Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe.

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126 thoughts on “Dudas

  1. Porqué se promociona en esta página, entiendo eminentemente católica, el libro sobre “Profecías Inminentes”, donde se habla de ovnis, desastres, seres de otros planetas, etc. Es que esto tiene que ver con la fe que profesamos?

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    • Lo siento Wilmer, en esta página no se promociona nada. Está hecha en WordPress y el alojamiento es gratuito. A cambio WordPress inserta sus propios anuncios, y eso no lo podemos controlar. Si la gente hiciera donaciones podríamos pagar una cuota anual para quitar los anuncios, o meter los que nosotros decidiéramos, pero tal y como están las cosas, no tenemos más remedio que aguantar que WordPress nos meta la publicidad que le dé la gana.

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  2. Hermanos, mi primer día en conocerlos y me siento bendecido por ello; que estas bendiciones les alcancen a todos ustedes con quienes juntos bregamos en nuestra fe y en poder propagarla a tantos otros hermanos cuyas dudas no les permiten hacerlo. Mi consulta que la escuche en Radio María pero que lamentablemente no tuvo respuesta, es la siguiente:

    Porqué si aceptamos que el Santo Sudario es una representación fiel de Nuestro
    Señor Jesucristo recién fallecido y si en ésta se aprecian heridas en las muñecas de ambos brazos, porque es que las personas que por bendición de Nuestro Señor presentan estigmas que se entiende son reflejo de lo sufrido, los tienen en las palmas de las manos, como es el caso del Padre Pio. Agradeciendo su respuesta que servirá no solo para reafirmar mi fe sino de la de otros hermanos que se hacen la misma pregunta.

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    • Hola Wilmer, gracias por tus palabras e intentaré responder a tu pregunta.

      Jesús recibió los clavos en las muñecas, eso lo sabemos por la Sábana Santa y por la arqueología, y también por la lógica anatómica (un clavo en las manos desgarraría la carne sin sujetar nada). Pero las heridas de los estigmatizados no son heridas causadas por una crucifixión, sino que son símbolos místicos que marcan la identidad entre el estigmatizado y Jesús en cuanto a su sufrimiento, son heridas de comunión. El símbolo representa una realidad, pero no tiene por qué coincidir con ella, y en el caso de los estigmatizados el estigma es fruto de una relación entre el hombre y Dios, pues Dios no envía los estigmas por capricho a una persona cualquiera ni el santo crea por sí mismo sus estigmas, es el santo el que profundiza tanto en el sufrimiento de Jesús que llega a identificarse con ello, y Dios, como gracia, le concede participar en ese sufrimiento no sólo psicológicamente sino también realmente. A los demás nos puede costar entender estas heridas como una gracia de Dios, pero ciertamente quien las recibe en estas condiciones sí lo recibe como una gracia pues se siente más en comunión con Jesús con ello.

      Por lo tanto el estigma no es asunto anatómico, es un asunto simbólico. Dios le concede al afectado lo que desea, que es compartir las heridas de Jesús. Hasta hace bien poco todo el mundo estaba convencido de que los clavos de las manos le atravesaban a Jesús las palmas, y así lo representa siempre el arte, incluso el actual. Es cierto que la Sábana Santa ha estado ahí visible al público desde hace siglos, pero el impacto sobre la iconografía en ese sentido ha sido nulo. Todo el mundo, cuando piensa en las heridas de los clavos, las imagina en las palmas.

      Imagina ahora la situación. Una persona piadosa medita de continuo sobre el sufrimiento de Jesús, su tortura y sus heridas. En su mente siempre imagina las heridas de las manos en las palmas. Dios, porque sabe que eso sería para él un honor, le concede los estigmas… y se los planta en las muñecas. Ciertamente el desconcierto de ese hombre sería mayúsculo, no entendería por qué le han aparecido las heridas “en el sitio erróneo” ¿se habrá equivocado Dios? ¿Será un signo que Dios le envía para insinuarle que quien se está equivocando es él? ¿Qué diantres es eso, cómo tomárselo? Puesto que Dios le concede unas heridas simbólicas, lo lógico es que el símbolo se ajuste al mensaje esperado para que sea comprensible.

      Imagina ahora que José es un hombre piadoso y bueno, todo un santo, y que reza a Dios cada día, y Dios decide enviarle una señal para hacerle saber que está ahí, junto a él, cuidando de él. Dios le prepara algo por todo lo alto y cuando José está rezando en la montaña, las nubes se abren y en el cielo aparece dibujada una especie de viga. ¡¿Eh?! ¿qué es eso? Menudo mensaje, vaya símbolo que no se puede entender bien y que en vez de enviarle a José paz le sume en la confusión.

      Y entonces se para la imagen y aparece un reportero de la BBC explicando: La cruz en la que murió Jesús tenía aspecto de T. El tramo vertical estaba permanentemente hincado en tierra y el reo cargaba con el tramo horizontal hasta el cadalso. Una vez allí le clavaban a la viga que había transportado y luego la izaban hasta arriba del palo vertical, sobre el que encajaba. Así que el mensaje que Dios envió a José era, ni más ni menos, la “cruz” que Jesús transportó camino del Calvario.

      ¿Pero de qué sirve un signo (un símbolo) si no se entiende? No, Dios no haría aparecer entre las nubes una viga incomprensible, sino una cruz. Sí, la cruz de “toda la vida”, que en realidad no era exactamente como la verdadera en donde murió Jesús, pero la cruz de dos tramos cruzados es el símbolo que todos asociamos a Jesús, y ese sí sería un símbolo comprensible, aunque no coincida del todo con el objeto real al que representa.

      Pues lo mismo ocurre con los estigmas. No coinciden con las heridas reales que recibió Jesús, pero como símbolo que son, coinciden exactamente con lo que el devoto esperaba encontrar, y con lo que entenderá sin ninguna dificultad.

      Alguien puede decir que Dios está “desaprovechando” una oportunidad estupenda para “demostrar” que ese milagro es verdaderamente un milagro, pues si todo el mundo espera encontrar la herida en la palma y aparece en la muñeca, entonces está claro que no son “autoprovocadas” de alguna forma, y podríamos decir, por ejemplo, que si San Francisco de Asís las recibió en las muñecas, sin saber él que ese era el lugar exacto, sería prueba de que los estigmas no eran obra física ni psicológica de ser humano, sino que venían de Dios, que sabía las cosas mejor que los hombres. Pero eso es una visión que parte de la base de que Dios hace milagros para lucirse, para demostrar que existe, para que la gente se lo crea, para dar pruebas.

      Pero así no funciona Dios. Primero, si tal cosa hubiera sucedido, si el Padre Pío hubiera tenido estigmas en las muñecas, el escéptico no tendría ningún problema en decir que el Padre Pío había visto la Sábana Santa (o alguien que la vio se lo había contado) y por tanto él sí sabía que los estigmas estaban en las muñecas, así que todo queda igual, Y segundo, Dios no hace milagros para demostrar a nadie nada, ni para presumir, ni para eliminar la necesidad de la fe y hacer que la gente crea “por narices”. Si Dios quisiese hacer una milagro para que la gente escéptica tuviera pruebas de su existencia, podría hacer cosas mucho más claras y aparatosas, como aparecerse en los cielos y anunciar que durante un día todos los hombres podrían hablar en 80 idiomas fluidamente. Eso sí sería una manera de lucirse y demostrar su poder. Y algo estrambótico e impropio del Dios cristiano. Cuando Dios concede a un santo los estigmas, lo hace en relación íntima con el santo, no para la tele, sino para el santo, y por tanto le da los estigmas en donde el santo espera encontrarlos, en donde el mensaje de comunión va a ser claro, directo y sin confusión. Y el santo que recibe los estigmas así lo entiende, y lo que pensemos los demás queda fuera de la ecuación.

      Ahora que la mayoría de la gente está más familiarizada con la noción de los clavos en las muñecas, no sería de extrañar que algún santo futuro recibiera los estigmas en las muñecas, pero eso de nuevo será una cuestión entre Dios y el estigmatizado. Si el estigmatizado siente que el estigma es más verdadero si aparece en las muñecas, supongo que Dios se los pondrá ahí, pero si el santo se identifica mejor con estigmas en las palmas, pues Dios se los pondrá ahí sin ningún problema. Lo que Dios pretende no es hacer una reconstrucción histórica de los hechos, sino conceder una gracia mediante un símbolo tan fuerte como las heridas, un símbolo que el santo pueda comprender y reconocer.

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      • Saludos.
        Quisiera saber qué dice la ciencia sobre esto, no pudieran ser los estigmas una cuestión psicosomática. Las manifestaciones que tienen los protestantes del Espiritu mediante las cuales se caen, se tumban y dan vueltas hablando asdlnasdaksd qué serían científicamente.
        Por favor, usted sabe que soy católico, pero necesito satisfacer mi curiosidad, no me malentienda< sé que querer encajarlo todo en ciencia y fe no sería correcto, pero de seguro alguien no creyente tuvo que hablar de esto y darle una justificación que no nos convence, como la que le decía. En ese caso ?qué le diríamos?

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      • No se puede separar ciencia y fe como si fueran dos cosas diferentes, la realidad es una sola. Si el poder de la mente es capaz de provocar estigmas o no, eso es algo que lo tiene que responder la ciencia, no la fe. La fe te dice que Dios es capaz de provocarte estigmas, ¿la mente sola es capaz de provocarlos también? no lo sé. Yo soy un convencido del gran poder de la mente y no me sorprendería que la respuesta fuera afirmativa, es más, a mí me parece que sí, pero eso sólo es una posibilidad que la ciencia tendría que demostrar, si es que se puede demostrar tal cosa. Suponiendo que se pudiera demostrar que en tal caso a sido la mente del sujeto sola lo que ha provocado unos estigmas, entonces la lectura del fenómeno habría que hacerla no como una intervención divina directa, sino como que el estigmatizado ha alcanzado tal nivel de identificación con el sufrimiento de Jesús, y de tal intensidad, que se ha provocado estigmas, y en ese caso lo que nos tendría que maravillar es el misticismo del santo, que sería ciertamente algo digno de asombro y de admiración.

        ¿Pero eso dejaría a Dios fuera de la ecuación? No necesariamente, pues ¿de dónde le vendría la fuerza al estigmatizado? Está claro que si por cualquier motivo tú, yo o un ateo decidimos que sería estupendo tener estigmas esta tarde, no podemos hacer nada para conseguirlo (a no ser que nos agujereemos las manos con algo), así que es necesario igualmente una fortísima unión espiritual con Dios para que tu mente adquiera el poder de lograrlo. Separar cuerpo y alma es algo que un cristiano no debe hacer, pues el dualismo pertenece al pensamiento griego, no al cristiano (por mucho que muchos cristianos sean dualistas y lo vean como dos cosas diferentes y hasta autónomas).

        Compara el caso con las levitaciones de Santa Teresa y otros santos. La santa, en varias ocasiones, durante largas sesiones de rezos, acabó levitando a un palmo del suelo, según cuentan quienes la vieron. ¿Fue Dios quien por algún motivo la elevó del suelo, sin que ella si quiera fuera consciente de ello, o la levitación fue producto del intensísimo estado místico en el que estaba su alma, tan poderoso que de algún modo irradió una fuerza superior a la de la gravedad o la levitación fue resultado del poder de la oración sin que Dios tuviera ningún interés en que la santa levitara o dejara de levitar? La Iglesia siempre ha admirado ese fenómeno de levitación como prueba de la extrema fuerza de su oración, sin importarle si la levitación en sí era el producto de la oración o el producto de una intervención divina. Lo que está claro es que la levitación se produjo porque ella estaba en un estado elevadísimo de concentración y comunión con Dios, y no tendría mucho sentido, en nuestro concepto de Dios, que un día que iba la santa al mercado hablando de lo que habían subido las cebollas y adónde vamos a llegar, de repente va Dios y la eleva del suelo en la plaza. Eso sí sería claramente un acto de Dios sin intervención de la mente de la santa pero ¿qué sentido tendría ese milagro-espectáculo? Pues lo mismo con los estigmas, si es obra directa de Dios, ocurre porque el estigmatizado está en intensa comunión con Él y recibe la gracia deseada, y entonces acción de Dios y acción de la mente son dos cosas que se explican mutuamente. Dios es la energía que carga de fuerza a la mente del que sube a tales niveles de misticismo, y esa mente poderosa, cargada de energía, podría ser capaz de realizar prodigios que una persona normal, en un estado normal, jamás podría conseguir por sus propios medios.

        ¿Acaso no es más o menos así como ocurren los milagros de los santos? Un santo no hace un milagro por su propio poder, sino por el poder que Dios le concede, pero ciertamente el que Dios le conceda ese poder para hacer milagros obedece al nivel de santidad alcanzado por el santo.

        No estoy intentando darle vueltas al asunto para evitar una respuesta directa, lo que intento es explicar la idea de que los santos obran milagros (incluidos los estigmas) gracias al poder de Dios, pero ese poder no lo reciben por capricho, sino que de alguna forma se hacen merecedores de tal don y Dios, no por necesidad sino por voluntad, decide concederles la gracia de dotarles de ese poder. Ahora imagina un santo que en un momento dado puede levitar. Imagina que hay cámaras de seguridad que graban la escena y escáneres, y que se puede demostrar científicamente que de esa persona emanó una energía enorme que lo elevó del suelo. Y entonces viene la pregunta ¿el santo levitó porque Dios lo alzó o por el poder de su propia mente? Pues si no crees en Dios, no hay más remedio que decir que fue el poder de la mente quien lo hizo. Si crees en Dios, puedes decir que lo alzó Dios, pero ¿por capricho? No, porque el santo accedió a esa energía divina en un estado místico que él consiguió.

        Si alguien dice que la fe puede ver ahí la acción de Dios pero que la ciencia sólo ve la acción de la mente, lo que quiere decir (y muchos desgraciadamente lo tienen asumido así) es que la fe sólo se preocupa de lo divino y la ciencia es necesariamente atea y excluye a Dios de la ecuación. Pero la Iglesia valora a la fe y valora a la ciencia como las dos fuentes de conocimiento que tenemos de la realidad, y al estudiar la realidad yo uso ambas formas, y el resultado es que la acción de Dios se manifiesta en el mundo físico, por lo que en el plano material se desencadenan causas y efectos materiales, pero la energía del proceso viene de Dios.

        Así que mi respuesta sería ¿puede la mente provocar estigmas? No lo sé, pero no me extrañaría nada que sí pudiera. ¿De dónde consigue una mente normal el poder para semejante prodigio? De Dios. ¿Quiere eso decir que es Dios el que le ha provocado los estigmas, o quiere decir que el santo que ha recibido poder mental de Dios se ha autoprovocado los estigmas utilizando ese poder recibido? La respuesta a esta pregunta es que ambas cosas no sólo no son incompatibles, sino que probablemente sean indivisibles. Imagina que unos mineros están atrapados por una roca que bloquea la entrada de la mina y tú, que eres un santo, recibes poder de Dios para mover rocas. Usas ese poder para apartar la roca de la mina y salvar a los atrapados, haces un milagro, tu mente ha movido la roca (diría un ateo, y con razón tal vez), pero ese poder te lo ha concedido Dios y por tanto, como todo milagro, viene de Dios. Pero ahora piensa esto, en la entrada de la mina, al recibir el poder de mover rocas te sientes poderoso, se te sube a la cabeza y de repente pasas de la roca y te dan unas ganas tremendas de mover otra roca enorme de al lado y arrojarla sobre la gente que está reunida allá afuera, sólo para sentirte poderoso. ¿Tú crees que podrías hacer eso? No, porque si usas el poder de Dios para hacer el mal, Dios ya no está contigo y entonces ese poder desaparecería al instante, porque no es tuyo, es prestado (por supuesto la situación es inconcebible porque Dios sabría de antemano que no mereces tal poder y no lo obtendrías). Ese poder te ha venido de Dios, aunque luego lo canalice tu mente, así que tu mente sola no puede decidir aplicar ese poder para el bien o para el mal, porque depende de Dios y sólo puede ser para el mal.

        Imagina otra vez a Santa Teresa, en su estado místico de oración levita, digamos que es su mente la que emana la energía que la hace vencer la gravedad. Y ahora ella abre un ojo, mira abajo, ve lo estupendo de la situación y decide usar su poder de levitación para ir a ver a su hermano de Ávila levitando por los campos, menudo chollo, llegará en un plis plas sin esfuerzo, Pero en el instante que Santa Teresa se olvida de Dios, el objetivo del que emana su fuerza, y pone su mente en objetivos triviales, ese poder se evaporaría y caería al suelo. ¿A pero, no era su mente la que la hacía levitar? Pues sí, pero ese poder de la mente venía de otra parte, de Dios, y sólo con Dios ese poder existe.

        Seguro que si cuando un santo cura a un enfermo pudiéramos hacer un escáner de su cerebro veríamos cómo se produce una gran actividad, tal vez un chorro de energía que sale del cuerpo del santo hacia el del enfermo, y si eres ateo verás eso como prueba de que el santo cura al enfermo con el poder de su mente, los cristianos siempre hemos visto ahí el poder de Dios actuando, aunque Dios no saldrá en el escáner (porque no le da la gana).

        Y yo ahora iría un paso más allá. El Padre Pío entonces tuvo estigmas por el poder de su mente, pero fue Dios quien le dio ese poder a su mente para abrirse estigmas (incluso sin que el santo conscientemente lo decidiera). Pero volvamos ahora al protestante que cae en éxtasis y habla en lenguas incomprensibles, ¿está ahí el poder de Dios?

        Dejemos claro que yo creo que un protestante es un cristiano que está en el error, y que ese error es un obstáculo para su salvación (pero ni idea de cómo de grande), pero que puede tener tanta fe, y tan buen corazón como el mejor de los católicos, y buscar a Dios con la misma intensidad y sinceridad, y creo que Dios responde a esa búsqueda y a ese ardor de forma positiva. Por tanto si un protestante fervoroso y bueno hiciera un milagro, yo no tendría problemas para reconocer en ese acto la presencia de Dios igual que si le ocurre a un católico. ¿Hacen los protestantes milagros? Pues me acabo de hacer esa pregunta, y no lo sé, o ahora no recuerdo. Pero vamos en concreto con el ejemplo que tú dabas, que de esos casos sí tenemos montones, el protestante, o mejor digamos evangelista, que cae al suelo en éxtasis y habla en lenguas. Desde luego la mente puede provocar esos estados de shock y todo eso, en ese asunto sí que la ciencia lo tiene claro y está harta de estudiar casos similares. Pero ese fiel alcanzó ese estado también por encontrarse en un estado de misticismo elevado, cierto, así que podemos afirmar igualmente que ese éxtasis en donde cae al suelo en estado arrobado es también un caso en el que vemos el poder de Dios, que Dios ha cargado su mente de energía y ahora la mente controla su cuerpo ¿no?

        Bueno, pues yo diría que en absoluto. Hemos comentado ya varias veces que Dios no organiza milagros-espectáculo sólo por lucirse, y menos aún sólo por permitir que alguien se luzca. Si el santo recibe el poder de mover piedras y con ello mueve la roca que salva la vida a los mineros, yo ahí veo a Dios. Si un pastorcillo indígena colombiano sin estudios, en profunda oración, cae en éxtasis y sin saber ni lo que hace empieza a recitar en japonés la fórmula de un medicamento que salvará al mundo del cáncer, yo ahí vería también el poder de Dios (aunque no entendería por qué en japonés, pero bueno). Ahora, si un evangelista que está en profunda oración cae al suelo inconsciente y empieza a hablar en lenguas que nadie entiende y que no sirve para nada, entonces yo ahí no veo a Dios por ninguna parte y te diré que es un fenómeno provocado por una “mente calenturienta” que ha desbarrado, aunque puede que el individuo haya logrado ese estado mental a base de orar con tanta sinceridad y ardor como el Padre Pío, pero ahí no veo a Dios por ninguna parte. Ojo, y también hay algunos católicos que hablan en lenguas, pero tampoco veo ahí a Dios por ninguna parte, más allá del estado místico que el propio sujeto alcanza, y que ese estado en sí puede ser positivo para él.

        Podríamos decir que de los estigmas del Padre Pío tampoco sacamos nada de provecho, pero el Padre Pío no presumía de sus estigmas, los escondía, intentó que nadie los descubriera, aunque al final lógicamente fue imposible, pero él entendía perfectamente que sus estigmas eran algo entre él y Dios, no un espectáculo para los demás ni una prueba de nada para el incrédulo. Hay milagros que un santo hace para beneficio de los demás, y otros milagros que le hace Dios al santo (aunque pueda ser mediante su mente) por pura gracia personal, para alimentar esa relación personal entre el santo y él. Y hay otros fenómenos que se hacen más bien de cara a la galería, o con fines propagandísticos, o por prestigio (fíjate, yo también hablo en lenguas igual que vosotros) o vete tú a saber con qué otros fines, y ahí nunca veo yo a Dios, y si hay poder mental, entonces sí que sería solamente eso, poder de la mente, que la mente puede funcionar igual para el bien o para el mal cuando actúa con sus propios recursos. Cuando actúa por gracia de Dios, sólo para el bien es posible.

        Pues bien larga la respuesta, no sé si con tanto ejemplo he conseguido aclarar mejor lo que quería explicarte o al revés, he liado la madeja. Si no te ha quedado claro prometo hacerte una síntesis e ir al grano, si con esto te basta, pues esta es mi respuesta así, sobre la marcha.
        Un saludo

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      • Sé que ciencia y fe no son excluyentes, es más, se deben de complementar para explicarnos la realidad; pero si esto es así y la clave es que son COMPLEMENTARIAS es que hay cosas en una que no están en la otra, se me hace como que muchas de las intervenciones de Dios (milagros) enajenan a la ciencia, pues esta no lo puede explicar por sus leyes. En fin, que quienes solamente creen en la ciencia, debían de haber tratado por años de explicarse este fenómeno y eso era lo que yo quería saber. Pues tampoco sé de nada que estos últimos afirmen. A mí se me ocurre lo de las enfermedades psicosomáticas y como su fisiopatología pudiera estar relacionada con esto (en una explicación meramente atea).
        Usted dice que si yo desearía tener dichos estigmas hoy por la tarde no los tendría, pero es que ni en un caso ni en el otro funcionan así. La patogenia de los fenómenos psicosomáticos lleva tiempo y una fuerte descarga y esto es lo que le ocurre también al santo. Ahora con lo que me explica sobre la curación y el hecho de mover las rocas me es más lioso, pero de seguro que ya alguien con dos dedos de frente se ha tratado de explicar eso, hay algo que se llama reike o algo así que expone cosas similares sobre esto. U hombres que con gran concentración consiguen hacer cosas que en el plano normal serían milagrosas.
        Mi empeño no es sacar a Dios de todo esto, no lo crea así por favor, yo soy católico, y me gustaría que cada hecho de esos tuviera un copyright donde dijera de la mitad pa’ ca’ hizo Dios y lo otro que queda la mente del sujeto, a modo de patente, pero esto no es así y a la hora de discutir el tema con un ateo creo que este advertíría muchas cosas que yo no sabría explicarle, por eso se las pregunto a Usted.
        Pero bueno, todo eso ni me apura, pues creo que en Cuba se conoce poco de los estigmas y menos aun algún ateo me vendrá con cuento sobre esto. Pero lo que sí está en la palestra es el tema de las “mentes calenturientas” como Usted dice. De ello dos cosas (aunque ya me dijo que ahí no veía a Dios), sabe de algún estudio científico en donde se justifique que estos arrebatos son de etiología mental, cuál es la posición oficial de la Iglesia en ello.
        Algunas veces me ha tratado de explicar esto de la unión del cuerpo y alma en la persona, pero sinceramente siempre me han quedado dudas; aunque sé que en el Cielo no existe el tiempo, quien muere entra en este sin cuerpo, solo con su alma y entonces cómo se mantiene esta unidad.
        Gracias

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      • La ciencia y la fe son dos vías de conocer la realidad. Sí podemos decir que son dos vías complementarias, pues cada una por separado no sirve para conocer el todo. Pero eso no implica que no puedan solaparse. A veces la fe y la ciencia nos explican una misma cosa, aunque normalmente con enfoques muy diferentes (como el origen del universo, por ejemplo).

        Cosa diferente es lo que dices de que muchos milagros enajenan la ciencia o, por decirlo de otra forma, Dios tiene el poder de suspender o torcer las leyes que rigen el universo (que es lo que la ciencia estudia). Pues por supuesto, Dios es el creador de las leyes del universo, pero no está sometido a ellas. Normalmente su decisión es no interferir con esas leyes, pero en momentos muy puntuales, por razones que Él sabrá, decide provocar, directa o indirectamente, una excepción, y a eso lo llamamos milagro, y lo llamamos milagro precisamente porque es algo imposible según las leyes de la ciencia… o tan improbable que la explicación milagrosa es casi obvia.

        Sobre cosas como el reiki o proezas que realizan monjes budistas muy entrenados (dejando mucha farsa a un lado, por supuesto), digamos que la mente tiene un extraordinario poder, al menos sobre el propio individuo (sobre los demás, lo dudo, a menos que el otro individuo reciba por sugestión o motivación la chispa para incendiar su propio poder mental sobre sí mismo).

        Si un santo resucita a un muerto, ahí está el poder de Dios sí o sí. Si yo estoy muy enfermo, desahuciado, y mi enfermedad se cura, pudiera ser igualmente el poder de Dios, o pudiera ser el poder de mi propia mente. Cierto. Pero es que parte de la acción directa de Dios puede ser en ocasiones el aumentar ese poder de tu mente para que el milagro se realice. Cuando la mente puede hacerlo, es imposible saber si has sido tú por ti mismo o ha sido Dios actuando sobre ese poder de tu mente, aumentándolo y liberándolo. Puede ser en teoría cierto eso de que “nuestra mente puede curarnos de cualquier enfermedad”, supongamos que sí, pero la mayoría, o muchos, de los casos en los que uno se cura milagrosamente responde a un paciente que ha implorado a Dios o a un santo esa curación, o más gráfico aún, un familiar u otra gente ha implorado por esa curación, incluso sin que el paciente fuese consciente de ello, y la curación llega. ¿Fue su mente sola, fue Dios?

        Recuerdo una explicación, a mi juicio estrambótica, que intentaba explicar las plagas de Egipto y todos los fenómenos del Éxodo quitando a Dios de la ecuación y recurriendo a una enorme explosión de un volcán en Creta (aunque ambos fenómenos casi seguro no coincidieron en la misma época, pero supongamos que sí). Según este autor, todos esos milagros no fueron tales, sino fenómenos naturales perfectamente explicables por las diferentes fases del volcán. Todo tiene una explicación científica. La separación de las aguas del Mar Muerto y su posterior regreso se debió a un tsunami que primero secó el mar y luego regresó con más ímpetu para ahogar al ejército del faraón. Nota que este autor no pone en duda ninguno de los acontecimientos narrados en Éxodo, simplemente niega que se debieran a la acción de Dios.

        Supongamos que en todo tiene razón, que en ese mismo tiempo ocurrió lo del volcán y que todos los milagros, plagas y demás, fueron consecuencia del volcán. ¿Quiere eso decir que no son actos de Dios? al contrario, sería simplemente una descripción de cómo Dios realizó sus milagros. Cada vez que Moisés golpea con su vara para castigar al faraón, el volcán produce de esta u aquella manera un desastre, tal como Moisés anunció. Y cuando el pueblo hebreo llega a la orilla del Mar Rojo, en ese preciso momento Moisés golpea las aguas y… el reflujo del tsunami se lleva el agua. Y cuando todo el pueblo hebreo ha cruzado y el ejército egipcio está cruzando, llega la ola del tsunami y se los lleva por delante. Caray, que maravillosa casualidad, que coincidencias tan asombrosas, una detrás de otra…. ¿no será más fácil ver la mano de Dios en todos esos sucesos naturales? ¿Acaso no es Dios el Señor del universo? ¿No puede él valerse de la naturaleza para realizar milagros, del mismo modo que puede también forzarla si así lo quiere?

        Pues en los estigmas, curaciones y demás fenómenos con posible origen mental, yo veo lo mismo. Si estoy muriendo de una enfermedad mortal y rezo a San Francisco con enorme devoción y mi enfermedad desaparece para asombro de todos los médicos, yo ahí veo la mano de Dios (por mediación del santo), y si pudieran demostrarme que mi mente ha producido el milagro, nada cambiaría para mí, pues es Dios quien ha logrado que mi mente obre el milagro, igual que en el caso de arriba el tsunami permitió a los hebreos cruzar el Mar Rojo, pero es Dios quien envió el tsunami, quien sincronizó el volcán con lo que necesitaba su pueblo.

        Por eso te decía que en muchos casos no es fácil separar la acción de Dios y la acción de la naturaleza (o llámala fe y ciencia), porque además la naturaleza está en manos de Dios y Dios puede actuar mediante la naturaleza. En esos casos, el creyente puede reconocer la acción de Dios incluso en el viento y el terremoto, pero el ateo en esos casos no verá a Dios por ninguna parte, porque si quita a Dios, le queda la naturaleza como explicación. Por altamente improbable que pueda ser, para él es lo único que hay, así que con eso se queda.

        PD- Por supuesto que yo no pienso que tú quieras sacar a Dios ni dudar de la Iglesia ni nada. Cuando te contesto procuro dejar las cosas claras para ti y para cualquiera, y hay cosas que tú tienes claras pero otros lectores tal vez no, así que mejor responder también a las dudas posibles que puedan surgir.

        Sobre la etiología mental de esas cosas, tendrás que consultar con médicos especialistas en esos temas, he leído cosas sobre eso pero no sabría decirte un libro en donde consultar.

        Para el cristianismo cuerpo y alma son una sola cosa, igual que la cara y la cruz son dos cosas muy distintas pero forman parte de una única y sola moneda. Si divides una moneda por la mitad en el canto con la intención de separar la cara de la cruz, tendrías dos medias monedas, cada una con su cara y con su cruz, pues ambas cosas son inseparables.f

        Es cierto que el dualismo griego tuvo mucha influencia en la Edad Media y muchos teólogos asumieron el concepto dual, aunque la posición oficial de la Iglesia nunca asumió un dogma dual. Al contrario, en las disputas cristológicas se ve siempre la lucha contra esa visión dual que pretendía a menudo separar en Jesús cuerpo y alma en extrañas combinaciones mientras que la postura oficial fue siempre la de que cuerpo y alma son inseparables, y nunca se cuestionó.

        Pero por ejemplo si lees la Divina Comedia, que no refleja el dogma oficial pero sí la visión extendida entre la gente (y al mismo tiempo la novela influyó mucho en esa visión general) y ahí tienes a las almas que suben al purgatorio, o cielo o infierno, descarnadas, con la creencia de que cuando llegue el Día de la Resurrección tras el Juicio Final (¿ah cómo, y qué hacen en el cielo o el infierno si todavía no ha sido el Juicio?), entonces esas almas recuperarán sus cuerpos y los placeres del cielo o las penas del infierno adquirirán una intensidad mucho mayor, porque serán disfrutadas o padecidas, ahora sí, en cuerpo y alma.

        Eso es un reflejo del dualismo griego insertado en el cristianismo. Todavía hoy la mayoría de la gente tiene ese concepto dual, aunque la doctrina de la Iglesia no lo apoye. Me atrevería a decir que incluso muchos sacerdotes en el fondo tienen esa visión.

        Pero no, al morir no entras a ningún sitio sin cuerpo, porque separar tu alma de tu cuerpo sería como querer separar la cara y la cruz de una moneda; imposible. Muerte y resurrección no son dos fenómenos consecutivos, sino simultáneos. Muerte, Juicio, Resurrección, todo es simultáneo, pues al morir pasas al cielo, y recuerda que allí no hay tiempo, no hay antes y después, así que decir que entras sin cuerpo y LUEGO resucitas con cuerpo, es meter el tiempo en el Más Allá, y eso no puede ser. Lo que ocurre es que tu cuerpo, y también tu alma, se transforma, es decir, al morir todo tu ser, cuerpo y alma, se transforma, se purifica, se perfecciona (suponiendo que vas al cielo) y dejas atrás tu cuerpo y tu alma viejos para poseer un cuerpo y un alma transformada, nuevos, pero al mismo tiempo los de siempre. Difícil de explicar, imposible de entender. Con el cuerpo, que es la parte visible, lo vemos claro, el cuerpo viejo queda aquí en el plano físico, se descompone. Tal vez con el alma pase algo parecido, pero como no se ve, en fin, si intento explicar mejor este asunto seguro que caigo en la más profunda herejía, porque ese proceso de pasar del plano físico al plano espiritual sencillamente es inexplicable, inconcebible, pues todas las reglas cambian y nuestros conceptos terrestres ya no sirven. Nuestro cuerpo glorioso es un cuerpo nuevo, perfecto, sí, pero no deja de seguir siendo nuestro cuerpo, el de siempre. No nos quitan uno para ponernos otro, sino que se transforma, y aquí quedan los despojos, pero igualmente toda la vida vamos dejando restos del cuerpo a través de las células muertas que continuamente estamos deshechando a millares, sin que en ningún momento digamos que cambiamos de cuerpo. ¿Pero no dije que no intentaría explicar lo inexplicable? Sí, mejor me callo, porque si yo no lo entiendo malamente puedo explicártelo a ti, sólo puedo decirte que cuerpo y alma son las dos caras de la misma moneda, inseparable, y que el paso del plano físico al espiritual en el instante que llamamos muerte, es algo que se escapa a nuestro conocimieto e incluso a nuestra comprensión, pero sea como sea, lo que sabemos es que cruzamos esa frontera tan enteros, en cuerpo y alma, como siempre hemos estado.

        Podrías decirme que entonces Jesús, durante los “tres” días que estuvo en el sepulcro, su alma estaba en el “hades”, según cuenta la Biblia, así que estaba separado de su cuerpo, que sólo recupera al resucitar. Bueno, en ese episodio estamos mezclando dos planos, el físico de acá y el espiritual de allá, así que de nuevo entramos en terra incógnita e inexplicable, pero también hay ahí otro factor importante: Jesús era Dios y Hombre fundidos en un único ser, así que en ese aspecto no se puede equiparar con una muerte humana, pues en Jesús (y esto va a sonar fatal porque de nuevo entramos en cosas inconcebibles) hay una naturaleza humana formada por un cuerpo-alma humano (si no fuese cuerpo y alma no sería humano) que se funde con Dios, que era espíritu puro, así que Jesús no es cuerpo y alma, como tú y como yo, sino cuerpo-alma-Espíritu, formando también una única moneda, pero una moneda… de tres caras, algo que ni siquiera podemos imaginar. Es una trinidad del ser que a su vez pertenece a una Trinidad divina, caras y caras pero de una única moneda. Así que si te digo que es inconcebible e inexplicable el paso del más acá al más allá para un ser “bidimensional”, imagínate si nos metemos a intentar comprender a un ser “tri-tridimensional”. Divertido como experimento mental para escribir un libro, pero del todo inútil si lo que buscamos es conocimiento y comprensión.

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    • Uff, ese asunto no parece directamente relacionado con la religión, pero de todas formas no sé qué quieres decir, es como si me preguntas que cómo responder a quienes afirman que el budismo no existe, o que el comunismo o la democracia no existen. La respuesta sería, “pues sí, existe”. Otra cosa es hablar de si tiene sentido o no, o de si es algo sano o perjudicial. En mi opinión es el absurdo elevado a la categoría de ideología. Pero eso ha pasado muchas veces y seguirá pasando en el futuro.

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  3. Que pensas Christian de la descristianización de Europa? He leido varias opiniones: que es una politica de la UE que lleva a los musulmanes a Europa para descristianizarlo, pero en esto entiendo que ningún católico se vuelve musulmán,por lo que no tiene nada que ver estos. Sin embargo, se puede notar que el estado retira las cruces de los lugares públicos por ejemplo pero presta a los musulmanes salones o lugares para que hagan su fiesta o celebración del cordero. Otros dicen que es nada más por la secularización de la sociedad. Por que empezaron por Europa y no por América Latina donde hay más concentracion de cristianos?
    Otros piensan que en concreto hay descatolizacion y no descristianizacion..

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    • Hola Gustavo, la inmigración musulmana no es en absoluto un plan de Europa para descristianizar ni para nada, simplemente es un fenómeno migratorio causado por las guerras y la pobreza. En cuanto a descatolización y no descristianización, si te refieres a que los católicos se hacen ateos pero los protestantes no, la realidad es más bien al contrario. El proceso de secularización se dio mucho antes entre los protestantes; este fenómeno en los países y comunidades católicas es mucho más reciente y menos intenso. Tenemos aquí un artículo sobre este asunto, te lo recomiendo: https://apologia21.com/2013/01/26/crisis-del-cristianismo-triunfo-del-ateismo/

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  4. Como responder cuando se nos dice que los católicos hemos mutilado el Padrenuestro quitando la parte de no hacer ídolos,pues en la Biblia es mas amplio. Yo entiendo,no se si estoy en lo correcto, que el primer mandamiento está resumido lo de ..Escucha Israel..,no tendrás otros dioses etc.en amarás a Dios sobre todas las cosas. Pues amandolo sobre todas las cosas uno lo va escuchar y por consiguiente no tendrás otros dioses.

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    • Supongo que no te refieres al Padrenuestro sino a los 10 mandamientos. Los católicos no hemos mutilado nada, en la Biblia están tal cual se escribieron, pero la forma que se encuentra en el catecismo y la gente memoriza encontramos un resumen de lo esencial de ellos. Un resumen no es una mutilación, sino una condensación que se queda en lo esencial que debemos tener presente. Pronto publicaremos toda una serie de artículos sobre el tema de las imágenes, lo que incluirá un análisis detallado de los mandamientos y de esta cuestión por la que preguntas. En cualquier caso supongo que nadie pensará que porque en nuestro resumen de los mandamientos no ponemos lo de “no tendrás otros dioses delante de mí” eso no significa que los católicos permitimos adorar a otros dioese, eso sería absurdo. De todas formas, como condensación que es, la frase “Amarás a Dios sobre todas las cosas” (que por cierto, fue la misma fórmula que Jesús usó al resumir los mandamientos) incluye, evidentemente, la idea de no adorar a otros dioses salvo a él. Un ídolo es una imágen que representa y contiene a un dios que no es Dios, por lo tanto la idea de no adorar ídolos queda igualmente incluida. Ahora algunos protestantes te podrán decir que nosotros adoramos ídolos, igualando “ídolo” con “imagen”, pero si ellos quieren cambiar el significado de las palabras entonces nada puedes hacer excepto decirles que en la Biblia ídolo no significa lo que ellos dicen. Una imagen de la Virgen o de un santo no es un ídolo porque no es un dios ni dios ninguno habita dentro, son sólo imágenes que representan a un ser del cielo, y no adoramos a la imagen ni al ser, sino que inspirados por la imagen veneramos y honramos al ser que representa, igual que los primeros cristianos veneraban y honraban a sus santos. Si ellos quieren comportarse de otra forma son libres de hacerlo, habiendo abandonado muchas formas del cristianismo primitivo no tiene nada de particular que también hayan abandonado el culto a los santos, eso que se pierden.

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    • Supongo que buscas algo en plan divulgativo, no teológico. Te puedo recomendar varios, todos muy buenos.

      “Padres apostólicos y apologistas griegos (s.II)” -> Este no es un libro explicativo, pero para conocer la Tradición primera me parece fundamental. Recoge los escritos de los cristianos de los siglos 1º y 2º, son las primeras fuentes cristianas además del Nuevo Testamento. No tiene mucho sentido hablar sobre esa Tradición que te he comentado sin conocer las fuentes originales. No necesitan mucha explicación, basta leer estos textos de los primeros cristianos, algunos que son discípulos de los apóstoles, algunos escritos incluso mientras los apóstoles están aún vivos, para darse cuenta de que los fundamentos del catolicismo están ya ahí, y la mayoría de forma muy explícita. Las introducciones a cada libro explican bien el estado de la cuestión, pero es al leer los libros originales cuando se ve todo claro.

      “Asombrado por la verdad”, de Patrick Madrid. Tiene 11 testimonios de conversos al catolicismo donde explican cómo fue su conversión y los motivos que les llevaron a ella. En tu situación sus explicaciones te serán muy útiles para contrastar.

      “Signs of Life”, de Scott Hahn -> Explica 40 costumbres católicas (a menudo reprobadas por los protestantes) y los orígenes bíblicos de cada una de estas tradiciones.

      “Dios te salve, Reina y Madre”, de Scott Hahn -> Explica las semillas bíblicas de las doctrinas marianas, los fundamentos bíblicos y teológicos. Una buena introducción a las doctrinas marianas para quienes no las comprendan.

      “Roma, dulce hogar”, de Scott Hahn -> Narra la experiencia personal de este antiguo calvinista en su proceso de conversión al catolicismo y los motivos que le movieron a ello.

      Como ves, ninguno de estos libros son exáctamente un resumen de la fe católica, pero una cosa es lo que pedimos y otra lo que necesitamos. De poco sirve aprender en qué creen los católicos si antes no tienes las bases para comprender por qué lo creen. Sinceramente creo que todos estos libros que te he indicado te serán de enorme utilidad para comprender el catolicismo. Ellos por sí solos no podrían hacer que tú ni nadie aceptara la fe católica, pero te permitirán ver el cristianismo desde otra perspectiva diferente a la tuya, y eso permitirá que puedas sacar tus propias conclusiones con más fundamento. Ya me contarás. Un abrazo

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  5. Querido hermano no se como agradecerle la molestia que se ha tomado en darme la explicación.
    LA VERDAD que ha sido una explicación formidable!ahora si entiendo….no es “esto” o lo “otro si no esto y lo otro,todo encaja y se complementa.
    Cierto es que tengo muchas dudas pues en un proceso como el que estoy pasando hay muchas lagunas que con la ayuda de Dios conseguiré armonizar,tampoco quiero molestarle demasiado,estar usted muy atareado y mucha gente demanda de usted explicaciones que le llevan su tiempo.
    Quiero darle gracias de nuevo por tam buena explicación…y si!me ha ayudado muchísimo.
    Un saludo hermano

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  6. Estimado hermano,primeramente darle gracias por darnos la posibilidad a a aquellos que tenemos ciertas dudas de poder recibir tan buenas aclaraciones que siento son promovidas por un corazón que ama la verdad.Mi situación es la de un hermano evangélico con muchas preguntas debido también a un corazón que ansía con todas sus fuerzas acercarse a la verdad y abrazarla cualquiera que fuese la barrera que hubiere que derribar,estoy en un proceso de reflexión,he leído sus artículos y me han dado muchísima luz,tengo algunas dudas….
    Usted dice en un artículo sobre la algunas doctrinas católicas que no están en la biblia,que la biblia forma parte de la tradición de la Iglesia,pero me pregunto entonces de donde parten dichas doctrinas?de la tradición oral ?no entendí muy bien ese asunto,(perdone mi torpeza y falta de entendimiento).
    Muchas gracias por el trabajo que desarrollan,un fuerte abrazo desde España.

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    • Querido hermano, intentaré ayudarle en este apasionante y desconcertante momento de reflexión (al menos así lo fue para mí) y le felicito por tener el valor de buscar la verdad a cualquier precio. A ver si esta explicación le aclara un poco las ideas y no dude en volver a preguntar si algo le queda confuso.

      Las doctrinas cristianas, estén o no en la Biblia, tienen todas un mismo origen: Jesús. A menudo solemos decir que vienen de los apóstoles, no entiendo muy bien por qué, pero evidentemente las doctrinas que predicaron los apóstoles y escribieron los evangelistas son las doctrinas de Jesús, aunque él nada dejó escrito.

      Ese mismo detalle, que no escribió nada de su mano, muestra también la confianza ciega que tuvo en que las sucesivas predicaciones de sus discípulos y apóstoles no tergiversarían en nada su predicación, de lo contrario se habría sentado a escribir él mismo al menos lo fundamental, pero no lo hizo. Claro que, conociendo la naturaleza humana, también era consciente de que el hombre por sí solo sería incapaz de transmitir sus doctrinas con fidelidad, e inevitablemente se irían deformando en cada transmisión, no sólo ya con el paso de los siglos, sino cada vez que pasaban de boca en boca. Por eso decidió enviar el Espíritu Santo a su Iglesia, para que él impidiese que sus doctrinas sufrieran la inevitable corrupción de todo lo que cae en manos humanas.

      Y he aquí un detalle importante: los evangelistas escribieron inspirados por el Espíritu Santo, por eso sus escritos son infalibles. Pero no sólo los evangelistas lo recibieron, sino también María y todos los apóstoles en Pentecostés, los cuales fueron predicando oralmente mucho antes de que los evangelistas recibieran esa misma inspiración. De hecho esto resulta en algo muy interesante: si sólo lo que dice la Biblia es verdad, y nada más que lo allí escrito, tendríamos que concluir que los apóstoles y otros discípulos recibieron el Espíritu Santo y empezaron a predicar (lo dice la Biblia), pero no se podría decir que los evangelistas recibieron el Espíritu Santo para escribir con infalibilidad (eso no lo dice la Biblia, lo declaró más tarde la Iglesia). De ese modo, según la “sola Scriptura”, los evangelios no son fiables porque la Biblia no dice que sean palabra de Dios, así que esa doctrina se aniquila a sí misma.

      San Marcos no explica nada de la naturaleza o finalidad de su libro, simplemente empieza diciendo “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios”. Mateo empieza directamente con la genealogía. San Juan al final afirma que lo que ha escrito es un testimonio verdadero, pero no dice que sea el único, de hecho termina diciendo “Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían”, dejando claro que lo que ha escrito es sólo una pequeña parte de lo que podría decir sobre Jesús, y no sirve decir que lo que no dijo se completa con los otros libros, pues ya dice Juan bien claro que “no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían”.

      Pero lo que más nos interesa es Lucas, el único que empieza explicando para qué escribe el libro y cuál es su función. Para nada nos habla de inspiración divina (él no es consciente), y tampoco estamos ante las palabras de un apóstol, ni de un discípulo de ninguno de los 12 apóstoles, sino probablemente un discípulo de San Pablo, que a su vez fue discípulo de los apóstoles, pero poquito. Lucas no dice que sus escritos son palabra de Dios, simplemente nos dice:

      Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra. Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado, a fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido.

      Admite que otros antes que él ya han escrito cosas sobre Jesús, no otros 3, sino “muchos”, y esos muchos no son los heréticos que escribieron los evangelios gnósticos (eso vino mucho después), sino verdaderos cristianos, pues escribieron los hechos “tal como nos fueron transmitidos”. Y fíjate que el mismísimo evangelista Lucas nos está diciendo que el cristianismo es una fe que se ha transmitido oralmente, “tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra”. Se trata de una fe viva, transmitida oralmente, sin textos aún, salvo alguna epístola y el de Marcos.

      Lucas no se sienta a una mesa a esperar que Dios le hable y le dicte la Escritura, sino que acude a esa fuente viva de la predicación oral para extraer de allí su información, pues él ni siquiera es testigo directo de los hechos, aunque se fia de que la tradición (transmisión) oral se mantenga fiel a ellos: “Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti”.

      “Para ti, excelentísimo Teófilo”. Ni siquiera pretende escribir un libro para que los cristianos tengan acceso a la palabra de Dios (pues ya tienen total acceso a ella a través de la predicación oral), sino que se lo escribe a una persona concreta, para su provecho. Poco podría imaginarse Lucas que muchos siglos más tarde habría gente que consideraría que su libro no fue fruto de la Tradición oral, sino al contrario, la autoridad para suprimirla. Le parecería el mundo al revés.

      ¿Y para qué le escribe a ese tal Teófilo su librito? “A fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Ahí está todo bien claro, no pretende que su libro, su Escritura, sirva para transmitir la fe a nadie, pues él mismo nos acaba de admitir que para escribirlo ha tenido que recurrir a quienes la predican. Al contrario, le escribe a un cristiano que ya ha sido convertido a la fe por la predicación oral. Lucas no pretende enseñarle nada nuevo, sino presentarle un instrumento para reforzar la fe que Teófilo ya tiene. El evangelio de Lucas se escribió para reforzar la fe de los creyentes, no para transmitirles la fe.

      Del mismo modo los cristianos hoy recibimos la fe de manera oral por medio de nuestros padres, catequistas, predicadores, etc., y sólo años después usamos la Biblia. He oido a protestantes insistir en que la Biblia es la única fuente y por tanto ya los niños deben acudir a ella, aunque sea en una versión adaptada. Pues al parecer el mismísimo Lucas que escribió esa Biblia que ellos leen, nos está diciendo lo contrario, que él no ha escrito su parte de la Biblia para revelarnos la verdad, sino para reforzar la fe recibida, una fe que debe transmitirse viva, mediante palabras y acciones, como se ha venido haciendo entre los católicos durante 2000 años. El Evangelio de Lucas, como los otros, es un estracto de la predicación oral, un resumen, una síntesis con intención didáctica, práctica, y ahora no tiene sentido pensar que el resumen es la obra. Es como si yo te escribiera un resumen de El Quijote de 40 páginas, y tus hijos confundieran el resumen con la obra y afirmaran sin rubor que El Quijote es una mala imitación de mi obra con muchísimas cosas añadidas que no pertenecen a la pluma de Cervantes, sino a la de algún manipulador posterior. ¿Absurdo?

      La Iglesia recibió la predicación de Jesús y de los apóstoles, algún apóstol y algunos cristianos de a pie decidieron escribir un pequeño resumen sobre Jesús, y ahora los protestantes dicen que sólo ese resumen vale, y que el mensaje original, el extenso, hay que arrojarlo a la basura.

      Si no te ha bastado lo dicho puedes seguir leyendo.

      Y ahora imagina que tienes 40 años y que estás en Jerusalén un año después de haber muerto Cristo. Eres discípulo de Jesús. Imagínatelo e intenta ver las cosas desde ese momento histórico, con el frescor de una fe recién nacida. Así podrás comprender mejor lo que te quiero expresar.

      Todo es un revuelo, una emoción, y también un peligro. No hace mucho que habéis comprendido en serio que Jesús es el Hijo de Dios, y ahora estáis ansiosos por compartir la noticia y la nueva fe con todo el mundo, aunque no falta el miedo por las presiones, cada vez mayores, que estáis recibiendo de parte de los judíos.

      Los apóstoles no paran de viajar y crear comunidades por todo el imperio, y también fuera de él, pero vosotros, los discípulos “de a pie”, igualmente ayudáis a extender la buena nueva. Van pasando los años y las comunidades cristianas crecen como la espuma, ya están por todas las ciudades del imperio y en muchas de fuera. Con igual rapidez e intensidad aumenta el peligro. Las persecuciones, que empezaron siendo una presión social, son ya un asunto organizado, con arrestos, torturas, linchamientos y asesinatos, y está claro que va a más. Al recelo de las autoridades judías se ha unido el de las romanas, que cada vez más actúan contra los católicos. Pero eso lo tienes en poco comparado con la inmensa dicha de ser portador y transmisor de la verdad. Te has convertido en uno de los muchos predicadores ambulantes que viajan de sitio en sitio compartiendo la buena nueva, y los resultados son espectaculares, es como si Dios hubiera fertilizado el terreno y hubiera creado las condiciones perfectas para que la semilla dé frutos, y en abundancia.

      La fe de Jesús se va extendiendo de boca en boca y fundando comunidades. Los apóstoles son duramente perseguidos y parte de ellos ya han sido asesinados por difundir la nueva fe, pero eso sólo sirve para daros más fuerza a los predicadores y a los fieles.

      No deja de asómbrate un hecho notable: por todas partes se predica la misma fe. Es cierto que recientemente han aparecido gnósticos, que tomando las doctrinas del gnosticismo de oriente han comenzado a asumir el cristianismo para mezclarlo con sus propias ideas, bien os pone en guardia contra ello el apóstol Juan. Pero todos tienen claro cuál es el original y cuál es la copia adulterada y minoritaria. No hace mucho ha surgido una nueva palabra que se usa para diferenciar a los cristianos fieles a la doctrina original de esos grupitos de herejes que intentan presentar sus propias recetas: católicos. Cuando la gente quiere decir que pertenecen a la Iglesia universal, y no a esos grupos minoritarios heréticos, dicen que son cristianos católicos. Los otros son herejes.

      Y al mismo tiempo el hecho de que los católicos se mantengan fieles a la doctrina de Jesús no te parece tan sorprendente, pues el mismo Jesús anunció que enviaría al Espíritu Santo para velar por su Iglesia, y eso es lo que está sucediendo. Esa protección no elimina los peligros ni la herejía, pero sí logra hacer que no triunfen, que no contaminen a la Iglesia por dentro.

      Los nuevos conversos tienen muchas dudas, y por eso cada vez que llegas a una comunidad te llueven las preguntas. Tú conoces las respuestas, conociste a Jesús, y te formaste con los apóstoles. Ellos fueron tus maestros, y lo que no viviste tú lo vivieron ellos. Estás preparado para responderles, pues las doctrinas están claras en tu corazón, y cuando hay alguna duda o surge un asunto nuevo, se envían cartas a los apóstoles pidiendo su intervención.

      Los apóstoles tienen un prestigio sin rival, y algunas de sus cartas, aunque muy pocas, circulan por diversas comunidades. También hay otro, llamado Pablo de Tarso, que aunque no fue apóstol de Jesús, goza de gran prestigio por su enorme labor misionera, igualando a la de los apóstoles. Algunas de sus cartas también circulan.

      Dicen que hay un cristiano, un tal Marcos, que ha recopilado muchos datos sobre la predicación de Jesús, y también algunas comunidades han hecho copia del librito porque sintetiza muy bien la vida y obra del Mesías. Todavía no has visto ese libro, piensas que sería interesante leerlo, a ver si algún día ves una copia en alguna comunidad de las que visitas. Ha sido muy buena idea, sin duda nos viene muy bien contar con una síntesis de ese tipo. Como la mayoría de la gente no sabe leer, las comunidades que cuentan con copias de esas cartas o del libro de San Marcos, las leen en comunidad, y así pueden discutir y aclarar las dudas que surgen. Y al parecer funciona muy bien, por lo que te han comentado. Tal vez sea muy buena idea hacer que esos escritos circulen, facilitan la predicación y permiten a las comunidades tener algo sólido de referencia aunque los predicadores no estén. Piensas que otros cristianos con sólida formación deberían copiar la idea, preferentemente cristianos que sean discípulos directos de los apóstoles, porque tendrán mejor formación y porque si tienen dudas o lagunas podrán acudir a ellos. Claro que lo ideal sería que los propios apóstoles se sentaran a escribir, pero ¿sentarse ellos? Imposible, no paran. Alguno de ellos ha dicho que cuando la vejez les obligue a tener sosiego piensan sentarse a escribir sus memorias sobre Jesús, pero al paso que van es más que probable que ninguno de ellos llegue a tal edad, les están matando a todos.

      Mientras tanto las comunidades crecen, es necesario irse organizando de otra manera, crear nuevos cargos y tomar muchas decisiones. Cuando las decisiones son de importancia se consulta a los apóstoles que sobreviven, y sus decisiones son aceptadas por todas las comunidades, estén donde estén. Y no son sólo cuestiones referidas al funcionamiento, también hay muchas preguntas a cerca de situaciones morales o doctrinales que no se habían planteado antes y ahora hay que contestar. Los apóstoles siguen siendo la referencia, pues ellos tuvieron una profunda formación a manos del propio Jesús, y cuando se trata de algo que Jesús no trató con ellos, entonces todos reconocen que el Espíritu Santo les da a ellos una protección especial y capacidad para decidir sin errar, así que sus decisiones son aceptadas por todos como si vinieran del mismísimo Jesús, pues es Jesús, a través del Espíritu Santo, quien habita en ellos y les guía.

      Acaban de matar también a Pedro, ha sido un duro golpe para todos los cristianos, pero afortunadamente antes de morir ya nombró a un sucesor, un presbítero de Roma llamado Lino, a quien ha nombrado obispo en su lugar. Muerto Pedro, Lino es nuestro nuevo líder, aunque tampoco crees que durará mucho, pero podrán matar a los obispos, más no al obispado. No importa, a cada uno muerto le sucederá otro y la llama seguirá viva. Al fin y al cabo mataron a Jesús y eso no logró descabezar a la Iglesia.

      Bien, un contexto largo pero tal vez necesario para meternos en situación. Imagina que estamos en el año 67, el de la muerte de Pedro. Tú ya tienes 74 años, bastante más de lo que la mayoría de la gente consigue vivir por entonces. Son tiempos muy duros para los cristianos, os están matando a miles, pero tu fe te empuja y te llena, el peligro no es nada comparado con la recompensa. Los cristianos defienden su fe y están dispuestos a morir por ella, y la palabra de Jesús sigue extendiéndose de boca en boca por todas partes.

      Y ahora estás en una reunión con cristianos en una pequeña ciudad de cualquier parte. Algunos son ya cristianos bautizados, pero también los hay que se acercan para aprender de ti esa nueva fe que ya les está atrayendo. Te pones, como siempre, ha hablarles de Jesús, de sus doctrinas, y a resolver las dudas de la gente, los cristianos y los que aspiran a serlo. Y en un momento dado se levanta una persona y te dice: Eso que estás explicando no viene en este libro. Extrañado le pides el libro para saber de qué está hablando. Lo reconoces en cuanto empiezas a leer. Es el libro de Marcos, que en los últimos años se ha ido extendiendo por todas partes. La gente cada vez más lo considera inspirado por el mismísimo Dios, y verdaderamente todo en él es verdadero, por eso los apóstoles no han puesto ningún reparo a su circulación.

      Tú te muestras desconcertado por el extraño argumento de ese hombre y le respondes: Jesús nos enseñó durante tres años, ese librito, tan verdadero como es, sólo recoge lo esencial, pero hay mucho más. El hombre no se muestra para nada convencido y sigue insistiendo en que si lo que dices no aparece en ese libro entonces es pura mentira y herejía. Le argumentas que lo que estás enseñando es lo mismo que todos los cristianos creen en todas partes. Te refieres, claro a los llamados “católicos”, pues los grupitos herejes no sólo son pequeños, sino que con el fervor de las persecuciones han disminuido. Lo que enseño yo, le argumentas, es lo mismo que enseñan mis compañeros, lo mismo que enseñan los apóstoles. “Tal vez”, te interrumpe él, “pero no aparece en este librito así que yo no me lo creo, y lo único que demuestra eso es que todos vosotros sois unos herejes, habéis inventado doctrinas falsas, habéis trabajado al servicio de Satanás para engañar a las multitudes y habéis logrado arrojar a la perdición a la mayoría de los cristianos. Tú y todos los predicadores habéis traicionado a Jesús. Yo sé desvelar vuestras falsedades, este libro me dice claramente qué es verdad y qué es mentira. Basta con abrir sus páginas y ver sin duda alguna si una doctrina está aquí o no. Si no está, es falsa. Y no creas que soy el único que conoce esta verdad, tengo más de 20 compañeros en esta ciudad que también la conocen, y decimos que todos vosotros sois falsos y traidores. Habéis logrado engañar a casi todos los cristianos, y por eso Dios ahora lanza contra todos vosotros estas persecuciones, para que os aniquilen y venza por fin la verdad”.

      Fin de la simulación.

      Sí, suena peliculero, pero de eso se trata, de meterte en una situación y en un papel. Intenta identificarte con ese personaje que ha conocido a Jesús y a los apóstoles y que se ha pasado la vida predicando su mensaje. A sus 74 años no conoce más “Escrituras” que el Antiguo Testamento, aunque comparte el enorme prestigio y fiabilidad que la mayoría siente por el escrito de Marcos y las pocas cartas de los apóstoles que circulan por ahí. Puede que en ese año, el 67, ya exista uno o dos evangelios más, pero estarían aún empezando a circular, y difícilmente serían considerados todavía “Palabra de Dios” o parecido, aunque sí un buen compendio de cristianismo.

      Tú estás predicando una fe viva, de testimonio, y llevabas años predicando antes de que aparecieran esos otros textos. Las comunidades cristianas que acogen con entusiasmo esos textos lo hacen precisamente porque ya son cristianas y porque pueden reconocer que esos textos contienen la verdad. Y lo saben, porque antes de que esos textos llegaran, ellos ya poseían la verdad, la que los predicadores les habían enseñado.

      Y de repente surge esa persona ficticia que se levanta y pretende darte la vuelta a la situación. Según él, ese libro no tiene valor por condensar la verdad que la Iglesia comparte, sino a la inversa: ese libro es la Verdad, y a partir del libro hay que construir la fe. Es como si antes de que existiera ese libro (pues los demás aún no se habían escrito) no hubiera habido manera de conocer la verdad, como si la predicación de Jesús y de los apóstoles hubiera sido una mera forma de abonar el terreno, pero hasta que no apareció el libro la semilla de la verdad no fue sembrada. Por tanto Jesús y los apóstoles no predicaron semillas de verdad, se limitaron a arrojar el estiércol para que la tierra quedase abonada.
      Absurdo ¿no crees? Si te pones en la situación de ese predicador del año 67, sabes que la palabra de Jesús tenía la verdad, y que esa verdad se iba transmitiendo oralmente. Cuando aparecieron los primeros textos, se acogieron como una poderosa herramienta, pero nadie pensó que a partir de ese momento había que olvidarse de toda predicación anterior y quedarse sólo con lo poquito que el texto contaba. ¿Olvidarse de todo lo predicado por Jesús, San Pedro, etc. para asumir como única verdad lo que escribió un cristiano de a pie como yo, un tal Marcos?

      Incluso cuando los cristianos fueron aceptando que el libro de Marcos, y otros que aparecerían tiempo después, estaba inspirado por el Espíritu Santo, eso no lleva automáticamente a pensar que por ello se deberían rechazar todas las otras cosas que se iban transmitiendo de voz en voz y que no estaban recogidas en ese libro. La historia nos muestra que los cristianos no sustituyeron una cosa por otra, sino que acogieron esos textos dentro del acervo global de la predicación. Dentro, parte de, no en lugar de. La predicación de Jesús se transmitió a través de los apóstoles y otros discípulos, y los discípulos de los discípulos, etc. de boca en boca, como hizo el mismísimo Jesús. Eso se llama “Tradición” (nada que ver con el folclore) porque la palabra originalmente significa “transmisión”, y la transmisión de la verdad comenzó siendo oral, y en un momento dado empezó a tener apoyos escritos también, pero siendo todo una misma cosa. Cuando el tiempo fue creando distancia entre la muerte de Jesús y los cristianos, esos textos fueron cobrando mayor importancia, hasta el punto de que se constituyeron como un pilar de la predicación a la misma altura que el de las predicaciones orales. Es entonces cuando la palabra “Tradición” se aplica a la oral, como distinto a las “Escrituras”, que se aplica a la escrita.

      Pero ambas eran una misma cosa, y de hecho lo siguieron siendo. Piensa que todas esas otras doctrinas que hoy decimos que no aparecen en la Biblia pero que se encuentran en la Tradición, están igualmente escritas. La idea de que las Escrituras son más de fiar porque los textos son inmutables y las palabras no, no sirve como argumento, pues lo que hoy llamamos Tradición también está escrita en textos; y lo que hoy llamamos “Escrituras” también comenzó siendo predicación oral. La única diferencia es que las llamadas “Escrituras” fueron escritas directamente por los apóstoles o por discípulos suyos, y lo hicieron de forma temprana. Casos como el de Marcos y Lucas son cristianos, discípulos de apóstoles, que pusieron por escrito un resumen del magisterio de Jesús. Más tarde otros también escribieron sobre las doctrinas de Jesús, y quedó igualmente por escrito, pero eso ya se considera hoy Tradición y no Escritura. Ahí tienes por ejemplo el caso de las cartas de San Clemente, el cuarto papa, que también fue discípulo de los apóstoles. De hecho sus cartas fueron durante siglos consideradas “Palabra de Dios” por muchas comunidades cristianas, incluso por la mayoría de las de Oriente, así como otros escritos cristianos del siglo I, como la Didaché, el Pastor de Hermas, etc. Sólo para que veas que la diferencia entre lo que hoy llamamos Escrituras y Tradición no era algo claro en los principios, sino que todo, oral y escrito, se consideraba un solo y único Evangelio.

      Cuando siglos después el Espíritu Santo va zanjando la cuestión (y lo hace a través del papa y de los concilios de la Iglesia católica, no lo olvidemos), es cuando de todos esos escritos podemos estar seguros de que unos son absolutamente infalibles y otros no (lo que no significa que no sean válidos, sino que no son infalibles). Por eso las Escrituras son ciertas sin duda alguna, y los escritos de lo que hoy llamamos Tradición no pueden tomarse como regla de fe sin más, sino que tienen que ser contrastados con otros escritos y pasar el filtro de la Biblia. Esa idea de que si no está en la Biblia no es verdadero es una idea relativamente moderna, lo que sí ha defendido la Iglesia durante siglos es que, si algo contradice la Biblia, entonces es falso (pero si no está en la Biblia, la Biblia simplemente no dice nada sobre el tema). Por otro lado, una doctrina de la Tradición pasa a ser infalible, y al mismo nivel que las que aparecen en la Biblia, cuando es declarada dogma, pues para tal cosa tiene que intervenir el Espíritu Santo.

      De ese modo la Tradición tiene más información que la Biblia, y dejar fuera todo lo que no está en la Biblia supondría rechazar doctrinas verdaderas por el simple hecho de que ni Marcos ni los otros la recogieron. Ellos no pretendieron sentarse a escribir una enciclopedia, pues como San Juan afirma en su evangelio, serían tantos los libros necesarios para hablar sobre Jesús que no cabrían en una biblioteca. Ellos pretendieron hacer una breve síntesis (y en verdad son extraordinariamente breves), y en una síntesis necesariamente dejas muchas cosas fuera, pero eso no era ningún problema, porque ellos no estaban creando una nueva fe, estaban escribiendo a un público que ya era cristiano y que ya tenía esa fe, así que no era necesario contárselo todo, bastaba con recordarles lo esencial. La otra finalidad con la que escribieron los evangelios fue para tener una herramienta para que los predicadores pudieran presentar la nueva fe, algo así como un catecismo, pero que sería la base de la formación, no la única formación en exclusiva.

      Si yo quisiera que conocieras cómo fue mi abuelo, podría escribirte un libro hablando de él y de su vida. Pero a mis hijos les cuento muchas cosas de él. Imagínate que un día tus hijos conocen a mis hijos. Ellos vienen con el libro que yo te escribí, lo conocen bien, así que se sientan con mis hijos a hablar de él. Mis hijos entonces comentan algo que mi abuelo dijo una vez, y tus hijos se levantan con mi libro en la mano y les dicen: “Eso es falso, vuestro abuelo jamás dijo tal cosa, busca en este libro y verás que no aparece por ninguna parte”. Y entonces mis hijos, que aprendieron esa anécdota de mí, los mirarán entre sorprendidos y extrañados… y probablemente cambiarán de tema.

      Y a pesar de todo lo escrito, no he hecho nada más que intentar darte una perspectiva sobre el asunto, para que lo veas desde otro punto de vista, ojalá lo haya conseguido. Pero a partir de ahí serían muchos los detalles que se podrían discutir, como por ejemplo las doctrinas que no están en la Biblia pero que tampoco aparecen en la Tradición hasta uno, dos siglos más tarde, y por lo tanto no pudieron ser predicadas por los apóstoles. Sobre ese tipo de doctrinas (que son muy pocas) te comentaré brevemente que la predicación oral (y la escrita) nos transmiten muchos conceptos, pero es poco a poco con el tiempo cuando la Iglesia va profundizando y reflexionando sobre esos conceptos y a veces descubre verdades que no estaban allí evidentes.

      Sobre esto recuerdo siempre el caso de una vez, cuando yo era jovencito, que me ofrecieron un trabajo. Me pasaron el contrato y yo, tras leerlo, quedé encantado y a punto estuve de firmarlo pero decidí pasárselo a un amigo que había estudiado derecho para que opinara. Él no tardó ni medio minuto en aconsejarme que no lo firmara, pues había frases que a mí me parecían totalmente inocentes pero que legalmente podían ser usadas para obligarme a hacer horas extras sin fin y sin paga adicional. Me costó trabajo entender por qué esa frase permitía tal cosa, pero lo entendí, más o menos, cuando me lo explicó. Y eso mismo me ha pasado muchas veces, el experto ve consecuencias que yo no veo.

      Pues lo mismo le ocurre al cristiano, puede leer la Biblia o admitir cierta cosa de la Tradición y no darse cuenta de la implicaciones profundas de tal doctrina. Cuando madura y entiende todo mejor, la Iglesia va sacando conclusiones que antes no había sacado, y si hay dudas sobre el tema, el papa o un concilio, con ayuda del Espíritu Santo, rechazan o proclaman, ya con infalibilidad, que tal cosa es sin duda cierta.

      Pero eso no es sólo algo que hacemos los católicos, los protestantes también lo hacen, o más bien asumen muchas de las doctrinas que los católicos hemos hallado por medio de este proceso de maduración y comprensión. Por poner un ejemplo sencillo, la doctrina de la Trinidad no aparece de modo incuestionable en la Biblia, fue mucho tiempo después cuando la Iglesia, tras siglos de ir profundizando, llegó a la conclusión de que Dios no podía ser sino trino, tres personas y una esencia. Esa definición la dio la Iglesia Católica, no aparece en la Biblia, y a pesar de ello los protestantes la asumen sin cuestionamiento, excepto algunas ramas como los Mormones o Testigos, o algunas otras denominaciones que han aplicado la sola Scriptura con mayor pureza y se han visto obligados a rechazarlo. Pues si la Iglesia pudo ir comprendiendo la naturaleza de Dios cada vez mejor, del mismo modo pudo ir comprendiendo cada vez mejor la naturaleza de la Virgen, pero en caso de duda, ahí están los diferentes concilios que fueron aprobando las doctrinas marianas, y si un protestante rechaza esos concilios porque eran católicos, de igual modo tendría que rechazar todos los concilios católicos desde el principio, incluidos los concilios que decidieron qué libros son palabra de Dios y cuáles no, o los que definen que Jesús era Dios y muchísimas cosas más. Elegir doctrinas a la carta en idénticas circunstancias no es una base demasiado razonable para apoyar una fe sólida.

      FIN. Te agradecería que me comentaras si tanto escrito te ha sido de ayuda o no, tal vez con un enfoque diferente (o explicándome mejor tus dudas) pueda ayudarte. Creo que me he pasado escribiendo, podría sintetizar mucho más, pero para eso tardaría más de lo que he tardado en escribirlo, así que así quedará.

      Un saludo, Luís

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