Dudas


En esta sección puedes escribir un comentario con cualquier duda o pregunta que tengas sobre el cristianismo, y nosotros, dentro de nuestras limitadas posibilidades, te contestaremos de la mejor forma posible.

Dudas

Si eres católico pero necesitas aclaraciones, si eres protestante y crees que debes corregir un error católico, si eres agnóstico que no has cesado en tu búsqueda de la verdad, o si simplemente eres cristiano pero tienes dudas, no tengas miedo y pregunta. Cuando Tomás vió a Jesús y aún así dudó, la respuesta de Jesús no fue reprocharle su falta de fe sin más; Jesús tomó su brazo y le pidió que metiera el dedo en la llaga, así es como se resuelven las dudas, dirigiéndose directamente al problema en lugar de intentar ignorarlo por miedo a perder la fe… O a descubrirla.

338 thoughts on “Dudas

  1. ¿Hola como has estado?, espero que muy bien.

    Leyendo los evangelios me ha surgió una duda que parece obvia, ¿por que Jesús sana a los enfermos? Sabemos que además de evangelizar y rezar Jesús perdona los pecados y sanaba a los enfermos y la mayoría de las veces menciona la fe como el medio de sanación. El también nos dice que no existe relacion entre la enfermedad y el pecado y nos cuentan que en algunos lugares hace “pocos” milagros por que las personas no tienen fe (Pequeña duda ¿Jesús intento sanar a alguien y no pudo por su falta de fe? o ¿las personas no creyeron en el y no se acercaron para que las sanara?).

    Con esto me surgen varias dudas…¿las personas no se sanan por su poca fe? siempre me he sentido un poco raro con respecto a las oraciones de sanación, acaso Dios no permite esas enfermedades y no deberíamos pedirle que nos sane si no que nos de fuerza para afrontarlas dignamente (Aceptando la voluntad de Dios), eso no seria una muestra mayor de fe. Claro esta que utilizaríamos medios humanos como los doctores pero acudir a los medios divinos…no se si es fe o una falta de fe…o realmente no tengo idea de nada jajaja. Para mi no tiene sentido que Dios permita una enfermedad y luego suplicándole te sane y te enseña su poder y fortalezca tu fe, o que luego de rezar mucho no te sane y ponga a prueba tu fe y esta salga fortalecida, la lógica de Dios es muy rara pero se que siempre hace o permite lo mejor para sus criaturas así que me parece correcto simplemente firmarle un cheque en blanco y solo pedirle que no nos deje caer en la “tentación” (Alejarnos de la voluntad de Dios) que es el único peligro real que tenemos los seres humanos.

    Entiendo que en el evangelio le pidan que los sanen y los salve porque aun no se había revelado completamente como el mesías pero el día de hoy con la revelación completa ¿no deberíamos pedir simplemente que nos libere del pecado? ¿eso no es acaso todo lo que necesitamos.

    Así que cuando los amigos meten al paralitico por el techo el milagro mas grande no es que lo cure si no que perdone sus pecados. Que camine o no camine claro que es conveniente e importante pero creo que eso pasa a aun segundo plano.

    Quizá tengo una visión muy escatológica del cristianismo y algunas enfermedades dificultad el proceso para fortalecer la fe y alcanzar las promesas de Jesús, pero volvemos a lo mismo la relacion de fe y sanidad.

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    • Jesús hizo muchos milagros, todos para traer el bien a las personas, pero no era su objetivo curar a todos los enfermos del mundo, así que en ese aspecto, su actividad sanadora era como una gota en el océano desde el punto de vista del problema de salud pública. Sus sanaciones no tenían como objetivo curar a la población, sino sanar a personas concretas como signos para demostrar que el Reino de Dios ya estaba en marcha y que Él era quien lo traía. Los judíos tenían muy claro lo que identificaría al Mesías, pues lo había profetizado Isaías. Cuando Jesús sale a leer en la sinagoga de Cafarnaún con la intención de anunciar que él es el Mesías esperado, elige esa lectura de Isaías y lee: “El Espíritu del Señor está sobre mi porque me ha ungido para predicar la buena nueva a los pobres. Me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos, dar la vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y proclamar el año favorable del Señor”.

      Es evidente que Jesús considera que esas profecías de sanación son signo del Mesías, y por eso cuando Juan el Bautista envía a sus discípulos a preguntar a Jesús si de verdad es él el mesías esperado, la respuesta de Jesús es simplemente: “En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia el evangelio”. Casi todas las sanaciones tienen una dimensión simbólica, como la curación de los ciegos (todos somos ciegos que no vemos la realidad, pero la revelación nos abre los ojos a la verdad, nos da voz para predicar con coraje, nos permite andar para extender el evangelio, nos cura la sordera para poder entender la buena nueva, nos purifica el cuerpo de lepra, así como el mensaje de Dios nos purifica el alma del pecado, y las resurrecciones de muertos son un anticipo de lo que será la resurrección de Jesús y la de todos al final).

      Por tanto no podemos eliminar el elemento compasivo de Jesús, que cura a la gente para aliviar su sufrimiento, pero el objetivo último de sus curaciones no era sólo ese. No podemos decir que sus curaciones no cambiaron nada, porque habría miles de leprosos, ciegos, endemoniados, etc. y estadísticamente Jesús debió de tener poquito impacto en la salud general. Jesús no vino para hacer de médico de cuerpos, sino salvador de almas, y esas curaciones eran el signo de que Él podía salvarnos, y de que en realidad la salvación ya estaba en marcha.

      Eso por un lado. Por otro lado planteas el tema de que si Dios nos envía una enfermedad no parece tener mucho sentido rezar para que nos la quite, y que la relación que hace Jesús entre enfermedad y fe resulta extraño en ese contexto.

      Dios nos ha creado en un mundo imperfecto que está así diseñado para que nos pasemos la vida luchando contra las dificultades y el sufrimiento que producen. Una de esas imperfecciones son las enfermedades. Si tienes una pulmonía o un tumor o un resfriado yo no diría que Dios te ha mandado esa enfermedad para que te hagas más fuerte (puede que en algunos casos muy concretos sea así, pero no es la norma). Simplemente Dios te ha creado en un mundo donde esas cosas pueden pasar.

      Si un padre envía a su hijo a un campamento de verano a la montaña sabiendo que allí encontrará condiciones más duras que en casa y por tanto le vendrá bien para que crezca, ese padre ya sabe que allí habrá muchos mosquitos, ejercicio físico duro, niños malos que se meterán con él, tareas de limpieza que le obligarán a realizar, etc. etc. Sabe que habrá todo eso, y por eso le envía allí, para que madure. Pero si por la noche le pican diez mosquitos no podemos decir que su padre ha deseado esas diez picaduras, y si un niño malo se pelea con él y le parte la ceja de una pedrada no podemos decir que su padre deseó esa pedrada, ni nada de eso. El padre le envía a un entorno más o menos hostil porque ese entorno le ayudará a crecer, es algo positivo, pero al mismo tiempo ese padre sufrirá con cada daño o inconveniente que sufra su hijo, y si pudiera evitárselo se lo evitaría (si pudiera espantar los mosquitos, si pudiera parar la piedra…), pero al mismo tiempo sabe que si pudiese intervenir en cada momento y evitar cada mal, entonces no tendría sentido enviarle al campamento, porque le ha enviado para eso, para que se enfrente con las dificultades de la vida por sí mismo y madure.

      Pues algo parecido es lo que hace Dios. Nos envía a este mundo a que maduremos. Nos ha creado un mundo imperfecto para que podamos madurar en él, pero como cualquier padre, sufre con cada adversidad que tenemos que enfrentar, aunque sabe que es necesario y la permite. Si te coges una pulmonía o te crece un tumor, es voluntad de Dios en el sentido de que él te ha enviado a un mundo donde esas cosas pueden pasar, pero Dios sufrirá contigo porque a ningún padre le deja indiferente ver el sufrimiento de un hijo. El padre del campamento al menos puede enviarle allá y desconectarse, sin saber qué le está ocurriendo a su hijo en cada momento, y aunque se enterase de algo, tampoco puede plantarse allí en un segundo e intervenir. Pero Dios sí está todo el tiempo contigo, sabe en cada segundo lo que te ocurre y podría intervenir constantemente. Si un padre normal pudiera hacer eso entonces una de dos, o se contiene y observa sin actuar, o decide no mandarle al campamento porque sería absurdo enviarle a luchar si tú estás con él y le evitas toda lucha como cuando está en casa. En ese caso te lo traes a casa y le impides madurar.

      Dios es más sabio, puede estar con nosotros, ver lo que nos pasa, dolerse con nuestro dolor, y al mismo tiempo no intervenir porque sabe que si estamos en este mundo es por algo, para madurar y aprender a amar, así que se traga su dolor igual que se tragó su dolor mientras su Hijo moría en la cruz sin intervenir.

      Y ahora llegamos a la parte final.
      Jesús dice en muchas ocasiones (no en todas) que es la fe del paciente la que hace posible la curación, y que él no puede curar a la gente que no tiene fe. En ese caso, la vinculación entre fe y curación es claramente voluntad de Jesús, que sólo cura a los que demuestran fe. No es que Jesús, como Dios que es, no tenga el poder de curar a cualquiera que le dé la gana. Pero como está usando las curaciones como símbolos, signos, le parece que en esos casos curar “a la fuerza” no tiene sentido, no sería un signo válido, sería un mero acto médico y no se trataba de eso. Sí vemos casos en los que Jesús cura sin importarle la fe del enfermo, e incluso cura en contra de la voluntad del enfermo, como vemos en algunos casos de endemoniados (aunque podríamos decir que quien rechaza la curación no es el paciente sino el demonio). Pero eso ya es un tema muy amplio y mejor lo dejamos ahí.

      Y por fin está el tema práctico en el presente. ¿Tiene sentido pedirle a Dios que te cure o que cure a un ser querido de alguna enfermedad? Absolutísimamente que sí. Si tienes una enfermedad rézale a Dios y pídele curación o alivio, y no te preocupes por las implicaciones teológicas del asunto. Dios sabe bien cómo está el tema y él decidirá si es conveniente o no aliviar o curar esa enfermedad, pero en la Biblia está muy claro que a Dios le complace que clamemos a él cuando sufrimos o necesitamos. Lo que no podemos es exigirle, porque no estamos en posición de ello, y porque nosotros nunca sabemos cuál es lo mejor para nosotros o para el mundo, y Dios sí, así que lo correcto es pedir a Dios curación, pero al mismo tiempo decirle que si en su infinita sabiduría él considera que esa curación no es conveniente, entonces que te dé fortaleza y valor para llevar esa enfermedad o la de tu ser querido lo mejor posible, y que ello sirva para el bien de tu alma, es decir, ofrece ese sufrimiento para que no sea inútil sino que dé fruto, y si es un asunto grave o mortal, reza para que de no traer la curación al menos traiga el consuelo para hacer el trago menos amargo.

      Rezar, por supuesto, no sólo puedes sino que debes, pero rezar ofreciendo toda una gama para que Dios pueda complacerte en la opción más conveniente, en lugar de simplemente tener que rechazar tu oración si no es conveniente tu petición. Piensa que Dios en el cielo, igual que cuando fue Jesús en el suelo, también se complace en ayudar a los que muestran una fe fuerte, así que pide de corazón y con la gran confianza en que Dios escuchará tu oración y te complacerá en lo que mejor te convenga, pues Jesús dijo que ¿qué padre si su hijo le pide pan le dará una piedra?, pero igualmente podemos decir que ¿qué clase de padre le daría a su hijo una piedra para comer aunque su hijo se lo pidiera? Haz tu oración y confía en que tu Padre, que es bueno, te dará lo mejor para ti, aunque sea a costa de “intervenir en el campamento”, pero siempre de la forma que mejor sea para ti, no necesariamente la forma que a ti te parece la mejor.

      Cuando Jesús iba a morir rezó pidiendo a Dios que apartara de él ese cáliz, pero añadió “mas hágase tu voluntad y no la mía”. Ese debe de ser nuestro modelo de oración. Todos sabemos ahora el cataclismo universal que hubiera supuesto evitarle a Jesús la pasión, y entendemos por qué el Padre no le ahorró ese cáliz. Sin embargo no podemos ver las consecuencias futuras de una intervención divina que pedimos en el presente, por eso es también cuestión de fe y de confianza en Dios el “darle permiso” (no es que lo necesite, es por nuestra propia psiquis) para que no intervenga del modo en que deseamos si es par nuestro bien y el de la humanidad. Esa actitud, cuando conseguimos hacerla sincera, ya es un enorme paso en nuestro camino de madurez y en nuestro camino hacia amar a Dios, y puede que muchas de las calamidades a las que nos enfrentamos tengan como objetivo el llevarnos hasta ese punto de amor y confianza plena en que Dios nos dará siempre lo mejor cuando le pedimos. O a lo mejor hasta todas.
      Cuando reces en el padrenuestro “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, que sea de corazón, aceptando siempre la voluntad de Dios por encima de la tuya, no por simple sometimiento, sino por el convencimiento de que su voluntad siempre te traerá lo mejor. Pero al mismo tiempo sigue la oración y di “danos hoy nuestro pan de cada día”, pidiéndole todo lo que deseas y que te aparte todo lo que te aflige. Una vez enmarcada tu petición en su voluntad, puedes pedir todo lo que quieras con la tranquilidad de que por muy equivocado que estés, ya le has pedido a Dios que si en su sabiduría sabe que otra cosa es mejor, que así lo haga.

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      • Jejeje muchas gracias, a veces me olvido que somos hijos de Dios y no esclavos, y que podemos solicitarle respetuosamente cosas que consideramos que pudieran contribuir en nuestro bienestar y el no las otorgara si lo determina conveniente. Jejeje no estoy acostumbrado a pedirle cosas a las personas y mucho menos a Dios que difícil es todo este tema.

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      • Como en todo, se mejora con la práctica, así que empieza por Dios, y luego será más fácil también pedirle ayuda a la gente cuando lo necesites, empieza con lo poco y verás que hay mucha gente dispuesta a ayudarte, aunque se necesita también un mínimo de radar para ver quién está o no está dispuesto a ayudar. El juego de ayudar y ser ayudado es parte del juego del amor. Para aprender a amar es imprescindible aprender a dejarte amar también, pues el amor es una corriente de doble sentido y cuando uno levanta un dique se para en ambos sentidos (no hablo del amor romántico, sino del verdadero amor entre dos personas cualquiera). Estar abierto a ayudar y a ser ayudado es parte de esa misma corriente, si pones un dique en una de las direcciones el flujo se corta y el amor también se detiene, así que la autosuficiencia es una barrera seria contra el amor, tienes que desbloquearlo y darte, pero abrirte también a recibir. Malamente podrás aprender a amar a Dios si nisiquiera sabes amar a los hombres, que es lo que tenemos más a mano. Son dos dimensiones que hay que trabajar al mismo tiempo. También para mejorar en eso hay que pedirle ayuda a Dios. A veces cuesta, pero es la aventura más fascinante y provechosa que tenemos, así que mucho ánimo y mucha suerte Darío.

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  2. Hola ¿Cómo has estado? espero que muy bien, yo de maravilla, he estado rezando juicioso y aclarado muchas dudas así que vengo con una inquietud sobre el papel de la iglesia y la imagen que esta proyecta de Dios a través de las tiempos.

    Se que Dios nos ama con amor de madre y amor de padre. ¿Por que para algunos de los pastores de la iglesia les es tan difícil conciliar esas dos verdades en sus sermones y la imagen que dan a sus fieles?. O enseñan solo la imagen de un Dios Amoroso y lo muestran al final como un Dios pusilánime (Que parece que es la imagen oficial de Dios en la actualidad) o se muestra solo como un Dios de ley y poderoso que se termina proyectando en la sociedad como un Dios autoritario (La imagen antigua de Dios). ¿Esta visión tiene que ver con lo que nos explica la fenomenología del espíritu? de que en nuestra experiencias espirituales percibimos a un Dios muy amoroso y cercano y en otras a un Dios muy grande poderoso y por encima de nosotros (De donde viene el santo temor de Dios) pero no es posible experimentar las dos visiones de Dios al mismo tiempo. de donde surge la pregunta ¿es posible experimentar a Dios en su totalidad en esta vida? y por ende ¿es posible que la iglesia enseñe a Dios en su totalidad? ¿Debería dejarse llevar por la opinión del mundo? o ¿debería ser un contrapeso para la época actual (Cuando caemos en el libertinaje nos recuerda que tenemos un Dios de leyes y cuando vamos al autoritarismo nos enseña que dios es amor y misericordia).?

    Tengo que confesar que esta visión de un Dios mas “equilibrado” la encontré en los sermones y escritos de algunos autores benedictinos pero la verdad no tengo ni idea como se articulan las visiones de Dios que tienen las diferentes ordenes monásticas en la iglesia con la imagen institucional que proyectan a los fieles. (Seria bueno en un futuro hacer un articulo sobre esto) y toda esta opinión que doy lo hago desde mi experiencia como laico.

    Gracias por la atención recibida un fuerte abrazo y espero con ansias leer los nuevos artículos en los que estas trabajando para este blog.

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    • Hola Darío, me alegro de que te vaya bien y de que tal como parece tu camino espiritual vaya también bien.

      Haces muchas preguntas pero más o menos todo gira sobre lo mismo, ¿de qué naturaleza es el amor de Dios?

      ¿es posible experimentar a Dios en su totalidad en esta vida? Pues no, aunque sí podemos experimentar todo lo que nuestra limitada naturaleza nos permite experimentar, que para nosotros sería como experimentar todo. Pero la realidad es que el amor de Dios es demasiado grande y nuestra comprensión demasiado pequeña. Por eso lo comparamos con el amor de un padre y con el de una madre, porque son los amores más grandes que tenemos en nuestra experiencia. Pero aun así Dios se parece más a un padre que a una madre, por eso Jesús lo llama siempre Padre, nunca Madre. Evidentemente Jesús no entra a formar parte de las modas políticas y sociales que cada sociedad tenga.

      El problema de esa comparación es que en la actualidad, cuando los roles masculino y femenino se están debilitando e incluso están siendo rechazados y borrados, pues ahora cuando Jesús dice que Dios es nuestro padre no entendemos ya bien lo que eso significa.

      Tradicionalmente el padre ama, pero también exige y castiga. Todavía a mí me ha tocado criarme en una sociedad donde a nuestro padre lo queríamos mucho, lo admirábamos y lo respetábamos, pero también nos inspiraba cierto miedo, que no es el miedo que se puede tener a un desconocido o a algo amenazante, sino el miedo inspirado por alguien que sabes que aunque te ama también se preocupa mucho por mantenerte dentro del sendero recto. No es que tuvieras miedo a tu padre, sino que tenías miedo a las consecuencias de no estar a la altura que exigía tu padre. Eso mismo es el “temor de Dios” que tantas veces machaca la Biblia y que hoy en día parece que hubiera desaparecido de todas partes, como si fuera algo vergonzoso que hay que evitar. Es difícil entender ese temor para quien no haya experimentado antes esa fusión de amor y temor como dos cosas unidas, no opuestas. También las cosas que yo pueda decir aquí no sólo se percibirán según el filtro cultural de hoy, sino que cada uno tendrá su propio filtro según su experiencia personal con sus padres, así que toda comparación de Dios con un padre en parte será sentido de forma diferente por cada uno según su experiencia con un padre, así que hay que intentar no perder de vista que cuando Jesús habla de padre o yo hablo de padre estamos haciendo una analogía, pero no insinuando que Dios es al 100% como un padre humano ni mucho menos.

      En los escritos y sermones actuales cuando se habla de Dios padre la mayor parte de las veces se habla de Dios como si fuera un padre moderno, de estos blanditos e hiperprotectores que todo lo perdonan, que nunca castigan, que nunca regañan sino sólo motivan, y que no tienen autoridad ninguna. Ese no es el Dios de Jesús ni de la Biblia ni de nada, eso es una caricatura políticamente correcta de Dios que no sirve para nada.

      Si quieres una madre de amor incondicional que todo lo perdona y que siempre te va a abrir los brazos hagas lo que hagas, para eso ya tenemos una madre, María. Dios es padre y exigente. Su amor es incondicional, pero con severas exigencias (Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y POCOS son los que la hallan. Mat 7:14). Él quiere que todos nos salvemos, nos enseña cómo y nos alienta para que busquemos la salvación, pero aunque nos quiera incondicionalmente, si elegimos la puerta ancha dejará que nos precipitemos al infierno, y aún allí nos seguirá amando, supongo, pero en el infierno. Esa idea moderna de que como Dios nos ama no permitirá que nos condenemos no sólo contradice todo lo que dice la Biblia, sino que no tiene ninguna lógica necesaria. Dios nos ama y respeta nuestra voluntad, así que por mucho que nos ame, si elegimos estar lejos de él pues respetará nuestra decisión. De lo contrario ¿qué sentido tiene traernos a esta vida, hacernos pasar por todo tipo de sufrimientos y esfuerzos para ser santos, si al final da todo igual y acabaremos todos en el cielo? En ese caso esta vida sería una broma de mal gusto, un juego de Dios que se divierte viéndonos padecer sin ninguna necesidad. Los que creen que así convierten a Dios en un amor perfecto en realidad lo convierten en un tirano sádico al estilo de los dioses paganos que se divierte viendo a los humanos padecer. Si vamos a acabar todos en el cielo ¿por qué no hemos nacido directamente en el cielo y así somos plenamente felices desde el minuto uno?

      Es muy difícil hoy en día recuperar el concepto de “temor de Dios”, pero realmente es necesario para comprender a Dios y a su amor, y a cómo debemos relacionarnos con él. Dios no es un colega, un amiguito simpático con el que podemos sentarnos al sol y contar confidencias. Dios es el Señor, Rey y Creador del universo entero, no es coleguita, para nada. Si realmente pudiéramos asimilar lo que es, el puro asombro nos causaría pavor, por eso en la Biblia a menudo creen que si pudieran ver el rostro de Dios morirían. Lo magnífico es que ese Dios tan superporencimadenosotros nos ama y quiere tener una relación con nosotros, así que podemos buscar una relación con él del tipo padre-hijo (los padres de antes y los hijos de antes). Con un padre de antes no tenías ninguna relación de colegueo, había amor, pero también respeto, jerarquía y autoridad, lo cual no hacía el amor más pequeño, sino más grande.

      “¿Debería [la Iglesia] dejarse llevar por la opinión del mundo?”. Evidentemente no. Dios es inmutable, no cambia, es el que es y es eterno. Las sociedades humanas cambian. Lo que la Iglesia debe hacer es adaptar el lenguaje para que la sociedad entienda ahora lo mismo que entendía antes. Es decir, si a un cristiano del siglo primero le dices que Dios le ama como un padre o que para entrar en el cielo hay que ser como un niño, él entiende bien qué relación se le está proponiendo. Si a un cristiano del siglo XXI le dices que para ir al cielo hay que ser como un niño (je je, ¿cómo los niños de ahora, déspotas intocables? No por Dios, casi que todo lo contrario a lo que son los niños de ahora, habrá que explicar cómo eran los niños en tiempos de Jesús, si no se puede entender todo al revés) y si le decimos que Dios le ama como un padre, él lo entenderá todo mal, porque la idea actual de padre tiene poco que ver con la que había en tiempos de Jesús, así que la Iglesia no puede usar las mismas imágenes y explicaciones dirigiéndose a una sociedad que entiende esas imágenes y explicaciones de forma diferente. Así pues la Iglesia tiene que adaptar su lenguaje y su enfoque para que la gente, que ha cambiado, reciba el mismo mensaje.

      Lo que no puede hacer (y muchos sacerdotes, obispos y teólogos, y hasta el papa a menudo lo está haciendo así) es cambiar la imagen de Dios para que la gente del siglo XXI lo encuentre más aceptable, más políticamente correcto. Cuando los apóstoles predicaron el Evangelio en el siglo primero, la sociedad era muy diferente a lo que el cristianismo defendía. Los paganos consideraban que los cristianos estaban locos, y tanto los rechazaron que los persiguieron y mataron en muchas ocasiones. Pero los cristianos no se esforzaron en cambiar su mensaje para caer bien a los paganos y parecer simpáticos. No, al contrario, reafirmaron su mensaje, denunciaron la maldad de la sociedad y ofrecieron un mundo de amor y esperanza a una sociedad perdida en la confusión y el desaliento, por eso al final arrasaron. Pues eso mismo tenemos ahora en Occidente, cada vez más claramente. Unas sociedades muy alejadas del mensaje cristiano, y también sumidas en la confusión y el desaliento. ¿Qué hace la Iglesia, imita a la del siglo primero y se convierte en la luz que ilumina en las tinieblas, la voz que clama en el desierto pidiendo arrepentimiento y conversión? No, ahora lo que hacemos es bajar al mínimo la intensidad de la luz para no molestar a las tinieblas, porque la prioridad es caer bien, parecer simpáticos, que nos aplaudan, o al menos que no nos abucheen, así que todo lo que hay en la Biblia que pueda molestar, lo negamos o lo silenciamos, así no tenemos problemas. Y si hablar de Jesús, del pecado, del cielo y del infierno nos va a dar mala prensa, pues entonces silenciamos todo eso y nos ponemos a hablar de todas esas cosas que tan de moda están en la política actual: la ecología, el papel de la mujer en la Iglesia, a ver si conseguimos que los curas se casen, a ver cómo terminamos de aceptar el divorcio y la homosexualidad y convertimos a la mitad de los pecados en defectillos que Dios perdona con una sonrisita, porque ya sabe él que somos un desastre. En fin, que si en una sociedad que se ha alejado tantísimo de Dios el papa en particular y la Iglesia en general recibe a veces aplausos… es que algo estamos haciendo muy, muy, muy mal. Que la ecología está muy bien, por ejemplo, pero cuando el Vaticano está constantemente hablando y actuando en favor de la ecología y hasta de la diosa Madre Tierra, pero sólo unas pocas veces y con la boca pequeñita se queja del aborto y la eutanasia, entonces es que hemos perdido toda la noción de prioridad.

      Mencionas que si acaso la Iglesia debería ser un contrapeso para la época actual. Pues sí, desde luego, como bien dices: “Cuando caemos en el libertinaje nos recuerda que tenemos un Dios de leyes y cuando vamos al autoritarismo nos enseña que dios es amor y misericordia”. El problema es que en la actualidad, al menos aquí en Europa, jamás vas a tener el problema de que te presenten un Dios autoritario. Yo creo que la última vez que oí hablar del pecado en un sermón fue cuando estaba aún en la escuela. La última vez que en una confesión me dijeron que tenía que arrepentirme de mis pecados debió de ser en alguna vida anterior, porque nunca me ha pasado eso. Al revés, si me dicen algo es siempre: no te preocupes, Dios te ama, eso no tiene importancia, reza un padrenuestro y que tengas un buen día, hala, no te aflijas que aquí no ha pasado nada. Y sólo les falta decir, “y sigue pecando sin remordimientos, hijo, que Dios todo lo perdona y aquí no pasa nada”. Esa es la Iglesia actual, la que enseña un Dios de algodón de azúcar porque está convencida de que Dios es eso, o la que se calla lo que piensa y te enseña al Dios de algodón de azúcar porque por pura cobardía no se atreve a proclamar el Evangelio. Los que son más misericordiosos que Dios y los que temen menos a Dios que a los hombres.

      Afortunadamente quien lleva el timón de la Iglesia no son los curas ni el papa, sino el Espíritu, así que los tiempos de purificación a los que asistimos son una amarga medicina pero necesaria para que la Iglesia vuelva a ser lo que tiene que ser, la que defiende y predica el Evangelio tal como es, sea como sea que el Mundo la reciba. Porque la Verdad es poderosa y es la cura de las almas, el barco en el que refugiarse durante la tempestad. Dijo Jesús que si la sal pierde su sabor ya no sirve para nada, salvo para echarla a la calle y pisotearla. Bien sabía Jesús qué tiempos vendrían y lo que pasarían. Y la sal perdió su sabor y ahora estamos en la fase donde nos han echado a la calle y empiezan a pisotearnos, y nos quedan muchos pisotones hasta que se vaya separando el grano de la paja, o el trigo de la cizaña. Entonces volverá a brillar la Iglesia con auténtica luz y volverá a ser un faro de esperanza en un mundo confuso, aunque para ello tengamos que volver a las catacumbas durante quién sabe cuánto tiempo.

      Bueno, je je, creo que me he ido apartando un poco de tus preguntas, aunque en realidad no, todo está relacionado. Hablabas de qué papel tiene o debe tener la Iglesia sobre Dios, y te he comentado el papel que tiene que tener sobre Dios y sobre todo el Evangelio en general. Espero no haber asustado, pero como tú comentabas, debemos equilibrar, y si el mensaje machacón es “Dios es tu amigo y te ama y le da igual lo que hagas”, lo necesario ahora es recordar “Dios es tu padre y te exige” y mucho, porque el pecado nos lleva al infierno y hoy en día la sociedad ya no tiene noción del pecado, y la Iglesia prefiere mirar a otras partes y olvidarse de que hay algo molesto por ahí que los antiguos llamaban pecado. El cielo no es para todos, ni siquiera es para la mayoría. Si Jesús dice la verdad, y claro que la dice, el cielo es más bien para una minoría fiel.

      Quienes en nombre de Dios nos engañan y nos intentan hacer creer que con ser normalillos basta, es decir, con no ser un monstruo basta, y si eres un monstruo tampoco pasa nada, porque más grande aún es la misericordia divina, así que probablemente también baste…. esos tendrán que dar doble cuenta a Dios por sus pecados y por los pecados de todos aquellos que por su culpa acaben en el infierno. De poco le valió a Adán echarle la culpa a Eva por haberle engañado. De poco le valdrá a un cristiano condenado echarle la culpa a tal cura o tal obispo por haberle engañado. Teniendo la Biblia ahí, quien se deja engañar es porque no le interesa escuchar la Verdad y prefiere dejarse seducir por mensajes blanditos que no le exigen nada. Tenemos el Magisterio de siglos, tenemos el catecismo, si alguien te dice algo que contradice la Biblia y el Magisterio y el catecismo, entonces ese mensaje es falso, da igual si lo dice el cura de tu parroquia o si lo dice el mismísimo papa. Dios le explicó a Adán, así que Adán no puede escudarse en la autoridad de Eva, que es infinitamente inferior. Dios nos ha explicado a nosotros y tenemos su mensaje a través de la Biblia y el Magisterio, así que igualmente si viene ahora quien sea y contradice ese mensaje, su autoridad es infinitamente inferior y seremos culpables si prestamos oídos.

      Los mismos que proclaman que esas nuevas ideas vienen del concilio Vaticano II y ahí se expresó el Espíritu Santo, lo dicen con la convicción de que te harás caso de lo que ellos dicen y no te molestarás en leer qué es lo que el Espíritu dijo realmente en ese Concilio, porque es vergonzoso ver la cantidad de tonterías que se dicen en nombre del concilio tergiversando totalmente a los propios documentos que allí se redactaron. Hay casos en los que bien parece que ni ellos mismos, que tanto hablan del concilio, se han leído esos documentos, así que se limitan a decir lo que otros han dicho que otros han dicho que dice el concilio, y en esa autoridad diluida ponen ellos más fe que en la Biblia. En falta están ellos, pero también estará en falta cualquiera que les siga y acepte sus falsas doctrinas.

      A los más misericordiosos que Dios les bastaría leerse uno de los cuatro evangelios, que se leen en dos ratos, para darse cuenta de que el Jesús que aparece ahí no se parece casi nada a su Jesús de caramelo cuya infinita misericordia no podría consentir que nadie se condene haga lo que haga, pues bien sabe Dios el barro del que estamos hechos y Dios ha sido desde toda la eternidad más inclusivo que nadie, así que todo le parece bien, todo lo acepta y nadie necesita cambiar para llegar a él, porque lo importante es ser tú mismo, según tus propias reglas, hacer lo que te pida el cuerpo, ir donde el “corazón” te lleve, y ese Dios todopoderoso es tan chachipiruli que se limita a sonreírte, aplaudirte y prepararte una habitación fantástica en el paraíso. Que se lean un evangelio cualquiera y en dos o tres días habrán comprendido (¿o recordado tal vez?) que ese Dios al que predican no es el Dios de los evangelios. Y entonces tal vez redescubrirán al Dios auténtico, o tal vez renegarán de él, pues siendo más misericordiosos que él lo considerarán injusto y déspota porque no ha sido capaz de evolucionar con los tiempos y estar a la altura de la política y la psicología moderna, ¿y quién quiere un Dios anticuado que no se sabe modernizar?

      Si Dios está hecho a mi medida, cuando yo cambie tiene que cambiar él también ¿no soy acaso yo la medida de todas las cosas?. Pero no, es al contrario, Dios no cambia, soy yo el que tengo que adaptarme a sus designios porque él me hizo para sí, así que el camino para llegar a él, para volver a casa, para resintonizar con nuestra esencia, que es él, siempre es el mismo. Los tiempos pueden cambiar, las ideologías también, pero el camino a casa siempre siempre será el mismo, aunque cuanto más se aleja la sociedad de Dios, más largo será el camino de vuelta que hay que recorrer. Nuestra misión, nos dijo Cristo, es estar en el mundo pero sin ser del mundo. Hoy son demasiado los curas y los cristianos en general que se esfuerzan enormemente por todo lo contrario, por ser y estar en el mundo, integrarse en él, ser parte de él, comulgar con sus ideologías y adorar sus mismos ídolos, y consideran que lo están haciendo muy bien cuando el mundo les aplaude y les da palmaditas en la espalda, esforzándose en ignorar que mientras les da palmaditas también les está dando pataditas en ciertas partes, porque la Iglesia se ha convertido en muchas partes en el tonto útil, aunque el objetivo último es acabar con ella porque el Evangelio molesta, cada vez más. Cuanto más se aleja la sociedad de Dios, más molesta su mensaje, así que quienes intentan no ofender a los hombres, están ofendiendo a Dios. Quienes intentan salvar su vida la perderán. Si apartamos del clero a todos los herejes que falsifican la verdad y a todos los cobardes que no se atreven a decirla por miedo ¿cuántos curas y obispos quedarían?¿nos quedaría al menos el papa? Y si apartamos de entre los fieles a herejes y cobardes ¿cuántos quedarán? En más de una ocasión vemos en la Biblia que todos parecen dar la espalda a Dios, pero Dios siempre se reserva un resto, y cuando llega el momento de ese resto florece de nuevo su pueblo ¿dónde está ahora el resto de Israel? ¿habrá que esperar a terminar de separar la cizaña del trigo?

      Vaya, creo que venías tú muy equilibrado y en harmonía y yo he dado cuatro puñetazos en la mesa y lo he puesto todo patas arriba. Pero creo que eso es lo que toca. Bien pacífico y amoroso era Jesús y cuando tenía que dar un puñetazo en la mesa lo daba, y lo dio muchas veces. Incluso literalmente con los mercaderes del Templo. ¿A ver quién se imagina hoy a un papa imitando a Cristo? No, se ha construido una caricatura blandita de Jesús, que no pueda ofender a nadie, y es a esa caricatura a la que se imita y la que nos invitan a imitar. Pero las imágenes falsas de Dios son ídolos, lo explica el Antiguo Testamento, así que ¿ha caído la Iglesia actual en la idolatría? En general parece que sí. Se presenta a los fieles un dios para que lo adoren, pero no es el Dios de la Biblia, sino un dios o diosa que es nuestra mamá políticamente correcta, diseñada para no molestar a nadie ni poner nervioso a ninguno. Un dios de mantequilla sin fuerzas para servir a nadie de inspiración. Un dios por el que no merece la pena morir, así que por el que tampoco merece la pena vivir.

      Y por último yo te diría que sí que es posible experimentar al mismo tiempo las dos dimensiones de Dios, el Dios amoroso y cercano y el Dios grande y poderoso que está muy por encima de nosotros. No son cosas incompatibles, cómo van a serlo si Dios es ambas cosas a un tiempo. El temor de Dios consiste precisamente en eso, en sentir que el amor de Dios y la inconmensurable magnitud de su divinidad nos sobrepasan tanto que nos vemos inmersos en un santo temor, que no miedo. Ese temor tiene como efecto multiplicar el amor que podemos sentir hacia él, no reducirlo.

      Un último consejo, si quieres conocer bien a Dios no pierdas de vista la Biblia. Hay muchos libros y webs que son maravillosos, pero hay muchos, muchos, que son pura porquería, y entre los teólogos y hasta las órdenes religiosas creo que en las últimas décadas abunda más la herejía y la falsedad que la verdad, aunque sea gente piadosa de buen corazón y mejores intenciones, pero como dice el dicho, de buenas intenciones está el infierno lleno. La forma de asegurarte de que libros escritos por los hombres no lleguen a arrastrarte por completo al error es leer de vez en cuando la Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, y comprobar si esos escritos humanos realmente son un reflejo de la Biblia, si realmente ayudan a comprenderla mejor, o por el contrario se apartan de ella, la retuercen, y hacen complicado compatibilizar sus enseñanzas con las de ellos. Entonces verás que ahí hay error.

      No hace mucho un alto cargo eclesiástico que no quiero decir porque no estoy seguro ahora de quién es (en cualquier caso es el número 1 en Italia de una de las órdenes religiosas más importantes de la Iglesia) dijo en su blog hablando de un asunto candente en la sociedad, que no había que darle tantas vueltas a cómo interpretar ciertos pasajes de la Biblia sobre ese asunto, que sí, que había que admitir que la Biblia claramente decía que eso era abominable, pero que lo que ocurre es que la Biblia en algunas ocasiones ha quedado totalmente anticuada y obsoleta y hay que tener el valor de decirlo con claridad. O sea, el dirigente de una gran orden religiosa diciendo a los fieles que si en un asunto la sociedad y la Biblia están muy en desacuerdo, pues claramente la Biblia se equivoca así que olvídense de la Biblia y sigan a la sociedad. Parece que tenemos ya aquí a los lobos vestidos con piel de cordero. Y ese señor seguro que ha publicado muchos libros piadosos hablando del maravilloso amor de Dios y de Jesús. Sólo que en realidad lo que hace es predicar sobre ídolos. Hoy en día son pocos los fieles, y menos aún los que se atreven a predicar la Verdad. Muy pocos. Lee la Biblia. Y reza.

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  3. Hola Christian
    Mi consulta es sobre los supuestos videntes , no de los que hacen profecías o ven el futuro terremoto que se nos venga .
    Te comentó que en mi país hay mucha preocupación por un niño de tres años que lleva una semana desaparecido ,se ha movilizado la armada , los distinto tipos de Policía y hasta buzos para buscarle y no hay rastro del pequeño ,por desgracia para la familia .
    Pero a raíz de esto han aparecido varias personas que se las dan de videntes dando detalles de en que condiciones esta , los irresponsables dicen que esta muerto y una mujer llegó a decir que la misma madre lo ahogó .
    Yo no estoy familiarizada con estos temas , pero hay mucha gente que les defiende y los conoce , alegan que algunos de ellos han ayudado a la policía a resolver casos y que efectivamente con sus datos se han encontrado personas , vivas y muertas , tal cual ellos lo han dicho …
    En fin , mi pregunta es si eso es realmente un don que viene de Dios , acaso existe realmente gente con esta capacidad de ver lo que sucedió con otros y que no sean engaños o cosas del demonio .
    Bueno esa es mi inquietud .
    Un saludo a todo el equipo y gracias de antemano por tu respuesta Christian

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    • Gracias Marta. Desde el punto de vista religioso, en concreto cristiano, podemos afirmar que los mediums y espiritistas son un fraude. En cuanto a videntes del tipo que describes, es algo que está fuera del ámbito de lo que nos enseña el cristianismo. Podría darte mi opinión personal, que valdría como la de cualquier otro, pero una opinión desde la fe no te puedo dar. Sería una cuestión más científica que religiosa. Si se pudiera demostrar científicamente que hay gente con poderes de videncia, de telequinesis, de telepatía o lo que sea, pues entonces esas destrezas serían reales. Hasta donde yo sé la ciencia no se ha pronunciado sobre eso. Una cosa parece clara, si tres videntes han dicho tres cosas diferentes, con toda seguridad dos de ellos mienten o se autoengañan, y el tercero pues no sabemos. Otra cosa es que me digas que un vidente afirma que sabe tal cosa porque se lo ha revelado Jesús o el ángel de la guarda o un espíritu del Más Allá. En ese caso sí sería también del ámbito religioso y te diría que no es imposible que Jesús o un ángel revelase a alguien información. Altamente improbable pero “técnicamente” no imposible. En ese caso de entrada habría que rechazarlo a menos que se pudiera demostrar lo contrario. Además, si Jesús quiere revelar dónde se encuentra ese niño (en caso de que fuese fundamental para sus planes eso), ¿no sería más normal revelárselo a sus padres o a la policía? ¿por qué a un supuesto vidente que nada tiene que ver en la historia? a menos que se tratase de un santo o algo así. Pero vamos, me da que no es ese el caso.

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      • Muchas gracias por tu respuesta .
        Si realmente han existido o existien personas con esa habilidad , han de ser muy poquitas , siempre me inclino a pensar que son personas que se aprovechan del dolor ajeno para lucrar .
        Pero tú respuesta me dio un enfoque diferente …y si es una habilidad diferente , que como dije pocos tienen .
        Muchas gracias Christian

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  4. Hola que tal? Mis mejores deseos para ti y espero que tu familia se encuentren bien.

    Tengo algunas sobre el Amor de Dios. (Ya se que el amor es un concepto bastante tergiversado, cuando hable de Amor me refiriere a el concepto de la caridad como virtud teologal) Las cuestiones son las siguientes:

    ¿Dios puede, pudo, o podría elegir no amarnos? leyendo un poco sobre la santísima trinidad me surgen algunas dudas, entiendo que Dios nos ama pero también es el amor y de acuerdo a su propia naturaleza parece inevitable que Dios nos ame. Dios al igual que el ser humano ¿podría ir en contra de su propia naturaleza? Si esto no fuera cierto creo que iría en contradicción con el ser humano, nuestro amor es valioso por que es una elección. Dios podría haber creado al ser humano como una marioneta pero nos dio libre albedrio para que pudiéramos amarlo. Así que ¿el Amor de Dios es una elección, un si constante a sus criaturas hasta el infinito?. ¿Dios es todo poderoso pero es libre y el elegí amarnos a cada instante de la existencia pero como es omnisciente el sabe que nos seguirá amando por toda la eternidad y por eso nos lo ha prometido?

    Ahora respecto al Amor de Dios me surgió una duda curiosa, debemos Amar a Dios sobre todas las cosas a nosotros mismos y a nuestro prójimo a pesar de nuestras múltiples defectos e imperfecciones. Dios es perfecto pero yo y mi prójimo somos imperfectos. ¿No es inevitable Amar lo perfecto? ¿Nosotros no amamos al prójimo si no la perfección que Dios ha insuflado en cada una de sus creaturas? Esto me recuerda a una idea de Sócrates sobre el amor. ¿Incluso en el mas grande de los pecadores debemos amarlo y respetarlo por que puede ser un recipiente para todo el Amor de Dios?. ¿Cuándo estemos en el cielo con Dios seguimos eligiendo amarlo por toda la eternidad o seria inevitable no amarlo debido a su perfección?. ¿Tendríamos libre albedrio pero al conocer la verdad decidiremos Amar a Dios por toda la eternidad?

    Y ahora para terminar vamos con el juicio final y ver si por fin entiendo mas o menos el cristianismo. He escuchado la frase de que Dios permite en cierto sentido el mal pero creo que no es una definición precisa. Creo que Dios se contiene a si mismo por que su sola presencia erradicaría todo el sufrimiento y el pecado del mundo el no se manifiesta en su totalidad por que de hacerlo violaría nuestro libre albedria. Pero un día el se manifestara y erradicara todo el pecado de sus creaturas. Los justos que estén en sintonía con Dios podrán conocerlo directamente (Cielo). Los hombres buenos pero aun imperfectos serán purificados por su presencia (Purgatorio) y luego dignos de su presencia lo conocerán y los necios huirán de su presencia debido a su apego al pecado(Infierno). Este juicio llegara cuando muramos y algunas creaturas tendrán la suerte de experimentarlo en vida. El punto es que de esto se trata todo. Somos creaturas y toda nuestra vida es simplemente una preparación para conocer a nuestro creador y Dios esta comprometido con esta empresa, envió a su hijo para revelarnos su naturaleza y nos enseña como vivir para que cuando el llegue seamos dignos de su presencia, con Fe, (Oración) Esperanza (Evangelización) y Caridad (Amando a Dios a nosotros mismo y a nuestro prójimo).

    ¿Esto es el cristianismo? ¿Somos un montón de ovejas perdidas asustada y escondidas mientras que nuestro pastor nos busca desesperadamente para llevarnos al rebaño, el nos esta esperando pero es nuestra decisión salir a su encuentro. Las que están limpias las llevara de inmediato con el resto del rebaño, si están sucias el las limpiara y luego se las llevara pero algunas ovejas creen que están demasiado sucias y que son indignas para salir al encuentro de su pastor y por eso se quedaran perdidas para siempre.?

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    • Hola Darío, por ahora todos bien, gracias, espero que tú y los tuyos también.

      Caray, una pregunta bien profunda, intentaré que la respuesta esté a la misma altura. Veamos.
      Dios es amor, su naturaleza es amor, sí, pero eso no quiere decir que por eso Dios sólo puede amar, que no puede evitar sino amar igual que la luz no puede evitar sino iluminar. Dios es amor pero un amor con voluntad propia. Y además, como el verdadero amor sólo puede surgir de la libertad (no como la luz, que ilumina sí o sí), entonces si Dios es amor, tiene que ser un amor libre, un amor que quiere amar. La Biblia nos dice que Dios aborrece el pecado, por ejemplo. Eso quiere decir que por ser amor no ama a todo lo que se le ponga por delante automáticamente lo quiera o no. Desde luego que Dios nos ama porque así lo ha decidido, porque quiere, y si estamos confiados en su amor es porque Él así lo ha dicho. Pero, y aquí nos metemos en honduras filosóficas, Dios ama a toda su creación (aunque sea en modos distintos), por eso es creación. La forma que tiene la Biblia de decirlo es en el Génesis con: Dios creo… y vio que era bueno. Por decirlo de algún modo, el amor de Dios es lo que sostiene a la creación, o lo que existe existe porque Dios lo ama. ¿Ama entonces al malvado y al pecado? No, el mal es el resultado de alejarse de Dios, como la sombra es el resultado de bloquear la luz. Pero mejor no nos metemos por otros caminos por no apartarnos de la cuestión. Dios nos ama libremente, si existimos es porque decidió amarnos, y si estamos confiados en su amor no es porque Dios no pueda dejar de amarnos aunque quisiera, sino porque Dios nos ha dicho muchas veces en la revelación que su amor es seguro y fiel. Que Dios no ame una cosa no significa ir contra su propia naturaleza, como dices. El amor se dirige al objeto amado, y como hay una voluntad, el amante puede dirigir su amor a donde quiera. Si Dios amara a los unicornios, los unicornios existirían (tampoco es que los odie, simplemente no se le ha ocurrido amarlos, es al hombre a quien se le ha ocurrido esa idea y piensa que son hermosos, pero no por eso va a venir Dios detrás y los va a amar también para darles existencia). El dirigirlo a X y no a Y no significa ir en contra de su naturaleza en absoluto, sino ejercer la voluntad y la libertad necesarias para que el amor sea amor. Por poner un ejemplo absurdo, si Dios dejase de amar las palmeras, éstas dejarían de existir al instante, pues todo lo que existe lo es porque es amado por Dios. Pero tranquilos, Dios no es voluble, no es de los que se emocionan con una cosa hoy y mañana se aburren de ella. Dios amó a la palmera desde mucho antes de ser palmera (no vamos a entrar en la evolución y todo eso para no salirnos otra vez del tema), y la Creación no es para él un capricho pasajero, es un proyecto que fue planeado con un principio y un fin que se desarrolla día a día. Un hombre no ama a su hijo de la misma manera en que ama su trabajo o ama el paisaje, Dios igual, no ama a la palmera igual que te ama a ti, pero todo es amor.

      Otro asunto es qué es el amor. Cuando hablamos de amor solemos referirnos a ese sentimiento que sentimos. Ese concepto nos viene sobre todo del Romanticismo, en el XIX, cuando se exaltaron los sentimientos como lo más humano y lo más real. Desde entonces ese “sentimentalismo” ha impregnado con mucha fuerza el pensamiento de Occidente, y en los últimos años ha tomado aún más fuerza hasta el punto de desafiar a la razón y a la realidad. Ahora la realidad y la verdad son “lo que yo siento”, por eso el relativismo (si para ti es verdad, si tú sientes que es verdadero, pues para ti lo será), o el desafío a la realidad del sexo (si te sientes mujer, aunque tengas un cuerpo de hombre, entonces es que eres una mujer; momento llegará en el que si te sientes vaca serás una vaca). Pero el Amor, la sustancia de Dios que también está en nosotros, no es un sentimiento, es un acto de voluntad, es desear el bien del otro. Por eso nos puede decir la Biblia que nuestro deber es amar a Dios por encima de todas las cosas, y también que tenemos que amar a nuestros enemigos. Si el amor fuera simplemente ese sentimiento que nos hace palpitar y derretirnos ¿cómo podríamos jamás amar a nuestros enemigos? o, reconozcámoslos, para la gran mayoría de la gente ¿cómo podrían “amar” a Dios más que a nuestros hijos o incluso a nuestros padres? La mayoría de la gente no “se derrite” de amor ante Dios, pero pocos hay que no se derritan de amor observando a su niño pequeñito ¿Significa eso que aman a su niño más que a Dios? puede ser, pero no por ese sentimiento. Una madre puede derretirse con su niño y aun así amar a Dios por encima de todo, porque en sus prioridades coloca a Dios por encima de su niño y de todo. En ese caso está amando a Dios por encima de todas las cosas por un acto de voluntad, no según lo que siente. Por supuesto que también puede suceder que sientas ese derretirse interior por Dios, pero sería un efecto secundario agradable, no la esencia de ese amor, y hasta los santos, que se extasían con Dios, viven muchos períodos, a veces muy largos en que no sienten nada (lo que San Juan de la Cruz llama “la noche oscura del alma”) y no por ello dicen que han dejado de amarlo, pues ellos saben que el amor no es un sentimiento. Es por eso que el Amor, Dios, es constante, no caprichoso y variable. Hace siglos el amor humano se consideraba más o menos así, por eso el matrimonio podía ser lo que hoy llamamos “por amor” o podía ser concertado por los padres o por otros motivos, pero una vez casados la gente tenía muy claro que ahora hay que amar sí o sí, por un acto de voluntad, porque esta persona es mi marido/mujer (igual que cuando nace un niño sabes que lo tendrás que amar sí o sí porque es tu hijo, no porque te cae muy bien y si te hartas lo echas a la calle), y así día a día iban construyendo una relación, un amor, que tenían muy claro que tenía que ser para siempre. Hoy en día que confundimos el amor con el sentimentalismo, nos enamoramos, nos casamos, y cuando se pasa el fuego pensamos que ya se acabó el amor y nos separamos porque no tiene sentido vivir con alguien a quien al parecer no amas (en realidad tendríamos que decir alguien a quien has decidido no amar porque en tu mente el amor es sólo el sentimiento). Cuando se pasa el enamoramiento hay que empezar a construir el amor, pero si consideras que el amor no es algo que se construye con voluntad sino un sentimiento que te sucede, algo fuera de tu control, algo que te pasa, pues entonces pasas por la vida “amando” y desamando según por donde sopla el viento, como si tú fueras una marioneta que recibe los rayos del sol ahora sí y ahora no, como si amar no dependiera en absoluto de ti. Con una mentalidad así es muy difícil comprender lo que es el amor, lo que es Dios, y lo que significa amar a Dios por encima de todo, o al prójimo como a ti mismo, a amar a tus enemigos. Suena a música bonita pero totalmente irrealizable. Hasta ese punto ha llegado nuestra ceguera, para nuestra perdición.

      Con respecto a tu segunda pregunta dices “¿No es inevitable amar lo perfecto?”. Mi respuesta “en absoluto”. Es más, hay mucha gente que odia la perfección. De hecho los seres humanos tendemos a amar la imperfección, por eso nos resulta tan sencillo amar a los niños, y por eso amamos más a nuestra pareja cuando la sentimos vulnerable, mientras que a esa gente que todo lo hace bien, que nunca mete la pata, la admiramos, pero más difícilmente la amamos. Pero claro, estamos hablando de ese amor-sentimiento, no del Amor-voluntad. Si amas a Dios de verdad será por tu voluntad, no porque sea inevitable amarlo. Si lo fuera, nuestro amor no tendría mérito, no sería verdadero amor, y nadie podría ir al infierno ni hacer el mal, porque cuando de verdad amas a Dios huyes del mal igual que quien ama la luz huye de las sombras. En cuanto a lo del cielo, que si una vez allí seguiremos amando a Dios por libre albedrío, es decir, por elección o inevitablemente… pues hablar sobre el cielo es asunto complicado porque de eso sabemos bien poco, sólo sabemos que si llegamos allí será porque amamos a Dios y que ese amor no terminará nunca, no sabría decirte si allí continuamos con libre albedrío o eso es cosa de este mundo y las decisiones que aquí forjemos se quedan allí ya fijas. En cualquier caso especular sobre lo que será allí no sirve de gran cosa, lo importante es saber cómo llegar hasta allí.

      Pues vamos a por tu último párrafo. Eso de que Dios se contiene, porque si no se contuviera no podría existir el mal ni nadie podría elegir el mal, me parece una metáfora interesante, pero como metáfora, de ese tipo de metáforas que abundan en el Antiguo Testamento sobre todo. Dios no se contiene, no se limita, Dios es Dios, infinito. Pensar que el mal sólo existe porque Dios se contiene es como pensar que Dios tiene que retirarse para dejar espacio a otra cosa distinta, a una especie de dios menor cuya esencia es el mal, para que ese otro diosecillo pueda tener también presencia. No, el mal no es otra presencia, ni el mal es un hueco sin Dios. Creo que esa visión que planteas implica en el fondo dar al mal carta de naturaleza, como si fuera algo con existencia propia, como si existiera (recuerda, si existiera tendría que ser porque Dios lo ama, y Dios aborrece el mal y el pecado, así que no son cosas que existen).

      El mal es producto de una elección voluntaria (igual que el amor lo es). Si creemos que el amor es ese amor-sentimiento del que hablé antes, entonces es lógico pensar en el mal como algo de naturaleza similar, como algo externo a nosotros, algo que nos pasa, que nos llega de fuera, que tiene realidad, entidad, que se nos mete o se nos sale y nosotros somos sólo un recipiente. Pero si nosotros somos un recipiente entonces eso que se nos mete tiene que ser otra cosa distinta a nosotros mismos, tiene que tener realidad. Pero no, el mal no tiene realidad, el mal no es, no existe en el sentido platónico de las ideas, el mal es simplemente la etiqueta que le ponemos a las decisiones equivocadas, a las elecciones que se alejan de Dios en lugar de armonizarse con él. Si esas elecciones tienen consecuencias en mí y en otros, las consecuencias son reales ciertamente, existen, pero lo que tiene realidad y existencia son esas consecuencias, no el mal como ente o realidad en sí. Si no existiera el ser humano no habría nadie para tomar decisiones y por tanto no existirían decisiones malvadas y por tanto no “existiría” el mal (bueno, estaría el mal de los ángeles caídos, pero dejando eso aparte y centrándonos en el mal humano, tú ya me entiendes). Por eso no se trata de que Dios se contenga o no, porque el mal no depende de si Dios se contiene o lo llena todo, el mal depende de las decisiones humanas, del libre albedrío, y para que el hombre sea totalmente libre (y por tanto pueda elegir el mal) no es requisito que Dios se contenga. Si somos plenamente libres es precisamente por voluntad de Dios, por su omnipontencia, no por su limitación o autolimitación. Otro tema diferente sería el mal natural, las catástrofes, pero ese es un asunto totalmente diferente, un terremoto no sería algo malvado, sino algo con consecuencias malas para quien le pille, así que ese asunto no tiene nada que ver con el tema que tratamos ahora.

      Hecha esta salvedad, el resumen que haces no está muy desencadenado. Dios nos ha hecho libres porque sólo así podemos amarle. Dios ha creado todo por amor, pero en el caso del ser humano lo ha creado además con capacidad de amar. No el amor del perrito, que es puro instinto y apego, y además del tipo amor-sentimiento. No, el amor del que es capaz el ser humano es el amor-amor, el amor-voluntad (otra cosa es que hoy cada vez más gente no sea capaz de cultivar ese amor verdadero). Como el ser humano es capaz de amar libremente, entonces tiene la capacidad de elegir amar a Dios o no amarlo, es decir, tiene la capacidad de rechazar a Dios. En la escena en la que Jesús habla con Nicodemo le explica lo que verdaderamente significa el imagen del Juicio Final, que ha explicado con metáforas apocalípticas al pueblo. Jesús le explica que el que elige a Dios se salva, y el que lo rechaza ya está condenado. Por tanto no se trata tanto de que Dios diga tú entra y tú vete, como de que el hombre elige entrar o no, pero lo elegimos aquí y ahora. No vale decir, yo elijo estar el cielo porque en el infierno se sufre eternamente (entonces todos elegiríamos el cielo), se trata de elegir lo que el cielo supone, y el cielo es el reino pleno de Dios, y eso supone amar, amar con amor verdadero, con amor-voluntad, y eso supone amar a Dios (al Amor) por encima de todas las cosas, muy por encima de ti mismo, y amar al prójimo (incluso al enemigo) como a ti mismo, por un acto de voluntad, de elección. Y mucha gente hay (según repite Jesús multitud de veces), mucha, la mayoría, que no es capaz de vivir en un amor así, y esa incapacidad (por voluntad, no por inevitabilidad, no olvidemos) es lo que supone estar en el infierno. Pensar que si pudieran elegir los malvados en el Juicio Final elegirían ir al cielo es un contrasentido, porque ser malvado significa precisamente que rechazan el amor-voluntad porque eligen amarse a sí mismos por encima de Dios y el prójimo, así que si al morir les preguntasen: ¿quién es el centro de tu vida? Su respuesta es lo que llamamos “el Juicio”. No vas a ver a multitudes que intentan entrar en el cielo mientras un ángel les rechaza con una espada de fuego, vas a ver a multitudes que no “entran” (que no están) en un estado de amor que llevan toda la vida rechazando, igual que lo estás viendo ya en esta vida, lo mismo. Aquí podrían elegir el cielo pero no lo hacen, es lo mismo. El cielo o el infierno lo elegimos aquí día a día, no es algo que se elija al morir o que nos concedan al morir, es el estado en el que nos estamos sumergiendo. Cuando mueras ese estado se eterniza, simplemente, por la razón que sea (porque luego no se puede cambiar, porque en la eternidad el cambio no puede suceder, por lo que sea, eso ya es lo de menos).

      Si dije antes que Dios ama a toda su creación, incluidas las palmeras, también dije que ama a sus criaturas de diferentes maneras. A nosotros nos ama de una manera muy especial, nos creó con libre albedrío para que pudiéramos amarle, y con alma inmortal para que pudiéramos amarle eternamente, y eso supone el gran don de poder disfrutar eternamente de su amor (cosa que una palmera no puede, ni eternamente ni ahora), pero también la gran responsabilidad de que si decidimos no amarle tendremos que vivir sin su amor, y eso significa vivir eternamente sin amor, pues sólo Dios es el amor verdadero. En este mundo el malvado intenta llenar ese agujero con todo tipo de placeres, y si tiene suerte y dinero tal vez consiga disfrutar de la vida, aunque sea de un modo superficial, pero cuando esta vida termine y todos sus placeres se acaben, lo único que quedará es el amor, y si no tienes amor verdadero entonces no te queda nada, y eso es muy mala cosa, pero si además va a ser para toda la eternidad… comprenderás lo que significa el infierno. No hace falta tener a un demonio pinchándote mientras te asas en el fuego, vivir eternamente sin amor, sin nada que te llene, y sin ninguna distracción para olvidarte un poco de lo vacío que estás, eso es el infierno, y sabes que es eterno, así que el vacío, más la absoluta desesperanza, es lo más terrible, pero es lo que has elegido y es lo que tienes, y Dios respeta tu elección.

      Como Dios nos ama y quiere que todos nos salvemos, ha intervenido en la historia y ha mandado al Hijo para explicarnos y avisarnos, y ha fundado a su Iglesia para que sea una voz permanente que nos recuerde lo que significa esta vida, para qué estamos aquí y lo que nos estamos jugando en ella. Pero no puede obligarnos a elegir la salvación porque entonces fuera el libre albedrío y fuera el verdadero amor. Podrías pensar, si Dios quiere que todos nos salvemos, entonces si es omnipotente ¿qué le impide salvarnos a todos? La respuesta es: nada. Nada se lo impide, pero salvarse significa amar, y para que el amor sea verdadero tiene que ser libre, así que si Dios nos obligara a todos a amarle ese amor no sería libre y por tanto es imposible obligarnos a amar de verdad. Dios es omnipotente, pero eso no quiere decir que pueda romper la lógica y caer en contradicción. El famoso dilema de “si Dios es omnipotente ¿puede crear una roca tan pesada que ni Dios pueda levantarla?”, eso es un juego de palabras, una tontería, porque una contradicción no puede existir, así que la omnipotencia no incluye las contradicciones, y tampoco presupone que por el mero hecho de poder hacer algo tenga que hacerlo (muy típico de algunos ateos plantear retos de ¿si Dios realmente puede hacer todo, entonces por qué no hace tal cosa? Respuesta: porque no le da la gana, y menos si es por darte a ti gusto.). Pero ya nos estamos saliendo un poco del tema. Volvamos.

      “Pero un día él se manifestará y erradicará todo el sufrimiento y pecado del mundo”. Sí y no. Según tu idea de que Dios se contiene, pensar que un día dejará de contenerse y como consecuencia el dolor y el pecado desaparecerán, no. Cuando el Apocalipsis (y otros pasajes) nos hablan del Día del Señor, que será cuando Dios se manifieste en toda su gloria y el mal sea finalmente derrotado, no podemos interpretarlo en el sentido que tú lo has entendido, como que la gloria plena de Dios supone el fin del mal. Dios es siempre gloria plena. Lo que significa esa imagen es que llegará un día en el que este mundo se acabe y llegue “un nuevo cielo y una nueva tierra”. Cuando tú mueras habrá llegado para ti ese día, y si eres de los que se salvan vivirás en ese “nuevo cielo y nueva tierra”, si eres de los que no se salvan pues serás, metafóricamente, arrojado a las tinieblas de la muerte donde será el llanto y rechinar de dientes. El nuevo cielo y la nueva tierra es una imagen del cielo, y allí es donde la gloria de Dios se manifiesta en toda su plenitud, pero el cielo no es un lugar, es un estado, así que si estás en el cielo estás en plenitud de Dios, no es Dios el que cambia (expresando ahora toda su gloria), sino tú el que serás purificado para poder percibir en plenitud esa gloria que siempre ha estado ahí, como el ciego que ahora puede ver la luz, pero la luz ha estado ahí siempre. El condenado seguirá bloquenado esa gloria y no podrá percibirla, seguirá con los ojos cerrados, no porque la gloria de Dios no le alcance o no llegue hasta donde él está, sino porque él no la recibe, no se abre a ella, no ha decidido abrirse a ella (que no es fácil, es un proceso duro que necesita el esfuerzo de toda una vida). Pero eso mismo ocurre ya en nuestra vida, Dios está en toda su gloria, el trabajo de nosotros (que nacemos encerrados en nuestro propio yo) es irnos abriendo para recibirla lo más plenamente posible. La gracia de Dios será que, como el hombre no puede alcanzar la perfección, Él nos purificará para que la alcancemos en plenitud (purgatorio), pero sólo si nosotros claramente hemos elegido su amor. Si lo hemos rechazado y no queremos su presencia, entonces no es que nos nieguen esa purificación, es que estamos rechazando todo eso. Si yo no quiero que mi yo-centro muera, estoy rechazando una purificación que consiste en abrirme del todo para que mi ego muera completamente. El purgatorio mata los restos del ego porque son restos que nosotros no hemos sido capaces de rematar, pero no porque no quisiéramos rematarlos, así que el purgatorio también es nuestra libre elección.

      “Algunas criaturas tendrán la suerte de experimentarlo en vida”. No lo sé, tal vez, no sé si eso también es una metáfora o realmente llegará un punto de la historia en el que Dios ponga fin a todo y la gente que esté viva en ese momento pasará a la eternidad sin la transición de la muerte. En realidad no tiene importancia, la muerte es sólo pasar de un estado a otro, así que vivo o no, pasar a la eternidad es pasar a otro estado. En realidad la muerte es una mera ilusión, nunca morimos, sólo cambiamos de estado, así que decir que la gente viva entrará al cielo es lo mismo que decir que te mueres y vas al cielo, un simple juego de palabras (pero no desde una perspectiva física, claro). En cuanto a “la suerte de…” no sé, si te refieres a que sería emocionante vivir aquí ese momento, pues desde luego que sí, muy emocionante, a mí me gustaría. Pero también precede un momento terrible de desastres y persecuciones, así que vaya una cosa por otra. Y la maravilla de ver a Jesús regresar… si mueres igualmente serás testigo de ver a Jesús en toda su gloria, así que tampoco varía mucho. En realidad toda esa parte es confusa, si el fin del mundo se refiere al fin de tu vida o literalmente habrá un cambio colectivo dentro de la historia que lo verá una generación determinada, es algo que no está claro ni la Iglesia ha optado por una interpretación o por otra, porque tampoco es relevante. Lo que yo te diría es que, puesto que en el Más Allá no hay espacio ni tiempo, yo no pensaría en un Juicio Final que ocurrirá en un momento dado de la historia al que acudiremos todos, sino que ese juicio (entendido como lo explica Jesús a Nicodemo), ocurre para cada individuo al morir, pero puesto que en el cielo no hay tiempo y por tanto no hay antes ni después, podemos igualmente decir que todos pasaremos ese juicio al mismo tiempo. Es sólo ver las cosas desde el punto de vista terrenal temporal, o ver las mismas cosas desde el punto de vista espiritual atemporal, no se trata de una cosa o la otra, se trata de una cosa vista desde dos perspectivas diferentes. Al fin y al cabo ese Juicio Final universal nos dice la Biblia que no ocurrirá dentro de la historia sino tras el fin de la historia, así que ya nos salimos del tiempo.

      Así que, una vez aclarados todos estos puntos, ahora sí que podría decirte que el resumen que haces en tu último párrafo es bastante bueno (siempre que lo entiendas bien). Una corrección, el sentido de esta vida no es “conocer a Dios” sino amar a Dios, aunque como no se puede amar lo que no se conoce por eso Dios se nos reveló. Verdaderamente toda esta vida es una preparación para la vida eterna, es un aprender a amar (amor-voluntad) para poder amar a Dios con amor verdadero, si es que así lo elegimos.

      Como siempre, después de todo este desbarre de ideas, si hay puntos que necesitas aclarar no dudes en seguir preguntando.

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      • Gracias por ayudarme a encontrar la respuesta.
        No me rendire en mi esfuerzo de amar a Dios. Ahora tengo mucho que corregir y en que trabajar pero seguro mas adelante me encontraré con dudas e inquietudes y seguro vendré a molestarte.
        Rezaré por ti y que Dios te bendiga.

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      • Acabo de recordar, Darío, que hay un libro perfecto para entender esa clase de amor que es la base del cristianismo. Se trata de un clásico, “El arte de amar”, de Erich Fromm, un libro entre la filosofía y la psicología muy sencillo de entender pero muy profundo, donde enseña que el verdadero amor no es un sentimiento, sino un arte, en el fondo un hábito.

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      • Te agradezco la recomendación del libro. Recuerdo que lo leí hace varios años, pero seguro puedo aprender bastante si le vuelvo a releer a los ojos de mis nuevos hallazgos. Gracias por estar pendiente de mi, un abrazo.

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  5. Hola, espero que estés muy bien, de nuevo molestándote.

    Aunque ahora con un tema mas ligero.

    Según la Biblia ¿Qué clase de humor le agrada a Dios? Es claro que el hombre es imperfecto y para los humanos nos es inevitable no morirnos de risa por nuestra propia naturaleza.

    ¿Dios ríe igual que nosotros? Jesús era un ser humano exactamente igual que nosotros salvo que no peco. La pregunta seria si tenia un sentido del humor parecido al resto de los humanos. En este aspecto una figura mas cercanas la encuentro en los Santos de la iglesia que se pueden identificar ciertas “imperfecciones” que seguro desencadenan momentos cómicos en sus vidas cosas que no puedo identificar en Jesús.

    ¿Cuándo estemos en el cielo sin esas imperfecciones humanas que son tan hilarantes de que nos vamos a reír? Claro estaremos en presencia de nuestro creador me imagino que estaremos en un estado de gracia y estasis absoluto, lo que significaría el final de la comedia tal como la conocemos.

    Y para cerrar un chiste que me conto un Padre, no se si podría catalogarse de blasfemia pero me reí mucho (No dudo que pierda mucha gracias cuando se escribe).

    Pedro iba junto con Marcos escapándose de roma de la persecución de Nerón y cuando iban saliendo de roma por la vía aurelia se les aparece Jesús que va entrando a roma.

    Pedro ve a Jesús y le dice
    -Adonde vas señor-

    Responde Jesús
    -A morir otra vez por ti a roma dado que tu te estas escapando.-

    A lo que responde Pedro a Jesús.
    -Por ningún motivo iras tu…que vaya Marcos.-

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    • Ja ja, pues incluso escrito tiene gracia.

      Yo no tengo esa visión de que si todos somos perfectos no será posible contar chistes graciosos. Podemos contar chistes de la imperfección de la pasada humanidad, o de los ángeles caídos, o imperfecciones imaginarias, pero es que la imperfección es sólo una de las muchas cosas que pueden causar la risa. Hay también hay muchos chistes que no tratan de imperfecciones sino que se basan en el puro ingenio, y cuanto más intelectual es una mente más gracia le hacen esas cosas, así que imagino que en el cielo nos hará más gracia ese tipo de chistes. Un ejemplo:

      Papá, ¿qué está más lejos, Córdoba o la Luna?.

      – Pero vamos a ver, ¿tú ves desde aquí Córdoba?

      Pero mira que te he dicho diez mil millones de veces que no exageres…

      Perdone, ¿es este el ascensor de subida?
      No, he montado en otros mejores.

      Pero para reírnos no sólo están los chistes, sino que nos podemos reír de muchas cosas, como cuando observamos a un niño de un año jugar, caminar y moverse y no paramos de reírnos. Es más, cuando la gente está feliz se ríe muchísimo más, a menudo por motivos minúsculos que no le harían gracia a otro menos dichoso, así que yo me imagino que en el cielo habrá muchas rías, igual que en el infierno habrá mucho llanto (o las cosas equivalentes).

      Por eso mismo estoy seguro de que Jesús se reiría mucho y se lo pasaría muy bien, incluso más que la mayoría de la gente. La imagen que nos dan los evangelios no ilumina esa parte de su personalidad, porque los evangelios se centran en otros aspectos de Jesús, pero eso no significa que no tuviera su sentido del humor como todo el mundo o más. Cuando se fue de fiesta a las bodas de Caná lo único que nos cuenta el evangelio es que hizo el milagro del agua y el vino, pero ¿no crees que bailaría, se reiría y se lo pasaría en grande como toda la gente de aquella época cuando estaba de fiesta? Pues claro. Hay una serie sobre la Biblia que creo que se llama así, “La Biblia”, pero no recuerdo. En el capítulo sobre la vida de Jesús al poco de empezar salen las bodas de Caná, y ahí está Jesús bailando, bebiendo vino y muerto de risa con sus primeros discípulos, pasándoselo bomba y gastándose bromas. Nunca pensé que eso no hubiera sido así, pero no es lo mismo pensarlo que “verlo”, reconozco que me impactó, y entonces me hice consciente de que la imagen que tenemos de Jesús, consciente o inconscientemente, es de un hombre serio, solemne y tal vez incluso amargado por el peso de su sufrimiento (conocido incluso antes de padecerlo) y triste por ver el pecado y el dolor de todos, y demasiado centrado en “cosas serias” como para trivialidades y entretenimientos. Pero eso es consecuencia de la manera de escribir de los evangelistas, igual que de todos los escritores de la antigüedad (y hasta no hace mucho), que van al grano y no se entretienen con cosas anecdóticas que no vienen a cuento. Si lees la vida de Julio César o de los grandes personajes de la antigüedad todos parecen igual de graves y serios. Es a partir de El Quijote, y sobre todo a partir del XIX, cuando se empieza a reflejar además otras facetas de los grandes personajes que no van al grano pero nos ayudan a contextualizar su carácter o simplemente nos entretienen, pero eso es una narrativa muy moderna. Cuando Jesús riñó a sus discípulos por apartar a los niños para que no le molestaran dijo aquello de “dejad que los niños se acerquen a mí”. ¿Tú crees que lo hizo sólo para poder aprovechar la ocasión y decir aquello de que para ir al cielo hay que ser como un niño? Pues claro que no, si los niños pequeños se acercaron a Jesús (y como niños pequeños que son le agarrarían de la túnica y se subirían encima de él si les dejaban), pues Jesús jugaría con ellos y se reiría con ellos, menudo Dios-hombre si ni los niños le hacen reír.

      Yo creo que cuando estemos en presencia de Dios será el fin de la tragedia y el principio de la auténtica comedia. No sé si allí la risa corporal será igual que aquí o los cuerpos gloriosos ni respiran ni se ríen (porque para reírse se necesita aire), pero en cualquier caso nos reiríamos igualmente de la forma que fuera, y lo que es seguro es que va a ser muy divertido.

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  6. Leyendo la respuesta a Dario me dejaste curioso Christian por lo de la charla sobre Adán y Eva y el apocalipsis. Algún enlace? Por lo que veo estuvo buenísimo je je.

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  7. Hola de nuevo espero que estés muy bien.

    Agradezco el libro que me recomendaste y he estado bastante juicioso conociendo sobre la tradición apostólica y la Biblia. Mi intención no es molestarle por cualquier duda que pueda tener al respecto de la fe católica y estoy dispuesto a leer e investigar por mi cuenta sobre varios temas. El punto por el que te escribo esta vez es por una postura intelectual por lo general muy extendida sobre las creencias mitológicas de los pueblos antiguos (principalmente los mitos sumerios) que sostienen que han influenciado en la tradición judía particularmente en el pentateuco.

    No se que hay de cierto en el pambabilonismo y me gustaría conocer que opina la tradición apostólica al respecto.
    La versión que tengo del pentateuco es que se reunieron varias tribus con diferentes mitos y crearon una narrativa en común, me imagino que aun no contaban con la ayuda del espíritu santo. Pero para que esos relatos hallan llegado a la biblia debieron contar con alguna forma de inspiración de divina.

    Pero el punto realmente interesante seria si ¿Dios se ha revelado a otros pueblos de la antigüedad aparte del pueblo elegido (Los israelitas)? Si algunos mitos de otras civilizaciones antiguas se basan en una revelación divina (debido a su semejanza a los de la tradición israelita (Varias culturas comparten mitos similares de la creación o el diluvio universal)?

    También me gustaría conocer la postura de la iglesia respecto a los mitos (Consideran el pentateuco como un libro mitológico “verdadero”) ¿Nuestro Dios ha inspirado mitos en otras culturas?

    Esto me lleva al punto final de mi inquietud ¿La revelación divina puede trascender la Biblia y la tradición apostólica? y esto nos dirige a otras cuestiones ya no sobre mitos si no sobre filosofía por ejemplo Pablo de Tarso fue romano y algunos académicos afirman que era estoico y esa filosofía influencio de cierta manera el cristianos primitivo. El fin ultimo del estoicismo es que el hombre viva de acuerdo a su naturaleza y parte del cristianismo revela cual es la verdadera naturaleza del hombre, en este punto no parece existir gran conflicto entre la filosofía y la religión. La pregunta seria que ¿cualquier idea. creencia y filosofía que no vaya en contra de la revelación que Dios nos ha brindado y que ha resguardado la tradición apostólica es algo verdadero y lo podríamos catalogar como de inspiración divina?
    De antemano te agradezco la paciencia que me tienes y espero seguir aprendiendo mas sobre todos los temas referentes al cristianismo apostólico romano.
    Un abrazo.

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    • Hola Darío, encantado de ayudarte en lo que pueda. A ver si mi respuesta contesta a lo que verdaderamente te inquieta.

      Para empezar, es cierto que hay semejanzas entre la mitología sumeria y babilónica y algunas historias del Génesis, pero lo sorprendente sería que no fuera así ¡no olvides que los judíos son un pueblo sumerio! y por tanto culturalmente emparentado también con los babilonios. La propia Biblia nos lo confirma, pues al contarnos el origen del pueblo hebreo nos dice que Abraham y toda su enorme tribu llegaron a Canaán (Palestina) procedentes de la antigua ciudad de “Ur de los Caldeos”, en la época en que esa ciudad era una de las más importantes y antiguas de Sumeria, y no sorprende que lingüísticamente el hebreo esté emparentado con la lengua sumeria. En aquellos tiempos se llamaba Caldea a lo que hoy llamaríamos Mesopotamia. Podemos considerar a los hebreos un pueblo sumerio que emigró a Palestina, igual que los cartagineses eran fenicios que emigraron al actual Túnez y luego a España. Si los fenicios de España nos hubieran dejado escritos sus mitos o sus crónicas, sería del todo normal descubrir que se parecen mucho a los mitos y crónicas que podemos encontrar en los fenicios de Asia Menor. Lo realmente extraño sería no encontrar muchísimas similitudes. Lo que debe sorprendernos por tanto no son las similitudes entre ciertas historias del Génesis y otras de Mesopotmia, sino al revés, las diferencias ¿Por qué las versiones bíblicas difieren de las escritas en Mesopotamia? Ahí es donde debemos buscar la acción divina y ver cómo el mensaje que nos quiso Dios transmitir difiere de la forma en que lo contaron los hombres corrientes.

      En cuanto a si las historias del Génesis son literales (históricamente sucedieron tal como se cuentan) o son mitos (inventados o basados ligeramente o fuertemente en recuerdos ancestrales que sí fueron históricos), lo primero decir que ambas interpretaciones son admitidas por la Iglesia, y que de hecho la Iglesia nunca tomó partido oficialmente por una u otra idea. Incluso estudiando la mitología hebrea podemos ver que esas historias en su mayoría no son el fruto de la imaginación de un autor, como novelas, sino que son la pervivencia de recuerdos ancestrales que se han ido adornando y enriqueciendo. Si las historias hebreas son mitos, también supondríamos que son la forma enriquecida y reestructurada de recuerdos históricos ancestrales, al menos en su mayoría. Y si quieres pensar que son narraciones históricas, pues posible es, porque nadie va a recordar exactamente cómo fueron las cosas hace miles o millones de años, pero al ser revelación, Dios podría haber revelado esas historias. Ahora bien, si tooodo el Génesis lo tomamos literalmente, nos encontramos con el problema de la historia de la Creación, que funciona maravillosamente como explicación pero que si fuese literal chocaríamos con la ciencia, lo cual no puede ser.

      El Génesis nos cuenta el origen del mundo, de la relación de Dios con los hombres, de la formación del Pueblo de Dios, y de la creación del reino de Israel, es decir, el origen de todo (por eso se llama Génesis). Mi opinión es que unos pasajes tiene mucho de mito y otros mucho de historia, pero se mezcla mito e historia sin pudor porque la finalidad no es instruirnos con datos históricos académicos, sino establecer las bases para que podamos entender con claridad la relación entre Dios y los hombres, el porqué de todo. No se trata de una mera descripción, sino de una explicación. Toda la historia de Adán y Eva es un ejemplo realmente sublime de cómo a través de una historia simple se pueden transmitir verdades realmente profundas de modo que hasta la gente más sencilla capta el mensaje con claridad, sin impedir que las mentes más intelectuales puedan profundizar enormemente y desgranar toda una cascada de sutilezas que llevan la comprensión a otra dimensión. De ese modo los simples consiguen alimento espiritual suficiente para sus necesidades, sin que las complicaciones les confundan, y los complicados pueden igualmente ir mucho más allá y así satisfacer igualmente sus mayores necesidades de comprensión. Así que la historia es genial tal como aparece en la Biblia, y poco importa si sucedió exactamente así o fue redactada así libremente, el caso es que la narración consigue sobradamente cumplir su función. Por eso todas esas historias del Génesis nos revelan la Verdad, sin mácula, independientemente de que queramos creer que sucedieron tal cual leemos o de otra forma.

      A todos los efectos lo que nos importa es que esas historias se redactaron como están bajo la inspiración del Espíritu Santo, de modo que da igual de dónde vienen, si se mezclaron versiones diferentes o lo que sea, es la redacción actual la inspirada por Dios y lo demás sería pura curiosidad intelectual (que a mí no me falta, no creas que me da igual), pero espiritualmente no es relevante. Yo he leído estudios muy minucioso sobre los mitos hebreos y su influencia en la Biblia, y te puedo decir que me ha parecido curioso, ilustrativo, pero en nada han mejorado o empeorado mi comprensión de la Biblia, así que todo eso es información erudita sin más consecuencias, aunque puede servir para confundir al menos instruido.

      En cualquier caso vemos que Dios no funciona como un mago o hechicero, siempre construye con el material de barro que tenemos (incluso la imagen de que para crear al hombre usó el barro, ya nos dice mucho), así que tampoco sería sorprendente que para transmitirnos esas verdades se hubiera servido de las tradiciones y leyendas que esos hombres ya tenían, moldeándolas igual que hizo con el barro de Adán, para crear una perfecta obra de arte que sería el Génesis.

      En cuanto a la Tradición, pues digamos que hasta el s. XIX mayoritariamente (pero no unánimemente) se creía en la literalidad de esas historias, pero sobre todo en los primeros siglos encontramos opiniones que podemos resumir en tres vías. 1- Los que pensaban que eran crónicas históricas literales. 2- Los que pensaban que eran en mayor o menor grado mitos. 3- Los que pensaban que eran, por explicarlo de alguna forma, mitos históricos, es decir, Dios había organizado la historia de tal modo que esos sucesos pudieran servir como modelos perfectos para transmitir verdades y sabiduría a las generaciones posteriores. ¿Mi opinión? Hay un poco de las tres cosas, y el mismo San Pablo dijo (cito de memoria) “y todas esas cosas les sucedieron a nuestros padres para que nosotros aprendiéramos de ellos”.

      Por tanto la pregunta de si Dios se puede haber revelado también a otros pueblos… pues Revelación en cuanto a mostrarles la Verdad, evidentemente no, porque entonces esos otros pueblos habrían sabido todo lo que sabían los hebreos, pero es evidente que hay elementos comunes (por ejemplo la idea de que los sacrificios de animales le eran gratos a Dios ), y ese tipo de elementos pueden deberse a lo que podríamos llamar la religión natural (el hombre en su evolución cultural va comprendiendo mejor la realidad de las cosas, incluida la espiritual, y va descubriendo algunas verdades básicas por sí mismo); o pueden deberse a que Dios ha revelado algunas nociones básicas a otros pueblos también; o pueden ser influencias culturales recíprocas (los hebreos proceden de Mesopotamia, que es el origen de la civilización y origen de muchas ideas y costumbres que se extendieron por todo el mundo). Una vez más diría que para nuestro caso poco importa eso. A eso más o menos se refiere Vaticano II cuando habla de que en todas las culturas y religiones podemos encontrar “semillas de revelación”.

      Si el Diluvio ocurrió realmente, entonces es lógico que culturas muy diferentes conserven cada una a su modo el recuerdo de tal acontecimiento, aunque la geología no parece apoyar ese suceso (por otro lado hablamos de una inundación de 40 días, lo cual difícilmente puede dejar ningún rastro geológico, pero ¿de dónde salió tanta agua? porque si fuese la tierra la que se hubiera sumergido sí estaríamos hablando de un cataclismo universal que dejaría evidentes huellas geológicas). Más fácilmente puede tratarse de que cada pueblo consideraba que su tierra, su mundo conocido, era “el Mundo”, así que cualquier inundación local de gran importancia habría sido vivida por sus habitantes como un diluvio universal, y muy particularmente la inundación que formó todo el actual Mar Negro, que sí está documentada geológicamente. Y a mayores, por intercambios culturales, pueblos que no vivieron ese diluvio pueden haber importado la historia de otros pueblos y haberla adaptado a su mentalidad y religión. La historia de Gilgamesh y de Noé evidentemente tienen un mismo origen, y no podríamos decir si la versión conservada por los hebreos es la más antigua o no, pero lo que sí podemos decir es que esa versión bíblica, tal cual está narrada, transmite fielmente una verdad divina que aparece totalmente distorsionada en la versión de Gilgamesh, con la que comparte ciertos elementos clave pero cuya enseñanza (si es que podemos hablar ahí de enseñanza) está muy alejada de lo que Dios nos ha enseñado en la Biblia.

      Voy a ponerte un ejemplo. Imagina que en la estrella de Sirio hay un árbol, y Dios quiere mostrarnos cómo es ese árbol. En la mitología griega nos diría que un día Júpiter bajó a la tierra y con su poderosa mano hizo aparecer una imagen perfecta de ese árbol sobre una enorme pared rocosa lisa del Cáucaso. No es esa la forma habitual que encontramos en la Biblia. La forma Bíblica sería Dios usando al hombre, inspirándole o instruyéndole para que realice su voluntad (incluso para sacar a su pueblo de Egipto, cosa que continuamente recuerda como su mayor hazaña para con los hebreos, Dios no dividió las aguas con su soplo, sino que pidió a Moisés que lo hiciera con su vara). Así que el modo bíblico sería algo así como que en Sevilla hay un pintor muy devoto que estaba en oración y entonces Dios le dice “pinta el árbol que yo te mostraré”, y ese pintor, inspirado por Dios toma sus pinceles y sus pinturas y nos hace un cuadro del árbol de Sirio. Dios nos muestra el árbol pero usando a un hombre, con sus habilidades y limitaciones.

      … Y entonces llega el escéptico 100 años más tarde y analiza científicamente el cuadro y llega a la conclusión de que ese cuadro no es milagroso, pues el análisis de pigmentos revela que se trata de pintura al óleo normal y corriente, e incluso identifican la marca y el fabricante. Es más, en el estilo del artista, que es Antonio López, nacido en Triana, se aprecia claramente la moda hiperrealista de mediados del XX y bla, bla, bla. El escéptico sólo ve ahí los elementos humanos, el “barro” del que está formado, pero nunca podría ver lo que realmente es ese cuadro: la revelación divina de una realidad, el árbol de Sirio.

      Con todo esto del Génesis, los mitos, las influencias etc. ocurre lo mismo. Puedes intentar satisfacer tu curiosidad intelectual e intentar trazar los orígenes de las cosas, pero siempre que tengas claro que la naturaleza del “barro” que Dios utiliza (porque todo en la Biblia lo hace con barro humano) no quita nada al resultado, que sí es obra de Dios.

      Y tu punto final, suponiendo que haya respondido a tus otras preguntas, ¿Puede la revelación divina trascender la Biblia y la Tradición? Respuesta sencilla: No.

      Al añadir la Tradición ya abres la puerta a que la Revelación es dinámica y sigue en marcha. Pero de todas formas hay que hacer un matiz importante. La Revelación divina se cierra con la Biblia, ninguna verdad más nos va a llegar de Dios porque en la Biblia están completadas todas las verdades necesarias para nuestra salvación. Hay muchas otras cosas que no sabemos (¿tienen los ángeles “alas”? ¿Cómo es la vida en el cielo? etc.), pero no son necesarias para la salvación. La Tradición no es una puerta de atrás para que Dios nos vaya añadiendo sin fin nuevas verdades. La Tradición no añade verdades a las que ya están en la Biblia, sino que profundiza en las verdades bíblicas y va aumentando la comprensión, entendiendo sus implicaciones, ampliando las conclusiones, viendo las cosas con más detalle, pero no descubriendo verdades nuevas. Cosas como el culto a los santos o los dogmas marianos no son revelaciones nuevas que Dios enviase a la Iglesia después de los tiempos bíblicos, sino desarrollos de doctrinas bíblicas que, si entendemos bien la Biblia, nos parecen ahora conclusiones lógicas, aunque al principio no fuesen cosas tan evidentes. Así que, respondiendo a tu pregunta, No. la Revelación divina se cerró con la Biblia, no puede trascenderla (a través de la Tradición puede Dios ayudarnos a entenderla mejor, pero no la aumenta, sino que la profundiza).

      Que Pablo fuera estoico… tal vez, o bien porque tuviera influencia de la filosofía estoica griega, o sencillamente porque él fuera estoico por carácter. En cualquier caso, si su estoicismo de algún modo ha influido en el cristianismo, necesariamente habrá sido así por voluntad de Dios, pues la Biblia refleja lo que Él ha querido enseñarnos y lo refleja adecuadamente, y tal vez Dios hubiera elegido a Pablo entre otros motivos por su carácter estoico. De hecho el estoicismo lo encontramos no sólo entre los filósofos griegos, sino que en el Antiguo Testamento tenemos muchos elementos que coinciden con esa filosofía (y también en China, sin que por ello tengamos que suponer que los chinos lo tomaron de los griegos).

      Preguntas: “¿cualquier idea. creencia y filosofía que no vaya en contra de la revelación que Dios nos ha brindado y que ha resguardado la tradición apostólica es algo verdadero y lo podríamos catalogar como de inspiración divina?”. Si no va en contra de la Revelación quiere decir que somos libres de aprovecharlo si por lo que sea lo consideramos provechoso, pero eso no significa que sea parte de la Verdad, en el sentido de Revelación. Si ciertas técnicas de meditación budista me resultan provechosas y me ayudan a concentrarme mejor a la hora de rezar a Dios, entonces el budismo me puede ofrecer herramientas que me ayudan en mi relación con Dios, pero eso no significa que Dios ha revelado a los budistas esas herramientas, y ciertamente tampoco que esas herramientas sean necesarias para nuestra salvación, porque en ese caso las tendríamos en la Biblia.

      Una respuesta larga pero a vuelapluma. Si necesitas alguna aclaración dime.

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      • Wow…es increíble, sin duda el cristianismo es el mas grande agujero de conejo.
        Gracias por la aclaración quedaron todas mis dudas resueltas.

        Ahora tengo una pequeña inquietud, siento que esta generación ha llegado tarde al cristianismo, es como si todo hubiera sido revelado y profundizado, grandes académicos han dedicado toda su vida y pasado mas de 2000 años estudiando la Biblia y parece que todo esta aclarado (Claro esta estoy hablando de la tradición apostólica porque los protestantes la mayoría de las veces lo que han hecho es complicar las cosas).
        Tu que tienes mas experiencia en estos temas ¿crees que ya hemos profundizado todo lo que puede el ser humano en la Biblia? Entiendo que ya sabemos todo lo necesario para la salvación pero seria raro que la humanidad siga viviendo otros 2000 años y no profundizar mas en su entendimiento. Jung decía que vivimos el final de los tiempos por que los mitos habían terminado y ahora que me explicas que el tema de la revelación divina esta cerrado con la Biblia me deja mucho que pensar…estamos en el final de los tiempos…esto es muy emocionante. Jajaja seguro así pensaban los cristianos primitivos y ya vez cuantos años han pasado pero ¿crees que en varios siglos si no hemos llegado al fin de los tiempos se sigan desarrollando las doctrinas Bíblicas?

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      • Pues bien pudiera ser que hayamos llegado al final de los tiempos. De hecho la única profecía sobre el fin de los tiempos que aún no se ha cumplido es la conversión masiva de los judíos, todas las demás podemos considerar que sí, incluida la Gran Apostasía del final y el regreso de los judíos a la tierra de Israel. Así que si te enteras de que las conversiones empiezan a multiplicarse entre los judíos, tiembla (ja ja, de miedo o de gozo).

        ¿Los cristianos primitivos pensaban que estaban viviendo el fin de los tiempos? Dudoso, aunque sí que seguían la insistencia de Jesús en que tenemos que estar siempre preparados porque el final vendrá como ladrón en la noche y no sabemos ni el día ni la hora. En la propia Biblia San Pedro y San Pablo, si mal no recuerdo, alertan a los cristianos que pensaban que el final estaba cerca de que hay que estar siempre preparados, pero no se podía tener la certeza de que el fin estaba ya cerca. Sin embargo estoy harto de oír y leer que los cristianos primitivos creían todos que el fin del mundo era inminente.

        Jung se equivocó con lo de que los mitos habían terminado. El siglo XX ha sido una prolífica máquina de generar mitos. Precisamente cuando el ateísmo crece, la sociedad tiene que generar mitos que rellenen (malamente) el vacío que deja lo trascendente. Y se crean mitos de todas las clases y colores, desde los mitos inspiradores y trascendentes que imitan a la religión (el mito de la supremacía de la raza aria, el mito del paraíso comunista, el mito de la ciencia como salvadora de la humanidad, el mito del progreso indefinido), hasta los mitos de mercadillo barato que sirven para pasar el tiempo (el mito de Elvis, los platillos volantes, el resurgir de la Atlántida, etc.). Como dijo Chesterton, cuando la gente deja de creer en Dios empieza a creer en cualquier cosa.

        Pero vamos a tu cuestión. ¿Hemos alcanzado el final de la madriguera de conejo que mencionas? ¿Está todo ya explicado, analizado y comprendido? Ni de lejos.

        En lo básico sí. De hecho en lo básico todo quedó explicado ya desde el siglo primero. Pero desde entonces no hemos dejado de profundizar, y como tú bien has intuido, después de 2000 años profundizando lo que hemos aprendido es que este agujero no parece tener fondo. De hecho los últimos cien años han sido una de las épocas de mayor profundización, tal vez la que más. Los nuevos métodos científicos de análisis histórico y literario, aunque al principio inexpertamente usados crearon enormes destrozos y aberraciones, han ido luego permitiendo grandes avances en la comprensión de la Biblia. Grandes no, enormes. No es que hayamos descubierto doctrinas nuevas, pero ahora entendemos mucho mejor los textos y doctrinas que ya teníamos, muchísimo mejor, y sobre todo hemos avanzado mucho en compatibilizar la Biblia con el conocimiento científico de nuestra época, resolviendo las múltiples y enormes disonancias que en los últimos 4 siglos habían ido surgiendo, así que podemos decir que si primero la ciencia echó a correr y el cristianismo quedó atrás, ahora hemos echado a correr y vamos rápidamente recortando la distancia creada.

        De hecho yo creo que los últimos 50 años han sido tal vez los años más emocionantes e interesantes en cuanto a la exégesis bíblica y nuestra comprensión bíblica. Nada indica que estemos acercándonos a un punto final del recorrido. Entre otras cosas porque Dios es insondable, podríamos estar eternamente conociéndole cada vez mejor, y nunca llegaríamos a conocerle del todo (ni siquiera llegaremos a conocernos del todo a nosotros mismos).

        Cuando crees saberlo todo, descubres nuevas dimensiones, porque la Biblia no es como un libro de historia, que cuenta un suceso y eso es lo que hay. En la Biblia todo tiene múltiples facetas y dimensiones y todo se relaciona con todo de maneras a veces increíbles. Hace un mes oí una conferencia sobre la historia de la Creación y Adán y Eva. Creí que ya había oído todo lo que se podía decir sobre esa historia, al menos en cuanto a los significados generales, y había escuchado interpretaciones de todo tipo. Pero esa charla fue tan impresionante que me sentí como si me explicaran el verdadero significado de la historia por primera vez… y todo tenía mucho más sentido de lo que nunca había tenido. Nunca pensé que un pasaje tan trillado, analizado y desmenuzado pudiera aportar algo tan nuevo como para conseguir que veas todo como si fuese la primera vez que lo lees. Lo mismo podría decirte de algunas escenas del Apocalipsis, que hace poco vi analizadas con una perspectiva bíblica para mí muy novedosa pero que tenía tanto sentido que no parece posible que pudiese ser una novedad para nadie. Hay cosas obvias una vez te las explican, pero que al parecer nadie se había dado cuenta antes. Aunque en muchas ocasiones esos nuevos descubrimientos nos sorprenden más cuando descubrimos que la Iglesia primitiva ya lo sabía. Al fin y al cabo nosotros estamos comprendiendo mejor las Escrituras porque vamos también conociendo mejor cómo era la sociedad de Jesús, cómo pensaban, vivían, en qué creían, etc. Todo eso lo sabían mejor que nadie los cristianos del siglo primero, pues nadie tenía que explicarles cómo era aquella sociedad, ellos eran parte de ella y los evangelios se escribieron dirigidos a esa gente.

        Vamos, que si te da pena haberte perdido la emoción de avanzar y descubrir, no te apures porque estás en uno de los mejores momentos. Y si piensas que podríamos estar a las puertas del Apocalipsis… pues puede ser, pero eso significaría que el regreso de Jesús está cerca y que Dios va a culminar la historia poniendo fin al mal y al sufrimiento ¿no sería maravilloso? Viviríamos tiempos de sufrimiento y de gozo, como los dolores del parto, y tal vez estemos ya sumergidos en ese proceso. O no.

        Lo que puedo garantizarte es que entrar en la dimensión cristiana te va a desvelar un mundo que será de todo menos aburrido. Vivimos tiempos convulsos y decadentes, y donde los ateos sólo pueden ver dolor, confusión y caos, los cristianos podemos encontrar el sentido y la lógica, y lo que es mejor, ver que todo es bueno.

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  8. Hola. Primero que todo quería agradecer el excelente trabajo que estas haciendo en la difusión de la doctrina de la iglesia católica (Además de entretener, tu estilo de escritura es muy claro e interesante algo que nunca pensé encontrar en un blog de este tipo). Aunque no soy creyente se podría decir que estoy en camino a serlo y aprecio y valoro los grandes aportes que ha hecho la iglesia y reconozco su importancia en la cultura occidental.

    Mi principal inquietud es sobre el libre albedrio. Podría considerarme un triste determinista por experiencia al ver la conducta del ser humano como la complicada relacion entre sus genes y el ambiente.

    Es fácil pensar que tenemos libre albedrio en la sociedad occidental moderna pero ¿realmente alguien puede tomar decisiones por si mismo? al parecer todas mis acciones son la consecuencia de mis experiencias previas y los rasgos de mi personalidad. ¿Puede el ser humano liberarse de esa pesada carga que impone la biología y el ambiente? (las personas que trabajan con victimas que sufren de traumas y/o trastornos psicológicos comprenderán).

    Para poner ejemplos mas claros consideremos nacer en un pueblo pobre y en guerra, carecer de educación y ser victima del adoctrinamiento de fundamentalistas y morir inmolado en un atentado suicida. ¿Ese ser humano tuvo la libertad para hacer el bien y el mal? ¿tuvo la capacidad de elegir y comprender sus actos? si entendemos el pecado como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios, que aparece recogida la Biblia ese hombre se podría catalogar como pecador?
    Podría poner varios ejemplos mas como el niño que nace con varias malformaciones y muere a los minutos de nacer. Los innumerables pueblos barbaros que nunca fueron evangelizados, las personas que desde su infancia sufrieron múltiples abusos y viven una horrible vida, los enfermos y deficientes mentales que ni siquiera pueden comprender el concepto de libre albedrio. ¿A ellos también les han otorgado la facultad de obrar como deseen? ¿Ellos han tenido la oportunidad de elegir el camino correcto?

    Esta duda junto a como se relaciona el libre albedrio con el pecado y cuales son las manifestaciones de Dios en el mundo físico me alejan por ahora de la doctrina cristiana.

    Agradezco tomarse el tiempo de leer mi mensaje y estaría encantado si me puedes proporcionar referencias bibliográficas que traten de estos temas en profundidad.

    Un fuerte abrazo y te deseo mucho animo para que sigas con el trabajo tan importante que llevas en este Blog.

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    • Hola Darío, es estupendo que nuestro blog te guste y te resulte útil, ojalá te podamos ayudar al máximo en tu búsqueda.

      El asunto del libre albedrío sí que es importante, desde luego, es la diferencia entre ser seres libres o máquinas que nos creemos pensantes pero que sólo somos muñecos de cuerda.

      Ciertamente los cristianos creemos en el libre albedrío, si no nada tendría sentido y aunque Dios exista (porque para que exista un universo tiene que existir Dios), no seríamos en el universo nada diferente a una piedra o una estrella o un mosquito.

      Ortega y Gasset es famoso por su frase “yo soy yo y mis circunstancias”. Eso ha sido a menudo utilizado para enfatizar que nuestras circunstancias condicionan lo que somos y nuestras decisiones, e incluso se ha llevado al extremo de interpretar que las circunstancias condicionan por completo al yo, que en gran parte ha influido mucho en la mentalidad occidental actual, restando responsabilidad al individuo (para los psicólogos actuales tú no tienes la culpa de nada, son siempre tus circunstancias las culpables). Pero lo que Ortega y Gasset dijo fue: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, así que en realidad lo que él quería enfatizar es que nuestras circunstancias no son algo que nos condicionan totalmente, sino una influencia que nosotros debemos controlar para así controlar mejor a nuestro yo. Sería un yo influido, pero un yo activo, capaz de modificar esa influencia para dirigirla de forma correcta.

      Es evidente que nuestras circunstancias nos condicionan enormemente, nuestra cultura, nuestra familia, nuestro pasado, nuestra educación, nuestro nivel social, nuestro sexo, nuestra genética, nuestra edad… todo eso influye sobremanera en lo que somos. Pero el libre albedrío para actuar queda intacto en el sentido de que sigue siendo nuestro yo el que va a tomar las decisiones. Las circunstancias pueden empujarnos algo o muchísimo en una dirección, pero si yo elijo esa dirección la estoy eligiendo yo, y si decido resistir esa influencia y elegir otra dirección también la estoy eligiendo yo, y en ambos casos lo elijo con total libertad. Lo que cambia es la facilidad con la que yo elija una cosa u otra, pues seguir el empuje es sencillo y resistir el empuje es complicado, pero en ningún momento puedo decir que he elegido tal cosa porque no me ha sido imposible elegir otra. Incluso si me ponen una pistola en la cabeza y me dicen que si no les doy mis 100 euros me matan, yo soy libre para darles ese dinero o no dárselo y dejar que me maten. Podría decir que “me han obligado a darles el dinero”, y todos entendemos lo que queremos decir, pero filosóficamente sería un error decir que me han obligado a hacerlo. Yo he sopesado la situación, tengo que elegir entre vivir y perder 100 euros o morir y perderlo todo, así que lo normal es que elija darles el dinero y seguir vivo, pero ha sido mi elección, no una fuerza irresistible que se ha apoderado de mí y no me ha dejado elegir. Soy yo el que les da el dinero, no el mecanismo de mi organismo.

      Por eso por mucho que nos puedan condicionar las circunstancias siempre es el individuo el que está tomando las decisiones, incluso si es de mente y espíritu tan flojo que casi siempre elige lo más fácil, “lo que el cuerpo le pide”, dejándose arrastrar por lo que sus circunstancias le dictan, pero igualmente en ese caso él está eligiendo dejarse llevar y seguir el empuje, aunque podría sobreponerse y elegir otras cosas.

      Un niño que se ha criado de mala manera en un hogar muy disfuncional y ha vivido en la miseria en un barrio pobre lleno de delincuentes donde ha aprendido a robar, mentir y hasta matar para sobrevivir, muy probablemente será de mayor un delincuente. Vale, cierto, pero sólo porque las circunstancias le empujarán en esa dirección, no porque le resultará imposible elegir otro camino. De hecho hay mucha gente que ha tenido infancias así de duras y han sabido abrirse camino en la vida y triunfar y ser buenas personas, usando toda esa carga como acicate para salir del agujero en lugar de usarla como excusa para no salir nunca de él.

      Otro tema diferente es, por decirlo de algún modo, el juicio divino teniendo en cuenta esas circunstancias. Si yo he tenido una infancia maravillosa rodeado de gente buena y estupenda que me han dado una educación cristiana excelente y han sido modelos ejemplares, es bastante más fácil que yo llegue a ser una persona buena y virtuosa. Y ahora vemos el chaval de antes que desde que nació fue carne de cañón y se convirtió en delincuente. ¿Es justo que yo me salve porque fui bueno y él se condene por sus graves pecados? Dejando aparte el hecho de que salvarse o no no es simplemente mérito nuestro, es cierto que ser bueno o malo cuenta a la hora de salvarse o condenarse, de modo que los que nacemos con suerte tenemos el cielo más cerca que los que nacen con mala suerte, por decirlo de algún modo.

      En temas de quién se salva y quién no siempre entro con pies de plomo, y siempre digo que me alegro de no ser yo quien tenga que decidirlo, entre otras cosas porque no tengo la manera de saber quién debería salvarse o no. Dios lo sabe todo y él sabrá, pero me atrevo a imaginar que Dios, que nos conoce 100% no solo a nuestro yo sino también a nuestras circunstancias, valorará todo. No sólo el resultado, sino el esfuerzo que nos supone llegar a ese resultado. Si tenemos que subir 10 metros y yo ya parto del metro 5, pues para alcanzar el objetivo común tú tendrás que subir del metro 0 al metro 10 y yo tendré que subir del metro 5 al metro 15, de modo que si en un momento dado estamos los dos en el metro 6, no estamos igualados, tú me has ganado por goleada, porque has subido 6 metros y yo sólo 1. Así que al llegar tú al metro 10 has alcanzado el objetivo, y yo, si llego al metro 13 parece que estoy mejor que tú, pero en realidad no he alcanzado el objetivo. Las apariencias engañan, pero no para Dios, que sabe de qué nivel hemos partido ambos y valora el esfuerzo que ambos hemos realizado para subir, no tanto el nivel que hayamos alcanzado.

      Un ejemplo. Yo voy por la calle, veo a un necesitado, me apiado de él y le doy 100 euros para que coma. Una buena acción que Dios valorará en su justa medida.

      El chaval carne-de-cañón va por la calle, le saca a un señor la navaja y le roba 100 euros. En el barrio le han enseñado que cuando robe a alguien no se contente nunca con lo primero que le dan porque siempre le darán lo poco para guardarse lo mucho, así que el procedimiento es que luego le amenacen con la navaja al cuello pidiendo más, y si dicen que no tienen que le den de puñetazos hasta que le den más y si no le dan que lo machaquen hasta dejar inconscientes y luego le registren, y si no encuentran nada pues se le mete navajazo para aplacar la frustración. Pero nuestro carne-de-cañón tiene buen corazón, a pesar de su mala educación y de que para él la vida es una jungla donde comes o eres comido. Necesitaba esos 100 euros y los buscó de la forma que le habían enseñado a hacer, robando, pero con eso tenía bastante para toda la semana, realmente le bastaba, y le dio pena ver el miedo reflejado en los ojos de ese hombre que parecía una buena persona. Se apiadó de él, y hasta quitarle el dinero le dio pena, pero ciertamente ni se atrevió a seguir amenazándole y darle una paliza, no tenía sentido hacerlo y ni siquiera se sentía bien robándole aquello. Ojalá su vida fuera mejor, ojalá pudiera vivir de otra forma y no a costa de hacer daño a gente inocente. Cogió los 100 euros, le miró un instante confuso y salió corriendo.

      Pues donde tú y yo vemos a un hombre dando 100€ al prójimo y otro hombre robando 100€ al prójimo, Dios ve todas las circunstancias que rodean a ambas personas, todos los condicionantes que les empujan a hacer lo que hacen, lo que sienten, lo que piensan, la intención con que lo hacen, y mil cosas más. Y a lo mejor, tal vez, el juicio de Dios es que nuestro carne-de-cañón robando esos 100€ sin más ataque hizo un acto de bondad mucho mayor que yo regalando mis 100€ al pobre. Porque yo di lo que me sobraba, sin hacer ningún esfuerzo, y tal vez lo hice no tanto por ayudarle como para sentirme bien, o para ganarme el cielo o para que la gente de la calle pensase que soy estupendo. Sin embargo el chaval que le robó al otro, lleno de remordimiento y pesar, tuvo que luchar contra todo su condicionamiento que le empujaba a ensañarse con él y sacarle hasta la muela de oro, y haciendo un gran esfuerzo se alejó corriendo en lugar de atacarle y ensañarse con la víctima. En su acto por evitar un mal mayor necesitó ir contra sus enseñanzas, y tal vez poner un esfuerzo de voluntad mucho mayor que yo en mi acto sencillo de dar de mis sobras. Así pues Dios podría decidir que ese chaval había hecho una gran acción y yo no, o no tanto. Es un ejemplo, y no pretendo justificar en general a los delincuentes, pero para que veas que las circunstancias ni te quitan la facultad de elegir ni suponen una gran ventaja o inconveniente a la hora de acercarte a la salvación. Piensa que la parábola de los talentos donde Jesús nos dice que a quien más se le dio, más se le exigirá, así que si tú lo tienes todo a favor, se exigirá de ti un nivel de santidad mucho más alto que a quien lo tiene todo en contra. Por eso dijo también Jesús a los fariseos que las prostitutas y los publicanos les precederían en el reino de los cielos.

      También podría hablarte de por qué Dios nos ha dado libre albedrío, a pesar de que eso supone permitir la maldad y crueldad en el ser humano, pero tal vez eso aún quede lejos de tus preocupaciones inmediatas. Es porque sólo en liberta es posible el verdadero amor, y Dios, que es amor, nos creó para amarnos y que le amáramos.

      A lo mejor has oído hablar de un famoso experimento que se realizó en los años 80. A los voluntarios, con electrodos en el cerebro, se les pedía que cuando les diera la gana levantaran un dedo y anotaran lo que marcaba el reloj en el momento de decidir levantarlo. Se vio que una fracción de segundo antes de levantar el dedo (y antes de que el voluntario tomara nota de la hora a la que había tomado la decisión) cierta zona del cerebro se ponía a funcionar. La conclusión fue que el individuo no decide libremente levantar el dedo, sino que las conexiones de su cerebro se ponen en marcha antes de que el voluntario sepa siquiera que ha tomado la decisión de levantarlo, lo cual significa que es decisión es una ilusión, pues el cerebro se ha puesto en marcha antes de que él crea que toma la decisión. Durante años los deterministas o mecanicistas usaron este experimento como muestra de que no tenemos libre albedrío.

      Ese experimento quedó invalidado en el 2012, con aparatos más precisos y sofisticados. Se repitió el experimento y lo que se comprobó es que ese flash de actividad previo a la decisión no es la decisión que nace de las neuronas, sino la mente activándose antes de ponerse a tomar una decisión. Es como si estoy sentado y me voy a levantar, pero un instante antes de ponerme en pie mis músculos se preparan tensándose para ser capaces de tener la fuerza suficiente para levantar nuestro peso al flexionarse. Pues el cerebro igual, si vamos a decidir, las neuronas se cargan de energía un instante antes de decidir si A o B, pero esa carga de energía no es la decisión A o B, sino la preparación para la decisión, de modo que cuando el individuo decide, necesariamente la decisión tiene que ser posterior a la “tensión” neurológica, por decirlo de alguna manera. Si no lo explico bien échame la culpa, el experimento en sí es suficientemente claro como para que los mecanicistas hayan tenido que dejar de usar el experimento original como prueba de sus creencias.

      Pero para un ateo es lógico pensar que el universo entero, incluido el ser humano, es un mecanismo determinista, pues el universo físico es así, mecanicista. Lo que ocurre es que el hombre es cuerpo físico y alma espiritual, formando un todo, de manera que cuando decides mover un dedo, son tus neuronas las que actúan, pero también tu alma, y tu alma tiene libre albedrío porque en el plano espiritual no hay determinismo. Tampoco podemos ver el ser humano como un alma que utiliza un cuerpo físico para interactuar con el universo físico, de modo que es el alma la que decide mover el dedo y entonces de algún modo activa ciertas neuronas para que el cerebro envíe el mensaje a los músculos de los dedos. No, el ser humano es cuerpo y alma formando una sola cosa, no es como Koji tripulando al robot Mazinger Z. Por eso el alma influye en el cuerpo y también el cuerpo influye en el alma, uno es receptivo a los estímulos que recibe del plano espiritual y otro receptivo a los estímulos que recibe del plano físico, pero al ser ambas cosas una sola, ambos tipos de estímulos tienen efecto en ambas naturalezas. Si me tumbo al sol en la playa siento un bienestar físico que influye en mi nivel de felicidad y optimismo, y si sufro por mal de amores mi cuerpo se resiente también. Si mi mente/alma decide algo, ese proceso se refleja en la actividad de mis neuronas porque alma y cuerpo están unidos y lo espiritual se ve en lo físico y lo físico se refleja en lo espiritual. Si siento amor “en el alma” mi cuerpo segrega ciertas hormonas y se producen reacciones químicas, y los materialistas dicen que eso es el amor, reacciones químicas, pero eso sólo es el efecto del amor en el cuerpo, mientras que el efecto del amor en el alma no podrán detectarlo tus electrodos ni análisis de sangre, es algo que sólo detecto yo en mi alma. Sólo el cientificista, que cree que lo único real es lo que se puede medir y pesar, reducirá el amor a la química, rechazando el “sentimiento” como algo real. Así que si tu mujer te ama no te hagas ilusión ninguna, es simplemente que tu olor y los rizos de tu pelo por algún motivo despiertan en sus neuronas una reacción que genera una serie de productos químicos que la obligan a ser complaciente contigo, y esa complacencia la interpretas tú como amor porque así te han enseñado, pero no es más que reacciones químicas moviendo a tu mujer como si fuera una marioneta incapaz de parar esas reacciones. ¿No sería triste la vida?

      Pero ya me voy del tema. Mientras seas ateo no podrás aceptar el libre albedrío, porque si sólo somos cuerpo físico entonces seguimos ciegamente todas las leyes de la física que indican que todo es acción y reacción y que podemos, en teoría, seguir esa cadena de reacciones y predecir lo que va a ocurrir. Pero el alma es libre porque Dios nos ha hecho libres y con capacidad de decidir, y ahí el determinismo físico no actúa.

      Te diría que incluso en el mundo físico el determinismo se puede poner en duda, pues la mecánica cuántica ha destrozado el determinismo desde el momento en que se definió el indeterminismo cuántico, de modo que a nivel submolecular es imposible predecir dónde va a estar una partícula en el siguiente instante. Pero esto hay que tomarlo con cuidado porque una cosa es que no sepamos predecirlo y otra que realmente sea imposible predecirlo. De hecho hace poco ha salido un experimento en el que parece demostrarse que ese indeterminismo cuántico en realidad no es tal, sino sólo aparente (que en mi opinión tiene más sentido), así que la ciencia ahora mismo no tiene claro ese punto tampoco, ni nos importa, porque para un cristiano nuestro libre albedrío no es un atributo del cuerpo sino del alma, aunque en nuestra unidad cuerpo-alma tanto da que venga de donde venga, el caso es que está ahí y todo nuestro ser (cuerpo y alma) tienen libertad en consecuencia.

      Otro aspecto derivado sería si por ejemplo Dios puede obligarnos a hacer algo concreto en un momento determinado. Por ejemplo, cuando Dios le dijo a María que quedaría preñada del hijo de Dios ¿fue María libre para decir que sí o no?¿y si hubiera dicho que no, se hubiera ido a la porra todo el plan de Dios? Cuando Dios decidió liberar a su pueblo del exilio por mano del rey Ciro ¿tuvo Ciro libertad para decidir liberarlos o no tuvo más remedio que cumplir los deseos de Dios? Los cristianos creemos que Dios jamás bloquea nuestro libre albedrío, pero también creemos que en ciertos casos puede hacer que actuemos de una forma determinada ¿cómo es posible reconciliar ambos opuestos? Imagina que tú haces una apuesta con alguien y dices que me obligarás a beber un vaso de agua en el momento en que tú decidas y que yo lo haré encantado, a pesar de que por lo que sea yo he dicho públicamente que jamás aceptaré nada de ti. Sobornas a un amigo mío para que me lleve de viaje al desierto, que era un viaje que yo llevaba tiempo con muchas ganas de hacer. Allí me distrae y me abandona. Paso un día entero vagando por las dunas a 45 grados, muerto de calor y de sed, ya no resisto más. Entonces llegas tú en avioneta, me localizas, te acercas y me ofreces un vaso de agua. Yo me abalanzo y bebo con ansia. Tú ganas la apuesta. ¿Puedes decir que me has obligado a beber tu vaso de agua? No, yo he bebido porque así lo he decidido libremente. Lo que ocurre es que tú has sabido crear las circunstancias adecuadas para tener la garantía prácticamente absoluta de que yo haría lo que tú querías que hiciera, o mejor dicho, de que yo decidiría hacer justo lo que tú querías que yo hiciera. Lo conseguiste manipulando mis circunstancias, pero no obligándome a mí, y menos suprimiendo mi libre albedrío. ¿Queda aún una mínima posibilidad de que yo rechazara el vaso? Desde luego, muy miníma pero sí. Pero sólo es cuestión de refinar las circunstancias aún más, y Dios tiene capacidad de refinar la situación hasta el infinito para dejar las posibilidades en cero. O tal vez con un 99’999% le baste y sobre; si María hubiera dicho que no, pues lo habría intentado con otra, aunque para Dios no hace falta intentarlo, pues él ya sabe quién va a decir sí y quién no, así que si supiera que María diría no, en vez de decírselo a ella se lo hubiera preguntado a otro que sabía que decidiría decir que sí. Pero entonces ¿el futuro está ya escrito como creían los griegos? No. Dios no lo sabe porque ese individuo no tiene opción de decir otra cosa, sino que Dios sabe qué va a elegir ese individuo porque “ve el futuro”. Y eso nos lleva a otro problema de determinismo, quienes dicen que si Dios sabe lo que yo voy a decidir antes de que yo lo decida entonces es que no soy libre de decidirlo porque yo ya no podría decidir algo distinto a lo que Dios ya sabe que voy a decidir. Puro trabalenguas.

      Imagina que hay un niño jugando y tú lo grabas en vídeo. El niño corre hacia unas escaleras, se para, y decide no subir y se da la vuelta. Tú no sabías qué iba a hacer el niño, él decidió ir a las escaleras pero al llegar cambió de opinión y decidió no subirlas. Tienes la escena en vídeo grabada. Ahora vas a casa y pones el vídeo en la tele y ves al niño correr a las escaleras. Mientras el niño va allí, tú ya sabes que el niño no las va a subir y se va a dar la vuelta. Le dices a tu amigo, ese niño ahora se para y se da la vuelta. Y el niño lo hace. ¿Diría tu amigo que el niño no ha subido las escaleras porque jamás podría, pues tú ya sabías que no lo haría? No, él simplemente diría que tú ya lo sabías porque has visto el vídeo (o porque has visto la escena real mientras la grababas).

      Pues Dios es lo mismo. Nosotros vivimos en el plano físico, donde hay espacio y tiempo, pero Dios vive en el plano espiritual, donde no hay tiempo. La eternidad no es un tiempo sin fin, es la ausencia de tiempo. El modo en que interactúa un plano con tiempo y un plano sin tiempo es de lo más misterioso porque nosotros somos ahora criaturas que vivimos en el tiempo y nos es muy muy complicado imaginar cómo es la existencia sin espacio ni tiempo, y mucho más complicado aún imaginar cómo pude interactuar algo desde el tiempo con algo desde el no-tiempo. Pero para hacernos una idea digamos que cuando Dios, desde el no-tiempo, nos mira a nosotros dentro del tiempo, para él toda nuestra vida es como algo instantáneo. No hay un antes y un después, todo está ahí, al mismo tiempo, presente, pasado y futuro, como un gran mural congelado que al mirar ves en toda su amplitud y con todas sus escenas de un solo golpe. Cuando Dios te mira, ve todo tu ser y toda tu vida, pasada presente y futura como si fuera una sola cosa simultánea. Si Dios entra en el tiempo para relacionarse contigo, necesariamente tendrá que entrar en un punto concreto de tu tiempo (supongo), un punto que para ti será el presente, pero para Dios, que viene del no-tiempo y ya conoce toda tu vida, sería como si una pared tiene cinco agujeros y decides asomarte por el de la derecha o el de la izquierda. Cuando Dios entra en el tiempo, que para ti siempre será el presente, entra conociendo todo tu tiempo, también el futuro, de modo que ya sabe qué vas a decidir por la sencilla razón de que, por decirlo de alguna manera, toda tu vida para él ya es pasado conocido, así que conoce todas las decisiones de toda tu vida, incluyendo las que para ti serían decisiones futuras, pero las conoce porque ya sabe qué vas a decidir, no es que tú lo vayas a decidir porque ya están en el conocimiento de Dios. Para los griegos paganos al nacer tu vida ya estaba escrita en el libro del destino, así que toda tu vida se limitaba a cumplir lo allí escrito. Para los cristianos el libro de tu vida lo escribes tú, pero como para Dios todo es un eterno presente, toda tu vida, incluso antes de que nacieras, ya estaba en la mente de Dios porque tu presente, tu pasado y tu futuro para Dios son todo siempre un eterno presente. Para él no hay un antes ni un después, sólo un ahora. ¿Qué cosas hizo Dios antes de que yo existiera? Pregunta absurda, pues “antes” implica tiempo. Para Dios tú siempre estás ante él, cuando tenías 2 años estás ahora ante él, cuando tengas 80 años estás ahora ante él, dentro de 1000 años estás ahora ante él. Hace cien mil años, estás ahora ante él. Sólo al entrar en el tiempo podemos hablar de antes y después. Por eso para entrar a formar parte del tiempo Dios tuvo que encarnarse y asumir naturaleza humana, física.

      Lo más parecido a esa capacidad que nosotros podemos tener sería algo como la cinta esa de vídeo. Tú ves al niño correr a las escaleras, darse la vuelta, y puedes volver a poner el vídeo y al verlo correr a las escaleras ya sabes que se va a dar la vuelta, podrías incluso pasar el vídeo hacia atrás, hacia delante, hacia atrás, detenerlo, y en todo momento ya sabes lo que va a ocurrir. Ahora imagina que tú eres algo así como Dios y el niño de la imagen del vídeo no es sólo una imagen, sino realmente un ser real que se mueve en la línea del tiempo. Para ti el vídeo entero es una cosa y puedes mirar adelante, atrás, pausar, seguir tantas veces como quieras, pero para el niño del vídeo su vida sólo tiene una dirección, de principio a fin y se acabó, así que mientras tú puedes mirar el trozo de vídeo que quieras una y otra vez, el niño sólo sale corriendo, va a las escaleras y se da la vuelta (realmente así fue como sucedió en la realidad). Si tú ves el vídeo con tu amigo y cuando el niño está llegando a las escaleras pausas y le dices, “y ahora se va a dar la vuelta”, sigue el vídeo y así ocurre. ¿Diría nadie que el niño del vídeo no ha sido libre en su decisión? Puesto que esa imagen del vídeo se refiere al niño real que filmaste, nadie podría decir que el niño no fue libre al decidir darse la vuelta. Si trasladamos el niño real al niño del vídeo, como si fuese un ser real, nada cambia, el niño llega a la escalera y decide libremente darse la vuelta, pues así es como ocurrió. Si tú empiezas a ver el vídeo y ya sabes que se va a dar la vuelta es porque tú has podido ver lo que viene después, algo que para ese niño que empieza a correr sería su futuro, pero que para ti es futuro, pasado, da igual, ya has visto todo cien veces. Tú sabes que el niño se va a dar la vuelta porque has visto ya lo que el niño va a decidir, pero no es cierto que el niño va a decidir darse la vuelta porque tú ya lo sabes.

      Vale, mucho rollo y muchas vueltas y tal vez no logro transmitirte la idea del todo bien, porque lo que hace Dios no es ver la película de nuestra vida antes de que ocurra, sino que él tiene delante toda nuestra vida real y la puede leer como un libro de un solo vistazo. En el ejemplo del vídeo por mucho que quiera usar semejanzas no puedo quitar el tiempo, sólo enlatarlo y meterlo en otro tiempo posterior, el tuyo, que también es lineal. Pero con Dios el tiempo no existe. En tu vida tú vas tomando decisiones, pero Dios, que tiene toda tu vida delante, no tiene que ir leyendo la historia de tu vida linealmente, descubriendo paso a paso lo que ocurre, sino que mira y ya lo ve todo, así que ve todas tus decisiones simultáneamente y sabe todo de tu vida. Si desde su no-tiempo y omnisciencia penetra en tu vida en el instante en que tienes 9 años y habla contigo, por ejemplo, él podría contarte cómo será todo el resto de tu vida, porque ya la conoce, y si luego entra en tu vida cuando tienes 50, igualmente para él no hay diferencia, conoce toda tu vida, y luego podría entrar otra vez en tu vida cuando tienes 20 años, y desde tu punto de vista sería la segunda vez que Dios habla contigo (a los 9, a los 20, a los 50), pero para Dios sería la tercera vez, aunque en realidad no sería antes o después, todo sería simultáneo (aunque “simultáneo” ya es de por sí un concepto temporal inadecuado aquí). Si a los 20 años te cuenta Dios la conversación que habéis tenido a tus 50 (para ti: que tendréis a los 50), tú puedes pensar que entonces a los 50 tendrás que pronunciar esas mismas palabras irremediablemente, pues si Dios lo sabe es porque así será. Pero no, es que Dios sabe qué palabras dices a los 50 porque en ese momento son las palabras que elegiste decir. ¿Ves? sigue siendo complicado porque estoy hablando de lo que hace Dios como si estuviera él también en una línea de tiempo, de modo que lo que para tí es futuro para él es pasado, pero no, para él siempre es no-tiempo, algo así como si todo, absolutamente todo, existe y ocurre en este instante presente eternamente “a la vez”.

      Ejem, vaya lío. De tanta cosa que he dicho a lo mejor hay varias cosas que te han hecho clic y te han servido para entender algo, o quizás todo se ha liado cada vez más. Y se han tocado muchos aspectos diferentes del libre albedrío. A lo mejor no te has enterado de nada pero sí tienes más claro qué puntos necesitas aclarar. Con lo que sea dime y si eres más preciso iré más al grano.

      Aprovechando que aún eres ateo te recomiendo un libro que me parece fundamental para el camino del ateísmo al cristianismo (creo que también toca el libre albedrío, ahora no recuerdo), aunque tal vez resulte muy denso, no sé qué a tipo de libros estás acostumbrado, pero ciertamente este es bárbaro para convencerte de que Dios existe y de que ese Dios que existe no puede ser otro que el Dios cristiano.

      Fe Razonable: Apologetica y Veracidad Cristiana
      de William Lane Craig

      Es protestante pero salvo alguna cosilla, no tiene importancia, la base que defiende es la misma para todos los cristianos así que vale igual para un católico.

      Sé que no he respondido a tus muchas preguntas, sólo a cuestiones generales, pero vayamos paso a paso. Tal vez con lo que hayas podido entender aquí algunas de esas preguntas ya no sean necesarias o incluso haya preguntas nuevas. Primero a ver qué sacas de esto y luego vuelve a preguntar lo que quieras. Por hoy ya es demasiado larga la respuesta.

      Un saludo y que Dios te guíe (y que pronto le conozcas)

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      • Muchas gracias por tu extensa respuesta, me has dado mucho en que pensar. Me lo tomaré con calma y leeré el libro que me recomendaste y espero mas adelante aclarar las dudas que tenga. Espero que sigas con tu excelente trabajo. Un abrazo.

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  9. Hola buen día , disculpe tendrán algún artículo o información recomendada para refutar la reencarnación ? . Tengo algunos familiares que están muy metidos en ese tema y me preocupa que consientan ese tipo de ideas pero no tengo el conocimiento necesario para refutarles. Saludos!

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    • Pues el único y mejor argumento cristiano contra la reencarnación es que en la Biblia se habla de que tras esta vida nos espera en última instancia el cielo o el infierno, pero no se menciona para nada la reencarnación. Sí se dice que la gente creía que Elías volvería a este mundo cuando fuera a venir el Mesías, pero eso no tiene que ver con la reencarnación, con que el profeta Elías volviera a la vida, sino que el mismo Jesús nos aclara que se trata de Juan Bautista, que hará una función profética equiparable a la de Elías, así que es una metáfora. En la doctrina crisitana Jesús deja claro que al final de esta vida habrá un Juicio y allí se dirá quiénes van al cielo y quiénes al infierno, y eso es algo totalmente diferente a la idea de que tras la muerte nos reencarnamos una y otra vez. Así que si tus familiares creen en la reencarnación, lo que no pueden es ser cristianos y creer en la reencarnación al mismo tiempo. Si tienen algún argumento en concreto dime y podría refutártelo con la Biblia, pero si son budistas, entonces es que son de otra religión y ahí con la Biblia no vas a ninguna parte.

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      • Muchas gracias por responder . Lo triste es que se dicen ser católicos pero a mi parecer viven la religión a su manera , recuerdo que había visto algo de San Ireneo de Lyon en su escrito “Contra las herejías” respecto a este tema, vere si con eso y lo que me ha compartido logro hacerlos entrar en razón. Muchas gracias y que Dios lo bendiga

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      • Pues si son cristianos a la carta, mal muy generalizado hoy en día, pueden mezclar lo que quieran de donde quieran, pero eso sólo creará una amalgama inconsistente que no resistirá una reflexión. No puedes basar tu vida en ideas contradictorias, porque nunca sabrás exáctamente cuál es el rumbo que deberías llevar y así no se llega a ningún puerto, sólo se vaga. El cristianismo es totalmente incompatible con la reencarnación, no sólo porque en la Biblia no existe esa doctrina, sino porque muchas de las bases del cristianismo se contradicen con esa idea. Para empezar, para creer en la reencarnación tienes que partir de la base de que el cuerpo es sólo una carcasa que encierra al alma, que sería el auténtico ser. De ese modo tu alma va cambiando de cuerpo a lo largo de muchas vidas igual que nosotros vamos cambiando de ropa a lo largo de muchos días. Pero eso rompe la idea cristiana de que nosotros somos cuerpo y alma formando un solo ser. Negar eso supone negar la resurrección, pues resucitar no es que el alma sigue viviendo tras la muerte, sino que el alma y el cuerpo siguen viviendo tras la muerte (aunque transformados). Para creer en la reencarnación tienes que rechazar la resurrección, y si rechazas la resurrección entonces tienes que rechazar también la resurrección de Jesús, y si rechazas eso, como dice San Pablo, vana es nuestra fe, pues si tenemos la seguridad de que Jesús es Dios es precisamente porque lo demostró en su resurrección. De igual modo muchas otras doctrinas fundamentales del cristianismo carecen de sentido. Lo que es peor, si tenemos una sola vida tenemos que esforzarnos lo más posible en ella para llegar a buen puerto en la vida eterna, pero si tenemos miles de vidas hasta purificarnos… para qué esforzarse, antes o después alcanzaremos la pureza a base de aprender indefinidamente y de ir pagando por nuestras culpas, lo que también elimina la necesidad de la confesión, el arrepentimiento, la gracia e incluso el infierno, pues por muy malo que seas, el castigo te llegará en tu próxima vida, que al mismo tiempo te hará ser mejor. Pero es que también el cielo desaparece, y la vida eterna en general, pues el ciclo de reencarnaciones, al menos según las religiones que lo defienden, terminan cuando el alma está purificada de todo y su premio es disolverse en el universo, que es lo mismo que decir que desaparecer, pues la conciencia que se diluye en el todo desaparece y deja de ser un ser individual. Tanto esfuerzo para acabar siendo nada. Rezar por los difuntos tampoco tendría ya sentido, la Virgen tampoco tendría ningún papel relevante, pues seguiría reencarnándose como todos, los santos tanto de lo mismo. En fin, que si vas analizando doctrina por doctrina, puede que la mayoría de ellas directa o indirectamente se derrumbarían por contradicción. Mete la reencarnación dentro del cristianismo y todo el sistema se viene abajo porque el cristianismo es un sistema de creencias asombrosamente consistente y todo se relaciona con todo. Sería como si en el sistema científico cambias una ley, por ejemplo que la velocidad de la luz no tiene límite. Podría parecer que puedes creer eso y al mismo tiempo mantener tu creencia en todas las demás leyes del universo, pero cualquier científico te explicará que si cambias esa ley todas las demás leyes experimentarían la consecuencia y de hecho es posible que el universo entero, tal como hoy lo conocemos, fuese totalmente distinto. Del mismo modo cambia en el cristianismo una doctrina tan fundamental como es el destino de nuestras vidas, y todo cambiaría, de modo que o la reencarnación es verdad o el cristianismo es verdad, pero ambas cosas no pueden serlo. Si quieren creer en la reencarnación y tener un sistema de creencias consistente tendrían que hacerse budistas, por ejemplo, y asumir también que pueden reencarnarse en hormiguitas en la próxima vida, y que comiendo un filete de cerdo podrían estar comiéndose el cuerpo de su propio abuelo al que acaban de asesinar. Y sobre todo creer que vivir un millón de veces no es una fiesta llena de emocionantes experiencias, sino sufrir un millón de veces de manera que tiene sentido creer que llegar al nirvana, la no existencia, el fin del ser, es un premio y no un castigo. Tal vez si aceptan todas las consecuencias dejen de pensar que la reencarnación es maravillosa. Puedes leer un poco más sobre ello aquí: https://es.aleteia.org/2012/11/19/un-cristiano-puede-creer-en-la-reencarnacion/
        Mucha suerte, no es fácil convencer a nadie de que sus creencias no son correctas, incluso cuando se trata de un sistema incoherente, pero tal vez consigas hacerles reflexionar. Dios te ayude.

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    • Permiteme agregar algo a la ya muy buena explicación de Christian:

      La falacia de la reencarnación

      Otra doctrina esencial del Hinduismo es la de la reencarnación o samsara. De acuerdo con esto, según leemos en el Bhagavadgita, “al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el alma abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo” (31). El gran problema con esta doctrina es que también niega el principio de no contradicción en la práctica. En efecto, cuando alguien dice algo como “Yo soy la reencarnación del emperador Julio César”, está implicando -por lo que dice- una distinción entre sí mismo y Julio César, pero al mismo tiempo -por lo que quiere decir- que no hay distinción. “Ah, pero entonces solo se trata de un problema de limitación del lenguaje”, se podría decir. Pero no parece ser así. Cuando uno dice “yo” está pensando realmente en lo que lo identifica y diferencia en esencia; pero al postular la reencarnación ¡niega con sus palabras que tenga identidad y diferencia! Ahora bien, como apuntaba Aristóteles, “que se diga una cosa no implica necesariamente que se piense” (32). “¡Pero precisamente el pensar que tenemos un ´yo´ es ilusión (maya)!”, replicará el hindú. Bueno, entonces en ese caso no se puede decir “Yo soy la reencarnación de…” pues ni siquiera hay “yo”. Por tanto, también con el análisis de la reencarnación se vuelve a comprobar que la doctrina del maya simple y llanamente imposibilita la construcción de cualquier discurso auténticamente racional.
      (Extracto del libro Cual es la religión verdadera de Dante Urbina)

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  10. Hola Christian . He estado viendo unos cortos de teología de un profesor del mismo ramo en la universidad católica de chile , y me han dejado muchas interrogantes . Bueno parto por preguntar si el pensamiento de Jesús como ser divino vino a emerger en los concilios de los siglos IV y V .
    Y sobre el evangelio de San Juan , según pertenece al menos a cinco autores distintos ,este evangelio es tratado como un texto simbólico nada mas .
    Que dice la historia y la iglesia al respecto ?? Yo siempre he entendido que desde un principio la iglesia comprendió la divinidad de Jesús

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    • Pues no sé qué dirán en los vídeos ni quién lo dice, pero ese pensamiento es de todo menos cristiano. Ya escribimos en su momento un artículo sobre eso, demostrando que Jesús era considerado Dios desde el principio, y dando abundantes testimonios que no dejan lugar a ninguna duda, puedes leerlo aquí:
      https://apologia21.com/2014/04/27/jesus-es-dios-por-orden-de-constantino/
      En cuanto a la idea de que el evangelio de San Juan haya sido escrito por cinco autores distintos refleja simplemente que este peculiar evangelio, más preocupado de transmitir una teología que de contar una simple biografía (aunque también), no presenta una estructura homogénea. Muchos exégetas interpretan que la obra no fue escrita de un tirón, sino que fue un documento retocado, reelaborado y ampliado en varias ocasiones hasta quedar con su redacción final. Según esto la primera y más temprana redacción pudo darse antes del año 70, pues en diversas partes se habla de Jerusalén como si aún no hubiera sido destruido el templo y los últimos retoques podrían haberse producido en torno al año 90. Teniendo en cuenta que fue el discípulo que más años vivió, sería de lo más lógico que en su madurez quisiera escribir un relato sobre Jesús, pero que luego con el tiempo lo fuese retocando y ampliando. A lo largo de los años su estilo de escritura no sería uniforme, ¡pero es que nadie escribe igual a los 40 años que a los 80! los que se basan en diferencias de estilo para decir que son diferencias de autor parecen más interesados en crear confusión o desacreditar que otra cosa, por muy teólogos que sean (hay hasta teólogos ateos, así que tómate lo que dicen siempre con la debida precaución si no están alineados con la tradición).
      Que la intención de Juan sea catequética y teológica no lo convierte en un texto “simbólico” desconectado de la realidad, sino que cuenta la historia como muestra de su significado profundo, pero es historia lo que cuenta, aunque como está más interesado en la enseñanza y significado que en la biografía se toma la licencia de narrar los acontecimientos siguiendo un guión doctrinal y no uno cronológico, por eso va mostrando los acontecimientos y discursos de Jesús según un esquema en crescendo y en profundización de la comprensión sin importarle gran cosa cambiar los acontecimientos de orden e incluso de lugar. Como ejemplo más claro tenemos que en su evangelio no se narra la Última Cena, sino que se nos explica su significado, y lo hace Jesús en un clarificador discurso donde explica la transubstanciación (Juan 6: 51-58) .
      Desde el siglo XIX la teología (empezando por la protestante pero finalmente seguido también por católicos) empezó a estudiar la Biblia como si fuera un libro más, considerando que todo elemento divino y milagroso era más bien maleza que había que desbrozar para poder analizar su esencia real, lo cual dio origen a un sinfín de teorías disparatadas. Por ejemplo, si consideras de entrada que Jesús era un hombre normal, tienes que suponer que no sabía nada del futuro y por tanto si en un texto dice Jesús que el Templo será destruido pronto, entonces eso indica claramente que ese texto tuvo que escribirse después de la destrucción del Templo, y el autor pondría esa profecía en boca de Jesús para que pareciera que él ya lo sabía. Si eres ateo entiendo que hagas un análisis así, pero que un teólogo cristiano acepte esos planteamientos sólo muestra que su fe es tan débil que prefiere parecer muy “científico” (con la idea de que para ser científico tienes que ser ateo) para parecer que su trabajo es más serio. Afortunadamente ese boom de des-divinación de la Biblia ha pasado, pero aún quedan muchos restos y todavía hay muchos teólogos supuestamente cristianos que defienden postulados de ese tipo.

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      • Hola y gracias por la respuesta.
        Por desgracia hay muchos teólogos cristianos de este tipo , digo por desgracia porque enseñan en Universidades católicas y sus ideas se las pasan a nuevas generaciones .
        Este profesor me desconcierta demasiado , pero así están las cosas , en mi escasa formación trató de rebatir y argumentar , y en respuesta soy tratada como pobrecita ella ufff
        Gracias otra vez , voy a leer el enlace que me dejas y te haré más adelante unas preguntas más

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      • Esa es la triste realidad ahora mismo, y bien triste que encima a los que somos fiel a la tradición y la doctrina nos miren muchos con cara de pena como si no comprendiéramos de qué va esto. Pero esto va de lo que ha ido siempre, de lo que predicó Jesús y los apóstoles, los que vienen con doctrinas nuevas y retorciendo la Verdad como si fuesen simples opiniones han tenido siempre un nombre: herejes. Incluso si son purpurados o doctores o lo que sea, quienes enseñan doctrinas nuevas son pura y llanamente herejes y no transmiten la Verdad, sino que crean confusión. Ni te cuento lo que algunos están enseñando aquí en la universidad pontificia, increíble.

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