Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe.

Anuncios

87 thoughts on “Dudas

    • Uff, ese asunto no parece directamente relacionado con la religión, pero de todas formas no sé qué quieres decir, es como si me preguntas que cómo responder a quienes afirman que el budismo no existe, o que el comunismo o la democracia no existen. La respuesta sería, “pues sí, existe”. Otra cosa es hablar de si tiene sentido o no, o de si es algo sano o perjudicial. En mi opinión es el absurdo elevado a la categoría de ideología. Pero eso ha pasado muchas veces y seguirá pasando en el futuro.

      Me gusta

  1. Que pensas Christian de la descristianización de Europa? He leido varias opiniones: que es una politica de la UE que lleva a los musulmanes a Europa para descristianizarlo, pero en esto entiendo que ningún católico se vuelve musulmán,por lo que no tiene nada que ver estos. Sin embargo, se puede notar que el estado retira las cruces de los lugares públicos por ejemplo pero presta a los musulmanes salones o lugares para que hagan su fiesta o celebración del cordero. Otros dicen que es nada más por la secularización de la sociedad. Por que empezaron por Europa y no por América Latina donde hay más concentracion de cristianos?
    Otros piensan que en concreto hay descatolizacion y no descristianizacion..

    Me gusta

    • Hola Gustavo, la inmigración musulmana no es en absoluto un plan de Europa para descristianizar ni para nada, simplemente es un fenómeno migratorio causado por las guerras y la pobreza. En cuanto a descatolización y no descristianización, si te refieres a que los católicos se hacen ateos pero los protestantes no, la realidad es más bien al contrario. El proceso de secularización se dio mucho antes entre los protestantes; este fenómeno en los países y comunidades católicas es mucho más reciente y menos intenso. Tenemos aquí un artículo sobre este asunto, te lo recomiendo: https://apologia21.com/2013/01/26/crisis-del-cristianismo-triunfo-del-ateismo/

      Me gusta

  2. Como responder cuando se nos dice que los católicos hemos mutilado el Padrenuestro quitando la parte de no hacer ídolos,pues en la Biblia es mas amplio. Yo entiendo,no se si estoy en lo correcto, que el primer mandamiento está resumido lo de ..Escucha Israel..,no tendrás otros dioses etc.en amarás a Dios sobre todas las cosas. Pues amandolo sobre todas las cosas uno lo va escuchar y por consiguiente no tendrás otros dioses.

    Me gusta

    • Supongo que no te refieres al Padrenuestro sino a los 10 mandamientos. Los católicos no hemos mutilado nada, en la Biblia están tal cual se escribieron, pero la forma que se encuentra en el catecismo y la gente memoriza encontramos un resumen de lo esencial de ellos. Un resumen no es una mutilación, sino una condensación que se queda en lo esencial que debemos tener presente. Pronto publicaremos toda una serie de artículos sobre el tema de las imágenes, lo que incluirá un análisis detallado de los mandamientos y de esta cuestión por la que preguntas. En cualquier caso supongo que nadie pensará que porque en nuestro resumen de los mandamientos no ponemos lo de “no tendrás otros dioses delante de mí” eso no significa que los católicos permitimos adorar a otros dioese, eso sería absurdo. De todas formas, como condensación que es, la frase “Amarás a Dios sobre todas las cosas” (que por cierto, fue la misma fórmula que Jesús usó al resumir los mandamientos) incluye, evidentemente, la idea de no adorar a otros dioses salvo a él. Un ídolo es una imágen que representa y contiene a un dios que no es Dios, por lo tanto la idea de no adorar ídolos queda igualmente incluida. Ahora algunos protestantes te podrán decir que nosotros adoramos ídolos, igualando “ídolo” con “imagen”, pero si ellos quieren cambiar el significado de las palabras entonces nada puedes hacer excepto decirles que en la Biblia ídolo no significa lo que ellos dicen. Una imagen de la Virgen o de un santo no es un ídolo porque no es un dios ni dios ninguno habita dentro, son sólo imágenes que representan a un ser del cielo, y no adoramos a la imagen ni al ser, sino que inspirados por la imagen veneramos y honramos al ser que representa, igual que los primeros cristianos veneraban y honraban a sus santos. Si ellos quieren comportarse de otra forma son libres de hacerlo, habiendo abandonado muchas formas del cristianismo primitivo no tiene nada de particular que también hayan abandonado el culto a los santos, eso que se pierden.

      Me gusta

    • Supongo que buscas algo en plan divulgativo, no teológico. Te puedo recomendar varios, todos muy buenos.

      “Padres apostólicos y apologistas griegos (s.II)” -> Este no es un libro explicativo, pero para conocer la Tradición primera me parece fundamental. Recoge los escritos de los cristianos de los siglos 1º y 2º, son las primeras fuentes cristianas además del Nuevo Testamento. No tiene mucho sentido hablar sobre esa Tradición que te he comentado sin conocer las fuentes originales. No necesitan mucha explicación, basta leer estos textos de los primeros cristianos, algunos que son discípulos de los apóstoles, algunos escritos incluso mientras los apóstoles están aún vivos, para darse cuenta de que los fundamentos del catolicismo están ya ahí, y la mayoría de forma muy explícita. Las introducciones a cada libro explican bien el estado de la cuestión, pero es al leer los libros originales cuando se ve todo claro.

      “Asombrado por la verdad”, de Patrick Madrid. Tiene 11 testimonios de conversos al catolicismo donde explican cómo fue su conversión y los motivos que les llevaron a ella. En tu situación sus explicaciones te serán muy útiles para contrastar.

      “Signs of Life”, de Scott Hahn -> Explica 40 costumbres católicas (a menudo reprobadas por los protestantes) y los orígenes bíblicos de cada una de estas tradiciones.

      “Dios te salve, Reina y Madre”, de Scott Hahn -> Explica las semillas bíblicas de las doctrinas marianas, los fundamentos bíblicos y teológicos. Una buena introducción a las doctrinas marianas para quienes no las comprendan.

      “Roma, dulce hogar”, de Scott Hahn -> Narra la experiencia personal de este antiguo calvinista en su proceso de conversión al catolicismo y los motivos que le movieron a ello.

      Como ves, ninguno de estos libros son exáctamente un resumen de la fe católica, pero una cosa es lo que pedimos y otra lo que necesitamos. De poco sirve aprender en qué creen los católicos si antes no tienes las bases para comprender por qué lo creen. Sinceramente creo que todos estos libros que te he indicado te serán de enorme utilidad para comprender el catolicismo. Ellos por sí solos no podrían hacer que tú ni nadie aceptara la fe católica, pero te permitirán ver el cristianismo desde otra perspectiva diferente a la tuya, y eso permitirá que puedas sacar tus propias conclusiones con más fundamento. Ya me contarás. Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

  3. Querido hermano no se como agradecerle la molestia que se ha tomado en darme la explicación.
    LA VERDAD que ha sido una explicación formidable!ahora si entiendo….no es “esto” o lo “otro si no esto y lo otro,todo encaja y se complementa.
    Cierto es que tengo muchas dudas pues en un proceso como el que estoy pasando hay muchas lagunas que con la ayuda de Dios conseguiré armonizar,tampoco quiero molestarle demasiado,estar usted muy atareado y mucha gente demanda de usted explicaciones que le llevan su tiempo.
    Quiero darle gracias de nuevo por tam buena explicación…y si!me ha ayudado muchísimo.
    Un saludo hermano

    Me gusta

  4. Estimado hermano,primeramente darle gracias por darnos la posibilidad a a aquellos que tenemos ciertas dudas de poder recibir tan buenas aclaraciones que siento son promovidas por un corazón que ama la verdad.Mi situación es la de un hermano evangélico con muchas preguntas debido también a un corazón que ansía con todas sus fuerzas acercarse a la verdad y abrazarla cualquiera que fuese la barrera que hubiere que derribar,estoy en un proceso de reflexión,he leído sus artículos y me han dado muchísima luz,tengo algunas dudas….
    Usted dice en un artículo sobre la algunas doctrinas católicas que no están en la biblia,que la biblia forma parte de la tradición de la Iglesia,pero me pregunto entonces de donde parten dichas doctrinas?de la tradición oral ?no entendí muy bien ese asunto,(perdone mi torpeza y falta de entendimiento).
    Muchas gracias por el trabajo que desarrollan,un fuerte abrazo desde España.

    Me gusta

    • Querido hermano, intentaré ayudarle en este apasionante y desconcertante momento de reflexión (al menos así lo fue para mí) y le felicito por tener el valor de buscar la verdad a cualquier precio. A ver si esta explicación le aclara un poco las ideas y no dude en volver a preguntar si algo le queda confuso.

      Las doctrinas cristianas, estén o no en la Biblia, tienen todas un mismo origen: Jesús. A menudo solemos decir que vienen de los apóstoles, no entiendo muy bien por qué, pero evidentemente las doctrinas que predicaron los apóstoles y escribieron los evangelistas son las doctrinas de Jesús, aunque él nada dejó escrito.

      Ese mismo detalle, que no escribió nada de su mano, muestra también la confianza ciega que tuvo en que las sucesivas predicaciones de sus discípulos y apóstoles no tergiversarían en nada su predicación, de lo contrario se habría sentado a escribir él mismo al menos lo fundamental, pero no lo hizo. Claro que, conociendo la naturaleza humana, también era consciente de que el hombre por sí solo sería incapaz de transmitir sus doctrinas con fidelidad, e inevitablemente se irían deformando en cada transmisión, no sólo ya con el paso de los siglos, sino cada vez que pasaban de boca en boca. Por eso decidió enviar el Espíritu Santo a su Iglesia, para que él impidiese que sus doctrinas sufrieran la inevitable corrupción de todo lo que cae en manos humanas.

      Y he aquí un detalle importante: los evangelistas escribieron inspirados por el Espíritu Santo, por eso sus escritos son infalibles. Pero no sólo los evangelistas lo recibieron, sino también María y todos los apóstoles en Pentecostés, los cuales fueron predicando oralmente mucho antes de que los evangelistas recibieran esa misma inspiración. De hecho esto resulta en algo muy interesante: si sólo lo que dice la Biblia es verdad, y nada más que lo allí escrito, tendríamos que concluir que los apóstoles y otros discípulos recibieron el Espíritu Santo y empezaron a predicar (lo dice la Biblia), pero no se podría decir que los evangelistas recibieron el Espíritu Santo para escribir con infalibilidad (eso no lo dice la Biblia, lo declaró más tarde la Iglesia). De ese modo, según la “sola Scriptura”, los evangelios no son fiables porque la Biblia no dice que sean palabra de Dios, así que esa doctrina se aniquila a sí misma.

      San Marcos no explica nada de la naturaleza o finalidad de su libro, simplemente empieza diciendo “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios”. Mateo empieza directamente con la genealogía. San Juan al final afirma que lo que ha escrito es un testimonio verdadero, pero no dice que sea el único, de hecho termina diciendo “Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían”, dejando claro que lo que ha escrito es sólo una pequeña parte de lo que podría decir sobre Jesús, y no sirve decir que lo que no dijo se completa con los otros libros, pues ya dice Juan bien claro que “no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían”.

      Pero lo que más nos interesa es Lucas, el único que empieza explicando para qué escribe el libro y cuál es su función. Para nada nos habla de inspiración divina (él no es consciente), y tampoco estamos ante las palabras de un apóstol, ni de un discípulo de ninguno de los 12 apóstoles, sino probablemente un discípulo de San Pablo, que a su vez fue discípulo de los apóstoles, pero poquito. Lucas no dice que sus escritos son palabra de Dios, simplemente nos dice:

      Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra. Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado, a fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido.

      Admite que otros antes que él ya han escrito cosas sobre Jesús, no otros 3, sino “muchos”, y esos muchos no son los heréticos que escribieron los evangelios gnósticos (eso vino mucho después), sino verdaderos cristianos, pues escribieron los hechos “tal como nos fueron transmitidos”. Y fíjate que el mismísimo evangelista Lucas nos está diciendo que el cristianismo es una fe que se ha transmitido oralmente, “tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra”. Se trata de una fe viva, transmitida oralmente, sin textos aún, salvo alguna epístola y el de Marcos.

      Lucas no se sienta a una mesa a esperar que Dios le hable y le dicte la Escritura, sino que acude a esa fuente viva de la predicación oral para extraer de allí su información, pues él ni siquiera es testigo directo de los hechos, aunque se fia de que la tradición (transmisión) oral se mantenga fiel a ellos: “Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti”.

      “Para ti, excelentísimo Teófilo”. Ni siquiera pretende escribir un libro para que los cristianos tengan acceso a la palabra de Dios (pues ya tienen total acceso a ella a través de la predicación oral), sino que se lo escribe a una persona concreta, para su provecho. Poco podría imaginarse Lucas que muchos siglos más tarde habría gente que consideraría que su libro no fue fruto de la Tradición oral, sino al contrario, la autoridad para suprimirla. Le parecería el mundo al revés.

      ¿Y para qué le escribe a ese tal Teófilo su librito? “A fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Ahí está todo bien claro, no pretende que su libro, su Escritura, sirva para transmitir la fe a nadie, pues él mismo nos acaba de admitir que para escribirlo ha tenido que recurrir a quienes la predican. Al contrario, le escribe a un cristiano que ya ha sido convertido a la fe por la predicación oral. Lucas no pretende enseñarle nada nuevo, sino presentarle un instrumento para reforzar la fe que Teófilo ya tiene. El evangelio de Lucas se escribió para reforzar la fe de los creyentes, no para transmitirles la fe.

      Del mismo modo los cristianos hoy recibimos la fe de manera oral por medio de nuestros padres, catequistas, predicadores, etc., y sólo años después usamos la Biblia. He oido a protestantes insistir en que la Biblia es la única fuente y por tanto ya los niños deben acudir a ella, aunque sea en una versión adaptada. Pues al parecer el mismísimo Lucas que escribió esa Biblia que ellos leen, nos está diciendo lo contrario, que él no ha escrito su parte de la Biblia para revelarnos la verdad, sino para reforzar la fe recibida, una fe que debe transmitirse viva, mediante palabras y acciones, como se ha venido haciendo entre los católicos durante 2000 años. El Evangelio de Lucas, como los otros, es un estracto de la predicación oral, un resumen, una síntesis con intención didáctica, práctica, y ahora no tiene sentido pensar que el resumen es la obra. Es como si yo te escribiera un resumen de El Quijote de 40 páginas, y tus hijos confundieran el resumen con la obra y afirmaran sin rubor que El Quijote es una mala imitación de mi obra con muchísimas cosas añadidas que no pertenecen a la pluma de Cervantes, sino a la de algún manipulador posterior. ¿Absurdo?

      La Iglesia recibió la predicación de Jesús y de los apóstoles, algún apóstol y algunos cristianos de a pie decidieron escribir un pequeño resumen sobre Jesús, y ahora los protestantes dicen que sólo ese resumen vale, y que el mensaje original, el extenso, hay que arrojarlo a la basura.

      Si no te ha bastado lo dicho puedes seguir leyendo.

      Y ahora imagina que tienes 40 años y que estás en Jerusalén un año después de haber muerto Cristo. Eres discípulo de Jesús. Imagínatelo e intenta ver las cosas desde ese momento histórico, con el frescor de una fe recién nacida. Así podrás comprender mejor lo que te quiero expresar.

      Todo es un revuelo, una emoción, y también un peligro. No hace mucho que habéis comprendido en serio que Jesús es el Hijo de Dios, y ahora estáis ansiosos por compartir la noticia y la nueva fe con todo el mundo, aunque no falta el miedo por las presiones, cada vez mayores, que estáis recibiendo de parte de los judíos.

      Los apóstoles no paran de viajar y crear comunidades por todo el imperio, y también fuera de él, pero vosotros, los discípulos “de a pie”, igualmente ayudáis a extender la buena nueva. Van pasando los años y las comunidades cristianas crecen como la espuma, ya están por todas las ciudades del imperio y en muchas de fuera. Con igual rapidez e intensidad aumenta el peligro. Las persecuciones, que empezaron siendo una presión social, son ya un asunto organizado, con arrestos, torturas, linchamientos y asesinatos, y está claro que va a más. Al recelo de las autoridades judías se ha unido el de las romanas, que cada vez más actúan contra los católicos. Pero eso lo tienes en poco comparado con la inmensa dicha de ser portador y transmisor de la verdad. Te has convertido en uno de los muchos predicadores ambulantes que viajan de sitio en sitio compartiendo la buena nueva, y los resultados son espectaculares, es como si Dios hubiera fertilizado el terreno y hubiera creado las condiciones perfectas para que la semilla dé frutos, y en abundancia.

      La fe de Jesús se va extendiendo de boca en boca y fundando comunidades. Los apóstoles son duramente perseguidos y parte de ellos ya han sido asesinados por difundir la nueva fe, pero eso sólo sirve para daros más fuerza a los predicadores y a los fieles.

      No deja de asómbrate un hecho notable: por todas partes se predica la misma fe. Es cierto que recientemente han aparecido gnósticos, que tomando las doctrinas del gnosticismo de oriente han comenzado a asumir el cristianismo para mezclarlo con sus propias ideas, bien os pone en guardia contra ello el apóstol Juan. Pero todos tienen claro cuál es el original y cuál es la copia adulterada y minoritaria. No hace mucho ha surgido una nueva palabra que se usa para diferenciar a los cristianos fieles a la doctrina original de esos grupitos de herejes que intentan presentar sus propias recetas: católicos. Cuando la gente quiere decir que pertenecen a la Iglesia universal, y no a esos grupos minoritarios heréticos, dicen que son cristianos católicos. Los otros son herejes.

      Y al mismo tiempo el hecho de que los católicos se mantengan fieles a la doctrina de Jesús no te parece tan sorprendente, pues el mismo Jesús anunció que enviaría al Espíritu Santo para velar por su Iglesia, y eso es lo que está sucediendo. Esa protección no elimina los peligros ni la herejía, pero sí logra hacer que no triunfen, que no contaminen a la Iglesia por dentro.

      Los nuevos conversos tienen muchas dudas, y por eso cada vez que llegas a una comunidad te llueven las preguntas. Tú conoces las respuestas, conociste a Jesús, y te formaste con los apóstoles. Ellos fueron tus maestros, y lo que no viviste tú lo vivieron ellos. Estás preparado para responderles, pues las doctrinas están claras en tu corazón, y cuando hay alguna duda o surge un asunto nuevo, se envían cartas a los apóstoles pidiendo su intervención.

      Los apóstoles tienen un prestigio sin rival, y algunas de sus cartas, aunque muy pocas, circulan por diversas comunidades. También hay otro, llamado Pablo de Tarso, que aunque no fue apóstol de Jesús, goza de gran prestigio por su enorme labor misionera, igualando a la de los apóstoles. Algunas de sus cartas también circulan.

      Dicen que hay un cristiano, un tal Marcos, que ha recopilado muchos datos sobre la predicación de Jesús, y también algunas comunidades han hecho copia del librito porque sintetiza muy bien la vida y obra del Mesías. Todavía no has visto ese libro, piensas que sería interesante leerlo, a ver si algún día ves una copia en alguna comunidad de las que visitas. Ha sido muy buena idea, sin duda nos viene muy bien contar con una síntesis de ese tipo. Como la mayoría de la gente no sabe leer, las comunidades que cuentan con copias de esas cartas o del libro de San Marcos, las leen en comunidad, y así pueden discutir y aclarar las dudas que surgen. Y al parecer funciona muy bien, por lo que te han comentado. Tal vez sea muy buena idea hacer que esos escritos circulen, facilitan la predicación y permiten a las comunidades tener algo sólido de referencia aunque los predicadores no estén. Piensas que otros cristianos con sólida formación deberían copiar la idea, preferentemente cristianos que sean discípulos directos de los apóstoles, porque tendrán mejor formación y porque si tienen dudas o lagunas podrán acudir a ellos. Claro que lo ideal sería que los propios apóstoles se sentaran a escribir, pero ¿sentarse ellos? Imposible, no paran. Alguno de ellos ha dicho que cuando la vejez les obligue a tener sosiego piensan sentarse a escribir sus memorias sobre Jesús, pero al paso que van es más que probable que ninguno de ellos llegue a tal edad, les están matando a todos.

      Mientras tanto las comunidades crecen, es necesario irse organizando de otra manera, crear nuevos cargos y tomar muchas decisiones. Cuando las decisiones son de importancia se consulta a los apóstoles que sobreviven, y sus decisiones son aceptadas por todas las comunidades, estén donde estén. Y no son sólo cuestiones referidas al funcionamiento, también hay muchas preguntas a cerca de situaciones morales o doctrinales que no se habían planteado antes y ahora hay que contestar. Los apóstoles siguen siendo la referencia, pues ellos tuvieron una profunda formación a manos del propio Jesús, y cuando se trata de algo que Jesús no trató con ellos, entonces todos reconocen que el Espíritu Santo les da a ellos una protección especial y capacidad para decidir sin errar, así que sus decisiones son aceptadas por todos como si vinieran del mismísimo Jesús, pues es Jesús, a través del Espíritu Santo, quien habita en ellos y les guía.

      Acaban de matar también a Pedro, ha sido un duro golpe para todos los cristianos, pero afortunadamente antes de morir ya nombró a un sucesor, un presbítero de Roma llamado Lino, a quien ha nombrado obispo en su lugar. Muerto Pedro, Lino es nuestro nuevo líder, aunque tampoco crees que durará mucho, pero podrán matar a los obispos, más no al obispado. No importa, a cada uno muerto le sucederá otro y la llama seguirá viva. Al fin y al cabo mataron a Jesús y eso no logró descabezar a la Iglesia.

      Bien, un contexto largo pero tal vez necesario para meternos en situación. Imagina que estamos en el año 67, el de la muerte de Pedro. Tú ya tienes 74 años, bastante más de lo que la mayoría de la gente consigue vivir por entonces. Son tiempos muy duros para los cristianos, os están matando a miles, pero tu fe te empuja y te llena, el peligro no es nada comparado con la recompensa. Los cristianos defienden su fe y están dispuestos a morir por ella, y la palabra de Jesús sigue extendiéndose de boca en boca por todas partes.

      Y ahora estás en una reunión con cristianos en una pequeña ciudad de cualquier parte. Algunos son ya cristianos bautizados, pero también los hay que se acercan para aprender de ti esa nueva fe que ya les está atrayendo. Te pones, como siempre, ha hablarles de Jesús, de sus doctrinas, y a resolver las dudas de la gente, los cristianos y los que aspiran a serlo. Y en un momento dado se levanta una persona y te dice: Eso que estás explicando no viene en este libro. Extrañado le pides el libro para saber de qué está hablando. Lo reconoces en cuanto empiezas a leer. Es el libro de Marcos, que en los últimos años se ha ido extendiendo por todas partes. La gente cada vez más lo considera inspirado por el mismísimo Dios, y verdaderamente todo en él es verdadero, por eso los apóstoles no han puesto ningún reparo a su circulación.

      Tú te muestras desconcertado por el extraño argumento de ese hombre y le respondes: Jesús nos enseñó durante tres años, ese librito, tan verdadero como es, sólo recoge lo esencial, pero hay mucho más. El hombre no se muestra para nada convencido y sigue insistiendo en que si lo que dices no aparece en ese libro entonces es pura mentira y herejía. Le argumentas que lo que estás enseñando es lo mismo que todos los cristianos creen en todas partes. Te refieres, claro a los llamados “católicos”, pues los grupitos herejes no sólo son pequeños, sino que con el fervor de las persecuciones han disminuido. Lo que enseño yo, le argumentas, es lo mismo que enseñan mis compañeros, lo mismo que enseñan los apóstoles. “Tal vez”, te interrumpe él, “pero no aparece en este librito así que yo no me lo creo, y lo único que demuestra eso es que todos vosotros sois unos herejes, habéis inventado doctrinas falsas, habéis trabajado al servicio de Satanás para engañar a las multitudes y habéis logrado arrojar a la perdición a la mayoría de los cristianos. Tú y todos los predicadores habéis traicionado a Jesús. Yo sé desvelar vuestras falsedades, este libro me dice claramente qué es verdad y qué es mentira. Basta con abrir sus páginas y ver sin duda alguna si una doctrina está aquí o no. Si no está, es falsa. Y no creas que soy el único que conoce esta verdad, tengo más de 20 compañeros en esta ciudad que también la conocen, y decimos que todos vosotros sois falsos y traidores. Habéis logrado engañar a casi todos los cristianos, y por eso Dios ahora lanza contra todos vosotros estas persecuciones, para que os aniquilen y venza por fin la verdad”.

      Fin de la simulación.

      Sí, suena peliculero, pero de eso se trata, de meterte en una situación y en un papel. Intenta identificarte con ese personaje que ha conocido a Jesús y a los apóstoles y que se ha pasado la vida predicando su mensaje. A sus 74 años no conoce más “Escrituras” que el Antiguo Testamento, aunque comparte el enorme prestigio y fiabilidad que la mayoría siente por el escrito de Marcos y las pocas cartas de los apóstoles que circulan por ahí. Puede que en ese año, el 67, ya exista uno o dos evangelios más, pero estarían aún empezando a circular, y difícilmente serían considerados todavía “Palabra de Dios” o parecido, aunque sí un buen compendio de cristianismo.

      Tú estás predicando una fe viva, de testimonio, y llevabas años predicando antes de que aparecieran esos otros textos. Las comunidades cristianas que acogen con entusiasmo esos textos lo hacen precisamente porque ya son cristianas y porque pueden reconocer que esos textos contienen la verdad. Y lo saben, porque antes de que esos textos llegaran, ellos ya poseían la verdad, la que los predicadores les habían enseñado.

      Y de repente surge esa persona ficticia que se levanta y pretende darte la vuelta a la situación. Según él, ese libro no tiene valor por condensar la verdad que la Iglesia comparte, sino a la inversa: ese libro es la Verdad, y a partir del libro hay que construir la fe. Es como si antes de que existiera ese libro (pues los demás aún no se habían escrito) no hubiera habido manera de conocer la verdad, como si la predicación de Jesús y de los apóstoles hubiera sido una mera forma de abonar el terreno, pero hasta que no apareció el libro la semilla de la verdad no fue sembrada. Por tanto Jesús y los apóstoles no predicaron semillas de verdad, se limitaron a arrojar el estiércol para que la tierra quedase abonada.
      Absurdo ¿no crees? Si te pones en la situación de ese predicador del año 67, sabes que la palabra de Jesús tenía la verdad, y que esa verdad se iba transmitiendo oralmente. Cuando aparecieron los primeros textos, se acogieron como una poderosa herramienta, pero nadie pensó que a partir de ese momento había que olvidarse de toda predicación anterior y quedarse sólo con lo poquito que el texto contaba. ¿Olvidarse de todo lo predicado por Jesús, San Pedro, etc. para asumir como única verdad lo que escribió un cristiano de a pie como yo, un tal Marcos?

      Incluso cuando los cristianos fueron aceptando que el libro de Marcos, y otros que aparecerían tiempo después, estaba inspirado por el Espíritu Santo, eso no lleva automáticamente a pensar que por ello se deberían rechazar todas las otras cosas que se iban transmitiendo de voz en voz y que no estaban recogidas en ese libro. La historia nos muestra que los cristianos no sustituyeron una cosa por otra, sino que acogieron esos textos dentro del acervo global de la predicación. Dentro, parte de, no en lugar de. La predicación de Jesús se transmitió a través de los apóstoles y otros discípulos, y los discípulos de los discípulos, etc. de boca en boca, como hizo el mismísimo Jesús. Eso se llama “Tradición” (nada que ver con el folclore) porque la palabra originalmente significa “transmisión”, y la transmisión de la verdad comenzó siendo oral, y en un momento dado empezó a tener apoyos escritos también, pero siendo todo una misma cosa. Cuando el tiempo fue creando distancia entre la muerte de Jesús y los cristianos, esos textos fueron cobrando mayor importancia, hasta el punto de que se constituyeron como un pilar de la predicación a la misma altura que el de las predicaciones orales. Es entonces cuando la palabra “Tradición” se aplica a la oral, como distinto a las “Escrituras”, que se aplica a la escrita.

      Pero ambas eran una misma cosa, y de hecho lo siguieron siendo. Piensa que todas esas otras doctrinas que hoy decimos que no aparecen en la Biblia pero que se encuentran en la Tradición, están igualmente escritas. La idea de que las Escrituras son más de fiar porque los textos son inmutables y las palabras no, no sirve como argumento, pues lo que hoy llamamos Tradición también está escrita en textos; y lo que hoy llamamos “Escrituras” también comenzó siendo predicación oral. La única diferencia es que las llamadas “Escrituras” fueron escritas directamente por los apóstoles o por discípulos suyos, y lo hicieron de forma temprana. Casos como el de Marcos y Lucas son cristianos, discípulos de apóstoles, que pusieron por escrito un resumen del magisterio de Jesús. Más tarde otros también escribieron sobre las doctrinas de Jesús, y quedó igualmente por escrito, pero eso ya se considera hoy Tradición y no Escritura. Ahí tienes por ejemplo el caso de las cartas de San Clemente, el cuarto papa, que también fue discípulo de los apóstoles. De hecho sus cartas fueron durante siglos consideradas “Palabra de Dios” por muchas comunidades cristianas, incluso por la mayoría de las de Oriente, así como otros escritos cristianos del siglo I, como la Didaché, el Pastor de Hermas, etc. Sólo para que veas que la diferencia entre lo que hoy llamamos Escrituras y Tradición no era algo claro en los principios, sino que todo, oral y escrito, se consideraba un solo y único Evangelio.

      Cuando siglos después el Espíritu Santo va zanjando la cuestión (y lo hace a través del papa y de los concilios de la Iglesia católica, no lo olvidemos), es cuando de todos esos escritos podemos estar seguros de que unos son absolutamente infalibles y otros no (lo que no significa que no sean válidos, sino que no son infalibles). Por eso las Escrituras son ciertas sin duda alguna, y los escritos de lo que hoy llamamos Tradición no pueden tomarse como regla de fe sin más, sino que tienen que ser contrastados con otros escritos y pasar el filtro de la Biblia. Esa idea de que si no está en la Biblia no es verdadero es una idea relativamente moderna, lo que sí ha defendido la Iglesia durante siglos es que, si algo contradice la Biblia, entonces es falso (pero si no está en la Biblia, la Biblia simplemente no dice nada sobre el tema). Por otro lado, una doctrina de la Tradición pasa a ser infalible, y al mismo nivel que las que aparecen en la Biblia, cuando es declarada dogma, pues para tal cosa tiene que intervenir el Espíritu Santo.

      De ese modo la Tradición tiene más información que la Biblia, y dejar fuera todo lo que no está en la Biblia supondría rechazar doctrinas verdaderas por el simple hecho de que ni Marcos ni los otros la recogieron. Ellos no pretendieron sentarse a escribir una enciclopedia, pues como San Juan afirma en su evangelio, serían tantos los libros necesarios para hablar sobre Jesús que no cabrían en una biblioteca. Ellos pretendieron hacer una breve síntesis (y en verdad son extraordinariamente breves), y en una síntesis necesariamente dejas muchas cosas fuera, pero eso no era ningún problema, porque ellos no estaban creando una nueva fe, estaban escribiendo a un público que ya era cristiano y que ya tenía esa fe, así que no era necesario contárselo todo, bastaba con recordarles lo esencial. La otra finalidad con la que escribieron los evangelios fue para tener una herramienta para que los predicadores pudieran presentar la nueva fe, algo así como un catecismo, pero que sería la base de la formación, no la única formación en exclusiva.

      Si yo quisiera que conocieras cómo fue mi abuelo, podría escribirte un libro hablando de él y de su vida. Pero a mis hijos les cuento muchas cosas de él. Imagínate que un día tus hijos conocen a mis hijos. Ellos vienen con el libro que yo te escribí, lo conocen bien, así que se sientan con mis hijos a hablar de él. Mis hijos entonces comentan algo que mi abuelo dijo una vez, y tus hijos se levantan con mi libro en la mano y les dicen: “Eso es falso, vuestro abuelo jamás dijo tal cosa, busca en este libro y verás que no aparece por ninguna parte”. Y entonces mis hijos, que aprendieron esa anécdota de mí, los mirarán entre sorprendidos y extrañados… y probablemente cambiarán de tema.

      Y a pesar de todo lo escrito, no he hecho nada más que intentar darte una perspectiva sobre el asunto, para que lo veas desde otro punto de vista, ojalá lo haya conseguido. Pero a partir de ahí serían muchos los detalles que se podrían discutir, como por ejemplo las doctrinas que no están en la Biblia pero que tampoco aparecen en la Tradición hasta uno, dos siglos más tarde, y por lo tanto no pudieron ser predicadas por los apóstoles. Sobre ese tipo de doctrinas (que son muy pocas) te comentaré brevemente que la predicación oral (y la escrita) nos transmiten muchos conceptos, pero es poco a poco con el tiempo cuando la Iglesia va profundizando y reflexionando sobre esos conceptos y a veces descubre verdades que no estaban allí evidentes.

      Sobre esto recuerdo siempre el caso de una vez, cuando yo era jovencito, que me ofrecieron un trabajo. Me pasaron el contrato y yo, tras leerlo, quedé encantado y a punto estuve de firmarlo pero decidí pasárselo a un amigo que había estudiado derecho para que opinara. Él no tardó ni medio minuto en aconsejarme que no lo firmara, pues había frases que a mí me parecían totalmente inocentes pero que legalmente podían ser usadas para obligarme a hacer horas extras sin fin y sin paga adicional. Me costó trabajo entender por qué esa frase permitía tal cosa, pero lo entendí, más o menos, cuando me lo explicó. Y eso mismo me ha pasado muchas veces, el experto ve consecuencias que yo no veo.

      Pues lo mismo le ocurre al cristiano, puede leer la Biblia o admitir cierta cosa de la Tradición y no darse cuenta de la implicaciones profundas de tal doctrina. Cuando madura y entiende todo mejor, la Iglesia va sacando conclusiones que antes no había sacado, y si hay dudas sobre el tema, el papa o un concilio, con ayuda del Espíritu Santo, rechazan o proclaman, ya con infalibilidad, que tal cosa es sin duda cierta.

      Pero eso no es sólo algo que hacemos los católicos, los protestantes también lo hacen, o más bien asumen muchas de las doctrinas que los católicos hemos hallado por medio de este proceso de maduración y comprensión. Por poner un ejemplo sencillo, la doctrina de la Trinidad no aparece de modo incuestionable en la Biblia, fue mucho tiempo después cuando la Iglesia, tras siglos de ir profundizando, llegó a la conclusión de que Dios no podía ser sino trino, tres personas y una esencia. Esa definición la dio la Iglesia Católica, no aparece en la Biblia, y a pesar de ello los protestantes la asumen sin cuestionamiento, excepto algunas ramas como los Mormones o Testigos, o algunas otras denominaciones que han aplicado la sola Scriptura con mayor pureza y se han visto obligados a rechazarlo. Pues si la Iglesia pudo ir comprendiendo la naturaleza de Dios cada vez mejor, del mismo modo pudo ir comprendiendo cada vez mejor la naturaleza de la Virgen, pero en caso de duda, ahí están los diferentes concilios que fueron aprobando las doctrinas marianas, y si un protestante rechaza esos concilios porque eran católicos, de igual modo tendría que rechazar todos los concilios católicos desde el principio, incluidos los concilios que decidieron qué libros son palabra de Dios y cuáles no, o los que definen que Jesús era Dios y muchísimas cosas más. Elegir doctrinas a la carta en idénticas circunstancias no es una base demasiado razonable para apoyar una fe sólida.

      FIN. Te agradecería que me comentaras si tanto escrito te ha sido de ayuda o no, tal vez con un enfoque diferente (o explicándome mejor tus dudas) pueda ayudarte. Creo que me he pasado escribiendo, podría sintetizar mucho más, pero para eso tardaría más de lo que he tardado en escribirlo, así que así quedará.

      Un saludo, Luís

      Me gusta

Deje su comentario (será publicado aquí tras ser revisado)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s