlos Pando

        Saludos
        Si en esto de la Ley también hay “eso de las dos caras de la moneda” creo que se me complica la cosa, como siempre, pero bueno esto no es como uno quiere. Qué ley queda abolida y cuál no. Jesús le dice al mozo que para entrar en el Reino debe de cumplir los Mandamientos, pero no enumera el Sabbat, aunque tampoco el primero de ellos, aun así parece que, por lo menos estos serán necesarios, estos son parte de las obras necesarias para la fe, ¿o no?
        Adán significa “hombre” (y los demás) porque la cultura asimiló “la historia” e identificó los personajes con sus características y a los años características y nombre formaban una misma realidad en la conciencia popular que suena casi indisoluble, o fue a la inversa; a ver si me explico que ni yo me entiendo: Simón pasó a ser Pedro, pues sería “la piedra” sobre la que se cimentara la iglesia; pero (y lo siguiente quizás, pues en verdad no sé, lo que busco es la idea general, no la veracidad de los detalles en los que me pierdo por falta de información) Judas Iscariote quedó marcado con la traición. De modo que hoy Pedro y piedra o Judas y traición van unidos. En lo que quiero hacer énfasis es en el hecho de que puede ser que a los años Adán (que etimológicamente no era nada) tomó acepción de “el hombre” por lo que vino a ser, ¿o no?, en el hebreo nunca fue así. (no sé si me explico, aquí son casi las 12 de la noche y el día me ha sido de mucho trajín, discúlpeme)
        Si la cosa más o menos puede ser como le dije analíceme esta idea. Dios en el Mandamiento manda a observar el séptimo día, pero no un tal Sabbat, con los años el día séptimo, en principio sin nombre al igual que los demás, fue ganando vínculo y emblema de descanso; pero el Señor lo que dice es descansa el séptimo día. ¿Hay algún elemento que obligue a pensar que ese es exactamente el que corresponde al séptimo de la Creación? Si no yo pudiera trabajar seis y descansar el que sigue (si esto es mero simbolismo), así comienzo a trabajar un jueves y descanso el miércoles. (Esto es buscándole otra vuelta al asunto, pues más fácil sería decir o probar que se eliminó dicho precepto y punto, pero bueno). Creo que la Biblia habla de que el Sol se paró un día, sé que en el paso del calendario gregoriano al juliano se perdieron unos años (o eso creo, ¿es así?), Juan decía que los judíos andan medios perdidos también en esto de los años; la cosa es que si no hay nada que me asegure que el próximo sábado 11 de marzo “coincide exactamente” con ese sábado celestial de descanso divino, quien me dice a mí que tengo que observar precisamente el próximo 11 de marzo y no el 12 o el 13… Aún así me parece que si coincide porque aunque en los años nos hayamos perdido la semana no se desestructuraría, no creo que los cristianos dejaran un domingo por el medio o lo retrasaran a sabiendas. De todas maneras, ¿qué cree Usted de esto? de seguro lo organiza más.
        Donde yo había leído esto de que la Iglesia admitía otrora las interrupciones de los embriones o fetos no lo he encontrado, pues me parece que fue en formato duro, pero en ninguno de mis papeles aparece, al menos por arriba. En internet aparecen muchas cosas de estas dos páginas en donde se toca el tema son: http://blogs.publico.es/strambotic/2014/10/concebido-non-nato/ y http://www.elespectador.com/opinion/la-iglesia-y-el-aborto-columna-588201
        DLB

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      13. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Sobre si Adán significa hombre por ser un nombre simbólico o si al revés, a partir de ese Adán original su nombre pasó a significar «hombre» en general, pues un poco de cada (otra vez la moneda de dos caras, como casi siempre). Cierto que en hebreo «adam» puede tener el sentido de «hombre», pero la raíz hebrea de esa palabra está conectada con la idea de «rojo» y de «tierra», lo que se puede interpretar como tierra rojiza o arcilla. Pero ahí volvemos al símbolo, porque Adán fue hecho a partir de arcilla.

        En lo del sabath, yo estoy absolutamente de acuerdo contigo. Dios ordenó descansar al séptimo día, pero para mí la semana empieza el lunes, así que mi séptimo día es el domingo. No creo que Dios tuviera ningún interés en que el día de descanso fuera este o aquél, pero sí tendría interés en que una vez por semana se dedicase un día al Señor, y al ser un día de descanso, de paso también para dignificar al hombre, pues hasta hace no muchos años en ningún lugar del mundo se descansaba una vez por semana excepto los judíos, y luego los cristianos. Por lo tanto todo ese debate adventista de si el día sagrado debería ser el sábado o el domingo me parece sencillamente irrelevante. Otra cosa es el sabath judío en sí, con sus leyes de descanso total forzado y todo eso. Ahí, según se explica en el artículo que te pasé, el cristianismo abolió el sabath, pero instituyó un día de adoración a Dios, así que en realidad tendríamos que decir que nuestro domingo no es un sabath pospuesto, sino una nueva instauración, que no obstante respeta la idea de dedicar un día al Señor. Por lo demás, conceptos temporales como equinoccio son realidades astrológicas definibles y exactas, pero «sábado» o «lunes» no son conceptos astrológicos, no hay un “sábado celestial”, no hay nada objetivo que apoye la idea de que hoy es lunes, por ejemplo, salvo la arbitrariedad humana que así lo ha decidido. Ni siquiera la luna nos permitiría justificar los días de la semana, pues los ciclos lunares no coinciden exactamente con las semanas. Lo del calendario gregoriano, sí eliminó varios años del calendario, lo que hizo que por ejemplo Shakespeare y Cervantes muriesen el mismo día del mismo año… pero con varios años de diferencia. Estrictamente esto podría afectar al día del sábado? creo que no, se cambió la fecha pero no los días de la semana, pues eso es una convención y no hay por qué cambiarlos para adaptarlos a nada.

        Sobre la Ley, preguntas qué leyes de la Ley se derogaron y cuáles no («derogaron» en el sentido de la planta y el maíz que te expliqué en el anterior comentario). Esa misma pregunta se la hicieron muchos cristianos de las primeras comunidades y la respuesta se la dio el Concilio de Jerusalén del año 50, que decía simplemente: «Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.»

        ¿Quiere eso decir que un cristiano puede ser buen cristiano si cumple sólo eso y se olvida de los Diez Mandamientos? Desde luego que no, lo que quiere decir es que los cristianos ya no se deben a la Ley Judía, porque Jesús, y luego los apóstoles, han traído nuevas normas. Así que si un cristiano dedica un día a Dios, no es porque eso estaba en el Decálogo, sino porque estaba en el cristianismo. En cuanto al Decálogo, el mismo Jesús se encargó de volverlo a poner en vigor (ahora por mandato suyo), y de los diez mandamientos él menciona ocho y otro que menciona San Pablo son 9, por lo que podríamos decir que si los cristianos debemos cumplir los 10 mandamientos no es porque estaba en la Ley de Moisés, sino porque Jesús (y los apóstoles) los rescataron… a todos menos al sabath, precisamente. Por lo tanto si hay un mandato en la ley judía que no fue luego confirmado por el cristianismo, ese mandato no nos afecta, y los que fueron confirmados nos afectan no por venir de Moisés, sino por venir de quien los confirmó.

        Pero frente a la meticulosidad y literalidad judía, el cristianismo es más flexible y amplio. Sería absurdo que un cristiano se preguntara ¿dónde pone en la Biblia que no reciclar es malo? Pues en ningún sitio, porque el cristianismo no creó un código de leyes como el judaísmo o el Islam… pero creó unas bases sobre las que valorar todo. Sobre el mandato de «amarás al prójimo como a ti mismo» podemos fundar el deber moral de reciclar (al menos donde es posible) porque eso muestra preocupación por el bienestar de las generaciones futuras, intento de no agotar todos los recursos sin pensar en ellos y de no contaminar más de la cuenta el entorno que les dejamos. Aunque Jesús no hubiera confirmado explícitamente el mandamiento de «no matarás» o «no mentirás», estos mandatos estarían también implícitos en el de amar al prójimo, pues poco amor demuestra quien asesina, roba, miente, engaña, etc. Por eso la auténtica Ley de Jesús la resume él mismo en «amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo», y con eso hubiera bastado, pues todo lo demás se deriva de ahí. Y por cierto, como ves, en ese resumen sí está incluido el primer mandamiento

        Lo de si son necesarios, pues claro, pero aclaremos qué significa necesario. Hacer el bien, las obras, son necesarias para ir al cielo, como nos recordó Santiago en su carta y Jesús en su descripción del Juicio Final («porque tuve hambre y (no) me dísteis de comer», etc.), pero por si acaso no está de más recordar que no son las obras las que nos llevan al cielo sino la gracia de Dios. Nuestra fe nos permite aceptar esa gracia salvadora, y nuestras obras muestran hasta qué punto asumimos esa gracia y la hacemos fructificar. Así que no por cumplir los mandamientos nos ganamos el cielo, pero sin cumplir esos mandamientos no entraremos en él. Dios derrama su salvación sobre todos los bautizados, pero cada uno (por fe y por obras) acepta o rechaza una gracia que sólo con participación activa fructifica. La salvación no se obtiene de forma pasiva, el hombre tiene que colaborar en su aceptación, aunque si esa gracia no le hubiese sido concedida por el bautismo, ningún esfuerzo suyo sería suficiente para “tomar el cielo por asalto”.

        Hasta donde yo sé, la palabra «sabath» deriva de una raiz hebrea que significa «cesar» (dejar de trabajar se supone), así que cuando Dios pidió que guardasen el sabath lo que pidió es que al séptimo día cesaran de trabajar y lo consagrasen a Dios, que es justo lo que hacemos los cristianos (los que podemos). Pero como te dije, la cuestión es que sí, se eliminó dicho precepto y punto, el domingo es creación cristiana.

        Sobre el aborto, precisamente se está preparando aquí un artículo sobre el tema, quizá sea el próximo en publicarse. Te adelanto citas que puedes encontrar reunidas aquí: http://www.laiglesiaprimitiva.com/aborto.html

        Sobre lo del aborto y si había o no plazos. La Iglesia, que yo sepa, nunca habló oficialmente de plazos ni abortos permitidos o no ni nada por el estilo. Lo que sí hubo en algunos momentos fue debate sobre ello a nivel teológico. El caso más claro sería Santo Tomás, que en este asunto no recurre a justificaciones religiosas (bíblicas o de la Tradición) sino directamente a la ciencia. Asume que Aristóteles tenía razón y el feto no recibe alma humana hasta pasados 40 días o lo que sea. Pero incluso cuando afirma eso, también afirma que un aborto antes de que el feto tenga alma (según la ciencia) no sería homicidio, pues no se ha matado a un ser humano porque todavía no es humano (según afirmaba entonces la ciencia), pero sí sería pecado mortal. Fíjate que en este doble razonamiento de Santo Tomás él utiliza un término legal, «homicidio», que justifica recurriendo a la ciencia, pero seguidamente utiliza un término religioso, «pecado mortal», que se justifica por tanto recurriendo a la religión. En el terreno jurídico habría plazos, en el religioso no. Igual que hoy en muchos países. Por eso podríamos decir que quien aborta o colabora en ello estaría cometiendo un homicidio o no según la ciencia declare al feto humano o no, pero la religión, basada en la Biblia y la Tradición, no entiende de plazo ninguno, y en cualquier caso sería pecado mortal. Ahora bien, si realmente se pensara que el feto de 10 días es una especie de animal en formación pero no humano todavía… ¿sería pecado mortal eliminar un animal? No debiera ser así, así que Santo Tomás ahí patinó, pues es respetuoso con la Tradición cristiana que condena todo aborto desde el minuto cero, pero al mismo tiempo quiere meterse en asuntos jurídicos y científicos que, tal como se creía entonces, no encajaban con el pensamiento cristiano heredado.

        En cualquier caso eso fue una opinión de Santo Tomás, no era doctrina oficial de la Iglesia. No todo lo que un teólogo discute es, ni muchísimo menos, doctrina oficial de la Iglesia. Sin embargo cuando unos u otros quieren abrir resquicios de duda sobre la actual postura de la Iglesia, como queriendo demostrar que esta opinión actual no es la de siempre sino una decisión reciente y por tanto opinable, pues recurren a ese tipo de cosas, como si eso demostrara que antes sí se permitía el aborto.

        De todas formas, si hay datos que yo no conozco… pues mientras no los vea no puedo decir otra cosa más que lo que yo sé.

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      14. Avatar de José Carlos Pando

        Saludos:
        Usted me dice: “no hay nada objetivo que apoye la idea de que hoy es lunes, por ejemplo, salvo la arbitrariedad humana que así lo ha decidido”, me parece que es así, claro; pero lo que le pregunto es si sabe de algún acontecimiento ya sea cambio de calendario, parada de Sol o sabe Dios qué cosa que haya generado que nuestro próximo sábado no coincida con el sagrado sábado judío. Aunque yo creo que no, pues para mí primero el judaísmo y más tarde el cristianismo, y también los primeros, guardaron sin interrupción la configuración de la semana.
        “ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.”, los dos primeros me quedan claro, pues en otras ocasiones se vuelve a tocar el tema; pero puede explicarme lo ‘de ahogado y de sangre’. ¿Este es un concilio ecuménico? ¿Cómo saber que no se mencionan más cosas, porque tan solo se suponen? aunque si juzgo por el contexto me parece, aunque ilógico, que solo es válido lo que está ahí. Pero claro ¿y el Decálogo?
        Aunque parezca redundante, por qué decir que con Jesús no se abolió la Ley judía, por qué esta cara de la moneda.
        Según me cuenta entiendo este tema de la salvación como hasta ahora lo concebía (lo que me parecía que estaba mal, pues creía era “patrimonio” de un protestante Arminio): redención-la muerte de Cristo en la cruz con la que todos podemos aspirar al Cielo, como la paga de nuestra deuda. Salvación-el yo acogerme a esa redención. Es como que Cristo abrió la puerta, pero yo tengo que pasar y cada paso esfuerzo y obras que tengo que hacer. ¿Estas obras son el Decálogo? Yo tenía entendido que no, sino que debíamos, sin dejar de mirar también para allá, centrarnos más en ganarnos el clasificar entre las categorías de las bienaventuranzas: mansos, misericordiosos….
        Aprovechando esto de las Bienaventuranzas le quiero hacer una pregunta aunque sea un poco ingenua, pues quizás en España esto suene con otra intencionalidad, pero acá la traducción de la primera no suena muy feliz “pobres en el espíritu”. La latinoamericana creo que vierte “espíritu del pobre”, acá si pega el sentido que creo debe ser, el pobre por su condición no tiene riquezas en que encuadrarse, y por ello su espíritu es grande y despojado de las ambiciones y ataduras de los empoderados.
        Lo del aborto no me lo esperaba, ¡lo que hacen los mediáticos! Cuánto no habrá como esto por ahí. Gracias por las citas y esperaré el artículo, pero pudiera decirme si la Iglesia del Medioevo le hacía frente como en la actualidad al aborto antes de los 40 días (aunque que sensibilidad las de esas compañeras). ¿Aunque no fuera algo oficial la opinión de Santo Tomás cursó por los años como si lo fuere? como “fuego”, “tiempo” y “espacio” del Purgatorio.
        Paz y Bien

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      15. Avatar de Christian M. Valparaíso

        No conozco ninguna ocasión en la que el orden de los días de la semana se trastocara. Tampoco sabría decirte si tal cosa no ocurrió. Recuerda además que la división de los días en semanas nos viene de los mesopotámicos, en los inicios de la civilización, así que no es una cosa judía, semana tenían todos los pueblos de la antigüedad. Los hebreos, pueblo de origen sumerio, heredaron también esa división en semanas y el relato del Génesis se adaptó a ese molde. Si la semana hubiera tenido 8 días, me atrevería a apostar a que Dios habría descansado el octavo día, pero claro, Dios no descansa ni necesita hacerlo, es una manera de decir que Dios terminó, pero expresado de tal forma que sirva de justificación para el descanso sabático.

        Los antiguos hebreos creían que la vida y el alma estaban en la sangre (si se te va la sangre se te va la vida). Por eso consideraban que la carne era comida, pero la sangre no, y la vida pertenece a Dios (por eso se derramaba la sangre del sacrificio sobre el altar y luego a parte se quemaba la carne). Esa explicación la da Levitico 17:11-12 y otros muchos pasajes bíblicos. En eso mismo se basan los Testigos de Jehová para rechazar las transfusiones, pues interpretan que recibir sangre sería equivalente a comer sangre, aunque evidentemente son cosas muy distintas, pues la sangre de la transfusión no se asimila como alimento y se desecha, sino que nos da vida, tal como dice la Biblia.

        La prohibición de comer carne de animales ahogados creo que viene del hecho de que los animales ahogados tienen la sangre dentro, y además coagulada, por lo que no se les puede extraer. Los judíos de ayer y de hoy antes de comer carne tienen que desangrar al animal.

        Lo de abstenerse de la fornicación, supongo que tú lo sabes, pero lo pondré aquí porque a muchos crea confusión. En el lenguaje popular de muchas zonas se venía usando «fornicar» como eufemismo en lugar de otras palabras más fuerte para expresar el coito. Pero el auténtico significado de «fornicar» es tener relaciones sexuales ilícitas, o sea, fuera del matrimonio. Por tanto la prohibición de fornicar no es una prohibición de tener relaciones sexuales, sino de tenerlas fuera del matrimonio (antes de casarse o en adulterio). En otras traducciones de la Biblia se dice «abstenerse de relaciones sexuales prohibidas», que es más exacto.

        Posteriormente el tema de la sangre quedó también derogado. Hay varios pasajes de la Escritura que levantan las restricciones de alimentos totalmente, empezando por Jesús cuando dijo, a cuenta de este asunto, que no contamina al hombre lo que entra por su boca sino lo que sale de su corazón y terminando con San Pablo, que nos dice cosas como 1 Corintios 10:25-32. En esa cita vemos también las razones por las que San Pablo deja algunas restricciones, «para no escandalizar a los débiles». O sea, se busca no escandalizar a los judeocristianos que todavía no se han desprendido del todo de las prescripciones judaicas y por tanto se escandalizarían si alguien comiera algo con sangre. Aquí expresa Pablo este asunto: Romanos 14:14-23.

        Es importante decir que Jesús no abolió la Ley judía porque en cierto modo eso equivaldría a decir que el Antiguo Testamento queda superado y eliminado, y entonces el Antiguo Testamento dejaría de ser un libro sagrado para los cristianos. Pero eso equivaldría a decir que hay dos historias de la salvación, la de Yahvé y el Pueblo Elegido judío, que fue incompleta e imperfecta, y luego otra historia diferente que empieza con Jesús y que fue plena. Pero la realidad es que no se trata de dos historias, dos itinerarios, como no hay dos dioses. Hay un solo, que empieza con Abraham y culmina en Jesús. Las leyes mosaicas apuntaban hacia Jesús, cuando llega Jesús todo cambia, es como si la planta da por fin la flor, pero la flor es la culminación de la planta, no algo diferente y desgajado de ella.

        Sí, la salvación es como que Cristo nos abre la puerta pero somos nosotros quienes tenemos que ir subiendo todos los peldaños hasta llegar a ella, y esos peldaños son un modo de vida cristiano que incluye las obras buenas. Dentro de esas obras está el Decálogo pero no sólo eso. Defraudar a Hacienda no está en el Decálogo, pero ciertamente es una manera de robar, así que tal vez todas las acciones malas en última instancia puedan derivarse hacia el Decálogo, nunca he hecho la prueba. Las bienaventuranzas son solo ejemplos de cómo llevar una vida recta, no son una especie de decálogo que contenga todo lo necesario para ser buenos cristianos.

        En España suena igual de raro la expresión «pobres de espíritu», sobre todo porque al lenguaje popular esa expresión mal entendida ha pasado con el sentido de «persona ingenua, poco inteligente, fácil de engañar» (algo así como “simples de mente”), lo cual no tiene nada que ver con la Biblia.

        Hay un evangelista que dice «bienaventurados los pobres», y otro evangelio posterior precisa «los pobres de espíritu». Muchos dicen que la primera versión es la de Jesús, reivindicativa socialmente, buscando el paraíso en la tierra, y que luego la otra versión intenta rebajar ese tono «socialista» para no ofender a los romanos. Eso son explicaciones muy mundanas, la Biblia es palabra de Dios, inspirada por Dios, y si un evangelista dice una cosa y el otro la matiza, ambos están haciéndolo inspirados por Dios, así que en esto tenemos que ver otra vez la moneda de dos caras. Por un lado se bendice a los pobres, por otro a los que son «pobres de espíritu», aunque tengan riquezas, es decir, aquellos que teniendo mucho o teniendo poco no están apegados a sus posesiones, pues el tesoro no tiene el poder de corromper sino a aquél que se apega a él y lo adora como a un dios.

        Lo que comentas tú de los pobres me parece muy idealizado, como lo del bruto feliz. Yo no creo que una persona por el hecho de ser pobre sea mejor que alguien que tiene dinero, aunque sí creo que tiene menos ocasión de pecar, y ciertamente le resulta más fácil llevar un estilo de vida que no está aferrado al dinero. Con el tema de la corrupción, que ahora está recibiendo tanta atención en todos los países, la gente se escandaliza de que tales políticos u hombres de negocios han defraudado millones a Hacienda o han recibido mordidas o han hecho chanchullos para beneficiarse. Todo eso es así, pero el mismo frutero que está criticando a esos ricos se dedica luego a hacer sus propios chanchullos a un nivel mucho más pequeño, claro, pero porque no puede hacerlos más grandes. Por tanto se ve una diferencia de cantidad (quien más puede robar, más roba), pero no de calidad, pues la mayoría de la gente paga si puede servicios sin factura porque así se ahorra pagar el IVA, o hace lo que puede, engañando también, para que la declaración de Hacienda le salga más baja, e incluso presume ante todos de que haciendo tal o cual chanchullo ha conseguido que la declaración en vez de a pagar le salga a devolver. Esa misma persona sin en vez de conseguir ahorrarse 500€ fuese rico y pudiera ahorrarse 1 millón, lo haría igualmente, pues como dice el pueblo, «quien roba uno roba ciento». El pobre no está apegado a las riquezas porque no las tiene, pero podría estar apegado a su ansia de poseerlas, que sería igual de malo. Por el contrario el rico puede estar apegado a sus riquezas, porque las tiene, pero podría estar desapegado de ellas, no tenerlas como su centro, no usarlas con codicia, y entonces sería bienaventurado igualmente. Aquí tenemos al dueño de Zara, una de las personas más ricas del mundo, y que sin embargo vive una vida tan humilde y sencilla como cualquier vecino suyo, sin lujos ni fiestas ni viajes ni gastos extravagantes. Ese hombre ha levantado un imperio económico pero no ha dejado que sus riquezas le cambien la vida. Por supuesto no sé qué habrá en su corazón, pero visto desde fuera sería un buen ejemplo de un mega-rico que, sin embargo, es pobre de espíritu.

        Así que de ningún modo interpretes que la bienaventuranza de los pobres significa que ellos son más santos. Pero también ten en cuenta que las bienaventuranzas no van tan dirigidas a quienes ya son santos como a quienes están en una situación de inferioridad, porque son pobres, son perseguidos, sufren… Así que en buena parte es una muestra de apoyo y solidaridad, una bendición y también un intento de reivindicar que las dificultades de la vida favorecen una vida más santa (no la presuponen pero la favorecen) y que el esfuerzo, el sufrimiento, no es en vano, sino que nos acerca a Dios (de hecho creemos que los sufrimientos en este mundo nos purifican, y por tanto parte del purgatorio lo vamos haciendo aquí).

        Volviendo a tu pregunta, la traducción «espíritu del pobre» sería totalmente errónea. Un pobre de espíritu es alguien que puede (o no) tener riquezas ahí fuera, pero no dentro de su corazón, por tanto la traducción «pobres de espíritu» es perfecta, o como mucho se podría decir «pobres en el espíritu», o incluso «de espíritu pobre», pero nunca «espíritu del pobre».

        Por lo que sé, en la Edad Media no había excomunión para quienes abortaban, pero se consideraba un pecado grave que sólo podía perdonar el obispo (como ocurría hasta hace poco). Lo que sí insisto es que la idea de que no entraba alma humana al feto hasta pasados 40 días no era una opinión de la Iglesia, sino una creencia de la ciencia, y como tal, la Iglesia supongo que lo daría por cierto… y aún así seguía considerando que el feto, desde el momento de la concepción era sagrado, y lo justificaba diciendo que tuviera o no tuviera alma humana, era igualmente un proyecto de vida humana que no podía truncarse, pues equivaldría a un asesinato. Por poner un símil moderno, sería algo así como si un ateo (que no cree en el alma) dijera que una persona con autismo profundo no se puede considerar plenamente persona, pero no por ello es lícito matar a un autista de 20 años, por ejemplo. De hecho, según la ideología de los pro-aborto libre, la idea de que el feto no es persona se basa en que no se es persona hasta que no desarrolla sus facultades mentales, intelectuales, lo cual no deja de ser ambiguo, pues el paso de dentro a fuera del útero no produce automáticamente un funcionamiento intelectual del niño, lo que nos llevaría a la situación del Imperio romano, que con esa misma idea declaraba el infanticidio legal hasta el primer año de vida, pues antes de esa edad el niño no razonaba en absoluto y por tanto no era persona. Y con ese mismo razonamiento se podría matar a los autistas, que no razonan, aunque tengan 20 años. Sin embargo esos proabortistas no llevan su razonamiento tan lejos, sencillamente porque no les interesa, su interés se centra en justificar el aborto durante el embarazo, y no miran a ver si su razonamiento justificaría en la misma medida asesinatos de personas ya nacidas.

        Pero no soy experto en ese tema. Cuando salga el artículo sobre el aborto no sé qué enfoque tendrá, a lo mejor toca este asunto y lo aclara más.

        La opinión de Santo Tomás de Aquino, igual que la de los científicos en quienes se basaba, era una opinión que en realidad no tenía efectos a nivel de religión, pues la Iglesia consideraba que el feto, desde el embrión, es una persona, fuera con alma o fuera a la espera de recibirla, ya era un ser humano que tenía derecho a la vida.

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      16. Avatar de José Carlos Pando

        Saludos
        Pensaba que la semana de 7 días nos venía delos judíos; pero como explicarle a un adventista que el Génesis se adaptó a ese molde, para mí este tema reserva muchas sorpresas y algún día me gustaría profundizar con su ayuda en algunas ideas que me sobresaltan de esto, pero al igual que con el ateísmo tendrán que esperar. Lo cierto es que aun creyendo que Adán y Eva son poesía y así con muchos otros relatos, me inquietan contradicciones que para mí son palpables en la Biblia, así como toda esta cuestión de la poli autoría “reciente”, un puñado de cientos de años antes de Cristo, del Pentateuco.
        Esto de la sangre es algo que más o menos enlazo con lo de arriba, he oído decir que muchas de las cosas que dice la Biblia no son verdaderamente de Dios, he oído a otros decir que sí lo que la cosa es “progresiva” y de Jesús sé que dijo “Moisés lo permitió por la dureza de sus corazones”. ¿Cómo es esto? que con seguridad puedo discernir como de Dios, si el Génesis claramente dice que lo de no comer sangre es pronunciado por Dios, el salmo 137 al final termina más menos con otra bienaventuranza o ‘malventuranza’ “Dichoso el que tomare y estrellare tus niños contra la peña” y esto por poner un ejemplo, pues en el AT ese Dios portentoso da muestras de esto por doquier, pero en la Biblia ¿qué es de Dios en tal sentido?
        “posteriormente el tema de la sangre quedó también derogado”, le pregunté si el Concilio de Jerusalén era ecuménico y si sí cómo queda esto, o es algo que bien se puede cambiar pues por ningún lado es dogma sino que entre otras cosas es “para no escandalizar a los débiles”, como me dice. En esto gracias por las citas, para mí bien claras, cuántas veces –quizás- uno pasa por arriba de eso y no capta el matiz o el pleno sentido y no tan solo con temas doctrinales o elementos que sirvan para la doctrina, sino con cualquier cosa.
        “Es importante decir que Jesús no abolió la Ley judía porque en cierto modo eso equivaldría a decir que el Antiguo Testamento quedó superado”, tengo que decirle que no capto lo que me quiere dar a entender con esto, o que quiero profundizar demasiado, si siente que es así lo de las caras de la moneda ya me vale, pero como siempre hasta donde me parezca lógico preguntar, le preguntaré. Hasta ahora lo mejor que logro captar es que Jesús eliminó la Ley, lo que tan solo en esta habían cosas que encajaban en su enseñanza y bueno el chaleco sirvió. Creo que hay una cita que dice algo sobre que la Ley no pasará hasta que el cielo siga ahí o algo así; ¿cómo es todo esto?
        Sí, leyendo de nuevo a mí también me parece algo como “el bobo feliz” (aunque aquí es Liborio, no sé por qué habrá dicho eso), aunque si Usted dice “sí creo que tiene menos ocasión de pecar” piensa exactamente lo mismo que yo, otra más de las travesuras de esta comunicación a medias. “Así que de ningún modo interpretes que la bienaventuranza de los pobres significa que ellos son más santos”, no creo que son más santos, las bienaventuranzas para mí no son ni bendiciones son solo categorías o clases que reflejan que si estás allí eres dichoso eres bienaventurado, el problema es que no puedo entender, con mi español o con mi cerebro como se ajusta esto a un “pobre en el espíritu”, si yo digo pobre en el amor, para mí eso suena que no tiene un amor bien cuajado, significa lo primero que tiene poco espíritu, en ese caso ¿qué entender por espíritu?, pero me parece que esta no es la idea, ¿cuál es? pues sinceramente no entiendo, la latinoamericana cuando dice “espíritu del pobre” (creo que dice así, yo no sé, pues en la escuela no tengo esa Biblia, yo vivo como en el campo y estudio en la ciudad donde me quedo albergado en la Facultad de Medicina) me suena a que como este “tiene menos ocasión de pecar” es dichoso, que no se amilane por ser pobre, sin embargo, como le dije, con un pobre en el espíritu no capto ese mensaje. ¿Qué es IVA?
        DLB

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      17. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Se supone, en realidad no lo sabemos de cierto, que el Génesis y buena parte de la Biblia se compiló durante el Exilio, pero «compilar» no significa «escribir», sino coger textos y tradiciones orales antiguas y ponerlas juntas por escrito. En esa compilación se supone que se incluirían elementos más recientes, pero eso no quiere decir que historias como las del Génesis se «inventasen» en el siglo V a.C., sino en todo caso que sufrieran cierto proceso de actualización o “aggiornamiento” para hacerse más claras y asequibles al Pueblo de Dios en ese momento. Por eso hay influencia de mitos o realidades de Babilonia que les vino bien para expresar mejor algo que ya tenían. Aunque la verdad es que esa influencia mesopotámica no necesariamente se tiene que deber a su estancia en el Exilio, pues Tierra Santa siempre tuvo influencia de Egipto y Mesopotamia, que eran las potencias políticas y culturales, y el mismo pueblo judío es una rama emigrada de Sumeria, así que desde sus orígenes tuvo tradiciones compartidas con los mesopotámicos que se quedaron allí. Todas estas cosas son hipótesis y en las últimas décadas ha cambiado varias veces, unas teorías se aceptan con entusiasmo y 20 años más tarde son rechazadas por descubrimientos o por teorías que lo explican mejor, así que yo no me comería mucho la cabeza con eso. Cuando era adolescente los exegetas defendían la idea de que los evangelios se escribieron en el siglo II o el III, y hoy tenemos muchas pruebas de que se escribieron en el siglo I.

        Cuando dices «he oído decir que muchas de las cosas que dice la Biblia no son verdaderamente de Dios» no es cierto. Todo viene de Dios, pues son escrituras inspiradas por Él, aunque luego los redactores lo expresen a su modo. Eso no quiere decir que cada hecho, cada palabra, haya sido dictada por Dios, pues como dice la Iglesia, «los escritores sagrados actuaron como verdaderos redactores», expresando las cosas a su manera y según su conocimiento y mentalidad, pero de igual modo cumpliendo la voluntad de Dios de modo que en la Biblia leemos todo lo que Dios quiso que leyéramos, aunque con la mentalidad moderna muchas cosas nos escandalicen, pero es que la Biblia no se escribió para que un occidental del siglo XXI le diera el visto bueno, y las mentalidades humanas cambian mucho con el tiempo y lugar. Sin duda dentro de mil años habrá gente leyendo la Biblia que tenga otra mentalidad, y tendrá opiniones diferentes a las nuestras sobre qué cosas les gustan y qué cosas preferirían cambiar. Como si nosotros pudiéramos hacerlo mejor que Dios. La Biblia no es «políticamente correcta» ni se adapta a los dictados de ningún régimen o ideología. Ya en su momento San Pablo dijo que el Evangelio era un escándalo para los paganos, así que no nos extrañe que hoy siga siendo un escándalo, y aún más, porque nuestra mentalidad es muy diferente a la de los tiempos de San Pablo.

        Lo de lanzar a los niños contra la roca hay que tomarlo como lo que es, uno de esos giros exagerados de la retórica hebrea de la época. Lo que en realidad quieren decir es que la destrucción de Babilonia será tan grande, y la gente sufrirá tanto, que sería mucho mejor (para los niños y para sus padres) matarlos que verlos sufrir toda esa devastación y sufrimiento. Pero no está diciendo que se deba hacer así. En las descripciones de destrucción se dicen frecuentemente cosas como esa, y se insiste mucho en «ay de las mujeres embarazadas», porque ellas sufrirán mucho a causa del sufrimiento de sus hijos. En aquella época eran muy bestias, y por tanto se expresaban de esa forma. Cuando Jesús dijo lo de que si tu ojo o tu mano te es ocasión de pecado más te vale sacártelo o cortártela que con el cuerpo entero arder en la gehena, no está incitándonos a mutilarnos el cuerpo cada vez que hacemos algo mal, pues entonces todos estaríamos hechos un muñón. Son fórmulas retóricas de los predicadores de la época, también de los paganos, y la gente lo interpretaba de esa forma, si no, los propios apóstoles tendrían que haberse mutilado por voluntad de Jesús. Y Pedro, cuando cantó el gallo por tercera vez, se tendría que haber cortado la lengua, pero ni se le pasó por la cabeza. Igual que Jesús usaba parábolas, también Jesús, y los demás, usaban frecuentemente metáforas, y lo más vívidas posibles. Mira los profetas, están continuamente usando expresiones bárbaras para impactar a los oyentes, pero suelen ser metáforas.

        Lo de que Moisés lo permitió por la dureza de sus corazones, que se refiere al divorcio, es una muestra de la revelación progresiva. Moisés permitió el divorcio (por orden de Dios) y Jesús ahora lo prohíbe porque lo que en aquellas circunstancias fue adecuado ahora ya no lo es. Eso no debe plantear ningún conflicto, Jesús es Dios, y Dios puede dar una ley para un momento dado y luego dar otra ley diferente para otro momento. Cosa diferente sería si revelase una verdad y luego la contradijese, pero las leyes son normas de conducta para los hombres y pueden cambiarse si es la misma autoridad la que lo cambia. ¿Podría ser esto un caso de derogación de la Ley? Luego te comento sobre ello.

        El concilio de Jerusalén se considera pre-ecuménico, pero tiene incluso más valor que los ecuménicos porque es Palabra de Dios. Pero la resolución del concilio no fue un dogma, fue una norma. La Iglesia decidió una norma de conducta (que no una verdad) ajustada a la situación (para no escandalizar a los conversos del judaísmo) y posteriormente es la misma Iglesia la que deroga la norma, misma autoridad. Por ejemplo el celibato de los curas no es un dogma, fue una resolución disciplinaria emanada de la Iglesia en el siglo VIII (no estoy seguro) y como tal norma podrá ser revocada cuando la misma Iglesia lo considere adecuado. La Biblia es Palabra de Dios, pero además de dogmas incluye normas, y esas normas se dan para un momento y pueden ser cambiadas. San Pablo dio la norma de que las mujeres tenían que tener la cabeza cubierta en la misa (ajustándose así al decoro que mostraba una costumbre general en la época), y esa norma ha estado vigente creo que hasta Vaticano II, y luego ha sido derogada, porque aunque está en la Biblia no es dogma, es norma de comportamiento, y ni siquiera tiene que ver con la moral, es sólo una muestra de decoro. Hoy en día el taparse la cabeza no muestra decoro porque las mujeres ya no lo hacen, y si lo hacen es por modas, no por decoro, así que esa norma hoy (al menos en Occidente) carece de sentido. Así que lo del concilio de Jerusalén, sí, efectivamente, fue una norma «para no escandalizar a los débiles» pero pasada la generación de los judaicos ya no tenía sentido. El mismo San Pablo aclara que eso se decidió por ese motivo, porque en la misma Biblia tenemos, como creo que te dije, varios casos en los que Dios deroga la ley de alimentos impuros (Jesús diciendo que lo que contamina el cuerpo no es lo que entra por la boca sino lo que sale del corazón, declaraciones de San Pablo, la visión de San Pedro de la manta con todo tipo de alimentos…), así que lo que ese concilio decide sería algo así como “prohibimos comer estas cosas para no escandalizar a los que vienen del judaísmo, pero no porque sean cosas impuras, sino sólo por no escandalizar”. El divorcio de Moisés era una norma de comportamiento. El matrimonio indisoluble de Jesús es más que una simple norma de comportamiento, pues Jesús lo eleva a sacramento indisoluble, porque el marido y la mujer, ante Dios, pasan a ser “una sola carne”, así que ya no estamos ante una norma sino ante un dogma, en el plano espiritual el matrimonio cristiano, por virtud del sacramento, hace que dos almas se conviertan en una unidad (en cierto modo) indisoluble, así que da igual que tú les declares separados, ante Dios siguen siendo una unidad y por tanto si se van con otros cometen adulterio. En este caso una norma ha sido sustituida por un dogma, y ese dogma no es que ahora sabemos lo que antes no sabíamos, sino que ahora existe algo que no existía, dos almas que se unen, pues antes no había sacramento para unirlas.

        «No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.» (Mateo 5:17-19)

        Cuando decimos, sin demasiada propiedad, que la Ley mosaica quedó derogada, deberíamos decir más bien que por fin dio sus frutos. La pita (o maguey) da una vez en la vida un fruto (una especie de pino con platanitos) y luego muere, porque ya no tiene sentido. Pero la planta no fue inútil ni falsa ni nociva, fue una etapa previa a la «flor», pero flor y planta son una sola cosa en dos estadios de evolución. La ley de Moisés culminó y halló cumplimiento en Jesús, y ahí entró en una nueva fase y la Ley no desapareció, se adaptó. Parte seguía teniendo sentido y vigencia, y parte ya perdió sentido y no es que fuera derogada, es que se disolvió en la nada, igual que el código de circulación dejaría de tener vigencia si de pronto desapareciera el tráfico, sin que nadie lo tuviese que derogar. Pero si te fijas, el corazón de la Ley, que es el Decálogo, siguió vigente y está vivo, pero junto a eso había una infinidad de normas de comportamiento (rituales), de instrucciones para vestirse, para hacer las cosas, etc., que igual que hemos dicho, por ser normas, y no dogmas, podía ser derogados cuando ya no tenían sentido. No debemos meter toda la Ley en el mismo saco, pues las normas judías tenían sentido en el judaísmo pero no en el cristianismo. Por ejemplo, el sacerdocio judío tenía entonces una función muy especial, pero al llegar Jesús él se convirtió en el Sumo Sacerdote, en el enlace entre cielo y tierra (siendo Dios y hombre), y a partir de ese momento el sacerdocio del Templo queda «derogado» no porque lo quiten sin más, sino porque ese sacerdocio, cual planta de maguey, da el fruto de Jesús y muere. Ahí Jesús es el cumplimiento del sacerdocio, su culmen y fruto, así que esa misma función del sacerdocio no es que desaparezca, es que pasa a ser asumida por Jesús, y tras él, los apóstoles y sacerdotes cristianos ya no serán «sacerdotes» por sí mismos, sino sólo en cuanto a que impersonan a Jesús, que es el que realmente ofrece la eucaristía o la confesión. Y ahí está la moneda otra vez, si lo miras por un lado el sacerdocio del Templo desaparece, si lo miras por el otro lo que ocurre es que ese sacerdocio pasa a Jesús (y de él a sus sucesores), por lo que no ha quedado abolido, sino que se ha «transmutado». La función del Templo, punto central en la Ley mosaica, pierde también sentido cuando el Templo desaparece. Entonces no es que se derogue todo lo relacionado con el Templo, sino que ya no tiene sentido si no hay Templo. El mismo Jesús le quita protagonismo al Templo diciendo que a Dios se le adora en todas partes. Pero esto no es por contradecir a la Ley que decía que sólo en el Templo de Jerusalén se podía adorar a Dios, es que la venida al mundo de ese mismo Dios, su encarnación y apertura a todos, cambia la circunstancia y hace al Templo en cierto modo no innecesario, pero ciertamente no único. No se deroga la Ley, sino que la situación ha cambiado y la Ley tiene que cambiar con ella. Sigue la adoración a Dios, pero puesto que ahora Dios se nos manifiesta en todas partes, pues ahora le adoramos en todas partes (por decirlo de alguna manera). En la cita que te he dado Jesús dice «No penséis que he venido para abolir la Ley o los profetas (o sea, el Antiguo Testamento), no he venido para abolir, sino para cumplir» (en otras traducciones se dice “dar justo cumplimiento” o “culminar”, que me parece más adecuado). Si el Pueblo de Dios tiene una ley para ayudarle a preparar el camino para el Mesías, cuando el Mesías llega esa ley se transforma radicalmente, pues ya no hay que prepararse para su venida esperando, sino que ahora lo que toca es celebrarlo y seguir sus enseñanzas. A eso se llama «cumplir» la Ley, darle cumplimiento significa que por fin se lleva a cabo todo aquello que la Ley pretendía conseguir. Con la Ley antigua los judíos buscaban acercarse a Dios, y cuando Dios se encarna ahora el camino es Jesús, así que todo tiene que cambiar de sentido y reorientarse a esa nueva realidad que lo cambia todo, y al mismo tiempo es hacia donde toda la Ley y toda la Antigua Alianza apuntaba y buscaba lograr algún día. Otro ejemplo es el mandamiento de no hacer imágenes, y la Biblia explica «porque a Dios nadie le ha visto». Evidentemente, cuando Jesús llega y dice «quien me ha visto a mí ha visto al Padre», esa justificación pierde sentido y el mandamiento también. Hemos visto a Dios, así que podemos representarlo. Sólo queda vigente (y esto lo repite el Nuevo Testamento) la prohibición de hacer ídolos y adorarlos. Pero una imagen de Jesús o de Santa Rita no son ídolos ni los adoramos. Si es una imagen de Jesús sí adoramos, pero no a la imagen sino a lo que representa.

        La expresión «pobre en el espíritu» tampoco la entiendes bien, así que intentaré explicarla mejor. El original griego dice «οἱ πτωχοὶ τῷ πνεύματι», que literalmente significa «Los pobres en el espíritu», locativo. Con el lenguaje moderno equivaldría a decir «los pobres en el corazón», «quienes son pobres en el corazón» (que no es «pobres de corazón»). Un pobre de corazón tiene poco corazón, un pobre «en el» no tiene riquezas materiales en su corazón, no las riquezas su dios, el centro de su vida, está desapegado de ellas (las tenga o no). En un lenguaje más moderno todavía podríamos decir «pobre en su mente», pues quien tiene en su cabeza el dinero se rige por ello, piensa en ello, busca eso, se apega a eso, y si alguien no tiene el dinero metido en su cabeza, pues vive sin estar enredado en ello. Probemos esta expresión «en su corazón no está entronizado el dinero», puesto que el corazón (o antes el espíritu) se usa como símbolo de las emociones, y las emociones son las que «nos mueven a» nuestros objetivos, quien tiene el dinero en su corazón se verá movido a buscar o atesorar o gastar riquezas; el dinero es el motor de su voluntad y anhelo y esfuerzo. Probemos otro lenguaje moderno «Qué suerte tiene la gente que no vive obsesionada con el dinero… a vosotros os bendigo». Yo creo que esa traducción recoge bien la idea expresada en esa bienaventuranza. Y si esa gente tiene suerte, es afortunada, es bendecida, es porque carecen de un tremendo obstáculo para el camino espiritual, porque más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos (pero añade: mas para Dios nada es imposible). Y ahí, cuando Jesús dice «rico» hemos de entender el «rico en el espíritu», quien ajusta su vida en torno a las riquezas o el deseo de tenerlas en lugar de ajustar su vida a la búsqueda de Dios. Lo digo porque una de las personas más cercanas de Jesús era José de Arimatea, y Jesús nunca le reprendió ni le rechazó, sino que aceptó celebrar la Pascua en su casa. Se dice mucho que Jesús iba en compañía de pobres y prostitutas, pero tampoco rechazaba a los ricos si su corazón no estaba dominado por las riquezas. También está Mateo, y Zaqueo, ambos ricos. Cierto que esos dos se convirtieron y se despojaron de riquezas, pero Zaqueo sólo prometió que no volvería a estafar a nadie, no que renunciaba a seguir gastando dinero. José de Arimatea se convirtió en su corazón (lo limpió de dinero y puso ahí a Dios), pero muerto Jesús todavía seguía siendo una de las familias más poderosas y ricas de Jerusalén, y miembro del Sanedrín. Las riquezas estorban si las llevas por dentro y si las usas egoístamente para ti y no para ayudar a los demás. Pero vamos, que parece que estoy haciendo apología de los ricos y sólo pretendo mostrar que lo que a Jesús le preocupa no es si tienes o no tienes dinero, sino si en tu corazón adoras al dinero o adoras a Dios. Tal vez así lo entiendas mejor?

        Y creo que sólo me queda lo de la imagen del Dios terrible que aparece en muchas partes del Antiguo Testamento. Eso es tema complicado, y digno de una larga charla, no de mensajes, pero creo que la idea básica está bien recogida en este nuestro artículo:

        La Biblia ¿palabra de Dios?

        Además, allí está la metáfora de la escalera, que viene al caso de lo de si la Ley fue o no derogada.
        GBY

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      18. Avatar de José Carlos P

        Saludos Christian,
        Creo que no podré seguir haciéndote preguntas en este menú de DUDAS, pues como ya tiene demasiada información al ancho de banda de nuestra escuela le es casi imposible cargar o descargar todo esto y tengo que valerme de otras variantes que por el momento no me convienen. Además, por casualidades del destino o echémosle la culpa a Dios, he topado con un señor llamado Dagoberto Valdés y vaya que me quedaba cerca, a una cuadra del camino que tomo para ir la catedral. A pesar de que su vida ha sido un ir y venir con monseñor por querer “aplicar” la DSI y meterse tanto en política, está sumamente preparado. De todo lo que me ha Usted enseñado le pregunté y con gran pedagogía este hombre me respondió y conmovidamente tengo que confesar que en algunos detalles lo entendía más, no sé si era porque es “del patio” o porque la conversación no era solo letras de aquí para allá y de allá para acá. Lástima que cuánto tiempo tendrá que pasar para volver a chocar, pero sería demasiado pedir que este hombre sea de mi parroquia, y de que este tiempo se acorte creo que a me encargaré yo jajajaja.
        Lo que me explica de la Biblia y la Revelación se me hace fácilmente entendible, al menos racionalmente entiendo que así debe ser, ahora en el hecho de integrarlo con mis pensamientos es donde la pita se enreda, pero sé que lo lograré con el tiempo y con mi almohada, vaya a modo de Postrimerías, pues hoy no me cuesta tanto hacer encajar los conceptos espaciotemporales de acá con el no espacio ni tiempo de allá.
        Lo de que si la Ley se deroga o no, voy a considerar que sí y que no, aunque me inclinaré más porque no. Creeré que la Ley no se abole con Jesús, aun cuando a modo de escalera, muchos preceptos y leyecitas del AT, queden atrás o cambien por otras ¿Puede ser así? De esto una pregunta, algunas denominaciones defienden acérrimamente que un grupo importante de leyes del AT son de sanidad y que Dios las proveyó para cuidar a su pueblo, aun cuando este no lo comprendía; yo creo lo mismo y para mí muchas de esas indicaciones están a modo de protección, como creo que Usted me dijo “a modo de mapeo de lo que está bien y que si te sales de eso tú mismo te castigas”. El problema se me hace en que si por ejemplo Dios declaró al puerco impuro pensando en nuestra salud, este siempre nos hará daño. Según una nueva investigación, ceo que es de su país, la grasa animal es menos perjudicial que la vegetal y según otros estudios recientes el pobre cochino no era tan nocivo como se pensaba. En fin, aunque la ciencia sea un cachumbambé con esto pudiera yo decir basándome en el AT que tal o más cual cosa es buena o dañina para la salud (malo el cerdo,… , bueno los vegetales, la limpieza,…) o muchas de estas prescripciones también se deben tan solo a un momento cultural; si me entiende ¿cómo queda esto?
        Cuando le pregunté sobre la redacción de la bienaventuranza, que fue lo que le pregunté, era porque en mi “lenguaje cubano” no puedo conciliar el mensaje con esa forma de escribirlo; creo y me disculpa, pues pienso que no lo vio así que siempre estuve en sintonía con Usted en la explicación de la frase “pobres en el espíritu”. Pero esta no la comprendo como no la comprende aquí NADIE, muchos acá se engañan y haciéndose los eruditos sin humildad van del mensaje a la redacción y todos son ahí filólogos de explicación, pero pensé que ese problemita era de nosotros porque vivimos en Cuba y que allá en España la cosa sonaría distinta. A mí se me hace incomprensible las construcciones “pobre en el espíritu”, “rico en el espíritu” con el mensaje que Usted me propone para cada una. Creo que eso mismo advirtieron los traductores de la Biblia Latinoamericana y por ello vertieron, Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Aquí si entiendo, aunque distinto de Usted, y he ahí el problema; Usted en “pobres en el espíritu” entiende que “no tiene riquezas materiales en su corazón”, pero lo entiende intrínsecamente por el solo contenido de los elementos de la frase ¿o no? Yo por “espíritu del pobre” entiendo que tampoco tiene riquezas materiales en su corazón, pero no por el solo contenido de los elementos de la frase; sino porque más o menos caracterizo a un pobre como alguien que no anhela las riquezas materiales. En fin, el mensaje el mismo o sea la bendición es por lo mismo, la redacción distinta, la mejor “la suya” si es que en tan sola así Usted logra interpretar lo que me dice, pues en “la mía” existe el peligro inocente de creer que el pobre por pobre no puede ambicionar y ansiar en lo profundo de su alma “al dinero”.
        Usted me dijo que aunque no sabía, podía ser que el escrito sobre el aborto tocara algo de que en un tiempo “se pensó” que podía ser antes de los 40 días. El caso es que no lo hace y creo que no le toca, pues lo que se propone lo logra en mi opinión excelentemente. Felicidades por él.
        DLB

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      19. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Excelente noticia que hayas encontrado alguien así de formado y cabal, ojalá tengas ocasión de charlar con él muchas más veces. Bien es posible que tenga mucha más formación que yo, pero además el hecho de poder dialogar, y no sólo intercambiar textos, además de hacerlo todo más rápido lo hace también mucho más comprensible, vale más media hora de charla que cien páginas de explicaciones. De todas formas cuando quieras preguntar serás bienvenido, y si él te da una perspectiva diferente o más clara de algún tema y lo quieres compartir aquí, será fantástico.

        Lo de la ley antigua creo que el enfoque correcto es que no se derogó, sino que en parte se superó, por eso mismo que dices de la escalera. Es como un proceso electoral en donde se difunden ideas y luego la gente vota. Tras las elecciones el partido ganador gobierna y se abre una etapa nueva, diferente del período electoral y diferente del gobierno anterior, pero no podemos decir que el nuevo gobierno está derogando o invalidando las elecciones ni el gobierno anterior, sino dando cumplimiento al sistema democrático, aplicando la misma democracia pero a una nueva situación. No sé si con este ejemplo lo ves más claro, junto con la imagen de la escalera, pues ambas ideas se conjugan en el Nuevo Testamento.

        Que muchas normas de la ley antigua tenían un fin sanitario (y social) es evidente. Al fin y al cabo esas eran las normas por las que se regía la sociedad. En cuanto al cerdo, por ejemplo, pues desde luego no fue un capricho de Dios, sino que en esa época tenía sentido. Y no sólo el cerdo, la prohibición iba por todos los animagles ungulados, lo que afectaba sobre todo a cerdos, cabras y ovejas.

        Te contaré un caso parecido, la prohibición de comer vaca en la India. En esa tierra el principal ganado era la vaca. La vaca era el sustento de una familia, pues daba leche diariamente, también para queso, y daba carne. Pero en la India periódicamente hay sequías fuertes. En momentos de sequía había hambrunas y la tentación, cuando no hay nada que comer, es comerse a la vaca. Pero si tienes una o dos vacas y te las comes, después ya no tienes nada, salvo esperar a morir toda la familia. Prohibiendo comer vaca se conseguía que la familia mantuviera siempre el suministro de leche, que podía no ser suficiente pero al menos era una fuente de proteínas segura y permanente y podía ayudar a pasar el bache. Pero eso no bastaba. Si tus hijos están muriéndose de hambre, al final te comes la vaca sí o sí, aunque luego os muráis todos. Por eso se llevó la prohibición un grado más allá: las vacas son animales sagrados. Al elevar la condición de la vaca por encima incluso de la humana, eso hace que aunque tus hijos se estén muriendo de hambre la vaca se salve. Puede que tengas 7 hijos y la vaca no dé para alimentar a todos, y entonces el hambre mata a varios, y te quedas con 2 hijos, y entonces ya sí basta la leche de la vaca para mantener vivos a los 4 que quedan de la familia. Como ves es muy fuerte, dejar morir a 5 de tus hijos por no matar a la vaca, pero es que si matas a la vaca no se morirán 4, o s moriréis los 9, así que es mucho peor. He ahí cómo una idea aparentemente aberrante, absurda e inhumana en el fondo tiene el gran valor de minimizar las pérdidas humanas y garantizar que parte de la población supere las hambrunas.

        El tema de los cerdos lo conozco peor pero una explicación que se ha dado es que el cerdo es un animal omnívoro que de hecho se alimenta exactamente de los mismos alimentos que el ser humano. Eso hace que desde el punto de vista de la alimentación sea un derroche de recursos. La cabra vaga por el monte y se come plantas y espinos, cosas que el hombre no comería, así que no entra en competencia con nosotros, y de hecho la cabra, en cuanto a carne, es una máquina de transformar alimentos que nosotros no podemos comer en carne y leche que sí podemos comer, así que es un animal eficiente. Sin embargo el cerdo no, la mayor parte de lo que un cerdo puede comer lo podemos también comer nosotros, por ejemplo las bellotas, que son su principal alimento. ¿Cuántos kilos de bellotas tiene que comer un cerdo para producir un kilo de carne? No lo sé, pero como con cualquier otro animal, ocurre que la cantidad de bellotas necesaria nos alimentaría mucho más que ese kilo de carne que el cerdo nos daría a cambio. Por eso en una tierra áspera y seca con pocos recursos, el cerdo se convertía en un competidor humano, en lugar de una fuente de alimentos, cosa que no pasaría en otras tierras más arboladas. En el Antiguo Testamento el cerdo no sólo no se podía comer, sino que era impuro, no podías ni acercarte. Ambas cosas hacían que la cría del cerdo fuera casi inexistente, lo que como hemos visto era buena cosa (la piara de cerdos a donde Jesús metió a los demonios de Legión sería de los griegos o romanos). Y además está también el tema de la triquina, una enfermedad que antes era frecuente en los cerdos y pasaba al hombre al comerlos. Por eso la prohibición de comer cerdo tenía sentido para una época y un territorio, pero no tenía sentido que por ejemplo en Grecia les prohibieras comer cerdo, estando lleno de encinas, así que en el cristianismo esa prohibición se eliminó por ser ya innecesaria, pues lo que antes era una medida de protección luego sería una medida de restricción, por eso cuando dices que si comer cerdo era malo antes también lo será ahora… pues no, es muy distinto, ahora no es malo, y está buenísimo!!. Ahora bien, la lógica del resto de ungulados y otras cosas, no la conozco, aunque igual que con el cerdo tendría todo su explicación.

        La definición que das de «bienaventurados los que tienen espíritu del pobre» si te funciona bien, siempre que la entiendas tal como dices, «alguien que no anhela riquezas materiales», o mejor aún, que no coloca las riquezas materiales por encima de las espirituales, que no vive apegado a ellas. El único problema es que esa actitud no es precisamente la de un pobre. El rico tiene de todo y el pobre de nada, pero una cosa es no tener, y otra cosa es no estar obsesionado con tener. El pobre puede estar tan centrado en conseguir lo que no tiene que puede olvidarse de lo importante, Dios, familia, amigos, prójimo, etc., y entonces será pobre, pero no estará libre del ansia de riquezas (aunque para él riquezas pueda ser comprarse unos pantalones vaqueros). Probemos otra explicación: «bienaventurados los que no viven apegados a las posesiones materiales», que sería la idea, y encaja perfectamente con otras parábolas de Jesús como… caray! tenía dos en mente y me he quedado en blanco, jeje.

        Yo también creo que el artículo del aborto es muy acertado, y precisamente dejando a un lado la dimensión religiosa se pueden ofrecer esos argumentos a los que no creen.

        Y otra cosa, creo que si tienes una conexión lentísima y tarda tiempo en cargarte esta página de dudas se debe a una cosa. Este blog muestra un máximo de 8 comentarios por página, y para ver el resto hay que dar al enlace de «leer más comentarios» o algo así. Lo que ocurre es que todos tus comentarios los pones como respuesta a mi respuesta y así vamos encadenando una enorme lista de comentarios que cuentan en su conjunto como uno solo, por eso para cargar la página tienes que cargar muchísimo texto. Si publicas cada duda como un comentario nuevo (siempre que sea posible), entonces la carga de texto se aligerará mucho, con 4 mensajes ya nuestra larga cadena pasaría a otra página.

        Un saludo Jose C, seguimos a tu disposición

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      20. Avatar de José Carlos P

        Ya quiero llegar a la sala y decirle a un indio que estudia con nosotros sobre esto de la vaca, nosotros ya le habíamos preguntado, pero él solo dijo que era sagrada y punto.
        Sobre el cerdo sinceramente no entiendo lo que quiere decir con “eso hace que desde el punto de vista de la alimentación sea un derroche de recursos”, si es lo que yo pienso, se me hace raro, pues no creo a los hebreos tan tontos como para darles toda su comida a un cerdo y después no podérselos comer o no matarlos si este no era de provecho, en mi casa le echamos lo que sobra (sancocho) y aun así nos da la manteca del año, carne y rinde para una buena cardoza; en Cuba hay bastante bellota y palmiche, pero casi no lo engordamos con eso. No obstante, entiendo su posición pero se me hace caricaturesca, como Usted me dijo una vez de “bobo feliz”. Además, yo no sé en Medio Oriente que animales había en esos tiempos, pero ¿todos los animales que comían alimentos que son más calóricos o rentables en su forma que no transformados en carne no podían ser matados? ¿Dios listó a todos? Puede que a este o aquel no ¿en tal caso eran los menos plagosos y glotones? En fin, creo que esto no se me hace tan importante y su respuesta tampoco se me hace ilógica, ya por lo menos sé que decir. No me puede indicar nada donde pueda hallar la lógica para los otros ungulados si es que se relaciona con medicina.
        Entiendo lo que me dice de la bienaventuranza y lo de la página, si es esto no creo haya problemas pues al parecer se me están extinguiendo las dudas.
        DLB

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      21. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Lo del cerdo no me entendiste bien. En el caso de la vaca, la prohibición de comer vaca es para que siga viva y siga produciendo leche. En el caso del cerdo, la prohibición de comer cerdo es para que no los críen. Por eso digo que 20 kilos de bellota (o de otras cosas que comen los cerdos) le alimenta a un humano más de lo que le alimentaría la poca carne que el cerdo produciría con esos 20 kilos de bellota (piensa en los muchísimos kilos que tiene que comer un cerdo desde que nace hasta el día de la matanza). En una zona pobre de recursos, el cerdo no es rentable en cuanto a calorías y proteínas. De ese modo el cerdo no se criaba en los países de la zona (y no sólo entre los hebreos sino entre todos los demás) excepto los Filisteos, pero ellos venían de Creta y estaban acostumbrados a otras cosas.

        Y aprovecho para corregir mi error, te dije que se prohibió comer ungulados, pero no es así, al contrario, se permite comer ungulados excepto… el cerdo, el camello, el tejón y la liebre, pero no me preguntes el motivo de los otros. Por cierto, qué raro que habiendo muchas bellotas en tu tierra la gente no las use para dar de comer a los cerdos ¿para qué las usan? En donde me crié había muchos cerdos y muchas encinas, y los cerdos se criaban con bellota. La mejor carne de cerdo que existe, y la más cara, es la del cerdo Ibérico criado con bellota (si se alimenta con otras cosas el precio baja mucho).

        Pero volviendo al cerdo, hay también otra teoría que dice que como los órganos internos de los cerdos se parecen «tanto» a los humanos (eso lo sabrás tú bien) el cerdo puede funcionar como un excelente transmisor de virus hacia el hombre. Las condiciones higiénicas de aquellos tiempos en aquellos lugares tal vez convirtieron al cerdo (y tal vez otros animales) en una importante fuente de infecciones y pestes que era mejor atajar de plano, y el hecho de que todos los pueblos de Oriente Medio fueran tan radicales contra el cerdo hace pensar que debían tener razones muy poderosas.

        En cuanto al camello, en una sociedad nómada que vaga por desiertos, supongo que el camello es tan importante como la vaca para los indios, pues si se los comen se quedan casi sin mobilidad, y quedarse sin mobilidad en el desierto puede ser mortal. La liebre, insectos, marisco, etc., ni idea. Bueno, peces y mariscos transportados por el desierto podían estropearse rápidamente, contaminarse de salmonella y otras cosas. En fin, que recuerda además que cuando la prohibición se trata de un pueblo nómada del desierto, aunque suponemos que esas leyes se modificaron posteriormente, ya cuando estaban asentados, por lo que algunas prohibiciones tendrían sentido para su época nómada y otras para su época sedentaria, pero eso es lo que me parece a mí.

        Ciertamente no había nada intrínsecamente sagrado contra esos animales, sino temporal y debido a ciertas circunstancias específicas, por eso cuando la situación cambia el mismo Dios levanta las prohibiciones tal como nos dice Jesús en Marcos 7:17-19 (¿No comprendéis que nada de lo que entra de afuera en el ser humano puede hacerlo impuro, porque no entra en su corazón, sino en su vientre, y va a parar a la letrina? Con esto, Jesús declaraba limpios todos los alimentos.)
        Más claro (y gráfico) no pudo ser.

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      22. Avatar de José Carlos P

        Creo que si le capté el mensaje sobre el cerdo, lo que pasa es que como le dije “se me hace raro, pues no creo a los hebreos tan tontos como para darles toda su comida”. En mi casa se le da al cochino lo que sobra (sancocho) y esto bien que le da, claro a uno no a una docena, pero con todo esto que una familia críe uno es muy rentable. No obstante, como le dije “su respuesta tampoco se me hace ilógica, ya por lo menos sé que decir” tanto al que me pregunte como a mi conciencia; pero lo que se me hace difícil de entender es que Dios haya querido hacer tanto hincapié en esto (y creo que en la Biblia él no lista los animales que no, simplemente aparecen la clase de animales que si se puede comer, lo que me es dudoso), a decir verdad poco he leído de estos libros.
        En esto pensaba encontrar un fuerte dato más para hacer valer la Biblia desde afuera, si simplemente aquel pueblo nómada que no tenía ni idea de tantísimas cosas excluía de su dieta animales que le serían perjudiciales, no podría ser un fenómeno social llevado al religioso (como lo que me explica de la vaca en a India) por que no tendrían conocimiento de él, sino que sería ordenado para su protección por Dios. A decir verdad pienso cosas más complejas de las que le escribo y todavía se me afirma la idea de que todos conociendo el efecto podemos vislumbrar causas y ahí inventar por qué a Dios le interesó sacer a esos animales del plato. Pero en fin, como le dije esto no me va a llevar a ser agua y sal, sinceramente hallo lógico lo que me explica y si bien no como lo esperaba no deja de reafirmarme en mi fe.
        Solo una pregunta de esto, para qué a Dios le interesaría prohibir la ingestión de sangre pues esta no es el alma del animalito como se dice en Génesis ¿o sí? ¿si existe alguna causa social (de salud) quisiera saberla, pues todo lo que me puedo imaginar es de corte religioso?
        Aquí hay encinas no serán muchas, pero yo veo bastante por lo menos donde vivo que es zona de campo (bueno comparada con España toda Cuba es un campo jajaja). También he oído a mi familia decir que la carne de cerdo si este se alimenta con bellotas o palmiche (de esto si hay bastante, es el árbol nacional) es mejor, creo que dicen que la manteca es granulada o algo así y que la carne es de mejor sabor. Pero pese a esto, no sé si es que aquí no se busca calidad sino cantidad o que “el subdesarrollo nos sigue generando más subdesarrollo” el caso es que nadie alimenta puramente a su cochino ni con bellotas ni con palmiche, por lo menos donde vivo, esto es algo más como el arroz en paja, el pienso y cosas así. Creo que esto se me hace similar al abono, por ejemplo sé que el que es hecho solo orgánicamente a través de los gusanitos (humus) es muy bueno y bien pagado mientras que el químico lo es menos, pero este último es el que más se usa, “esto es el subdesarrollo generando más subdesarrollo”, creo que así nos pasa a nosotros con el cerdo.
        El indio dice que la vaca en su país es sagrada porque amamantó a no sé qué dios o porque era su animal preferido, ni él sabe, pero lo que si no acepta es su versión, claro tampoco yo pretendía que la aceptara. Si a nosotros nos dicen que lo que ocurrió en el AT solo fue que la gente al igual que en la India llevaron la cuestión de un plano social al religioso sin la intervención de un Dios ¿aceptaríamos esto?

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      23. Avatar de Christian M. Valparaíso

        No es que al cerdo le des filetes de ternera y huevos fritos, al cerdo se le da bellotas (aunque al parecer en Cuba no). Pero las bellotas (o lo que sea) son alimento humano también, así que vamos a hacer cálculos (he consultado las cifras).

        Un cerdo tarda unos 6 meses en pesar 100 kilos, que es cuando ya está listo para la matanza. Come 8 kilos de bellota al día, si completamos su dieta con hierbas y otras cosas no comestibles para nosotros. Eso supone que para conseguir unos 80 kilos de carne de cerdo (hay huesos y cosas no comestibles) se necesitan al menos 1440 kilos de bellota. Así que si necesitas comida tienes que elegir entre 80 kilos de carne y unos 1500 kilos de bellotas. No sé exáctamente cuántos días podrías comer si tienes 80 kilos de carne, pero si en vez de eso te comes tú los 1500 kilos de bellota tendrás comida para muchos días más. Pero mas aún, en un clima como el de oriente medio no se puede curar el cerdo, demasiado seco y caluroso, así que esos 80 kilos o te los comes pronto o se estropean, con lo cual no te van a durar mucho, pero las bellotas pueden aguantar un año o más sin estropearse y se almacenan fácilmente, así que como fuente de alimento en el Oriente Medio es mucho mejor tener bellotas (o lo que sea que come el cerdo) que criar a un cerdo para comer su carne. Eso es lo que intentaba decirte.

        Mi abuela se llevaba las sobras de casa para dar de comer a las gallinas, así que podemos considerar que le salía gratis alimentar a las gallinas. Pero eso es porque nosotros no pasamos hambre. Cuando ella era joven, durante lo que aquí llamamos «los años del hambre», se dejaba a las gallinas sueltas en el campo para que buscasen alimento, porque no había sobras de la comida, todo se comía, hasta las peladuras de la fruta, todo. Los cerdos en aquellos años comían bellotas, como siempre, pero la gente se metía en las dehesas a robar bellotas para comer, porque no tenían otra cosa, y había vigilantes para impedir que robaran bellotas, pero lo hacían. Las dehesas pertenecían a gente que al menos en comparación era rica, así que para ellos criar cerdos era un negocio, pero la gente que pasaba hambre no iba a comprar carne de cerdo, y si les impedían recoger las bellotas era porque los «ricos» tenían el monopolio de las bellotas, y si tener bellotas era un negocio era porque si tenías bellotas podías criar cerdos. Si no existieran los cerdos los ricos no comprarían dehesas ni las cercarían, sería campo abierto y la gente podría ir a recoger bellotas para comer si lo necesitasen.

        Ahora las bellotas se pudren en el suelo porque allí ya pocos crían cerdos y como ya no hay hambre nadie come bellotas (aunque están bien buenas), pero antes los cerdos y la gente competían por las bellotas. Antiguamente la comida siempre escaseaba, no había casi nada que el cerdo pudiera comer que no pudiera también ser alimento para el hombre, pues incluso muchas cosas que para mí son hierbajos del campo, mi abuelo me contaba que en los años del hambre la gente lo comía. Los antiguos hebreos, en su mayoría, vivían siempre en años del hambre, así que el cerdo era un recurso de lujo que sólo servía para los ricos, pero que se comía alimentos que podía aprovechar los pobres, así que además de las consideraciones sanitarias y de eficiencia, la prohibición de comer (y por tanto criar) cerdos podemos considerarla una medida social que busca proteger el alimento de los pobres frente a los negocios de los ricos.

        En la Biblia sí se menciona al cerdo expresamente. Esta es la lista:
        https://www.biblegateway.com/passage/?search=Lev%C3%ADtico+11&version=RVR1960

        Lo del tema de la sangre no sabría explicártelo, supongo que un biólogo o médico sabrá más. La explicación de los hebreos es que el alma estaba en la sangre y por tanto comer un animal con sangre era como comerse también su alma o algo así, y el alma es cosa de Dios. Puede que también haya motivos sanitarios, tal vez comer un animal con sangre pueda transmitir más enfermedades que desangrado (y teniendo siempre en cuenta las condiciones higiénicas y el clima de ellos), no lo sé. En cualquier caso cuando se ofrecía un animal como sacrificio, lo principal del sacrificio no era tanto el animal en sí como su sangre. El animal se desangraba, se recogía la sangre en un cuenco (o en el Templo de Jerusalén en una pila especial) y luego con esa sangre se rociaban las piedras del altar (los cuatro cuernos del altar en el caso del Templo), y después el animal se quemaba, pero era la sangre lo más importante. Ese concepto de que la sangre es ofrenda para Dios, y por tanto pertenece a Dios, también lleva a la sensación de que comer la sangre es como robarle a Dios lo que sólo a él pertenece. Hasta Jesús, ofrenda de sacrificio, fue simbólicamente desangrado (cuando la lanza le atravesó el corazón ya sólo salieron unas gotas de sangre). Tal vez el mismo valor simbólico de la sangre bastase para que se prohibiera su consumo. Los símbolos son importantes, son capaces de transmitir ideas y realidades inaccesibles, así que proteger un símbolo no es ninguna tontería. Pero esto son sólo cábalas, la verdadera razón no la sé.

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      24. Avatar de José Carlos P

        Saludos
        Ya me vale con lo del cerdo, entendiéndolo como que “los antiguos hebreos, en su mayoría, vivían siempre en años del hambre, así que el cerdo era un recurso de lujo que sólo servía para los ricos, pero que se comía alimentos que podían aprovechar los pobres” y que por lo tanto a modo del “ojo por ojo” era de defensa contra el débil; además de las cuestiones de salud y otras.
        Al cerdo sí sabía que se menciona. Pero cuando la Biblia habla de los que se pueden comer creo que dice de “los rumiantes que tienen pezuñas”???, por lo que muchos animales quedaban fuera, o como na` no y los hebreos solo conocían unos pocos. El caso es que habiendo hecho el corte así sigo creyendo que no habría una lógica social contundente, pero bueno como me convence con lo del cerdo seguro habrá un buen razonamiento para cada animal que no esté ahí.
        Ok con lo de la sangre, solo una pregunta, una vez un bautista me dijo que lo que verdaderamente no se podía hacer era lo que hacen los sacerdotes de las religiones “afroantillanas”? coger a la gallina por el pescuezo y chuparse la sangre o cosas como esta, pero que comerse el animal con sangre sin tanto detalle de limpieza no estaba mal. En mi opinión a Dios no le molesta que comamos sangre, pero bueno la pregunta es esta, en mi casa cuando se mata al cerdo la sangre se recoge y se cocina y aunque a mí no me gusta la he probado, esto a la luz del cristianismo cómo es, ¿es pecado?

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      25. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Solo una precisión más sobre el cerdo. No es que Dios les prohibiera comer cerdo porque ellos eran tan tonte que si tienen que elegir entre el cerdo y montones y montones de bellota elijan el cerdo, es también como te dije un tema social, aunque el pobre sepa que tiene mucho más comida con las bellotas que con el cerdo, es el rico el que va a criar al cerdo, no el pobre, por eso no es la misma situación que el cerdo que tenéis vosotros.

        Efectivamente, la prohibición parece afectar a muchos animales (los ungulados de pezuña hendida que no rumian,etc.), pero piensa que tampoco es que hubiera muchos animales en Oriente Medio, la mayor parte es un desierto o casi. Aún así, creo que es una ley fácil de recordad decir (animales de pata hendida que no ruimian) en lugar de hacer un listado de 35 animales, aunque eso tenga el inconveniente de generalizar, pero esa es también su ventaja.

        El asunto de por qué el cerdo en aquella época y lugar era un animal peligroso de comer y una bomba contra la justicia social lo sé y lo entiendo porque como te he explicado conozco por mis abuelos cómo era el tema en una situación parecida. El resto de animales puede que tengan también sus razones, pero no lo sé. A lo mejor es tan sencillo como que Dios quiso mantener ciertas costumbres arraigadas ya en el pueblo hebreo porque mantenerlas tenía ciertas ventajas, y no tanto porque realmente fuese tan importante imponer unas costumbres alimenticias nuevas.

        Lo de coger la gallina y chuparle la sangre cruda, además de que es higiénicamente peligroso, es una barbaridad y un asco. Aparte de eso, para un cristiano no es pecado chuparle la sangre (hacer santería sí). En mi tierra el cerdo también se desangra, y en todos sitios, porque si no se hace la carne del cerdo se estropea rápido y no se puede conservar. Y con la sangre hacemos morcillas y están bien buenas y no, no es pecado comer morcilla ni tacos de sangrecilla de pollo, que también me encanta. Ya te pasé la cita en donde Jesús levanta la prohibición sobre los alimentos, puedes comer de todo y como mucho te subirá el colesterol, pero no te acercará al infierno.

        Jaja, y tú sabes por qué lo digo pero aquí los cerdos se alimentan de bellota, los pájaros mascota de alpiste y los conejos… si le das una zanahoria se comerá encantado las hojas, pero no se comerá la zanahoria a menos que no tenga nada más que comer.

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      26. Avatar de José Carlos P

        Jajaja. También a mí me parece una tremenda cochinada eso de chupar y embarrarse con sangre, incluso me como con recelo la morcilla.
        Gracias por todo Christian y más menos aquí cierra otro capítulo de aprendizaje, vaya montón de cosas que se aprenden; cuanto hubiese querido que fuera Usted mi catequista personal, pero bueno como dicen aquí “del lobo aunque sea los pelos”.
        Dios le bendiga

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      27. Avatar de Christian M. Valparaíso

        un placer J Carlos, cualquier cosa ya sabes dónde encontrarnos.

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  9. Avatar de Marta Poblete
    Marta Poblete

    Hola Christian.
    Esta ves mi consulta es sobre el don de hablar en lenguas .
    Me ha tocado asistir a misas en que la comunidad pertenece al movimiento de renovacion carismatico , y suelen hablar de una manera que ellos llaman hablar en lenguas , me puse a ver videos de esa renovacion y me encontre con que es algo habitual en sus encuentros , vi un video del Padre Fortea ,sacerdote español cantando en lenguas .
    Aunque encontre muy bonita la melodia no reconoci idioma alguno . A mi entender el don de hablar en lenguas es lo que tenia el Padre Pio que podia comunicarse en los idiomas de las personas de distintos paises que lo visitaban.
    Que es exactamente el don de hablar en lenguas ?
    Como siempre un saludo cordial y gracias .

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Hola Marta, te diré francamente que ese tema nunca me ha interesado y no me considero bien preparado sobre ello, así que te daré una reflexión personal pero sin que interpretes esto como la opinión de la Iglesia, sino sólo la de éste que aquí te responde.

      Como cristiano tengo que creer en el don de lenguas porque la Biblia lo menciona como un don del Espíritu Santo. Ahora bien, hay quienes piensan que ese don fue para siempre y otros que sostienen que sólo duró en la época apostólica. No sé yo cuál de las dos creencias es correcta pero antes me inclinaría por la primera opción, aunque no descarto casos muy aislados.

      Cuando el Nuevo Testamento habla de “hablar en lenguas” suele referirse a la facultad de hablar idiomas que el sujeto desconocía anteriormente. Es como si un español que jamás ha sabido otra cosa que el español, de repente empezase a hablar en perfecto chino. ¿Y qué sentido tiene eso? Evidentemente no es para que esa persona se saque el título de C2 en chino y se gane la vida como traductor e intérprete. Cuando en la Biblia se habla de esos casos la finalidad, cuando se menciona, suele ser la de predicar el Evangelio a gentes de otras naciones. Hasta la muerte de Jesús el Evangelio se predicó sólo a los judíos, pero Jesús dio a sus seguidores la orden de extender el Evangelio por todas las naciones, y sus discípulos en el mejor de los casos podrían hablar arameo, muy probablemente griego, posiblemente hebreo, difícilmente latín, y para de contar. Se necesitaba de repente predicadores que pudiesen hablar otros idiomas, y todos los predicadores eran judíos, así que viene muy bien en ese momento si el Espíritu Santo les da el don de hablar otros idiomas para así extender el evangelio, pues incluso dentro del mismo Imperio había mucha mezcla de personas y en una misma ciudad como Corinto podías encontrar comerciantes, esclavos y habitantes venidos de lejanas tierras.

      De hecho el primer caso que cita la Biblia es en Pentecostés, tras recibir el Espíritu Pedro sale a la calle y empieza a predicar a la multitud, y todos se quedan asombrados porque cada uno le oía hablar en su propio idioma. De ahí se deduce que el don de lenguas no tiene tanto que ver con qué dice el hablante como con qué entiende el oyente, pues evidentemente Pedro estaba hablando un solo idioma, eran sus oyentes los que le entendían todos en ese idioma como si les hablaran en el suyo propio. En cualquier caso se trata de ampliar las posibilidades de comunicación entre personas.

      Es posible que desde muy pronto el concepto de “don de lenguas” se desvirtuase o qué se yo cómo entenderlo, porque posteriormente, muchos años después, hay mucha gente que entiende por “don de lenguas” eso mismo que se entiende ahora, que es cuando una persona, supuestamente inspirada por el Espíritu, habla un idioma que nadie comprende. O sea, es justo lo contrario de lo que en principio significaba, en vez de aumentar la capacidad de comunicación la restringe (extraño don). El don que mostró Pedro en Pentecostés tiene un sentido evidentemente útil, pero ¿qué sentido tiene hablar un idioma que nadie entiende? Y lo que es peor, si una persona se pone a balbucear y decir sinsentidos, ¿quién puede saber si lo que dice es realmente algún idioma angelical (como afirman) o pura invención del consciente o del inconsciente? Si mi madre hoy empezase a hablarme en perfecto inglés durante un éxtasis, en ese instante dijera yo que mi madre está hablando en lenguas. Pero si mi madre empezara a decir “shamtakata sicingulán regulitín regulitán”, me preocuparía muchísimo y la llevaría a urgencias por si fuese un ictus o algo semejante, y que Dios me perdone si resulta que es por mi mal y mi incredulidad que no la creo. Pero es que si Dios quiere obrar un portento por mostrar su poder, que Dios me perdone otra vez pero me parecería a mí que esa inexistente lengua sería el portento más chapuza imaginable. Que me hable en chino, en árabe, en finlandés, que al menos oiga yo a mi madre pronunciando sonidos y fonemas ajenos al castellano, con entonaciones diferentes, y entonces pensara yo que algo asombroso está sucediendo, pero viendo vídeos de sacerdotes y fieles carismáticos o evangélicos que dicen estar hablando en lenguas, no sólo dicen cosas sin sentido, sino que incluso su fonética y entonación es la misma de un castellano-hablante que se pusiese a inventarse palabras, lo cual desde el punto de vista filológico es ya más que sospechoso, pues si realmente eso es idioma de ángeles ¿cómo es que la fonética es castellana y si es un evangélico americano su fonética es perfectamente la del inglés americano? Y si Dios les permite hablar fluidamente otro idioma ¿por qué les da la facultad de pronunciar palabras inexistentes y no la de pronunciarlas bien? Si una persona se pone a hablar inglés con perfecto acento castellano, te aseguro que un nativo no podría entenderle. Así pues, si habla un idioma angélico con perfecto acento castellano, además de no entenderle los hombres tampoco le entenderán los ángeles, y puesto que un idioma no tiene otro sentido que comunicarse ¿de qué sirve hablar un idioma que ni hombres ni ángeles ni demonios pueden entender? Pues que a mayores de todo eso resulta que ni siquiera la persona que dice hablarlo lo entiende ni sabe qué está diciendo. Y como en un sitio de la Biblia dice que unos profetizarán, otros hablarán lenguas, otros interpretarán esas lenguas, etc., pues hay comunidades evangélicas en donde hay también intérpretes que traducen a la comunidad las cosas extrañas que otro dice, y como el que tal lengua habla no la entiende, pues tanto la comunidad como el mismo que lo pronuncia quedan enteramente satisfechos con la traducción (a ver quién le dice que no). Y se da el caso como el que yo conozco de alguien que entra en una comunidad de esas y se pone a decir incoherencias muy a propósito suyo, inventándose sobre la marcha cosas sin sentidos, y llegándose el traductor comenzaba a traducir sus desatinos transformándolos en alabanzas a Dios y cosas semejantes. Evidentemente el traductor (ni nadie) no es capaz de distinguir cuándo alguien habla una lengua angelical y cuándo alguien es un total farsante, así que de ahí se deduce fácilmente que el traductor es un farsante. Y si los que tienen el don de la traducción son farsantes ¿no serán farsantes también quienes hablan? Pero para ser farsante hay que engañar a sabiendas, y bien creo yo que parte de quienes hablan y quienes traducen lo hacen convencidos de estar haciéndolo movidos por el Espíritu, así que a esos no puedo yo llamar farsantes sino sugestionados.

      Algunos dicen que es un idioma que Dios entiende (claro, Dios entiende cualquier idioma) ¿pero es que acaso Dios tiene un idioma nativo? Dios entiende perfectamente a la persona que habla castellano o chino o sueco, no hace falta hablar un idioma raro para que Dios te entienda mejor, hasta ahí podíamos llegar. Dicen otros que los demonios entienden esa fabla y que se someten con mayor intensidad ¿perdón? Si hay un idioma ininteligible que al parecer es el que mejor entienden los demonios, mejor que cualquier idioma humano ¿cómo es que Jesús les hablaba en su propio idioma, en arameo, y no en ese idioma específicamente demoníaco o espiritual al parecer? Pero más que todo ello, ¿acaso los ángeles, los demonios, Dios o el lucero del alba hablan un idioma propio? ¿Cómo es que la Biblia nunca nos habla de ese desconocido “idioma de Dios”?

      Lo que sí me creo sin ningún problema es, como afirman los que este don dicen tener, que cuando entran en trance (o sin trance, según) y oran a Dios en esa extraña lengua, sienten como que su oración es más intensa, como que Dios les escucha mejor. Más intensa sin duda, que Dios les escuche mejor es decir que si rezo en castellano Dios me entiende pero no del todo, debe de ser que a Dios el castellano se le da bastante bien pero no llega a un nivel C2, tal vez con otros mil años más lo hable tan bien como tú y como yo. Que nadie se ofenda por la ironía, es evidente que no es mi Dios de quien hablo, sino de un supuesto dios que ni es omnisciente ni todopoderoso, puesto que te entiende mejor si hablas su idioma que si hablas el tuyo.

      Pero a menos que alguien sea un farsante (que sin duda en este terreno los habrá a patadas, pues en nada se puede notar si hablan así en serio o se lo inventan a propósito por presumir o por no ser menos que los de alrededor), suponiendo sinceridad en el que este supuesto don tiene, más me atrevería yo a decir que es autosugestión (por supuesto ellos lo niegan), y esta autosugestión procede de un estado mental de exaltación, llámese éxtasis en grado alto o bajito, y por estar en tal estado, esa misma exaltación espiritual hace que digan lo que digan, tenga sentido o no, hablen o estén callados, su comunicación con Dios sea sentida de una forma mucho más intensa que cuando están en un estado normal. Y si eso les lleva a pensar que Dios les ha entendido mejor, te repito que cometen el grave error de suponer que Dios no es omnisciente.

      Ha habido santos en la historia que de repente comenzaban a hablar otro idioma, digamos que un santo italiano que sin haberlo jamás aprendido comenzaba un día a hablar en perfecto alemán (perfecta pronunciación incluida). Eso sí me parece a mí que puede ser don de lenguas. Normalmente en esos casos el santo aprovechaba su don para predicar, que es el sentido original. Pero en la historia de la Iglesia, exceptuando los mismos comienzos, no se volvió a mencionar este don de lenguas como algo a lo que cualquier cristiano puede aspirar, hasta que llegaron los evangélicos y comenzaron a querer ser (según su interpretación) igual que las comunidades de las que habla Pablo, y así los hay que toman en sus manos serpientes venenosas porque en Hechos dicen en un sitio que los santos tomarán serpientes venenosas en sus manos y no les matarán. Pero de vez en cuando una de ellas muerde y mata al fervoroso feligrés que la sostiene en éxtasis, y en ese caso ¿qué queda sino pensar que el desgraciado feligrés debía de ser una mala persona y Dios así lo castigó? Y del mismo modo comenzaron en sus éxtasis a “hablar lenguas”, y puesto que nadie era capaz de imitar a Pedro y hablar idiomas nuevos que alguien pudiera entender, pues se imitó esa otra cosa que es decir incoherencias, que para eso cualquiera vale. Y cuando los movimientos carismáticos (que tantas cosas buenas tienen) llegaron con su influencia a la Iglesia Católica, se imitó a los evangélicos en muchas cosas, incluido ese supuesto don de lenguas, y ahora vemos a los carismáticos católicos decir las mismas incoherencias que los evangélicos, e igualmente convencidos (los que lo estén) de que esa cháchara que sale de su boca es alguna extraña lengua angélica o algo así. Que por lo que yo conozco de los carismáticos católicos, no puedo mostrar sino admiración (aunque como todos los grupos cojean de ciertas cosas), pero en esto de las lenguas me parece un espectáculo tan triste como el de aquellos evangélicos dados igualmente a la glosolalia. Aunque soy consciente de que puedo estar equivocado, y tal vez de toda esa gente políglota que al parecer ha aparecido haya algunos que realmente lo sean, en lenguas celestiales. Pero de verdad, ¿lenguas celestiales? No tiene sentido, el habla es algo puramente humano, la comunicación de los espíritus no necesita palabras ni gramática. En fin, que aunque mi alma quiere dejar una puerta abierta por si esas hablas pudieran tal vez quién sabe ser ciertas, mi mente se niega a aceptarlo porque no tienen ningún sentido ni según la razón ni según la misma teología.

      Si yo me meto en una comunidad de esas y cuando todos empiezan a caer en trance y a decir “cosas” yo hiciera lo mismo inventándome las palabras, si nos grabaran en vídeo nadie podría en modo alguno distinguir mi cháchara de esas lenguas que hablan los de alrededor. O mejor aún, puesto que yo sé varios idiomas no me resultaría difícil crear sonidos diferentes a los del castellano e incluso inventar sonidos nuevos, y así pudiera parecer mi habla celestial más auténtica aún que la de todos cuantos me rodeasen, hablando todos con perfecto acento local.

      Dice Pablo que la profecía sirve para dar provecho a los creyentes y el don de lenguas incomprensibles solo sirve para ser una señal ante los no creyentes. Lo que quiere decir Pablo es que cuando uno habla esas cosas que nadie entiende, un creyente en nada se aprovecha puesto que no le entiende, pero al menos sirve para que un no cristiano se admire de ese don y piense que allí está obrando el poder de Dios. Con todos mis respetos diré que si Pablo dice que tal cosa sucedía en su época sin duda así sería, pero en los tiempos modernos tal cosa no sucede en modo alguno. Hoy en día si un ateo o un musulmán o budista escucha a un carismático chapurrear sílabas inconexas e incomprensibles, en ningún modo va a asombrarse del poder de Dios, simplemente va a pesar que está ante un chiflado. Así que si según Pablo hablar esas cosas sólo tiene una única finalidad provechosa, que es mostrar el poder de Dios a los de fuera, y hoy en día esa única finalidad no sólo ya no se da sino que sirve justo para lo contrario, para desacreditar la fe de quien da muestras de estar mal de la cabeza, pues mayor motivo para pensar que el Espíritu, que no es tonto ni ignorante de los tiempos, si alguna vez otorgó tal don, desde luego hoy ya no debe de darlo.

      Pero si algún carismático lee este comentario mío y se indigna u ofende, que no sienta pena alguna, que arroje sobre mi cabeza toda la culpa de mi incredulidad y mi ignorancia y se quede satisfecho con pensar que yo ando muy errado en este asunto, que pudiera ser, pero que tenga la seguridad de que no deseo ni ofenderles ni burlarme, no tengo nada en contra de quienes sinceramente creen profesar este don, simplemente me parece que, pensando en el don y no en las personas, tal don no tiene ni utilidad ni mérito alguno, ni muestra ninguna habilidad especial ni maravillosa siendo un “don” que cualquier niño, aunque sea por puro juego, puede reproducir con total fidelidad. Mas tampoco creo yo que sea una cosa perjudicial para quien la disfruta o padece, si ellos entran en trance espiritual, ese estado es maravilloso y benéfico, y el hecho de que digan incoherencias o no las digan no disminuye en modo alguno ni la eficacia ni el beneficio que dicho trance les reporte. Incluso pudiera fácilmente ocurrir que el hecho de creer ellos en serio que están disfrutando de un don del Espíritu les ayude muchísimo a entrar y profundizar en ese trance, con lo cual para ellos sí tendría esta “técnica” un beneficio espiritual y por tanto no es inútil (siempre que la limiten a sus reuniones y dejen de exhibirlo por Internet por no dar a otros no cristianos ocasión de pensar que los creyentes tenemos bastante de pirados). Es mi humilde y atrevida opinión Marta. Y más de uno dirá que para no ser experto ni conocer bien el asunto parezco tener una larga y clara opinión. Pues sí, eso mismo, y quien no esté de acuerdo que lo achaque a que no soy experto en el tema.

      Y como reflexión final, te dejo el enlace a una cita (también larga) de San Pablo a los corintios en donde habla de este don de lenguas incomprensible, que él mismo afirma tener. A pesar de que reconoce que es un don del Espíritu, no parece dar muestras de entusiasmo, antes bien, parece criticar en todo momento su inutilidad (salvo por la ya comentada función de ser señal de Dios antes los no creyentes). Que cada uno lo interprete como quiera:

      http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PYD.HTM

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      1. Avatar de Marta Poblete
        Marta Poblete

        Te admito que de todas tus respuestas , es la que mas con impaciencia espere .
        Ya venia yo , sintiendome culpable por sentir rechazo y confusion ante los carismaticos y sus practicas , leyendo me entere que su origen es netamente protestante y me asombra que este tipo de devociones sean aceptadas dentro de la iglesia catolica .
        Te admito tambien que estoy en la busqueda de una comunidad mas seria en mi ciudad y que ofice un sacerdote , no un ministro.
        Pense que mi retorno iba a ser algo mas sencillo , pero he tenido mas montañas dentro de la iglesia que fuera .
        Hay demasiadas cosas que me producen interrogantes .
        Pero tu respuesta tan personal , me ha servido mucho , y veo que como dice el papa emerito la fe y la razon se cosas que se complementan .
        Te admitire una ultima cosa que es con la que estoy lidiando y son la revelaciones personales .
        Que Dios me perdone a mi tambien , pero me escandaliza el lenguaje de los misticos y mas cosas .
        Me he descubierto una catolica que se siente mucho mas en presencia de Dios , cuando la sobriedad y el respeto acompañan la oracion y la misa.
        Un abrazo Christian y como siempre muchas gracias por tu ayuda .

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      2. Avatar de Christian M. Valparaíso

        Las revelaciones personales, Marta, son personales. Cada situación es un mundo pero creo yo que en la mayoría de los casos una revelación personal es eso, personal, no está pensada para publicarla a los cuatro vientos, porque para esa función usa Dios profetas, que es algo totalmente distinto. Un profeta recibe un mensaje o inspiración de Dios para que lo transmita a los demás. Una revelación privada es algo dirigido a quien la recibe. Por eso mismo, lo que el recipiente (vamos a llamarle así) percibe es una idea o sensación o lo que sea que él mismo la entiende con sus propias imágenes, palabras y significados. A ver si con este ejemplo se me entiende mejor. Si la Virgen deseara mostrarse como madre cariñosa y preocupada, si me habla a mí en una visión tendría que mostrar una presencia y una conversación que yo pueda interpretar como adecuada para eso, pero si se aparece a otra persona muy distinta a mí, tendría que mostrarse en imagen y palabras de otro modo muy diferente para causar la misma impresión. Por ejemplo, si a mi me dijera «ay niñito mío, cosita linda, que quería yo decirte que últimamente estas siendo un poco malito, ay ay ay.», a mí se me caen los palos del chozo, porque me resultaría ridículo que la Virgen hablara así. Pero personas habrá que sientan esas palabras como la mejor prueba de cariño. Pero si a ellas se les aparece la Virgen y les habla de ese modo (o más exactamente ellos interpretan el mensaje con esas palabras) y luego va y me las cuenta a mí, las palabras que para él fueron miel para mí serían hiel.

        Cuando alguien recibe una revelación privada y se mete a profeta, en muchos casos me parece a mí que hace más daño que beneficio, no sólo por lo que acabo de decir, sino también porque ese mensaje está adaptado a la persona y no se puede reenviar a otras personas. La única revelación destinada a todo el mundo es la que tenemos en la Biblia y en la Tradición, el resto es para uno en concreto y mejor se lo guardara para él.

        Por que además tenemos otro grave problema con esto, que es el mismo del don de lenguas ¿cómo saber si la persona o místico que recibe un mensaje realmente está recibiendo un mensaje espiritual o se lo está inventando o se lo está creyendo sin ser real? Yo he oído a gente que ha tenido una visión o una revelación y me ha contado (a mí o a todo el mundo) lo que Dios o María o quien fuese le dijo, y me parecía a mí tan absurdo que realmente me cuesta un trabajo enorme creer que Dios enviase tal mensaje. Una amiga mía estando en la cama se le apareció Dios y le dijo que debía abandonar la Iglesia y hacerse de nosequé secta. En fin, obviamente no creo en esa visión pero ella estaba convencida de que fue real.

        También yo creo como dices que si la fe se aparta de la razón podemos encontrar de todo fácilmente. La razón no es un estorbo en la fe, sino un don de Dios que debemos usar sin miedo.

        Marta, la Iglesia es enorme, más de mil millones de personas, de todas clases tipos y condiciones. Es imposible no encontrar en su seno de todo, incluido también el abuso, el fraude y el esperpento. No te centres en esos casos para preocuparte, déjalos a un lado. Lo bueno de tanta variedad y riqueza es que si buscas, con mayor o menos dificultad acabarás encontrando lo que mejor se adapta a ti, siempre que tú vayas con la intención de adaptarte a la Iglesia y no de que sea ella la que se adapte a ti (que de eso hoy también hay mucho). No te desanimes y no dejes de buscar, al final se encuentra el premio «Pedíd y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirán las puertas». Un abrazo

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  10. Avatar de Marta Poblete
    Marta Poblete

    Buenas noches .
    Me gustaria si me pueden ayudar con esto .
    Tengo una Biblia de Jerusalen nueva edicion del 2009 que me la recomendaron mucho , pero ahora resulta que algunas paginas catolicas la desacreditan alegando que es modernista y liberal ( no se a lo que se refieren con eso ) .
    Tambien explican que su traduccion no es muy fiel como la primera edicion .
    Busque en la red informacion de que Biblia seria mas apropiada para estudio y en varias paginas catolicas recomiendan la de Nacar y Colunga , ojala ediciones antiguas .
    Me quede algo desalentada ¿Por que se da autorizacion de imprimir una Biblia para despues , la misma iglesia sea la que desaconseje su uso ?
    Yo tenia una Biblia latinoAmericana y tambien explican que es la peor de todas que la traduccion es muy triste y cae en el modernismo .
    Se me olvidaba , explicaban en Aci prensa que la nueva version de la Biblia de Jerusalen es muy ecumenica y que muchas veces desacredita las historias de la Biblia transformandola en historias del folclore , y que niega algunos dogmas.
    Me puedo fiar en algo de la Biblia de Jerusalen nueva o de plano la descarto ??
    Y que significa que digan que son modernistas y liberales ??
    Gracias por su ayuda.

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    1. Avatar de Christian M. Valparaíso

      Buenas Marta, «modernista» y/o «liberal» se suele usar para referirse a creencias católicas que son demasiado… mundanas. Se adaptan tanto a la mentalidad del hombre moderno que corren el riesgo de alejarse de la Tradición y negar lo trascendente. Por ejemplo una interpretación modernista del libro de Éxodo busca explicar la historia de Moisés de forma que hasta los ateos la puedan creer, y así el paso del Mar Rojo fue un milagro, sí, pero realizado mediante causas totalmente naturales (que si terremotos, volcanes, etc). De ese modo el creyente puede ver en esos fenómenos naturales la mano de Dios, pero el ateo también puede asumir esa misma historia, sólo que sin ver en ella la mano de Dios.

      Esto es por poner un ejemplo un tanto extremo, aunque se da el caso. Por supuesto, al igual que en todas partes, cuanto más a un lado se inclina uno más modernistas o más retrógadas les parecerán todas las ideas del otro lado, así que modernista o no depende en parte de cómo de tradicional sea uno. Yo me considero centrado y moderado, pero supongo que un católico supertradicional, de esos que se separaron de la Iglesia porque piensan que Vaticano II es una apostasía, considerará que yo soy un modernista, por ejemplo.

      En cuanto a la Biblia de Jerusalén, es una traducción muy buena pero estoy de acuerdo en que, aun siendo correcta, es demasiado «ecuménica» en el sentido de que cuando hay dos traducciones posibles tienen tendencia a usar la que resultará más afín para un protestante, así que en mi opinión es una traducción válida pero con tendencias modernistas que pueden causar confusión. Por ejemplo, en la versión que yo tengo en la profecía de Isaías, cuando dice que el Mesías nacerá de una virgen, ellos lo traducen como «doncella», que en español puede significar virgen pero también simplemente mujer joven o soltera. Eso es un claro ejemplo de lo que a mi juicio es un error. La palabra hebrea «haalmah» usada por Isaías puede traducirse como «mujer joven» o «doncella», pero cuando se hizo la traducción de la Biblia al griego, la Septuaginta, los judíos bilingües de Alejandría usaron para traducirla la palabra griega «parthenos», que significa exactamente «virgen». Eso quiere decir que aunque la palabra hebrea podía ser ambigua, ellos tenían muy claro cuál era el sentido exacto de esa profecía y por tanto lo tradujeron con ese sentido.

      La Biblia de Jerusalén (y otras también) parte de la idea de que la mejor traducción posible es la que se basa en los textos originales hebreos, y por tanto suelen rechazar (o usar muy poco) la traducción griega de la Septuaginta. Pero ocurre que la Iglesia primitiva, de habla principalmente griega, usaba la Septuaginta, no los textos griegos, y podemos decir que esa versión griega era la que verdaderamente es el libro sagrado de los cristianos primitivos. Benedicto XVI llegó a decir que esa traducción es parte de la revelación, o sea, inspirada por Dios.

      Antes se pensaba (como hizo Lutero), que la versión hebrea usada ahora por los judíos era la original, y la Septuaginta una traducción posterior. Hoy en día se sabe que no es así, que ambas versiones (iguales pero con mínimas variaciones) proceden de dos cánones antiguos, y en muchos casos se ha demostrado que la versión de la Septuaginta es más antigua, así que esas pequeñas diferencias que antes se achacaban a una mala traducción, ahora se ha podido ver que no son problema de traducción, sino que proceden de textos antiguos que mostraban ya ese rasgo. En ese caso si la Septuaginta usó la palabra «parthenos» (virgen) puede ser, como te dije, porque ellos tenían clara cuál era el sentido exacto de haalmah en la intención de Isaías, o incluso porque el texto original que ellos usaron no tenía la palabra «hallmah», que es ambigua, sino otra palabra que significaba «virgen» sin ninguna ambigüedad. (Isaías 7:14, la B. de Jerusalén lo traduce como «doncella»).

      Pero te enterarás mejor si lees el artículo que trata de ese asunto:

      El canon bíblico del Antiguo Testamento

      Dicho todo esto, me gustaría tranquilizarte en el sentido de que la Biblia de Jerusalén es una buena traducción (aunque ignora la Septuaginta). Para leer la Palabra de Dios es suficiente, aunque para entrar en matices y discusiones teológicas, siempre habría que comparar esa traducción con otras versiones para evitar malos entendidos. La versión online que tiene ahora mismo el Vaticano es del mismo estilo que la de Jerusalén, así que está claro que no se trata de que sean traducciones malas o incorrectas, simplemente es cuestión de si tal o cual traducción deja las cosas más claras o crea dudas o confusión.

      Yo personalmente (pero es muy personalmente) recomendaría una versión traducida de la Vulgata, porque ahí sí que tienes garantía de que no va a haber peligros doctrinales a causa de alguna ambigüedad. Cuando trato de asuntos doctrinales suelo comparar varias versiones, pero mi Biblia de cabecera es la llamada «Guadalupana», es la más estándar en el sentido de que no usa traducciones «creativas» sino las que hemos oído toda la vida, vertidas de la Vulgata. Creo que sólo se vende en edición de lujo, pero en internet es fácil encontrarla de segunda mano por precios increíblemente baratos. Además tiene anotaciones muy completas, de modo que cuando hay matices o discusiones o variaciones en torno a una palabra o texto, abajo a pie de página suele comentarte sobre ello así que te sirve también para hilar más fino.

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      1. Avatar de Marta Poblete
        Marta Poblete

        Sabia que me guiarian con este tema .
        Yo puede que demore , pero siempre leo los links que me comparten y por su ayuda les doy las gracias .

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  11. Avatar de Christian M. Valparaíso

    Desgraciadamente es una página auténtica. El concilio Vaticano II fue un gran esfuerzo de la Iglesia Católica para volver a los orígenes (reconectar más profundamente con la Iglesia primitiva) y al mismo tiempo actualizarse para encajar mejor con los nuevos tiempos. Las doctrinas no cambiaron, pero en todo lo demás hubo cambios intensos. Algunos grupos católicos muy conservadores no supieron distinguir la forma y el contenido, así que interpretaron que esos cambios formales suponían una ruptura con la Tradición de la Iglesia y algo así como una “protestantización” del catolicismo. Varios de esos grupos reaccionaron separándose de la Iglesia Católica inmediatamente o cierto tiempo después del concilio, declarando que el papa era un antipapa y por tanto ilegítimo. Entonces, como eran católicos, necesitaron nombrar un nuevo papa, y así es como tenemos varios “papas”, como el esperpéntico papa del Palmar de Troya (que se ha fugado recientemente con una de sus monjas), aunque la mayoría de estos grupos han optado por la “sede vacante”, es decir, consideran que el actual papa no es legítimo y siguen esperando la llegada de un papa que sí lo será.

    Vaticano II no cambió ninguna doctrina católica, aunque en algunos casos las matizó, las definió con más claridad a la luz de la situación y la mentalidad moderna. Estos grupos cismáticos o quasi-cismáticos consideran que en algunos casos esos matices no profundizan en la verdadera doctrina sino que la transforman en otra cosa, y por tanto son heréticas. Como un papa no puede apoyar ninguna herejía, los papas desde Vaticano II hasta hoy serían herejes, y por tanto antipapas.

    Frente a esta concepción te podría oponer varias cosas:

    1- Los matices y aclaraciones dados en Vaticano II no cambian las doctrinas, aunque admito que en estos asuntos decidir qué supone un cambio superficial y qué supone un cambio substancial no siempre es fácil, pues no hablamos de blanco y negro sino de una zona intermedia de grises. Pero en este asunto, el punto de vista católico siempre ha sido defender la idea de que el Espíritu Santo dirige a la Iglesia para que no se desvíe de la verdad, por eso en cuestiones “grises” el católico ha de tener la humildad de aceptar el Magisterio de la Iglesia en lugar de hacer sus propias cábalas y sacar sus propias conclusiones, que es lo que hacen los protestantes. El protestante al menos es coherente en ese proceder, porque ellos creen que el Espíritu Santo les ilumina a cada uno, pero los católicos creemos que el Espíritu Santo ilumina a la Iglesia, no a cada individuo. El resultado es que los fundamentalistas católicos que acusan a la Iglesia post-vaticana de haberse vuelto protestante, en realidad lo que están haciendo es protestantizarse ellos mismos al usar su propio criterio personal para juzgar a la Iglesia.

    2- En la historia ha habido varios casos de antipapas, o sea, papas que fueron nombrados ilegítimamente. Pero en esos casos el antipapa era rechazado desde el principio (normalmente por haber sido impuesto por un emperador) y la Iglesia entera nombraba a un papa legítimo. Los grupos fundamentalistas lo que hacen es declarar que Juan XXIII y Pablo VI (los dos papas que planearon y desarrollaron el Vaticano II) son antipapas, y por tanto sus sucesores también. Pero antes del concilio nadie dijo que ninguno de los dos fuera un antipapa, sólo lo dijeron cuando el resultado del concilio no les gusto. Entonces entran en contradicción. Tenemos que nadie se opuso a Juan XXIII, ni tampoco a Pablo VI al principio, y el Concilio que convocaron y dirigieron tampoco les pareció ilegítimo. Es sólo cuando el resultado no les gusta cuando rechazan al concilio y a los papas. Está claro que su cisma con la Iglesia se produce porque no les gusta el resultado. Pero ese resultado se ha producido bajo la presidencia de los papas y en un Concilio de todos los obispos de la Iglesia, por lo tanto para un católico tiene todo una legitimidad aplastante. Si el Espíritu Santo guía e inspira a su Iglesia, no puede ser que cuando el resultado de ello no te gusta, en vez de reconocer que tu postura no era la más correcta pienses que toda la Iglesia se ha equivocado, o sea, que un Concilio que reúne a todos los obispos, y está inspirado por el Espíritu Santo, ha fallado. En el pasado, (pensemos por ejemplo en Nicea), cuando un concilio llegaba a unas conclusiones y un puñado de obispos no estaba de acuerdo con el resultado (como ocurrió en Nicea y en Vaticano II), se conminaba a los obispos disidentes a someterse a la Iglesia, y si no lo hacían eran considerados herejes. Así ocurrió con los obispos arrianos de Nicea (la mayoría aceptó el resultado del Concilio pero unos cuantos no), y así ha ocurrido ahora con los fundamentalistas católicos. Si al menos hubieran considerado a Pablo VI un antipapa (y por tanto el concilio que convocó no tenía validez ni protección del Espíritu Santo), al menos en su error serían coherentes, pero puesto que a Juan XXIII nunca le vieron problema alguno, ni tampoco a Pablo VI hasta el fin del concilio, entonces su postura es incoherente y contradictoria. No es posible para un católico que un papa legítimo en un concilio universal caiga en la herejía. Esa actitud sería válida dentro del protestantismo, pero no es válida para un verdadero católico.

    3- Deslegitimar a un papa con efectos retroactivos es decir que el papa no te gusta porque no piensa como tú, pero también supone decir que la elección de ese papa, inspirada por el Espíritu Santo, fue un timo, o sea, el Espíritu Santo no fue capaz de realizar la promesa de Jesús de que “las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella [la Iglesia]”. De hecho lo normal es que consideren a Juan XXIII un papa legítimo, pero a Pablo VI no. Entonces tenemos que el papa que convocó el concilio y lo inició es legítimo, pero el papa que lo terminó (y refrendó el resultado) no lo es. En ese caso un papa legítimo inicia un concilio legítimo, y por tanto protegido por el Espíritu Santo, pero en algún momento el concilio se tuerce y se aleja de sus opiniones, y entonces es cuando estos grupos reaccionan y deciden que ni el papa ni el concilio fueron legítimos.

    4- La situación cismática de estos grupos partía de dos ideas: El Vaticano II había sido el triunfo de los más liberales y eso produciría cambios radicales que alejarían a la Iglesia de las doctrinas originales; y la situación era reversible, el Espíritu Santo pondría las cosas en su sitio y sacaría un nuevo papa que deshiciera los entuertos. Por eso es que estos grupos en lugar de presionar desde dentro optaron por separarse (igual que hizo Lutero) y esperar a que las aguas volvieran a su cauce. Pero ninguna de las dos cosas se cumplió. Al terminar el Concilio, los sectores “ultraprogresistas” (por llamarlo de alguna forma) se envalentonaron pensando que el concilio reforzaba sus posturas. Durante unos años se desató cierto descontrol y muchos fueron claramente más allá de lo que el Concilio había supuesto. Fue una reacción lamentable aunque comprensible. Luego las cosas se fueron asentando y la cordura comenzó a imponerse de nuevo. Si los ultraconservadores hubieran esperado unos años, tal vez no habrían llegado a separarse de la Iglesia pero el caos inicial les asustó. Por otro lado, Pablo VI murió y la Iglesia, como siempre, siguió el proceso habitual de sucesión. Cuatro papas se han sucedido desde entonces, y las iglesias cismáticas siguen con su sede vacante. Tanto tiempo de espera supone un grave contratiempo para su supuesta legitimidad: ¿significa eso que durante décadas Dios ha abandonado a su Iglesia y la deja sin pastor?

    Ciertamente cada año que pasa la postura de estas iglesias se hace cada vez más insostenible. El Vaticano continúa dialogando con ellos intentando hacerles regresar a la Iglesia.

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  12. Avatar de Christian M. Valparaíso

    Hola Marta, tienes razón. Faltar a misa es, dice el catecismo, «pecado grave» (punto 2181 y siguientes). Si la Iglesia da tanta importancia a eso no es porque considere que un mandamiento de la Iglesia es tan importante o más que los Mandamientos de la Ley de Dios, sino precisamente porque el faltar a misa por pereza, excusas poco importantes o simple desinterés, supone romper al mismo tiempo dos Mandamientos de la ley de Dios: amarás a Dios sobre todas las cosas (adorarle a Él es lo más importante) y santificarás las fiestas. Sólo en caso de un motivo importante es excusable faltar. Dios dio su vida por nosotros, ¿es tanto pedir que una vez por semana le acompañemos un rato en la cruz? Por nuestro bien además.

    Dios dio a su Iglesia el poder de atar y desatar. Recemos para que lo use siempre rectamente.

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    1. Avatar de Marta Poblete
      Marta Poblete

      Gracias ,y como bien dices a rezar por la iglesia .
      Muy buena pagina ,mis felicitaciones.

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