Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe.

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249 thoughts on “Dudas

  1. Saludos Christian!
    Dos preguntitas:

    En la figura del Padre e Hijo de la Trinidad sabemos que el Hijo siempre existió, que no hubo ningún tiempo o época incluso antes de la creación del mundo cuando el Padre estaba solo… Eso pareciera que contradice totalmente al modelo de Padre-Hijo; podría ser mas consistente con el modelo de Hermanos Gemelos por ej.
    Conversando con un agnóstico me dijo lo sgte y no sabia como responder: Si Dios es omnipotente por que hay la necesidad defenderle de cualquier escéptico o ateo?. Uno solo defiende al débil, no defiende al poderoso, de modo que Dios es débil y debe ser defendido o es todo poderoso. Sostener las dos cosas es contradictorio….
    La omnisciencia de Dios nos lleva a la cuestión: ¿Puede Dios cambiar de opinión? Si puede, entonces quiere decir que no sabía que iba a cambiar, en cuyo caso no es omniciente; y si no puede entonces no es omnipotente..
    Gracias!!!!

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    • Saludos Gustavo

      En cuanto a la relación entre el Padre y el Hijo, estás intentando analizar la naturaleza de Dios Trino. La Trinidad es un misterio, escapa a nuestra comprensión, así que lo que sabemos es lo que sabemos, no vamos a entenderlo por mucho que lo intentemos. Cuando se dice “Padre” e “Hijo” se está utilizando una analogía humana, pero esa analogía no es perfecta, así que no podemos ponerle pegas al asunto partiendo de la naturaleza humana. Para el hombre el Padre tiene necesariamente que ser anterior al Hijo, pero en el caso de la naturaleza divina no es así. Caeríamos en la fácil tentación de suponer que entonces se trata de una relación de jerarquía, pero tampoco, porque las tres personas son iguales. No parece plantearte el mismo dilema el caso del Espíritu Santo, precisamente por no tener un nombre igualable a las relaciones humanas como podría ser nieto, primo, esposa o algo así. Pero el caso es que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, así que la lógica nos diría que debió originarse después, y sin embargo no. Todas las relaciones que existen entre las tres personas de la Trinidad están ahí desde siempre, no tienen un origen porque son la naturaleza de Dios y Dios “es”, no hay origen ni evolución ni cambio en su naturaleza. Si Jesús nos quiso explicar la relación entre las tres personas del modo en que lo hizo pues debe de ser que es la mejor explicación posible para un ser humano, pero claramente escapa a nuestra comprensión.

      Sobre lo de defender a Dios es una pregunta que me sorprende (no por tonta sino porque tan sólo la idea en sí ya me resulta sorprendente). Por supuesto que Dios no necesita que nadie le defienda, suena absurdo siquiera plantearlo en esos términos. Si tenemos que defender a Dios no es porque Dios lo necesite, sino porque a los amigos se los defiende, cuanto más a Dios. Uno defiende aquello que ama y aquello en lo que cree, no hacerlo equivale a traición, desidia, desinterés, cobardía o un montón de faltas más. Por lo tanto si defiendes a Dios lo que estás defendiendo es tu integridad y tu relación con Dios, pero a Dios evidentemente no le estás protegiendo de nada. No denfender a Dios no supone ningún problema para Dios, supone un problema para ti.

      Sobre si Dios puede cambiar de opinión siendo omnisciente… pues no veo el problema. Dios puede cambiar de opinión y al mismo tiempo saber antes que iba a cambiar de opinión, no son dos cosas contradictorias. Te voy a poner un ejemplo muy sencillo pra que se entienda. Hay padres blanditos que son incapaces de castigar a sus hijos cuando se portan mal. En el momento se enfadan, les imponen un castigo… pero saben de sobra que en cuanto el niño les pida perdón llorando, o se enfurezca y les grite, retirarán el castigo. Lo saben porque lo hacen siempre. Y aún así cuando ponen el castigo lo ponen decididos, pero luego, como siempre, cambian de opinión… pero igualmente es necesaria la reacción del niño para que eso ocurra porque si el niño no reaccionara así el castigo no se levantaría. Pues Dios lo mismo, sólo que en este caso no se puede achacar a debilidad ni a duda ni a inseguridad ni nada. Simplemente Dios piensa hoy así, y como conoce de antemano cuál será la reacción de su pueblo o de quien sea, pues sabe que esa reacción le hará cambiar de opinión, pero no porque su opinión fluctúe impredeciblemente, sino porque algo ocurrirá que le hará cambiar de opinión. La diferencia es que el padre blandito del ejemplo sabe que va a ocurrir porque siempre ha ocurrido, pero no puede sabero al 100% porque no es imposible que el niño tenga por primera vez una reacción diferente o una no reacción, mientras que Dios lo sabe al 100%, pero aún así se trata de lo mismo, se produce un cambio de opinión motivado por algo que sucede. Lo que no tendría sentido es que sin más Dios decidiese hoy una cosa y mañana, porque sí, pensase otra diferente.

      Otro ejemplo. Imagina que tú y yo somos grandes amigos. Tú haces algo que me ofende grandemente y yo decido romper la relación porque me siento traicionado. Pero sigo queriéndote igual, así que lo único que necesito es que me pidas perdón y volveré a recibirte con los brazos abiertos. Yo ya sé de antemano que si me pides perdón, mi decisión de romper contigo cambiará, pero necesito que me pidas perdón para poder hacerlo. Y como te conozco estoy bastante seguro de que lo harás, y de que yo te perdonaré, pero al 100% no puedo saberlo. Pues si yo fuera Dios y tú mi pueblo, sería lo mismo, con la única diferencia de que Dios sí sabría de antemano que tú acabarías pidiendo perdón, y entonces Él cambiará de opinión. Ahora bien, anticipando futuras pegas, el hecho de que Dios sepa lo que vas a hacer no quiere decir que tú no eres libre de hacerlo. Dios sabe que lo vas a hacer porque tú libremente vas a decidir hacerlo, y no al contrario, no es cierto que como Dios ya lo sabe no hay libertad porque obligatoriamente tiene que ocurrir. Tu decisión es libre, lo que ocurre es que Dios sabe cuál será tu libre decisión. Si a un niño le pones delante ese dulce que le vuelve loco, tú sabes que el niño va a cogerlo, pero no por ello podemos decir que tú has obligado al niño, por saberlo, a cogerlo.

      Si algo no queda claro pregunta.

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  2. Hola Christian .
    Tengo esta pregunta ¿ de que se trata la sinodalidad ? Es algo que amenudo leo criticas sobre ella y no capto el porque , ya que no sé bien de que va .
    Leí este artículo sobre lo que piensa hacer el papa , pero no dimensiono el cambio o si es algo o no provechoso para la iglesia .
    https://m.es.gaudiumpress.org/content/101470-Francisco-hara-consulta-mundial-sobre-la-nueva-Constitucion-de-la-Curia-Romana

    Un saludo

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    • En origen sínodo era más o menos sinónimo de “Iglesia”, es decir, la unión de todos los cristianos. Pero por ser un término tan genérico empezó a usarse para muchos casos concretos, hoy especialmente para las reuniones de obispos. No han faltado intentos de mezclar conceptos y arrimar cada uno el ascua a su sardina intentando unos usar “sínodo” en un sentido y otros dándoles otro sentido algo diferente. El concepto de sinodal últimamente ha sido usado por muchos como una especie de concepto “democrático” de la Iglesia basándose en una lógica parecida a esta: si un sínodo se reúne para tomar decisiones de todo tipo y en realidad la Iglesia entera, clero y fieles, son “el sínodo”, entonces esa Iglesia entera está legitimada para tomar las decisiones, algo así como que todos los católicos votemos sobre doctrinas, normativas etc. Por ahí vienen las confusiones y las críticas y los recelos. Aunque en principio cuando el Vaticano habla de sinodalidad se refiere más bien a lo que normalmente llamamos colegialidad, es decir, que los obispos cooperen mas con el papa en la toma de ciertas decisiones, aunque siempre supeditados al papa. Creo que este artículo lo explica bastante bien, dentro de la confusión del término: https://www.aciprensa.com/noticias/expertos-explican-que-es-la-sinodalidad-en-el-sinodo-de-los-jovenes-98279

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  3. Una consulta:parto de esto: el papa Francisco en su vuelo dijo que nada de ideologías en la educación sexual. A lo cual sale una persona a decir que entonces tampoco una moral sexual Cristiana, ya que el cristianismo es tamb una ideología…
    Cómo responder a esto? Solamente la parte de que la religión cristiana es también una ideología…

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  4. Es válida una absolución que no use la forma de Yo te absuelvo… Estoy seguro que no, porque el ritual de la penitencia no recoge otra. No se usó la forma oriental de El siervo… Sino una novedosa de Jesús te perdone o algo así.
    En conclusión hay algún cambio reciente en el ritual y si no es así ¿A quién se ha denunciar Esto? GRACIAS POR TODO LO QUE HACEN.

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    • Buenas Hans. Los sacramentos son signos visibles que producen una realidad invisible. La Iglesia, siguiendo las instrucciones de Cristo o las establecidas por la Tradición o las que por su autoridad ha establecido, presenta para cada sacramento un ritual definido y unas palabras precisas. Hay cosas superfluas que no influyen en la eficacia del sacramento, pero otras cosas son fundamentales, como la fórmula usada para realizarla. Por ese motivo si el sacerdote quisiera consagrar la hostia usando sus propias palabras, la transustanciación no tendría lugar, e igualmente si el sacerdote en lugar de decir “y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre…” cambia estas palabras, el sacramento no tiene eficacia y el penitente no recibe la absolución. Lo vemos expresado también en el Catecismo de la Iglesia Católica:

      1125 Por eso ningún rito sacramental puede ser modificado o manipulado a voluntad del ministro o de la comunidad. Incluso la suprema autoridad de la Iglesia no puede cambiar la liturgia a su arbitrio, sino solamente en virtud del servicio de la fe y en el respeto religioso al misterio de la liturgia.

      La fórmula “que Jesús te perdone” es errónea por no ser la oficial establecida por la Iglesia, pero además podemos decir también que es errónea porque demuestra no entender cómo funciona este sacramento. El sacerdote que diga eso muy probablemente lo haga desde la equivocada convicción de que es mejor dejar claro que quien te perdona los pecados no es el cura (“yo te absuelvo”) sino Jesús. Pero es que cuando el cura dice “yo” no está hablando ni actuando como cura, sino como el sacerdote que está en esos momentos “encarnando” a Jesús. En este sacramento, como en la eucaristía y algún otro, es el propio Jesús quien oficia, a través del sacerdote. Por eso “yo te absuelvo” son palabras que en realidad pronuncia Jesús, no el cura, y por tanto su autoridad es legítima. En la confesión Jesús perdona por medio del sacerdote, pero está siendo Jesús el que actúa, y por tanto la fórmula del sacramento (“yo te absuelvo…”) está redactada poniéndo esas palabras en nombre de Jesús, que es el que verdaderamente está dando la absolución, siendo Él además el único que puede hacerlo, pues sólo Dios puede perdonar los pecados, aunque permitiera a los sucesores de los apóstoles realizarlo “en su nombre” (y no por su propia facultad).

      Decir “que Jesús te perdone” significa que el cura que lo dice no cree estar siendo en esos momentos el mismo Jesús, pues habla de Jesús como una tercera persona. Además, una fórmula así resulta lamentable porque gramaticalmente se trata de la expresión de un deseo, igual que si dijéramos “que Loli me quiera”, o de una orden o petición “que Manolo venga aquí ahora mismo”. Cuando se da la absolución, el sacerdote está ejecutando el limpiado de los pecados, no está expresando el deseo (y por tanto la incertidumbre) de que Jesús lo haga, ni tampoco está pidiendo u ordenando a Jesús que lo haga sino que, en el nombre de Jeús, al pronunciar esas palabras lo está haciendo. Por eso esa fórmula (y cualquier otra) serían incorrectas y el sacramento no tendría lugar. Lo vemos en el catecismo:

      1449 La fórmula de absolución en uso en la Iglesia latina expresa el elemento esencial de este sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón. Realiza la reconciliación de los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a través de la oración y el ministerio de la Iglesia:

      Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (OP 102).

      Si en tu parroquia se ha rechazado la fórmula oficial y en su lugar usan cualquier otra, es tu deber como miembro de la Iglesia denunciarlo, no por buscar el castigo del sacerdote, sino por evitar la tragedia de muchos fieles que creyendo limpiar sus pecados en la confesión no saben que sólo han tomado parte en una farsa en donde sus pecados siguen sin ser perdonados.

      Y si el problema fuese también el obispo, que no hace caso de tu denuncia, entonces deberías escribir al mismísimo papa y explicarle la grave situación de la que tienes conocimiento.

      Pero antes de nada creo que por decencia y caridad deberías hablarlo con el sacerdote en cuestión, o bien en persona, o por carta, aunque fuera de forma anónima, pues él tiene derecho a conocer la situación antes de que le denuncies a sus superiores. Pudiera ser simplemente que lo está haciendo por ignorancia o por no haber reparado en las implicaciones de su decisión. Ya lo dijo Jesús, “Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo en privado” Mt 18:1

      Por lo demás ya nos dijo San Pablo que es nuestro deber reconvenir a nuestros hermanos cuando yerran:

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      • Saludos
        Con ánimos de extender este debate a fin de que nos ayude a comprender mejor el fenómeno en el que la Iglesia actual vive, zozobrando por las fuertes aguas que en ella se agitan, el modernismo por un lado y el tradicionalismo por otro, deseo pensar como el más puro de los modernistas y preguntarle el porqué siguen esos pecados sin ser perdonados. Acaso Jesús estableció formulas y rituales, acaso los apóstoles lo hacían tan así, acaso no existen incluso hasta viarias formas reconocidas por la Iglesia para ofrecer la absolución.
        Jesús dio a sus sacerdotes el poder de perdonar los pecados, así como de retenerlos, pero no estipuló las formas ni los medios que debían de usarse para llevar esto a cabo. No vemos aquí a un Jesús preocupado en que los bautizos se hagan no solo con agua?? sino también en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
        Por qué tiene que dar un sacerdote su absolución de la misma forma en que la da otro y solo de esa manera. No bastaría para absolver los pecados tan solo la verdadera intención de este. Por qué el no usar esa fórmula anula el sacramento.
        DLB

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      • Interesante reflexión JCarlos. Puesto que lo que planteas afectaría en general a todos los rituales y sacramentos, te contestaré de modo general. Para empezar, el modo que Jesús pudiera haber establecido para ciertos ritos puede estar conservado no sólo en la Biblia, sino también en la Tradición a través de los apóstoles. Pero además, Jesús dio poder a la Iglesia para actuar en su nombre, y la Iglesia, además de recibir una liturgia y unos ritos, también fue dando forma a todo ello en virtud del poder conferido. Ese poder se lo dio Jesús a su Iglesia, y especialmente a Pedro como su cabeza, de modo que es la Iglesia la que ejerce ese poder y establece el modo de ejercerlo. Si la Iglesia prescribe un ritual, o cinco rituales posibles para un sacramento, cualquier sacerdote que quiera actuar dentro de la Iglesia con ese poder, tendrá que atenerse a lo que la Iglesia prescribe. Si un sacerdote puede perdonar los pecados en nombre de Dios no es por su mérito o por sus poderes personales, sino porque está actuando como parte de la Iglesia, que es quien recibió el poder. No puede por tanto cambiar los ritos a su antojo, aunque sea con buena intención, porque tal cosa sería propia de alguien que tiene un poder por sí mismo y decide libremente de qué modo ejercerlo, y no es el caso. Si la Iglesia, con recto criterio, considerase adecuado autorizar un nuevo ritual, ese nuevo ritual sería correcto, porque la Iglesia tiene el poder de atar y desatar y la guía del Espíritu para que ese poder se ejerza correctamente, pero un sacerdote a nivel personal y por sí mismo no tiene ni el poder ni la protección para hacer cambios ni en el fondo ni en la forma. En una parroquia de Madrid hace unos años empezaron a dar la comunión con galletitas caseras. El cura de turno pensó que estaban más ricas y la gente lo vería como algo más cercano. El obispo lo desautorizó y se armó un pequeño revuelo mediático en donde los medios criticaban la intransigencia del obispo. Pues ¿qué tal si en vez de el pan y el vino empezamos a consagrar magdalenas y limonada? La buena intención de un cura no puede servirle de excusa para crear su propia liturgia ni sus propios ritos. Al igual que el pan y el vino en la Eucaristía, en los sacramentos el rito es el signo visible mediante el cual se hace efectivo el poder de ese sacramento. Dejar que un cura pueda decidir sus propios ritos equivale a dejar que cada cura decida si quiere consagrar pan y vino o cualquier otra cosa (chocolate y whisky, por ejemplo). El rito es “el cuerpo físico y visible” de un poder divino invisible, no es un mero acompañamiento formal accesorio. Para un protestante, que separa radicalmente lo físico de lo espiritual, el ritual del sacramento sería visto como algo puramente humano e independiente de la gracia divina, pero para un católico, que ve el cristianismo del Jesús encarnado como una unión de lo físico y lo espiritual, rito y gracia divina son las dos caras de una sola moneda.

        Tomemos el ejemplo del bautismo. Jesús pidió bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, y con esas mismas palabras lo hacemos todos los cristianos. Imagina ahora que un cura decide cambiarlo y bautizar “en el nombre del Dios que es amor”. No ¿verdad? Porque esas palabras las prescribió Jesús y por tanto no se puede ir contra sus instrucciones. Pues del mismo modo no se puede ir contra las instrucciones dadas por la Iglesia, pues ésta tiene el poder, dado por Jesús, para decidir esas cosas. La Iglesia actúa en nombre de Jesús, un cura tiene que actuar en represtación de la Iglesia, y no suplantándola y decidiendo unilateralmente cosas que no le pertenecen, pues su legitimidad deriva necesariamente de esa misma Iglesia a la que pretendería contradecir. Un protestante podría decir que ese sacerdote de tener algún tipo de poder sería un poder recibido directamente de Dios, y por tanto todo se limita a la relación entre él y Dios, pero para un católico la relación con Dios (a nivel de sacramentos) pasa por la Iglesia, no hay conexión directa, así que ese sacerdote no puede cambiar el rito por propia iniciativa, pues no es él quien está dando la absolución, sino que él se convierte en un “apéndice” de la Iglesia que ha recibido ese poder de actuar en nombre de Jesús y por tanto debe actuar formando unidad con ella.

        Además, en este caso, un detalle importante es que en los sacramentos el sacerdote actúa impersonando a Cristo. Al administrar un sacramento el sacerdote “es” Cristo, pues es Cristo quien actúa a través de él. El sacerdote es un mero instrumento que usa Jesús para administrar la gracia, pues sólo él puede darla. Por eso la fórmula usada en todos los sacramentos es una afirmación con autoridad, un “yo te absuelvo”, no un “que Dios te perdone”. Al decir “yo te absuelvo” el sacerdote se reconoce instrumento de Dios (sólo Dios puede perdonar los pecados). Cambiar eso por un “que Dios te perdone” es rechazar la idea de que es Jesús el que está actuando por medio de él, y al parecer ese cura, que así piensa, no se da cuenta de que al alejar a Cristo del sacramento y convertir a Dios en espectador de la escena, y no el oficiante de ella, está invalidando el sacramento y de paso creyendo que su deseo (que Dios te perdone) es tan poderoso que automáticamente se va a cumplir, cuando en realidad para hacer un deseo lo mismo da que sea cura o no. Equivaldría a si en vez de ver la hostia como el cuerpo de Cristo lo vemos como un recordatorio de que Cristo está con nosotro; eso destruye todo el acto sacramental e ignora lo fundamental: que los sacramentos no son símbolos para recordarnos algo, sino que son la forma visible que adquiere la gracia invisible, rechaza el símbolo y habrás rechazado con él la gracia. Dios se hizo hombre no en una dualidad espíritu-cuerpo que eran dos cosas juntas pero distintas. Jesús era Dios y hombre pero un solo ser, no dos. También se encarna en la hostia como un solo ser, no como Jesús y el pan. El rito y el sacramento funcionan igual, es una realidad invisible que se funde con una visible para crear una cosa, el sacramento, que es al mismo tiempo físico y espiritual, pero no dos cosas separables y alterables, sino una sola cosa que a un tiempo es visible e invisible, igual que el hombre es cuerpo y alma pero un solo ser. La Iglesia, con el papa a la cabeza, es la única que puede decidir la forma del sacramento, y una vez el sacramento tiene forma, a cualquier cura sólo le cabe la opción de tomarlo como es, no como a él le gustaría que fuera.

        Esa confusión de ese cura, que cree que da lo mismo decir “yo te absuelvo” que “deseo que Dios te absuelva” es una muestra del grave peligro que correríamos si cada sacerdote puede interpretar las cosas a su modo y cambiar los ritos a su antojo, pues en este caso es evidente que el sacerdote no entiende la naturaleza de los sacramentos y sus cambios, lejos de ser puro elemento formal, desvirtúan toda la esencia del sacramento. Razón de más para no permitir que cada sacerdote pueda cambiar el rito, incluso si pudiera hacerlo. A mi no me absuelve el cura, me absuelve Jesús actuando en el cura. El sacramento no le pertenece al cura, y por tanto el cura no puede tomar decisiones sobre el sacramento, le viene ya dado.

        Y luego ya a nivel mundano y práctico. Imagina que cada cura pudiera realizar los sacramentos como mejor le pareciera. No dudes que en poco tiempo veríamos tantísimas formas diferentes, y tan tan diferentes entre sí, que a menudo nos resultaría difícil reconocer qué sacramento se supone que nos están dando (recuerda la comunión de las galletitas caseras). Además, modificar la forma del sacramento tiene un gran impacto en la manera de entender ese sacramento, con lo que no sería sólo un cambio en las formas, sino que afectaría también al modo que tendrían los fieles de entenderlo, y en cada parroquia acabarían entendiendo los sacramentos de forma distinta. En fin, un caos. Más de lo que ya hay.

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      • Muy de acuerdo. Desde el punto de vista de que la Iglesia invalida las fórmulas que por ella no están autrizadas.
        Bueno, como “el más puro de los modernistas” no se me ocurre otra arista por la que este tema se pueda diluir. Gracias.

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